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Full text of "Carrera: Revolución chilena y campañas de la independencia, con un apéndice sobre la jenealojía ..."

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4 4^:5.3 

HARVARD COLLEGE LIBRARY 

SOUTH AMERICAN COLLECTION 



HE CIFT OF ARCHIBALD CARY COOLIDCE, '87 
AND CLARENCE ' """ ']f- "'Y 'nlj 

^EMBRANCE OT THE PAH-AMERIf 
O DE CHILE D 




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v«M Collic. Ubrmry 

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hUild Clry Ooolid»» 

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"no» Laoiurd Hay 
*Pfll 7, 1909. 



i 



10 será con el fln de darme un placer que no con- 
mente con elesclusivo objeto de esclarecer hechos 
¡n ocultos o que se conceden a otros para sostener 
njustas. 

sido mal juzgado en muchos actos de su vida, i 
le le han hecho graves inculpaciones para sostener 
bárbaro fin que se le dio, i justificar ese horrendo 
a sobre sus autores, i por desgracia también sobre 
stá pura de la responsabilidad de esa sangre derra- 
ite. 

¡je la sangre de sus hijos para sostener su libertad, 
itereses, pero jamás para permitir que a su nom- 
venganzas. 

lileno no habria permitido el sacrificio de los Ga- 
je a los que, abusando del poder, en nombre de la 
lecretaban suplicios que el pueblo no pudo impedir, 
ra los Carrera, pedia laureles con que tejerles co- 
amor i la veneración del pueblo; ¡el patíbulo! fué 
3r que se le haya hecho, la calumnia mas grande 
ventado. 

de los hombres, que cuando so desbordan no tienen 
;e contenerlas, es la causa de la mayor parte de las 
aflijen a las naciones, i estofué lo que sucedió en esa 
ca. 

m gobernar, todos se creían con aptitudes para 
rian hacer prevalecer sus ideas como las mas acer- 
gunode esos sabios ¡doctos políticos, ninguno de 
entajados guerreros, fué capaz de dar el primero 
¡rtad. 

Jad que un joven militar, casi un niño, loa sacase 
les diese bríos i valor i les enseñase el camino que 
lertad. 

Herrero fué Carrera, él se encargó de quitar a la 
lascara de hipocresía ccn que se iniciara, él se en- 
al pais una forma de gobierno republicano, él se 
ner la cartilla en manos de los ignorantes «sclavos 
él se encargó de dar con acuerdo del pueblo las 
íbia rejirse, í por último, se encargó también de 
bizoños reclutas de la patria a la victoria, 
hechas estas cosas, ya todos creyeron fácil lo que 
ejecutado i, puestos en el surco abierto por él, ha- 
n lado i siguen ellos la obra comenzada. 



lia injusticia subleva los sentímientoe nobles i de ahí vino la 
desunión, la formación de distintos bandos políticos i la desgra- 
cia para el pais. 

Al fin la intriga, la maldad, los manejos de la tenebrosa Lójia 
Lautariña. consiguieron destruir a Carrera, porque fué jenero- 
so, concluyeron con lo que tiene el hombre de material, pero 
jamás con el nombre puro e inmaculado del héroe lejendario do 
la patria, con el jénio de la revoUicion chilena, a quien inmor- 
talizaron sus obras i su martirio. 

Carrera fué noble i jeneroso, valiente i abnegado, desinte- 
resado i patriota hasta el sacrificio. 

Tal es el hombre, el patriota, a quien dedicamos esta pequeña 

obra, insuficiente en si misma, porque nuestros esfuerzos no nos 

ayudan; somos demasiado débiles para acometer una empresa 

que es superior a nuestras fuerzas, pero suplamos el deseo de 

con nuestro grano de arena, a la formación del pe- 

e debe servir de base al gran Mártir de la Patria. 

brmar este pequeño trabajo, hemos consultado todas 

de los historiadores chilenos, señores Amunátegui, 

rana. Vicuña Macltenna, Guzman, Morales, Molina, 

obras de historiadores estranjeros Gay, Iriarte, To- 

allesteros. 

consultado ademas todos los manuscritos existentes 
lioteca Nacional i en algunos de los Ministerios, 
allos hai documentos de gran interés. 
;rios de los jenerales Carrera, Calderón, i el de O'Hig- 
ito por su secretario don Juan Thomas, el del coro- 
niego, del teniente Yates i varios otros que aun todavía 
lan mucha luz para hacer la historia. 
critos del padre Camilo Henriquez, los de Carrera en 
To etc. i mil otros documentos interesantes, 
•iódicos La Aurora, El Monitor Araucano, El Sema- 
?publicano, El Araucano, La Clave i varios otros, 
[an datos importantes. 

s i cartas de familia entre los que existen documentos 
i'alor. 

toria manuscrita en dos tomos que se le atribuye a 
s, aunque en ella se derrama la hiél que vertía su 
i es una obra que avergüenza al país, sin embargo 
datos que son importantes. 

laciones verbales de algunas personas de esa época i 
m también militares, me han sido de gran provecho. 



Con todo este material, estudiado con deter 
formar esta pequeña obrita. 

He tomado todos los datos, como se vé, de 
enemigas del jeneral Carrera, i estas últimas 
gran ausilio i me han llevado al convencimien 
tura en que se encuentra Carrera sobre sus e 

Como la vida de este ilustre jeneral está ligi 
te a su patria, él solo vivió para ella, al nan 
es también relatar los acontecimientos de la g 
pendencia desde 1810 hasta fin del año de ISL 
ta 1821 en que dejó de existir el héroe de ni 

Ojalá este trabajo fruto de mil desvelos, Si 
público i lleve a él el convencimiento de la pu 
del jeneral Carrera; i las nuevas jeneracion 
sus méritos, se inspiren en ellos, i les sirva i 
de enseña i coloquen al gran Mártir de la Pat 
sus obras. 

Me he permitido, al mismo tiempo, hacer i 
lójica de la familia del jeneral Carrera por < 
con casi todas las del país, habiendo muchas 
tienen noticia alguna de ello. 



^erú don Francisco de Borja i Aragón, príncipe de 
le. (1) ■ 

el séquito del nuevo gobernador venia un alférez de la 
'eal, don Bernardo de Amasa e Iturgoyen, caballero de 

de Santiago, (2) de 19 años de edad, el que a pesar de 
.ud, habia prestado señalados servicios a su patria dis- 
lose de un modo notable en 1620 bajo las órdenes del al- 
don Pedro de Andujar. 
inguió de tal modo en la guerra de Arauco, que en 1625 

años de edad, se le conferia el grado de maestre de 
t años mas tarde, el gobernador don Gonzalo Fernandez 
va lo recomendaba al virei del Pera, conde de Giiadalca- 
) uno de los doce beneméritos de Chile (19 de Febrero 
(3). 

}1, fué llamado por el virei del Perú para utilizar sus 
, pasando, en seguida aEspaña, de donde volvió en 1638 
indo al nuevo gobernador nombrado por el rei, don 
> López de Zúñiga, marques de Baides, conde de Pe- 
?ñor de nueve villas del estado de Tobar. 
<n Bernardo llegó su sobrino carnal don Ignacio de la 
i Iturgoj'^en, caballero de las Órdenes de Alcántara i Ca- 
le 20 años de edad, que recien habia terminado sus es- 

injeniero. 
ron a Concepción el 4 de Abril de 1639. 

dos, tío i sobrino, recibieron la comisión de reconocer 
ezas de la frontera, informar sobre su estado, las mejo- 
e debían introducir i las nuevas que debían construirse. 
abemos de sus trabajos i término de su comisión, solo 
conocimiento que ocupaba don Bernardo el puesto de 
[■ de Santiago en 1641 i el de teniente jeneral del raar- 
aides en 1648. 

en Santiago con la nobilísima señora doña Lucía Pas- 



posa del oidor Martinez de Alderet* era sobrina del principe de Esqui- 
fase doila Petrojiila de Acevedo Borja i Mantorola. La deacendencia 
apéndice. 

turgoyeo provienen de la Villa do Alegría, en Tolosa, en donde estaba 
mayorazgo qae poseían en España, i eran por lo Amasa señorea de Reii' 
[la espaüola. 
a Klaokenna. «Los Lisperguier». 



{4), Be este enlace tuvo un hijo, don Pedro de 

lardo en Sanüafio el año I6G8, a los 76 de edad, 
:ea a su sobrino don Ignacio de la Carrera e 

a su hijo una cuantiosa fortuna i el mayorazgo 
e Purutun en el valle de Qnillota, hoi propiedad 
ntos los Cortés Cartavio (5). 
Amasa i Pastene casó el 1 . ^ de Diciembre de 
Catalina Lisperguier Irarrázabal i Andía, hija 
rapo jeiioral don .laa^i Ilodulfo Lisperguier, (6) 
nio tuvo cinco hijos. Murió en 1690 después de 
"tantes servicios prestados al pais. 
) el cargo de alcalde, el de correjidor en 1678, 

campo jeneral lo servia desde 1674 i en 1G8I* 
: de la escuadra que se improvisó para batir a 
es Juan Guarin i Üartolomé Cheaping, que aso- 
chilenas, batiéndolos con éxito favorable (7). 
ueron continuos e importajites, ya en la guerra 
»mo edil en Santiago i en Quillota. 



— iionte de Bonafide Pastene señor de Jánova en el año IIM. La herma- 
icia, doña Mariano, fué coaada con don FrancUco Ifanzano i OvaiJe, 
S^amanca, militar de gran crédito i de tanta nobleza de sanzre que se 
der de Men Kodriguez de Zanabria el justador mayordomo del reí don 
I; i de donde provienen loa Manzanos de Coucepoian i loB Ovalle de 
iitla MíLckenna, kLos Lisperguier». 

•téi Cartavio marqneaes de Piedra Blanca de Guana, dendoH de los 
■j*mayorjz5oB de Purutnn. A los primeros perteneee el jeneral don 
tés, el fundador de Copiapn, que casú en Santiai^o con nna sobrina del 
wregui, doña Mercedes Madariaga Lacuna i Jauregui. Don Alonso 
aga con doüa Juan» León Sítntelicas, de donde proviene el gran tribn- 
el célebre canónigo Cortés Madariaga. Un berraano de doña Merce- 
Anlonio Lacuna i Jauregui caaú con dofla Josefa Carrera 1 Elguea, 
[Tan tribuno de Caracas sostenia aer pariente del jeneral Carrera, i to- 
I veremos mas adelanto, los Cortés i loa Carrera tenían un doble paren- 
lea principal, por lo Amasa e Iturgoyen, Véase en el Apéndice. «Noti- 
amilia Cortés i>. 

don Pedro Amasa i Pastene primo hermano de don Ignacio de la Ca- 
fen, contrujo con este enlace un doble parentesco, pues las aerioraa de 
rabien primas hermanas, de donde resulta que loa Irarrázabal parientes 
los Cortés, lo serian ahora también de los Amasa, Carrera e Iturgoyan, 
i Lisperguier por varias lineas a la vez. Apccdioe. ^Noticias sobre es 
lus ramiñcaciones». 
'iaderes de Chile». 



_ 4 — 

Don Pedro de Amasa i Lisperguier, fué tf 
importancia en la colonia, que prestó imp 
la patriai deuna capacidad poco común, del 
rabrado rejidor de Santiago (1690) a la ti 
■ce años, i comisario Jeneral de cabaüería 
■auco en 1703. (8) 

Tócanos, ahora, concretarnos a don Igna 
iturgoyen, (9) el antecesor del Gran Mar 
Libertador, don José Miguel de la Carr 
!to en la ya quinta jeneracion, con quien 
I de analoji'a en su vida pública. 
Esta familia de nobles guerreros i esforz 
s la señala la historia con tal carácter p 
is de quinientos años, que las crónicas 
la en otras notables familias de guerreros 
En 1641 ocupaba don Ignacio de la Car 
itil-hombre de armas i el de jentil-homb 
.rques de Baldes; en 1643 era alférez de 
sitan de infantería en los tercios de Ar 
jallería lijera de la plaza de Tucapel ha 
nombró su ayudante el capitán jeneral d( 



i) Vicuíla M. «Los LiapergaioTB. 

í) Este ilustre i noble guerrero deacendia en linea recta, 
infantes de Castilla, don Fiavio, don Tello i don Martin 
Üegria i señorío de Rentería i mayorazgo en Sevilla vini 
lanrera i Castellón, natural de Zaragoza, el cual casú ce 
en, hija de don Jnan de Iturgoyea i de doña Bartolina de 
de don Ignacio de la Carrera e Itnrgoyen. 
[0) Entre estas notables familiafi se encuentra la de Pcms 
Llvizú ¡ Cabrera, Velasco i Figueroa, Calvo Encalada, Vt 
[uízar i Tillaizan, Jiménez i Escobar, Fonseca i Carmon 
oyó, que todos estos apellidos tenían, naturales de Santa 
eso al piÉ de las montaílas de Burgos, descendientes oulít 
ü^astiUa, don Fiavio, don TeUo i den Martin Preste, fundí 
3, de donde desciende el maestre de campo don Silvestr 
izú i Herrera Telasoo qne pasó a Chile, de donde desciei 
el heredero de la Abadía i Real Casa de Tabliega Diez, 
de la Villa de Valdivieso. Por lo Alvizú deacendia de le 
ndulain; por lo Figueroa, del marquez de Cádiz, mas tar 
luquee de Feria, i por lo Calvo Encalada de los condes i ' 
auqne este título fuese posterior. Véase en ol Apéndice 



, examinemos a la lijera los hechos que le hicieron me- 
as distinciones i honores. 

551, siendo gobernador de Chiloé, naufragó en Punta 
ras un buque que del Perú traia ausilios para el go- 
e Chile, i ochenta náufragos que escaparon de la muer- 
mar, la encontraron en manos de los indios por medio 
dcion. 

or Carrera de esta infamia, salió a escarmentarlos, 
.ndolos completamente el 26 de Mayo, volviendo a hacer 

w Carelmapu en 10 de Noviembre del mismo año, en 
vastó también la parcialidad de Pilmai, por haberse 
ente sublevado. 

larzo de 1656, atravesando el territorio de Arauco 
inuos combates con los indios i haciendo prodijios 
r, logró libertar la plaza de Boroa sitiada i prósi- 
aer, salvando de este modo la guarnición i con ella 
orzado jefe el maestre de campo don Francisco Bascu- 

1) 

siguiese la sublevación jeneral de los indios, el go- 
r dividió el ejército en dos divisiones, dando el mando 
de ellas a Carrera el que se internó en Arauco en Di- 
de 1656, desvastando a Arauco i Tucapel hasta Puren 

1 i, no teniendo ja enemigos que batir, regresó a 
ion en Marzo de 1657. 

al el terror de los indios, que consideraron a Carrera 
le, no atreviéndose a presentarle batalla; por el con- 
uian a su presencia, hasta que convencidos de la no- 
1 carácter i su jenerosidad para con los vencidos, rara 
, en los españoles de esa época, buscaron su amistad 1 
ron verdadero cariño, por lo que pasaron tranquilos 
seis años. 

ctitud de sus acciones, su jenerosidad i desinterés, hí- 
idolo del ejército i el que su nombre estuviese sobre 
gas i envidia de los colonos. 

vados nuevamente los indios en 1663, salió a batirlos, 
3 escarmentarlos hasta obligarlos a solicitar la paz. 



« seGoT Bascufion ea el antecesor de la familia do este nombre, enlazada 
X)n la de Carrera. Téaao el Apéndice, 



dieron las memorables acciones de Chi- 
llaf^ra, en la que quedaron raas de 500 
ie heridos i prisioneros. 
os destruidas i estableció varios fuertes 

)S el 9 de abril de 166Í atacaron en- 
liota, la que defendida por Carrera fué 
il enemigo e internándose al corazón 
in ICÍiíi la cíílebre plaza de Repocura 
en tan corto tiempo i con tan felices 
capital creyeron una impostura, lo 
comentarios que el gobernador Mene- 
díscolo i arbitrario castigó como un 
crimen. 

Don Juan Gallardo hombre de posición i fortuna, fué uno 
de los que mas puso en duda la fundación de la plaza de Re- 
pocura, lo que irritó de tal modo al iracundo Moneses, que 
hizo tomar preso a Gallardo i con una fuerte custodia lo obli- 
gó a caminar, montado en una muía, 400 leguas que de Santia- 
go hai a Repocura, para que por sus ojos viese lo que tanto 
ponia en duda. 

Apesar de sus grandes méritos, pronto tuvo Carrera que 
— '-^- '-~ consecuencias del carácter de Meneses. 

¡endose prestado a ciertos manejos que la integridad 
n le obligaba a rechazar, fué tomado preso, encerra- 
calabozo i sin formación de causa, le mandó dar 
garrote. 

coincidencias del destino! 150 anos mas tarde seria 
■ntenciado a muerte sin formación de causa i con la 
usücia, su nieto en quinto grado don José Miguel en 
e Mendoza. 

iz don Ignacio que su nieto, logró huir do la prisión, 
en capilla en el fuerte San Pedro a orillas del BÍo- 
alvado por el cura del lugar i dos oficiales los que 
Laron en una balsa a Concepción, refujiáodose en el 
ie Santo Domingo. 

í pasó en persona a ver al gobernador, en circunstan- 
antrarse solo este jefe. Le habló con entereza i des- 
iberle escuchado Meneses con mansedumbre aunque 



1 



., le dijo: "Retírese Ud. que a los hombres de honor con 

es bastante». Arrogante ¡valerosa acción la de don Ig- 
propia de una invencible constancia, cualidades insepa- 
ie los hombres que jamas fueron poseídos de la vil gro- 
dulacion, i que siempre fueron animados del jeneroso 

de integridad. (14)» 

Carrera del país i fué a presentar sus quejas al virei 
"ú i aun se cree que paso a España, en donde su queja 
i muchas otras, dio por resultado la destitución de Me- 

.0 don Ignacio a Chile con el marques de Navamorquen- 
vlarzo de 1668, i le vemos desempeñando destinos pú- 
lasta 1676. 

asó en Santiago en 16^5 con una de las damas mas 
5 de ia colonia, doña Catalina Ortiz de Elguea Caceras 
rio (15) pariente inmediata de doña Catalina Lisper- 
e Irarrázabal i Andia esposa de su primo hermano don 
Amasa i Pastene, i de ahi el entroncamiento de estas 

1 en la colonia, como sus antecesores lo habian sido en 



liatoríadores de Chile», tomo IX, pdj. 148. 

oBa Catalina deaeendia por la línea paterna de don Pedro Ortiz de Elguea, 
de la Orden de Alcántara, deudo de la esposa do Pedro Yaldivia i deseen- 
duque de Normandia i de doña Catalina Migueles de Alvizú, naturales de 
España, i por línea materna del conquistador don Diego García de CAceres, 
ir i capitán jeneral del reino en IS83, alguacil mayor i rejidor perpetuo de 
¡n 14 de enero de Iñ.'iO, el cual casó con doña Mariana de Osorio, notabilí- 
i, madre de doña Mariana que casó con don Francisco Ortiz de Elguea, 
lofla Catalina, la esposa de Carreta. Los que eran dueilos de la hacienda do 
Piluco i de lo que es boi la circel en la Alameda, en donde teaian bu casa. 
1 línea están relacionados los Carrera con otras notables familias. Doña laa- 
>a de Osorio hija de don Diego, notabilísima por bu ilustración i su henno- 
lerpo i de alma, casó con el hijo del presidente Bravo de Saravia, don Ra- 
'segun algunos Bamiro Yaüezde Saravia), cuyos hijos casaron, dofla Isabel 
lanuel Oarvajnl Riveros de Figueroa, de aquí loa Calderón, Machado i Cha- 
gnirre, Cerda, etc.; don Jerónimo con doíia Agustina de Ovalle Sotomayor 
cuyo hijo el primer marquei de la Pica, casó cou doüa Marcela Hinostrt>sa 
Mena, de donde descienden también los Irarrázabal, Solar, Lecaros. Aloal- 
ñan, Larrain Gandarillas i el actaal mayorazgo Irarrázabal. De doña Cata- 
asó con el presidente Meuesea descendiente de los reyes del Portugal, des- 
iB Larrain, los Irarrízabal, Baacufian, Taldes, LecAros, i por último, don 
■tales. De don Miguel Ortiz de Elguea, tio de doila Catalina, vienen también 
in i Morales, los Fontecilla, Valdéa, los GuEman, Eyzaguirre, etc. Véase 
Noticias sobre estas familias. 



— 9 — 

atrimonio tuvo nueve hijos, doña Josefa, (16) 
>, (17) doña Juana, doña Ñicolaza, (18) doua Pe- 
don Miguel, doña Maria, (20) doüa Mariana (21) 

QO, 

d, de! cual descienden los Carrera i Vordupo. al- 
io en el ejército de Maestre'de Campo ido Tenien- 

de julio de 1699 con doña Josefii de Ureía Pas- 
ano Ordoñez i Prado Lorca, hija Icj (tima de don 
'astene i Justiniano i de doña Francisca Prado i 
JO matrimonio tuvo entre otros hijos, doña Fran- 
ja, (22) doüa Rosa, (23) don Ignacio que es por 



OQ Jo3^ Antonio Lacnna i JiiuTogui sobrino del presidonte Jaurogui 
i lo homoa dicho, el entroncam lento con los CorWs i los Sladnriaga 
.as casas infansonoH i Holarie^nis de Madariagit Yartinga, Gartuzabál 
i el entroncam ietito con los EiTíizuriz, en cuya familia casó el pri- 
e vino a Chile, los Mujica i los Lazcano que tienen doble parentes- 
péndice la jenealojía de estas familias. 

heredero dol mayorazgo de Carrera en Alegría i en Sevilla alcanzó 
atre de campo i de teniente i comisario jencral i fuó oí primor go- 
iraiso. En osa ciudad caafi con doña Isabel de los Heyea Casaug i 
a acaudalado naviero portugués. Sus descendientes pasaron a Espa- 
jíorazgo. 

^1 capitán (6 do Febrero de 1682) don Juan Bamechea, antecesor 
an Barnechea do la Patria Vieja. Su descendencia se entrelazó con 
¡aíiartu, Goicolea, Jara Quemada, Balmaceda e Irarrázaval, como 
Apéndice. 

distinguida prole; casií con don Fadriquo de Ureta Pastene i Jus- 
ofla Antonia casó con don Anjei Carvallo, que por línea masculina 
Bermndo II rei de León i de los condes do Lem<», i de aquí proce- 
Jarin, Guerrero, Cisternas, Piííeraa, Valenzuola, Carvallo, Uorqui- 
¡a, dofia Petronila, casó con don Toribio Gallón de Ciílis, i do aquí 
ruerrero, Bascuiian, Ofalle, Ticufia, Aldunate, Tara», Echeverría, 
Francisca, casó con don Juan Antonio Olano, de donde vienen los 
■lanilla. Fernandez de Leiva, Borros, Pérez i los FábreK. Don Josí, 
[elchora S.iens do Mefia i Zapata, antecesores de los Mena, Ureta 
heverría, Yald<ía, los Valenzuela Castillo, los García de la Huerta i 
en el Apéndice el entroncam icnto de estas familiar, 
nterior dejó numerosa i distinguida descendencia; casó con el capi- 
i noble alcurnia don Juan de Aranibar, de donde vienen los Be- 
jfipez de Sotomayor, FonteoiLa, Valero, Portales, Eyzaguirre, Buiz 
;aroB, Morandí, Irarrázabal, Larrain, Echeverría, los Tagle, Alamos 
Valdís, Huidobro, Echeverría Gandarillas. Véase el Apéndice, 
ion Pedro del Prado Lorca i de aquí los Prado, los Vargas, loa 
B i los Jara Quemada. 

don Domingo Valdía González Soveral, primor Taldés venido a 
Lima i de aquí los Valdéa, los Tagle Cei'da, Toro, Concha, Ureta, 
■ea i Toro. Vi;a.'c el Apéndice. 

Ion Marcelino Rodriguez Guerrero i de aquí los Guerrero, Aldu- 
zarii. Valdivieso, Zanartu, Vicuña, Bascuüan, Amunátegui, Solar 
i Lecaros. Véase el Apéndice, 



— 10 — 

donde sigue la línea del jeneral Carrera, casó con doña Ja vie- 
ra de las Cuevas Pérez de Valenzuela. (2 i) De este matri- 
monio tuvieron por hijos, doña Damiana, (25) don Juan José, 
doña Borja, doña Petronila, (26) don José Maria, don Ma- 
riano Pantaleon i don Ignacio de la Carrera i Cuevas padre del 
jeneral Carrera i uno de los mártires de la patria o mas bien 
dicho de la zana i el odio del jeneral OHiggins. 

Casó don Ignacio de la Carrera i Cuevas con doña Paula 
Verdugo Fernandez de Valdivieso i Herrera (27) el 7 de Fe- 
brero de 1773. 

De este matrimonio nació doña Javiera el 1 ^ de Marzo de 
1781, don Juan José en 1782, don José Miguel en 1785 i don 
Luis Florentino Juan Manuel Silvestre de los Dolores, (28) 
en 1791. 

Como queda demostrado, los ilustres padres de la patria cu- 
ya historia bosquejamos, estaban relacionados con la mayor 
parte de las familias del pais i por consiguiente ocupaban una 
posición espectable en la colonia, 

Ya que nos hemos permitido distraer en algunos apuntes 
jenealójicos, pasemos a ocuparnos del héroe de nuestra histo- 
ria el primer Padre de la Patria. 



(24) Esta notable señora tenia una ascendencia nobilísima. Venia de don Juan do 
Cuevas, conquistador que vino con Valdivia i de antigua nobleza, i por línea materna 
del infante don Sancho de CastiUa, que fué el primero que tomó el apellido de Va- 
lenzuela por haber ganado de Moros la villa de ese nombre en 1225, déla que le hizo 
merced el rei su padre. Entroncada al mismo tiempo esta familia con la de los con- 
des de Castro i Punonrostro, con la de los marqueses del Carpió, Rosal i Tari i a, con 
la de los duques de Lerma e infantes de Aucibia i con la familia de Bena vente des- 
cendientes de los condes de Fontanar i del hijo de don Juan de Austria que casó con 
doña Josefa Pérez de Valenzuela, señora de Minaya e hija de don Jerónimo Pérez 
de Valenzuela i de aquí los Carrera, Valenzuela, Guzman, Carvallo, Velasco, Valdés, 
Cerda, Cruzat, Gormaz, Aguirre, Maqueira. V^^ase en Apéndice la jenealojía sacada 
de la obra de Ocaris, árbol 4. ^ , pílj. 146. 

(25) Casó con don Francisco Araos noble español i de aquí los Figueroa, Gutié- 
rrez, Guzman, Matte, Huidobro. Véase el Apéndice. 

(26) Casó con el jeneral don José de Ureta i Aguirre. Véase la descendencia en 
el Apéndice. 

(27) Doña Paula fué hija del oidor don Juan Verdugo i de doña María Juana 
Fernandez de Valdivieso i Herrera, cu3ra ascendencia ya la hemos citado, i a cuya 
familia también perteneció doña María Mercedes Fontecilla i Valdivieso la amante i 
desgraciada esposa del jeneral Carrera. 

Estas familias, cuyas jenealojías damos en el Apéndice, están relacionadas con la 
de Carrera, algunas de ellas, hasta por cuatro ramas. 

(28) El último de los nombres con que fué bautizado don Luis por el obispo Al- 
dunate, debió ser el único, pues toda su vida, puede decirse, fué de dolor, hasta mo- 
rir a los 26 años de edad en un patíbulo. 



— u — 

Don José -Miguel nació, al parecer (29), el 
1785, en Santiago, calle de los Huérfanos, núi 
con la de Bandera. 

A la edad de un año recibió del rei los des] 
del rejimiento de caballería del príncipe, de 
padre, honor que rara vez era concedido. 

El 8 de Noviembre de 1791, a los seis ai 
ascendido por el rei al grado de teniente, c 
dos años después en la segunda compañía 

Lcó en el colejio de nobles de San Car 
3 empezaba a cursar el segundo año d 
io para librarse de los castigos que ( 
[• ciertas travesuras propias de su ^ 

ígos consistían jeneralmentc en form. 
ie los cuales siempre era mandado poi 
irdinario, en verdaderas batallas, en 
Manuel Rodríguez, el que también lo 
ier. en la desgracia i hasta en su tríí 
14 años i tres raeses de edad, su padi 
do de su cuñado don José María Ven 
plaza, i célebre por su austeridad, j 
a del comercio. 

ácter duro i austero de su tic no pod 
i franco de Carrera, ni sus faculta 
áaptarse a las oscuras i esclavizadas 

'rancisco Javier del Río, íntimo ami 
a Carrera, que habia cobrado grand 
! Miguel, consiguió hacerse cargo di 
e Verdugo, 
¡o trató a Carrera con amabilidad i < 

con empeño. 

las numerosas relaciones que adqu 



n osa fecha, porque coni 
matizado Josd Marcos del C^irmen i do José Mign 
I de familia hacen creer que Josti Marcos del C&r 

is de la colonia. Estimabain en tanto una distincio: 
idabaa. (para hacer ostentación de sua títulos) en 



— 12 — 

mas simpática le fué la del alférez de navio, don Felipe Villa- 
vicencio (81). 

La amistad de don José Miguel con los oficiales del ejército del 
Peni i su decidida afición por la milicia, le hizo concebir el pro- 
yecto de pasar a España i enrolarse en sus ejércitos. 

Comunicó a su padre el proyecto que habia concebido de visitar 
la España, pero sin descubrirle su intención de servir como mili- 
tar en la metrópoli, i aquél consintió en el viaje, con la condición 
de que se estableciese como comerciante en Cádiz. 

Se hizo a la vela el 12 de Noviembre de 1806, arribando a 
Cádiz en Marzo del año siguiente. 

Nada sabemos de don José Miguel en un año i medio que pasó 
en Cádiz, sino que fué mui atendido por el marqués de Villapal- 
ma, hermano do don Martin Calvo Encalada, presidente de dos 
juntas gubernativas i tio carnal del jeneral i almirante don Ma- 
nuel Blanco Encalada. 

La invasión francesa ofreció a Carrera la ansiada oportunir 
dad de enrolarse en el ejército. 

Presentado i recomendado por el marqués de Villapalma al 
jeneral Castaños, el famoso vencedor de Bailen, éste le tomó a 
su cargo. 

El 15 de Setiembre de 1808 ingresó con el grado de teniente 
i en calidad de ayudante al rejinaiento Farnecio, bajo las órdenes 
del coronel Manso. 

Dos meses después, su conducta intachable le valió ser ascen- 
dido a capitán i ser trasladado al rejimiento de caballería Volun- 
tarios de Madrid, que tenia por jefe al heroico coronel don Ma- 
nuel Freiré, duque de Albuquerque i tio carnal del capitán jene- 
ral don Ramón Freiré. 

Sitiado Madrid por Napoleón i rendida la ciudad, Carrera 
protejió con sus soldados la retirada de la infantería, que habia 
preferido los peligros de retroceder antes que rendirse, i ese 
dia, 1. ^ de Diciembre de 1808, recibió su bautismo de fuego, 
acreditando ser chileno. 

El 18 de Febrero de 1809 encontrábase en la toma de Mora, 
en la que le tocó perseguir al enemigo, tomándole muchos pri- 
sioneros. 



(31) Este mismo alférez, (abuelo dol comandante do la Union que en Arica no se 
atrevió a batirse con nuestra escuadra) cayó prisionero de Carrera en 1813, en el 
Puerto de Tomé, 



1 



r 



— 13 — 

5 se batió en la valiente retii 

la jornada de Jevenés i el 2í 

Santa Cruz iie Mudóla, la q 

irrera que salvó dos piezas 

iió la cfoclividad de su grai 

ente para formar el rejimie 

salía en el ejército por su ins 

létodo para enseñar al sold 

^oníirióeI grado de sárjente 

, que era ademas un adole 

ñas, segundo jefe del rejii 

bia formado i disciplinado. 

aes tomó interinamente el i 

ler pasado el dnque de Albu 

aar una aivision, con reserva de la comandancia > 

Al dia siguiente 22, se encontró en la entrada 

la Reina, el 26 en el combate de Alcabon i el 27 i 

1)atalla de Talavera, en la que le tocó apoyarlas 

la caballería inglesa con tanto acierto i valentía, 

corado con la medalla de Talavera. Para form; 

que fué esa acción, baste saber que hubo 15,500 

El 8 de Agosto recibió la riesgosa comisión do c 
migo, mandado por Napoleón en persona, en el j 
del Arzobispo, sobre el rio Tajo, mientras Uegah 
ejército español. 

Cumpliendo su difícil cometido, resistió el ati 
morosas fuerzas enemigas. Muerto su caballo i h 
en una carga, logró escapar en la cabalgadura de 
cés i continuó dirijicndo el combate hasta la llegf 
español, encontrándolo íirme en supuesto, siend( 
recomendado por su heroica acción. 

En Octubre se encontró en las acciones de Cami 
i Villarrúbias, i el 8 de Noviembre, con un atrev 
estraléjico, burló al enemigo que le cortaba el pas( 
desfiladero, obligándole a desalojarlo i persig 
Ocaña, 

El 12 se encontró en el ataque de Mora, el 18 e 
toma de Ocaña, que fué abandonada el dia siguif 
una sangrienta i tenaz resistencia en que perdier 
les 25 mil hombres, 40 cañones i 30 banderas. 

Para dar una idea del heroico comportamiento 
estas jornadas, basta decir que el dia 18 perdió n 



— 14 — 

erceras partes de la tropa, i el 19 trece oficiales í 
tropa, saliendo 61 mismo con una grave herida en 
a pesar de esto, él, con su rejimiento, fué el último 
protejiendo los esquilmados restos de la infantería. 
)r jeneral de ejército, Balcarce, lo hizo en el acto 
or efectivo del cuerpo de Húsares, ascenso que fué 
lor el Consejo de Rejencia. 
encia de su herida pasó a curarse a Cádiz, donde 
le un año enfermo atendido por el respetable chi- 
non Errázuriz. 

lando ya se veia restablecid* de su enfermedad, 
le en que se le anunciaba la instalación de la junta 
de que era miembro su padre, i oyendo solo la 
xriotismo sin límites, resolvió regresar a la patria, 

para siempre sus sueños de gloria i su brillante 
:on tanta fortuna iniciaba en el escenario mas vasto 
si es que, en los primeros dias de Enero de 1811 
■rden de incorporarse a su rejimiento i con ól a la 

del ejército, presentó a la Rejencia una solicitud 
i Chile por su salud i por asuntos de familia, 
el Consejo de Rejencia que Carrera tratase de 
e a seguir la causa de la revolución, lo hizo tomar 
ues de nueve dias de prisión, no haíjiendo encontra- 
papeles nada que lo comprometiese, le concedió el 
uso de uniforme i goce de fuero militar, 
■olencia del Consejo, en atención a la conducta i 
Carrera, precipitó la revolución en nuestro suelo, 
)ertador i un mártir a la causa de la libertad (32). 
iespues de salir en libertad, (17 de Abril de 1811) 
n el'navío ingles Standart. comandado por Mr, 
stone Fleming, arribando a Valparaíso el 10 de Ju- 

se presentó al Gobernador que lo ora don Juan 
Fno i otro se dieron noticias del estado de ambos 
nprendieron i quedaron convencidos de que era lle- 
ento do trabajar por la emancipación del país, 
buena acojida i otras manifestaciones de aprecio 
úoron, no subsistieron por mucho tiempo, porque 



[uiridos de la familia i papeles del Jeneral, de la Beviata de Saatia- 
t Jeneral de Espaüa. 



— is- 
las glorias adquiridas por un joven militar exitalián la envidia 
de los envejecidos guerreros qne janaás la alcanzaron, i la de 
los viejos políticos que luego fueron eclipsados por el Jéuio in- 
mortal do Carrera. 

Por su hoja do ser\'ic¡os, se comprende cuan grande im- 
portancia tenia el joven húsar, cuan aparente era para trabajar 
por la independencia, i dfi cuanta utilidad serian para al país sus 
conocimientos militares i su desmedido valor. 

El jénio de larevolucion llegaba a Chile, muí pronto se ha- 
rían notar susefectos, a su impulso la revolución seria un hecho 
real i positivo, i con ella la independencia de Chile. 

CAPITULO II 



Situación de Chile en ISll.-Iilega Carrera a Chile.~Se lanza a la revolueion.- 
Nueva Junta de gobierno. --Eata no corresponde a las aspiraciones del paií.~Re- 
Tolncion del Iñ deNoviembre. 

La junta gubernativa instalada en 18 de Setiembre de 1810, 
habia sido reemplazada por muerte de su presidente i vice, se- 
ñores conde de la Conquista don Mateo Toro Sambrano i obis- 
po don J.Antonio Martinez de Aldunate, por otra compuesta de 
don Martin Calvo Encalada, presidente; i de los vocalses don 
Juan José Aldunate Í,don Francisco Javier del Solar; suplente 
Miguel Benavente; secretarios, don Manuel S^aldivieso 
Antonio Astorga. 

os todos de posición, ilustración i talento, pero tíoaidos 
isustaba el nuevo orden de cosas, dominados, al mismo 
[■ un Congreso cuya mayoría adolecía del mismo mal. 
) que todos deseaban la independencia de! pais, pero 
i les asustaba, guardábanse de espresarlo i faltándoles 
caminaban de un modo mui sensible hacia el antiguo 

3 miembros del Congreso solo doce pertenecían al bando 
los exaltados, de ésíos el único, puede decirse, de ideas 
nente avanzadas, capaz de unir el pensamiento a la ac- 
doctor don Juan Martinez de Rozas, secundado por don 
)'Higgins, mas como instrumento que como hombre de 
i determinadas i el cual era completamente dominado 
ero, los que, cansados de luchar en el Congreso con- 
lion realista, después de protestar enérjicaraente con- 
xdimientos reaccionarios, se retiraron al sur. 



— 16 — 

cido por los moderados, no ha 
'a junta, ni habia conseguido 
da marcha que ese alto cuer 
lo que volvía al sur resuelto 
le le diese la supremacía en ( 
ojado^ por sus ideas exaltadas 

icion, llega a Valparaíso el m 
dependencia, el jénio de la re 
osé Miguel Carrera, 
apreciación que de él hacen 1 

talento natural, i de un caráct 
gado, entusiasta, i activo, gra 
iscándola a toda costa, i jenei 
, desde luego, la consideraci 
I de algunos dias ya era uno 

)■ 

)tado de un espíritu superior, 
ronta i fuerte, de estraordinari; 
le voluntad incontrastable. Su s 

molde de los héroes mas afam 
te, un talento privilejiado, un ( 
m poco común; con maneras la; 
i el atractivo irresistible de su 
larrera reunia las condiciones 
gar mui distinguido en la soc 
D hombre privado (2). 

era pronto í agudo. De bella pi 
una conversación chistosa! ller 
3S del alma los atractivos de 
otes que se exijen a un jefe de 
ero, arrojado hasta la temer 
, jeneroso con los vencidos» ( c 
n pocos dias del verdadero csti 
■ógada del gobierno i el inminc 



5. " , páj. 224. 

.rte. — Biografía da Carrera. — Debemos 
nlino, qua coaociú a Oarrorai peraonalm 
tastigo de eos hazañas. 
a.~D¡etadaTa de O'üiggins páj. 63. 



— 17 — 

encontraba de volver al estado primitivo; trató pues, de atajar, 
por decirlo así, esa marcha que echaba por tierra todo lo que se 
habia adelantado. 

El 23 de Agosto se presentó al Congreso el joven húsar, i 
con la venia de su presidente don Manuel Cotapos, con una elo- 
cuencia varonil, respetuosa i entusiasta, pintóla triste situación 
de España, la justicia de la revolución, i el brillante porvenir 
que se abria a Chile si sabia aprovechar la oportunidad, ofrecien- 
do, al mismo tiempo, su persona, sus conocimientos i su espada, 
para servir la santa causa de la emancipación política. 

El fuego do su palabra convincente, su respetuosa e insinuante 
apostura, cautivó a la concurrencia ¡ fué mui aplaudido; pero los 
tímidos congresales no dieron siquiera una esperanza, permane- 
ciendo en su habitual indolencia. 

Pero sus palabras elocuentes i empapadas del santo amor a la 
patria que atesoraba su corazón, hallaron eco profundo en el 
pueblo; los ánimos quedaron preparados i el joven tribuno i bra- 
vo militar fué desde aquellos momentos una esperanza mas para 
los patriotas i un temor para los realistas. 

El arrogante húsar vio que no habia otro medio de salvar al 
pais, que la revolución. 

Empezó a trabajar en este sentido. 

Sus proesas en España, el haber combatido contra Napoleón, 
haber dirijido un rejimiento español i obtenido condecoraciones, 
i por otra parte su amable trato, su insinuante palabra i su je- 
nerosidad, le habian hecho captarse las simpatías i la admiración 
del ejercito i del pueblo. 

«Su viveza, su entusiasmo i su agudeza, llena de donaire, 
cautivaban i causaban admiración a todos aquellos jóvenes mi- 
litares» (4). 

Con estas cualidades i el ascendiente que habia adquirido, le 
fué fácil llevar a feliz término su empresa. 

Su hermano don Juan José era segundo jefe del cuerpo de 
Granaderos, i don Luis, su otro hermano menor, joven de veinte 
años, servia de capitán en el rejimiento de Artillería; ambos goza- 
ban de gran reputación militar desde el 1 . "^ de Abril de ese año, 
en que sofocaron el motin encabezado por el coronel español don 
í^omás de Figueroa, esponiendo su vida i derramando su sangre 

n aras de la patria, siendo ellos sus primeros defensores. 

Ayudado Carrera solo de sus dos hermanos, pues nadie se 



(4) Gay, tomo 5. © , páj. 226. 




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~ 18 ~ 

atreviaa comprometerse, el 4 de Setiembre, alas 12 del día, i con 
solo 60 hombres, tomó el cuartel de Granaderos i el de Artillería, 
impuso sumisión a los demás cuerpos, hizo tomar presos a los je- 
fes sospechosos, depuso la junta gubernativa i llamó al pueblo a 
nombrar nuevos gobernantes, todo con un acierto i orden admira- 
bles en sus disposiciones i ejecución. 

El pueblo en cabildo abierto nombró una nueva junta de gobier- 
no, compuesta de los señores Juan Martinez de Rozas, coronel 
Juan Mackenna, Gaspar Marín, Juan Enrique Rosales i Martin 
Calvo Encalada; suplente, don Joaquin Echeverría; secretarios, 
señores Agustín Vial i Juan José Echeverría. 

Del Congreso se removieron siete miembros, señores doctor 
Gabriel José Tocornal, José Miguel Infante, Juan Antonio O vac- 
ile, José Santiago Portales, Juan José Goicolea, Manuel Cha- 
parro i Manuel Díaz Muñoz. 

Solo entraron en lugar de los salientes, frai Joaquin Larrain, 
jefe de la familia de ese apellido, hombre hábil, pero intrigante i 
causa de todas las disenciones que en esa época aflijieron a la 
patria, i don Carlos Correa, quedando el Congreso reducido a 
solo siete miembros (5). 

Todo quedó terminado ese mismo día en el mayor orden, de- 
jando Carrera bien sentada su reputación militar, por lo que 
alcanzó una popularidad ilimitada. 

La ejecución militar, como hemos visto, fué obra de Carrera; 
pero la formación de la junta i alteración del Congreso, fué 
obra esclusiva de frai Joaquin, que, jefe de una familia tan nu- 
numerosa como influyente, logró obtener del pueblo cuanto de- 
seaba. 

El resultado no llenó las aspiraciones de Carrera, respecto al 
bien del país, i hasta cierto punto se consideraba culpable del 
mal causado. 

Rosas, único hombre de ideas avanzadas, no se hizo cargo de 
su puesto; la junta no hizo nada, dejándose solamente arrastrar 
por el partido moderado i sirviendo de instrumento para ejercer 
presión contra personas que, aunque dignas i patriotas, no 
pertenecían al círculo dominante; i por último, todos sus miem- 
bros i los del congreso, siendo parientes, mas atendían al bie- 
nestar de la familia que al del país. 



:>!>■■ 



(5^ El Congreso quedó compuesto solo de los señores Agustín Eizaguirre, Joaé 
Nicolás de la Cerda, Joaquin Echeyerría Larrain, Juan Agustín Alcalde, Javier 
ErráKurriz, Carlos Correa i frai Joaquin larrain. 



^ ■ 

■4 



É ^ 
■1.: 



— 19 — 

no dio otro resultado que el que una sola fami- 
poder i ocupase todos los puestos 
;e los empleos i loa cargos del gobierno. Unos 
3 del ejecutivo, otros diputados del congreso, 
1 tribunal supremo de justicia, aquellos recibie- 
ron grados i mandos en el ejército.» {6) 

a familia Larrain sobre todo, por el talento ¡ habilidad 
ilustre jefe Frai Joaquín, pudo empatronizarse en los prime- 
mpleos, i hacerse representar en ellos por Rosas, Henriquez, 
:enna i otros, todos aliados por parentesco de aquella nu- 
sa familia.» (7) 

indo Carrera que solo había sido un jugete de ese circulo, 
el movimiento revolucionario del 15 de Noviembre, da- 
ndo la junta. Convocó nuevamente al pueblo para elejir go- 
intes. 

nueva junta quedó compuesta de don Juan Martinez de 
3, don Gaspar Marín i don José Miguel Carrera, como 
iente; suplente don Bernardo O'Higgins; secretarios don 
tin Vial i don Juan José Echeverría, 
tilda de ambicioso a Carrera por estas dos revoluciones iíil 
o tiempo de arbitrario i díscolo, error en unos, verdadera 
ia en otros. 

rrera.al dejar a España i el brillante porvenir que ella le 
a, lo hizo por amor a Chile, para venir a poner su brazo i su 
¡encia a su servicio i para hacerio libre e independiente, no 
ser caudillo de partido. 

llegar a Chile, encuentra ala nueva junta constituida para 
narlo, sin rumbo fijo i en completo desacuerdo; al país pró- 
a volver al antiguo sistema, i derroca a la primera para 
tr otra. 

nueva junta tampoco correspondió a las aspiraciones del 
sino que se concretó a hacer del Ejecutivo, Congreso i Ca- 
una asociación de familia. Se llegó al estremo que por no 
i adictos, se separó del Congreso por sarracenos, (como se 
baalos partidarios del rei), entre otros, a los grandes pa- 
s don José Miguel Infante i don Juan Antonio Ovalle, recien 
lo este último del destierro a que por su patriotismo había 
íondenado, siendo ambos nuevamente desterrados por la 

iuuonategui-Dic. de O'Higgins-pSj, 68. 

lay-tomo 5.° cap. 15 páj. 231. Debe advertirse qoe aesa ñkmilü no perteneco 

UTain GondariUaa, Larraia Moxú i Lairam ümolA, 



— go — 

igual cosa se pretendía hacer con el bondadoso patriota 
istin Eyzaguirre, para colocar en so lugar a los miem- 
ina familia influjrente, ambiciosa pero no patriota. 
?& derroca también ese gobierno que no supo colocarse 
ira debida, i que por el contrario, descendía a llenar 
is ambiciones, posponiendo el bien de la patria. 
i ¿qué poder tenia Carrera para hacer i deshacer del go- 
al pais? Muí sencillo: la fuerza de voluntad del ciudadano 
yirtuosoi patriota, que arrostrando toda clase de sacri- 
)08poniendo sus intereses al bien jeneral, quiere hbrar a 
, de su perdición. 

podíamos conformarnos por mas tiempo con la doDuna- 
iCasa.,.. Los buenos chilenos ocurrían a nosotros acu- 
} de haber sido los que habíamos puesto al pais en manos 
la familia, i que, por consiguiente, habíamos cooperado a 
ituddetodo Chile.» (8). 

ieron los peligros, sucedió el temor, i la razón tomó su 
El pueblo al fin determinó, callaron las pasiones, iama- 

1 dia en que vosotros, compatriotas, en la plenitud de 
ibertad, contentos de mi conducta como ciudadano, me 
teis en depósito la autoridad Suprema, para rejir a los 
;omo majistrado, para defenderlos como jeneral». 
stos momentos yo no vi mas que la patria en pehgro, 
)jé a socorrerla sin considerar la grandeza de las difi- 

pi la pequenez de los recursos. Yo acepté el mando: 

mi deber. Si la debilidad de mis esfuerzos no alcan- 

^Ivarla, contaba por lo menos con la gloria de haberlo 

» i de perecer con honor entre sus ruinas» (9). 

s mas honra a Carrera, es que en ninguna de las dos 

I gobierno intervino ni ejerció presión, dejando al pue- 

' libremente sus representantes. Pruébalo el hecho de 

r sido electo en la primera, i que, si lo fuéi en la se- 

lompartió el cargo con personas que le eran manifies- 

hostiles. 

ibargo, a pesar de la enemistad que le profesaban, Ca- 

el alma de la junta. Es verdad que echaba sobre sí 
peso al empuñar las riendas del gobierno en esas cir- 
,as, pero el sárjente mayor de húsares de España iba 
uebas de ser tan buen gobernante como hábil díplomá- 

o del j«ner&I Carrera. 

fiesto de Carrera a los pueblos de Ghilo en 1818. 



— gl — 

tíco i bravo militar, i e«taba verdaderamente preparado para 
ello. 

«Ademas, la suerte le era sumamente propicia. Gracias a 
sus campañas de España, Carrera era el verdadero jónio mar- 
cial de la República i tenia una grande superioridad sobre los 
demás jefes, sin esceptuar los que disfrutaban mayores grados 
que el suyo» (10). 

CAPÍTULO m 



CoMpiracioii del 27 de NoTÍembra.— Disolución del Congreso. — Jirotine toma la re- 
Tolncáon de Eosas.— Aprcatoe bélicoe. — MUion de O'Higgins. — Be hace la p»E. — 



Ya era tiempo de que un hombre del temple de Carrera subiese 
al poder. Elpaisse anarquizaba dia por dia. Rosas habia hecho 
la revolución en Concepción i don Ventura Carvallo en Valdivia, 
independizándose ambos de la junta central, e igual cosa se pre- 
paraba en Coquimbo. 

Carrera se dedicó a unificar el pais, a ponerlo on estado de 
defensa, i a neutralizar el poder del partido contrario, que no le 
perdonaba su elevación. 

El 27 de Noviembre, es decir, a los doce dias de su exaltación 
al poder, sorprendió una conspiración fraguada con el objeto de 
asesinarlo junto con su padre i sus tres hermanos, la que debia 
tener lugar ese mismo dia. 

Don Juan Mackenna encabezaba la conspiración ayudado por 
otras personas do la facción o mas bien dicho, de la familia caida. 

Los conjurados fueron tomados presos, i a pesar de haberse 
comprobado el hecho i de haber sido condenados los cómplices. 
Carrera solo confinó a sus haciendas a algunos de ellos, perdo- 
nando a los mas, llevando su jenerosidad mas allá de lo que la 
prudencia aconsejaba. 

Hai, sin embargo, quienes niegan la efectividad de esta conspi- 
ración, pero ella por desgracia existió, como existo el sumario 
i el crimen comprobado en él, en la Biblioteca Nacional. (1) 

«No parecía creíble, (dice Carrera en su diario), que Mackenna 
aisiese mi muerte. La noche del 18 de Noviembre, cuando esta- 



ño) Gay, tomo 5.', cap. 18, páj. 269. 

(l) Tmn es el Apéndice las confesioiiH de loa reos i declaracionea de los tea' 



ba depuesto del gobierno, fui a su casa i le ofrecí el empleo de 
vocal que Marín rehusaba, i le dije que lo apreciaba i que estaba 
cierto que, separado de las ideas ambiciosas de su familia, sería 
querido del pueblo; aunque se manifestó resentido, al fin quedó de 
acompañarme i me renovó promesas de una sincera amistad.» 

El Congreso también era contrarío a Carrera, i la remora con 
que tropezaba para todos sus actos gubernativos, de él salía la 
tenaz oposición , de su seno aun habian salido algunos de los cons- 
piradores, i por otra parte, su ilegal formación, el estrecho pa- 
rentezco de sus miembros entre sí, lo hacia mas bien una aso- 
ciación de familia que el representante del pueblo, por cuyos 
motivos se decretó su disolución el 2 de Diciembre. 

Carrera, al disolverlo, decretó la formación de uno nuevo, que 
fuese formado por el voto libre del pueblo, i por todos los pueblos 
de la nación, que no adoleciese del mismo mal del anterior, en 
que unos pocos habitantes de Santiago, habian elejido no solo 
los representantes de la provincia, sino también los representan- 
tes délas demás provincias del pais. 

No quería ni aun en circunstancias tan anormales, en que una 
autoridad única es no solo permitida sino legal, coartar a sus 
conciudadanos la independencia que quería conseguirles. En me- 
dio déla deshecha tormenta, él, el piloto de la nave, asumiendo 
toda la responsabilidad mientras aquella durase, deseaba no pri- 
var a los que iban a su bordo de ninguna libertad, aunque se 
sacrificaba por ella misma i por sus vidas 

Mientras tanto, la revolución hecha por Rozas habia tomado 
cuerpo i se le habia imprímido un jiro tal, que debia traer por 
consecuencia la pérdida de la patria. 

El pais tenia en perspectiva, la guerra civil con todos sus 
horrores, i las discuciones debian terminar por el aniquilamiento 
de los patriotas i la supremacía de los godos. 

Rozas habia formado una junta de gobierno compuesta de él 
como presidente, i de los vocales señores Pedro José Benavente, 
Bernardo Vergara, Luis de la Cruz i Manuel Novoa; secretario 
don José Santiago Fernandez. 

Esa junta debia gobernar, como también la formada en Valdi- 
via, en sus respectivas provincias, con entera independencia del 
gobierno central. Se declaraba una nueva forma de gobierno fede- 
ral, el cual no reconocía el gobierno central, sino puramente para 
lo concerniente a exijir los recursos necesarios a la vida de esas 
provincias. 



ngreso caídos, pidieron la protección de Rozas, i 

!CÍÓ. 

Concepción desconoció el nuevo gobierno, i decía- 
la provincia de Santiago. 

i-il se declaraba, no en defensa de principios, (pues 
Carrera i Rozas tenian las mismas idoas), sino en defensa de 
ambiciones personales. Rozas estaba ligado a la facción caida 
i ademas quería impei-ar i ser el arbitro de los destinos del 
pais. (2) 

Rozas contaba con el apoyo del partido caído, con toda la 
provincia de Concepción, i sobre todo con el ejército veterano de 
la frontera, únicas fuerzas de línea que habian en el pais, las tro- 
pas existentes en Santiago no habían hecho jamas la vida de 
campaña, ni menos combatido. 

El ejército del sur, ascendía a 4,000 hombres, mientras que 
las fuerzas de Santiago solo se componían de 2,000 soldados 
bisónos. 

Carrera comprendió la gravedad de la situación í trató de ven- 
cer a su rival por medio de la diplomacia, sin descuidarse del 
ejército por si llegaba tan triste solución. 

Tenia que habérselas con un enemigo que a mas de contar con 
la superioridad de las fuerzas, era im hábil diplomático, un dis- 
tinguido jurisconsulto, consumado estadista í sagaz político. 

Carrera por el contrario, era casi un niño, sin práctica en los 
negocios públicos, i a quien no se le conocía sino como valiente 
i esperto militar, que en ese momento, ni aun soldados tenía que 
poder presentar en el campo de batalla. 

Rozas marchaba con su ejército sobre la capital; Carrera man- 
daba el suyo a Talca donde estableció su cuartel jeneral. 

Rozas i el coronel Calderón jefe de la vanguardia, iban repar- 
tiendo proclamas revolucionarias; Carrera hacía repartir procla- 
mas de unión i fraternidad. 

Mientras estos sucesos tenian lugar, Carrera había mandado 
de plenipotenciario por parte del gobierno ante Rozas, a don Ber- 
nardo O'Híggins con plenos poderes para arreglar i sanjar las 
dificultades. 

ínter tanto, las fuerzas se aprestaban para la lucha, sin des- 
;onfiar en que la diplomacia haria lo posible por evitarla. 

O'Híggins, inició apenas arreglos imposibles de aceptarse. Do- 

(2) A tal grado lleraba aua pretensiones con sa carácter altiro i dominante, que 
i paeblo lo conocía por el nombre de Don Juan I. ° . 




24 



y;^ 



minado por Rozas, i olvidando su santa misión, que en mala 
hora se le confiara, cambió la pluma por la espada, i tomó el 
mando de uno de los cuerpos del ejército de Rozas para combatir 
contra el que con plenos poderes lo mandaba de mediador. 

Con la salida de O'Higgins para el sur i la renuncia del vocal 
Marin, habia quedado Carrera solo al frente del ejecutivo, este 
era preciso reintegrarlo, para lo que se convocó al pueblo a 
Cabildo abierto. Reemplazantes de Marin i O'Higgins, fueron 
nombrados don José Santiago Portales i don Nicolás de la Cer- 
da; este último por motivos de salud, fué pronto sustituido por 
don Manuel Manso, persona mui recomendable, pero que ene- 
migo del nuevo sistema, fué también reemplazado por don Pedro 
José Prado Jara-Quemada. 

Carrera se dedicó a la formación del ejército i a las reformas 
necesarias para dar estabilidad al nuevo gobierno. 

Habiendo recibido comunicaciones en que se le anunciaba que 
O'Higgins, dejando aun lado su misión, formaba parte del ejér- 
cito de Rozas, marchó personalmente al sur, con el ánimo de 
vencer a su rival por medio de la persuacion i del llamamiento 
al cumplimiento del deber, i caso contrario, dirijirlas operacio- 
nes militares. 

Las pretenciones de Rozas no daban lugar a esperar un ave- 
nimiento pacífico. Pretendia, nada raénos, que la Junta de Con- 
cepción, gobernase la provincia con entera independencia del 
gobierno central, que esa junta nombrara uno de los vocales que 
componían el gobierno de la capital i seis diputados al Congre- 
so, que se convocase al pueblo para la elección de una nueva 
junta que debia reemplazar la existente, i todavía, que el gobier- 
no de Santiago proveyese a las necesidades de la provincia de 
Concepción. De esta manera, Concepción se declaraba indepen- 
diente i Santiago por el contrario, quedaba dependiente i tribu- 
tario de Concepción, desde que solo se le reconocía para que 
atendiese a sus gastos. 

A pesar de todo esto, Carrera invitó a Rosas a una entre- 
vista a orillas del Maule en la que reinó la mayor armonía, i 
después de una larga conferencia i de algunas comunicaciones 
por escrito, se convino en que el próximo Congreso que debia 
reunirse, zanjaría todas las dificultades, comprometiéndose am- 
bos a respetar sus fallos. 

De esta manera terminó la contienda, i el pais vio con agra- 
do su desenlace sin efusión de sangre, reduciéndose todo a un 
simple paseo militar. 



fe-^ 



i. « 



— 25 — 

largo, Rozas era una amenaza constante para el pais. 

ría hacerse sin su beneplácito: su carácter absorvente 
. absolutistas, tarde o temprano traerian un nuevo rom- 
era necesario a toda costa quitarle su prestijio i se- 

sentido trabajó Carrera, hasta que el 8 de Julio una 
olucion dio por resultado la caida de lí(,junta de Con- 
a prisión de sus miembros i el destierro de Rozas a 
lugar de su nacimiento; et reconocimiento del gobier- 
. i el nombramiento de don Pedro José Benavente para 

de la provincia. 

demostró ser tan buen diplomático, como buen mi- 

(el tratado de paz) el mas vivo contento a los habi- 
Santiago. Estaban tan cansados de un estado tal de 
ibre, que muchos de los partidarios mismos de Rozas 

un lado sus resentimientos i salieron al encuentro del 
, que reunía, decían ellos, el mérito de hombre políti- 
lilitar. Su recibimiento en la ciudad fué tan brillante 
lero, i le acompañaron hasta su casa con demostracio- 
€to jeneral». 

!ste júbilo fué aun mucho mayor cuando, el dia 12 de 
mpo la contra revolución que las tropas habian opera- 
endo la junta de Concepción i arrestando a todos sus 

Esta noticia, que dejaba a Carrera solo dueño del 
! recibida con grandes muestras de alegría, i celehra- 
3 muchos dias, con funciones, iluminaciones, salvas 
ta i repiques de campanas. Muchas personas firmaron 
1, luego después, una acta do felicitaciones al gobier- 

a contienda do astucias. Carrera, ese joven húsar de 
litados no habian querido hacer mas que un mero capitán 
, venció completamente al doctor don Juan Martinez de 
consumado estadista, el hábil político que habia enca- 
la dirección de los negocios de la colonia» (4). 
incia de Valdivia revolucionada por instigaciones de 
ascontenta de la conducta de éste, hizo también la 
olucion a nombre del rei i de la relijion, nombrando 
de la Real Audiencia a Carrera, i como tal, capitán 



al del reino, nombramiento que Carrera rechazó con di^i- 
enerjía, cuya noticia la recibió a orillas del Maule cuan- 
nferenciaba con Rozas. 

:rera, trató de espedicionar contra Valdivia i Chiloé, para 
■ al virei del Perú esas plazas que serían fuente de recur- 
■ara los españoles, sin cuyas provincias, Chile no podría 
r con s^ independiente, pero las nuevas conspiraciones 
adas en su contra i las múltiples ocupaciones del gobierno, 
permitieron realizar tan acertada empresa, 
¡eneral Freiré seria el que realizaría obra tan importante 15 
después. 

CATULO IV. 

DQ del paÍB. — Período Gnbemativo de Garren.— Befornus ejeootadaa dnntoto 
ibiemo — -Dificultades con que tropezó. 

re ya de la guerra civil, pudo Carrera dedicarse mas tran- 
a las labores del gobierno, a las reformas necesarias, a 
r el ejército i poner al pais en estado de defensa. En la 
mas difícil que ha tenido Chile, le deparó la Providencia 
grande hombre para so salvación i engrandecimiento. 
remos una breve reseña de esas obras reahzadas por Ca- 
en su corto periodo administrativo, pero antes es preciso 
inemos el estado moral del pais. 

ignorancia mas completa en las masas i aun en las clases 
las era el resultado de la dominación española. No habían 
las públicas, el pueblo por consiguiento no tenia ni los mas 
ntales rudimentos de instrucción, el único colejio para la 
cion de la juventud de clase, el llamado de San Carlos, 
)ia suspendido. La mujer, aun on la aristocracia, era se- 
a la que tenia alguna instrucción. 

habia una imprenta, ni aun se permitía introducir al pais 
libros impresos, que aquellos de cuyo estudio resultase en 
tor la conformidad con la esclavitud. 
relíjion enseñada por sacerdotes españoles fanáticos, esta- 
ú lejos de ser la verdadera de Cristo. 
i era esplotada para inculcar en las masas la sumisión al reí. 
eral doctrína de Jesucristo se reducía a amar a Dios i al reí, 
iega obediencia a las leyes de la iglesia í al soberano es- 
, cuya autoridad, decían, emanaba de oríjen divino. De 
aquella ciega sumisión i respeto por el reí i aquella pre- 
irancia del clero sobre las masas i la sociedad en jeneral. 



— 27 — 

ministracion de justicia adoleda del miamo mal. Un uo- 
jodia ser demadado por un plebeyo, un sacerdote de- 
ante un tribunal de justicia, habría sido considerado 
n crimen solo digno de ser purgado en el cadalzo. 
tebe no obtenía mas justicia que la que le hacían sus 

aterías de gobierno i lejislacion no tenían noción alguna; 
nandaba el rei í la Real Audiencia era sagrado i no ha- 
ir a discusión. 

ueros concedidos a la nobleza eran necesarios para man- 
estado de ignorancia i esclavitud. 
ra el estado del país, cuando apareció en escena su li- 
? i redentor don José Miguel Carrera, 
rredrarse por lo que para todos parecía imposible, no 
posible sino locura, concibió el atrevido proyecto de reje- 
Ipais, no paulatinamente, como pretendía hacerlo elpar- 
ierado, sino de un modo enérjico ¡pronto. No era posible 
remedios sencillos, se hacia preciso cortar el mal de raiz. 
anto atrevimiento encerraba su proyecto, cuantos obstá- 
jndría que vencer, cuantas barreras insuperables se le 
an en su camino, pero él, poseído de ese espíritu patrio 
r, que hace de los hombres héroes, i de los héroes már- 
[Qprendíó la obra de rejeneracion i salvación de la patria 
i confianza i ciega fé en el éxito, tan grande como su 

rimer paso fué instruir al pueblo, darle a conocer sus 
s í su importancia, para esto hizo traer una imprenta 
a por él; i por ella, se díó a luz el 13 de febrero de 1812 
ir periódico llamado con razón La Aurora de Chile, Fué 
idad la primera luz, por la que el pueblo aprendió que 
debía ser libre (1). 

iria este solo hecho, honroso i lleno de grandeza i atre- 
por la época en que se verificó, para la fama de un 
i el lustre de su memoria. 

imer redactor, fué el liberal padre de la orden de la Bue- 
irte, Camilo Henriquez, natural de Valdivia, 
jndacion de este periódico fué el golpe de gracia dado a 
irquía, así lo estimaron los españoles, 
leblo recibió la aparición de La Aurora con marcadas 

ise en el Apéndice núm. 2.=Algaiioe pámíoi del primer súmero ña La 







— 28 — 

muestras de júbilo. Ademas se decretó la libertad de la imprenta. 

El 31 de Agosto se decretó la creación de escuelas gratuitas 
en todos los conventos del pais, para niños i adultos de ambos 
sexos. Hasta entonces la mujer estaba escluida de toda educa- 
ción. 

Se mandó, al mismo tiempo, reedificar el colejio de San Car- 
los, llamado vulgarmente carolino, situado en el espacio que hoi 
ocupa el edificio del Congreso, i el cual habia sido fundado por 
los padres jesuitas. Se unió a dicho establecimiento la Acade- 
mia de matemáticas i el Seminario de indios, cuya apertura tuvo 
lugar el 3 de Marzo de 1813. 

Para la educación superior, se decretó la creación del Instituto 
Nacional, el que fué construido en el convento de San Diego, te- 
niendo lugar su apertura el 10 de Agosto de 1813, obra que per- 
tenece esclusivamente a Carrera, por mas que sus enemigos tra- 
ten de quitarle esa gloria. Se decretó la formación de la carta 
jeográfica de Chile, i el levantamiento del censo de su pobla- 
ción. 

La administración de justicia recibió una organización distinta, 
estableciendo juzgados i corte de apelaciones i, bajo condiciones 
verdaderamente republicanas, igualando ante la justicia, al noble 
con el plebeyo, i poniéndola al alcance de todos. 

La hacienda pública fué también reorganizada bajo la mas es- 
tricta i escrupulosa vijilancia. Con este objeto se creó el 1. ® de 
Setiembre de 1312 la Intendencia Jeneral de Hacienda, siendo 
nombrado jefe de ella don Santiago Portales (2) desempeñando 
su empleo con celo e intelijencia i con tal desinterés, que se negó 
a percibir sueldo. 

En el puerto del Huasco, se habia establecido el 13 de Julio el 
Banco de «Rescate de Pastas de Plata» i nombradose adminis- 
trador a don Manuel Antonio Lujan. Este banco tenia por objeto 
impedir la salida del pais de un metal tan necesario. 

El 8 de Marzo, se abrieron los puertos al comercio estranjero, 
abiertos hasta entonces solo al comercio español, Se declaró, ade- 
mas, libres de derechos las mercaderías que se importasen para 
atraerse el comercio i hacer mas barata la vida. 

Se abolió el estanco del tabaco, con lo que se incrementó la 
riqueza del pais. 

La agricultura recibió protección mui decidida. Aparte de la 



(2) Padre de don Di^fo Portales. 



¿. 



estanco del tabaco, estimuló la plantación del al- 
endo el premio de cuatro pesos por cada quintal 
hase. 

ia también fué protejida con esmero, i el gobierno 
. de derecho al salitre i además oírecia pagar a 24 
lintal que se elaborase. 

ías individuales fueron bajo su gobierno respeta- 
una organización aparente al sistema republicano 
jue se implantaba. 
ua auuiiuiun de la esclavitud i de los títulos de nobleza, decla- 
rando ia igualdad del ciudadano- ante la leí, fué también obra 
saya. Por decreto da 24 de Noviembre se conminó con severas 
penas a los jóvenes que por su exaltado patriotismo insultasen 
a sus contrarios en ideas políticas. 

Se decretó la dotación de los párrocos por cueota del Estado, 
con la cantidad de cincuenta pesos mensuales,- debiendo ser los 
feligreses servidos gratuitamente. De este modo se aseguraba el 
bienestar del sacerdote i el alivio del pobre, causa muchas ve- 
ces (la pobreza) de desmoralización. 

Ea ramo de Beneficencia tampoco fué olvidado. Se mandaron re- 
faccionar los hospitales, aumentar el número de salas i de camas, 
i so les dio reglamento para rejirse i mayor renta para subsistir. 
Se creó ademas el hospital militar, el que se construyó junto a 
la iglesia de San Borja. 

Se creó la junta de vacuna compuesta de 24 miembros i por 
presidente se nombró a don Judas Tadeo Reyes. 

Trataba al mismo tiempo de levantar el espíritu público i con 
este objeto el 18 de Setiembre se celebró con gran pompa i por 
primera vez, el segundo aniversario de la instalación de la pri- 
mera junta gubernativa, estrenándose ese dia, oficialmente, el 
palacio de la Moneda (3). 

Se ordenó Irasformar el barrio del basural en paseo público, 
lo que es hoi la Alameda. 

El 9 de Diciembre se decretó el alumbrado público para todos 
los pueblos del país i se creó el Cuerpo de Serenos, 

Para la mejor espedicion de los negocios públicos, se crearon 
los ministerios del Interior i Relaciones Esteriores, siendo ser- 
vidos por don Agustin Vial i don Manuel Salas. 
Se entablaron relaciones diplomáticas con la república de Norte 

. Da cnriosoj detalleí sobre eata 



— 30 — 

!ica, recibiéndose en audiencia pública al enviado de los 
ios Unidos, Mr. Joel Robert Poinaet, al que se le mandó 
locer en tal carácter el 24 de Febrero de 1812, siendo el 
sr diplomático venido a Chile. 

1 materia lejislativa la obra de Carrera no tiene rival, i no 
jamas suficientemente estimada. 

país no tenialeyes por que rejirse, iCarrera, que no ambi- 
iba mas que su felicidad i engrandecimiento, deseaba que el 
DO fuese gobernado según el capricho de cada gobernante, 
[[ue por el contrario, éste tuviese que rejirse por leyes fijas 
donadas por el pueblo, 
n este objeto buscó los hombres mas notables por su posÍ- 

aaber, ilustración i patriotismo, encargándoles la forma- 
de una Constitución, que fuese conforme a las necesidades 
laís i a la nueva organizaciom que debia recibir la nación, 
cha Constitución fué aprobada i promulgada como lei de la 
iblicael 1. ° de Noviembre, la que fué redactada por una 
sion compuesta de los señores, Francisco Antonio Pérez, . 
e Zudañes, Manuel Salas, HipóUto Villegas, el coronel don 
cisco de la Lastra, don Agustín Vial i frai Camilo Henñ- 

D. 

ta Constitución había sido presentada al gobierno el 10 de 
sto, nombrando una comisión revisora que la examinase i 
jiese compuesta del canónigo don Pedro Vivar i de los seño- 
Fernando Márquez de la Plata, José Santiago Rodríguez, 
icisco Pérez García, Francisco Cisternas, Juan Egaña i co- 
1 Juan de Dios Vial Santelices, terminando éstos su come- 
a fines de Setiembre (4). 

i gobierno antes de aprobarla i promulgarla, con el carácter 
rovisoria, la remitió a todos los pueblos de la nación para 
fuese suscrita por sus habitantes, tanto para darle al pueblo 
>encia en la cosa pública, como para que él mismo dictase 
leyes i éstas no fuesen impuestas por la autoridad, no sien- 
probada, hasta que el número de firmantes no dio a com- 
ider, que la mayoría del pueblo la habia suscrito, 
e esta manera, altamente republicana i democrática, proce- 
Uarrera en todos sus actos, de ahí su gran popularidad i el 
tndiente qne alcanzó sobre las masas, de ahí su gran nom- 

que jamás la envidia i la calumnia podrá empequeñecer. 



I Véutt la Cotutitnoioii en el Apéndice ndiD. ¡ 



— al- 
ie la Constitución, trajo por consecuencia 
ejecutivo, el cual debía durar en sus funcio- 
endo reelijídos lo3 mismos miembros que lo 

lió el 10 de Noviembre; el que fué com- 
s, canónigo Pedro Vivar, presidente, Ma- 
jo Ruiz Tagle, José Nicolás de la Cerda, 
Marín; suplentes, Joaquin Echeverría La- 
uriz i Joaquin GandariUaa; secretario, fraí 

3ió saludables mejoras: se le dio mayores 
atribuciones, proporcionándole también mejor renta, i en con- 
formidad a la Constitución se nombraron sus miembros por voto 
popular como lo habia sido el Senado. 

Compusieron el municipio los señores; José Antonio Irizarri, 
Antonio Hermida, Nicolás Matorras, Baltazar Ureta, José Ma- 
ría Guzman, Anselmo de la Cruz, Juan Francisco Larrain, To- 
mas Vicufa, José Manuel Astorga, José Antonio Valdés, José 
Agustín Jara e Isidoro Errázuriz. 

Otra de las cosas que mas preocupó a Carrera, fué la for- 
mación del ejército i crear en el pueblo el espírítu patrio. 

Él preveía que tarde o temprano tendría el país necesidad de 
defender su autonomía. No se hacen los pueblos independientes 
con el mero hecho de querer serlo, se necesita para ello, ser 
fuerte para hacerse respetar e imponer a sus subyugadores. 

Sin poner al país en verdadero estado de defensa, era inú- 
til cuanto paso se daba hacia la independencia. Comprendiéndo- 
lo asf Carrera, se dedicó a la formación del ejército. 

Se crearon nuevos cuerpos, se aumentó la dotación de los 
existentes, se les dio nueva organización, hizo construir cuarte- 
les i ensandiar los que habían; el convento de San Diego i el 
de la Recoleta Dominica fueron transformados en cómodos i es- 
paciosos cuarteles. 

Se hizo uso de esas propiedades, tanto por la urjente necesi- 
dad, como porque estaban, puede decirse, abandonados. En San 
Diego había un solo padre i en la Recoleta dos. 
Hizo construir armas, cañones, cureñas, municiones, fornitu- 
3, i toda clase de material de guerra en gran cantidad. La 
hcia de los pueblos i de los campos, fué puesta en servicio, 
inieodo al país en verdadero i respetable estado de defensa, a 
sar do la gran oposición que se le hacia por esos gastos, que 
03 los creían innecesarios, otros lo atribuían a medios que em- 



ba para entronizarse en el poder, i otros, que ei paia no po- 
soportar tan grandes desembolsos. Unos de buena f'é, i oíros 
mero partidarismo criticaban la conducta de Carrera, pero su 
) previsor no le engañó ni se dejó atrepellar por la oposi- 
, llevando a cabo la formación del ejército, sin el cuíil, el 
ral Pareja se habría posesionado de todo Chile sin disparar 
iro. 

izo reformar la táctica militar al uso europeo, i reglamentó 
30 del uniforme. 

quiso Carrera, que el ejército que formaba llevase por estan- 
e el pabellón español, contra quien iba a combatir, sino que 
!ó un estandarte propio, a cuya sombrase cobijaría el ejércL- 
e la patria, sustituyendo la española por la tricolor que debia 
la de Chile. 

1 escudo español también fué reemplazado por otro, así como 
lé la cucarda o corona real por la escarapela tricolor. 

1 4 de Julio, se celebró con gran pompa el aniversarío de la 
pendencia de los Estados Unidos, i ese dia se elijió, para 
gurar nuestro glorioso pabellón nacional, al estruendo de 
itidas salvas de artillería, seguidas por grandes fiestas pú- 
is. 

odas estas reformas i decretos llevan al pié la firma de Ca- 
a i se encuentran publicados en La Aurora. 
as rentas fiscales que ascendían a 800.000 pesos, en solo un 
las elevó a mas del doble. A pesar de los grandes gastos que 
nó la formación del ejército, construcción de cuarteles i maté- 
is de guerra, la nación no contrajo compromiso alguno. 
, la infatigable actividad de Carrera, a su constancia, entere- 
fuerza de voluntad i talento, debe Chile su salvación i su li- 
ad. 

upo dirijir la nave del Estado en medio de las mayores tor- 
itas, de la anarquía, de la pasión de los partidos i delasam- 
3nes, con impavidez i acierto; i fué el único hombre que, sin 
lOzo, sin temor i con completa franqueza, ejecutaba sus actos, 
aminados todos a la emancipación del pais i a levantar el es- 
tu público en el pueblo; 

e rodeó de hombres de ilustración i enerjía, tales como Hen- 
lez, Poinset, Zndañez, Salas, Vera, Egaña, Tecomal i otros, 
a que le ayudasen en sus tareas; hizo tomar parte al pueblo 
la cosa pública, fomentó la instrucción e hizo amar i respetar 
listema republicano, por un pueblo que ni nociones tenia si- 
3ra de lo que es un pais libre ni de sus derechos para rejirse 
ibernarse por si mismo. 



) de 1813 se instaló la Sociedad «Amigos del 
3 era ayudar al gobierno con sus luces, reunir 
itar laindustria, las ciencias i las artes, 
oría de Carrera consiste, no solo en haber dic- 
lejes a Chile i babor en solo un año de go- 
tal número do reformas, sino (i esto ténganlo 
presento los que lo tratan de ambicioso de mando) en que, sien- 
do presidente de la junta gubernativa sin tener leyes que respe- 
tar, desprendiéndose de la mayor parte de su autoridad, pro- 
mulgó una Constitución en que el Ejecutivo quedaba por ella su- 
jeto por completo al Senado i Cabildo, cuerpos a los que se les dio 
tal suma de poder, que entorpecían la acción del gobierno mas 
de lo necesario para su espedicion i desenvolvimiento. 

La Constitución aunque formada por los hombres mas ilustra- 
dos, fué sin duda, defectuosa, de cuyos defectos se hizo una ar- 
ma contra Carrera como si hubiese sido obra esclusiva do 61, i 
aun habiéndolo sido ¿podría culpárselo? ¿no fué defectuosa la 
del año 23? no lo fué la del año 28 i la del 33 que hasta ahora 
mismo estamos reformando? 

Examinando la Constitución, no puede menos que verse avan- 
ces mui grandes hacia la independencia, valor, enerjía i talento 
en los que la formaron, fué un acontecimiento que no se ha es- 
timado lo bastante (5). 

La organización de un país, es una obra de gran aliento, en 
a que necesariamente tiene que cometerse falláis de las que no 
meden ser responsables sus autores, mientras no haya mala fé. 
En medio de las tareas de reformas, fué sorprendido el gobier- 
10 con un oficio del virrei del Perú en que le amenazaba con la 
jiierra de esterminio si no volvían las cosas al estado antiguo, 



(ó) La Constitución decl&raba por rclíjíon de la Bepúblit», la Cabílica, ApostóU- 

a, pero no Romana. Este articulo fu.^ la causa de ta aTorsíoii dol clero i de los ti- 

loratos. Sin embargo, al prouuder iwí los que formaban la Constitución, i loa que ia 

eriBaroD, lo hicieron en vista de quo loa obispos que habian eran españoles, i decla- 

iban fuera de la Iglesia a lo^ quo atcuUibau contra los durechos dol reí, que baciaa 

reer procedía de oríjen divino, con lo cual se hacia impiwiible la independencia. 

Independizando a la Iglu.sia Chilena de la Uomaiia, Ion pastores serian entonces 

ombradoadü entre loa aacerJotea patriotiu, como sucedió con el Ilustrisimo Androu i 

írrero. Sin esta causo, CaiTora no habría aprobado la Constitución con eso artículo, 

i era liberal católico, i por otraparte, mui ajeuo a inmiscuirse en las cuestiones 

josas i a coartar los derechos de la Iglesia. 

loa que tratan de irrelijioso a Carrera, seria bueno recordasen que siempre tuvo 
.■e loB hombrea que le aorvian de consejeros, a respetables sacerdotes como Vivar, 
Is^ui, Henriqueü, Uribe, el padre Arce, etc. i jamás faltú a loa cuerpos del ejírci- 
1 capeUsu ni Isa misiones. 



— 34 — 

indo intertanto el gobierno de la nación en manos de la es- 
a Real Audiencia. 

insultante fué la nota del virrei, que en junta de corpo- 
13, se acordó declararle la guerra. No poco trabajo cos- 
rrera impedirlo, mientras efectuaba su espedicion contra 
a i Chiloé, pues su objeto era reducir esas plazas, levan- 
espíritu público del pueblo, separar del país a los desafec- 
auevo sistema i en seguida proceder a las elecciones de 
íntantes al Congreso, el cualdebia, al instalarse, dcc/arar 
^pendencia, hecho lo cual, se declararla la guerra al 

¡US preparativos de viaje, fué sorprendido por una nueva 
■ación contra su persona, la que tuvo que sofocar, i re- 
un viaje tan acertado como necesario. La invasión Pare- 
5cida poco después, demuestra la necesidad de esa me- 

hemos visto también como Chile no pudo cimentar su in- 
lencia, mientras el heroico Freiré no rindió al león ibérico 

islas de Chiloé. 

iquí, espuesto a la Ujera, el período gubernativo de Ca- 
sas obras, sus proyectos, sus fines i hasta su desinterés 
usar percibir sueldo alguno; ellos bastan por sí solos para 
ahzar su nombre i tener derecho al respeto i veneración 

chileno. 

10 puede verse, cada uno de estos actos de Carrera, que no 
hecho otra cosa que anotar desnudos de todo comentario, 

starian para escribir los interesantes i extensos capítulos 

libro monumental, que seria para la fama del ilustre már- 
digno pedestal como el bronce i el granito que lo eterni- 

es enseñaria a las jeneraciones venideras que no aplaudi- 

1 Carrera solo los triunfos militares i su ínchto i nunca 
ntido valor, sino las obras de su intelijencia pleclara, de 
tracion, de su jénio que ie hizo concebir para su patria el 
oso proyecto de libertarla de la España con el filo de su es- 
de las f6rreas cadenas de su propia ignorancia, dándole 

lela, ellibro i el diario, la prensa que es el mejor maestro i 
or arma para defender sus derechos, i una Constitución 
que debia rejirse. I, en medio de las mayores contrarie- 
i de grandes obstáculos que vencer, como fueron la oposición 
ie los españoles i partidarios del rei; la del partido caido 
» le perdonaba su derrota: la del partido moderado, el cual 

¿Dgue prMeotfl esta gran idea da Carrera. 



~ 35 — 

seasastaba del jiro que se habia dado a la revolución; i, aun la 
nobleza, la que miraba con recelóla elevación de Carrera por sus 
ideas democráticas. Sin embargo, Carrera triunfó de todos, i to- 
do lo obrado el año 12, le pertenece esclusivamente, 

Eq medio de tantas contrariedades, realizó obras de una gran 
importancia que necesitaban de mucho reposo para ejecutarlas, i 
de gran talento para concebirlas, lo que acredita su jenio de esta- 
dista a la par que sus dotes militares. 

El atendió todos los ramos de la administración , i redujo en sí, 
todas las atenciones de un gobierno verdaderamente constituido. 
Representó al Ejecutivo, a la Hacienda Pública, al Interior i al 
Esterior, al Ejército i a la Marina, en fin, a todo lo que se tie- 
ne que atender en una nación, ocupando él solo el puesto que 
necesariamente tienen que ocupar muchos hombres a la vez. 
Solamente mas tarde vino a compartir sus tareas, creando nue- 
vos puestos, reformando algunos de los existentes i repar- 
tiendo unos i otros entre los hombres de mas talento, ilus- 
tración i patriotismo, tales como Salas, Vera, Henriquez, Tocor- 
nal i otros. El mismo tino en elejir las personas demuestra su 
capacidad, i esto en la edad en que la jeneralidad de los hom- 
bres no empiezan a figurar todavia, i que en esa época eran con- 
siderados niños a los que nadie prestaba atención. Esta fué una 
délas causas porque Carrera encontró tanta resistencia ante la 
gravedad i circunspección de los viejos de la colonia, para quie- 
nes la edad era el primer requisito necesario para ser apreciado, 
sin lo cual, no se reconocía el talento ni las virtudes. 

Un joven tenia que resignarse a hacer un papel oscuro, mien- 
tras los años no viniesen en su auxilio. 

La opinión de los diversos historiadores confirma lá nuestra. 

«Carrera a diferencia de ellos (del partido contrario) trató de 
dirijir la revolución como militar. Vio donde estaba el peUgro, i 
buscó los medios de evitarlo. La invasión del reino por las tro- 
pas realistas del Perú fué su mayor zozobra, el objeto de todas 
sus previciones» . 

«Es ese el mérito de don José Miguel, haber comprometido la 
revolución, haberle quitado mucho de la hipocresía con que co- 
menzó; haberla armado como decia arriba: bajo su gobierno la 
d jision reemplazó a la prudencia» . 

Fomentóse de todos modos en las masas el entusiasmo por la 
i (^ria, i el odio contra la metrópoli» (7). 



) Amunátegui. Dict. de O'Higgins, páj. 76. 



_ 36 — 

«Los talentos que no hubiese heredado doña J; 
lia notabilísima familia criolla, los poseyó todos, 
dechado que como un bien común, el ilustre José 
co hombre que entre todos los chilenos, sin esce 
conocido, se presenta a las jeneraciones llevand 
te la füljida diadema deljénio» (8). 

«Fué éste el período mas brillante de Carr 
prestó mas importantes servicios a la causa dt 
cia. Así es que, se hizo el ídolo del pueblo, i m 
delajuventudilos militares. Era una novedad ei 
laridad i la acción personal, activa e intelijente 
tado, hasta entonces nunca vista. En una palabr 
rrera dio un impulso estraordinario al movimienti 
la emancipación de la colonia» (9). 

CAPÍTULO V 



Beaembarco de U espedicion áel jeneral Parejn.— Ton» de Tal 
de Concepción. — Llega la noticia a Santiago. — Alanna que 
infunde ánimos al pueblo. — Se le nombra joneral en jefe.— 
— Sale para el sur.^ — Fija el cuartel jetieral del ejercito en 
algunos jefes. — Oaon algunos realiHÍJiB priaioneros en Linares, 
ga i otros patriotas reúnen las milicias i marchan con ella a 
fuerza realista.— Llega a Talca el Obispo de Santiago.— Efict 
— Cambio de gobierno. 

Mientras Carrera preparaba su importante vi 
someterá Valdivia i Chiloé, sorprende i sofoca u 
piracion contra su persona, 

Al mismo tiempo que esto sucedía, llegaba al p 
cente a espaldas de Talcahuano (en la noche del 
1813) una espedlcion mandada por elvirei delP 
el brigadier don Antonio Pareja, compuesta de 
soldados reclutados en Chiloé, Valdivia. 

El teniente don Juan Pablo Vargas, natural de 
barco de orden de Pareja al frente de 50 hombr 
de esplorar el campo, el cual se pasó a los patr 
talles de la espedicion. 

Don José Rodríguez Ballesteros, sárjente ma; 
frente de los voluntarios de Castro, bajó a tierra 



f8) VicuilaM. MicelSnea, tomo I.° páj. 23. 

(9) Iriarte, jeoeral arjentino. Biog. da Carrera, páj. 14. 



— 37 — 
jer el desembarco del resto déla espedi- 

, este bizarro i heroica alférez, al mando 

de algunos dragones observaba las operaciones del enemigo mo- 
lestándolo al mismo tiempo, i dando i recibiendo los primeros ti- 
ros con que se inició la guerra de la independencia. 

El valiente i enórjico coronel i gobernador de Talcahuano don 
Rafael de la Sotta, después de oficiar al inteiidento de Concep- 
ción mandó en el acto con la poca fiíerza de que disponía, orga- 
nizar la resistencia. Después de arriesgadas escaramusas se re- 
plegó a Talcahuano en defensa de esa plaza unido a la fuerzas 
con que lo reforzó el intendente. 

Al amanecer, Pareja al frente de 1,500 hombres atacó las 
alturas de Chepo defendidas por Sotta i 150 soldados, los que 
resistieron por mas de tres horas el asalto, rechazando por tres 
veces seguidas al invasor, pero, al fin vunció el número i Sotta 
apenas tuvo tiempo para clavarlos cañones i retirarse a Concep- 
ción. 

Pareja tomó posesión de Talcahuano e intimó rendición al in- 
tendente de Concepción don Pedro José Benavente, por medio del 
parlamentario don Juan Tomas Vergara, intendente del ejército 
reaüsta. 

Benavente, hizo en el acto poner en marcha para la capital al 
ministro del tesoro don José Jiménez Tendillo conduciendo trein- 
ta i seis mil pesos i doce piezas volantes de artillería, escoltado 
por el capitán de dragones don Pedro José Eleizegui i catorce sol- 
dados, tuzo tocar jencrala, reunir la tropa i la milicia i citar al 
)ueblo a cabildo abierto para deliberar sobre la intimación do Pa- 
'eja, pero con el esclusivo objeto de ganar tiempo i poder or- 
ganizar la resistencia. 

Concepción contaba con 1,600 hombres de tas tres armas, ca- 
)ace8 de resistir al enemigo, sino hubiese sido la traición de los 
«mandantes Ramón Jiménez Navia i Pedro Lagos, los que siib- 
)leTaron la tropa a los gritos de ¡viva el rei! 

Sin fuerzas con que resistir, Benavento tuvo que capitular. 
Pareja se posesionó de Concepción el dia 28. 

Don Pedro José Benavente, habia oficiado al gobierno, cuyo 

insajero llegó a Santiago el 31 de marzo a las seis de la tarde, 
solo tres dias. 

Carrera convocó a una reunión a las diversas corporaciones 

nstituidas, haciendo saber lo que acontecía, retirándose para 
jarlas deliberar. 



ispues de larga discusión acordaron el Senado i Cabildo de- 
• todos sus poderes en el Ejecutivo, i nombrar jeneral en 

del ejército a don José Migutil Carrera con amplios 
res, i a don Juan José Carrera reemplazante de aquél en el 
itivo, no por influjo del primero, sino por temor de com- 
eterse, dejando la responsabilidad de la revolución a los 
era. 

pánico se habia apoderado de todos, pero Carrera con sus 
tunas medidas, con su tino i actividad, volvió el ánimo a los 
os i la confianza a los mas, de tal manera, que a las diez 
. noche Santiago parecía estar de plácemes. El entusiasmo 
al, que el pueblo en tropel i a los gritos de ¡viva la patria! 
rael reil acudia a los cuarteles a ofrecer sus servicios. 
is enemigos de Carrera enmudecieron, lamentaban ol tiempo 
.do i la oposición que le hablan hecho. Ahora conocían sus 
;os, su previsión, su talento i en él cifraban al mismo tiem- 
das sus esperanzas (1). 

primer acto de Carrera en esos momentos supremos, fué el 
edcr un jeneroso perdón a sus enemigos, suspendien- 
1 confinación de Mackenna i demás comprometidos en las 
piraciones, llamándolos a su lado para que fuesen útiles al 

ual cosa hizo con O'Higgins. que aunque no estaba deste- 
3, le habia sido desleíd en la revolución de Rosas, 
.rrerapasó toda la noche despachando oficios, dando órdenes 
lando toda clase de medidas; entre ellas ordenó al goberna- 
_de Valparaíso apoderarse de todos los buques españoles i 
irlos en corso, al día siguiente salía para el sur, acompaña- 
jl cónsul Poinset, exelente injeniero militar, del capitán don 
o José Benavente, doce soldados, un cabo i un sárjente, 
irrera se detenía en todos los pueblos para impartir órdenes 
;uia su marcha sin descanso. «Por fortuna el jeneral era 
joven, no le fallaba una chispa del jenio de los Alejandros. 
res i Bonapartes, i podía trabajar con tanto tezon, casi 
lescansar un momento». (2) 

dia 2 se le empezaron a unir en el camino los emigrados de 
«pcion. En Paine, don Manuel Vázquez de Novoa, el '3 en 
Fernando, el gobernador de Talcahuano don Rafael de la 



Conanlten Amnoát^i, Barros Arana, Benavente i G»y. 

Benaventa. Uemoria sobre lu PrimerM Campafiu da k Onain da U Ind*- 

ook, pij. 29. 



obtuvo minuciosos datos de la espedicion Pare- 
cion de Talcahuano i Concepción; en Curicó, JÍ- 
i su escolta, entregándole los 36,000 pesos que 
garle mas a tiempo, porque todos los gastos los 
d de su cuenta (3). 
3 a Talca i ahí decidió establecer su cuartel je- 

ie ese mismo dia, hizo salir al coronel de las mi- 
licias del Laja, don Bernardo O'Higgins con 76 soldados a 
sorprender una partida enemiga, reunir las milicias i posesionar- 
se de Chillan antes que lo hiciese el enemigo. 

Al amanecer del siguií-nto dia, éste capturaba en Linares, al 
subteniente José M;tria Rivera i los 23 soldados que mandaba. 
Eató hecho tenia lugar a los siete días de llegada la noticia 
a Santiago de la invasión Pareja i a 100 leguas de la capital. 

En Talca fué recibiendo a los patriotas que se le reunían sin 
distinción de color político. 

Ahí se había presentado el coronel O'Higgins, el que des- 
pués de re;inir las milicias de su mando, las exhortó a perma- 
"*"""• fieles a la patria, disolviéndolas en seguida, en vez de 
darlas a Talca donde se presentó solo. 
1 JuanFelipe Cárdenas, mas tarde el valientei famoso gue- 
■0, se priísontó llevando presos a todos los principales veci- 
e Cauquenes partidarios del rei, quitando en ese pueblo el 
hecho pubhcar por Pareja, i fijando él otro, a nombre de 
ra. 

. mismo pueblo llegó el teniente coronel don Fernando Ve- 
frente de 1,800 milicianos que le remitia el patriota coro- 
3n Juan de Dios Puga. 

Quirihue, sobre el enemigo puede decirse, el coronel don 
lio Merino i don José Raimundo Pradel, retiraban las mi- 
de ese lugar i aprisionaban a un emisario de Pareja, el 
ito de dragones Juan Félix Arriagada, que con siete sol- 
i i seis mil pesos en dinero, iba en busca de caballos, 
n Jerónimo Villalobos, don Javier Manzanos i otros pa- 
s, retiraban a Talca mas de 5,000 vacas i gran cantidad de 
os i muías, de cuyos recursos se privaba al enemigo. Ho- 
. estos esclarecidos patriotas. 

(üa 9 de Abril llegó a Talca escoltado por 80 nacionales al 
o del teniente Manuel Cuevas el obispo de Epifanía i obispo 

BwMtnnte, Hemoris, páj 30. 



— 40 — 

iar de las Diócesis de Charcas, Arequipa, Córdova, Tucu- 
, Santiago de Chile, i su gobernador en Sede vacante i ca- 
ro de la real i distinguida orden de Carlos III, don Rafael 
reu i Guerrero, gran patriota, el que acudía llamado por 
era para contrarestar la influencia del obispo Villodres de 
;epcion i de los frailes misioneros de Chillan; medida acerta- 
pues el soldado, acostumbrado a la obediencia al rei, recela- 
temia obrar contra sus deboros. Ambos obispos tcnian dis- 
leraa: Dios i Patria el uno. Dios i el Rei el otro. La di- 
incia do opiniones en ambos obispos, hizo despertar al soldado 
■azar sin temor la causa revolucionaria, 
ióntras Carrera solo pensaba en la salvación de la patria, 
)artidos en Santiago daban rienda suelta a sus pasiones. 
I Senado, infrinjicndo la Constitución, a la que debia su exjs- 
ia, el dia 2, al siguiente de la salida de Carrera, reemplazaba 
s vocales de la junta Prado i Portales, i el dia 15, al presiden- 
3n Juan José Carrera, por don José Miguel Infante, don 
stin Eyzaguirre i don Francisco Pérez Garcia con el carácter 
propietarios. El último fué también reemplazado por el cura 
?alca don José Ignacio Cienfuegos. 

engase presente que según el artículo 3. ^ de la Constitu- 
, Carrera habia sido elejido miembro de la junta por un pe- 
3 de tres años; que el pueblo no concurrió al nombramiento 
i última, i que los nombrados eran enemigos de Carrera e 
límente elejidos. 

or otra parte, los miembros de la nueva junta, eran los mé- 
aparentes para gobernar en ese momento. Pertenecían al 
ido moderado, contrarios a la guerra, tímidos i sin conoci- 
ito alguno militar; sin dejar por esto de ser patriotas, bon- 
)sos i virtuosos ciudadanos. 

osponiendo Carrera su interés personal i su amor propio, 
lien de la patria, ni aun osó quejarse de un proceder tan 
[■tamente arbitrario i falto de derecho; por el contrario pres- 
iimision al nuevo gobierno. Ejemplo digno de imitarse i que 
onra altamente (4). 

í concretó a la formación i disciplina del ejército i a vencer 
nemigo. 
irrera personalmente instruía las tropas i oficiales, i atendía 



Este acto de Carrero no ha sido estimado como debiera. Con un respetable 
to a eu8 órdenes, con el que podía haberse hecho respetar, preatú obediencia i 
oció al nuero gobiorno, ¿ntes que encender la guerra civil por interee personal. 



cesarlo a la organización de un ejército. «No había 
e descanso» dice el jeneral en su diario. 



CAPÍTULO VI 



divide SQ ejdrcito — Pareja avunai sobre el Manic— Sorpresa de 
-El enemigo vuelve al sur i es pera cj^uido por Carrera— Batalla 
Rendición de Concepción— Toma de Talcahuano— Captura déla 



bril llegaban a Talca el brigadier don Juan José 
dejaba sn puesto en el gobierno por ir a tomar el 
atallon, i el coronel don Juan Mackenna a quien, 
icho, el Jeñeral Carrera le habia indultado i llama- 
cargo df! Cuartel Maestre Jeneral. 
a. el jeneral Carrera con bastantes fuerzas, 9.000 
s tres armas, dividió su ejército en tres divisiones. 

fué situada en Bobadilla punto que habia hecho 
el coronel Poinset, para defender el paso delMau- 

de la montaña. 

n se compuso de 2,997 plazas al mando del coro- 
a don Luis Carrera, el que tenia por subalternos 
3S de milicias O'íliggins, Eneras, Fuga, Urra, 
ir Oller i capitán Josñ M. Benavente i otros en- 
iics. La 2. "^ división la situó en Duao otro paso 
qne se componia de 3,100 hombres al mando del 
¡éreito don Juan José Carrera, cuyos principales 
an los coroneles Muñoz Bezanilla, Portales i ca- 

0. 

Uvision, se situó a una legua a retaguardia de la 
! compuso de 2,914 hombres al mando del Cuartel 
al, coronel don Juan Mackenna, siendo los princl- 
)aIternos los comandantes Diaz Salcedo i Cotapos i 
)iego José Benavente, Moría i Garcia. 
a actividad i tino del jeneral Carrera para en tan 
oder formar un respetable ejército verdaderamente 

3 hablan bastado para reunir esfas fuerzas en las 
áaule, a 80 leguas de la capital, i para que un pais 
dormecido en fatal seguridad, se presentase en ac- 



— 42 — 

[hostil, e infundiese algún respeto a su falaz i orgullosi 

j.. (1) 

So habían trascurrido todavía cuarenta dias desde que 
labia recibido la primer noticia del desembarco do 
ido contaba ya con un ejército de 9,000 combatiente 
jue bizoñoa e indi cipU nados, respiraban todo el ardor 
con que había sabido entusiasmarlos su esforzado caud 
Pocos revolucionarios ha habido que hajan prestado se 
distinguidos a la sacrilega causa de la independencia 
i; i menos todavía los que hayan esperimentado una w 
tan negra de parte de aquellos mismos por cuya segur 
•eses habia espuesto repetidas veces una vida, que cons; 
ijetos mas justos le habrían asegurado un lugar de prt 
m el templo de la Fama.» (2) 

I ejército realista fuerte de 4,280 plazas, 25 cañones 
ero de milicias, marchó sobre el Maule en cinco dívi 
dadas, por los coroneles Ildefonso Elorreaga, Juan Ni 
I Carvallo, José Rodríguez de Ballesteros, Lúeas Al 
na i José Berganza í la caballería de esta división a 
japitan don Francisco Sánchez. 
I 18 de Abril salió Pareja de Concepción, acompaña 
orjeneral don Ignacio Justis, del cuartel maestre, cap 
ata don N. Tejeiro, del edecán don Antonio Quintar 
hado por 180 dragones. 

1 mando de la provincia quedó a cargo del obispo de li 
;¡on don Diego Antonio Villodres. 
os movimientos del enemigo eran observados por las 
patriotas del capitán Bamachea i la de los tenientes W 
lenas. 

1 28 estaba ya Pareja acampado en Yerbas Buenas C( 
Tueso del ejército; Elorreaga llegaba al Maule c( 
bres, de cuyas fuerzas se desprendió el parlamentar 
inislao Várela con pliegos para el jeneral Carrera 
dolé rendición. 

atando el parlamentario en el campo patriota, Elorreí 
iendo las leyes de la guerra, hizo fuego sobre el rej 
m Fernando que guardaba el paso del rio. 
arrera resolvió escarmentarlo. Preparó una división i 



BenaT«tite. Mttmorú Histórica ^j 34. 

Hiitoriador espftQol Torrente. Bt. d« U B. Hisp&no A.merie&na. t< 
»42. 



— 43 — 

al mando del teniente Santiago Bueras, del alférez 

leí aventurero Norte Americano don Enrique Ross, 

les al mando del capitán José Mana Benavente i 300 

t las órdenes del coronel Fuga. La división iba a 

oronel Portales, con orden de atacar las fuerzas de 

acampadas en Cerrillos. 

hizo cargo de la división en vez de Portales, i no 

I a Elorreaga, siguió sus huellas hasta llegar a Yer- 

donde estaba acampado Pareja con todo su ejército, 

ie improviso en la media noche a los gritos de: ]Vi- 

i! muera el reí! 

milicianos se dispersaron a los primeros tiros; sin 

ranaderos i nacionales atacaron con tal ímpetu, que 

■enlista se desordenó por completo. Nuestros solda- 

eleaban cuerpo a cuerpo, mientras otros se apodera- 

rtillería. 

dad de la noche i la falta de disciplina, fué causa de 

toda la ventaja que al principio se habia alcanzado, 

Srcito que ya se habia rendido a discreción. 

e, trató de reunir la tropa diseminada i que en la 

3 la noche peleaba en el mayor desorden, pero muer- 

)r de órdenes no pudo conseguirlo. El alba vino a 

:er a los reahstas la inferioridad numérica de los 

a darles brios para organizar la resistencia i ata- 
i victoria se habría convertido en derrota, si no es el 
lio que prestó el coronel Carrera, 
tros se retiraron cargados de botin í de armamento. 

de la jornada fué Benavente, el que hizo prodijios 
]uien tomó el mando de la división por haber sido 
o i hecho prisionero, logrando al venir el día es- 

stas tuvieron mas de 300 muerto^, entre ellos el in- 
írgara i gran número de heridos i de prisioneros; 
3 solo tuvieron 15 muertos 25 heridos i 100 pri- 

on fué una gran victoria para los patriotas i de los 
resultados, pues el ardor béhco i el entusiasmo se 
todo el ejército, mientras que por el contrario, los 
acobardaron de tal modo, que se negaron, a pesar 
es de Pareja, a pasar el Maule i a seguir adelante 

ipotente para hacerse obedecer, dio la vuelta a Chi- 



— 44 — 

era que observaba sus movimientos, salió en su 
con un ejército de 2,829 soldados, disolvieudo 
rzas por innecesarias. 

,an Diego José Benavente con 250 buzares fué ( 
)icar la retaguardia enemiga. 

1 1 de mavo marchaba la 1 , =* división i al dia 

2. =« i 3.^. 

Benavente quitaba al enemigo mas de 2,000 va 
a 20 veteranos i gran número de milicianos, 
inido ya con la 1.°^ división, hicieron sesenta pri 
marón un carro de equipaje. Esa noche se les i 
en jefe, para regresar al dia siguiente, 
ido a marchas forzadas en medio del mas treme 
fué alcanzado el enemigo por la l."^ división el 

Carlos, don Luis Carrera con un valor que sien 
lió, atacó al enemigo dando tiempo a que se le 
otras dos divisiones, 
ral por el estampido del cañón conoció que se h 

acción, apuró la marcha de las divisiones i se ; 
ampo de batalla. 

ligo posesionado de una altura i formado en cuí 
ion sus cañonea al centro, esperó a pié firme a 

Esta fué la última disposición de Pareja, el 

de una fiebre maligna se metió en una camilU 

levantó mas, sucediéndole en el mando el caj 
Francisco Sánchez. 

coloco su tropa rodeando el cuadro i cortándob 
i retirada, el cual habría tenido que rendirse al t' 
"Opa veterana, pero ésta por desgracia se batía 
íz. 
nteria patriota muí inferior en número, calidad i 

empezó Ja acción siendo bien sostenida por la i 
nal llevada por el centro i peor ayudada por la 

lenes de Carrera eran desatendidas, todo era confu 
ardia solo llegó al terminarse la batalla, ya entrac 

listas huyeron favorecidos por la oscuridad i a; 
e del descuido de las partidas dejadas en su olí 

se retiró a la ciudad a reorganizar el ejército, d 
;anso i reparar el armamento que a causa de su c 



— 45 — 

luvia recibida varios dias seguidos, se había des- 

por completo. 

■ariedades se le esperaban. Don Juan Mackenna 

le repasar el Maule para reorganizar el ejército 

no pudieiido obtenerlo del jeneral, pedia se forma- 

uerra. Esta absurda medida no habría dado otro 

1 engrandecimiento del enemigo i que éste re- 

s del esterior. 

reradetoda su enerjía, para hacerse respetar i 

,0 de guerra de oficiales atemorizados que se ba- 

i vez. 

ite apenas supo Carrera la fuga del enemigo, se 

limiento sin lograr alcanzarlo. 

le Molina destacada en sn persecusion logró qui- 

del Nuble, 5 piezas de artlUeria i gran cantídad 

solo del ejército habría bastado para rendirlo. 
)a mas disciplinada se habría coronado la obra, 
estenuados de fatiga entraron a Chillan. 
iZÓ en observación del enemigo las guerrillas del 
Prieto i del teniente Molina, 
jo do oficiales, i en ól espuso su plan de dejar 
je mantuviesen encerrado al enemigo en Chillan, 
otra división marcharía a recuperar a Concepción 
mto para impedir que el enemigo recibiese auxi- 
[■, como para apoderarse de los recursos que 
puertos para la prosecnsion de la campana. 
ackenna, que el dia anterior opinaba repasar el 
rganizar el ejército, fué de opinión poner sitio a 
tamente, a pesar de que el sitio de una plaza no 
con cañones de a 4 i de a 6 que eran los únicos 
n, pues los cañones de sitio se encontraban en 
ionde era necesarios tomarlos, 
jse juicio certero i digno de todo elojio, que no 
le merecer la aceptación de toda persona senaa- 
en vez de poner un sitio sin recursos para ello, 
1 plan de recuperar el territorio invadido i, una 
volver sobro Chillan. 

ito, dejó en San Carlos a las órdenes del coronel 
>uz, una fuerte división de 3,200 hombres, con- 
licias de Linares, Parral, San Carlos i Quirihue, 



— 46 — 

divíaioD respetable, que debía, ser ausiliada desde Talca po 
gobernador de esa plaza don Juan de Dios Vial Santellces. 

La segunda división al mando del brigadier Juan José Ca 
ra, fué a situarse al sur del Itata en la hacienda de las Mardoi 

De esta manera se tendría encerrado al enemigo i espedit 
comunicación desde Talca a Concepción. 

La vanguardia al mando del bizarro coronel Luis Carr 
marchó sobre Concepción. 

Siete guerrillas al mando de valientes jefes fueron destina 
a diversos puntos. 

El 22 se rendia Concepción, el 28 reconocia Carrera las 
talezas de Talcahuno i el 29 al amanecer, al frente de 1 ,000 h 
bres de las tres armas, atacaba las alturas del puerto, las que : 
ron tomadas después de cuatro horas de pelea. 

La plaza resistía aun, i fué necesario un combate de dos 
ras mas para apoderarse de ella. 

En la plaza se encontraron gran cantidad de pertrechos 
guerra, cañones i cuanto se necesitaba para el ejército i se i 
cataron los prisioneros de Yerbas-Buenas. 

En este asalto, acreditó una vez mas el ejército de la patri; 
valor, su talento militar el jeneral Carrera i su bravura los j 
Luis Carrera i Muñoz Bezanilla i los oficiales Prieto, Gar 
Moría, Benavente, Rencoret, Freiré, Vidal i el fraile Benavi* 

Antes de dos meses de recibirse en la capital la noticia 
desembarco de Pareja, ya Carrera habia barrido de enemi 
todo el sur hasta Talcahuano, i si escaparon en parte refujia 
en Chillan, fué merced a la impericia de los soldados patri< 
que se batian por primera vez, a la insubordinación de algu 
Jefes que no cumplían las órdenes del jeneral, a la mala cali 
del armamento i sobre todo a la escasez de municiones i f 
de cañones de sitio. 

Cauquenes, Quirihue, Florida, San Pedro, Yumbel, Sa 
Bárbara, Tucapel, Mesámávida, Principe Carlos i demás puel 
i plazas de la frontera cayeron en poder de los patriotas, dis 
guiándose en esta campaña el coronel O'Higgins 1 los guerri 
ros Cárdenas, Freiré, Molina i Barnachea. 

El 7 de Junio a las once de la noche, recibió Carrera p; 
del coronel don Santiago Muñoz Bezanilla gobernador de ' 
cahuano, anunciándole la llegada a Tomé de la fragata Se 
Dominga de Guzman, (alias) Thomas, de propiedad de don 
vier Manzano, con recursos para el ejército realista. 

Se trasladó Carrera al puerto e hizo armar dos lanchas i 



— 47 — 

ríos botes, los que confió al capítao García i teniente Freiré. 
Estos bravos railitarea abordaron al amanecer la nave, la que 
ae rindió, cayendo en poder de los p:itriotas un cuadro de 33 
oficiales, entre ellos don Felipe Viilavicencio antiguo oficial de 
la Castor, i amigo íntimo de Carrera, el brigadier Rabago, el 
coronel Feliú i el médico Grajales de feliz memoria por su sa- 
ber, virtud i abnegación, en cuya memoria lleva su nombre una 
de nuestras calles, 50,000 pesos en plata e igual suma ea mer- 
caderías. 

La correspondencia fué echada al agua í salvada por el bi- 
zarro Freiré. 

Todo el poder realista reducido a la plaza de Chillan í rjjila- 
do por nuestras tropas, era lo que a Carrera faltaba vencer para 
terminar por completo la guerra. 

«Los realistas, que por un instante se habian posesionado de 
la mitad del reino, quedaban reducidos al estrecho recinto de 
una ciudad. Carrera, primero por su previsión i luego por su 
actividad, había salvado el estado; si él no lo estorba con sus 
acertadas providencias, los españoles podian haber llegado sin 
disparar un tiro hasta la plaza de Santiago.» (3} 

CAPÍTULO VIL 



El general Carrera reorg&niza el ejército. — Recibe úrdenea del gobierno para poner 
sitio a Chillan. — Preparativos para el sitio. -La división de Cruz cae pnaioDen. — 
Sitio de Chillan. —SuB episodio».— Se levanta el sitio.— Iiospatriotaa son perse^' 
dos i aitiadoB en Collanco. - La astucia i entereza del jeneral Carrera salva al ejer- 
cito.— Se tratade despreatijiar al jeneral Carrera.— Opinión de loa hombrea de eea 
época e hiatoriadorea contemporáneos. 

El jeneral Carrera estableció en Concepción el cuartel jeneral 
i se dedicó a la reorganización del ejército i a procurarse ar- 
mamento, municiones i cuanto era necesario para poder en tiem- 
po oportuno poner sitio a Chillan. 

En esas circunstancias recibió órdenes terminantes de la junta 
de gobierno, para poner sitio a Chillan, alarmada por una falsa 
noticia de una invasión realista por el nortfi. 

Aunque el invierno estaba en toda su fuerza, la oportunidad 
no era propicia, i el resultado debido al tiempo era muí dudoso. 
El jeneral como buen militar obedeció. 



/ 



(3) Amiutitegui.— Dio. da O'Higgiui, páj. 6i 



>ió orden a las diferentes divisiones del ejército de moverse 
■e Chillan i al mismo tiempo oficiaba al gobierno, pidiéndole 
erzos, municiones i víveres que necesitaba para la campa- 
jue emprendía. 

il gobierno, sea por falta de conocimientos militares, porfal- 
e recursos o por animosidad contra Carrera, como muchos 
seguran, no prestó protección alguna al ejército, dejándolo 
idonado, quizas sin fijarse, que con él abandonaba también 
s azares de la fortuna la'independenciai el porvenir del país. 
división de Talca, escudándose con órdenes superiores, a 
ir de las terminantes dadas por el jeneral Carrera, no se unió 
división del coronel Cruz que lo pedia con instancia por es- 
m situación aflictiva, la que al fin, envuelta por fuerzas mui 
inores, después de una heroica resistencia, se rindió al ama- 
sr del 1. ® deJulio, cuando ya no le quedaba un tiro que dis- 
ir i cuando ya el fuego habla consumido el cuartel. 
1 heroico Cruz i denonados compañeros, fueron remitidos a 
a i encerrados en las Casas Matas del Callao. 
1 desobedecimiento de las órdenes del jeneral Carrera, por 
oronel Vial, fué la causa de la pérdida do tan importante 
iion, asi como la inercia i cobardía del coronel Urízar, lo fué 
|ue tan dignos jefes no fuesen rescatados en el camino, 
uve el jeneral Carrera que ir personalmente a Talca para ha- 
marchar esa división, cuya artillería de gran poder i largo 
nce, le era indispensable para poner sitio a Chillan, la que 
conducida con admirable acierto por un camino cruzado por 
lalosos rios, esteros i pesados fangales, en una estación tan 
la, por el bizarro mayor OUer. 

1 10 de Julio, acampaba el jeneral Carrera con las diferen- 
divisionos del ejército, en las alturas de CoUauco a dos Ic- 
3 de Chillan, i en esa misma tarde recibía nuevas i termi- 
tes órdenes del gobierno para estrechar el sitio, 
in embargo, en esa posición tuvo que esperarse la llegada 
a artillería, llegando la de Talca el 12 i la de Talcahuano 
calibre de a 24, el dia 25. 

■a conducción de estos últimos llevada por el infatigable Ba- 
íta, por caminos cruzados do rios i esteros, sobre los que 
ia quehacer puentes, i por médanos, fangales i montañas en 
trayecto de 40 leguas, es una obra que uo ha sido debida- 
ite estimada, i que revela una enerjía i paciencia, un tezon 
ítriotismo a toda prueba, 
i dia siguiente el jeaeral Carrera, empezaba las operaciones 



- 49 - 

ejército a orillas del Maipon i apoderándose 
ilturas inmediatas a la plaza, 
uiera de estas operaciones, era preciso apu- 
i el sufrimiento del soldado; el que tenía que 
ia i sobre pesados fangales en que se perdían 
i el infante se hundía hasta la rodilla, 
pa i la vijilancia i actividad del jeneral que tra- 
el soldado, hizo vencer toda clase de obstá- 

' i que militaba en las filas enemigas i otro 
atriotas, pintan la triste sitaacion de éstos. 

ra recorrió a caballo todo el círculo de la 

is entradas i salidas rápidamente, formando 
(ue miraba». 

I que para moverse era preciso lo hiciese sobre 
fangosos, desnudo i andrajoso a todainter- 
en el campamento un aspecto melancólico 
fin de un sitio, que por todas circunstancias 
trreno i tiempo, presentaba ser enteramente 
r con la esperanza que era un Carrera qaien 

ferimentamos un recio temporal de viento i 
elo nuestras tiendas i mojó nuestro armamen- 
el preludio de las que debíamos después su- 
n de causaí mayores males que las ¡taias ene- 
ir rendición a la plaza, hizo el jeneral romper 
el 28 de Julio de 1813 a las tres de la tarde, 
o el siguiente i subsiguiente dia sin alcanzar 
ración. 

31 mandó Carrera incendiar parte de la po- 
!on 300 hombres fué comisionado con este fin 
jé María Benavente con 80 nacionales por el 

n su misión, i al retirarse al amanecer del 
■ron atacados por el enemigo, el que fué 
idos pérdidas. Benavente i Molina con sus 

nlapoblaciim de un lado al otro, acuchillan- 
i sus mismas trincheras, i si O'Higgins hu- 



ía histórica, pij. 7G. 



"n 



^50 — 

Be diríjido mejor su tropa i no los hubiese dejado pelear en 
npleto desorden , el fuerte San Bartolomé habría caído en poder 
los patriotas (3}. 

En la noche, Mackenna de orden del jeneral avanzó la trin- 
sra hasta cerca de tiro de fusil de la plaza, la que fué ataca- 
ai amanecer por fuerzas reahstas, siendo nuevamente rechaza- 
siperseguidas hasta sus mismas trincheras, atacando O'Higgins 
de Santo Domingo con un arrojo digno de mejor suerte, pero 
impericia i la de sus soldados fué causa de no ver coronados 
¡ esfuerzos. Tuvimos que lamentar la pérdida de varios valien- 
jefes, entre ellos Joaquín Alonso Garaero i Juan José Ureta. 
En la tarde de ese mismo dia, el enemigo en número de 1.500 
ubres, salió de la plaza finjiendo rendirse i atacó las trinche- 
i patriotas con ímpetu irresistible. En medio déla refriega una 
a enemiga prendió fuego al depósito de pólvora i municiones 
los patriotas, lo que causó grandes estragos i confusión, que 
•ovecharon los realistas para redoblar su ataque. 
Los patriotas hicieron prodijios de valor, el jeneral atendió 
odas partes, O'Higgins personalmente conducia las muni- 
nes donde eran mas necesarias, i por último, el heroísmo 
mfó, i los realistas fueron perseguidos hasta sus mismas 
Éificaciones. * 

3n esta acción, todos fueron héroes: si la mañana pertene- 
a Luis Carrera, Mackenna, Spano i O'Higgins, la tarde 
■teneció a todo el ejército, desde el último soldado hasta el 
mer jefe. 

Por desgracia las municiones .estaban agotadas, quedaban 
,000 tiros de fusil i mui pocos de canon, i de Santiago no 
jaban los auxilios tantas veces pedidos, 
tfandó Carrera al coronel Calderón traer los pocos recursos 
! quedaban en Concepción i al coronel Mendiburu a Talca 
íohcitar por veintésima vez, soldados, caballos, armamen- 
vestuarios, viveros i municiones. 

51 jeneral en su diario, el dia 4 dice: «No me atreví a nada 
' la escasez de municiones i caballos.» La situación del ejér- 
I era insostenible, 

31 dia 5 fué el último de gloria en ese sitio. A las dos do 
tarde hizo su salida el enemigo, el que fué derrotado i per- 
uido hasta sus mismas trincheras; i en ese momento el je- 

) nonTersBcion con el capitán don Pedro Pablo Biutamante. Diario de Can-ert. 



neral tentó la toma de la plaza, pero la impericia, a pesar del 
estremado arrojo del soldado, lo hicieron imposible. 

El héroe en esta jornada fué el coronel Carrera. «La batería 
mas avanzada fué defendida con heroísmo por el coronel don 
Luis Carrera, cuya erguida i noble cabeza, siempre descubierta, 
sobresalía de los atrincheramientos, i parecía mas bien nues- 
tra enseña. (4) 

"El coronel don Luis Carrera defendió bizarramente nuestra 
primera batería confiada a su sereno valor i a la pujanza de 
su brazo. Semejante a los paladines de la edad media, presen- 
ta a los fuegos enemigos, su desnuda i erguida cabeza. Al 
frente de sus soldados, envuelto en una nube de humo i rodea- 
do de los fuegos que se cruzan como rayos, parece mas bien 
el jénio de la guerra coronado ya del resplandor de la victo- 
ria. Luis Carrera fué el Lautaro gallardo i brillante de nues- 
tra emancipación política. (5) 

Con la acción de este dia se agotaron las municiones, que- 
dando solo mil tiros de fusil i poquísimos de cañón. Era im- 
posible resistir un nuevo ataque i sostener por mas tiempo el 
sitio. Un consejo de oficiales asi lo acordó. Pero ¿cómo hacer- 
lo? ¿Cómo retirarse sin ser notado por el enemigo i poder evi- 
tar un ataque desastroso para el ejército? Ahí está la gran 
obra de Carrera i su mayor mérito, conservar las reliquias de 
su ejército en retirada i en tan malas condiciones, ante un ene- 
migo respetable. 

En la noche del 7 empezó a retirarse poco a poco, hasta 
que el dia 9 estaba ya situado en las alturas de CoUanco, ba- 
" >se dia i noche las guerrillas que protejian su retirada, 
jyendo con esto las municiones que aun quedaban. 
amanecer del dia 10 fué sorprendido i sitiado el cyércitopa- 
1 CoUanco por una división realista compuesta de 1 ,300 hom- 
jajo las órdenes del mayor jeneral don Julián Pinuer, el que 
mórendicionpor medio del coronel don José Hurtado, quien 
JÓ el siguiente oficio de Sánchez. "Aunque pudiera sin esta 

ilidad destruir las miserables rehqaias del ejercitó de US 

ido esto, es indispensable que el ejército de US. se entregue 
crecion, porque de lo contrario seré inexorable en hacer 
' todo el rigor de las leyes militares, dentro de tan pocos 



Ben&venie. Uemoría HUtÚrica, pñj. 84. 
Vicafla Ü., Miscelanei. 



— •52- 

OD los que necesito para vencer la 

i etc». — "Juan Francisco San 

iota a la vista del enemigo prorrun 
Tas al rei. 

se colocó en sus filas, esperand 

bayoneta, única arma que podian 
rtado en su comisión, despachó Pi 
uel en su busca. Carrera delante 
ropa, enarboló el pabellón nacional 
veintiún cañonazos en celebración 
'a, pues les dio a entender, que el le 
i una medida estratéjica para pod 
mas los amenazó con castigar com 
irio que volviese, despachándolos 
ontestacion. "Las miserables reliqi 
esperan con la mayor impaciencia ; 
a US. Ojalá hubiera escusado la 

para que hubiese llegado el mome 
le US. me amenaza, es el mayor 

mis fatigas: moriremos todos de 
í patria. ¿Podrá haber cie.jorrecoi 
enen otro interés que el bien de í 
trio i debe creérseme etc». — «. 

ie Carrera salvó al ejército i a la 
ñol no se atrevió a atacar, creyó i 

se volvió a Chillan. Fué tal siitt 
a contener las guerrillas de Freii 
> falta de municiones les disparaba 
^ue retirada, al estremo de dejar v 

las guerrillas. 

irrera respondía con indignación 

ntimaciones, tomó el partido de ret 

a venir a las manos con un jefe 
impavidez los mas terribles tranc» 

aé montada, la tropa ocurrió a s 
i, presentaron un plan de ataque, 



r», pij. 87. 

n» hutúrica, páj. 88. 

> pij. 3S3, luitori»dor etp&fiol 



— 53 — 

3 una pronta retirada, consiguiendo ánica- 
líente dia quedase franco aquel punto (9). 
n de estos dos historiadores españoles, el se- 
llos iba en la división de Piíiuer, puede verse 
'óica fué la actitud de Carrera a loque se debe 
ar el ejército que ese dia debió perecer i con 
patria. 

, si el jeneral Carrera es auxiliado oportuna- 
mente por el gobierno, el sitio a pesar de lo inoportuno de la 
estación, habria sido coronado por el mas brillante éxito. 

No pudiendo el jeneral sostenerse en ese punto i espuesto a 
perecer, siguió su retirada con las miserables reliquias del ejér- 
cito, hambriento a pié i desnudo hacia Concepción con el objeto 
de darle descanso, reorganizarlo, aumentarlo i procurarse los 
recursos que el gobierno nfgaba, dejando en observación del 
enemigo a orillas de! Itata la división de don Juan José Carre- 
ra, el que dobia al mismo tiempo mantener espedita la comuni- 
cación con la capital. Diversas guerrillas fueron también desta- 
cadas a distintos puntos. 

El gobierno i los enemigos del jeneral Carrera desaprobaron 
la suspensión del sitio de Chillan, de un sitio imposible de sos- 
tener i en el que el ejército habia hecho prodijios de valor i so- 
— í„j„ .^(jjj clase de sacrificios, junto con las privaciones a 
.era reducido por culpa de ese mismo gobierno que 
; SU suspensión. 

mente el vulgo juzga los sucesos por el éxito, sin to- 
trabajo di; analizarlos i ver cuales han sido las causas 
an un desastre o una campaña infructuosa. 
£ provino que el prestijio del jeneral Carrera decayese 
avansase a calificársele, por sus enemigos, de inepto. 
:larar los hechos i defender de tan injusta como ma- 
usacion al mascnérjico de nuestros jenerales, al ver- 
nio de la revolución chilena, citaré la opinión de los 
ie esa época que fueron testigos presenciales de todos 
330S, empezando por tos que combatían en el campo 
siguiendo después con los historiadores de nuestros 

ibundantes lluvias a todo campo, la escasez suma de 
os fríos, la desnudez, la imposibilidad de posesionar- 
íllan, la fetidez e inmundicias en que se veían envuel- 

itoos, páj. 27. Eapofiol que militaba on hs Olas nalistei. 



— ba- 
tos por el terrible fango, cadáveres i caballada muerta, que 
todo permanecía insepulto, en los mismos límites de su cam- 
pamento, amenazando la muerte la misma corrupción, todo ha- 
cia a la vista, un campo de la mas horrible mansión, insopor- 
tables los huracanes continuos llegando a echar a tierra las 
tiendas de campaña. Varias ocasiones se hallaban las centinelas 
muertas con el arma sobre el cuerpo.» 

«Estas son mui particularmente las razones que obligaron a 
levantar el sitio el dia 7, abandonando aquellas posiciones, 
donde no alcanzaban fuerzas humanas 'para resistir mas tiem- 
po; solo una grande alma como la de Carrera^ i a su ejem- 
plo, jefes, oficiales i tropas, pudieron sobrellevar tantas fati- 
gas, en esa admirable campaña, por librar a Chile del yugo i 
alcanzar una libertad^ de la que le es deudor Chile^ a aque- 
llos célebres campeones. ^^ (10) 

«Los trabajos que sufrió en la referida campaña ; he 

aquí los terribles escollos en que tropezó el caudillo insurjente, i 
que habrían desanimado a cualquiera otro que no hubiese tenido 
una fortaleza de fibra superior a tan graves contrastes.» 

«Lo penoso de este sitio; en que Carrera señaló su bravura 
al par de su pericia militar i de su constancia en sufrir las fa- 
tigas de Marte, debió haberle asegurado un lugar de preferencia 
en el templo de la Fama revolucionaria; pero talvez esos mis- 
mos brillantes servicios que no pudieron ser mirados con indi- 
ferencia por los Jarnos medianos^ esa misma elevación de espíritu 
que le daba una superioridad bien pronunciada sobre cuantos as- 
piraban al poder, fueron causa de su descrédito i ruina. (11) 

«Y si a dicha penuria de pertrechos de primera necesidad 
añadimos interperies, i deserciones ocasionadas por tantos ma- 
les i fatigas sin la menor gloria, vemos que Carrera ya no podia 
mantenerse por mas tiempo delante de aquella plaza; i que por 
fuerza tenia que alejarlo e ir a esperar, en otra posición mas* 
ventajosa, ocasión oportuna.» (12) 

«Nuestra situación era verdaderamente horrible. Los cuerpos 
disminuidos en mas déla mitad de sus fuerzas: el hospital no po- 
dia contener el número de enfermos: la caballería desmontada: los 
caballos muertos llenaban el campo: las provisiones de guerra 
i de boca escasísimas: los ausiüos que de una parte (Concepción) 



(10^ Ballesteros, páj. 26, testigo i actor en la contienda. 

(11 ) Torrente, tomo 1. ^ paj. 385, historiador español como el anterior. 

(12) Gay, tomo 5.o paj. 384. 



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1 



— 5G — 

rtales que el ejército sitiador conquistó entonces con sa 
sus martirios», 

frios horribles de aquella comarca desnuda i abierta a 
aires, las lluvias continuas i copiosas, el cielo siempre 
oso i cubierto de niibes relucientes de nieVe, el hambre, el 
o, las enfermedades, la muerte misma no era bastante 
dar el ánimo esforzado de este ejército de héroes, ata- 
1 igual crudeza por el cielo i por los hombres». 
impo era un inmenso lodazal que cubierto de cadáveres 
os i de las ruinas de las tiendas que ta tormenta había 
3, semejaba un vasto cementerio cuyo silencio iuterrum- 
el alerta del centinela o los ayes de alguno que moña 

) en el fango movedizo » 

dichosos los pueblos que tengan defensores como los 

9 Chillan! Mas dichosos aun, siposeen un jefe como el 
'barrera» {15). 

3 párrafos citados no queda duda alguna de quelaconti- 
del sitio era enteramente imposible de sostener, que los 
conquistaron laureles imperecederos, que su jeneral se 
;on "el tino i bravura digno solo de su nombre, que salvó 
lias del ejército milagrosamente, debido tan solo a su 
, enerjía i astitcia; i que si el sitio fué puesto en tiempo 

10 i le faltaron los elementos para triunfar, la culpa no 
, sino del gobierno que lo ordenó sin ausUiarlo debida- 



CAPÍTULO VIII 



!Íon del ejército. — Es atacado Prieto en Cauqnenes i en Quiribue. — San- 
[todera del Sur. — Esfuerzos de Carrera, por contenerlo. — Intenta apode- 
irauco. — Sorpresa del Roble. — Acción de Trocayan, 

de Octubre llegó Carrera a Concepción en el momento 

rtuno. Los realistas envalentonados con la ventaja ob- 

1 Chillan, habían fraguado una conspiración de acuerdo 

tfe realista Sánchez para derrocar la junta de gobier- 

ada por Carrera i apoderarse de la ciudad, 

esencia del jeneral Carrera i sus oportunas medidas, 

asar el plan realista i volver la tranquilidad. 

licó, en seguida, a reorganizar el ejército con su acos- 

oDa "ií. Hiscelinea, tomo I, pájs. 51 ¡ 59, 



— 57 — 

dad i la líjereza que las circunstancias exijian, 

íllo mano de los recursos que podía proporcio- 

)n i pueblos inmediatos. 

libre ya del cerco que le hablan puesto ios pa- 

hó una división de 400 hombres a las órdenes 

ntonio Oíate, valiente jefe, para capturar al ca- 

iiin Prieto que ci)n una escolta de sesenta hom- 

in convoide víveres i dinero (30,000 pesos} por 

i costa. 

rimer auxilio que el gobierno mandara al ejér- 

ciral también sería el último, 
icado primero en Quirihue i después en Cauque- 

vió obligado a replegarse por la poca fuerza de 

s atrincherado resistió un combate de siete ho- 
auxiliado por las fuerzas con que le reforzó el 
, logró derrotar al enemigo i llegar a Concep- 
!tubre. Con Prieto llegó también el obispo An- 

nismo tiempo que mandaba salir la división de 
íspachado varias partidas con el objeto de apo- 
plazas del sur, principalmente de Arauco i de 
'aldivia, pedir refuerzos i comunicarse con el 

mismo tiempo, equipaba lo mejor que podia, 
dasta de los caballos de su propio uso, peque- 
antes al mando de los valientes guerrilleros Cár- 
Molina i otros, para que fuesen en persecución 
< contuviesen en su avance, 
cibió el mando de la retaguardia fuerte de 600 
ídolo a la frontera con igual objeto, 
poca mas critica de la guerra, en que sin recur- 
énero, se tenia que atender a las diversas parti- 
del ejército ocupadas en perseguir al enemigo, 
la frontera había tomado mucho incremento, 
i parte se realizaron prodijios de valor. Esta fué 
altos i emboscadas en que lucia el valor i la as- 
a táctica militar. 

en poder del enemigo por donde se puso en co- 
Lima. 

[egó del Perú el cur-aBúlnes en el bergantín Po- 
sido rendido en Valparaíso por traición de los 



en connivencia con 1 
re los sucesos de la 

ra, equipó una dÍTÍsio 
:a, dándole el mando 
juepor su impericia i 

i contra marchas sii 
ndo, por último, sin 
eis cañones i pertrecí 

enemigo, comotambif 
uado al saber la apr 

re, O'Higgins, los B< 
Vargas, dieron repetic 
erdadero heroísmo, d 

s tenian lugar, la div 

lemigo. 

iprendió que era Uegai 

isaba la época rigores 
lemigo, encerrarlo en 

•denes a la división de 
icercarse a Chillan, d 
a división del Membri 

le gobernador al heró 
, la que se encargar 
ise a Chillan, 
lando todo Chile creia 
lo, sale nuevamente a 
1 equipados. Poco mas 
Lr i equipar un nuevo 
el ejército del rei)un f 
;rzo, actividad i enerjía 
s arriesgadas empres 
i que hallaba siempí 
onorenlos lances ma 



idorea chilenos i sstrEUiJeros. 



Cuando se le creía aislado en Concepción, 
amar la ofensiva, se le vio correr a poner 

je reunió la división de O'Higgins con la del 
ando juntas en las alturas del Roble, aliado 
el rio Itata i a corta distancia del Mem- 

[a en las alturas, resguardando sus flancos 
por la artillería i bajo las órdenes inmediatas del coronel O'Hi- 
ggins. 

La caballería se acampó a seis cuadras de distancia, en la 
parte baja, alojando el jeneral con ella. 

El enemigo que inspeccionaba los movimientos de los patriotas, 
convencidos de su ruina si se reunían las dos divisiones patrio* 
tas, resolvió batirlas en detalle. 

AI amanecer fué sorprendida la división patriota perlas fuer- 
zas reunidas de los jefes realistas Oíate, Clemente Lantaño, Il- 
defonso Elorreaga i Luis Urréjola. 

A los primeros tiros sale el jeneral Carrera de su tienda, a 
tiempo que el capitán don Diego José Benavente cae al suelo 
con su caballo muerto por una bala. 

El jeneral monta a caballo seguido de su ayudante el bravo 
capitán Barnechea, de José María Benavente i del mayor de ór- 
denes coronel don Francisco Calderón, contiene a la caballería 
que huye i sube a la altura con su caballo herido de bala en 
una pierna, da sus órdenes en la batería de la derecha al capi- 
tán Moría, baja nuevamente para dirijirse a la izquierda a la ba- 
tería de García, cuando es cortado i perseguido por el guerri- 
llero Oíate i 30 soldados. Carrera vuelve, se encara con el ene- 
migo i a boca de jarra descarga su pistola sobre Oíate, la que' 
por desgracia estaba sin bala. Oíate hace lo mismo sin lograr 
herirlo. Carrera huye herido de una lanzada en un costado, se- 
guido solo por dos asistentes, pues a Barnechea se le había ca- 
ído el caballo i Calderón se estravió, se echa al rio al frente del 
enemigo, repasándolo mas abajo, se líne a la división del Mem- 
brillar i con ella vuela en auxilio de su división. 

ras esto ocurría, O'Higgins jefe de la infantería i sobre 
ísaba la responsabilidad del asalto, se encontraba des- 
organiza la defensa. Moría i García hacen un vivísimo 
s canon con punterías muí certeras, la infantería diríjida 

nat«, tomo 1 . ° , píj. 3 85. 



■n 



— 60 — 

O'Higgins i parapetada tras los árboles, hacen un mortífero 
JO que ponen a raya al enemigo sin desordenarlo. Una car- 
a la bayoneta dada por O'Hi^gins, el flanco izquierdo atacado 

la caballería de don José M. Benavente i el haber aparecido 
las alturas el bizarro Freiré con sus dragones a galope ten- 
i en ordenada carga, da la victoria a los patriotas, i el 
:migo huye perseguido por Benavente que le quita dos caño- 
, 130 fusiles, municiones i hace bastantes prisioneros. 
iNo podiamos cantar victoria, ni entregarnos ala celebración 
un triunfo tan esplendido, porque creimos perdido a nuestro 

eral en jefe Por fin llegó un propio avisando que venia 

la segunda división con socorros. Fué jeneralnaeute gratifica- 
por los oficiales, i festejado a su modo por los soldadas. El 
usiasmo subió de punto cuando se le vio llegar salvo, vic- 
iando i felicitando con sombrero en mano a- sus valientes 
Dpañeros» (3) 

"íarrera, dejó la división de O'Higgins en las puntas del Di- 
llin i la -del centro en Bnlluquin, donde podían mutuamente 
□liarse i mantendrían al enemigo encerrado en Chillan, mien- 
5 tanto el jeneral volvía a Concepción para ordenar la espedi- 
n sobre Arauco i volver con todas las fuerzas sobrantes a sitiar 
memigo. 
El valiente capitán don Pedro Valenzuela con 100 granade- 

quedó encargado de guardar la comunicación con Talca. 
SI 23 estaba Valenzuela acampado en Trocayan, cuando fué 
cade por Oíate con 400 hombres. A pesar de las diferencia 
fuerzas, opuso el jefe patriota enérjica resistencia, por des- 
leía fué muerto al principio del combate, toma el mando su 
fundo el teniente Valverde, el que también es muerto, como 
lalmente el subteniente Ortíz. El heroico subteniente Gazpar 
interola, casi un niño, pero tan valiente como sus jefes, toma 
mando i después de cuatro horas de combate í de haber coa- 
nido todas las municiones, cargó a la bayoneta abriéndose 
íO por sobre el enemigo, logrando retirarse en orden sin ser 
*seguÍdo. 

Los realistas no pudieron por menos que respetar el heroico 
ior de ese niño. 



3} Benavento, Memoria, p&j. 100. 



CAPÍTULO IX 



urera, Uackenna e IrrÍEOiri. — Se le iiieg;a lodft clue de ra- 
mativa Be traslada a Talca. — Se pide a Carrera U entrega 
—Su contestación. — Critica situación del ejército de la pa- 
doa. — El coronel Cnu es remitido a Lima. — Espedicion a 
loB Anjelea. — Conspiíacion Tirap^ui. — Canje de algunas familias patriotas. 

Mientras Carrera se entregaba por completo a la patria, se 
consagraba a su defensa sin economizar sacrificio de ningún 
jénero, sin economizar su fortuna ni la de su padre puesta al 
servicio de la guerra, sus enemigos a toda costa trataban de 
minar su preatijio. 

Para ellos, Yerbas-Buenas, San Carlos, Talcahuano, Chillan, 
el Roble, Trocayan, hablan sido oíros tantos reveces cuya cau- 
sa principa! consistía en la ineptitud ^el jeneral; según ellos, 
la guerra debía haberse reducido a un simple paseo militar; la 
sola presencia del bizoño ejército de la patria debió rendir a 
los disciplinados i veteranos batallones del rei. 

Había jefes en el ejército que se ocupaban de desfigurar los 
bechos de armas i en censurar todos los actos del jeneral. 

El coronel Mackenna, irlandés de nacimiento, para quien eso 
solo bastaba para creerse superior a todos los chilenos, no po- 
día soportar la superioridad de un joven criollo. Su amor pro- 
pio no le pennítia conocer las grandes dotes de ese joven gue- 
;omo tampoco le habia concedido cualidades para gobernar, 
había logrado anularlo como gobernante, lo conseguiría 
como jefe militar, manteniendo una correspondencia cens- 
en sus amigos de la capital i con el gobierno, contraria 
ral. 

kenna, antiguo militar al servicio de España, deseaba 
' en Chile lo que no habla podido alcanzar en 19 anos de 
38 prestados al monarca español en las tremendas guerras 
Lca i de Flandes, en cnyo tiempo, el soberbio irlandés, solo 
sbteiiido el grado de simple caijitan. 
el contrario, el jeneral Carrera, ese niño criollo, en solo 
' un mes, al servicio de esa misma nación, había alcanza- 
ifectividad de sárjente mayor, el mando de un rejlmien- 
idecoraciones i grandes distinciones í honores. 



— es- 
Ios que desertaban, se dio libertad a los presos 
rrera ala capital por los crímenes de traidores 
iubordinacion i deserción en campaña, i por ro- 
!s en la recolección de víveres, etc. 
todos ellns formaron la base de nuevos cuerpos 
table división de ejército, para contrarrestar al 
por Carrera, en vez de lanzarla contra el ene- 
lo que se habría terminado la guerra i econo- 
mizado al pais tantas desgracias. 

"La victoria que parecia próxima, era el prospecto de un go- 
bierno tranquilo; i las glorias que adquiriese el jeneral i la opi- 
nión que le granjeasen, el muro impenetrable que lo defendiese, 
i cprrase a otros el camino al poder. Era preciso para esto con- 
tenerlo en su carrera, i arrebatarle el fruto de sus trabajos» (5). 
Preparada toda la intriga, resueltos a quitar al jeneral Cart-era 
el mando del ejército, i con un nuevo ejército preparado para con- 
trarrestar al del sur en caso que el jeneral se resistiese, la jun- 
ta gubernativa resolvió trasladarse a Talca con ese esclusivo ob- 
jeto, i como secundario los asuntos de la guerra (6). 

La junta confiada en la división que habia formado para que 
los protejiese, i perdiendo la seriedad que debe acompañar en 
todos sus actos a un alto majistrado, dirijió comunicaciones a 
los principales jefes del ejército para tentar su fidelidad i aun 
al jeneral Juan José Carrera para predisponerlo contra su her- 
mano i después, todavía, de injerirse en los asuntos concernien- 
tes al jeneral en jefe, intimando, sin su conocimiento, rendición 
al enemigo, se decidió al fin a oficiar al jeneral Carrera, pidién- 
dole entregase el mando del ejército, í sus hermanos, los man- 
íes subalternos que en él tenían, prometiéndole conservarles 
sus fueros, grados, sueldos (7) í honores, junto con la gratitud 
nacional a que eran acreedores por sus grandes servicios, co- 
mo asi mismo, que jamas serian molestados en sus personas (8) 
A8 que serian inviolables. 



>íj. 386. BaiToa Arana, H. G. de la G. de Chile, t. 2. o Torrente t. 1. » . páj. 387, 
Ficuila M., Misceláneo, 1. 1. ° páj. 66, Jeneral arjentino Tomas Iriarte. Biogtiifía 
le Carrera, páj. 15. ConsiilteBe est« respecto. 
(6) Benarente, páj. 104. 

(6) Benarente, páj.104. 

(7) Jamas el Jeneral Carrera percibió sueldo ni como Jeneral ni como miembro 
le la Junta, por el contrarío sus bienes i mucha parte de los de su padre, se üiTirtie- 
■Oh en los gastos de la guerra, BÍn que hayan sido devueltoa. 

8 Laa promesas, veremos como pronto se tornaron en la mas terrible peraecu- 
ñon; Barros Arana, Hist. de la Indep., tomo 11, cap. II. Amunátegui, dic- 
«don de O'Higgtns, páj. 89 Benárente, páj. 112. G&y, tomo Y., páj. 499. 



_ 64 — 

!n pudieron los miembros de la junta haberse ahorrado el 
jo de hacer tantas promesas que no debían cumplir, i que 
innecesarias, puesto que la conducta heroica i patriótica 
is Carrera, do necesitaba concesión alguna que no com- 
atiese la dignidad del gobierno, quo al prometer se acusaba 
lismo. 

r otra parte, el coronel don Luis habla hecho en Santiago 
abre del jeneral, la renuncia de su puesto, que no se acep- 
r no creerla leal i franca de parte de don Luis, o porqué 
bia hecho, talvez, por un acto de despecho i sin conoci- 

del jeneral. 

jeneral queriendo renunciar de modo que quedase constan- 
í su patriotismo i desinterés, seguro de la fidelidad del ejér- 
gobierno de la provincia hacia su persona, reunió a la jun- 
bernativa de Concepción i a todos los jefes de graduación 
ército, i puso en sus manos el oficio del gobierno. 
junta por unanimidad en unión de los jefes del ejército, acor- 

1 resistir a la determinación de la junta apoyados en la jus- 
en la razón, en verdadero patriotiámo i en 3,500 bayonetas 

jadas por heroicos veteranos resueltos a sostener a su jene- 
pero éste, inspirado en los sentimientos del mas puro pa- 
)mo, antes que envolver a su patria en la guerra civil se 
ico a sí mismo, pues preveía la ingratitud con que serían 
lados sus servicios. 

itesló el oficio del gobierno, diciendo, que ya por medio de 
rmano don Luis había hecho la renuncia de su empleo, la 
eiteraba nuevamente con solo una condición, la cual era que 
cesor fuese un miUtar chileno, permitiéndose recomendar 
al objeto al coronel O'Higgins, pues el gobierno pensaba 
►mbrar de jeneral en jefe al coronel arjentino don Marcos 
Tce (9). 

;o acontecía el día 9 de Noviembre de 1813. La junta toda- 
imerosa de la lealtad del jeneral Carrera i de la simpatías 
3 profesaba el ejército, siguió promoviendo la deserción i 
:Í08 de insubordinación i aumentando el número de tropas 
ae contrarestar a las del jeneral Carrera, perdiendo un tiem- 
scioso que se concedía al enemigo para rehacer í recibir 
rzos, i sembrando la división i la discordia entre las fuerzas 
itas que tanto perjudicaron al país. 



Barros Anna. Hialom jeneral de la índependenaía, tomo II, páj. 255. Beiu- 
pij. 110. 



venir que hubiese en el jeneral Carr* 
iismo i virtud, i juzgándolo como a 
a de su abnegación i desprendimien 
jeneral accediera a dejar el mando, q 
ecibiese del ejército, (10) que don L 
reiterase la renuncia i el mismo jenei 
Srmase, para que el gobierno quedí 

j«,.v..v.-<. w*..vy ^. .,ií>.upo se pordia miserablemente i el ejér 
to privado de todo recurso, no podía maniobrar contra un enei 
go que aprovechando las discordias de los patriotas, iba gan; 
do terreno i cada día se mostraba mas altivo 

En vano, como ya lo hemos dicho, el jeneral Carrera rog 
O'Higgins, cuando llegó su nombramiento, para que se recibii 
del mando, pues este jefe guiándose por los impulsos de su < 
razón, no estando todavía influenciado por los contrarios al 
neral Carrera, se negó a ello, fundado en el mal que se ha 
al ejército i al pais, retirando, según su opinión, al único j 
capaz de dirijir con acierto las operaciones de la guerra. 

Por fin, a las instancias del jeneral, pidió O'Higgins se le p 
mitiese pasar a conferenciar con el gobierno a Talca, haciénd 
prometer antes al jeneral Carrera, que en caso de verse obli( 
do a aceptar el jeneralato lo acompañase, al menos, duranti 
tiempo que le fuese indispensable su dirección i consejo. 

Apenas el jeneral O'Higgins se trasladó a Talca, desertó 
Talcahuano, en donde estaba de guarnición i dirijiendo los fu 
tes, el coronel Mackenna i capitán García, llegando por ma 
Constitución dasde donde se trasladaron a Talca. 

Fué no solo bien recibido por el gobierno, sino también aga 
jado, por una acción que al ser cometida por otro, o juzgada] 
nn gobierno mas serio, habría sido castigado con pena de mu 
te(ll). 

Mackenna ayudó al gobierno a decidir a O Higgins a acep 

el mando del ejército, logrando al mismo tiempo prevenir de 

modo a este jefe en contra del jeneral Carrera i a recelar do 

'"''" ^ que ya no se atrevió a presentarse en Concepción, vii 

ígado el gobierno a mandar al vocal Cienfuegos en i 

scial, para arreglar con el jeneral Carrera las imajii 

¡ultades que se forjaban. 

TM Arana. Hiatoiia jeneral de la iodependencia, tomo II, píj 262. ( 

Ij. 486. Benavente, páj. 111. 

luuoxa militar. Bénarente, píj. 111. Gay, tomo Y, páj. 485. 



^ 



— 66 — 

Mientras tenían liígár estos sucesos, i el vocal Güenfuegos 
efectuaba su viaje, el ejército de la patria se encontró en los ma- 
yores peligros i habría caído todo el prisionero, a no haber tenido 
por jefe al jeneral Carrera. 

El heroico i simpático Freiré, el bizarro i valiente guerrero, al 
frente de una partida de 90 soldados escojidos, se vio obligado a 
ejercer el papel de mercader armado, ocupándose en acarrear 
vinos de las haciendas inmediatas al Itata para cambiarlos por 
artículos de primera necesidad para el ejército; tornándose así 
nuestros bravos guerreros en mercaderes para obtener víveres 
con que alimentarse, habiendo gran acopio de ellos en Talca re- 
tenidos por fines políticos. 

En esa época también fué cuando Sanchos remitió a Lima al 
desgraciado coronel Cruz i diez oficíales. Sabedor de ello el je- 
neral Carrera equipó una pequeña división que puso bajo las 
órdenes del coronel Urízar para que lo rescatase en el camino, 
sin que el espresado jefe se atreviese a llenar tan simpático co- 
metido. El jeneral solo logró hacer llegar al infortunado cautivO; 
una libranza jirada de su propio peculio por la suma de 700 
pesos. 

La importante plaza de los Anjeles cayó también en poder 
de los realistas, i habiendo sido subdelegado de ella por mu- 
chos años el coronel Urízar, creyó el jeneral que este era el jefe 
mas a propósito para recuperarla, con mayor razón estando 
guarnecida por solo un corto número de milicianos. 

Urízar después de perder el tiempo en marchas i contra mar- 
chas, llegó a tal estremo su cobardía, que los soldados creyéndolo 
vendido al enemigo lo abandonaron (12) teniend^ dicho jefe que 
pasar por la vergüenza de tener que presentarse solo al cuartel 
jeneral. 

Así como habían algunos jefes incapaces i cobardes, solo 
a propósito para la intriga, por el contrarío, se presentaban otros 
dignos i valientes. 

Freiré, Manzano Cárdenas i otros vencían i castigaban al ene- 
migo en Cuca, Hualquí, Rere, Alto del Roble i Tarpellanca, 
aprisionaban a los bandidos i daban ejemplo de virtud i pa- 
triotismo. 

El abandono en que se dejaba al ejército i la desunión de los 
patriotas, dio bríos a los realistas i fraguaron el plan de apo- 



(12) Barros Arana, tomo 2. ® , páj. 328, Gay. tomo 5. ^ , páj. 482 i Diario dej 

jeneral Carrera. 

I 

í 



— 67 — 
;epcion. Las fuerzas de Sánchez apoyarían a los 

„„„ (,.. -.dores eran don Santiago Tirapegui, don Manuel 

Zañartu i don José Zapatero, El jeneral Carrera descabrió el 
plan, aprisionó i castigó a los cabecillas, con lo que terminó el 
complot. 

Al mismo tiempo supo Carrera que las familias de O'Higgins, 
de don Andrés i don José Alcázar hablan sido aprisionadas por 
el jefe realista Sánchez; en el acto, por medio de la astucia lia 
estratagema el jttneral pudo apoderarse de la familia do Sán- 
chez i de este modo obtener el canje de las familias patriotas. 

Carrera atendió a dichas familias con todo esmero, se las 
alojó lo mejor posible, i se las dio 500 pesos a cada una para 
atender a sus necesidades. 

Estas famihas pertenecían a los enemigos acérrimos del jene- 
ral. ¿Habrían hecho en igual caso, lo mismo con la familia de 
Carrera? Los hechos posteriores contestan de un modo mui elo- 
cuente, 

CAPÍTULO X 



;oB. — Sa resoltado. — O'Hif^ins llega a Penco i ei daáa a 
m jefe. — Situación de lo« Carrera. — Recibe O'H^gins úiden del 
i lünierlos salir de Concepción.— Su Tiaje. — Caen prisioneros del 
los fuertes patriotas. — La junta regresa a Santiago. — Arribo del 
iza. — Alegría de los realistas. — Opiniones sobre la separación de loa 
mdo. — Cargos que se las hace. 

Enero de 1814, llegó, por íin, a Concepción el vo- 
)s llevando 50,000 pesos para el pago de la tropa. Lo 
1 el coronel don Luis Carrera, un sobrino de Cíen- 
las otras personas, escoltadas por una división que 
don José María Benavenle habla mandado el je- 
Qcüentro. 

ra medida tomada por Cienfuegos fué llamar a los 
le los cuerpos exijiéndoles le llevasen los estados 
la tropa, atropellando de esta manera los fueros 
3neral. Éste en el acto pidió que designase la per- 
t debía entregar el ejército, pues mientras él estu- 
:argo, no permitirla que nadie se Injiriese en sus 

3 para probarla disposición en que estaba el jone- - 



1 



Carrera, le pi<l¡ó entregara a él el ejército. En el acto el 
ral dio las órdenes necesarias para ello, visto lo cual por 
fuegos, le rogó siguiese «añadiendo aquel sacrificio a los 
hos que habia hecho, i que escribiría a O'Higgins para 
no tardase su marcha.» (1) 

.enfuegos, hombre virtuoso i excelente como sacerdote, era 
el contrario, el mas inaparente para desempeñar la misioa 
se le confiara, tanto por su falta de conocimientos milita- 
corno por su prevención para con el jeneral a quien no co- 
a hasta en ese momento, 
ratando Cienfuegos de llevar las cosas por medio de ladul- 

dió libertad contra la voluntad de Carrera a todos los pri- 
eros políticos partidarios del rei, los que confiados en la 
lad del vocal i en la autoridad ya nula, puede decirse, que 
:¡a Carrera, salieron cometiendo toda clase de tropelías, in- 
indo a la tropa i oficiales en sus mismos cuarteles, 
xasperados éstos, i habiéndose negado Cienfuegos a que se 
ise medida alguna, la tropa se amotinó, viéndose obligado 
neral a hacer salir de la ciudad al vocal para evitar mayo- 
males. 

;andó inmediatamente a don Julián Uríbe con pliegos para 
iggins, con el objeto de que apresurase su marcha i se re- 
sé del mando, i de esta manera volviera la calma 1 la trao- 
dad, que para obtenerla habría necesitado emplear Carrera 

su enerjía. 

n pueblo en su jeneralidad eiiemigo de los patriotas, con 
efe al frente del ejército, caido i hostilizado por el mismo 
erno patrio, daba márjen a mil abusos. 
1 fin, se presentó O'Higging en Penco el dia 1.° de Fe- 
a de 1814, recibiendo ahí mismo la orden del dia en que 
) daba a reconocer como jeneral en jefe del ejército i la si- 
nte carta del jeneral Carrera, 

«Concepción, 3í de Enero de Í814, 

(A las 7 de U tarda.) 

Amado amigo: 
ueda en mi poder su apreciable de ayer. Celebro en mi al- 

BenaTente,páj. n7¡Gay tonio5. *pfij. 498, Barroí Arana; tomo 2.*, p&j.268, 
3 del jeneral Carrera. 



venida, única esperanza para aquietar m¡ espí- 

ios progresos del ejército.» 

isas nunca vistas i tan particulares, que o nos 

será preciso echarlas a la risa.» 

remos. Su familia está buena. Mis hermanos sa- 

liga muí buen viaje i disponga de su apasionado 

sé Miguel Carrera» (2). 

itestó al dia siguiente el oficio, no la carta, i es- 

erco, lo que indicaba que ya iba prevenido. 

entró el nuevo jeneral a Concepción, donde fué 
formaUdades de ordenanza i el cariño del jene- 
■0 se notó que ya no era el amigo de antes, rehu- 
ad que le ofreció Carrera que antes recibiera i 
ceptar su mesa. 

de Noviembre partió resuelto a no aceptar el 
e hacerlo pedia a Carrera lo acompañase, a lo 
onsejo, ahora rechazaba bu amistad i desoia sus 

itaba para que se apoderase de Arauco antes que 

cion militar, consejo que O'Higgins rechazó (3). 

regar el mando, los Carrera empezaron a sufnr 

18 del que deja el poder. 

del jeneral era amarga i sostenida solo por el 

la entrega de todo lo concerniente al ejército. 

se condujo a la altura que le correspondía. 

i ofensas contra los Carrera se sucedían unas a 

ornara O'HigginS medida alguna para evitarlas, 

itrario parecia autorizarlas. 

lomaron sobre sí el cargo de hacerse respetar 

, los cobardes que abusando de su situación, tra- 

rlos, descollando entre estos el coronel Urízar, 

a la intriga como cobarde para combatir. 

leral Carrera concluyó de hacer la entrega del 

ento, etc. le hizo notificar O'Higgins una orden 

r la que se le mandaba salir de Concepción. 

la enemistad de ambos jenerales i la división del 

bandos, causa de todas las desgracias de la pa- 



.pij.l 

Dictodum d« O'Higgins, páj. 96. Tomu Iríarte, Biografia del 



10 en marcha Carrera para Sar 
laís que pagaba sus sacrificios 

jscolta, para atravesar un cam 
oldados mal municionados i pe 
aliente, pero inesperto joven. 
e Marzo, el jeneral Carrera qu( 
igo, puso un oficio a O'Higgit 
mase medida alguna, ni aumei 

) sigue: 

esde anoche sabia que el corn 
ñon, porque el enemigo ha ci 
iras del Itata hasta su embocac 
asta Rafael, i confirma esta ni 
qí marcha un solo individuo de 
ler cierto todo lo espuesto, i qu( 
a fuerza con el objeto do sor] 
a sobre Coelerau i boca del Hai 
necer de mañana», 
ferez Manzano apenas cuenta 2 
onados. Somos muchos los ciud 
a ser víctimas, por los avisos i 
n en Concepción, i no debemoi 
ea de un modo que nos asegu 



V. E. muchos años. 
1 1814. 

José Miguel Cab 



e Marzo, bajo el alcance délos 
permaneció mudo, fué hecho p 
ermano don Luis, 2 sacerdote 
¡ército, por una partida realisti 
)ndujo a Chillan, donde fueron 



I. p¿j. 122. Diario ds Carrera, 



[jeoeral Carrera, fué denunciada a los realistas 
de O'Higgins don Manuel Vega, espía del ene- 

) en esa época, aunque no está perfectamente 

i tanto O'Higgins como el gobierno, habían auto- 

go para apoderarse de los Carrera. 

5 al Jcneral i sus compañeros una escolta queno 

irse con ninguna guerrilla enemiga? ¿Cómo es que 

I castillo de Penco no hizo esfuerzo alguno para 

impedir que a dos cuadras de distancia fuesen capturados por 

el enemigo, Carrera i su séquito? ¿Cómo esa guarnición permitió 

que los realistas hiciesen la terrible matanza que ejecutaron en 

los de la comitiva? ¿Cómo es que O'Higgins solo cuatro horas 

después de saber la prisión de los Carrera, ordenó salir una 

'"- "TI persecución de los realistas i en alcance de los prisio- 

tas solas consideraciones autorizan creer la opinión 

izada de esa época. 

, gubernativa dejó a Talca, por haber cumplido la 

la llevara a esa ciudad. 
,0, los Carrera quedaban presos; don Juan José que 
: libre fué desterrado a Mendoza sin causa alguna; ; el 
trio quedaba reducido al estrecho recinto de la ciu- 
ncepcion i al de Quirihue i sin comunicación con la 
que quedaba indefensa, i todavia, el enemigo que 
>8e8Íonado de toda la provincia, era acrecentado con 
)n del jeneral español don Gavino Gainza que desen- 
Arauco, merced a que el gobierno negó al jeneral 
i ansilios necesarios para llevar a efecto esa espedi- 
a circunstancia mas agravante aun de haber recibido 
Limacon fecha 2 de Enero en que se le anunciaba la 
lainza para Chile llevando refuerzos, noticia que no 
en conocimiento de Carrera, (7} i si en el de O'Higgins 
izo. 

gna que esperimentaban los realistas con la llegada 
Gainza se unia la de la prisión del jeneral Carrera, 
uceso, creían terminar mui pronto la guerra. Tal era 
que tenían formada de Carrera, que sin él creían a 
incida. 



ate, pij. 121. 

ite Uemom H. p¿j. 127, Veasa en ella el oficio integro dado aa copia 

m Laio i Egaña. 



n 



El enemigo celebró, pues, aun mas que el gobierno i su par- 
3 el cambio de jeneral en jefe. Consideraban este cambio co- 

una gran batalla ganada a los patriotas con la que termina- 
n la guerra. 

[(Como a la llegada de , dicho brigadier Gainza hubiera sido 
evado del mando de las tropas chilenas el formidable Carre- 
, i reemplazado por O'Higgins, eran incomparablemente meno- 
i los tropiezos que iban a encontrar las armas del rei para sa- 
triunfante de aquella lucha. 
«Todo obraba a favor de Gainza, i hacia creer que las tropas 

rei haljian de encadenar a su carro la victoria, i cortar las 
¡mas raices del jérmen revolucionario» , 
nSucedió al mismo tiempo i en el dia 3 de Marzo la prisión 

José Miguel Carrera » 

K Este último golpe calmó las inquietudes del gobierno 

leño, que no se creía seguro mientras que existiesen aque- 
3 hombres, a quienes se debía indudablemente los progresos de 
insurrección. No podían proporcionarse al ejército del rei me- 
ismas eficaces para restablecer prontamente lalejítima auto- 
ad, que las discordias en que estaban envueltos los patrio- 
» (8). 

«Los realistas creyeron dominar a Chile con solo tener enca- 
lado el león que lo defendia. Se dijo que la prisión era obra 

una venta, i sino hubiese documentos, (sic) bastaría para 
¡erlo el haberse efectuado a dos cuadras de la fortaleza, a 
s leguas del ejército, i a la flojedad con que fué perseguido» 

i<En un estado tal de desaliento, se cometió la torpeza de 
tar a Carrera el jeneralato de las tropas del sur, separando 
del teatro de la guerra al hombre que mas garantías daba por 
jénio i actividad en el campo de batidla i el mas esperto i ma- 
oso en el campo de la política» (10). 

El historiador español Ballesteros es de la misma opinión que 
Frente, que Benavente, Iriarte i demás historiadores i testigos 
isenciales de esa época. 

Tenemos, pues, que uno de los grandes errores cometidos en 
guerra de la independencia, fué separar del ejército a los 
[■rera, lo que trajo todos los males que afligieron a la patria. 



í) Torrente, tomo 2. * pija. 35 i 37. 

)) Benarente. Bi(»t«f¡B de Cureía. O. N. de H. O. de Chile, pih'. 7. 

10) José Antonio Torrea. Biografía del jeneral Laatra. Id., pá]. 17. 



ido contrario a los Carrera, para encontrar 
desprestijiar al jeneral le hacían los si- 

el mando del ejército en poder de su fa- 
los caudales públicos; 
mando; i 

isiado los abusos de los empleados en pro- 
ejército. 

no podia ser mas infundado, basta para 
ir i recorrer la formación del ejército des- 
■ con los jefes que lo mandaban. 
rcito en Talca, en Abril de 1813, vemos 
rgo del coronel de artillería don Luis Car- 

del brigadier don Juan José Carrera i la 
onel de artillería don Juan Mackenna, ios 
as antiguos del ejército. 

illa de Siin Carlos, se le confió una res- 
oronel don Luis de la Crua i otra a don 

e Chillan, los dos grandes fuertes fueron 

•neles L. Carrera i Mackenna, i el resto 

dier J. J. Carrera i al coronel O'Higgins. 

de Chillan, las divisiones del ejército se 

r J. José Carrera, al coronel O'Higgins 

Auñoz Besanilla. 

iones fueron mandadas, por los coroneles 

¡no, los dos Benaventcs i Urizar. 

t haber confiado divisiones del ejército al 

1 Carrera, los dos jefes de línea mas anti- 
tergarlos Í hacerles una ofensa inmerecida, 
cito fueron postergados por el nombramien- 
iguno. A ellos les correspondía de derecho 
antigüedad; hacerlos a un lado habría sido 

Portales, etc., eran solamente coroneles 
ierra los formó e hizo aptos para desempe- 
tarde. 

.1 en jefe, único responsable ante la nación, 
1 confia, entrega el mando de las tropas a 
icen mayor confianza por su lealtad i por 

6i 



— 74 — 

El segundo cargo ea aun mas fácil de rebatir p( 
infundado i existir las cuentas de esa administracioi 

Durante los once meses que Carrera mandó el ejérí 
do jeneralmente 3,000 hombres i habiendo alcanzado 
ro hasta 9,000, gastó solo la cantidad de 552,400 
Con esta suma se ateiídió a los gastos ordinarios i e 
ríos de guerra, se pagaron los sueldos civiles, se 
armas, municiones, se compraron caballos i se dio 
soldado sin descuento, i aparte de acreditar con esto 
dez, economía i buen gobierno, llegó su desinterés j 
bir su sueldo de jeneral i, por el contrario, cuando t 
ya se decidió a hostilizar a Carrera, negóse a pagar 
zas jiradas por él, las que por un acto de suma deli 
cubrió su señor padre don Ignacio de la Carrera pe 
dad de 35,000 pesos para lo que se v¡ó obligado a 
hacienda de Naltahua. 

Ahora comparemos lo gastado por el jeneral Carre 
once meses i !o gastado por el coronel don Bernai 
gins i por el gobierno. 

O'Higgins, habiendo recibido un armamento comple 
lo 3,000 hombres, gastó durante los meses de Mayo 
1814, la cantidad de 145,603 pesos, 4 i medio reales, 
no en la división de 1,500 hombres que tuvo en Té 
meses de Enero i Febrero de 1814, gastó 115,108 
medio reales, habiendo antes gastado en Setiembre de 
división auxiliadora í guarnición de Valparaíso, fuerf 
a 2,000 hombres, entre ambas, la enorme suma de 1: 
sos, 2 i medio reales (12). 

Compárese ahora los gastos i se vendrá en cuenta 
fundado i calumnioso era ese cargo que se hacia al i 
rrera. 

El tercer cargo, ambición de mando, está él rebatido 
ble conducta del jeneral. Pudiendo resistir con un e 
le era adicto i que estaba pronto a apoyarlo, entreg 
de él a la primer insinuación del gobierno, pues ant 
patriota i para evitar la guerra civil se sacrificó. Su 
mo sin límites no conocía sacrificio imposible, ni el d 
cion de gloria, ni el del amor propio, tan j 
hombres de jenio. 



(11) YéoBo esa cuanta detallada en la Memoria Histórica de Benave 
L22 i en el periúdico El Monitor. 
(12} Tooaa estas cuentas eatan publicadas en ^1 aUonitora, peñódi 




— 76 — 

Osorno i barón de Vallenar don Ambrosio O'Higgins, i de doña 
Isabel Rique] me, nació el 26 de Agosto de 1776 en la ciudad de 
Chillan. Cursó las primeras letras en el colejio de indíjenas de 
ese pueblo. A los 11 años pasó al Perú a educarse en el colejio 
del Príncipe, bajo el nombre de Bernardo Riquelme, el cual con- 
servó hasta después de la muerte de su padre que le habia nega- 
do el suyo. 

En 1795, pasó a completar su educación a Ijiglaterra. Ahí 
logró introducirse en la reunión de americanos i ser comisio- 
nado por el jeneral Miranda para llevar comunicaciones a sus 
afiliados en España, i por último iniciado en el gran pensamiento 
de la libertad de América, volvió a Chile en 1802, comprometi- 
do a trabajar por su independencia. 

Sin embargo, nada hizo en este sentido, i hasta 1811, O'Hi- 
ggins no fué otra cosa que un campesino dedicado a la aten- 
ción de su fundo de las Canteras que habia heredado de* su 
padre. 

O la época no era propicia o su falta de iniciativa fué la cau- 
sa que no cumpliera con su compromiso. 

En ese año de 1811, ya comienza la vida pública de O'Hi- 
ggins, formando parte del congreso, debido al influjo del doc- 
tor don Juan Martínez de Rosas. 

«Apenas fué conocido por su silencio en el desastroso congre- 
so de 1811, sin dejar el menor motivo para ser erijido en jefe de 
partído» (1). 

«En todos estos sucesos la intervención de O'Higgins fué mo- 
desta, su papel secundario, su actitud por lo jeneral no mui de- 
cidida. No tuvo iniciativa en nada, ni dirijió cosa alguna» (2). 

Como militar, como lo veremos mas adelante, sus cualidades 
no eran superiores, la misma indecisión i falta de iniciativa del 
político. «La foja de servicios de O'Higgins antes de la revolu- 
ción, estaba completamente en blanco, i toda su teoría de com- 
bate, su evolución favorita al frente del enemigo, se reducia a 
cargar con valor» (3). 

Su carácter era duro, terco, vengativo i caprichoso i con es- 
caso talento, no pudo ni supo dominarse. Demuéstralo la cruda 
guerra que hizo a Carrera, su jeneroso protector i sincero amigo 
a quien debia su elevación, el no reconocer su gobierno en 1814, 



(1) Araucano, N.® 176. ManuelJ. GandariUas. 

(2) Amunátegui, Dic. de O'Higgins, p/ij. 93. 

{sj Juan BeUo, Biografía de O'Higgins, Galena Nacional de H. C. de Chile. 



— 77 — 

xegar el sor al enemigo por irlo a derrocar, el 
a plaza de Rancagiia contra las órdenes de su 
persecusioii de los Carrera, de sus parientes i 
:imo, constituirse en Dictador, gobernar a la na- 
>luiitad de la nación misma, ino abdicar el man- 
do Chile insurreccionado, no pudo encontrar en 
iin solo soldado que lo apoyase, i aun así, todavía 
) mas respetable del país que le exijia la abdica- 
ante cuatro horas, hasta que el estampido del ca- 
ñón (4) fué el consejero que le obligó a decidirse a obedecer 
a la voluntad popular. 

Tal fué el jefe que sucedió al jeneral Carrera en el mando 
del ejército, i siguiéndolo paso a paso, i observando sus obras, 
se vendrá en conocimiento que está mui lejos de ser parcial 
o antojadizo el retnito que de él hacemos. 

Al recibirse O'Higgins del mando contó con un ejército ague- 
rrido de 4,500 hombres i Heno de cuantos recursos se necesita- 
ban para abrir la campaña con vent;ija i buen éxito, pues el go- 
bierno le concedió a manos llenas, lo que negara hasta lo último 
al jeneral Carrera, 

La siguiente nota del gobierno, demuestra hasta la evidencia 
in nna liosos sostonído respecto a haber negado a Carrera, los 
jue dio, después, sobrados a O'Higgins. 
í satisfactorio saber por el oficio de V. S. fecha 3 del 
que ya se halla en posesión del mando del ejército 
)r. Éste paso tranquilo i en donde brilla el amorpi'i- 
>s que han tenido parte en él, allana todas las difi- 
rue se presentaban para dar impiilso rápido a las 
!s de la campaña. V 

acemos cargo del triste cuadro que presenta la falta 
í i dinero, caballos i desnudez de esas divisiones. En 
le hallan veinte tercios de vestuarios, mas de trescien- 
; charqui i cuatrocientas vacas para remitir a disposi- 
. S. Dentro de tres dias salen quinientos caballos con 
destino, i vacas se están juntando las que se puedan. 
corriente ha salido el dinero de Santiago, que en lle- 
ísta ciudad se hará de él una remesa a V. S.; i final- 
S. debe contar con cuantos auxilios pueda propor- 
to Chile M, 



— 78 — 

ota posterior, dice: «días há, que han 
ííveres en abundancia, vestuarios, bay 
illos. Cuaotos recursos tiene Chile, ta 
isicion de V. S. en el momento que no 
caminos, que es lo único que hasta hi 
inero, mas vestuarios, mas caballos i 

10 al mismo tiempo que proporcionaba 
staba a O'Higgins para que emprendiera 
ines militares. Solo entonces descubría 
do desde el Perú del antiguo cónsul Pi 
I la salida de Gainza para Chiloé. Dict 

a adjunta que en el momento que he 
os a V. S. le instruirá del refuerzo qu( 
a llegó el dia de no pensar mas que en 
sin perder un momento.» 
sitamos espresar a V. S. cual debe ser 
de emprender el viaje V. S. a Conce] 
Mco, o el movimiento que fuero mas 
3S tan perjudicial como la demora, eti 

le estas órdenes tan terminantes del ; 

Enero, i las que espidió con fecha 28 < 
jins solo llegó a Penco el dia 1. ® de I 
Marzo después de caer prisioneros los 
;gins no pensaba en moverse do Concep 

a la espedicion sobre Arauco, a batir i 
;ntó siquiera impedir la unión de Sane! 
habia ordenado el gobierno en oficio dt 

unieron al fin con toda tranquilidad, 
aciondo ana guerra enérjica i activa. 
itas Trinidad i Mercedes bloquearon a 
ron fuerzas en la Quinquina i en la cí 

inquina fueron derrotadas nuestras fue 
i las de Coliumo se apoderaron de u 
tenecientes a los patriotas. 



llevaba los dragones del sárjente 
os del alférez Allendes i los granac 
eran de caballería, 
td de lo ocurrido es que el corona 
si logró volver a su campamento fué 
a el segundo jefe coronel arjentino 
:stó ausilio que llevó personalmentí 
s después los patriotas sufrían ui 

Higgins tomar posesión de Rere a 
sion de 300 veteranos i dos cañe 
blo constaba de 130 soldados de n 
Manuel Castilla. 

he del 3 de Marzo so dejó caer U 
;ompletaraente desprevenido) a tamh 
;oque de cajas comprende que es ; 
ncia i pocos minutos le bastaron p 
división patriota, tomándole los 2 
rgas de viveres i municiones i liast 
parte de los muertos, heridos i prisi 
presentó solo aljeneral, sin poder 
le su cometido (9). 
ia de este vergonzoso suceso llegó í 
íes de la prisión de los Carrera 
E[ue cubrieron de luto a la poblacioi 
de ignomia a los nuevos Jefes» (1( 
el principio de los desastres que 
nsurjente, en la mayor parte de su 
1 tan bochornosa para las armas ii 
jróicas para las del rei, desengaño a 
a injusticia e imprudencia con que 
hombre capaz de sostener su morib 
enconados los ánimos que prefería 
i solaidea de que p:idiera mandarle 

• (11). . 

1 de terminar con solo estas desgracias 1 
¡ieran a la patria. 



tomo 2. " páj, 36. 

, tomo 2. => , páj. 3G. 

te, páj. 134. Barros Arana, tomo 2. ^ , páj. 328. Torrente, tomo 2. ° 

«roB,p,ij,32. 

it«, pij. 121. 



— 81 — 

), el mismo del desastre de Rere í prisión 
délos (Jarrera, cayó Talca en poder del enemigo con lo que San- 
tiago quedaba indefenso i espuesto a ser presa de los realistas. 
La junta gubernativa habia marchado a la capital dos dias 
antes, llevando por escolta tropa veterana i dejando la ciudad 
guarnecida por solo 120 hombres al mando del heroico coronel 
Spano, i mas de 800,000 pesos en efectos para surtir con ella 
al ejército patriota. 

Ese día el coronel realista Elorreaga se dejó caer sobre la 
ciudad vendida por los miamos vecinos, i después de una heroi- 
ca resistencia i de la muerte de los valientes Spano i Marcos Ga- 
mero, el enemigo se apoderó de la ciudad i de todo lo que ella 
encerraba. 

"Esta infausta noticia llegó a Santiago juntamente con el go- 
bierno; mas tuvo cuidado de ocultarla para no interrumpir las 
fiestas decretadas para su recibimiento, el cual se hizo a usanza 
de ios antiguos presidentes que llegaban de la corte de Madrid. 
Sin enbargo de este cuidado, empezó a traslucirse en medio del 
refresco que se dio en esa noche; i el pavor, el odio i la deses- 
peración principiaron también a exaltar los ánimos de los patrio- 
tas. Los tres respetables sujetos <[ue habian sido inocentes ins- 
trumentos de un partido, por cuyo servicio habian puesto al país 
en tan grave conflicto, iban ahora a recibir con el desengaño el 
premio condigno, a ser presentados ante la opinión pública como 
ineptos para mandar en tiempos difíciles, a ser despojados de 
una autoridad que no habian sabido sostener, i a ser relegados 
a Is viHa nrivada de que nunca debieron haber salido». (12) 

ie Santiago justamente indignado por la torpe con- 
bierno, por cuya causa la patria se hallaba en pe- 
lió en cabildo abierto, depuso ala junta de gobier- 
■udo oponer resistencia. Se nombró en su lugar con 
irector Supremo, al gobernador de Valparaiso, co- 
.nciscode la Lastra, sirviendo interinamente el car- 
Antonio Irizarri. 

Lastra, hombre bondadoso pero débil, no era el 
bernar en esas circunstancias tan difíciles, i la patria 
;eguir soportando un cúmulo de desgracias debido 
le ejercieron sobre el Director, hombres que jamas 
, cosa que llenar de luto al país por satisfacer sus 



be, K. H. pij. 13S. 



is de la junta caída sufrieron el 
lores por servir, aunque de buenp 
vicioso i antipatriota, para quice 
es particulares que el bien del pa 
ya no necesitaba de los bondadoi 
nedio de los que habian satisfec] 
te, les convenia hacerlos a un I 
metidos mediante su influjo cajes 

CAPÍTULO XII 

silfo. — Inacción da O'Higgins. — Acción di 
Hi^na permanoco simple espectador de la 
-Derrota ds Cancha- Rayada.— Loa ejírcilü. 
— Paso del rio. — El ejército aftimpa en Que 

ocupar a Talca el enemigo se di 
divisiones de O'Higgins i de Macl 
uilo sobre la capilal. 
, empezó a reunir sus fuerzas ai 
ira batir primero a Mackenna i 
ion en donde O'Higgins permaní 
movimiento alguno. Sus amigos 
itas, lo entretenían en esa ciudad ( 
:ando al mismo tiempo al jeneral 
las i proyectos. 

leticia de la toma de Talca por 
gins de gu apatía e indiferencia, 
uiéntras tanto, que espiaba los 
i veia que se le aproximaba i vi 
Gsta para la defensa i pide repetí 
el cual no da esperanza algur 
ar medidas que lo salven de su i 
unos oficios de Mackenna: 

^Membrillar, Ma 

ido amigo:» 

ion ni cartas de Ud. llegan después de su oücio del 
■ de Dios envíe Ud. diferentes correos a pié, por 
montañas. Uno de ellos que logre escapar, me 
si Ud. viene o nó, st Ud. hd abandonado alpo- 



— 83 — 

bre Chile a su destino. Tiene Ud. aquí la principal fuerza del 
ejército, mientras que la capital está en peligro i Talca ocupa- 
da por el enemigo. Esa división nada tiene que temer a la fuerza 
de Gainza i Lantaño, i que de ningún modo es respetable. Ud., 
mi querido amigo, es responsable a su patriapor supresenle in- 
acción, i por no marchar con esa división. Si ella viene todo po- 
drá mejorar, pero si nó, temo que todo sea perdido. A lo menos 
déme Ud. algún aviso, para que yo pueda conocer sus resulta- 
dos, ¿í/d. solo sea responsable a lapatria. Venga Ud. por Dios, 
i todas las cosas irán bien. La división de Gainza está acampa- 
da a mi frente del otro lado del Iiata, i la de Lantaño dejó ayer 
a Quirihue, para atacarme por éste, pero no le temo.» 

«Su amigo de Ud. — Mackenna» ^1). 

Al fin O'Higgins se rt.suelve a dejar a Concepción i marchar 
en ausilio de Síackenna, dejando al mando de la provincia una 
junta compuesta de don Diego José Benavente, don Santiago 
Fernandez i don Juan Luna, con una fuerza de 300 hombres de 
las tres armas, de los cuales habia 130 enfermos en el hospital, 
guarnición que no era suficiente a cubrir las guardias de cárcel, 
hospital, cuartel i casa de gobierno, menos lo seria para resistir 
al enemigo que lo rodeaba por todas partes. 

Nueve dias demoró O'Higgins en llegar a los pies de las al- 
turas del Quilo, camino de once leguas, fácil i sin enemigos que 
combatir (18 de Marzo). 

Al dia siguiente a las once deldia todavía O'Higgins no levan- 
taba el campamento, mientras tanto el enemigo en número de 400 
hombres mandados por el valiente coronel Baraüao se presenta 
en la altura para impedirle el paso. 

Los valientes jefes José MaríaBenavente, RamonFreire, En- 
rique Gampino, Rafael de la Sotta i Pablo Vargas con 310 hom- 
bres de caballería, fueron encargados de despejar las alturas. 

Estos valientes hacen desmontar su tropa, i después de una 
reñida acción de tres horas, lograron vencer i posesionarse de 
la altnra[19deMarzo). 

de la tarde sube O'Higgins con su división i acam- 
jnla altura del Quilo. 

se divisaba el campamento del Membrillar i ambas 
I saludaron con una salva de artillería, 
isicion recibe O'Higgins la siguiente carta de Mac- 



aMemhrillar, marzí 

«Mi querido amigo:» 

«Pido a usted en nombre de Dios que venga co 
En estos días anteriores no ha habido enemigc 
nuestra unión. Como usted no parece, toda la j 
ra i así no hai un momento que perder. Por tai 
usted en nombre de Dios i de la Patria que se 
mediatamente: esta división se ar7-uina. Usted no 
mer al enemigo, que no está en estado de atací 
rán en Santiago de usted i de mi cuando sepa: 
estado asi cerca de dos meses, i cuando la Patt 
mas inminente peligro? Mas actividad mi queridc 
todo es perdido i esto por culpa de usted i por 
jia. Hablo a usted con la franqueza de un sincer 
cuyos sentimientos queda afectuosamente» 

«Macken] 

A pesar de esta comunicación, O'Higgins no 
campamento i todavía permite, que al dia siguit 
go a su vista i formado en tros divisiones, ataqt 
llar sin prestar auxilio de ningún jenero. 

La acción duró cinco horas i solo terminó ( 
noche por la mas espantosa derrota de los real 
se vieron obligados a dejar abandonada su artillei 
dras del campamento. 

El mismo Gainza con su ayudante Tirapegui pj 
noche bajo de un espino espuestos a caer en poc 
triotas, pero estos no se movieron en su perseci 
después de la batalla se resolvió O'Higgins a to 
guna, a tomar medidas, a intentar algún movimif 
guir siquiera a los fujitivos. 

Mackenna se condujo en esta acción como un ] 
personalmente a todas partes, se le vio conduc 
soldados i aun municiones de una a otra trinchei 

(2) Benavente. M. H., páj. 144. 



85 ~ 

argar a la bayí 

ituperar es no 
illa i haber per 
por la artilleríi 
: nuestro, hubie 
itro poder toda 
brada como die 
dispersado pan 

1 inespli cable, p 
nza habia ataca 
r su retaguardi; 
iible que un jen 
tos divisiones [ 
fuegos i conclu 

enemigo) a fue 
i sin embargo, O'Higgins que ve desde el a! 
fuegos de aquel combate, permanece inmóvil» 

«Si Mackenna es batido, como debió serlo I 
cien militar, O'Higgins es hecho trizas a la n 
i toda la culpa es suya. Ya no son en verdad 
ya no resuena en los campos el clarín de 1í 
vuelven vencedoras de su diaria faena de gloría; 

"La campaña habia sido al reverso de la a 
En aquella la bizoña, pero atrevida, constante, 
siva; en 1814 la estricta defensioa, i estos di 
cisos nos ahorran todo comentario, por un < 
entre una i otra». (4) 

«Se condujo (O'Higgins) con culpable inercii 
to pudo permanecer simple espectador í por c 
mas descansadas, en una acción en que su p 
do el número de sus soldados, hubiera sído ta 
siva para completar la victoria?» . (5) 

«Los realistas se retiraron por la noche co: 
a la hacienda de Cucha-Cucha, que pocos hab 
frutar de aquel asilo, sí O'Higgins, que se m; 



Í3) Diario manuscrito del jeneral Calderón. 
4) Tícaüa Mackenna. Ostracismo de O'Hif^ns, páj. 
(»> Gay, tomo VI, páj. 36. 



Ha, hubiese destacado algunas tropas en su perse- 

os citados, bastan para evitarnos comentarios, ellos 
iesgraci adamen te grave culpabilidad. 
3'Higgins, todavía, de nuevos conjuros i súplicas 
, para que se le rouniese el dia 22 en la tarde. 
eepcion , i sobre todo después de la batalla del Membri- 
)a de la lealtad de O'Higgins i tanto se propalaba 
erdo con el jeneral Gainza, que el mismo Macke- 
(ue participó de esa opinión, i ello se desprende de 
ss ya citadas, dirijida la primera a Concepción i 
.1 campamento del Quilo, 

1, la conducta de O'Higgins se prestaba para creer 
on, desde que en dos meses nada habia hecho ni 
T, desde que después habia permitido al enemigo 
intre el i Mackenna, i atacase a aquel sin ayudarle 
ir siquiera al enemigo después de la batalla. Obra- 
as en su contra, el haberse distinguido siempre por 
arrojo, lo que le habia dado prestijio ¡reputación, 
ido la Patria mas necesitaba de sus servicios, de 
i de su valor, se le ve impasible espectador de sus 
leligros que se suceden unas a otras, i esto cuan- 
nada faltaba para presentarse tomando una ener- 
vo, nos resistimos a participar de esa opinión tan 
en eso entonces, por mas que las apariencias lo 
estro amor propio de chilenos nos impide creerlo, 
convicción de que O'Higgins no podia soportar so- 
ros el peso del mando de un ejército del que pen- 
tel país, i que no tenia verdaderos consejeros que 
)or lo que se paralojizó, impidiendo de esta ma- 
u espíritu la enerjia que las circunstancias recla- 

siempre que tuvo un consejero hábil, conducirse 
ictividad i valor. 

os sucesos se desarrollaron en el sur, en Santia- 
aban nuevas desgracias. 

o habia formado, con la premura que las circuns- 
ijían, una respetable división con el objeto de re- 
tomo U, p&j 43 



[■ al ejército del sur del cual no se 

bajo las órdenes del valiente i pan- 
de artillería don Manui-l Blanco En- 
un vigoroso ataque a la pla^a de Tai- 
jan por los patriotas, fué completamen- 
)der del enemigo artüleria, municiones 
i gran número do prisioneros (29 de 

o, la capital quedaba en el mas inmi- 
:> causó un pánico indescriptible, To- 
lomcnto a otro al enemigo en sus 
iba franco. 

il ejército del sur al que creian per- 

se apoderó de los ánimos de los 

mismo tiempo un descontento jene- 

)S jefes del ejército do] sur. 

jara la opinión jeneral, era motivada 

por la indisciplina i desunión de los jefes, causada por el mismo 

10 que no solo la habia tolerado, sino premiado, para 

e medio aislar al jeneral Carrera í obligarlo a entregar 

ido del ejército. Habia obtenido su fin, pero en cambio, 

noraiizacion de ese ejército, era el castigo de su falta, 

consecuencias sufria la nación. 

edida que eran mayores los reveses que sufria la patria, 
Ito se colocaba el nombre de los Carrera, los que desde 
;ion alcanzaban mayor prestijio. Sus mismos enemigos 
ecian i deploraban la prisión de esos héroes, a quienes 
an nuevamente ver al frente del ejército. 
iza apónas tuvo noticias del descalabro de los patriotas 
ca, resolvió marchar sobre la capital, dejando al ejército 
r a su espalda. 

iggins que se habia reunido en Membrillar con la segun- 
sion, reunió consejo de guerra en el que el coronel Bal- 
fué de opinión de marchar sobre la capital, opinión re- 
a por los oficiales que deseaban atacar a Gaiuza antes 
organizase su ejército. Triunfó el parecer del primero i 
ístó el ejército para marchar. 

itras se hacían los preparativos tuvo lugar la derrotado 
, la que ignoraron los patriotas hasta que llegaron al 



za que tuvo conocimiento de la marcua ub lus jfitinuuiíH, 

,ó su partida para cortarles el paso. 

ictoria seria del que lograse atravesar primero el cau- 

Maule. La marcha era lenta a consecuencia del gran 
I de animales que de las haciendas del tránsito arreaba 
lito patrio, lo que bien pudo causar la ruina del país. (7) 

de Abril ambos ejércitos llegaron a la orilla del Maule. 
QÍgo apoyado por las fuerzas de Talca tenia fortificados 
os, acordonada la ribera opuesta i listas las lanchas pa- 
lo atravesase su ejército, 
jgins en vano quiso forzar los vados; no pudo con- 

ló consejo de guerra, en el que Mackenna, Balcarce i 
', fueron do opinión atacar al enemigo antes que pasase 

volver atrás; pero el valiente comandante de granade- 
n Enrique Campino tomó la palabra i sin esponer plan 

con el laconismo propio de los valientes dijo: aDenme 
%naderos yo -paso elrio». No habia que dudarlo, eran 
entes de Juan José Carrera, de Carlos Spano, los que 
a Campino, tan animoso jefe como los anteriores; eran 
ion de héroes i cumplirían la promesa empeñada por su 
ante. 

1 npche, se dirijió el ejército al vado de las Cruces. 
iz llegado a la ribera, el heroico Campino toma a la 
le su caballo a su tambor de órdenes i dirijiéndose á 
dados les dice: «eí que quiera que me sigan i sin mirar 
tras se bota a nado al rio. lo siguen los suyos; en la 

ribera hace tocar marcha redoblada i avanzar sobre la 
a bajo los fuegos del enemigo, sin permitir a los suyos 
f un solo tiro, i una vez sobro ella, carga a los realis- 

tal empuje, que pocos momentos le bastaron para po- 
ín la mas completa fuga. (8) 

sta manera quedó franco el paso del rio i pudo el ejér- 
riota atravesarlo, sino con comodidad, al menos sin pe- 

índo el ejército el camino de la sierra, que es mucho mas 
le el que pasa por Talca, llegó a Quechereguas antes 



Encano, núm. 179. 

oa debidos al capitán de la 6.' compañía de gniiiaden» don Pedro Pablo 
te, mnoito bax:e poco s. los 93 aQos de edad, conservando hasta sus últimos 
la enerji'a de nn jÓTen, 



— 90 — 

idefensa Concepción cajó en 
guarnición i la junta de gobií 
iiia inútil resistencia hecha ra. 
esperanza de triunfar, 
ba tauíbicn en poder del enei 
'alca a Chiioó. 

a estacionado en Quei^heregua 
usiiiar de Buenos Aires mand; 
iantiago Carrera, fuerte de 4( 
upo todas las bajas de los cue 
, municiones i equipo, todo sí 
ncia, así que en pocos días t 
n aptitud de abrir con venta 

con un respetable ejército en 

de 3,332 infantes de línea, 
jldados veteranos de caballer 
todos los recursos de que disp 

1 ejército de Gainza diezmado 
la completamente aniquilado i 
O veteranos, que, careciendo 
iosde movilidad, se velan obl 
sperando de un momento a o 
jtas lo cual habria causado 
ió así, faltaba al ejército patr 
iiprovecliar tan grandes vent; 
[ue lo impulsara. 

hacerse mas interminable. L 
•azon que Chile no tenia verd 
os Carrora que permaneciai 
rminnr la guerra con buen é; 
;n el gobierno, poseedor de lo: 
3s i honoríficos en la admini; 
ilo de sus rentas i del ascendí 
, así que tampoco deseaba 1; 
i paz; por esta causa, se emp 
m tranquila a la situación. 
icias arribó a Valparaíso la fi 
' el comodoro Mr. James H 
lituacion del país, vio que i 
a transacción entre realistas 



— 91 — 

por el virrei del Perú con quien había tenl- 
tratar sobre las cosas de Chile en conversa- 
1 para lo que no estaba autorizado oficial- 

llyar se presentó al gobierno como emisario 
del Perú, para -servir de mediador en la 
a en guerra a patriotas i realistas, 
jobierno al magnífico pié en que estaba el 
1 lamentable del ejército enemigo, entró en 
Hillyar, sin siquiera exijirle sus credencialft 
enviado del virei del Perú. 
acuerdo con el Senado por una parte i Mr. 
: la otra, arribaron a las siguientes bases, 
al jffneraí Gainza por medio de los plenipo- 
s O'Higgins i Mackeniia nombrados por el 
bjeto, i a quienes se elevó al rango de jene- 
ayor representación. Estos plenipotenciarios 
er la paz bajo las bases que se les daban, 
icido de hecho i ol cual no tenia autorización 
irno para entrar a tratar, ni monos para ra- 
tificar las bases que se acordaran. 

is bases acordadas fueron las siguientes; 
U gobierno de acuerdo con el Senado etc., han formado 
juiente acuerdo. 

*or la prisión de Fernando Vil quedaron los pueblos sin 
en libertad de elejir un gobierno digno de su confianza, 
) lo hicieron las provincias españolas, avisando a las de 
,mar que hiciesen lo mismo a su ejemplo». 
Jhile deseoso de conservarse para su lejitimo reí, i huir de 
;obierno que lo entregase a los franceses, elijió una Junta 
jrnativa compuesta de sujetos beneméritos. Esta fué apro- 
. por la rejencia do Cádiz, a quien se remitieron las actas 
;u instalación; siendo ella interina mientras se formaba un 
jreso jeneral de estas provincias, que acordase i resolviese 
an de administración convenientes en las actuales circuns- 
ias. Se reunió efectivamonte el Consejo de sus diputados, 
nes en su apertura juraron fidelidad a su rei Fernando Vil, 
dando a su nombre cuantas órdenes i títulos espidieron, sin 
jamas intentasen ser independientes del reí de España libre, 
litar al juramento de fidelidad». 

tlasta el 15 de Noviembre de 1811 quedó todo en aquel es- 
', i entonces fué cuando por fines e intereses particulares, i 



— 92 — 

la seducción de la mayor parte de los < 

violentame)ite disuelto el Congreso por 
'eras, que echos dueños de las at'nias 
ís, dictaron leyes i órdenes subversivas 
ue ni kis autoridades, ni el pueblo, Jtí i 
"ar los verdaderos sentimientos de los 
ñnar con libertad» . 

lSÍ es como durante el tiempo de aquel ■ 
1 todos los planes, i se indicó con signos 
encía que no pudieron reclamar solemne 
ros de la voUintadjeneral, Sin duda aqu 
nconsiderados movieron el ánimo del vii 
a estos paises la guerra desoladora, ■ 
írdaderos derechos del pueblo, con el c 
ación. Atacado el pueblo indistintamen 
so' ponerse en defensa, i conociendo qu 
al de la guerra eran aquellos opresor» 
to en separarlos del mando, valiéndose 
que empuñaban para defendernos de la 
'uesto así el Gobierno en libertad i des 
o análogo a las ¡deas jenerales a la m( 
■idad a un Gobernador, llamándole Supi 
» en él la omnímoda facultad que tur 
rnativa instalada en 18 de Setiembre di 
lora restituir todas las cosas al estado 
de Diciembre de 1811 cuando se disolv 
'or tanto, aunque nos hallamos con un 
lerza, que tiene el reino en el mejor es 
iiariamente se aumenta i aleja todo r 
[as ideas del virei por la mediación e ii 
tro Mr. James Hilljar i para evitar le 
ra, qne ha dimanado de haberse confu 
lerechos e ideas sanas, con los abusos ae ios aousos ae 
presores, propone Chile lo siguienteo: 
. ° Que supuesta la restitución' de las facultades i poder 
Sobierno al estado que tuvo cuando fué aprobado por la 
cia, debe suspenderse toda hostilidad i retirarse todas las 
,s agresoras, dejando al reino en libre uso de sus dere- 
, para que remita diputados a tratar con el Supremo Go- 
de España el modo de conciliar las actuales diferencias». 
. <5 No se variarán el poder i facultades del Gobierno de 



de ambos ejér 
I sustancial, v 

3 se hará en i 

14. — Francisc 
. — Camilo He 
Francisco Ra 

;retario» (2). 
icados por el g 
etario al audito 
encuentran pul 
l.«. 

.dos a orillas 
alguna sustan 
ron algunos p 
inta horas pai 
nar el sur, en 

ad de todos lo; 
.rtícuio secrete 
ser remitidos 
dos como trai 
■ el cumplimie, 
por O'Higgins 

[ores que desf 
guran que sol 
Dr mar a Valp; 
. del Peni (4). 
3 sido asi, no 
;luir a los Caí 
dado, ni de la 



. a esos benen 
soldado? ¿qué 
an sido preso; 

i sido su condi 



ivente, M. H., páj, 

180. 

tina, tomo II, páj. ' 



— 96 — 

ar con franque: 
la independenc 

)luc¡on sin acus 
a, i haciendo v 

municiones con 
su firma el desi 
or premio a qu 
no este, son lo: 
is que con sus 
ignominiosos e 

jastra; sobre el 
itos tratados, ji 
6 por que no t 
sufrió verdaderí 
irrainista que t( 
.igó a consumai 
para renunciar 

í, aun a despecl] 
i los tratados. 
3'Higgins le di 
<r, sino para gr. 

}s que le dá pa 

ocular i por mi 
rá(al enemigo) 
rá rehacerse i : 
estras están ha 
aquellas i ento. 
í de hacernos 

lues, sóbrelos j 
dos que estabac 
aun para atac; 

1 el Monitor núi 
el que se ordei 
, símbolo de la < 



na revolucio] 
rio se dio cU' 

oche el jene 
cuartel de los 
fueron reduc 
en un alia 
empo preso . 
)lo Mackenn; 
suspendido i 

esencia al di 

lodido cumpli 
Dn jeneral Le 
a como quie 
I a dormir o 

ni a nadie 1 
han perseguí 

rio Vial COD 
iltimos rinco 
rraada por el 
vo que presi 
to Jiabe?io pe 
le entonces 1 
i^olucionario, 
su cabeza re 
ñdad. Hasta 
on al nuevo 
)s pudiera r 
iicia». (8) 

al dia sigu 
ito de los mi( 
gobierno, la 
1 de don Ga 

los señores 
3; vocales, p 



— 108 

habían venid 
aba, reforzado 
3n Talcahuano 

cuyo desembar 
, como noticia; 

Tal Lastra, el que se había apresurado a co- 
is por nota de mediados de Julio, 
i ocupando sucesivamente los puntos (¡ 
to chileno . Las tropas del citado O'Higg 
■dia de los realistas. Sehabia empeñados 
L tal desprecio toda proposición de su riv 
icomiinicado al oficial parlamentario quí 
idole ver con aquella tropelía la inflesibilií 
lar del desembarco verificado por la espe 
'sorio en Talcahuano, del que había ten 
silos dias (5). 

IOS dias (6 de Agosto) se hallaba EIorreE 
'O hombres que se decían prometidos i ha 
n Mariano Osario con el batallón europeo 
cuadro de oficiales para los escuadrom 
iQuintanilIa, i para los húsares de Bar? 
!s, monturas, vestuarios i pertrechos. O' 
ba recibiendo coníinuas noticias del r j 

as, ya por don Ramón Urrutia que sí i 

mano don Juan, ya por don Antonio Me 
Jardones, Echáurren i Palacios; pero i 

iflexibilidad de su resolución» (6). -, 

mente estos dos párrafos para probar 1; 
is en estos sucesos que trajo por consec 
lis. 

respecto, si estas faltas ocultándolas e 
eral Carrera, i como la misión del hist 
id, i dar a cada uno lo que le corresp 
idas, como también en las faltas o deb: 
sobre todo cuando se las niega para 1 
i en el que es inocente, 
.storiador español Torrente como estranjero, 
1 desde que no conoció a ninguno de ellos 
idad enemigo de ambos. Ademas, como es- 



, pij. 48 i 49. 
láj. 181 i 182. 



— 112 — 

ero le falta el tiempo i los elemento 
ledian amenté disciplinado. 
t una contribución de $ 400,000 a 
ne severas penas a los que trabajen 
Iquen con el enemigo, desíierra a '. 
tes contrarios, guarneció todos los p 
ilicias sobre las armas; i pdra cent» 
•aidores a la patria i fuera de la 1 
fanuel Vega, comandante Manuel I 
irro que desertando de las filas pa 
las del enemigo (2). 
iron las bajas de los cnerpos, se for 
jeneral en persona instruía, se comj 
laron municiones, vestuario i cuanto 
ganizándolo hasta dejarlo en un pié 
sion de vanguardia se elevó a 1,155 ] 
istas fuerzas solo iban 144 milicia. 
on las mejores tropas con que con' 
21 salia la segunda división a las ó 
José Carrera a unirse a la anteric 
de los que 1 ,553 eran milicianos d 
ien seis cañones, 
larchó la tercera división al mando 

jeneral de artillería don Luis Carn 
io 4 cañones i 913 hombres de los 

de caballería comandados por los I 
lito patriota constaba de 3,929 homl 
mo dice el señor Amunátegui, pues 
;1 uniforme. 

ligo, por el contrario, disponía de 
que venian precedidos de gran fanii 
sitaba mucha habilidad, astucia i tá' 

superioridad del enemigo. 

al jeneral en jefe o al consejo de 
de dictar el plan de combato, O'Uiggins presentó el 
edírselo, i cuando fué desaprobado por el jeneral Ca- 
1 una insubordinación sin ejemplo, lo llevó a efecto a 
de su jefe. 

.rvi6 con el grado de capitán en el ej<^rcito realista hasta 1819 dpoca en 

oiú sin Baberee jamáfi au fin. 

Monitor Araucaao núm. 80. Decreto del Gobierno condenando a 1m 



— 114 — 

DOS que el enemigo p<^^^^^^^^^^^^^ 

sobre Santiago por la cuesta de Chada, por 

¡no de MclipUla, pero los que así opinan, no 

trayectos. 

ada hasta hoi casi intransitable, era en esa 

paso, que veinticinco hombres habrían podido 

ijército. 

íleo, está mas al norte que la Angostura, 1 

li que pasar por ella para llegar a Acúleo, a no 

ia se hubieran dirijido por los escarpados i 

le lo circundan , lo que habrían tenido que hacer 

atriotas, con lo que completaban su propia 

lejor que los anteriores; que se desprende del 
Cortés, es un trayecto muí largo, lleno de fan- 
; que tiene el difícil paso del Maipo unido al Ma- 
elcual se tiene que cruzar en lanchas; habria 
ffico para haber concluido con el enemigo ; paso 
del rio Maule. 

los realistas desde el Cachapoal al Maipo ha- 
• lo menos tres dias, mientras que los patrio- 
ítura al Maipo por dentro de la hacienda de 
habrían demorado uno. 
a el plan de ambos jenerales. 
3ndo O'Higgins jefe subalterno, i por conai- 
3 de Carrera, se empecinó en llevar a cabo 
órdenes terminantes del presidente i jeneral 

e él, las consecuencias de su insubordinación 
lOnsable al superior que no fué obedecido, i que 
ias no pudo hacerse respetar. 
18 de setiembre dice O'Higgins al jeneral Car- 
irada ala Angostura en los mismos términos 
ena en carta de hoi», (4). ¿Porqué pues desde 
de Octubre no efectuó la retirada? 
ladores están conformes en que la conducta 
ma injustificable insubordinación i suplan un 

jarrera) era sencillo. Disputarían a los realis- 
páj. Id^- Diario del jeneral Carrera i papelea quo « 



— 116 — 

dflcar la plaza áe Rancagua formando trincheras 
i praeba su firme propósito de desobedecer la orden 
22 hizo O'Higgins un prolijo reconocimiento del : 
i mui acertadamente acordonó dicho rio con si 
iS, guardando con preferencia los tres vados prirn 
)s de la ciudad, del Roble i Punta de Cortéz. 
26 se le unió la segunda división, quedando en 
fuardia. 

30 recibió O'Higgins un oficio de Osorio iatiman 
El enemigo se encontraba a cinco leguas de disi 
de Rancagua. 

le mismo dia recibió noticias de dirijírse el enemi; 
ortéz, noücia que se le confirmó a las oraciones, i 
loce de la noche. 

pesar de esto, toma O'Higgins la injustificable 
mparar el vado de Cortéz dejando solo una gua 
unos de 20 dragones, i según otros de seis, al 
3.n Anguita, con la agravante circunstancia, de 
el enemigo estaba ya en la orilla del rio, i al ama 
icia estar ya pasando el rio (8)- 
n embargo, esa noche O'Higgins pone la noticia 
ito del jefe de la 3. ** división que llegaba al Mo 
íga, no solo al descanso, sino también al sueño c 
dad del que nada tiene que temer. 
Sstas noticias las recibe O'Higgins delante del core 
amaniego ayudante del jeneral Carrera, que acabal 
pliegos del jeneral en jefe. Al amanecer del si} 
ve Saraaniego a casa de O'Higgins i encuentra a 
ido i que no se había tomado medida alguua pa; 
uemigo, el cual ya habia pasado el rio. Apoco 
se toca jenerala i que O'Higgins después de 11 
lio a la división de don Juan José Carrera, le ordf 
ral en jefe lo que ocurría, i que él salia con si 
,ener al enemigo, pero cuando ya no era tiempo, 
ver Samaniego». (9) 

Jué significa esta conducta de O'Higgins? Es un c 
ie podrá darse cuenta, con mayor razón desde qm 

I Diario del secretario de O'H^gine don Joan Thomas. Datos n 
. de h 6, ■* compafiia de Granaderos don P. P. Buatamante. . 
diario de Carrera. Diario del coronel Samaniego. 
) ManuelJoséGandarillas. ^raucono nám. 181. Diario da Sama 
Biblioteca Nacional. Maauscrito paia la Historia. 



— 118 — 

un tiempo precioso i mui necesario para la 
ejército formado en 28 dias, i que aun no ; 
como lo había ordenado el jeneral Carrera. 

La desobediencia de O'Higgins para reple{ 
ra i para no tentar acción alguna mientras 
estuviera reunido, como se lo habia prevenidí 
cientos causas para haber sido vencidos- 
La falta de subordinación, trae siempre i 
derrota, i esta fué lo que pasó en la batalla d 

O'Higgins salió con su división a contener al 
por la caballería de Aconcagua, peroyacuaní 
lumnas desplegadas avanzaba sobre la plaza. 
protejido por la caballeria i apenas tuvo tiemp 
su ayudante Garai para que comunicase al jem 
jeneral despiicho en el acto a su edecán don Re 
orden terminante para O'Higgins de clavar 1 
garse a la Angostura. 

Preveía Carrera con justo motivo, que res 
sacrificar el ejército i perderlo, esta orden no 
ni cada. 

Al entrar O'Higgins en la plaza era seguid 
los reíilistas que puede decirse entraron a ur 

El rejimiento de caballeria de Aconcagua : 
ronel Portus que protejia la retirada de O'Hif 
orden de replegarse a la 3. "* división como deb 
también a Rancagua, recibiendo por su frent 
patriotas i por su espalda los de los realistas 
desbandó para no reunirse mas, con lo que 1; 
encerradas en la plaza quedaron reducidas a 

Mientras salia O'Higgins a contener al enem 
Carrera con su división se situó en la alamed 
a O'Higgins lo esperaba para hacer la retirada 

Avisado don Juan José del desorden en qi 
de O'Higgins, se dirijió a la plaza i repartió s 
choras i se preparó para la defensa. 

Al entrar O'Higgins encontró ya todo prepa 
que siguiesen avanzando los realistas. 

A pesar de que a don Juan José Carrera p< 



(1) 1.200 hombres de caballería no podían refugiarse en h 
gins debiú ordanar a Portna so uniese a la 3 <° división i conj 
pcderoHo que en la plaza habm Bervido solo de eetorbo. 

(3) Datos debidos a BDBtamaato i Diario del jeoend Cura 



— 120 — 

Apenas llegado, le avisa el coronel Samaniegoq 
pasado el rio i que O'Higgins habia salido a conten* 

En el acto se puso en marcha para auxiliar las < 
nes. 

Habia andado unas cuantas cuadras cuando reci 
ayudante de O'Higsiiis don Juan de Dios Garai, e 
de orden de su jefe, que el enemigo habia pasado ( 
maba dirección de Santiago i que los dragones de 
balleria de Portusle picábanla retaguardia (3). 

Con esta noticia hizo hacer alto Carrera i se pT< 
tener al enemigo. Ordenó echar tapias al suelo par 
brase la caballería, i en otras parapetó Ja artillería 

En esta situación esperó hasta las 1 1 del dia, hon 
do que no aparecía el enemigo, puso su división en 

A poco andar se vio una fuerte columna de c 
a galope tendido iba camino de la capital, creyénd 
despachó al coronel Carrera en su alcance para coi 
descubriendo en Pan de Azúcar que era la caballería t 
que huía. 

Ahí se le juntó el coronel Portus con solo 30 so 
1.200 que comandaba, añicos que habia logrado con 
dándose los demás. 

Al mismo tiempo se descubrió una columna enem: 
chaba camino de la Angostura; la que logró conter 
coronel don José María Benavente al frente de la cfl 

En estas marchas i contra marchas pasóla 3*^ 
el día 1 . *^ de octubre, obteniendo la ventaja de habe 
paso hacia la capital a la división enemiga compuesti 
bineros de Abascal mandados por elvahente Quintal 

Acampó esa noche la división en las casas colorac 
cerca de la población. (4) 

Carrera llegaba ya comprometida la acción, sin 
tarse de lo que pasaba, sin tener una altura que domii 
para verlos movimientos realistas, i teniendo que g 
avisos contradictorios que le hablan llegado de la pías 
e impedir que el enemigo, al menos una parte de 4, n 
mino de la capital como ya lo habia intentado. 

Despachó Carrera un propio avisando lo que pasab; 
i pidiéndole hiciese avanzar la reserva compuesta de 



(3) Bonavente M. H. páj. 189, Araacaiio núra. 181, Diario del j 

(4) Benarente, M. H. p&j. 190, Arancuio núm. 181, i Diario d« 



— 122 — 

rreaga i don Diego José rechaza por tres veces las c 
tanilla i Barañao. 

Mientras tanto O'Higgins no da señales de vida, i 
sale por la brecha que le abren los Carrera, 

La 3 ** división compuesta en su mayor parte d' 
mada de lanza, no podia encerrarse ea una plazi 
agua, la que hahia sido cortada por el enemigo, i ce 
fuego, aumentando la sofocación consiguiente ale 
que la principal misión que tenia que desempeñar < 
era impedir el paso al enemigo sobre la capital, 
desguarnecida. Tan necesario fué la existencia de 
fuera de la plaza, que Osorio mandó dos divisione 
de la capital, una por el camino de Machalíiotra 
cienda de la Compañía, fuerzas que fueron conteníí 
ral Carrera. {1) 

El enemigo al ver la tenaz resistencia de los siti 
ce i progresos de Carrera que la proteje, deja a 
trincheras la jento mas necesaria para servirlas. 
grueso del ejército, dando un rodeo, toma la retagí 
visión de Carrera; los Benaventes son rechazados ■ 
lientes e impetuosas cargas que dieron al enemigí 
en la cuarta. 

«Pero en este instante (doce del dia), se oyen un 
el tejado del Cabildo que aicen: ya corren! ya con 
vuelve i pregunta: quién corre? La tercera divisic 
de arriba, i en efecto subiendo a la torre, vé la divi 
rrera, compuesta casi exclusivamente de milicias 
completamente deshecha i ea abierta fuga por to 
perspectiva» . {8} 

En estas circunstancias, Carrera considera todo 
ballería eu fuga i el destacamento de don Luis Cj 
a caer envuelto por el enemigo. Además nota que s 
los fuegos de la plaza, en la que solo se siente, en 
pido del cañón, repiques de campanas, por lo que c 
mente, la plaza rendida, i da la orden a don Luis dt 
conservar a la patria su corta división que iba a 
sin beneficio alguno. 



(7) Véase el parte de Osorio al viirei del Perú. 

(8) Diario de O'Higgins aacrito por su secretario, don Juan 1 
ció lo ocurrido i tí6 la derrota de la caballería. 



— 124 — 

hecha una horaantes, todavia habría dado porr 
cionde lapatría. 

Carrera al llegar a Pan de Azúcar, siente nuevj 
nueva el cañoneo en la plaza, i queriendo hacer ui 
da la orden de volver, pero a poco andar divisan ; 
a todo correr van hacia ellos, no ya en orden cora 
salido mediante el ausilio que les prestara Carrer 
completo i espantoso desorden. 

Pretende en vano el jeneral Carrera contenei 
orden la retirada a la Angostura, donde debiaes; 
va, porque el pánico de los soldados i lainsubord 
fes divididos antes de pelear, no respetan orden a 

El coronel don Luis Carrera quedó encargado 
tirada i recojer los dispersos i fiijiíivos alojando 
Angostura, i ya que no era posible tentar ahí la á 
marcha tranquila a Santiago a donde se adelantó - 

"En estas críticas circunstancias era tan imp 
como peligrosa la retirada; pero el impávido C; 
con el mayor órdemi. ¡U) 

El jeneral O'íliggias i sus oficiales, despreciant 
jeneral enjefe i arrastrando tras de sí a parte de 
chó ala capital, en donde después de tomar 6000 
públicosi sin autorización alguna, (12} marchóse^ 
madre i hermana, sin preocuparse mas déla suei 

Tal fué la acción de Rancagua, de tan funesto! 
el país, tanto materiales como morales. 

La precipitación, por una parte, para aceptar < 
tiempo, iporlaotrala Jnsubordiuacion, hacen dol 
resultado. 

«Si la salida de la pla^a so hubiera hecho cuatr 
hubiéramos podido prolongar la defensa siquiera 
las fuertes posiciones que teníamos a nuestra ret 
tos males se hablan ahorrado i cuantas glorias pe 
canzadol Pero ya era tarde i nuestra situación melancólica i deses- 
perante. Se quiso tentar la defensa de la Angostura, para lo que se 
mandó hacer alto a la tropa i avanzar la reserva que debia estar en 



(11) Torrente, t. 2. <= páj. 61. 

(12) Diario del jenenl Carrera. 

(13) YícuGa M. Ostracismo de O' HiggisE p&j. 232-DiariodeIjeneial Carrera-Ajnn- 
níttegui. La Bcconquista pij. 27. 



— 126 — 

haber podido vencer con sus escasas fuerzas mil 
merosas i veteranas de los realistas? 

Si no pudo vencer Carrera las fuerzas españ( 
do entrar a encerrarse en la plaza junto con 
O'Higgins, operación que al mismo tiempo, que 
bria sido la torpeza mas grande que pudiera & 
ya lo hemos demostrado. 

¿Qué habria resultado de haber introducido a ! 
fantes i 700 milicianos de caballería armados de 
bria hecho sino aumentar la confusión i llenar e 
alguno, máxime cuando el incendio producía ui 
que fatigaba i asfixiaba a los soldados, los que n 
el recurso del agua de que los españoles los hab 

Por otra parte, como ya también lo hemos 
principal i única misión de Carrera se reduela a ; 
da de O'Higgins e impedir que el enemigo se a 
capital, cosa que intentó dos veces, como con 
Osorio al virrei, en que lo dico: «que mandó J 
Carabineros de Abascal al mando del coronel do 
tanitla para que se apoderase de los callejones ái 
no principal de Santiago) i a la división de vangu 
se del camino de Chada». Si no hubiese impedid 
el enemigo se habria apoderado de Santiago ce 
cursos i dejado al ejército sin retirada alguna 
habria podido emigrar a Mendoza. 

Es preciso convenir en que Carrera no pudo ni 
de lo que hizo. Su misión se reducía a protejer la s: 
dos e impedir el paso al enemigo a la capital. 

Es preciso, al mismo tiempo, convenir también, 
dero culpable de la catástrofe fué O'Higgins que s( 
ira las órdenes terminantes de su jefe superior, ei 
mero enlaplazaien no querer salir deelladespue 

El mismo O'Higgins reconocía la necesidad de J 
dida i lo confiesa en su Historia manuscrita yacit 
asegura que uLe mandó decir a Carrera que se aci 
da i que al verlo haría la guarnición una salida 
hechos han demostrado lo contrario i su empecina 
nerse en la plaza. 

En la noche del dia primero de Octubre, eljene! 
sé Carrera, fué de opinión que debía abandonara 
calle que estuviese menos guarnecida i no aprol 
esta idea, trató, sin embargo, de llevarla a cabo, 



— 128 — 

;. "^ El no haberse apoderado de Arauco ante 
al Gainza. 

;. * Haber quitado el mando del ejército al je 
;o hombre dejénioiactividad.» 
. ° La inacción en que permaneció el ejércit 
fobernarlo el jeneral Carrera, i los progresos 
poderarse de Talca. 

. ° Los funestos i vergonzosos tratados de I 
. ° La seguridad Letárjica a que se entregó 
tratados no sancionados por el virrei i efectu 
alguna. 

.. ^^ La imposibilidad en que se encontró el je 
ormar un ejército, disciplinarlo i llenar sus n 
de su aciioidad i aptitudes reconocidas. 
. ° La guerra civil encendida por O'Higgins 
dejó el sur i del que fué apoderándose el ene 
0. La insubordinación del jeneral O'Higgi. 
la plaza de Rancagua contra el parecer del 
■esistencia para salir de dicha plaza i el no 
1 3. ^ división como se le ordenó cuando t 



CAUSAS MORALES 

, " La división i envidia de los partidos, h 
obierno para todos sus actos, i el gran númi 
^oraciones que tomaban parte en el gobierno, 
estado en manos de un dictador. 
:. ° La ignorancia de nobles i plebeyos i la g 
cía sobre ellos un clero en casi su totalidad ¡ 
, ° La discordancia de ideas entre los patrio 
ibtener su libertad se preocupaban de la form; 
ian darle al pais, siendo unos partidarios i 
13 del sistema nnitario, etc. i 
. '^ El gran número de aspirantes al poder (3 
'uede al mismo tiempo para calificar la con 
rera. examinar el lector la opinión de los div 
como ser: Torrente, páj. 51 i52; Ballesteros 
ai. La Reconquista, páj. 21; Gai t. 6. ° ,páj, 
H., páj. 184; Vicuña M., Ostr., de 0'H¡{ 

) Fcdleto manuBorito que se eacnentn ea 1a Biblioteca N 



— 130 — 

i impidiese el paso de la cordillera a todo o. 
lasaporte , pero esta orden no fué obedecida i 
tase gran número de fuerzas i con ellas jeff 
emas tropas se reunieron en las casas de 
'ia. 

raardo Vera fué despachado con pliegos par 
)S Aires, solicitando ausilios que debian en\ 
a de Coquimbo. . 

jartió entre los pobres todo lo que no pudo 11 
1 Estanco, Moneda, Pólvora i fábrica de árn 
noche del dia 4, después de dejar de gobernj 
ie la ciudad a Osorio a don Manuel Muñoz 
para el norte al frente de las tropas reunidas 
seis llegó a los Andes en donde el día antes, 
nación i que hasta hoi dia gozan de la reputa 
iotas, habían incitado a las tropas a la revu 
ito de las órdenes del jeneral en jefe, privand 
i patria de fuerzas que le eran tan necesarij 
leras i el comandante Santiago Carrera a 
r, (4) i negaron al jeneral los ausilios que les p 
deserción i para protejerlos caudales i dem; 
aino de Coquimbo, amenazándolo con destru 
i sino se apuraba a trasmontar la cordillera, 
leral Carrera con su idea de pasar a Coquiml 
para Quillota donde los esperábanlas tropaí 
ando del patriota coronel Videla gobernador i 
jar a la cuesta de Chacabuco encontró las fu 
'eniancn su persecución, hizo adelantar la gu 
O hombres i él organizó la defensa en los Am 
;do hasta a los arrieros de la división, 
indo el enemigo formidables las fuerzas de C- 
,ra volver con mayores, 
ahí Carrera la sublevación délas tropas esl 
las que se pasaron al enemigo, i viéndose ab 
■as i por O'Higgins, que después de negar 
camino de Mendoza sin preocuparse deprot 
ligrantes, que aun no lograban pasar la cor 
eral de seguir su viaje al norte por territori( 
ose hacerlo por el arjentino, i mientras tan 

boB jefen eran Arjentino» 



De la anarqníf 
Con siniestro fnlf 
Mansión iluminó, 



Doi 

Secretario 



CAPÍTULO XIX 



— Conducta de San Martin/— Carrera es redncido a prii 
Air^. — Duelo de don Luis Carrera i don Juan Macken 
obtener ajruda del gobierno para poder espedicionar so): 
Martin.— Carrera se traslada a Estados Unidos. — Trae 
jada de ella por Pueyrredoír i reducido a prisión. 

Don José de San Martin, Gobernador de Cuy 
tra Carrera por Mackenna e Irizarri, lo trató i 
tidarios i deudos, con la brusquedad i la desee 
go sin nobleza. 

No economizó injuria ni vejamen, (1) ni accf 
peticiones de Carrera, como ser la de perm! 
restos de su ejército a Coquimbo, donde pi 
mayor, capaz de librara Chile de sus opreso 

San Martin habia ideado para sí la gloria 
iAmérica. Paralan grande obra, Carrera, en 
trataba de realizar igual empresa; O'Híggins 
jable i por consiguiente le serviría de apoyo p; 
Entre la elección de uno u otro no cabía vacil 
aislar aluno, halagar al otro. Arruinando s 
aO'Higgins, San Martin lograría su objeto. 

Por otra parte. Carrera era demócrata, mié 
tin, por el contrario, era monárquico. Carrer 
Chile i a la América, para hacer de las diveí 
rentes repúblicas o de todas ellas una gran : 



(1) San Martin prestó toda clase de ftusilío a D'Higgins 
completo a Carrera, al encontrar a Carrera en el camino pai 
ofreció de sablasos a uno do los Benavente por que no s« 
presencia, se les <^QÍta a sns oficiales las muías que montalm 
a pié. Sus equipajes en "Mendoza fueron desarrajados rejist 
posas i hermana fueron insultadas por Mackenna e Irizarr 
si miamos; desquitaron su odio hacia Carrera, en señoras in< 
las fatigas del viaje j martirio del destierro. 




— 136 — 

personas, se captó el aprecio i estimación del ex-pr 
del comodoro Mr. Jorje Portel, del presidente M 
nistro Monroe. poco tiempo después presidente, 
bibdades, como los mariscales Cluseli Grouchi, el 
José Bonaparte i otros personajes. 

Entabló relaciones con el libertador Simón BoU\ 
tre chileno promotor de la i ndtí pendencia de Carai 
don José Cortez Madariaga, deudo de Carrera. 

En ese gran puebJo encontró el apoyo que neo 
comprendido por ese pais domócrata lleno de ht 
elevadas, entusiastaijeneroso, pais que se encon 
mente constituido i organizado, al revez del Plata 
lleno de rencillas, de odios i de ambiciones, dee( 
dizos, i con un gobierno subyugado por una tenel 

Mil tropiesos encontró Carrera que vencer hast 
teniendo que aprender inglés i francés, lo que hizo 
i en muí poco tiempo dio a conocer a Chile e hizo 
tica, burlando al mismo tiempo las reclamacionef 
español que espiaba sus menores pasos. 

Por fin, después de mil negociaciones fustradaa 
riedades, logró obtener i equipar las fragatas Clif 
bergantines Salvaje i Rejente, los que con un ric( 
materiales de guerra, compró en medio millón de f 
de Darey i Didier. 

Trajo, ademas, en su compañía, un brillante cui 
esperlmentados desde el grado de teniente al di 
mero de treinta, una exelente imprenta i esperim 
ríos i artesanos. 

Con esta escuadra se proponía Carrera limpiai 
buques españoles, atacar a Chile por mar ayudaní 
a la espedicion que por la cordillera se habia intemau^, i cu «b- 
guida marchar sobre el Perú para concluir con el poder de los vi- 
reyes i poder cimentar bajo sólidas bases la libertad de América. 

El 5de abril de- 1817, arribó Carrera a Buenos Aires i, después 
de abrazar a sn esposa é hijos, se presentó al Director Supremo, 
que lo era el jeneríd don Juan Martin Puoyrredon, el cuíd habia 
sido elejido para ese puesto, por ser uno de los principales afilia- 
dos de la Lójia Lautarina, amigo de San Martin i su dócil ins- 
trumento. 

Púsosealas ordenes de Pueyrredoni le manifestó suplan de pa- 
sar al Pacífico ¡los recursos con queccntaba, pero la suerte de Ca- 
rrera eat^a ya decretada. Pueyrredon ae opuso a que marchase 



— 138 — 

bargo, había interesado en sus proyectos í 
jes í dado a conocer a nuestro país. 

Apesarde todo, estaba mui distante < 
torbo a los planes de la Arjentina mientri 
del honor nacional. 

Carrera lo que pretendía era la salvaci 
■ siguiente sus miras no eran escalar el po 
fico de naves españolas, secundar por ma 
pedición que había marchado por tierra i 
Valdivia i Chiloé, dirijiendose después sot 
según lo que habia acordado con Bolívar 
correspondencia desde Baltimore. 

Según su intención, se habría puesto di 
no de Chile i con San Martin para estas ei 
tismo no le impedia asociarse a sus enemi 
medio el bien de la patria (7) 

Pero ese mismo gran pensamiento sei 
las esperanzas de Carrera, su prestijio 
nombre habría estado a mayor altura que 
continente americano, i los que cortaron ■ 
habrían sido verdaderos pigmeos ante < 
paban. 
?* Que Carrera habría sido capaz de lleva 
"^iosaidea, no cabe duda; sus obras lo att 



CAPITULO XX 



/ Visita San Martin a Carrera en su prisión. — Huye ' 
pondencia de los norte americanos a Carrern. — Coi 
ti nidos. —Notable carta de! Comodoro Portar. — ] 
blos. — Terrible eituacion do Carrera. — Don Jnan 
prisioneros. — Persea usion de bub parientes i parti 
siladoB en Mendoza. — D*. Ana María Cotapos. — '. 

fado por O' ITig^ins a pagar los gastos hechos en la i 
e don Ignacio de la Carrero. — Asesinato de Manu 
Bobert i Xagresse. 

Carrera que habia sido puesto preso a 1 
do el Belén, fué trasladado el 12 de abril i 
sin otro objeto, pues no se le había inicís 
que lo visitase San Martin. 

(7) Yeaae Qai, t. 6. paj. 215— Yicnila M. Ostra 
09— Correspondencia de Carrera en poder de Don Ji 



^ 



— 140 — 

«es inútil quejarse. Estoi según 

to ha estado a sus alcances por los ini 
confio en que las cosas puedan todav 
deseos. De otra suerte, regrese U. a ■ 
pre en mi un amigo.» (2) 

Mr. John Skinner, administrador d 
de los aviadores de Oarrera, le eseri 
estas palabras. uSuplicQ a U. queridc 
dar el pequeño servicio que mis circnnsl 
cera Ü. yo jamas lo traigo a la mem 
estado en aptitud de hacer por U. alg 
Es verdad que la pérdida de esa cortí 
para mi famiha, pues forma una parte 
pero como su pérdida pudiera solo na 
gracia personal de U,, le empeño mi 
go que en tal caso sentina mucho ma 
esta misma.» (3} 

Después que la empresa hubo frac; 
julio de 1817 estas palabras «[Oh Car 
der la fé que concebí de vuestro noble 
bien de todo el jenero humano; i el di 
marian en mi corazón el lugar que hi 
por los hombres» (4). Dicho Skinneer 
prestada a Carrera i siempre fué su ai 
ter, Madisson, Monroe, Poinset, Irvin 
que nada pudo la calumnia. 

Todavía hai algo mas que honra a 
demuéstrala gran estimación que supo 
hombres de Estados Unidos. 

El 21 de Marzo de 1817, dosembar 
misión compuesta de Ires notables no 
por su gobierno para estudiar los snc 
los que trajeron orden espresa de con 
proceder de acuerdo con él. 

Dicha comisión, traia una carta de ii 
la que copiamos integra: 



Í2) Vicnfla iS. Ostracismo de los Carrera, p. 88. 
3) TicuQa M. Ostracismo ele los Can«ra— p. 82 — Dicha correspondencia ae en- 
caentra, nna parte en poder de la familia i la otra en la biblioteca de Vicuña. 
(4) Ticuíia M. Ostracismo do loa Carrera— páj. 83. 



— 14S — 

pueblo; i mi mas ardiente anhelo se refiere á qt^e esa elección re^ 
caiga sobre Ud.^ porque siendo conocedor de nuestras institucio- 
nes políticas i del valor de la libertad civil i de la igualdad de los 
derechos, U. podrá m^s pronto, i con menos pérdida de sangre i 
tesoros, alcanzar las bendiciones que nosotros gozamos como 
nación. 

«Los comisionados desean conferenciar con Ud., i yo espero 
que Ud. no dejará perder una oportunidad de tener una entrevis- 
ta con ellos, a bordo de la fragata. La presente será confiada a 
algunos de ellos o al capitán, pero con el encargo espreso de en- 
tregarla a Ud. en sus propias manos. 

«No molestaré a Ud. con la narración de los acontecimientos 
posteriores a su salida, por que se instruirá de ellos por los pape- 
les públicos o por la correspondencia de otros amigos. Me limito 
pues solamente a especificar a Ud. las miras de mi gobierno 
respecto de Sud América i de Ud. mismo. El estado político de 
Europa i los celos abrigados por los Reyes contra nosotros, hace 
necesario que marchemos a nuestro objeto con la correspondiente 
precaución; pero puede Ud. estar seguro que si se mantiene indi- 
ferente a los negocios de Sud América, o si, loque sería prefe- 
rible, ella se manifiesta favorable a los patriotas, no tomaremos 
en consideración los sentimientos con que el resto de la Europa 
puede contemplar nuestra conducta. 

«El momento favorable ha llegado, i abrigo la confianza de que 
Ud. sabrá aprovecharlo i emplear toda enerjía en hacerlo fecun- 
do. Por lo que conozco de su carácter, estoi convencido que los 
sentimientos personales de Ud. no harán jamás sombra a los in- 
tereses de su patria, i nunca dudará que en su corazón todo se 
someterá siempre a esta causa:la libertad del jénero humano. 

«Ud. ha sido mui perseguido, i el temor de sus resentimientos 
hará que muchos sean hostiles a sus planes, pero yo tengo en su 
amor a la patria una segura garantía contra todas esas debilida- 
des de la naturaleza humana, que mas que ninguna causa han 
prolongado la duración i ofendido el carácter de la revolución. 

«Mi esposa agradece a Ud. su bondad, i se une a mi para de- 
searle salud, felicidad i éxito. 

«Con la esperanza de obtener de Ud. noticias tan favorables 
como mi amistad las espera, me suscribo con todo mi aprecio su 
afectísimo servidor» . 

«David Porter». 



— 144 — 

mas probable, es qne el viaje lo hicieron bm 
delhogarpaternoa que les obligábala de 
cripto i la falta de recursos con que atender 
que aumentó las sospechas sobre ellos, fii( 
en el viaje tres personas de su círculo a quit 
sino el mismo objeto. 

Estosfueron Manuel Martines, ayudante { 
ral Carrera, José Conde, su asistente d< 
Jordán joven de 17 años primo hermar 
Josó Miguel, los cuales llegados ala hacieni 
rrera fueren tomados presos; i, enlacapita 
lallegadadecstos tres viajeros, fueron reí 
Ignacio de la Carrera, Maniíel Rodríguez, 
Has, Tomas Urra, Juan Antonio Diaz Mi 
Manuel Lastrai los oficiales Guillermo Kenr 
Exequiet Jewett, los cuales hablan venido co 
Unidos i habían pasado aChile a buscar cok 
Gobernaba en Chile don Hilarión del Quinta 
de San Martin. No era, pues, estraño semej 

Por esta causa, los dos Carrera vijiladof 
capturados en Mendoza, encerradosen estreí 
chándoles dobles barras de grillos. 

Se les siguió un largo proceso sin que de ( 
metidos en ningún plan combinado de revi 
preciso deshacerse de ellos hubiera o no jus 
de O'Higgins i de San M-urtin justificaban el 

El primero escribíaal segundo a consecui 
conspiración. «Los imponderables males qu* 
han tenido su orijen en las ambiciosas miras 
daces . Su existencia es incompatible con la st 
tranquilidad del Estado, i ya no es posib 
tietnpo. Es de rigorosa justicia un ejemplar 
todos los demás que hayan cooperado a 
signios.» (7) 

Esta fué la sentencia de muerte dada por 
SanMartin supo aprovechar, para vengara 
quien aborrecia. 

Los presos en Santiago fueron puestos en libertad por la junta 
de gobierno que sustituyóa Quintana, laque mandó sobreseer en 
la causa, no sucediéndoasícon loshermanosCarrera. 



(7) Ticufia M. Ostracismo do loa Carrera— p. 127, 



— 1 

:a pública ( 
,el818 ala 
inaP.M., 

ano Escala 
ctoria de I 
la ejecuci 
xistia desp 
se ocultó c 
'.cutar prii 
firia confirt 

a tarde del 
de la victi 
Mendoza 
os el prime 
jmpleto al 
- en nombr 
ilustres m: 
■, laspalab 
ídolo que ; 
uerdate qi 
tales.' ¿Qt 
üo donde < 
(9) palabfí 
por elvar 
dependenc 
héroeSjVíc 
a altura dt 
e su patria 
n entonces 
iriosos eni 
i larga pe 
r a esos de 
e esta em 



es de prÍBÍon 
foí horas, úni 
ictn había sidí 

lutar mientra) 

Mido elloa ser 
I de los Carreí 



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)rao la habian dad 
S el permiso para : 
a victoria de Mai] 
i prepararse. 

esto habian hech' 
or otra parte, pai 

a un ciudadano c 
ia condenatoria d 
na causa tramitadí 
n tiraoo que gobie 
i se llenó. 
: le acusaba de re' 
ó ajuicio, ni aun s 
ia, se pagaba gru 
tpedia la entrada í 
legales. 

irrera estaba pues 
liéntras no sedict 
cho a defender sv 



ipuesto Carrera d( 
3 en ella abrazand 
10 unitario que lo 
adra que él habia 
i&a, i se habia apo< 
I ponerse departe 
rincipios, sinocom 
se de la tenaz persi 
mismo Carrera I 
) Vidal lo siguient 
ista las mas remot 
anos. — No sabe 
itados Unidos sor 
erte que cada una 
irado a Mendoza, í 
1 mutuas rivalidad 
era hacia en las 
illas conmociones.- 
oríjen de sus plac 

Yiooña M. Ostracismo 



— 160 - 

obrarpor su cuenta, i llevar la guern 
derarse de ella, derrocar el gobierno i 
la misma capital del Plata. 

Las resistencias que al principio 0[ 
ron pronto cediendo a impulso de la p 
de Carrera. 

Carrera por su parte no solo poní 
sino también los chilenos diseminadc 
llamamiento se le unirían. 

Con este objeto dirijió la siguien' 

uA los Chüenos, su compatriota J 

«Como esclavos fuisteis arrancados 
y esposas é incorporados por la fui 
potas. Basta de sufrir la tiranía. Ven 
pañeros. de armas, unios a vuestro 
libertad de Chile, nuestra patria que 
truo que con el título de Director de I 
una lojia de malvados, oprime i escl 
América. Venid a las banderas de la 
contra el Tirano, i adquiriréis un nu 
¡¡¡La sangre inocente délos Carrera 
Pueblos invadidos!!! Tantos ilustres 
digando el alimento en tierras estran 
raudo su deshonor o la pérdida de su 
mandones con aparentes títulos de ur 
para vosotros están demás los recaer 
Direcciones de Buenos Aires i Chile di 
timas. Yo soi vuestro antiguo Camar; 
naros de laureles, sirviendo a las cf 
los esfuerzos del Despotismo Central 
Español» 

Jos 

A los pocos dias seiscientos chiler 
el ejército se dirijió sobre Buenos A 

Santa Fé, San Luis, San Juan, Mer 
Tucuman, Santiago del Estero se di 

apoyadas por los cazadores de los Andes, i por la mayor part 
de las fuerzas del Alto Perú mandadas por el coronel don Jo: 
María Paz. Apoyaban la federación mas de 12000 bayonetas, dis( 
minadas en los puntos citados. 



ana 

Qce 
:ki 
[ijn 
atie 
la 



las 
I de 
isit 
<ta 
erd 
hoi 
.cii 
ihi 

iñli 
are 
)r < 
rdU 



Este paso fué un deaai 
cual puso en armas a la ] 

10,000 hombres ¡obligar 
puesto a la ciudad. 

Dorrego unido a los jen 
salieron en persecución d 

Este se retiró a San NIc 
lia del Paraná, teniendc 
nando, San Pedro i los He 
por el de otras tantas espl 
ro de soldados i armamem 

Mas, viendo Dorrego qi 



I de Gamonal en la que hubieron 570 muertos i 325 prisione- 



ros, siendo 
rrego. 

Una terr 
batalla. 

De nuevi 
sobre Buen 
vas revuell 
diezmado L 

El desas 
estaba com 
guida, las 
chilenos. 

Se busca 
de las arm 
triunfante € 



TnúcioD de ] 
Carrera el 

del Salto.— i 
cha. — Abohi; 
paracombat 

Aprovec 
nos Aires d 
mentó del '. 
marchar so 
sacar de ah 

Solo espi 
mente la caí 

En realid 
nos Aires n 
en San NÍcc 
rrera. 

Viendo q 
armas; que los soldados arjentinos aunque fuese en número muí 
superior siempre les daban la espalda, trató de vencer a Carrera 
aislándolo i comprando la fidelidad de sus aliados. 

Entró en negociaciones con López i con Bustos, los atrfijo a su 
partido mediante gran cantidad de dinero i animales, por lo que 
se comprometieron a ejitregara Carrera. 



— 170 — 

santafecinas, i temia con sobrada razón caer 
der de su nuevo adversario. 

«Venciendo dificultades i corriendo gran di 
pitadamente del Rosario con dirección a 1 
necesidad! 

"Pero, ya lo hemos dicho, no tenia opc 
recurso para salvarse con sus desgraciado 
La persecución i el infortunio habían despeí 
proscriptos chilenos que dividían con él su r 
tierro. 

«El destino de aquel hombre singular i es 
constantemente desde que se alejó del suel 
ranza i el temor — la gloria o el patíbulo. Per 
sidad cuando parecia que no le quedaba nii 
se multiplicaban en torno de él los mas d 
pueden resistir los caracteres mas bien ter 
mente la ocasión en que desplegaba todo elf 
jenio. Hombre superior de almamuieleva 
des medios intelectuales; 'prestijio&o i osad 
con un ascendiente iri^esistible cuanto lo roe 
do que subyugaba las situaciones en los ríu 
se sobreponía a las circunstancias del momi 
lo apremiaban. Tal era el brazo fuerte qu< 
rrera. 

«Los indios al ponerse en contacto coni 
lo recibieron en triunfo. Eljeneral Rodrigu 
mas seductoras ofertas, promesas de las m 
que aquellos indijenas jamas hasta entonces 
este fué desde la conquista el medio mas 
Pero en vano, ellos rechazaron constanter 
proposiciones, i prestaron mas decidida proi 
ped hasta conducirlo a sus aduares, 

(lEn su tránsito , i sin que los ruegos de 
contenerlos, saquearon la población del S 
jenero de violencias, robaron las mujeres, 
sias de sus mas ricos ornamentos. 

«Como era de esperarse, el saqueo i los di 
por los salvajes hicieron subir a un alto gra 
ca contra Carrera, porque sus contrarios a 
slon para hacer gravitar sobre él toda 1, 
atentadoisus consecuencias. Pero es fácil 
rrera con un corto número de chilenos no pe 



_ 176 - 

La batalla fué terrible; fueron envueltos por 
formando un estrecho círculo encerraron den 
leños. Ambos bandos pelearon con terrible enea 
al fln los chilenos arrollaron a los cuyanos m. 
Morón i mas de 200 soldados, encontrando eli 
en la fuga. 

Los chilenos perdieron también mas de 100 
par un solo oficial de salir herido de aquel terrih 
debieron todos perecer. 

Carrera entró a San Luis el 17 de junio. Desd 
mente a la paz a todas las provincias, las qut 
dinero mandado porO'Higgins junto con gran < 
mentó i un cuerpo de tropas veteranas que les n 
ron las proposiciones de paz, i por el contrarii 
mando un ejército de mas de 3,000 hombres que 
cucion de las diminutas huestes chilenas. 

Carrera por su parte resolvió también salirleí 
jir el paso de los Andes por Mendoza i realiza] 
Mas, la traición de soldados ganados por el oro 
O'lliggins, i a ia vez la severidad de Carrera pa 
menes de algunos de sus oficiales, obtuvieron e 
fuerzas diez veces mayores que las suyas jamas 

La traición comenzó por el guia encargadc 
Mendoza, el que los perdió en las pampas de S 
les hacer doble camino por lugares sin pasten 
gales que concluyeron con la caballada, lo qut 
garlos maniatados a sus enemigos. 

En esta situación se encontró con las fuorz; 
Punta del Médano, el 31 de Agosto, lasque ei 
el antiguo capataz de carretas José Albino Gu 
rozi sanguinario. 

Nuestros bravos chilenos, no pudiendo hae 
arma de combate, el sable i el caballo, fueron v 
cargas que dieron, i divisando al mismo üempc 
Juan que venia en ausilio de los cuyanos, huye 

Carrera, Benavente i 80 soldados escaparon en dirección de 
Guanacacho, a donde habia mandado el dia anterior en busca de 
una partida de caballos que tenian pronta para el paso de los A"- 
des, a una partida do sus mejores soldados. 

En la noche, libres ya de la persecución de' las tropas de Cayí , 
los oficiales Rosauro Fuentes, José María Moya. José Mam I 
Arias i Pablo luchausti, arjentiaos los cuatro i a quienes Garreí % 



r parte de la 
jgaron a las 



n los prisio- 
llevado a la 
rpo raciones 

1 negar uno 
lar en nada 
e las simpa- 
ichos de los 
bajaron por 
íil carretero 
is, exijió la 
juzgase por 

componer el 
lictámen, so 



3, Sin nom- 
voluntad de 
03 i al man- 
ggins i San 

..(5) 

có a Carre- 
as debia ser 

í con su se- 
íclusa en un 



tinez Nieto, 
para que le 



— 178 — 

pasar a Chile al lado de su familia, donde 
arla devolución desús bienes confiscados i 
a escribió a su esposa. 
Mendoza 

Setiembre, 4 de 1821, 9 de U 

rada pero mui desgraciada Mercedes: un 
i un conjunto de desgraciadas circunstana 
ta situación b'iste. Ten resignación pare 
hoi a las once. Si, mi querida, moriré ( 
jarle abandonada con nuestros tiernos c 
año, sin amigos, sin relaciones: /Mas pue 
e ios hombres/» 

tanto en el pueblo diversas comisiones se oi 
ar del vil carretero Gutiérrez el perdón d 
iones que fueron despedidas con la deseo 
lombres de su clase. 

>un oficial, en que las comisiones, formai 
iballeros mas notables deí pueblo obtendría 
calabozo de Carrera a comunicarle t^n impc 

que siguió escribiendo en su carta <.'No 
aparece como ánjel tutelar el oficial Do) 
i noticia de que somos indultados, i vamo¡ 

1 mi buen amigo Benavente i el viejecito A 
ña» (7). 

la, sin fiarse de una esperanza que bien poc 
ra de atormentarlo con el objeto de hacer 
medio de fuertes impresiones, se arrodilló 
;ifijo ante el que habia orado en la noche anti 
a mañana después de levantado, sino ante > 
sto s quien confió sus penas i sus faltas, 
empo, el consuelo que al corazón solo trae 
az interior i la fuerza de espíritu que solo 
recio de las cosas de la vida, la indiferenci 
nuerte, cuando la conciencia está limpia i ti 
erminaba su reconciliación con Dios, cuan 
¡o la prisión i se le ordena salir i march 



io la familia. Beprodncido por Amunátegni i Viouiia ; 
a Chile hasta después de la caida de O'üiggiiia. 
poder de don Manuel Carrera Pinto. 



— 179 — 

le papel i escribe en ella, «.Miro con mdife- 

solo la idea de separarme para siemp) t de 
edes i tiernos hijos despedaza mi coiazon 
..coloca el papel dentro de la tapa de í>ii re- 
a dirijiéndose a Benavente (9) le abraza i le 

conserva para que le sirva de amparo a su 
i sus hijos, con lo que la muerte le era mas 

grillos con el pañuelo que a ellos llevaba atado, 
i i por medio de una doble fila de soldados mar- 
eno, tranquilo i erguido. 

■> el peso de los grillos, mas habría parecido un 
asar revista a sus tropas, que un mártir que 
lio. 

eda de la plaza, pasea su mirada por toda 
cosas su atención; el inmenso jentio que lo lie- 
atestados de señoras que como en dia de gran 
ntaban alegres i bulliciosas, i el gran número 
habían formado un estenso cuadro í calle por 

ificial que llevaba a su lado le preguntó : ¿Cómo ^ 

ir un cuadro tan grande? En ese momento ^ 

ye que una mujer lujosamente vestida le grita; m 

ladrón, asesino; conocióla Carrera, érala que ^¡ 

da del jeneral Morón, el qufi habia sido muerto % 

Jarrera, en la batalla de Rio Cuarto. á 

o (dijo) dónde se ha visto que las mujeres sal- a 

semejante espectáculo? ya se vé es educadopor V 

.amas que lo acompañaba, lo exortó a perdonar ^ 

enemigos i a reconcentrarse en sí mismo, para *H 
)ntos supremos a Dios ante quien pronto debia 

ue el ilustre mártir-contestó— i4 Dios, padre, í 

on no en los labios. ¿ 

ar del suplicio, en donde sus hermanos habían ' 

años antes, se acercó al banco con paso tirme, "-» 



Je don Manuel Carrera Pinto. 

oble «migo, al anunciarle que habia 8¡do indaltado íl i no 
} llevaba la noticia: uYo no lie aolicitado el indulto» con ade- 
■üico i leal guerrero no queria TÍTÍr ain au jefe ; quería el in- 
orir ambos juntos. Los ruegua de Carrera lograron obtener 
concesión lie un indulto que no aoUcitaba. 



— 180 — 

se sentó coa la serenidad i la apostura del militar qi 
en su silla, no al borde del atabud. 

Oyendo pronunciar su nombre desde un balcón, < 
de palabras compasivas, se levantó i viendo a una 
llevaba el pañuelo a los ojos, llevó también él su man 
haciéndole un cortés i arrogante saludo. 

En seguida rogó al padre Lamas entregase el relc 
que le daba, a su suegra para que esta la hiciese llej 
de su esposa. 

Viendo que el verdugo se acercaba a vendarle lo£ 
chazó con indignación, i dirijiendose al oficial que 
piquete de tiradores le dijo: «Ha visto Ud, alguna ve: 
litar de honor se deje amarrar por un facineroso!» (10¡ 
inmediatamente. t<Solo a Ud, voi a pedir un favor: < 
morir de pié, con la vista sin vendar i dando la voz < 
los tiradores^. El oficial que era un negro africano 
noble que sus inmoladores, accedió a las dos primeras 
escusandose de acceder a la última por cuanto era atr 
no le era permitido delegar» ; al menos díjole Carrera 
ten donde yo ponga la mano. 

Se despidió del padre Lamas, le dio las gracias po: 
cios que le habia prestado, i en seguida, dirijiendo s 
da los Andes esa grandiosa barrera, que tu separal 
tria querida, por la que iba a morir tan grande 
como encargándole llevara su último adiós ponieno 
derecJia sobre el corazón, se sintió una descarga; h; 
de existir instantáneamente. 

Dos balas lo hablan traspasado el corazón i las oti 
netraron en la frente. 

A su lado también murieroQ el viejecito Alvarez i 
Monroi que habia muerto al jeneral Morón en noble 

Así murió Carrera, el libertador de Chile, víctima 
cion i de la perfidia, de la envidia i de la venganza d 
indignos de llamarse americanos, a los 35 años de í 
diez años cabales de su vida pública en América, coi 
4 de setiembre de 1811 a las doce del dia, en la pía 
tiago, para concluirla el 4 de setiembre de 1821 ala 
dia en la plaza de Mendoza. 

Estos diez años fueron todos ellos dia a dia empleadí 
combatiendo contra el poder español, i después, contr 



(10) Amunátegui — Diotadiuu de O'Higgins. 



— 181 — 

O'Higgfins i la perjudicial i tiránica influencia de 
-e Chile. 

i la contienda, hasta que la maldad de los opreso- 
;Íó ala virtud, las miras bastardas i mezquinas, al 
tismo. En cambio, el borrón que aquellos echaron 
es i sus glorias será eterno, como puro i glorioso 
iad el nombre inmaculado de los Carrera, 
delprímer Padre de la patria, del que dio el pri- 
rtad, del que dicl j las primeras leyes a Chile, del 
lejiones a los primeros combates, del que les en- 
iie conduce a la gloria i a la inmortalidad, del que 
■ de la opresión de la urania, del que supo vivir i 

i con gloria. 

:ion de la nación sea el premio postumo que reci- 
revolucion chilena, el ilustre Mártir de la Patria: 
L venideras jeneraciones recuerden sus hechos i 
loria, sirviéndoles de estímulo i enseñanza para el 
I deber i odio a la opresión. 



CAPÍTULO XXV 



ir de Catrem. — Se colocan en la fachada del edificio del Cabil- 



te después de la ejecución deljeneral Carrera, se 
Iver el verdugo, el que separó la cabeza i los bra- 
i fué mandado para ser exibido a los pueblos de la 
lila cabeza fueron espuestos a la cspectacion pú- 
. déla torre del edificio del Cabildo de Mendoza, 
aba reservado semejante acto de barbarie (1), 
igriento trofeo de la cobardia i del crimen, hubo 
as públicas decretadas por el vil Gutiérrez, en ce- 
ctoria del Médano i fusilamiento del noble amerí- 
imortalizaron sus virtudes, su patriotismo i su 



la cabeza de Carrera le íaé mandada deapaea a O'Higgim por 
horroñzado de aa crimen realizado por otra mono, lo hito se- 



itre tanto, veíase en aquellos mismos dias bajo el 
tel Cabildo una caja que contenia un trozo de carne 
L de reptiles, i mas abajo, colgado de una soga, s€ 

cidoporla brisa otro fragmento mutilado E 

brazo de José Miguel Carrera!!.... Afjuella eabez;. 
e en su cuna sus primeras leyes de libertad, aque 
jo nuestros inmortales reclutas a los primeros ■ 
sangre chilena corrió por la santa causa de la An 
lo deColon! cuanto horror ha contemplado durai 
de tu historia el sol que te ilumina! (2), 
diez de setiembre el gobernador de Mendoza dir 
el siguiente oficio: 

«Exorno. Señor: 

jsde el momento que llegó a mi noticia la desgr 
in de las fuerzas combinadas contra el infame ■ 
la de Rio 4. ° {después de una victoria comple 
por la muerte del coronel Morón que las mandal 
juel bandido se dirijía contra esta provincia, par 
1 teatro de la sangre i con sus recursos llenar e 
ta de trastornar esa República. En efecto el ca 

San Luis a los 5 dias de aquella jornada, i movi 
,es de su habilidad asi para reforzar el denomina 
urador con los arbitrios de aquel Pueblo agotado, 
ir en su favor a los Púntanos, i su audacia le 
le una vez que sojuzgaría el resto de Cuyo: tal 
del espíritu humano afectado de la desesperacif 

mas sus trazas fueron inútiles: el destino habia 
terminio: la fortuna que antes le habia favorecic 
iF de la justicia i de tantas víctimas inocentes sa( 
isiones infernales de aquel monstruo, cuya bis 
. herostrato Americano hará época en la de mies 

.31 de agosto fué derrotado por la división de e 
jrdade facinerosos que se había hecho celebre pe 
sus crímenes tan completamente que no ha es 
ombre. 

4 del corriente fué pasado por las armas en la p 
:a ciudad el Brigadier don José Miguel Carrera 

Hcufia M. OBiraciamo de Carrera, páj. 472. 



— 183 - 

les secuaces i sus raíeDabros fueron mutilados para 
posteridad i escarmiento de otros miserables que 
ríe. 

le lajornada de la Punta del Médano, donde sucum- 
sto de los Anarquistas, que tengo el honor de acorn- 
ará una idea exacta de aquel acontecimiento, 
[.epública del mando de Ud. contra cuya existencia 
el desnaturalizado chileno, queda vengada con este 
lar. 

le a Ud. muchos años. — Septiembre 10 de 1821. 

«Tomas Godoi Cruz» 

Director Supremo de la República de Chiles (3). 

:ion de O'Higgins, lejos de ser digna i elevada, 
1 reproche por el crimen cometido, lejos de pedir 
n por el fusilamiento de unjeneral chileno sin for- 
isa siquiera, lejos de ser una amenaza, es la apro- 
mpleta délo obrado por las autoridades de Men- 
lia ser de otra manera, desde que él por medio de 
izo había celebrado los tratados de 19 de marzo de 
ladoante el gobierno bonaerense a su ministro Za- 
sclusivo objeto de esterminara Carrera. 
i, la decencia, el honor nacional exijia una nota mé- 
tente para el Dictador de Chile. Ella terminaba del 
e: «Yo felicito a Ud. con el mayor júbilo com o el 
I de una acción que ha disipado las densas nieblas 
3, que ha gravitado sobre esos paises, librándolos 
ion i horrores a que hablan sido entregados, sino 
rtado el golpe que aniquQó a sus encarnizados eno- 
wnaeroará una eterna gratitud a Ud. , a los dignos 
a del ejército de Mendoza por la parte qite a cada 
bertarto de esos mismos males con que también se 
lo por las antiguas aspiraciones de aquellos ván- 
itc. Palacio Directorial de Santiago de Chile, octu- 
,.» «Bernardo O'Higgins.» 

>T Intendente de Uendoza don Tomas Qodoi Cruz» (4) 

tibliotoca Niicioual. 

Cabildo de Uendoia— Yicnfia M. OBtraciamo de loa Carrera p. 



— 184 — 

i comunicación oficial. Veamos ahora 
en el faccimil adjunto. 
c en ella, para vergüenza del país i esc 
■gins, este fué el que ordenó la muerte i 
do aun pedia la del noble i heroico Be 
■rai Cárdenas. 

is de O'Higgins no desempeñaron otri 
las autoridades para que diesen muerl 
nicaciones con el feroz Gutiérrez, con e 
m Juan i con el de Córdoba, son por e! 
i esto solo ese cúmulo de vergüenzas pa 
etiembrede 1821, el Director O'Higgii 
!0 de jenerales de brigada (5) a Godoi C 
'ez, a este s^r vil i sediento de sangre c 
as se habia dado el placer de degollar ] 
:»risÍoneros chilenos, i que pagaba adei 
eza de chileno que sele presentara. 
lezquinai degradada, honrado con el g 
rando en el escalafón militar al lado de 
, Baqucdano, Lynch i tantasotras figur 
sus virtudes, su valor i sus grandioso 
inesta vergüenza que hacer soportar al 
3'Higg¡ns,quefuesen premiados con tai 
*es de uno de los grandes padres de la 
:)lucÍon chilena a quien el país debia 
ervicios. 

lo que Benavente el digno compañero i 
.a sido indultado de la pena de muerte i 
al Gutiérrez. 

;o militar fué traido a Chile cargado de 
Lo salvaje. 

ó causa, la que duró ocho meses, los q 
m sin miramiento alguno a sus se 

Higgins pretendía fuese fusilado, no en 
US mas paftidarios i amigos, que se ati 
ciade muerte, por lo que tuvo que coi 
Brasil, destierro que por suerte fué de ] 
sado de la dictadura i de ver correr ta 
ios conculcados, i a merced de la volun 

Despacho de Iob ienerales nombrados. 



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— 185 - 

pota que gobernaba sin sujeción a lei alguna, se subleva i lo obli- 
ga (6) a dejar el mando, deportándolo en seguida fuera del pais. 

Llamado al poder el gran patriota Freiré, haciendo un acio de 
justicia, levanta ol destierro de Benavente, le dá el mando del re- 
jimiento de cazadores a caballo, lo eleva a la categoría de jeneral, 
Je confia mui honrosas comisiones, entre ellas le da el mando de 
una de las espediciones que mando a! Perú. 

Habiéndose retirado despnes de la milicia, se le nombró inten- 
dente de Valparaíso i, mas tarde, por su salud, fué trasladado con 
el mismo cargo a Coquimbo. Murió en laSflrenaen 1833, respetado 
i querido de todo el mundo, siendo el ídolo del soldado, el héroe 
del pueblo, el amigo de sus subordinados en vez del mandatario, i 
el hombre culto ¡estimado déla aristocracia (7). 

Gloria al Capitán Jeneral don Hamon Freiré que rehabilitó el 
nombre de este ilustre servidor de la patria. 

(6) El dictador O'Higgioe, cuya abdicación del mando Supremo, ha aido el m&yor 
timbre de gloria con quo sus partidarios han pretendido adornarlo, preciso ea decirlo 
faé aoa abdicación forzada que le faú imposible eludir a pesar de su empiezo por hos- 
teneree en el poder, por cuyo objeto hiio eaf uersos ex traordlnarios. Sublevada toda 
URepóblicaen BU contra, el ejército del sur al mando de Freiré, enviaje a Talparaiao; 
*1 del norte al mando del mayorazgo Irorrázabal, igualmente marchaba Bobre Santiago, 
ímboa con el objeto de deponerlo. En esa critica situación, el Cabildo i todas laa per- 
tonas notables de la capital se reúnen, i deliberando, acuerdan <[ue es llegado el caso 
de exijir de O'Hi^^ns la dimisión del mando, i esto, antes que lleguen a la capital 
Ine ejércitos del sur i norte, pare de esta manera evitar la efusión do sangre. Piden a 
O'Hi^ina pase al Cabildo a oir la voluntad del pueblo, ae niega a. ello i recurre a la 
goamicion, pero esta tanto jefes como tropa le declaran que estSn con el pueblo i no 
Tolvcrán las arma^í contra sus conciudadanos; a pesar de verso solo, abandonado de 
todos, sin un soldado de que disponer, resiste siempre, hasta que sus amigos entre ellos 
loa jefes de mayor graduación lo convencieron de la necesidad de ocurrir al llamado 
del pueblo. Una vez ante la respetable reunión de ciudadanos, lleno de cólera i de 
furor quiere imponer a la asamblea, i por último, después de dos boi-as de discusión, 
dioeiio entregará el mando Supremo sino al pais i que la asamblea nota componen 
sino naos cuantos vecinos de Santiago. Se le contesta inmediatamente que su eleva- 
ción al poder no la debia tampoco al pais, sino a una reunión de vecinos menos nume- 
rosa todavía (jue la que le eiijia su abdicación, sin que en seis afLos hubiese legalizado 
ese nombramiento que habia sido con el carácter de provisorio. No teniendo que re- 
plicar i oyendo algunos disparos de caiion, coa la seguridad que tenia de que el cuer- 
po de artillería le era adverso, se decidió a hacer la abdicación de un puesto que no 
lodia retener por mas tiempu. Compárese ahora la abdicación de O'Higgins, con la 
ntr^ del mando supremo primero i del ejército después por elJeneral Carrera. 
Lqueí debia sn nombramiento auna reunión do vecinos de la capital i sin un soldado 
[ne lo quisiese sostener en el puesto, mientras que ísto debia el poder a la proclama- 
'"" del pais entero por un período legal de tres aQoa; 1 con 3ÜÚ0 veteranos que de- 
\n sostenerlo aun a costa do sus vidas. 

) Benavente, era hijo de don Pedro José Benavente uno de loa hombres mas im- 
antes de Concepción, por familia, ilustración i posición social. Sobrino del duque 
Carlos don Agustín Carvajal i del conde de la Union don Helchor Carvajiíl, de 
de decienden los Aldunatea i Ovallea de Santiago, los Ruiz, Calderón, Manza- 
PolloDÍ i otras notables familias de Concepción en aquella época. 



— 186 — 

Toáoslos que como Benavente, fueron parüdí 

irtir, se les perseguía de un modo terrible. No 

c de los tres Carrera, la d<^ Rodrigtiez, la de Rol 

Je los dos Prietos i Buenas, el asesinato del ven 

cío de la Carrera, ia confiscación de los bienes 

sion en que yacían las hermanas i las esposas, 

nbien la persecución de todos las amigos i parí 

Los (¡ue escaparon déla muerte, fueron dester 

Colombia, al Alto Perú. No quedó, puede decirse 

rio de Carrera en Chile. 

De esta manera creyó cimentar su poder i go 

nenie, pero no sucedió así. No solo eran los Caí 

arios los enemigos de O'Higgins, no solo eran 

istas, vá7idalos,erci todo el pueblo chileno que i 

' por mas tiempo la Urania de ese déspota ss 

que. un año cuatro meses después del nefando 

ía, O'Higgins mas afortunado que ellos, fué ; 

itierro los crímenes cometidos. 

El pueblo chileno viril i jeneroso, solo se con 

rtar a O'Higgins, i echarlo fuera del país, cc 

vivir en él. 

El mismo Carrera no habría hecho otra cosa, no 

ado jamas con sangre. 

Por fin, las calumnias propaladas contra Can 

ron eco jamas en el pueblo, él siempre ha ve 

tria, e historiadores imparciales se han encargado de hacer 

apolojia i vindicar su conducta, colocíindolo ala altura de sus 

indiosas obras i de su bondadoso i gran corazón. 

intes de concluir séame permitido citarlo opinión de hombres 

stres, historiadores i personas que lo conocieron personalmea- 

i evítesenos el trabajo de hacer su apolojia, la cual es supe- 

r a nuestras fuerzas. 

El historiador i jencral arjentino don Tomas Iriarte, que roiUtó 

las filíls contrarias a Carrera en defensa de su patria, pero 

:no enemigo que reconoció sus méritos, se espresa del modo 

uiente: «Hombro superior de alma elevada; i dotado de gran- 

( medios intelectuales; prestijioso i osado, que sabia dominar 

1 un ascendiente irresistible cuanto lo rodeaba; espíritu fecundo 

i subyugaba las situaciones en los mayores conflictos, que se ; 

ireponia a las circunstancias del momento cuando estas mas , 

apremiaban. Tal era el brazo fuerte quo Chile perdió en Ca- 



— 187 — 

i el malogrado don José Miguel Carrera a la edad 
inco años. Así terminó sus dias el varón fuerte e im- 
pertérrito: ¡hombre verdaderamente estraordinario!. Tenia todas 
las cualidades requeridas para haber sido el orgullo i el ornato 
de su país. 

nSu persona era m«i interesante; sus ojos revelaban las pasio- 
nes vehemente de su alma ajitada; en sus modales se notaba la 
mas esquisita compostura; su lenguaje cautivaba el espíritu de 
cuantos le oian. No se notaba en su espresion i maneras la me- 
nor muestra de pendantcria: un aire de dignidad i enerjia natural, 
patentizaba la elevación de su carácter. 

«Estaba dotado de vigor ¡ fecundidad de espíritu; de raro ta- 
lento para el mando i para la discusión de los asuntos mas gra- 
; de zelo ardiente por el honor i los intereses de su patria; de 
noble serenidad que resistía a todas las pruebas de la mas 
ersa fortuna: serenidad que conservó inalterable, ya fuese en 
irosperidad, o en las tribulaciones de una vida sembrada de 

tratiempos los mas acerbos hastaen el patíbulo. 

En una palabra: el jeneral Carrera era una persona mui dis- 
;uida¡ era en realidad un jenio hasta por la violenta elación de 
pasiones borrascosas. El tuvo la desgracia de aparecer en es- 
A en una época colmada de convulsiones i luchas sangrien- 
asíes que su rol no pudo ser pacífico, ni la persecución con- 
a de que fué objeto, le permitió ostentar en todas ocasiones 
benévolas tendencias. 

El nombre del brigadier jeneral don José Miguel Carrera — dos 
es primer majistrado de la república chilena — pertenece a la 
■Oria, i ella no ha de olvidarlo como uno de los primeros i mas 
)rzados campeones <Ie la guerra de la independencia; i con tan 
Dnocidos títulos como los mas esclarecidos guerreros que pc- 
'on por la emancipación de la América en ambos continentes, 
teste un timbre que el patíbulo jamas podrá borrar; porque el 
) crimen de las bajas pasiones es el que mancilla i deshonra los 
acteres. 

lEn épocas de perturbación ¡disturbios sociales, son traidores 
vencidos, héroes los vencedores: después, el tiempo con su 
cion perdurable, rehabilita a los primeros i designa el lugar 
'. merecen ocupar los otros. 

'El martirio — o a bien librar, el olvido por la ingratitud — de los 
nbres ilustres que tienen el mérito de la iniciación, es la primor 
echa en el campo revolucionario; en pos viene la segunda 



—la libertad — de cuyos opimos frutos ge 
5 sucesores, sin mas trabajo que el de reo 
leral Carrera, como uno de ios primeros fu 
Lcion de Cliile, cosechó el martirio: pero 
■mínente en los Anales de la América del í 

imperecedera 

de una vez hemos sido testigos presencialt 

íritu 

eria atravesar los Andes a todo trance: su 
también porque necesitaba rehabilitarla. ' 
a patria querida, i para conseguirlo era coi 
r a toda costa sus soldados. Esto, o perece. 
lela moi penosa i difícil alternativa en q 
constantemente, durante sus campañas en 
s. ¿I no ha sido esta, es i será, la histori 
—la historia de todos los partidos polític 
ilogas? Para resolver esta cuestión con 
uno Heve antes la raano al corazón i consu 
1 demás, si bien tenemos la íntima convicc 
en su orijen — la tenaz persecución que su 
nos incumbe probar esta aserción, 
¡dente que solo el principio de convenienci 
San Martin, a eliminar a Carrera i preferí 
e estos dos jefes de partido eran solidan 
Jiggins mas que Carrera — por la pérdida 
ecuencia de sus desavenencias (sic), i de 
,1 resultado. — Mas que Carrera liemos > 
educirse de los hechos comprobados que se 
ues una violación de los inmutables i etei 
d i justicia, la manifiesta parcialidad por 
ral O'Higgins. 

i que se sacrificaba a Carrera en obsequio 
por ningún otro antecedente o falta que no 
azon al mismo O'Higgins, la persecución de su anfago- 
a la luz de la verdad i de los sanos principios de la rao- 
iamente injusta, cuando habría sido su6c¡ente alejarlo 
de la escena que iba abrirse, en la que era peligrosa su 
asociado a la de su rival. Así que, este aceptó tácit" - 
'responsabilidad por los males que sobrevinieron i i - 
hondamente sobre la república arjentina, i derivado , 
a, de una persecución la mas arbitraría. 
a ver que una vez consumada la separación de Garren , 



era Bn deber de conciencia, i la misma causa que hacia necesaria 
una víctima — bien que inocente — así'Io exijia, que sele considerase 
en el destierro de un modo correspondiente a su alto rango, que se 
le protejiese para compensar algún tanto sus amarguras. Tal con- 
ducta habría sido noble i jenerosa, i al mismo tiempo de rigorosa 
justician este proceder decoroso i digno en nada habría perjudi- 
cado a la gran empresa de la reconquista de Chile. El jeneral Ca- 
erá ausente de aquella república, quedaba desarmado. La injusta 
cruel persecución lo forzó a ponerse en campaña ¿a quién la 
lipa? 

"El luchó por su honor, por su libertad, por defender su vida, i 
do lo que en ella es mascare: él se veia sin cesar amenazado 
ir enemigos poderosos i vengativos, de los que no podia esperar 
iparcialidad ni justiciarse le puede con razón reprochar si, en 
n violenta i desesperada posición, trataba de aniquilarlos por 
¡fenderse? 

«Después, para proporcionarel castigo al delito, es derigoro- 
equidad tener en cuéntalos motivos delacusado. ¿Tenian, por 
¡ntura, sus enemigos orijinariamente alguno bien fundado para 
irseguirlo i hostigarlo con tanta zana, como a un facineroso? 
I era Carrera un delincuente de lesa patria por ser antagonista 
iO'Higgins; i éste tenia el raroprivilejioporser su contrario, de 
lulos honrosos i meritorios? Apelamos al juicio de los hombres 
iparciales i al buen sentido. 

«(.Qué hace entonces el agredido? — Se defiende. 

«Guando murió Carrera, la gran mayoría del pueblo chileno lo 
■peraba anhelante para volar a su encuentro i estrecharlo en sus 
azos. Una parte de la aristocracia le era adversa, pero las ma- 
18 lo adoraban. 

«El jeneral O'Higgins debió quedar bien tranquilo: habia desa- 
ireado su mas terrible adversario. 

«Es posible que Carrera'aspirase a la Dictadura; pero O'Higgins 
té Dictador» . 

Don Claudio Gay, ese historiador imparcial que recojió los 
itos cuando aun los partidarios de Carrera estaban fuera del 
lis, se espresa del modo siguiente: 

«El año de 1812, que terminamos, ofrece desgraciadamente 
«rosos ejemplos de estos desórdenes, i muchas veces el ru- 
público habia acusado a Miguel Carrera de tolerar abierta- 
te esta especie de abusos, sin poder comprender que un pais 
toma momentáneamente una actividad militar toma igual- 
*« una anti-civil, ocasionada por la presencia de tantos sol- 



— 190 — 

tuléntos por ociosidad, quimeristas i vici 

ilconvenientes de difícil remedio, no se p 
cer al país mucho adolantamieato debido 

nobles reformadores, i ciertamente tambi 
) de Miguel Carrera, sujeto que casi resui 
storia del año 12, i a la multitud de refor 
3 él, misión que procuraba llenar sino c( 
dador, a lo menos con la actividad i de 
.e desea verdaderamente la prosperidad de 

aquel año se ve la primera idea del Institu 
;ion de escuelas públicas, aun para las jó 
orno también la de una sociedad fílantrópi 
)ersonas de las mas sabias del pais; se vei 
mes diplomáticas entabladas con naciones 
¡miento de la primera imprenta i del primei 

organización militar; la disciplina de las i 
la construcción de nuevos cuarteles; la íé 
mcion del emblema nacional; la de una ( 
, que se haya publicado en Chile i que pro 
il, i, por consiguiente, digno de ser respe 
ibitautes.... 

is de esto, los desórdenes que se le atribi 
onsecueucias del estado de revolución de 

tanto mas odiosos cuanto los que los c( 
anos, i algunas veces amigos en otro üem] 
ríos, Carrera solo los disimulaba hasta cii 
iba con rigor, cuando sallan de ciertos líe 
iciero se señaló por mucbos individuos qm 
s armas, i en tales casos es preciso confe 
, a nadie, aunque fuesen conocidos, amig( 
ntes. 
irgos que se le han hecho de no haber sa 

victoria tanto en Yerbas Buenas como en 
jor fundados, ni mas justos.... 
into a malversaciones i poco patriotismo, 
idido touer eco en aquel raomouto; pero el 
ilible justiciero, le ha declarado mui lúe 

no se podia racionalmente tachar de falsí 
íral que, como Carrera, trataba con tanti 
en términos de perder el favor de la opii 
uencia sin duda alguna, el puesto que ocu] 
!, en la cual se faltó al reconociente i a la 



— 191 — 

)s grandes servicios que había hecho alpais, 

lo un ejército en medio de la mas increíble 

elementos para ello; no habiendo ademas 

tara quitarle el mando», 

del modo siguiente: 

con su desgraciada suerte, (Carrera) mar- 

i de Setiembre al lugar de la ejecución con 

le conmoviesen las impresiones de la inulU- 

a su paso, i orgulloso por aira parle con 
agro a la felicidad de su patria i que tan- 
biaii arrebatado a la violencia i a la reacción. 

amigo Alvarez en el mismo sitio en que sus 
ieron la muerte, i para mengua de sus ene- 
é espuesta a la vergüenza pública. Tal fué 
re chileno que ocupará sin duda algún dia 
icia de los historiadores.,.. Es innegable que 
cios a la independencia, trazando ala revolá- 
is segura i mucho mejor pronunciada, en- 
veníud para que se alistase en sus lejiones 
na organización de que distaba mucho, antes 
a su patria. A su prodijiosa actividad, a su 

a su jénio sumamente fecundo en espe- 
!u poder neutralizar los malos efectos de su 
;¡onarge recursos.... La naturaleza, es nece- 
ibia formado admirablemente a Carrera para 
cupaciones. Era de carácter franco, dócil, 
tor i persuasivo cuando se replegaba en sí 
aerse tos hombres i de hacer grandes cosas, 
el patriotismo en la grandeza de ánimo i no 

no contemporizaba con los enemigos del 
irio para evitar que se enervase su fuerza. 
,aba la fogosidad i la actividad, lo que dio un 
tre la juventud, ávida siempre de movimien- 
, mientras que las personas de edad mas 
■n en desaprobar su turbulencia, porque para 
je para los jóvenes, el espíritu revoluciona- 
todo eu el alma i mui poco en el cuerpo,... 
ras, i a ellas solas, incumbe la tarea de dis- 
:e jénio de la revolución i de apreciarlos del 
a tiene derecho a exijir». 
Benjamín Vicuña Mackenna, a pesar de que 
imparcial tauto por la relación de los sucesos 



— 192 — 

) se relacionan con Carrera en que se conoce 
no por pertenecer a una familia rival de la de Ca 
Qcipio del siglo, i en que su abuelo materno fué el 
enemigo de ellos hasta el ostremo de ser el hom 
igracia, pagando con la vida tan desleal pro 
)le lid, a la que fué provocado por tres veces p< 
ra. Apesar de esto i de conocerse en todo el dése 
as en Carrera, para realzar los méritos muí du 
ma, no puede negar del todo sus grandes virtnde 
modo siguiente: «El temple de su jenio, en efecto, 
i una incesante i recia prueba durante aquellos d( 
tos de su existencia púMicu i cuando toda otra or 
tuviera sus dotes singulares hubiera caido desee! 
tantos reveces, la suya se alzaba mas erguida i in 
js de la caída. En cada vaivén de su ajitada carr 
esfuerzo para avanzar hacia adelante; jamas 
la atajo que obstruia su camino sabia abrirse una 
líos propios escombros hacinados, formaba un p 
'endiera, sus recursos de constiinciaeran inagot 
era infinita. La adversidad i la fortuna fueron sec 
le su jénio en cuanto su actividad i su incansable t 
itrar acción, éxito, poder, gloria, i aun la fortun 
s hondo de su desgracia i de su impotencia. 
(Fué por esto un hombre verdaderamente grand» 
3u patria a un temprano i fascinante poder, dic 
con el establecimiento de una imprenta, su prin 
1 jóvenes soldados que él condujo a los campos, su 
con el tricolor q^ie flameó bajo su mano, acari 
nte de Nación. — Vencido un dia, trajo luego a 
naves i en armas el remate de su libertad perdidi 
icando siempre el sendero de los valles queridos i 
a pecho la primera emoción de entusiasmo i de ai 
nipatriotismo, tornándose ahora el hado en su f 
contra suya, salpicando su rostro de sangre, 
ropaje en los jirones de la mendicidad, hincad. 
su corazón la garra de la desesperación, de 
rtirio de los suyos, encontrando en cada hombr 
cada tormento de su vida una agonía, él también lue graní 
su intenso dolor, en su culpa, en su fatalidad imprescíndíbl 
rrible i sombrío, agarró con mano implacable todos aquell* 
gmentos de presas ensangrentadas en la guerra, cadávere 
nas de pueblos incendiados, la lanza homicidia de los bárbarr 



J 



— 193 — 

'S, ¡tirándolo todo revuelto a sus pies en el cen- 
onde proseguía su venganza, formó un pedestal 
que ia mitad de América le contemplara llena 
il espectro de un supremo castigo, ajitando so- 
íl pampero desencadenada la bandera roja del 
pei'dicion para los pueblos que vertieron la san- 
s seres de su amor. 

3 terrible de su justísima zana fué sin embargo 
mbre, porque fué magnánimo i porque murió 
5er él jamas perdonado ni absuelto. 
í de la revolución americana, ocupará en la 
posteridad un puesto superior entre las mas grandes nombradías 
de la revolución. Tuvo de común con los dos ilustres capitanes 
e salvaron la independencia del suelo do Colon, Bolívar i San 
artin, el que supresiijio, su acción i su poder desbordara los 
lites de su propia nacionalidad i fuera a ejercerse entre otros 
.eblos i con otros medios; i sí bien, a diferencia de aquellos 
su rol de estraño dejará solo en otro suelo de la América 
a huella infecunda o ingrata, tuvo sobre ellos la supremacía 
que su imperio pasó un instante al través de otras zonas i 
ros mares los límites de un gran continente i encontró en la 
ra mitad de la América, con asombroso espíritu, lo que los 
ros hablan preparado dentro de su propio círculo primitivo». 
«En la que no tuvo igual fué en la desdicha». 
íiTodo lo que amó, fuese ahogando ya en charcos de sangre, 
1 en las lágrioaas de un eterno desconsuelo. Vio subir al patí- 
ilo sus dos hermanos en el lozano primor de sus dias, i sus hijos 
nacian en medio de los campos. Su padre, sus amigos, sus par- 
ales, los confidentes de sus desgracia i hasta sus leales domésti- 
>3 caian en derredor suyo por el golpe del puñal, o con el 
sigo del dolor que manos crueles les hacian apurar. Su pos- 
er desastre tuvo también el sello de la suprema infelicidad de 
i deslino, haciéndole rendir su espada a un soes carretero que 
venció por acaso». 

«Pero si en su rol de americano Carrera ha podido dejar huellas 

nagas i terribles en ajenos pueblos, como chileno su memoria 

enipre será grata i acatada» . 

Si; la patria fué para José Miguel Carrera un altar augusto 

idoracion». 

Sí; Carrera amaba con delirio aquel delicioso conjunto de su 

ria. Todo celo consagró a ella desde la cuna al suplicio 

' alumno del Colejio Carolino que se escapaba por las paredes 



— 194 - 

la para ir a apostar en las carreras de la hai 

, cabalgando en los potros que él pillaba con 
de España que desertó de su rejiniiento para \ 
entre los reclutas de Chile, — el Dictador de i 
slijio de su brillante juventud; — el emisario, di 
íca libre que se alzaba ya, recien nacida, con: 
iustaba al Universo; — el escritor i el obrero de 
ioldado de fortuna de Santa Fé; — el Dictador 
ran nación estraña i por él solo vencida; — el , 
rderías del rio Colorado; — el montonero de la 
jo de las sierras de Córdova; — el ajusticiado, ei 
fué siempre chileno, i siempre digno de Chil 
a es la opinión de los diversos autures. la 
ijeros i por tanto mayormente imparciales, i 
ende cuan grande hombre fué Carrera, cuan 
ia de su persecución i cuan grande i horrenc 
ificada muerte; muerte, cuya responsabilidad p 
íes, dominadas por indignos mandatarios, 
le libre de sus opresores reparó una falta de c 
jsponsable, que no habia deseado cometer i qi 
a si hubiera estado en su mano. 



CAPÍTULO XXVI 



trincipios del año 1828, rejido Chile por el liber; 
gobierno de don Francisco Antonio Pinto ic 
endencia del pais, justo era reparar los agravit 
idio de la anarquía i del desarrollo de baja? pasi< 
aprendiólo así el pais; de la representación Nai 
líi proyecto de lei, que el ilustre jeneral Pinto í 
ar, por el que se acordaba dar cumplida repara( 
, de los ilustres héroes, José Miguel, Juan J 
ra; se mandaba trasladar sus restos a Chile i n 
res i sus grados en el ejército, como un acto d( 
.e satisfacción dado a la faz del mundo, quitand 
3hile el ignominioso baldón con que indignos 
n manchado las glorias de la Patria. Este proj 



7icuSa U-, Ostracismo de los Carrera. 



— 195 ^ 

sentado por el diputado don Manuel Magallanes (24 de marzo de 
1828) i aprobado por unanimidad. (Véase el periódico La Clave 
núm. 79). 

Inmediatamente se dio cuenta al pais por medio de la siguien- 
te hoja suelta: 

PREMIO POSTUMO A LOS ILUSTRES JENERALES, JUAN JOSÉ, JOSé 

MIGUEL I LUIS CARRERA (1) 

Al dictar la representación Nacional el decreto que antecede, 
ha cumplido uno de su mas augustos deberes. La voz inperiosade 
la razón i la justicia que señala a estos ilustres chilenos como uno 
délos primeros autores de nuestra rejeneracion política, se ha 
dejado oir en pos del tumulto de las pasiones que los hizo perecer 
lejos de su patria natal, i sepultar sus restos mortales en distancia 
del sepulcro de sus mayores. 

Sus amigos en la vida, los patriotas en fin, que tantas veces fui- 
mos conducidos por ellos a la gloria, tendremos el consuelo de 
regar su tumba con nuestras lágrimas, i hacer el último obsequio 
alas ínclitas cenizas de unos héroes que vio nacer la patria de los 
Lautaros, Galvarino, Caupolicanes i tantos otros de nuestros an- 
tepasados, que como ellos sacrificaron sus vidas preciosas por la 
libertad nacional. ¡Qué su sepulcro sea entre nosotros el libro 
abierto de la historia de las virtudes cívicas que designe a nuestra 
juventud la senda hacia el templo de la inmortalidad! 

Reynoso, ese español execrable, hace perecer en Tucapelal 
gran Caupolican: Galvarino después de mutilado ferozmente por 
esa horda de caribes ultra- marinos, espira en el cadalso en que 
sacrificaban a los héroes: cerca de trescientos años después, se 
repiten esas escenas de horror con los Ca)Tera, porque como 
aquellos, sostenían los derechos de su patria. La historia, sí, la 
historia imparcial, presentará a la posteridad vestidos de su propio 
ropaje a una i a otras víctimas, a unos i a otros verdugos: consig- 
nemos á sus pajinas la sincera relación de sus virtudes, y la exce- 
cracion de sus enemigos, al vengador por-venir. Estos nos dicen 
con la jenerosidad que les caracterizó en la vida desde la mancion 
rna; donde reposan al lado de los Pompeyos, de los Catones y 
utos. 
ombras honorables de Juan José, de José Miguel y de Luis de 

Biblioteca Nacional, tomo 70 de Apuntes para la historia. 



i 



— 196 — 

ecihid estepequeño homenaje, este recuí 
mías lágrimas, del último de vuestros ■ 
armas. — S. M. B. (2) 
■no, ese mismo dia nombró una comisión 
i Mendoza trajese ala patria esos sagr. 
apuesta del coronel don José Antonio C 
nel i edecán del gobierno don José Pacii 
Pío Diaz Valdez, todos tres deudos de los 
3 tiempo el ministro de Relaciones Esteri 
lez (hermano de la víctima de Tiltil) pon 
)cimiento del gobierno de Mendoza, po 
I cual decia: 

3;reso Jeneral Constituyente de esta Repi 
entimientos mas nobles de aprecio i gri 
servicios i sacrificios que consagraron a 1 
;0s de su vida los ilustres chilenos finado 
lan José i D. Luis de Carrera, i deseanc 
un testimonio ii'refragable de estagro 
que eterTiise la memoria de estos invic 
tad entre sus concitidadanos: ha teñid 
■asladadas sus cenizas desde Mendoza, < 
•ara ello va anombrarse una comisión, p 
.dad, lasrecojai traslade aquí». 
adable ocurrencia pone al que suscribe 
) al Exmo. gobernador, a quien se d 
caso; no dudando su gobierno de el allí 
todo lo preciso a la realización del ob 
penetrarse de la justicia i nobles fin 

suscribe etc. — Carlos Rodrigues. (3) 

sien llegó a Mendoza el 16 de abril, reo 
iojida de parte de la autoridad i del pneb! 
vo lugar en la Iglesia de San Francisco 
osas honras, a las que asistió el gobit 
!S i diversas corporaciones. Los restos 
eron escoltados por unrejimiento deinfí 
tocando marchas fúnebres, se hicieron 
ie cañen, se tocaban dobles en todas la 



aiciales correspondea al coronel don Santiago Maiío 



— 197 — 

adornados i con bandera a media hasta, enñn, 
oiüó parte en el duelo, manifestando de esta ma- 
atimieuto que les inspirara las ilustres víctimas, 
sido sacrificados en ese mismo pueblo, signifi- 
ido, la reprobación a los actos de baldón e igno- 
por antiguos mandones, verdaderos verdugos 
i de! nombre del pueblo de Mendoza, 
yo, la comisión, después de terribles sufrimien- 
)s en ei paso de la cordillera, arribó a la hacien- 

nbró una nueva comisión para que fuese a reci- 
as ilustres mártires, compuesta de los miembros 
leral don Francisco Calderón i don Francisco 

e la tarde «na salva de 21 cañonazos disparada 
idalgo. anunció al pueblo la llegada de los restos 
epositándolos en la iglesia del Carmen de San 
se hacian los preparativos para los suntuosos 

dia 13 de junio el fuerte del Santa Lucía anunció 
iuelo jeneral, disparando, a cortos intervalos de 
3, hasta las ocho de la noche en que la comitiva 
la Compañía, donde se celebraron las exequias. 
■poraciones, el Intendente de la provincia, los 
s de los Carrera i un inmenso jentío acompañaba 
) por José Miguel Carrera, niño de siete años, 
ustre nombre. 

re era tirado por 20 guardias Nacionales i tenia 
grandes columnas, representando la del medio 
rtad i sosteniendo las otras lámparas sepulcrales. 
corría do las columnas, envolviendo el atahud i 
en el trofeo de armas que adornaban el carro, 
e al amanecer, continuaron los disparos de ca- 
lió de la noche. 

mañana siguiente llegó a la iglesia el Presidente, 
sus ministros, del cuerpo diplomático i de todas 
üviles, militares i eclesiásticas. El obispo celebró 
3sta fué dirijida por el Sr. Massoni. Las tropas 
das en la plazuela hicieron tres descargas que 
as con disparos desde el Santa Lucia. 
jcado al pié del presbiterio era compuesto por 
la de dos varas de alto, sobre la que dencansaba 



larte principal sostenida por cuatro columnas con m 
es recojidos, dejándose ver dentro tres pirámides 
! descansaba el cajón mortuorio con algunas ropa 
uso personal de los jenerales: alumbrado todo p 
iparas sepulcrales. El todo, estaba dentro de ur 
osal, cuadrangular, que llegaba a la cúpula de la 1 
^as cuatro caras en grandes letras se leía esta insc 

La Patria, a los Carrera 

Agradecida a Sus Servicios 
Compadecida De Sus Desgracias. 

Terminado el acto, los restos fueron conducidos al 
la misma manera que el día anterior icón mayor 
mto. (4} 

M depositar el ataúd en el sepulcro construido al't 
■al Calderón i el canónigo Tollo, pronunciaron los 
cursos, terminados los que, se hicieron las descarg 
izas. (5) 

DlSGVnaO FÍINEBBE 



jOS preciosos despojos que vamos a'confiar a 1. 
ida de la patria, circundados en el templo pi 
iciones, acompañados a este su último asilo por 
, i regados con el llanto de nuestra admiración 
necesitan de los socorros de la elocuencia para 
lortalidad. En tanto que los hombres reverencie 
iria, el desprendimiento i el patriotismo, brillarán 
sen aquella esfera luminosa los nombres délos tre; 
rreras; en tanto que sobreviven a los estragos de 
or indomable, el noble desinterés, el amor de la li 
í ostentaron en toda su plenitud estas prendas inestii 
varan eternos derechos ala mas honrosa reputación. Nocreais, 
iores, que al derramar unas flores modestas sobre su sepulcro, 
í mi intención añadirnuevos lauros a los que cubrían para siem- 
! éstas frías cenizas — no. Voi tan solo en nombre de la patria a 
;ar un último tributo alos que murieron por su defensa i honc ' 

t) La Clave núm. 93 

i) Mu tarde f aeron traakdadoH los restos d la Catedral donde reposan hoi ó 

ié del altar que está al lado de la puerta qae dá a la calle de la Catedral. 



— 199 — 

hazañas que se conservarán enmtestra historia, 
modelos de aquellas virtudes necesarias en la Re- 
a la humanidad, iacredoras a su entusiasmo i a 
No basta que la nación, representada por sus ór- 
, haya satisfecho una deuda sagrada, decretando el 
de éstos sus tres heroicos hijos; ni basta la autón- 
ie la simpatía nacional, consignada en el suntuoso 
acabamos de ser testigos. La justicia reclama que 
o los hechos en que se fundan los sentimientos de 
letrados: que su sencilla relación se grave con ras- 
;n nuestra memoria; qiie se enriquezcan con tan es- 
,as los anales do nuestra independencia, i que con 
ributado a la verdad, se oscurezca, si es posible, el 
'do del mas cruel e inicuo sacrificio. Cubramos de 
',s las manos que lo consumaron; pero fijemos nues- 
los que fueron sus víctimas, i merezcamos el agra- 
as jeneraciones que van a seguirnos, presentándo- 
3 los trastornos que ajilaron la cunado laUbertad 
stinada, los instrumentos gloriosos que mas eficaz- 
^'cron a su recuperación i a su solidez. 
lico designio que llenó la vida de estos tres herma- 
;a pasión que los animó en S'i rápida existencia; 
no de ellos dio orijen a sucesos i transiciones es- 
a prodijios de intelijencia i denuedo, capaces de 
la persona que en ellos figura, sino el país que les 
) i la causa que triunfó con su ausilio. 
metida a un poder sin freno, i confundida en el co- 
liento colonial no le habia ofrecido una esfera co- 
i la ostensión desús miras, ni a la enerjfa de su 
ipital del Perú, adonde pasó, creyendo hallar en el 

suñciente a su actividad, no era tampoco escena 
ma emprendedora. El torrente de la costumbre, o 

1 vago poro eficaz deseo de ennoblecer el destino, 
I de las almas elevadas, lo condujo a la Península 
revé halló un pueblo empeñado en rechazar la ocu- 
ara, los sentimientos nacionales luchando con la 
lislocados los resortes de la antigua servidumbre. 
ibras o débiles anuncios de una combinación mas 
irincipios de puro liberalismo que abrigaba en su se- 
Qpatríota; suficientes empero a justificarla resolu- 
de alistarse bajo las banderas de los oprimidos. En 
tió aliado de jefes que supieron distinguir su méri- 



— 200 — 

ataques de Madrid en diciembre de 1808, i laf 
, Consuegra, Puente del Arzobispo, Yevenes, O 
frecieron a sus ojos una penosa serio de vicisitu 
mando de un jeneral Alburquerque una escue 
■alor, digna de mas prósperos resaltados. Gozab 
le Carrera de un grado distinguido en la mil 
lie habrían la puerta de los ascensos, cuando 
i el grito heroico lanzado por su patria. A este 11 
do resistir su corazón: preséntase en Cádiz, í 
ia del gobierno, sufre sus per.=fecuciones, burla 
le al influjo de algunos amigos su separación de! 
erosidad de dos estranjeros la ocasión de enti 
,e su celo, i a la realización de sus planes. 
era entonces, señores, la suerte de nuestro p 
intura que hace de ella el mismo José Migue] 
5Íon, esperiencia, enerjía, todo faltaba para es 
iencia, menos el deseo de ser libres. Las forma 
lidas al poder absoluto; dividida la opinión poi 
í los partidos; la ambición disfrazada con el ropa 
la autoridad sin reglas para mandar; el puebk 
idecer, cual nave sin gobierno en medio de las 
intre lasconvulciones de la anarquía; presentab 
o de oscilación el cuadro de la crisis espantosa 
i rejeneracion política de los pueblos, extermii 
s preocupaciones, al sacudimiento súbito de ui 
minoso». 

creyó salir de una situación tan amarga como 
ido a.Josó Miguel la majistratura suprema i el 
a armada; época fugaz en su duración, perol 
i útiles creaciones. A ella debemos el establecimi 
imprenta en estos paises; el aumento consid 
metódico de la hacienda pública; las escuelas c 
za, el instituto nacional, la sociedad filantrópic 
bmentada; el comercio protejido; el ejército oi 
úas provinciales sometidas al urden a la diciplin. 
í Carrera se dirijian a todos los puntos de donde 
ajas sólidas el depósito que tenia a su cargo, 
larteles i fábricas de armas, mientras formaba 
í, un campo volante i trenes de artillería, abrí 
z relaciones displomática entre Chile i las pot 
s, entablando comunicaciones recíprocas con 1 
ibre del nuevo mundo. Con el mismo vigor re( 



— 201 — 

la traición le asertaba, i disponía el territorio 
;a invacionque lepareeia inevitable. Esta ra- 
s inmensas, con respecto a los recursos que 
icto en la elección de medidas acertada i opor- 
tunas, ésta preferencia decidida en favor de todo lo que podía ade- 
lantar en su patria la obra de la civilización /.no son , señores, atri- 
butos esclusivos deljénio, de ese poder creador i mislerioso que 
atraviesa las tinieblas del porvenir, i que apercibe de antemano 
losmedios de fomentarlo i engrandecerlo? Si, como dice un ora- 
dor de nuestros dias, el mayor secreto del arte de gobernar ea 
prever de lejos las necesidades que se han de desarrollar en lo 
futuro; ¿podremos negar que Carrera estaba iniciado en aquel arte 
iibiime?¿No se vieron antes de un año realizados sus presenti- 
tientos cuando la espedicion de Pareja en las costas del Sur, 
meOtizaba a la nación chilena con los hierros de la dominación 
ntigua sobrecargados con el peso de la venganza? 
Entonces se desarrollaron en toda su amplitud las grandes preñ- 
as de su alma; entonces se mostró guerrero consumado el que 
abia lucido como majistrado perfecto. Los esfuerzos maravillosos 
OQ que habia conseguido reunir un ejército, no bastaron a disipar 
1 terror que inspiraban los nuevos peligros. El desaliento era je- 
leral; el hábito de la servidumbre habia familiarizado a muchos 
imericanos con aquella ciega abnegación, con aquel apático fata- 
ismo, único bien délos desgraciados, según la esprecion de un 
'Oeta. Lejos de empeñar el combate, solo se procuraba eludirlo 
lor medio de la sumicion. La timidez bajo la mascara de la pru- 
lencia lo aconsejaba, la indolencia se cubria con el manto de la 
intigua fidelidad, i el transtorno inevitable de la trancision re- 
pentina que la nación había esperimentado, suministraba copio- 
ios pretestos al abatimiento i ala traición. Carrera opone su re- 
iolucion indomable a éste cúmulo de contratiempos. La suerte se 
;omplac¡a sin embargo en aumentarlos. El enemigo sorprende a 
Concepción i se reúne bajos sus banderas las tropas veteranas, i 
ás milicias de aquella provincia. Carrera restablece las esperan- 
as de la capital con su elocuencia, ponerse en marcha con unos 
)ocos valientes, dá movimiento a las tropas disponibles, sorpren- 
le las avanzadas de los invasores; i antes que éstos ocupasen una 
'""■'cion ventajosa ios aterra ofreciéndose a su vista con tres mil 
■''res de caballería. 
1 sucesos de esta campaña merecen un lugar preeminente 
tiestra historia, i llenar sus mas hermosas pajinas, cuando 
'''iteridad busque en ellas los timbres de las jeneraciones que 



— 202 — 

n precedido. El heroísmo militar que consagra 
)s de las artes, i cuyo aplauso perpetúa la admi 
glos, no tiene a veces mas derechos a tan fasti 
1 que el prestijio di la victoria; algo mas se nec 
restar simultáneamente la discordia doméstica 
,' los manejos ocultos i la hostilidad abierta p: 

desmayar la alternativa del triunfo i del vei 
rostrar la preponderancia de un ejército agut 
lesorgan izadas, desprovistas i nuevas. Tal fué 
qne debia sostener el jeneral patriota. A la der 
6,000 realistas por 300 republicanos, sucede c! 
1, i su retirada forzosa del campo de batalla. ]N 
ésto el ardimiento do su jefe; con dos tercios 
[ue su contrario, se dispone atacarlo en toda si 
penetra aquel designio i huye precipitadamente 
IOS lo persiguen, lo alcanzan, traban el empeñi 
, desprecian el fuego de 20 piezas de artillerí; 

mandada por Luis Carrera señala a sus com[ 
déla victoria; el ejército entero lo sigue, airo( 
os i lo obliga a retroceder desbaratado i confu 
leedor no se deja aletargar por el triunfo ni intl 

deplorable a que habia quedado reducida si 
ni seducir por los que aconsejaban, para orga\ 
un retroceso a las orillas del Maule. Solo con ¡ 
'dia se dirije a Concepción que le cede sin resisi 
» que le abre sus puertas, después de un comba 
is. Chillan era el único asilo de los realistas; en 
meses, hablan cediilo a fuerzas tan inferiores ( 

1 disciplina; un vasto territorio, un número co 
)neros, grandes repuestos de armas, de dinero 
a espedicion naval i un parque completo de ar 
irtuna militar de Carrera empieza a declinar de 
)n memorable: no porque declinasen ni sus tale 

su decisión como patriota, ni su brío como 
íun en los infortunios mucho mas graves que lo 
icesivo se enfriaron jamas aquellos jenerosos 
inesperados, pasiones monos elevadas qi(e las 

no será mi voz la que despierte el fuego dicl 
sido de nuestras discordia domésticns. El se; 
no deben ser profanados con la voz del vitupeí 
JD. Los Carrera consagraron sus vidasa la Pa 
se estremecerán de indignación si el que ha veni 



— 203 — 

rarlás> renovase aquel ídolo de sus corazones. /os^M^rt^í deja 
por orden superior el mando, i ancioso de acreditar su insensibi- 
lidad a los halagos del poder, importancia por espacio de dos me* 
^s con sus instancias al que debi-a suceder le. Logra en fin entre- 
garle el bastón, no sin haber señalado de nuevo su ardimiento 
i su pericia en la gloriosa acción del Roble^ en que peleó con el 
furor de la desesperación; para poder salvarse herido, lanzán- 
dose a las aguas del caudaloso Itata. 

De vuelta a la capital, donde lo llamaba el vivo deseo de acri- 
solar su reputación e imponer silencio a la calumnia, él i su her- 
mano Luis son víctimas de una sorpresa; caen en mano del ene- 
migo; sufren el peso de las cadenas, los insultos de un opresor 
insensato, i los olores de un fétido calabozo. Su serenidad im- 
pertubable en medio de tantas desventuras, sus nobles contes- 
taciones a las propuestas de arrepentimiento que se les hacian 
traen a la memoria los bellos siglos de la Grecia. Desaparecie- 
ron los Carrera i con ellos desapareció la aurora de la libertad 
que empesaba a iluminar nu£Stro hoy^zonte. El ejército se desa- 
nima i casi se disuelve; Talca después de haber sido dos veces 
testigo de la humillación de nuestras banderas, ve ondearen sus 
muros la del rei de España; ellas cubren la provincia entera de 
Concepción. — Para colmo de males una capitulación que solo 
podia aceptar el convencimiento íntimo de una ruina inevitable 
estingue de raiz los jérmenes de independencia que empezaban 
a brotar en nuestro territorio, i borrando hasta los signos esterio- 
res con que el pueblo habia simbolizado su soberanía, restablece 
la de un monarca que aniquilaba por sus manos el trono de sus 
abuelos, i que, por la propencion natural de su carácter, des- 
cendía ala clase de subdito, i abandonaba a los horrores de la 
guerra civil la mas vasta i mas rica de las herencias. Los Ca- 
rrera solo quedaron escluidos de la libertad concedida a todos 
los prisioneros, i como si ellos solo fueran objeto de tí^ror a los 
tiranos, como si con su esterminio quedaran estinguidas para 
siempre las esperanzas de los patriotas. 

I, en efecto, ¿cuándo renacieron éstas con todo el vigor de los 
primores dias de nuestra emancipación? Cuando los dos herma- 
nos Carrera^ burlando la vijilancia de sus carceleros, i arros- 
ado una persecución espantosa que los colocaba al nivel de los 
5 viles delicuentes, seguros de su inocencia, i prefiriendo la 
arte a la esclavitud, se presentan en la capital, i forman sin 
^s armas que el influjo de sus nombres, un punto de reunión 
*orno del cual vinieron a congregarse todos los libres. El 



— 204 — 

cuya opinión puede estraviarse por un n 
mpulzos naturales lo conducen siempre a 1 
, se agolpa a la plaza de Santiago i confia 
s al líñico que hnsla entonces habla sabido 
Miguel Carrera jefe de un gobierno elejido 
lontánea de la nación, olvida sus ofensas \ 
3S de virtud i moderación a sus perseguidore 
eparar los males que habia producido su 
en ella habia echado profundas raices une 
iosos que pueden acometer a las sociedade 
cundo en desorganización i en inmoralidac 
n los motivos que lo orijinan; i el mas san 
ades que provoca — la guerra civil; ese puna 
;ulos de las familias; ebe incendio que cunde 
ediñcio social; ese destructor universal de I 
ntes, de las relaciones mas sagradas, de las 
is. Armas fraticidas que asertaron contra < 
a; tuvieron que rechazarlas, i el único de 
;ba su cruel alternativa era el de suavizar 
anidad i del olvido, los terribles golpes que 
30ca recibía la Patria. Así lo hicieron, sal 
)Etrar¡os, publicando una amnistía sin límit 
i coneediendo un perdón jeneroso al autor 

, sin embargo, habían dejado en la milicia 
tn i abatimiento que no tardó en pronunci: 
timoso. En vano habla el nuevo jefe aprove 
nomentos de unión i de reposo en reorgani 
ida de sostener la causa de la Ubertad; en 
I nuevas tropas en la capital; guarnecido lo! 
os combatientes i engrosado con un millón 
iblico. A estos portentos de un celo infatiga 
sta derrota de Rancagua; la dispercionde 
5; los esfuerzos inútiles de los Carrera por 
is de Chile en el norte de su territorio, días 
¡a i para la humanidad; días manchados ce 
orden i con la ignominia del terror; diás ei 
os espléndidos destellos con que se habia 
de ventura. Arrebatados por el torrente jent 
unicar a los otros el brio que lo animaba, lo 
lídos CD sus infortunios como lo hablan sid( 



— 205 — i 

les i se abren una nueva carrera de persecu- 
as. 

larlos resortes que dieron oríjen, sin poner a 
descubierto las pasiones mas bajas, los impulsos mas mezquinos 
de cuantos puede abrigar el débil coranon hucaano. La primera 
virtud que se manifiesta en los pueblos apenas han roto las tinie- 
blas de la vida salvaje, la hospitalidad, ese sentimiento inspirado 
por la misma naturaleza i santificado por la relijion, que protejo 
"' viajero en las arenas del África i al náufrago en las costas mas 
clementes, niega su bálsamo consolador a nuestros ilustres 
üigrados. En un pais, que no saben mirarlos como estranjeros, 
lesto que habían defendido la misma causa, son mirados como 
IOS i como enemigos; presos, maltrados, cubiertos de amargu- 
isi calumnias; despojados de su autoridad militar, separados 
! 8U3 compañeros de armas, i en medio de todas estas calami- 
ides, entregados al único pensamiento de salvar a su pais, de 
iscarle defensores i aliados, i de precipitarla caida de sus do- 
linadores. 

Buenos Aires, lejos de ofrecerles recursos para una empresa 
lie interesaba directamente a todos los pueblos americanos les 
resentó los mismos sentimientos hostiles que Mendoza. Si aquí 
'iunfaba el despotimo militar, allí se entronizaba la mas feroz 
insensata anarquía. La amenaza de su destierro, los horrores 
e la cárcel, la desconfianza, el insulto, el desprecio, tales fue- 
on los obsequios con que recibieron a los patriotas de Chile los 
¡ranos de un pais destinado a ser largo tiempo el teatro de la 
mbicion impotente i del espíritu desorganizador. Estaban aun 
íjanoslos dias de su reposo, i aun mas, aquellos en que el jó- 
lo de un hombre debia llevarlos a los mas altos destinos, Per- 
lidaslas esperanzas de adelantarla causa de la independencia 
n medio de tantas centrariedades i delirios, los emigrados chi- 
enos dirijen sus miradas a la jenerosa e ilustrada nación que 
eñaló a los americanos el camino de la emancipación. José 
^liguel Carrera parte a los Estados Unidos, sin mas fondos que 
lu elocuencia, sin mas inñujo que el que le daban sus prendas 
iiuinentes. 
Estos recursos bastaron para atraerse la benevolencia, i obte- 
grandes auxilios de los que yaveian en Chile un miembro fu- 
de la gran asociación americana. A los catorce meses de 
alida del Río de la Plata el activo emisario vuelve a entrar 
US aguas, con una escuadrilla, un cuantioso armamento, ofi- 
" distinguidos, hábiles artesanos, i una vasta, provicion, de 



— 206 — 

jetos no menos útiles a la empresa que r 
alcanzado el éxito mas seguro, a no haber 

aquella fatalidad que parecía destinada a 
incia mas inflexible i el celo mas acrisolad 
pedición llega a Buenos Aires, i paralizad 
idos artificios, i por una inicua convencioi 
un todo, por un golpe de violencia, despoti 
ausa de la libertad, como opuesto a los prii 
cho de jentes. Otra persecución, mas inji; 
los anteriores, amenaza la vida de los Car 
al odio de sus enemigos por medio de la fi 
lan José se ven de nuevo en el asilo del crí 
los tiranos. Un momento de arrojo ofrece 
de burlar las tramas que se urdían en su 
ría libertad a Chile se presenta como profi 

) circundan ofertas seductoras, a que resis 
ma, i amargas tribulaciones, que soporta c 
n; pero allí también lo alcanzan los tiros ■ 
nevolencia. Ni aun le es dado arrastrar en h 
. existencia emponzoñada por toda clase d 
najen de su patria, sometido de nuevo el p 

idea de restablecimiento, que hubiera deb 
sfuerzos i sacrificios. Proscripto a instanci 
lenos-Aires, de un país en que supresenci; 
quetudes; impulsado por el deseo de encan 
isignio de preservarlo del dominio estranje 
j forjaban secretamente por manos que lí 
uesto a la ferocidad de un bandido, si buso; 
jrio inmediato, e imposibilitado de dejar aq 

el injusto secuestro de sus propiedades, ii 
. el reposo i la oscuridad que convenían a 
lene una hospitalidad peligrosa, que. en '. 
¡o la oliva de la paz pone en sus manos h 
;iv¡I. 
?ra toma parte en ella, no como un faccioso 

1 aventurero ambicioso, síno como un enei 
la tiranía anárquica que devoraba a la i 

Lrjentinas. En breve se unen las banderas c 
ianta Fé, i las de la misma provincia de 1 

! abre ésta ciudad sus puertas a los venced) , _ 

parece José Miguel colma.áo de los aplausos i las benc - 



— 207 — 

,ebIo. Este desbaratíi los simulacroa de poder que los 

liado; deposita su confianza en manos que le paré- 
is,! estas manos empuñan ¡as armas de la traición 
2I hombre jeneroso a quien en gran parte debían su 
engrandecimiento. Ll i los pocos chilenos que lo rodeaban deses- 
peranzados de hallar entre los hombres gratitud, buena fé i je- 
nerosidad, huyen a los desiertos con el vago deseo i la remota 
esperanza de acercarse al suelo natal í lanzar el último suspiro 
en su defensa. 

No bastó tan inaudita serie de desastres a calmar las iras de la 
fortuna, ni bastaron ellos a entibiar el brío de los prófugos chile- 
nos. Vencedores en diferentes encuentros de las tropas mendocinas 
'codovesas, divisaban ya, quizás animados de dulces presenti- 
lientos, las cumbres de los Andes, cuando pérfidas sujestioues í 
I oro astutamente derramado por ocultar espías, corrompieron 
i fidelidad de unos soldados que no eran asistidoscon sueldos ni 
nimados por el poderoso estímulo del honor, i cuando el cansan- 
io i la desesperación abrieron la puerta a la traición i a la fala- 
ia. Los mismos que hasta entonces hablan seguido con ciega 
wnfianzalos pasos do José Miguel de Carrera, i de sus ilustres 
looapañeros, los entregan vilmente a sus verdugos. 

Antes de recordaros, señores, lo mas horrible de los catástro- 
íes, fijad vuestra atención en las tres víctimas destinadas a saciar 
loa inesplicable malevolencia. Juan José de Carrera, que había 
nerecido las bendiciones de sus conciudadanos por su conducta 
íirtuosa en la conmoción de 4 do Setiembre de 181 1 , que abando- 
na un puesto elevado en el gobierno, para tomar parte en la bata- 
la de San Carlos, en el sitio de Chillan, i, al frente de sus gra- 
naderos, en lamemorable defensa de la capital, cuando peligraba 
illa i la nación; José Miguel, de cuya incansable actividad, de cuyo 
ardiente civismo, de cuyo heroico desprendimiento os he trazado 
un bosquejo r<ápido, que la historia sabrá amplificar con los hechos 
coas eminentes, i con los mas interesantes pormenores; Luis, que 
como su hermano mayor adquirió derechos eternos al respeto je- 
neral contribuyendo a estipar una conspiración peligrosa; Luis 
que ostentó un jenio estraordinario en el mando de ia vanguardia 
al protejer la retirada de Yerbas-Buenas; en las jornadas de San 
"' 'los, Concepción i Talcahuano: en las acciones de Chillan, en 
campos de Maipú, i en la celebre cuanto penosa retirada de 
icagna . Estos eran los que en medio de una carrera señalada 
'tantos esfuerzos, por tantos combates, por tantos rasgos de 
>, de entuciasmo 1 de civismo, debían ser arrancados a la so- 



idad i perecer del modo que las leyes designan a 1 
s criminales. 

Mendoza al pronunciar este nombre; Señor 

•se un velo fúnebre en la imajinacion de los que 
ibramos también con el del silencio i con el del pi 
¡catástrofe que aquel nombre nos recuerda. Iv( 
■s dignos de un lauro mas esplendido que el tare 
rece nuestro amor, víctimas ilustres sacrificadí 
vida por las maquinaciones tenebrosas de la env: 
lion, reposad en fin, en esteasilo que os ofrece' 
rga separación, vuestra patria agradecida, i n 
rtudes cívicas, amor a la independencia i orgull 
i en la memoria de sus hijos, como objetos ine 
admiración i de su gratitud. (6) 

Compatriotas: 

Un torrente de pasiones desmesuradas i en coi 
)n arrebató de entre nosotros en los mejores dias 
ís víctimas preciosas, cuyas frias cenizas tenéis 
itria, cual otra Raquel inconsolable, vertirá abu 
as sobre la sombra pavorosa del sepulcro que i 
1 dolor reprimido por tantos años, lanzó al fin un 
le corriendo con la velocidad del rayo, se dejó 
otro estremo del EsLado Chileno, i los restos d 
MS jenerales Carrera abandonados al olvido, i ci 
ros en el territorio mismo donde fueron sacrifi< 
te día un lugar eminente i distinguido en los lú| 
tn la dulce emoción del mas tierno reconocimiei 
on de la voluntad jeneral en orden a la traslacií 
isito inestimable fijará una de aquellas épocas, (\ 
ble el nombre de la República en las pajinas de 
mciudadanos. Tal es el homenaje, que en todos 
Patria a la virtud i al heroísmo. Los tres Ik 
liaron sus dias, dejando impresa en el corazón 
iotas la huella del honor i del desinterés en la i 
'ienta lucha de la independencia nacional. Dota 
es sentimientos, con gran denuedo i bizarría co 
eros para arrojarse sobre las falanjes enemigí 






el primer fruto de siis'trabajos militaros en Yervas Buenas, tu- 
vieron la satisfacción de animciar a sus compatriotas, que el león 
de la España, no era tan feroz como lo pintaban. 

Desde aquel momento principió a ochar profundas raices el 
árbol majestuoso de la libertad. Su virtuosa rarnilicacion difun- 
dióse con rapidez hasta las plazas de Talcahuano. Tremoló en 
en aquella fortaleza el pabellón tricolor; i los enemigos de la in- 
dependencia reducidos al estrecho recinto de Chillan, miraban con 
iperacion el simulacro del despotismo, que iba a desapare- 
lara siempre del suelo araucano: pero faltóles mui luego el 
I de las virtudes, i perdiendo por momentos su verdor i ro- 
■z, estuvo a punto de secarse enteramente. En tan horrible 
raórfosis José Miguel i Luis de Carrera' sicnícn toda la 
■gura del dolor, viendo a la cara Patria en gran riesgo, 
lenor, que el que corrían sus propias vidas en las manos 
¡rano Gaiiiza. Sorprendidos en el tránsito a esta ciudad 
i la de Concepción, fueron conducidos como en triunfo 
presencia del jeiieral español. Este jefe sordo a los gritos 
humanidad i sin respetar las consideraciones, que el de- 
) de jentes dispensa a los prisioneros de guerra, los oprime 
pesados hierros, dandoi^'S por descanso los oscuros calabo- 
le Chillan, Allí esperaban con serenidad el día, en que 
mtados a espectáculo a unos hombres do un temple cruel i 
ativo, i uncidos al carro t-el déspota Fernando, debían 
er a la Patria los últimos suspiros, antes que el derecho sa- 
tnto de los pueblos, que poco antes habian sostenido con la 
ia. Fluctuando de esta suerte entre la esperanza i el iiifor- 
, un acaso les sustrajo a la vijilaucia de sus verdugos, 
a sin acción el piiiíal homicida, i los dos hermanos Garre- 
orriendo de peligro en peligi'o, consiguen reunirse a sus 
laneros de armas en la ciudad de Talca, 
los dias pasados habian sido aciagos, un porvenir mas espan- 
comprimió sus corazones. En el seno de la Patria se forjan 
isiabones de una cadena de infortunios mucho mas pesada 
la anterior. Por todas partes asoman enemigos de su exis- 
a; i por un trastorno de sentimientos quizás sin ejemplo, los 
idores de la libertad chilena tienen que buscar en la áspero- 
ios montes un asilo contra la crueldad inaudita de sus per- 
idores. Un golpe ele fortuna coloca por segunda vez a José 
lel a la cabeza del gobierno. Todo se reanima con la pre- 
la de éste impertérrito defensor de la libertad, desaparecen 
) una sombra fugaz las ideas sombrías de servilismo. La 



— 210 — 

Patria envilecida i ultrajada coa la degradante cap¡ 
Talca, recobra los derechos de su antiguo esplendor 
i algunos de sus hijos descarriados, tienen que ad 
otras virludes la jenerosidad de aquel valiente ameri 
un velo a lo pasado, abraza i ofrece de nuevo su ai 
poco antes fulminaba anatemas contra su vida i la d 
aniigos, ¿i en qué circunstancias compatriotas? I 
mentos mismos en que la e.spada del intrépido L 
de humillar su orgullosa presunción en los llanos de 
breviene a los pocos dias la azarosa jornada de Rai 
cúmulo de imprevistos accidentes les pone en la dur 
de atravesar los empinados Andes; i aun mas alia 
jénio del rencor i de la maledicencia. Pero ¿es éste 
gar, para trazar el cuadro de las crueldades, oprc 
cienes con que apuraron su noble resignación hasta 
en que arrojaron el úUinio suspiro en los cadalzos c 
Nó compatriotas. La posteridad tiene ya materialeí 
para formar la historia de estos tres mártires de la 
cional. Dejemos a ella, el cuidado de encomiar s 
mientras nosotros llorando sobre los restos infortur 
tres héroes chilenos, solemnizamos el día, que la Fat 
consagra a su memoria (7). 

En seguida repartióse con profusión el siguiente 

CANTO FÚNEBRE 

LaQEÓ el horrando ^to 
De gneira i destrucción, discordia fiera, 
I la traición, el odio i el delito 
Se agolparon al impío llamamiento, 
La opresora bandera 
Dióse otro reí al viento, 
I cuando amenazaba sanguinosa 
La tiranía colonial, cien vidas 
Se cortaban por manos frotricídas. 

La morada frondosa 
Que fecundó del Maule los corrientes 
Desolaron entonces inclementes 
Guando puede lanzar acerbos malee 
La colera del cielo a los mortales 
Huyó U paz de la nación que un dia 
Colmada de sos bienes 
I hayo Is Lbertad nacida apenas 

(7) Boaso fúnebre a la memoria de los tres Unetreí C&irera, pronanciado po al 
esoónigo &a Lois B. Tollo. 



— 211 — 

Entre rotaa cadenas 

Víctimas hnbo s{, i hubo tiranos 

¿Qué fnior, inaenaaCos, oa Bnima? 
De la encumbrada cima 
Donde las colocó oiega fortuna 
¿No veis ya darrocarae el despotismo 
Que de lejana tierra os avasalla? 

I al noble patriotismo 
Circundáis asechanzas en la cuna! 
¡I la sangrienta destrucción estalla 
Cuando debiera un solo movirntento 
Unir vuestros esfuerzos, i un momento 

Bastar al esterminio 

Del injusto dominio! 
¿Queréis de nuevo ver en vuestros muros 
Esos signos impuros 
De torpe humilJacioD i vasallaje, 
¿I en vtz de iudependencia, vil nltraje? 

Infamia en ves de gloria, 



Del popular deseo se aniquile 

I el nombre de Naeion se borre en Chile? 

Yed ya cumplido el execrable voto 
El lazo de amistad disuelto i roto, 
En oollunda humillante se convierte 
Espantoso silencio, cual domina 
8obre el lóbrego asilo de la muerte, 
Aterra el fértil llano i la colína; 
Envainase la espada defensora. 
I la hueste opresora 

De venganza sediente 
Al pié del monte, altiva se presenta 
Como disipa el huracán silvoso, 
Coa bramido espantoso, 
Las blandas florecUlas 
Que del arrojo ornaban las orillas, 

Así nueetros valientes 
So esparcen en rejiones inclementes. 
Hallando en vez de lazos fraternales 
Persecusion, i grillos i puñales. 

I a vosotros también, nobles hermanoa. 

De la patria esperanza lizonjera, 

Se aperciben tormentos inhumanos 

Ed la hermosa ribera 

Por donde se dilata 

La corriente magnífica del Plata. 

I a vosotros también, sin que os defienda 

De la calumnia horrenda 
Vuestro celo inocente i jeneroso 
Donde qjuíero que opriman a los hombres 
Hierro desolador, yugo afentoso, 
Allí lucen primero vuestros nombres 
Donde jimen loa pueblos sometidos, 
Allí vuestros aceros esgrimidos, 

Al potente amenazan 
I de emancipación b senda tnian. 

El jenio destructor de la anarquía 



— 212 — 

Rnjí¿ furioso al veru. i exiUndo 
Desde el averno a la caterva impía 

Que obedece su mando, 
Contra roaotros la lanzó— de entonce 

Solo pecbos de bronce 

Solo roanos hostiles, 
Encontrar!» en el jiro vagamundo 
De existencia fugaz — Pasiones viles 
Coutra vosotros se arman, i en el mondo 
Solo os deja la suerte encamisada 

El desierto i la espada. 
Mas ¿Donde vais? Los dioses tutelares 
Desertaron también vuestros hogares 
Justicia i protección la patria niega 

I SI esperanza ciega 

Vuestras almas seduce 
I cual vano meteoro os conduce 
A la falta escabrosa délos Andes, 
Yed que os arroja al engañoso abismo 
Que allí, ni et exaltado patriotismo, 
Ni la exetsa virtud ni acciones grandes, 

La caterva feroce 
Caterva deeneniigos inclementes 
Cuyos votos ardientes 
Oyeron los destinos inhumanos 
Librándoos indefensos en sos manos. 

Cubran ciprecea fúnebres la escena, 
Del sacrificio atros- riegúela el llanto 

De la Nación Chilena, 

Idesde el trono santo 
Donde recide el Hacedor Divino 
Grato pordon descienda al asesino; 
Mas eternice el jénio déla historia 

""ía, incorrupta memoria 
Del que sabe morir como hombre fuerte, 

Del que marcha a la muerte 

Sin que le imprima susto, 
Así muere el hombre honrado i mnere el justo; 
Así inmolados por venganzas fieras, 
Marieron en Mendoza los Carreras. — 
Almas sencibles! Respirad-la suerte 
Cansóse deesterraimo;coa la muerte 
De tres Héroes perece el heroísmo 
Mas no el sacro -Civismo 
Que en Chile ardiera -No- su antiva llama 
De los pueblos, ya libre se derrama; 
Benne sus esfuerzos, los corona 
Con gloria i con segura independencia, 
I con fraterna paz los galardona— 
Ceflidode esplendor i de opulencia. 
Renace Chile, como estrella clara 
Quede oriente la marjen ilumina, 
I. a refuljente jiro se prepara — 
De lacivÚ discordia In ruina. 
Se oculta entre doradas sementeras; 
Oubrense do rebaPios las laderas 
Baüon naeVüB raudales los desiertos; 



— 213 — 

Ondean en loa paertos 

Cion baaderas eitraüas, 

I abriendo sus entralías 
La tierra, al jénio i ul tralmjo unidos, 
Bovela aaa tesoros escondidos - 
La paz, la dulce paz, hija dol cíelo, 
Cubre benigna loa antiguos malea 
I Doa estrecha en brazoa fraternales. — 
Kntónces fué onandosonú un jemido 
Doliente i molaaoSlico lanzado 
Mas allá da loa montes, cual lamenta 

Ruiseñor aflijido ^ 

El nido abandonado, 
De donde los irrojú cruda tormenta — 
«Patria querida, en cuyaa nobles aras 
«Se exalú, nuestra misera existencia 
«¿Porqué del grato seno nos separas? 

«¿Porqaá a nuestra inocencia 
«No da un regalo blando í pto 
nUn homenaje honroso, aunque tardío? 
«En nuestra muerte el crimen i el encono 
iSeilalaron sus hórridos excesos; 
«Será que en horfandad i en abandono, 
«Yasgan proscriptos los desnudos huesos, 
«De tres hermanos qae hi suerte ha unido 
«Ea valor, en desgracia, i en olvido?' 
Chilenos, respondod; corred al templo; 

Biegue sn suelo santo 
De patriotismo i compasión el llanto, 
I cuando busquen mememorable ejemplo 

Otras je aeraciones 

De inmortales acciones 
La juventud ardiente i jenerosa 
Acuda a esta morada relijiosa, 
I oubra con sus lágrimas sinceros 
La tumba en que descanzan los Carreras. 

Josa JOAttniK Mora 

JaQÍol3del828. 



-■ 214 — 

El 30 de junio de ese mistno año a petición de 
titiiyente, i por moción presentada por el Dr. D. Francisco Ruii 
Tagle, el gobierno dictó el siguiente Decreto: 

Santiago, junio 30 de 182%. 

Siendo demasiado notorias al gobierno todas las circunstancias 
acaecidas en el fallecimiento del Brigadier Don José Miguel Ca- 
rrera; como en su matrimonio realizado en esta clase, i nacimiento 
desús cinco hijos, se declara: que los documentos prpsentadosi 
la ley del Congreso de 26 de marzo próximo pasado por la que se 
decretaron sus exequias, son bastante paraabonara su viuda todi 
el tiempo que permaneció en este estado i después a sus cinco hi 
jos, el montepio que les corresponde por reglamento; en estavir 
tud, la tesoreria jeneral proceda a su abono desde el 4 de setieni 
bre de 1821, en q :e ocurrió la infausta muerte de dicho Jenera 
hasta el dia, i en lo sucesivo lo verificará mensualmente. Tomes 
razón i comuniqúese a quien corresponda «Pinto» uBorgoño» (í 

Por decreto posterior (1. ° de julio de 1828) se confirió al hij 
del jeneral, niño de siete años de edad, José Miguel Carrera i Fon 
tecillael grado de alférez de Caballería de linea, nombrandosel 
al mismo tiempo, edecán del Supremo Gobierno. 

Se devolvieron parte de los bienes del jeneral a la familia, lo 
que se hablan confiscado de orden de O'Higglns. (9) No pudJend 
devolvérseles el todo, por haberse vendido parte de ellos. 

Gloriaal digno majistrado que ejecutó un acto de justicia digni 
de su esclarecido nombre. 

Gloria al pueblo chileno que por medio de una suscripción popu 
lar, elevó a la memoria del Mártir de la Patria la estatua que hoi s 
ostenta en la Alameda. 

(8) La Clave n. ° 93 

(9) La hacienda de San Miguel en San Fmacísco del Monto, faé devuelta por t 
padre de don Diego Barros Arana a quien O'Kiggios ae la ha^bia obsequiado oom 
cosa propia. 



•ENDICE 



DOCUMENTO N." i 

lOTICA CARTA DE D. JOSÉ MIGUEL CARRERA A SU 
i. DE LA REVOLUCIÓN DEL 1 5 DE NOVIEMBRE 

padre: 

hai bandos en verdad, pero son bandos que en 
un momento se destruyen si seguimos el sistema justo, el sis- 

1 de ia libertad y el sistema único que puede traer la feticí- 
de nuestra patria. Seremos eternos en la historia si seguí- 

y si al contrario, seremos infelices, y nos llenaremos de 
bio. 

ís obras cuando empiezan es menester concluirlas; los 
bres a quienes la Providencia ha dotado de una alma gran- 
eben ser superiores a todos; no veo nuestra ruina como 
me pinta; todas las cosas tienen un medio y pueden conci- 

2 después de dado el golpe: con un buen gobierno hay 
is. dinero i cuanto se necesite para el logro de nuestra 
tad. Ha llegado la época de la independencia americana, 
e puede evitarla; la España es perdida y si nos dejamos 
ir de infundados recelos, seremos presa del primer advene- 

que quiera subyugarnos. Si éste pueblo pone en Vd. el 
on, seré contento y viviré en el, mientras no vengan Jefes 
añoles, sucedido ésto, me marcharé a buscar mi descanso 
laises en que (si es posible) ni remotamente sepa las atro- 
des que indispensablemente han de cometer aquellos ca- 
s. 

[esotros no hablamos; todo lo que hablan es por conjetura; 
es, amado padre, mi sentir, dimanado deí amor que pro/e- 
mi Patria y a mi familia; creo que no podemos de ningún 
lo llenamos de gloria siguiendo el antiguo gobierno, aun- 
aste nos llegue a proporcionar tranquilidad, seremos reos 
paz del mundo. Mas dulce es mil veces la muerte para su 
inte hijo que le decea las mayores felicidades. 

José Miguel. 



- 218 — 

P. D. J. J. y Luis me dicen estar poseid 
sentimientos, pero los tres ofrecemos mantei 
retirarnos, dejando asi obrar libremente al pi 



DOCUMENTO NUM. 2, 

Principales piezas del sumario levantadc 
de la conspiración del 27 de noviembre 
la vida de carrera. 

En el mismo instante conforme a lo que t 
Excelencia en el. Auto que antecede, hizo ce 
un hombre Reo por esta causa. De quien po 
bió juramento que lo hizo en esta forma de 
cual prometió decir verdad de lo que supiere, j 
siéndolo como se llamaba, qué ejercicio tient 
causa de su prisión. Dijo llamarse Franciscc 
cicio Capitán del Real cuerpo de Artilleros, 
su prisión la ignora. Preguntado con quien a 
cuando le prendieron: Responde que con doi 
Huici y su criado. Preguntado: que desde qi 
che se juntaron, y adonde, si andaban a pié, > 
qué objeto: Responde que desde las nueve 
misma noche le convidó don José Antonio F 
pedición, que no le esplicó y se juntaron cad; 
lio vajo los ojos del Puente nuevo: Pregur 
celencia con que motivo se juntaron en luga 
y con que trajes. Responde: que nunca le d 
aquella estación: pero habiendo tratado el c 
pararse, íe instaba Huici que aguardase a su 
sé Antonio Huict, espresando que aunque es 
dado no asistió al lugar del Puente, sino su li 
Domingo; que la Ropa que llevaba el decl 
disfras; pero sí una manta morada y un soml 
Preguntado otra vez porque razón se echó f 
compañero abajo del caballo, y huyeron. R( 
que sintió que lo seguían habiendo caldo si 
ocultarse. Preguntado qué conversaciones hu 
Puente con don José Domingo Huíci y qué a 



— 219 — 

le; que solo trataban de buscar a don José A 
) llevaba armas ninguna. Preguntado adonde 

aquel punto, y qué calles anduvieron hasta 
su prisión, responde que pasaron por el Puí 
e dirijieron por el cuartel de Asamblea, Fia 
, Esquina de Cruz, Esquina de don Francis 
alie de la Merced, calle de las Monjitas, Ta 
= volvieron al Basural, y de alli a la calle 

donde fué preso. Preguntado qué caballo 1 
iien era, y a qué horas, y cuando se lo pres 
o condujo a su casa. Responde: que el caba 
que es de don Domingo Lemus, y que de sieti 
¡staron: que lo condujo una moza aquien pa 
:onoce solo de vista sin saber donde "ive, ni 
3ara traer el caballo no llevo papel ni recado, 
hicieron preguntas, i reprgeuntas, dijo no sal 
jue tiene dicho, y contestado bajo el juramei 
) con su Ecelencia después de leida su decía 
doi fé. — Francisco Formaz — Anteml. — J?am 
'ledo. — Escrivano Publico. 

Noviembre 28de i8 ii. Para adelantar esta; 
ciona el Señor Juez de Apelaciones Don Lon 
jn el Escribano sostituto de Gobierno, y concl 
ita. — Carkkka. — O'HiGGiNS.— y?í>í-^£>r Marin. 
arría. 

lad de Santiago de Chile en veinte y ocho d 
oviembre de mil ochocientos once años Don I 
Villalon Jues del Tribunal de justicia, y ape 
jd de la comicion que se le confiere por el dec 
de, hizo comparecer a su presencia al teniei 
jado Don José Santiago Muñoz y Besanilla. 

dad de Santiago de Chile en 28 dias del mes 
e r8ii años Don Lorenzo José de Villalon Ji 
de Justicia i Apelaciones, en virtud de la coi 
confiere por el decreto que precede, hizo ce 
resencia al Teniente Coronel Don Santiago ^ 
la de quien fue recibido juramento, premisa 
: de su Jefe, que lo hizo por Dios nuestro Sei 



— 220 — 

■abra de honor y cruz de su espada; ) 
itenido del auto cabeza de proceso; 
[7 del presente mes de Noviembre v 
la una del dia de su cuartel para su < 
lela de la Compañía al Capitán de Gn 
ngo Huici, quien se dirigió al declarai 
res sin remedio, y yo, sino quitamos d 
pues estos pretenden entregarnos a Flt 
Dmos Patriotas y no lo consentimos, 
u furor, y añadió, voi á misa, vente a 
arde, y trataremos varias cosas — Que 
ite de la viveza y energía con que le h 
lora expuesta para oír de su boca los 
para una empresa de tanto bulto — ^ 
.lici y movida la conversación, le dijo 
;s millones que se habían pedido eran 
■■leming los embarcase, y fugarse con 
le estas infundadas razones obligaron 
le, que no le hacían fuerza, y que cue 
ios para dejarse seducir de tres únio 
eplicó Huici, que cuando así no fuese 
; sujetos que mientras viviesen les tr: 
la mano, y que sí su orgullo había dt 
blico debían morir ellos, y cuantos tuví' 
de familia — Qiie concluida la secion 
iendoie antes, que á la noche le conve 
endria en la Alameda, para lo que tí 
eniente Coronel Don José Vígíl, qt 
disfrasado á la segunda pila de la Alar 
juntado sobre que asuntos movieron la 
), dijo que fueron indiferentes, y que 
cuando el declarante caminaba al lug 
1 el camino al citado Vígíl que tambif 
ibo, y que recayendo la conversación f 
ci le dijo el declarante, vamos obse 
itos son por espíritu de partido, pues 
¡das que me convenzan de que los Caí 
sistema — Que Vigil le contestó que a 
ba persuadido de lo mismo que él pí 
ibos á la segunda pila y sentados en l 
don Juan Makenna con su hermano 



— 221 — 

Francisco Vicuña bien disfrazados. — Preguntado que especie 
de difraz llevaban, dijo — Que bien embosados en sus capas 
y bien calados sus sombreros, y que Makenna iba siu uni- 
forme y ambos de paisanos. — Preguntado que fué lo que le 
dijo el Coronel Makenna, contestó, amigo, le expuso, esta- 
mos mal. Los Carreras atentan contra nuestra libertad y va- 
mos nosotros á ser víctimas. Qué el declarante le replicó, 
Señor, yo no puedo creerlo, digame Ud. que le oyó decir á 
ning á cerca de don José Miguel Carrera? Nada le dijo 
)ido, pero sospecho por su intima amistad.- — Que entonces 
íenna le expuso que se dirigiesen á lo sustancial del caso 
era como podrían dar el golpe. — Que el declarante le con- 
ó, no tengo pensado de que modo sea, que él mas fecundo 
irbitrios podia discurrir el como.— Que todo esto lo hacia 
leclarante por descubrir sus ideas, para precaver el golpe 
dándolo asf á los destinados al cuchillo, pero que conoció 
todo aquel plan solo se formaba por espíritu de partido.— 
i entonces Makenna le dijo, amigo, el modo de ejecutarlo 
mas seguridad es, que un dia de estos se citen á la sala de 
\utoridad Executiva á los Jefes de los Cuerpos y juntas 
el pretesto de que den arbitrios para acopiar los tres mi- 
es que han pedido, tendremos escondidos veinte y cinco 
einta hombres bien armados que acometiéndolos de impro- 
I los asesinen, cuidando de ocultar sus cadáveres hasta que 
:edes sobornen la tropa con cuatro ó seis talegas que pon- 
mos a su disposición con todo el tesoro de la Real Casa, 
10 el de mis amigos y parientes. — Que se trató sobre quie- 
serian los agresores, si Dragones de Chile ó Asambleas, y 
; exigiendo Makenna del declarante su palabra de honor se 
raron todos,— Preguntado sobre si el declarante reconvino 
lakenna, que quienes eran los Jefes de los Cuerpos que se 
lian de juntar, dijo que los Señores Carreras, don Juan de 
)s Vial y don Joaquín Guzman. — Preguntado si á todos los 
expresados trataban de asesinar, como igualmente á todos 
demás Señores que componen la autoridad Executiva, y 
í sino reconvino sobre esto Á Makenna, dijo. — Que en 
cto lo reconvino, pero que le contestó que ya se trataría el 
do en que el golpe recayese en los Señores Carreras. — Que 
iiguiente día por la mañana vino a casa del declarante el 
tdo Vigil diciendole ¿que hacemos.'' Al Comandante don 
in José lo han citado al Gobierno, y Huici que está de guar- 



día en la Prevención, me ha dicho que hoy 
ran. Que como permitían esa maldad, que 
ngticiarlo a su Comandante y acompañarlo { 
guna cosa.— Que salieron juntos sin hallar a 
hacérselo saber temiendo los viese Huici t 
hablar con su Comandante: que en estas cir 
traron en la calle al esclavo de dicho Comar 
cinto á quien le dijeron avisase a su Seíior le ■ 
guan del Colejio de San Carlos, y, que procur 
ir al Gobierno. — Que á poco de esto se encon 
la Catedral al expresado Comandante que s( 
no en consorcio de Don Ramón Formas, y 
un lado le dijo se precaviese de entrar a 1: 
ridad Executiva, que así convenia y que d 
motivos, — Que la noche del mismo día le de 
dante la conjuración con solo la reserva de li 
nes esperaba volviesen á mejor camino sin 1 
ticia, ya por estar advertido su Jefe, y ya p 
el secreto decayesen de animo.— Que la sul 
la anterior hablando confidencialmente en e 
tado Vigil determinaron morir antes que co 
este plan, y que en ello quedaron de acuerdí 
mo quedó el Teniente Veles quien le mai 
ideas añadiendo que el amaba al Comanda 
mitiria que se le hiciese la menor extorcion 
muchas noches que mediaron entre la cita 
en la que se aprehendieron algunos, le di 
rante, en la calle, que iba estando la cosa 
declarante tenia cien mil pesos según lo aci 
que pretendió darle con la Comandancia 
Que el dicho pagaré le dijo Huici estabi 
kenna y de los Larraynes. — Que la noche t 
de las oraciones se vino Huici al declara 
Cuartel y le dijo: he trabajado hoÍ mucho, 
el golpe, mañana al amanecer aparecerá la 
y cuatro hijos Carreras, y con Don Miguel 
morirá. — Que el Batallón de Pardos estaba 
de la mañana y bastante Caballería de Caí 
guntandoles el declarante, como aseguraba ; 
le dijo «cuando el Comandante baila á ca 



se le echaran encima doce hombres que son dos F. (i 
ds, dos L. (2) un A. (3) un B. (4) un mulato sirvien 
José Antoiiio Huici, un mayordomo de Larrayn, y 
acuerda de lo^ otros dos. — Que don José Donjingo 
expuso igualmente haberle quitado la ceba á las pist 
Comandante Don Juan José durante la asamblea, y q 
mente estaban en junta los principales conjurados e 

P... del C : y que no se acobardase.— Que inmed 

declarante lo participó al Capitán Don Luis Car 
: lo denunciase al Comandante Don Juan José, 
larante no lo podia hacer por hallarse Huici con 
inandaiite en su cuarto. — Que es cuanto sabe etc 
OSÉ Santiago Muñoz. — Ante mí. — Pedro José 
:rÍbano. 

DECLARACIÓN DEL TENIENTE CORONKl, DON JOSÉ 

^ue todo quanto en la antecedente declaración 
leclarante es cierto y en los mismos términos 
>resa, y que esta es la verdad y cuanto tiene qu< 
materia.— ViLLALON. — José Vigil. — Ante rei, — i 
isiño, Escribano. 

DECLARACIÓN DEL CAPITÁN DON BERNARDO V] 

Que el dia 17 del corriente se encontró en la cal] 
ié Antonio Huici quien le expuso que los señores 
taban de alzarse con el mando para entregarlos 
:rangera por medio del Brigadier Fleming. — Que 
o se dirigía la petición de los tres millones para fi 
Ds: que era de necesidad quitarlos del medio y c 
so lo que se tenia pensado para su execucion, 
ar alguna gente armada para que quando se hí 
es de los Cuerpos en la sala de la Autoridad 
litar á los señores Carreras y asesinarlos, que esta 
>n duró desde lo de Casa Real hasta la Alameda. 



Fonnat. 
Ai^medo. 



tdos algunos días viniendo el declarante del 
tandose á la casa de los Huícis, le llamó de 
José Domingo Huici, que subió arriba dond 
su hermano don José Antonio, que allí < 
ron la conversación del proyecto meditado, 
;¡rcunstancias llegó el sargento Mayor de Gi 
1 José Carrera y que de ello tuvieron aviso d 
tnces don José Domingo bajó á las piesas pr 
jues de un corto espacio, que se detuvo, subi 
y propuso al don José Antonio, que si queria 
asesinasen á Carrera que en el acto se haría, 
e se horrorizó de oir una proposición tan 
I, que al momento se iria si se hablaba mas < 
inicua, que por esto cesaron sus intentos 
renada la cosa vajó don José Domingo con 
i las piesas principales y que el declarante se 
7 por la tarde hallándose el declarante en t 
) Huici que había quitado la ceba de las pístí 
idante Carrera porque aquella noche á este sen 
IOS se les iba á dar el golpe: que el declaranl 
resion de Huici comprehendí^ que ya el pía 
iumarse y meditó los medios con que podría r 
)curr¡ó el decírselo á su jefe sín nombrarle 
Huici lo comprehenderia por hallarse allí pn 
esperó el declarante hasta cerca de las nuevi 
ver si Huici se retiraba, pero que no se ce 
;sto llegó el Presidente don José Miguel, y 
)Ositívo que no se retirara hasta salír con su h 
;nía de costumbre, ya víó fustrado su design 
3 á su gefe, que en este conflicto salió del Cua 
persona que al mismo tiempo que descubríe 
á los señores Carreras, no le pudiesen coir 
ación de sujetos, como temía i lo podían hace 
e, que sabiendo la íntima amistad que don 
íoz cultiva con don Juan José Carrera, se di 
aró el proyecto sín designar personas para c 
: al Comandante, expresándole que había 
al mas alto punto de su execucion y peli 
ito sabe etc. Villalon.— Bernardo Vele: 
ro José Consiño, Escribano. 



— 225 — 

Larrain en su confesión dice que puntualmente 
d 27 vino de su hacienda a su casa como a las 
' no salió mas de ella, añadiendo que su üníco 
lo a sostener su casa y crecida familia sin mez- 
o de Gobierno. — El Dr. Argomedo en su confe- 
■ menor los puntos a que se dirijió por la tarde 
es en que se entretuvo por la noche, ofrecien- 
1; concluye en que no pudo concurrir a la cons- 
ida, — D. Gabriel Larrain confiesa cjue la causa 
ssume ser por haberle hablado D. José Antonio 
prehensión del Comandante don Juan José y 
cual era el plan que se tenia meditado dice: que 
2 setiembre D. José Antonio Huici le dejó en 
para que lo viese. Qué en efecto se vieron y 
; al café de la calle Ahumada le comunico allí el 
prensipn del Comandante y que para ello tenía 
;reso, y que pensaban ver las tropas de Drago- 
Asamblea y que para ello tenían hablados a 
;1 cuerpo de granaderos y que en especial le 
s Capitanes Don José Santiago Muñoz Beza- 
;é Vijil y que el confesante se aprontase. Que 
nversacion llegó D. José Antonio Huici i le 
jlan, pero que el nunca pensó entraren tal pro- 
)S Huici fuesen capaz de verificarlo, persuadido 
eran muchachadas. — Que el 27 el D. José Anto- 
;cado con don Alonso Figueroa para que lo 
aa. — Que en efecto fué y que ambos Huici le 
TÍO plan que la noche anterior de que todo ya 
visto y allanados los Comandantes D, Juan de 
José Joaquín Guzman e igualmente los oficia- 
de granaderos a escepcion del Capitán D. Mi- 
ambien lo estaban los dos de Formas, esto es 
' D. Ramón, dos mayordomos y dos criados, 
no lo espresaron. — Que le encargaron fuese a 
jregorio Argomedo para que concurriese en el 
que lo vio como a eso de las cuatro de la tar- 
)to de estar ya hablado, mas que el Argomedo 
lada sabia lo que se meditaba. Que él era hom- 
entrar en semejante plan. — Que por el mismo 
er a D. Francisco Berguecio, pero que iba pre- 
¡uadirlo. — Que del mismo modo se le encargó 



fuese a ver a D. Francisco Formas y que este le d¡ 
i que el confesante también le espuso que concurriei 
ánimo de hacerlo porque a eso de las ocho de la noi 
su casa en circunstancias de que acababa de llegar 
con finjirle que lo hablan convidado para ir a la 
aunque por otra parte no pensaba en tal cosa, pu< 
las nueve de la noche se acostó a dormir encontran 
cuarto de donde no salió hasta la mañana siguiente 
le arrestó, — Añade que después de haber cumplí 
encargos de los Hui'ci volvió a los de ellos por si p 
que desistiesen del empeño y que hallando solo a D 
tonio éste se lo insinuó con espreciones tan vehem 
tanta aspereza a los consejos y persuaciones que le 
se lleno de mas temor que el que antes habla conc 
lo que se retiro a su casa. — Que el lugar donde ter 
rado para aprender a D. Juan José era el puente ni 
el proyecto era el que después de colocado de Gon: 
D. José Luco y en la Artilieriaa D. Juan Makenna 
ésto meditaban los Huici oficiar al citado D. Luis 
entregase la artillería, después de tomado el cuartel 
deros. — Por último, concluye diciendo que para t 
parte a D. Joaquín Guzman hablan hablado a don 
Echavarria y que D, Juan de Dios Vial les era a 
Juan de Dios Vial niega en su confesión haber te 
en el proyecto meditado y protesta dar pruebas que 
puntualiza en el tiempo oportuno. 

Exmo. Señor: 

Acompaño a V. E. la sumaria formada contra los 
en la Conjuración meditada contra el Exmo. Señor '. 
de ese Poder, y demás personas de su familia, pai 
puesto de su contenido y de las implicaciones (Jue p 
tomen con la brevedad posible que exije un asunte 
importancia i gravedad, las medidas o providencias q 
pondan en justicia. 

Dios guarde a V. Exma. M. A. — Santiago, 30 di 
bre de 181 1. 

Bernardo O'higgim 



(1) ¿Despnes del anmarío i reconocimiento de O'Higgios se podrá uvum 
piracion? 



DOCUMENTO N". 3 
caída de rozas 

JUE MEDIARON I JENERAL ALEGRÍA DEL PAÍS, POR 

ESTE SUCESO 

il Consejo de Gaerra de Coucepclon a la Junta 

Oa1>eruativa en Santiago 



2S fieles, generosos, y cuerdos Oficiales los intre- 
j, y noble vecindario de esta ciudad de Concep- 
ido, que la unión, y perfecta tranquilidad de todo 
lO solo conducente, sino absolutamente necesario 
ia, su conservación, y sus aumentos sufria impa- 
¡on, que entre esta Provincia, y nuestra amada 
pital había introducido, y fomentaba el espíritu 
>, y egoísta de algunos individuos que aunque no 
número, por sus intrigas, y conexiones se habían 
inos de la Patria, y arbitros de nuestra suerte, 
ncia mas austera no hubiese dirigido nuestros 
hace que hubiéramos despedazado las cadenas, 
go, y sacrificado cuatro víctimas, habríamos dado 
í pruebas de que nos anima una alma ardiente- 
rada de la tranquilidad universal; pero temíamos 
t sola gota de humana sangre, aunque fuese la 
de circular por venas nobles. Estos respetos, sí 
; efectos del general entusiasmo, no fueron capa- 
lirlos. Asi en la noche, para nosotros gloriosa del 
; Julio, unidas con la mayor conformidad, y sin 
le uno solo las tropas de Dragones, de Artilleros 
baxo el mando de los tres D. Juan Miguel de 
Sargento mayor del cuerpo de Dragones, D. Ra- 
, Sargento mayor del Batallón de Infantería, y 
Itero Capitán de Real de Artillería, después de 
Oficiales, y soldados inviolable obediencia a sus 



respectivos xefes, se presentaron á un tiempo en J 
de esta Ciudad escudados mas de su intrepidez, 
dad, que de sus armas, proclamando á una voz, 
bien general, se disolviese en el instante la antigí 
mala política amenazaba á la Provincia, y al Re 
tados mas funestos; se erigiese en su lugar una 
rra, que provisionalmente tomase las riendas del ^ 
rin se daba parte á V. E. a fin de que su notori 
se sirva aprobar, ó reformar, lo que nuestro procf 
ga digno de elogio, ó de censura. 

Aconsequencia de esta resolución se juntaron 
cíales de los mencionados cuerpos, y por su vote 
ron nombrados por miembros de la junta de guer 
los señores D. Pedro José Bl-nav^nte; Presid 
MiGCEL Benavénte, Vice-Presidcnte; D. Ramc 
el Capitán de Dragones D. José María Artiga, Vo 
tario el Capitán de Infantería D. Luis Garreton. 

Luego que fué reconocida, y jurada la nueva 
tacó por su orden competente número, de guard 
en arresto á los señores Brigadier D. Juan Marti 
Coronel D. Luís de la Cruz, Capitán de milicias 
Vcrgara, Licenciado D. Manuel Novoa, Vocale: 
de la Junta ya disuelta; como igualrnente al Coma 
fantería D, Francisco Calderón por parcial del s 
rio. Y este Gobierno se interesa con la mayor ef 
los sugetos sobre dichos sean mirados benignai 
E. y no esperimenten pena, ni vexámen, que los 
los deshonre. 

El Cuerpo de Artillería ha pedido, y procls 
Comandante al Capitán D. José Zapatero, el qu 
orden de ese Gobierno, y que habla sido retirad 
gua Junta provisional, á pesar de su distinguido i 

El nuevo Gobierno deseoso de dar desde luej 
su amor á la justicia, y al buen orden, ha declara 
cha restituidos á su dignidad á los S. S. que ol 
consejiles; y que habian sido violentamente despoJBdos de ellas, 
y se ha nombrado por Asesor interino, hasta que V. E. det '- 
mine, á D. Juan Estevan Manzano. 

Querer esplicarel júbilo, que manifiesta este Pueblo por u a 
revolución, que deseaba, y concebía tan necesaria como ú I, 
seria emprehender un imposible. Los vivas, las aclamaciom i. 



- 229 — 

;s recíprocos no cesan, ni cesarán por muchos días, 
id por orden del Gobierno se iluminará tres n6ches 
as; se obsequiará al soldado, como permite nues- 
y nada se omitirá, para, inspirar los mas pacíficos, 
ss sentimientos, asi en los vecinos de esta Ciudad, 
ida uno de los pueblos sugetos á nuestro mando, 
ngeamos, que esa Junta Excma. que esa noble Ca- 
mas Ciudades, Villas, y Pagos del Reyno recibirán 
afecto á unión, y á la mas íntima fraternidad á estas 
as, y á toda ésta provincia, que se sugeta plenamen- 
iperior Gobierno, que protesta obedecer hasta la 
que pide por todo premio de sus derechos, afanes, y 
; sirva V. E. aprobar sus justos procedimientos; co- 
rnos las órdenes, que su superior discernimiento juz- 
:entes para el bien general, y para la eterna conser- 
la dulce paz, y unión de ambas provincias, que es el 
luestros deseos, y el único fin. á qae dirijímos nues- 
y por el qual estamos prontos á sacrificar nuestras 
Ls aras del honor. Dios etc. 

:¡on de Chile 9 de Julio de 1812. — Pedro José Be- 
-JuAN Miguel Benavente. — Ramón de Ximenez 
-José María Artiga, — Luis Garreion, Secretario 



CONTESTACIÓN 



ilacer, que vieron los Liberticidas nuestras diferen- 
ebrado esta Capital los triunfos del Patriotismo. Tal 
idarse el suceso del 8 que fixará para siempre la 
a Concepción. No podían los generosos habitantes 
I de Arauco poner una barrera á su libertad, cuyo 
a ya en todos los ángulos del nuevo Mundo. O la 
lamueste es el lema chileno: no es asequible aque- 
m, el que la quiebra jura nuestro exterminio: este es 
len, en que han incidido los perturbadores desgra- 
a tranquilidad interior, y por el que se rastrea fácil- 
lérito sublime de sus restauradores, Trasmítales V. 
■e de la Patria, que representamos los homenages 
d: penélrelos íntimamente de la idea consoladora de 
, proscripta :nás ha de tres siglos: asegúreles por 



los manes de sus zelosos progenitores los efectos 
la fríiternidad mas estrecha, y conosca el mundo te 
que abriga el Gobierno Superior del Reyno de Ch 

No seria consiguiente á sus mismos principios, 
se á la faz del universo la generosa resolución, qu 
en la memorable noche del 8 los sagrados lazos, c 
mente constituyen la fuerza respetable del Estado 
treliénse en ella los impotentes esfuerzos del des[ 
rante, lean los tiranos en nuestra unión inseparab 
de su desesperación, y conozcan á su pesar, nuesti 
interiores, que el glorioso sistema de la América 
ge, y resuelve el espíritu político de Chile en toda 

Si han logrado distraher por un instante la Ob: 
nuestra regeneración Civil, tiemblen desde este r 
desnaturalizados: el Gobierno jura en las aras de 1; 
lo constituye á su frente reponer á toda costa el ti 
ha robado una disidencia desgraciada; á cuyo eí 
Intendente interino de esa Provincia al beneme 
Don Pedro José de Benavente, quien dando las 
Junta de Guerra, supletoria de la depuesta de Gi 
cionará desde el recibo de esta el Provincial de 
dencia. 

No es nuestro ánimo suprimir las Juntas: por 
deben instalarse aun en los partidos del Reyno, ] 
ser el resultado de la voluntad general de cada pi 
elegir libremente la representación respectiva á su 
para lograrlo se procede inmediatamente, á formar 
nerel del reyno, que realizará Concepción de su 
dias perentorios, para fixar los sufragios de la Pr 
este punto ha de partir el sistema liberal de Chile 
to solo está de parte de V. S. arrimar á todo tram 
á nuestra común seguridad. 

Se aprueba justamente la restitución á sus vara: 
gidores depuestos á condición de ser decididos por 
grada causa, que jurarán individualmente, como to 
rio público. Entre tanto se declaran electivas cor 
á los altos fines de su erección y dignidad de los e 

La interposición de V. S. por los vocales, y .._.. ._ 

arrestados previno justamente las intenciones del Gobien o, 
que solo quiere su desengaño, para lograrlo hará V. S. que el 
Brigadier Üon Juan Martínez de Rozas pase inmediatamer te 



— 231 — 

á esta Capital baxo su palabra de honor acompañado de un 
oficial, remitiendo á los demás con una escolta, que haga su 
seguridad individual sin mengua de su carácter y destinos. 

En lo demás hará V. S. como Intendente de la Provincia, 
y con frecuencia de las cosas, quanto exija la gran causa, que 
sostenemos, la felicidad general, y la seguridad común, dando 
los partes oportunos, para acreditar á ese digno vecindario, ge- 
neroso exercito, y hasta el último hombre que puebla tan deü- 
deliciosos paises las pruebas mas decididas *le nuestra sincera 

ternidad, inseparable unión, y liberalidad inmutable de nues- 
sistema. — Dios etc. 

Santiago y Julio isde 1812. — José Santiago Portales. — 

DRO José Prado. — José Miguel de Carrera. — Agustín 

3/, Secretario. 

eüor Preflidente y Vocales de la Junta de Guerra de Concepción. 



OFICIO DEL ODISPO DE LA CONCEPCIÓN 

Exmo. señor: 

Vunque la ocurrencia de la anoche anterior me tiene tan so- 
isaltado, que apenas acierto á formar unas clausulas mal 
Lcertadas, no puede prescribir mi amor paternal de molestar 
itencion de V. E. para suplicarle tenga á bien condescen- 
"con los deseos de esta desgraciada Provincia, que á nada 
s aspira que á la unión y fraternidad con esa de Santiago; 
quien unas infelices complicadas circunstancias la tenian 
)arada. No puedo persuadirme, á que en los disgustos re- 
rocos, que han mediado hasta aquí, haian influido nuestras 
encionesde parte alguna; á todos, los he oido contantemen- 
clamar por la paz y la unión; pero la maligna estrella de la 
cordia, que por todo el mundo difunde su apestado iníluxo, 
ha perdonado á este delicioso Pais, y sus dignos habitan- 
, para que equivocando sus verdaderos intereses, se tratasen 
lo enemigos los que la naturaleza hizo hermanos. V. E. ha 
ido libertar á esa Capital de las convuleiones, que la agita- 
, y todas las noticias, que de ella se nos comunican están 
■as de bendiciones asia el Gobierno, que le ha restituido su 
'quilidad: difunda, pues, V. E. á esta Provincia su espíritu 



leficencia: y si los ruegos de este des: 
I merecerle alguna consideración, perm 
) por los sugetos, que han contribuido ú 
ino también por los desgraciados, que t 
y equivocaron sus ideas, 
lone V. E. esta confianza, y esté segu 
e pido á Dios por su acierto, y que le g 
:hos años. — Concepción y Julio 9 de 18 
:;o Antonio, Obispo de la Concepción, 
Gubernativa del Reyno en la Capital c 



CONTESTACIÓN 



de V. S. I. serenar su espíritu en el ce 
abrigará jamas este Gobierno otras ida 
e ha proclamado: los prestigios mas c 
aventurar nuestra común tranquilidad ] 
: se ha puesto á esa provincia á la r; 
uvó al Reyno entero en un estado de 
las puertas á los descontentos desnatur 
; rexpuesta felizmente la tranquilidad in 
ín adelante los dulces ecos de la liberta 
unión. 

Ü^apital ha presagiado felizmente los efec 
i reconciliación política por las demostn 
cada hombre ha singularizado las efus 
ano, y el gobierno asegura á V. S. I. qt 
icimiento de los engañados; teme incidir 
I manda imperiosamente un sistema Iib( 
ingre. conoce el poder de las preocupE 
1 de los mortales, y vé á cada ciudadan< 
ue inspira la dignidad del hombre libre. 

ase V. S. I. descansar en los votos m; 

aseguramos el alto aprecio de su interposición pastf"-=u 

1 digna persona. Dios etc. — limo. Sr. — Portaleí - 

. — Carrera. — A. Vial, Secretario, — limo. Sr. Obis o 

Concepción. 



J 



atos mas positivos para asegurar con toda cer- 
e la generosidad y liberalidad de la Exma. Junta 
3s ánimos de todas las personas decentes y sen- 
pital. Ella posee el corazón de todos los patrió- 
se verá una manifestación pública y solemne de 
Jhesion, y cordial afecto, todos los jurarán por 
I que hay en los cielos, y en la tierra, y por su 
>ntos y dispuestos a sacrificar sus fortunas y su 
/irla y defenderla. Todos se dan parabienes, to- 
e están mejor que antes. La certidumbre sucede 
s; el gran sistema se ha consolidado, y la vital 
lertad halienta y dilata los corazones, é inflama 
¡Que sensación tan deliciosa ha de causar tan 
grata nueva en las naciones aliadas, y en todo el continente 

mericano! Yo me traslado á las edades futuras, y veo á la mu- 
de la historia embelleciendo la relación de nuestros suce- 

s con un rasgo tan hermoso, edificativo, é ¡lustre. 

Todo está mejor que antes, y todo favorece nuestros altos 

isignios. 

Todo se reanima, todo se reúne baxo el estandarte de la li- 

rtad. — El Editor. — La Aurora de Chile, nüm. 24. 



CELEBRACIÓN DE LA CAID.i DE ROZAS 

Aurora de Chile, núm. 25, Jueves 30 de julio de 1812. (To- 

o i). — Exmo. Señor: Los subscritores de esta representación 

nemos el honor de elevarla a las superiores manos de V. E. 

m el objeto de felicitarle por la unión de las Provincias, que 

i á formar una época nueva en el orden de los acontecimientos 

>líticos del Reyno. Asi lo anuncia la Aurora extraordinaria 

: Chile de 18 del corriente: y a su luz apasible brillan los sen- 

nientos generosos con que V. E, se manifiesta a los pueblos, 

iando, removido el obstáculo de las diferencias domésticas, 

Liede ya mirarse la Capital como'el punto céntrico de la uní- 

id, cuya firmeza sir^a de apoyo al sistema de nuestra índe- 

idencia, y libertad civil. 

:rJamos responsables a la Patria, sí, al presentarse un as- 

-0 tan lizongero de los negocios pdblicos, mantuviésemos 

silencio el placer y entuciasmo que nos anima: y haríamos 

injuria a nuestra probidad y patriotismo, y a la dignidad 



— 234 — 

le caracteriza a V. E. sí temiésemos que éste pa 
etase a una adulación servil e imcompatible con 
)bles y decididos por la propiedad general. 
Nosotros Señor Exmo. congratulamos a la páti 
L de V. E. por un suceso que fijará su destino, y 
os la adhecion inseparable que ha de poner térro 
lados enemigos de la sacrosanta causa de la i 
jd. Sírvase V. E. descansar en la seguridad de 
lentos a que sacrificamos todo interés personal. 
Sean, Señor Exmo. los verdaderos patriotas las 
ilumnas que sostengan el edi6cio magnífico de 
mericana; estréllese en sus muros hasta el funesi 
; la discordia; antes se niegue la luz a nuestros c 
la patria comprometida al empleo de sus rivales ó 
confianza resíproca entre el Gobierno y el puefc 
la recta administración, traiga los dias de una p 
ible; y en medio de ellos la voluntad general sa 
bias que perpetúen las glorías del país, y le hagai 
2 las naciones con el respeto y magestad a que 
Lturaleza, y las ventajas de su localidad. Hé aqui 
ro de los hombre de bien y la exprecion de los 
le Suplicamos a V. E. se digne aceptar como la 
L de nuestro amor a la patria. 
Santiago 20 de Julio de 1812. — Francisco Ant 
r. Juan Pablo Fretes, Joséf Antonio de Rojas 
arquez de la Plata, Dr. Joaquín de Echavarri 
rancisco León de la Barra, Dr. Pedro Vivar, Dr. 
illegas, Nicolás Matorras, José Marianode Astabí 
mo de Egaña, Francisco Prast, Dr. Timoteo de ' 
ntonio de Hermida, Manuel Mena, Ramón Vale 
impino, Miguel de Ovalle, Nicolás Antonio Lois 
~) de la Quadra, Pedro NolascoValdez, Francisco 
L. — Santiago22de JuHode 1812. 
S. E. acepta la gratulación antecedente con toe 
le arrastran los generosos sentimientos de su contento, e ím- 
irtancia de los subscriptores: asegurándoles así a nombre de 
patria, y al efecto imprímase. — Portales Carrera. — Viel, 
icretario. (i) 

[1) Nótase entre los firmantes varios que habían sido partidarioa de Roiaa i el 
Dgneo, que bus miJ'» actos obligaron a repicarse al gobierao. 



— g35 — 

'/¿.jueves 30 de julio de 1812. (Tomo i). — 
iempo; y el vivo deseo de elevar a las supe- 
uestro gobierno, ésta representación han im- 
jscripcion fuese copiosísima con gran senti- 
iotas; pero el gobierno y la patria los conocen; 
i y amados sus nombres; son su confianza; y 
¡entimientos y fuertes virtudes han de cimen- 
dIo de las almas generosas, y espanto de las 
las, tenebrosas, y adictas á intereses misera- 
a historia de los siglos y de las revoluciones 
prueba que el amor de la libertad es inseparable de los corazo- 
— nobles, de los pensamientos elevados, de los hombres de 
■s, y de los talentos distinguidos; pero el amor a la servi- 
ibre solo puede habitar en espíritus mui viles, mui ignoran- 
y mui interesados. Preferir unos intereses pequeños, y qui- 
lcos las mas veces, al bien general, ala dicha de millones 
ndividuos. ¿Donde puede caber sino en corazones corrom- 
)s, perversos, oprobio de la naturaleza humana? Desear la 
astacion, la ruina, y la humillación eterna de un pais don- 
•eciben tantos favores, y que los acoge con bondad; mostrar 
is anclas por ver correr la sangre de sus conciudadanos, 
no les hacen mal alguno, y con quienes tienen íntimas 
ciones; descubrir un odio implacable y sanguinario con- 
un gobierno qué tolera su furor: declararse algunos éne- 
os de la América, en que nacieron, de ésta dulce patria tn 
vieron la luz: que manifiesta todo esto sino las disposicio- 
mas abominables? oponerse tanto á la difuclon de las luces, 
ieverar en ideas tan serviles, en preocupaciones tan plebe- 
¿qué descubre sino talentos de ínfima clase, y que en sus 
ezas se ha anidado la ignorancia de los siglos bárbaros, y 
desaparese de ambos mundos por los progresos rápidos de 
ustracion universal? 

amas en nuestras regiones se presentó a los hombres de esta- 
:oyunturamas a propósito para mostrar sublimes virtudes, 
plegargrandes talentos, hacen brillar un genio poderoso, y 
uirir un eterno renombre, que en la época en que estamos, 
e empresa mas ¡lustre que elevar a su patria de su antigua de- 
dacion y oprobio romper sus cadenas y consolidar su liber- 
? La antigüedad decretaba a semejantes hombres estatuas, al- 
;s; siempre se han considerado como seres extraordinarios, 
rahidos por el eterno de los tesoros de su providencia para 



pedir con conato heroico no se haga el mu 
írna de víctima, de miseria, horrores, y dése 
:tores y defensores de los derechos mas prec 

humano, todos los pueblos de la tierra los n 
i, con ternura, y aun con envidia, y sus nomt 
ñor y de alavanzas llegan a los siglos mas di; 
tual Gobierno camina a largos pasos a la in 
tas sendas de gloria; pero es necesario conf 
e sus miras benéficas se contrarían, sus inte 

trastornan sordamente por enemigos interio 
blica no puede formarse, ni fortalecerse; m¡( 
n en lo interior principios serviles, ¡deas co 
2mo, y proposiciones destructoras delsistemí 
unto ocupará sin duda la vijilanciade la alta ; 
i, que causa el partido de oposición secreta 
zs; por el amor ardiente de la libertad se enti 
ros se extingue, el entusiasmo no se difunde j 
1 pueblo; las luces no se comunican. Convir 
le se les opusiese una fuerza del mismo génei 
dispensable una magistratura, que vele sobr 
teriores, sobre los emisarios de la tiranía, y si 
res del orden, no lo es menos el establecimie 
;dad de la Opinión, compuesta de pocos y es 
ios, cuya función única fuese formar la opinit 
dos los medios imaginables, (i) 

OCLAMA DE LA JUNTA DE SANTlÁCO A LOS H/ 
PROVINCIA DE CONCEPCIÓN DESPUÉS DE LA CAÍ 

Habitantes del estado de Arauco! Nuestra 
¡ta en e! libro de los destinos: no lo dudéis, I 
D ha extendido su omnipotente mano sobre i 
suena en todos los ángulos de Chile el dulce 
> manes del sabio Colocólo, del intrépido 
iperturbable Riencí reviven el jermen preciosi 
n extinguir tres siglos de tiranía y desvastacion. Sí, cuidaí' 
is de la inmortal Concepción, vosotros que habéis anud? 
la memorable noche del 8 los lazos sagrados de núes 

[1) Aurora de Chile de 30 de JDaia. 



— 237 — 

fraternidad, pusisteis el atrincheramiento mas fuerte á nuestra 
sagrada causa, en el se estrellan eternamente los importantes 
esfuerzos del despotismo espirante; verán con asombro las 
naciones lo que pueden un millón de hombres libres, unidos y 
jeoerosos; reviviremos las glorias de nuestros projenilores y se 
le abrirán de par en par las puertas al honor, a la virtud al 
mérito. No tendréis que encorbar vuestra cervis al falso brillo 
de unos mandatarios en que solo lucian los bordados: solo se 
someterá el habitante Chileno a la lei que el mismo se dicte; 
ya no se profanará el santuario de la justicia, y huyendo des- 
pavorido de nuestro agradecido suelo las pasiones mezquinas 
el bajo interés, el egoísmo aniquilador, la traición y la intriga, 
llegará a resucitaren America el siglo de oro que cantaron los 
oetas. Y ¿a quien ehcoxmiará la posterjdad agradecida por el 
oce mas lleno de su felicidad? ¿Quienes ocuparán las páginas 
las augustas de nuestros fastos? No trepidéis un punto, la 
ratitud común se dirije sin equívocos a los cuidadanos arma- 
os, al virtuoso ejército, al benemérito vecindario de la Con- 
epcion, a esos restauradores inmortales de la unión insepara- 
le, a esos héroes de la patria, que penetrados de sus verdaderos 
itereses, volvieron las bayonetas a la funesta preocupación de 
os estraviados. Reciban de! gobierno que la representa los 
■otos de la comunidad entera, que sellará a todo trance su 
raternidad, cordialidad, e inseparable unión, 
Sala de Gobierno, Julio de 1812. — José Miguel de Carrera 
OSÉ Santiago Portales. — PkdrqJosé Prado Jaraquemada. 
siin Vaü Sanielices. — Secretario Jeneral del Despacho. 



DOCUMENTO NUM, 4 
l.« COKSTITUCIO^i CHILEX.! 

iFICIO DEL GOBIERNO A LA JUNTA REVISORA DE LA CONSTITUCIÓN 
SU PROMULGACIÓN I NONBRAMIENTO DEL EXECUTIVO 



a es improrogable la expectación en que se ha mantenido 
.eino por tres años, y se sienten á cada momento los funes- 
efectos de la ¡ncertidumbre política, para evitarlas, se ha 
ado al Gobierno el proyecto de Constitución provisoria. 



le se acompaña con esta fecha al señor Decar 
) Márquez de la Plata; y aunque nunca poc 
lo por la voluntad general que se consultan 

libertad, no permite la delicadeza de un Ge 
liere traspasar una línea sus estrechos deberé: 
esente á la aprobación sin el examen mas det 
■: al efecto ha comisionado a V. para que f 
5. dicho Decano señor Fernando Márquez c 
idro Vivar, don José Santiago Rodríguez, 
ntonio Pérez, dou Francisco Cisternas, y don 

examinen, discutan yrectificen, concíliando c 
; su importante trascendencia la executiva i 
stalacion. Asi lo espera esta autoridad, qu 
isma fecha la comison á los demás nombrados 

Sala de Gobierno Agosto 12 de 181 2. — Prí 
-Portales. — Salas. D. Juan EgaÑa. — 



coNsnruciox de isn 

REGLAMENTO CONSTITUCIONAL PROVIÍ 
ART. I.o 

La Relijion Católica Apostólica es y será 
hile. 

ART. 2.0 

El pueblo hará su Constitución por medio d 
jites. 

ART. 3-" 

Su rey es Fernando 7.'* que aceptará nuestra constitución 
1 modo mismo que la de la Península. A su nombre gober- 
irá la Junta Superior Gubernativa establecida enlacapiíal 
itando a su cargoel régimen interior y las relaciones exterior s. 
endrá en cuerpo el tratamiento de Excelencia, y sus" mié. 1- 
■os el de los demás ciudadanos. Serán tres, que solo duraran 
es años, removiéndose uno al fin de cada año, empezan* lo 



por el mas antiguo. La Presidencia turnará por cuatrimes- 
tres en orden ¡nverso. No podrán ser reelegidos hasta los tres 
años. Todos serán responsables de sus providencias. 

ART. 4-0 

Reconociendo el pueblo de Chile el patriotismo y virtudes 
de los actuales Gobernantes, reconoce y sanciona su elección, 
mas en el caso de muerte o renuncia, se procederá á la elección 
por medio de una subcripcion en la Capital, la que se remitirá 
á las Provincias y partidos para que la firmen y sancionen. Las 
ausencias y enfermedades de los Vocales se suplirán por el 
Pi-íisidente y Decano del Senado. 

ART. 5.0 

ningún decreto, providencia li orden, que emane de cual- 
era Autoridad ó Tribunales de fuera del territorio de Chile, 
drá efecto alguno; y los que intentaren darles valor, serán 
tigados como reos de Estado. 

ART. 6 

5Í los gobernantes (lo que no es de esperar) dieren un paso 
itra la voluntad general declarada en constitución, volverá 
nstante el Poder á las manos del pueblo, que condenara tal 
o como un crimen de lesa patria, y dichos gobernantes serán 
ponsables de todo acto, que directa o indirectamente expon- 
el pueblo. 

ART. 7 

Habrá un Senado compuesto de siete individuos, de los cua- 
el uno será Presidente, turnándose por cuatrimestres, y otro 
;retario. Se renovará cada tres años, en la misma forma que 
Vocales de la Junta. Sin su dictamen no podrá el Gobierno 
jlver en los grandes negocios que interesen la seguridad de 
°atria; y siempre que lo intente, ningún ciudadano armado 



— 240 — 

ó de cualquiera clase podrá auxiliarlo ni obedecerle; y el que 
contraviniere, será tratado como reo de Estado. 
Serán reelegibles: 

ART. 8 

Por negocios graves se entiende, imponer contribuciones^ 
declarar la guerra; hacer la paz, acuñar moneda; establecer 
alianzas y tratados de comercio; nombrar Enviados; trasladar 
tropas, levantarlas de nuevo; decidir las dasavenencias de las 
Provincias entre sí, ó con las que están fuera del territorio; 
proveer los empleos de gobernadores y jefes de todas clases; 
dar patentes de corso; emprehender obras; crear nuevas Auto- 
ridades; entablar relaciones exteriores, y alterar éste regla- 
mento: y las facultades que no le están expresamente declara- 
das en esta Constitución, quedan reservadas al pueblo So- 
berano. 

ART. 9 

El Senado se juntará por lo meno3dos veces en la semana, 
ó diariamente si las circunstancias lo exigieren. Estará esen- 
to de la autoridad del gobierno en el ejercicio de sus funciones. 

ART. lo 

A la elección del Senado se procederá en el dia por subcrip- ' 
cion, como para la elección de los Vocales del gobierno. El Se- 
nado será representativo, correspondiente dos a cada una Pro- 
vincia de Concepción y Coquimbo, y tres á la de Santiago. Por 
ahora los electos son suplentes. 

ART. II 

El Senado Residenciará á los Vocales de la Junta, y i ►s 
juzgará en unión del Tribunal de Apelaciones. Cualquiera d ú 
Pueblo podrá acusarlos por traición, cohecho y otros altos c í- 
menes; de los que siendo convencidos, los removerá el misr o 



— 241 — 

itregará á la Justicia ordinaria para que los cas- 
tigue según las leyes, Promoverá la reunión del Congreso. 
Tres hombres reunidos formarán el Senado. Llevará diarios de 

negocios que se traten y de sus resoluciones, en inteligen- 

5ue han de ser responsables de su conducta. 

ART12 

.os Cabildos serán electivos, y sus individuos se nombrarán 
almente por suscripciones. 

ART 13 

Todas las Corporaciones, Jefes, Magistrados, Cuerpos MilÍ- 
;s. Eclesiásticos y secLiIares, Empleados y Vecinos harán 
¡la posible brevedad ante el Excelentísimo gobierno jura- 
nto solemne de obserbar este Reglamento Constitucional 
íta la formación de otro nuevo en el Congreso Nacional de 
ile, de obedecer al gobierno y Autoridades constituidas, y 
icurrir eficazmente á la seguridad y defensa del Pueblo, ba- 
la pena de extrañamiento; y en caso de contravensíon des- 
;s de prestado el juramento se impondrán á los transgreso- 

las penas de reos de alta traición. Los Vocales del Gobier- 
prestarán igual juramento en la parte que les toca en manos 

Senado. En las Capitales de las provincias y Partidos se 
atara el juramento ante los Jueces Territoriales, verificán- 
los estos primeros en los Cabildos. 

ART 14 

Para los despacho de los negocios habrán dos secretarios, el 
o para los negocios del Reino, y el otro para las correspon- 
nclas de fuera. 

ART 15 

El Gobierno podrá arrestar por crímenes contra el Estado; 
;ro el reo podrá hacer su ocurzo al Senado, si dentro de tres 
isno se le hiciera saber la causa de su prisión, para que es- 
vea si la hay suficiente para continuarla. 



^' 



ART 1 6 

Se respetará el dercho que los ciudadanos tíe 
dad de sus personas, casas y efectos y papeles; 
órdenes sin causa probables sostenida por un ji 
cial, y sin designar con claridad los lugares ó 
han de examinar ó aprehender. 

ART 17 

La facultad judiciaria residirá en los Tribuí 
ordinarios. Velará el Gobierno sobre el cumpli 
leyes y los deberes de los Majistrados, sin pert 
clones. Quedan inhibido do todo lo contencioso 

ART 18 

Ninguno sera penado sin proceso y sentenci 
ley. 

ART 19 

Nadie sera arrestado sin indicios vehemente 
menos sin una semiplena prueba. La causa se ha 
de tres dias perentorios: dentro de ellos se hará 
gado. 

ART 20 

No podrá estar alguno incomunicado desput 
y se tomara precisamente dentro de diez dias. 

ART 21 

Las prisiones serán lugares cómodos, y seguros para la de- 
tención de personas contra quienes existan fundados moti- )s 
de rezelos, y mientras duren estos; y de ningún modoservi .n 
para mortificar delinqUentes. 



• 243 — 



La infamia afecta a las penas, no será transcedental a los 
ocentes. 

ART 23 

La imprenta gozara de una libertad legal; y para que esta no 
genere en licencia nociva a la religión, costubres y honor de 
i ciudadanos y del país, se prescribirán reglas por el Gobierno 
Senado. 

ART 24 

Todo habitante libre de Chile es igual de derecho: solo el 
énto y virtud constituyen acreedor a la honra de Fiinciona- 
) de la Patria. El Español es nuestro hermano. El Extran- 
:ro no deja de serlo sí es ütil, y todo desgraciado que busque 
¡lo en nuestro suelo sera objeto de nuestra hospitalidad y 
corros, siendo honrado. A nadie se impedirá venir al país, 
retirarse quando guste con sus propiedades. 

ART 25 

Cada seis meses se imprimirá una razón de las entradas y 
istos pLíblicos, y previa anuencia del Senado. 



Solo se suspenderán todas estas reglas invariables en el caso 
; importar a la salud de la patria amenazada, pero jamas la 
sponsabilidad del que las altere sin grave motivo. 

ART 27 

Este reglamento constitucional se remitirá a las Provincias 
ira que lo sancionen, y se observará hasta que los pueblos 
'an manifestado sus ulteriores resoluciones de un modo mas 
-Hine, como se procurará a la mayor brevedad. Se dará no- 
a de esta Constitución a los Gobiernos vecinos de América 
os de España. 



AVISO AL PUBLICO 

dia de hoi es el último que se reciben sul 
; las Salas dei Consulado para la elección i 
le ha creado el pueblo en su constitución 
;rno. Esta constitución fué subscrita por tod 
5 de armas, por todos los Tribunales y ' 
idos los Padres de familias, y por todos I( 
erte que por lo que toca á ésta Capital, 
s la voluntad general, en todo rigor; y par; 
íl reyno se espera la subscri;,ii;¡on de sus 1 
rdará mucho. — Aiiro7-a de Chile, núm. 2>^. 

CIRCULAR A LAS AUTORIDaDKS rROVlNCÍ 

rora de Chile núm. 38 de 29 de Octubre d 
s reconoció en Chile la necesidad de una 1 
lesde que para su seguridad separó las Ai 
Idamente ocupaba el lugar de la general ' 
imperio solo debe vivir el hombre libre y 
1 todas las ideas y sentimientos, que impe 
ncias leales de la Nación á un paso semej 
¡ficíl, y arriezgado entre las angustias de la 
novedad y de los urgentes cuidados que 
'encia la atención, detenerse á dar formas 
' elevar á reglas las máximas y principios i 
stán de acuerdo. Esto es lo que acaba de h 
Capital, y lo presenta á los demás para c 

derecho ¡nsprescriptible y preciso de 
la franqueza noble que constituye al 
y que es el vínculo fuerte que une esta 
jpten llanamente ó lo modifiquen para qu* 
iea por ahora la expresión del consentimiei 
ido recelos de arbitrariedad en el inter 
ras que puede haber esparcido en la dista 
■ del Pais, la ignorancia, ó la malicia. E; 
ira las formaciones del que perpetuamente 
ra prosperidad; mientras tanto será el sainuai.^ uc laa 
lidades de los Pueblos, el Símtbolo de la justa libertad, de 



— 245 — 

!a fraternidad, y de la firme resolución de sacrificarlo todo á 
á la dicha de la Patria. 

Este gobierno lo ha recibido de mano de los Diputados del 
pueblo; lo ha aceptado y jurado cumplir: han hecho lo mismo 
todas las corporaciones y funcionarios públicos: los militares se 
han obligado del propio modo á sostenerlo, y en su execucioh 
se practicaron las elecciones de los individuos que han de 
exercer los empleos creados en él: se nos ha confiado el po- 
der executivo, don Agustín Vial fue electo secretario del des- 
pacho del interior, y don Manuel Salas de la correspondencia 
de fuera. Para miembros del Senado se eligeron el Dr. don 
Pedro Vivar, Presidente; el padre Camilo Henríquez secreta- 
rio; don Gaspar Marin; suplente de éste el Dr. don Joaquín 
Echeverría y Larrain, Dr. señor Juan Egaña, don Francisco 
íuiz Tagle, don José Nicolás de la Cerda y don Manuel An- 
ínio Araoz: suplentes para cualquier evento, don Joaquín 
iandarillas, y don Ramón Errazuriz. Para el Cabildodon José 
i,gustin Jara, don José Antonio Valdéz, don Anselmo de la 
Imz, don Antonio de Yrizarri, don Antonio Ermida, don To- 
nas Vicuña, don Nicolás Matorras, don José Manuel Astorga, 
Ion Baltazar Ureta, don José María Guznian, don Ysidoro 
Érrazuris, don Juan Francisco Larrain. 

A consequencia hará conocer V. á todas las personas de esa 
í'rovincia, que por cualquier respecto sean dignas de conside- 
■acion, para que impuestos detenidamente en este asunto en 
lu espíritu, y objetos, expongan con plena voluntad, quanto 
;rean convenir á solidar la igualdad de los otros, la unidad in- 
livisible de los Pueblos, y la felicidad publica é individual: 
■ecordándoles al mismo tiempo que es una facultad, y una 
)bl¡gacíon de todo buen ciudadano concurrir siempre al bien de 
a Sociedad de que es miembro, y que así pueden y deben di- 
■igirse sus advertencias en todos ramos á esta Junta, al Senado 
? después al Congreso de Representantes, cuya reunión será 
inode los primeros objetos de las tareas de este nuevo Magis- 
;rado digno por cualquier aspecto de la general confianza. 

Nuestro señor guarde á V. muchos años. Santiago 14 de 
íoviembre de 1 8 1 2. — Prado. — Portales, — Carrera. — 



DOCUMENTO NÚM. 5 

Oficio del cabildo estraordinario al gobie 
cuencia de la rb-nüncia del mando suprei 
el jeneral carrera como miembro de la jl 

En la Ciudad de Santiago de Chile a 8 dias d 
tiembre de 1815. — Estando los señores del muí 
do en su Sala capitular en Cabildo estraordinari 
por cuanto los tres, Vocales de la Excma. Jur 
del dia siete del mismo habiendo convocado al t 
renunciado del Gobierno, depositando la suprem. 
este cuerpo, era de necesidad tomar las providen 
en este lance, y para deliberar con acierto habi: 
oficio á su sal? capitular á las cabezas de corporac 
al señor Provisor y Vicario Capitular, al señe 
Tribunal de Apelaciones don Fernando Márqu 
al señor Inspector de Milicias don Domingo Día; 
Muñoz, el Dr. Brigadier don Ignacio de Carre 
Consulado don Lucas Arriaran, el señor Admir 
ral de Reales derechos don Manuel Manso, e 
rreal don Manuel Fernandez y el señor Oidor I 
Francisco Cisternas, y acordaron dichos señores 
Ayuntamiento que los tres rejidores pasasen 
Excma. Junta suplicándole a nombre del Puebl 
en la abdicación, y que siguiese en el mando 1 
mente obtiene. Se remitió el oficio á que accedió 
tiendo de la renuncia lo que firmaron los señor 
en el dia de esta fecha. — Manuel de Barros. — 

ZAGUIRRE. — F"rANCISCO DiAZ DE ArTEAGA. — JOA( 

SoTOMAYoR. — Francisco Ruiz Tagle. — Manuel José Ganda- 
RiLLAS. — Secretario Interino. 



OCUMENTO NUM. 6 

Circular del obispo andreu v guerrero de la que se des- 
prende CUAN ÚTIL FUÉ SU NOMBRAMIENTO Y CUANTOS BIE- 
NES TRAJO A LA PATRIA EL EJERCICIO DE SU SAGRADA MISIÓN. 

Nos Dr. don Rafael Andreu, y Guerrero, por ta gracia de 
Dios, y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Epifanía, y 
Auxiliar de las Diócesis de Charcas, Arequipa, Córdoba det 
Tucuman; Santiago de Chile, y su Gobernador en Sede vacan- 
te, Caballero de la Real, y distinguida orden de Carlos Ter- 
cero J. etc. 

Por quanto hemos tenido repetidos avisos de personas con- 
ecoradas, y timoratas, que algunos Eclesiásticos contravinien- 
;o á los preceptos de nuestra Sagrada Religión, y á los altos 
nes del Sacerdocio declaman, y arguyen no solo en conversa- 
iones privadas, y publicas, mas aún en el respetable Sacramen- 

de ia Penitencia contra la Justa, y común causa, que defien 
len este Reyno y la América toda, en uso de unos derechos 
mprescriptibles, é inalienables, concedidos por ia misma natu- 
aleza, ocasionando esta conducta, opuesta á la razón, y á la 
enidad, que es, y debe ser el carácter distintivo de los Minís- 
ros del Ahar, enemistades, y odios hasta en el interior de las 
amilias, y entre personas unidas con los estrechos vínculos de 

1 sangre, con mani6esto peligro de sus conciencias, y felicidad 
terna, de la paz, unión, y tranquilidad de los Pueblos, y de la 
ibediencia, que todo Ciudadano debe tributar a las autoridades 
egítimas, á cuya actividad, zelo, y vigilancia se han confiado 
as riendas del Gobierno. Para cortar de raiz el cúmulo inmen- 
o de semejantes males, y perjuicios no menos freqüentes, que 
Krjudicialismos, en desempeño de nuestra primera obligación 
ináloga a nuestras miras, é intenciones paternales, ordenamos, 
í mandamos a todos los Eclesiásticos Seculares, y Regulares 

esta Diócesis sin destincion, ni exepcion de personas, que 
o ningún título, causa, motivo, ni pretexto declamen, acon- 
:n, ó influyan, directa, ni indirectamente contra la justa causa 
la América ya en conversaciones privadas, y públicas, ya en 
^tedra del Espíritu Santo y mucho menos en el Venerable 



— 248 — 

imenío de la Penitencia, debiendo por el contrario Üus- 
líos ignorantes, confortar á los débiles, en quantas ocasio- 
e les presentan, y asegurar á las conciencias timorotas ma- 
tándoles la harmonía, y concordia, que reyna entre la Sa- 
nta Religión de Jesu-Cristo y el nuco sistema America- 
laxo la pena que imponemos á los conlravetores por el 
10 echo de confesar, predicar, y celebrar, y de las demás, 
por derecho corresponden á nuestra juridiccion. Y defecto 
ae llegue á noticias de todos, y ninguno alegue ignorancia, 
jblicará en nuestra Iglesia Catedral, y en todas las déla 
esis fixandose según estilo en los lugares acostumbrados, 
nunicándose su ohcio álos Prelados de las Religiones pa- 
1 exacto cumplimiento. Dado en nuestro Palacio Episcopal 
de Marzo de 1812. — Raiael. Obispo de Epifanía y Go- 
ador del Obispado. 



CAPITULO DE CAKTA DEL SEÑOR ANDKEL' I GUERRERO 

7'a/ca, 12 de Abril de iSi^. 

e tenido el placer de ver en esta plaza mil i ochocientos 
bres de las milicias de Cauquencs, perfectamente armados 
inza. sable, morrión i cota de malla, sin que se haya visto 
de figura despreciable, i todos manifiestan en su seniblan- 
I valor i el entusiasmo por las glorias de la Patria, — En 
is los pueblos del trancito he hecho una exortaclon en b 
a a numeroso concurso, i por la unión del Señor de los 
cites, ha resonado por todas partes la vos heroica de: Vifa 
^atria i mueran los tiranos. — Vienen marchando a unirse 

nosotros muchos rejimientos de Concepción, i para las 
das i sabias disposiciones del Jeneral se van facilitando 
5 medios ¡ recursos, que parece esceden nuestra compre- 
clon. 

Id es fácil que Vd. imajine todo lo que ha hecho i conse- 
lo este joven jeneral, destinado por el Cielo para salvar su 
■ia, i conducirla a sus grandes i brillantes destinos. — Moni- 

núm. 6 del 17 de Abril. 



DOCUMENTO NUM. 7 

L CONSTITUCIÓN SE VERA QüE NO TENIA FACULTAD 
R REKM['r.AZANTHS AL EJECUTIVO SINO EL PUEBLO, 
guíente, este ACUERDO fUl'. ILEGAL. 

rmicano, 15 de Abril de 181 3. — En la Ciudad de 
3 de Abril de 1813, hallándose el Senado en 
I acuerdos, y teniendo á la vista e! parte dado por 
Jtivo en que se anuncia la vacante de dos Seño- 

.— . ,jor comisiones particulares, y enfermedades, y 

la ausencia que acaba de verificar el Exmo. Sr. Presidente 
1 turno destinado al Ejército del Sur. y teniendo en considera- 
ion á que la ausencia y enfermedades de algunos de los Senado- 
:s no permiten que pasando a subrogarse en el Cuerpo ejecu- 
vo los que actualmente concurren al Senad»^. pueda ésta ma- 
istradura completar al ndmero constitucional que exije para 
)s graves negocios de su inspección después de un maduro 
cuerdo, y usando de las facultades que ¡e conceden los artícu- 
)s 8 y 26 del Reglamento Provisorio para alterar ó modificar 
as disposiciones principalmente en los casos de importar á la 
alud de la Patria amenazada, resolvieron de unánime consenti- 
liento, y con previa intervención del poder ejecutivo que en lu- 
;ar de los dichos Seilorcs que subcesivaniente han sido comi- 
ionados, y que por la naturaleza de sus destinos, especialmen- 
e ios Señores Prado y Portales, no podran volver en algún 
iempo á ocupar sus plazas, pasen á subrogarles los beneniéri- 
os Ciudadanos don José Miguel Infante, el Comandante del 
-uerpo cívico don Agustín Eyzaguírre y durante ¡a atisaiaa 
iel Exmo. Señor Presidente cu tiu no ( i ) le subrogue el Dr. 
Ion Francisco Pérez, subdecano del tribunal de apelacioes; 
^reviniéndose igualmente que las substituciones interinas ante- 
ñores á la fecha de esta acta, que se han verificado en el Gobier- 
10 han sido con previa anuencia del Senado. El poder ejecu- 
jvo cuidará del cumplimiento de esta providencia, y de hacer- 

(I) Téngase presento que se nombrú a Pérer i mas tarde a Cicnf uegos, miíntras 
raba U onwncia del jenerat Carrera, quedando siempre ésto de Presidente. 



— 250 — 

la notoria á las corporaciones y Cuerpos Milit; 
dose también y publicándose por bando. — Car 
— Juan Egaña. — Francisco Rüiz Tagle. 
echavarria. 



(■■ DOCUMENTO NUM. 8 

[■ PAKTE DEL JENERAL CARRERA AL GOBIERNO SC 
[■ DEL día cinco hN CHILLAN 

'í (11 fiíidl pide ansllioii) 



Exmo. señor: Tranquilícese V. E. sigo en 
cion, i he adelantado la batería que ya está sobr 
blo, i fortificada de modo que ni triples fuer: 
podrán penetrarnos. 

Este está mui consternado, porque se les h; 
toda la milicia de caballería, la mayor parte de i 
cbos de los vecinos en quienes fundaban sus pi 
ranzas, a lo que se agrega la gran pérdida que 
en la acción del tres. Me aseguran tuvieron i. 
tre muertos Í heridos, tres oficiales éntrelos pr 
los segundos. 

Con el incendio de la pólvora que nos oca 
enemiga tuve el sentimiento de ver quemados 
dante segundo de granaderos don Carlos Spai 
acción mandó la batería, i se portó con un acií 
pió de su honor i decidido patriotismo. Tambit 
gracias de esta naturaleza en dos oficiales, e 
cuenta el valiente Rencoret oficial de granadei 
soldados; pero todos estos no peligrarán. Spano i Rencoret se 
restablecerán mui luego. Yo querría tener tiempo para dar a 
V. E. un parte exacto de la memorable acción del tres, i ala- 
var en él; el estraordinario mérito que han contraigo muchos 
de sus individuos; lo haré en el jeneral, i entonces conocerá ^^ 
E. lo que valen los soldados de la patria cuando pelean por u 
libertad. • 

yiva V. E, seguro de que no tarda el momento feliz de n\ ■- 




tra tranquilidad, si como espero me llegan los ausihos 
pedidos a P. E. 

Dios guarde a V. E. muchos años. — Campamente 
5 de Agosto de 1 8 1 3. 

Exmo. Señor: 

José Miguel de Carf 

Emio. Saperíor Oobierno dal Estado. 



C.^RRER.-^ PIDE AUSILIOS QUE JAM.AS SE LE DIEK 

(Oñrio) 

Exmo. Señor: 

Solo espero los caudales ¡ todos los víveres i pertr 
a pasar el Itata, cortar la correspondencia con Com 
ornar aquella ciudad. Creo reunírlo todo para manan 
:aso en la noche quedaré a este lado del río para pasa 
lia, i tomar la Mocha antes de ocho dias. El enemi^ 
Chillan mui aterrado í lleno de proyectos; ha dejado 
ios culebrinas de bronce del calibre de 12 i 2 caño»' 
^ uno con su cureña, i 30 carretillas de equipajes 
>ertrechos. La estación, su poca fuerza, su terror, 1; 
■ecurzos i el respeto del ejercito restaurador no les < 
>¡lros para moverse, pero si asi lo hace, seráescarme; 
"a lo que he tomado todas las precausiones necesaria 
w deje de mandar los 400 hombres a Talca con 4 _ 
trtilkría. 

Dios guarde a V. E. muchos años. Cuartel jeneral 
l>le 18 de mayo de 1813 a las 1 1 de la noche. 

Exmo. Señor. 

Josjí Miguel Car 

E«no. Gobernador de Chile. 

'on fecha _3 2 de mayo vuelve a solicitarlos, yeáse 
—igual cosa con fecha 25. 



rtante ofício de carrera al gobierno soh 
: trocayan, estado de las fuerzas i qui 
íandoko en que se le dejó. 

líino. Señor: Acabo tie saber por don Antón 
1 i justicia msyor del partido de Quirihue q 
¡9 fué atacada la guerrilla del inmortal Val 
ti, cuyo suceso ha comunicado al jeneral d 
le, i por consiguiente ya lo sabrá V. E, En t 
is se han cubierto de gloria i los que las dir 
le la mayor gratitud i reconocimiento. Nos 1 
ifalientes i virtuosos oficiales, cuando mas lo; 
laber muerto ambos en la acción. Bsíos i oí?' 
'e gran bullo son debidos a. la indiferencia con 
'.do V. E. el envío del pronto ausilio que ya 
'■pedí. En dicho cantón se encuentran innii: 
>s recursos, i la principal fuerza del ejércit 
alli miles de caballos i aguí andamos a píe 
Uar humauamenie con la prontitud a que « 
\a el enemigo, por tener este mucha i buena ca 
un 710 viene el plomo, iesíot sin manicioncs, i 
'a es bastante para arruinar al Estado, Con 
\o tengo un real para el pago de mis tropas, 
la cansa de no remitir caudales; antes bien 
c:i la negativa aliado de las libranzas que he 
Trios { 1 ) sustrae a estos el ausilio que pcdi 
esta conducta tan estraña i tan escéntrica a 
ficacion de V. E. en las mas criticas circunsí 
ce, o al menos como que se trasluce {perir 
satisfacción) el scrdido' i raupante fomento 
i que bajo del mismo aspecto nuestros pa[ 
(tan dirijidos por una mano diestra para dar 
> {como sucede) i para destruir el valiente, 
rtuoso ejército restaurador, que a costa de l< 
;¡os ha jurado i conseguirá precisamente la 
ia. Según esto ya colejira V' E. la raiz i la n 
males inherentes a este resultado. De la r 
terrible i obligatoria para con Dios i los ho 






icienda de Naltahua. 



— 253 — 

Cuento en el ejército i guarnición 2,500 veteranos que reu- 
nidos emprenderán su marcha antes de 15 dias para vencer o 
morir, i si V. E. no nos dá anticipadamente una clara idea de 
sus intenciones i determinaciones. Por estar sin semejantes 
conocimientos hemos derramado la sangre mas preciosa de 
Chile i estamos espu:;stos a una total ruina. Sin embargo ven- 
ceremos i triunfaremos solos; ¡ daremos a nuestros conciudada- 
nos pruebas incontestables de los santos deseos que nos animan. 
" ' ! jencral del ejército, que tengo el honor de man- 

que estimula al indiferente a ser virtuoso, hé- 
claridad i franqueza de animo puede hablar a V. 
que siendo un individuo del gobierno (i) obtu- 
)luntad para crear un ejército, dirijirlo, i llevar 
sta donde le permitiesen sus débiles fuerzas; o 
la alcanzado a conocer el bien: circunstancias que 
e engrandecen a un grado superior cuando ha te- 
a de reunir oficiales i soldados dignos por todos 
usta admiración del mundo. Si señor exmo: siem- 
mentado estos con heroicos esfuerzos al enemigo; 
conocido en ellos otro interés que la gloria de 
3 mayores sacrificios la felicil'ad de su país. Una 
ilime como esta, a! paso que exista i conmueva la 
anocimiento de los mortales, vincula en V. E. la 
obligación de su conducta a presencia de un Dios 
i rejistra en la oficina del corazón humano cuan- 
se hospedan en ella, i en manos de los hombres 
uramente espectadores de nuestras acciones sino 
i que acusan las manchas que los tisnan i envile- 
to, este es el indispensable caso en que necesaria- 
onstituirsG V. E. sino pone de su parte i con ab- 
>do espíritu de partido cuantos arbitrios estén en 
ra esterminar brevemente a! enemigo, sin dema- 
.0 de los soldados de la patria i para evitar que 
t'e el armamento, único principio en que estríbala 
;nsa del estado en lo futuro. 

te protesto, Exmo. Señor, con franqueza que no 
ílicídad ni instante mas precioso de toda mi vida 



n de Carrera fué la que los eniperió maa en arruinarlo i acabar i 
leso que reclamase su puesto en el gobierno. En realidad fuú R< 
Pérez a Carrero, mientras C3t« mandaba^ el ejército. 



— 254 - 

Je de el presentarme a la faz de Chile para qB 
idalso, (i) i revestido de la virtud i justicia jui 
undo entero mis operaciones. Entonces conoc 
,odo evidente los autores de nuestros males 
logarlos i sofocarlos en su oríjen, incendiaron 
id la parte noble i sensata del pueblo de Chile 
la inocencia los caracteres que lo distinguen c 
, zizaña. Entonces, repito, balanceándose al n 
íro aparecerá con toda su estension i brillante! 
ssprend ¡miento de ánimo de todo buen patr 
Lienza i escándalo de la humanidad el feo escoi 
lo i la sucia intriga aconpañada de la calurr 
empo decidirá de nuestra suerte. 

Pero a pesar de todo, no puedo menos que 
Lie desearía con ancias dar a V. E. una ¡dea d 
;sion militar para que se convenciese a todas 1 
>n que me quejo, mayormente cuando veo c 
estruccion i esterminio sino nos enmendamos i 
:uerdo, si V. E. es testigo de esta verdad, toe 
is habitantes de esta provincia, que lloran sus 
ocen sus defectos, i no pueden remediarlos. V 
itimamente persuadido que el deseo de la jusí 
s la salvación del estado, i la asecusion lisonjt 
bertad e independencia son los únicos resortes 
in del alma los sentimientos que he tenido él 1 
zr a V. E. Soi inviolable i aun cuando no lo 
ebería hablar a V. E. con la misma injenuidí 
e espíritu que acompaño a mis espresiones. 

Dios guarde a V. E. muchos años. — Concepc 
ei8i3. 

Exmo. Señor. 

JOSÉ Miguel 

Gimo. Gobierno Supremo del Estado de Cbile. 

(1) Es de notar esta profétíca fraae de Carrera, que impuesto 

trigaba, bu leal coratoD le advertía. 

Nota.— esta nota f rauca i sicera de Carrera, llena de inquetud al gabjerno i n ol- 

ú desnserHB a toda costa de él i espatriai'lo. Pero ol abandono culpable en qut ae- 

jaba al ejercito, las órdenes qne se daban a las partidas de replegarae a Talca ain 

nocimiento del jeneral en jefe i miembro al mismo tiempo do la junta, eiasf eri 

Carrera. 



DOCUMENTO NUN. 9 

GOBIERNO PARA PASAR A TALCA 1 TRATAR CON EL 
ENEMIGO 

D gobierno de Chile representante de la sobera- 
nía de la nación, después de haber consultado por mas de vein- 
te dias en sus acuerdos ordinarios i estraordinarios con el Ho- 
norable Senado; después de haber convocado en dos sesiones 
públicas, toda la representación de la capital, comprendida en 
"' ''enado, Cabildo secular i eclesiástico, tribunal de justicia, 
s militares, i veteranos, prelados de las relijiones, todos los 
tas tribunales, i los prefectos de los cuarteles; después de 
er tratado de la mayor parte de estos acuerdos con el señor 
¡adier de Carrera, ¡ con el sei\or coronel don Luis, como 
derado de su hermano el Exmo. señor jeiieral en jefe; te- 
ido a la vista los oficios del señor jeneral, i del señor jene- 
del centro el señor don Juan José de Carrera sobre los efi- 
;s deseos de concurrir a la tranquilidad pública; después de 
er escuchado las jcnerosas protestas de dicho apoderado señor 
Luis, i de lo qtie ha pedido repetidas veces renuncia del 
ido militar, i buen orden interior, decreto lo siguiente de 
erdo con el senado i consulta de las corporaciones. 
Vrt. i.° Inmediatamente pasará el supremo gobierno al 
rtel jeneral de Talca representando la completa soberanía 
pueblo, reasumiendo en si solo todas las facultades ordina- 
i i estraordinarias en que deberla necesitar del dictamen del 
lado. El Exmo. señor presidente se adelantará a la marcha 
gobierno, revestido de estas mismas facultades a tratar de 
)rdar con los jenerales, ir aun contra los enemigos a todos los 
utos de la parte interior i esterior del reino Í cuanto sea con- 
tiiente a la pacificación de las provincias i bien del estado. 
Art. 2.*' Quedan ratificados i sancionados del gobierno i el 
lado los artículos de capitulación que deberá proponerse al 
:rcito de Lima, e insurjentes de las provincias con fecha de 
de sin perjuicio de que el gobierno pueda añadir, o 

xiificarlas, como lo requieran las circunstancias.. 
LrL 3." El gobierno con previo dictamen del senado i como 
opinado las corporaciones, nombrará un vocal para que He- 



— 256 — 
)or la escusa que ha hecho el señor cl< 

Vencidos o capí lulajid ose con nuestro 
snte tomará el mando del ejército el g 
is tropas milicianas que no hubiesen 
veterano i fijo, distribuirá el resto en i 
no de 200 hombres, cuyos comanda] 
itre sí hasta el 4.<* grado, permanecit 
erpos militares hasta el resultado del 

ie decreta la convocación del congreí 
itro de 8 días perentorios se despach; 
itriicciones para la elección de los dip 
El congreso se habrirá precisamente t 
s de enero que señale. 
Por ausencia del gobierno se nombrai 
la provincia de Santiago, que tambie; 
e la capital, i en los casos urjentes i es 
orno representante del gobierno consí 
gobernador lo nombrará el gobierno 

Con respecto a que el coronel i apoder 
efe ha pedido al gobierno se oiga en 1 
atamente trata de presentar, i a que 
se halla instruido de los puntos que 1 
las diversas sesiones que se han cele 
a, desde luego se reserva proveer el g( 
.rtículos que sean justos ¡ conveniente 
lanifiesto. 

cereta, i sanciona en el senado, en San 
z otubre de mil ochocientos trece. — In 
- Egaña. — Manuel AntoN'ío Arao 

JRIQUKZ. 



DOCUMENTO NUM. lo 



NOTA DE LA JUNTA GUBERNATIVA AL JENERAL CARRERA 

lioza la colada contra los Carrera i so nota el deseo de separarlos del mando, 
ella consta la renuncia espontánea que hace Carrera del mando iJel ejército por 
zi'w de don Luis, lo que se resisten a creer. 

Exmo. señor: 

-omo nada seria mas peligroso en las actuales í díficiles cir- 
stancias de nuestra situación que el que se creyesen disen- 
les entre el gobierno i los jenerales, i como los espíritus 
listas i sin amor a la patria, por la miserable bajeza de sa- 
partido, o de hacerse espectables, tiran a fomentar estos 
;Ios, i a formar misterios de lo que no saben o de las accio- 

mas sencillas; es preciso que por el bien del estado, por el 
stro individual; i por la responsabilidad en que nos halla- 
; con los pueblos, hablemos mutuamente de una vez franca 
Yertamente, i que V. E. nos crea como unos hombres que 
leñemos partidos ni relaciones, que jamas hemos solicitado 
iencia en los negocios públicos: que tenemos la resolución 
i firme de no gobernar, i que solo ansiasmos el momento 
la conclusión de esta guerra para retirarnos a nuestras ca- 

a un cuando nos costara la vida esta resolución, 
'rimeramente V. E. debe cerciorarse del estado esteríor e 
;rior de nuestros negocios. Por la parte de Lima, aunque 
ctual contienda que tiene con Buenos Aires parece que de- 
igotar sus recursos; pero si se hace cargo V. E. del interés 
; le resulta en sacar tropas i caballerías de Chile: de la ne- 
esidad en que se halla de proveer con nuestros abundantes 
eres sus ejércitos, i de la facilidad con que puede poner to- 
esto en las costas del Perú, i en las campañas de Córdova: 
que parece se halla desahogado por la parte del norte, que 
le todos sus buques ociosos i al anclar en el Callao, que le 
an armas, i aquel comercio, que en sustancia, no tiene otra 
egacion que la de Chile, debe hacer los últimos esfuerzos 
a franquearla, veria V, E. con estos antecedentes, que no 
an difícil como se creería el tener sobre nosotros una espe- 
on de aquel virrei. Cuando prefirió remitir a Chile sus me- 



— 258 — 

jores oficiales en circunstancias de hallarse 1 
del Perü, es sumo el interésque tiene contra 
desgracia sucumbiese Belgramo, jamás pod 
los estraordinarios esfuerzos que emprenderá 
En este estado de cosas considere V, E. 
interior. El erario sin entradas por mar ni C( 
enteramente agotado. Nuestros sucesos de 
San Carlos i Talcahuano, hacían aguardar 
conclusión, de esta ruinosa guerra; i cuando t 
sus pérdidas con la próxima esperanza del fií 
saba ya en ulteriores sacrificios, es cuando sé 
mientos de Concepción, la insurrección de 1 
considerable fuerza de Chülan, i por consecu 
necesidad de cargar, como se ha hecho, fuert 
tribuciones sobre todos los pudientes, desacaí 
sea posible para el ejército i para las guarni< 
tal i de Valparaíso, i de arrancar cuasi todas 
las provincias, porque en efecto fuera de los 2 
se mandan aprontar para las ocurrencias, se 
al ejército 2.200, r. 400 hombres de caballería, 
guarniciones, respecto de que se mandan al e 
r.ojo hombres de nuestra tropa veterana, a 1 
que necesita esta división, Í la conducción de 
dere V. E. que esto sobreviene i cuando est, 
ventas de los frutos del reino i cuando los infi 
iban precisamente a verificar las siembras ( 
V. E. no podria pensar la consternación i el ab; 
causado estas providencias, i las que causará 
cias. El poco espíritu público ha desaparee 
lastimero lamento sucede a las bellas espera 
en horabuena que antes encantaban al puebl 
se repiten i multiplican diariamente por todo: 
de ese ejército i provincias, los inauditos i jer 
i vejaciones que han sufrido aquellos miserabl 
por los comisionados, i ya por los bandidos, 
nombre de comisión han asolado la fortuna ¡ 
todos los particulares. Aunque la absoluta co 
laciones no dejan lugar a dudar; i aunque el mismo señor ¿ n 
Luis conviene en mucha parte de estos exesos, bien nos p ■- 
suadimos que la distancia aumentará alguna cosa; pero toe is 
jeneralmente atribuyen nuestros atrasos i los movimientos e 



— 250 — 

las provincias a la volienta odiosidad que han causado estos 

bandidos. 

Puesto el gobierno en estas circunstancias; considere V. E. 
qué angustias, qué tropiezos Í que contemplaciones no necesi- 
tará para cada paso que se emprenda. Es preciso vencer la 
opinión con la opinión: no tenemos una fuerza con cuya auto- 
ridad i prepotencia saquemos la nueva fuerza que necesitamos, 
i con la celeridad que debe marchar. No nos queda mas re- 
curso que el de hacernos amar, multiplicar las providencias de 
orden, de justicia Í de atención hacia los pueblos i reconquis- 
tarnos la afección que podíamos haber perdido. 

Por cuanto tiene de sagrado el nombre de la patria i el ho- 
nor i opinión que en esta guerra debemos ganar o perder en- 
rámente encárganos a V, E. que despreciando absolutamente 
IOS funetos i criminales chismes, que acaso pueden llegar a 
is oidos, convierta toda sus atención a castigar con la mayor 
iveridad i de un modo público a todos los malvados que ha- 
in cometido vejaciones, a contener la inmoralidad, a consolar 
s provincias, i a no pensar jamas que podia ser bien servido 
. para su persona, ni para su ejército por los hombres que se 
m hecho detestables en la opinión pública. El gobierno co- 
'ejirá sin la menor contemplación cuanto se halle a sus aican- 
s; pero es preciso que ninguno piense que ha de encontrar 
. menor protección en los jenerales, aunque les hagan cargos 
t servicios a que habrán contribuido mas por satisfacer su ra- 
Jcidad que por el bien del estado o el honor de sus jefes. Si 
. E. hubiese sido bien servido no hallaría repetidas veces 
creciendo el ejército, cuando Talca se hallaba abastecido de 
irrajes i víveres para un año, como ha escrito con frecuencia 
I gobernador. Díganos igualmente V. E. que providencias 
anvendrá que tome el gobierno, así para calmar la insurrec- 
ion de las provincias, como para saber directamente cuales 
on los pensamientos de los chilotes, que esperanzas, que par- 
dos, o que arbitrios políticos deberían tomarse, para que es- 
as puntos, así como en que en lo sucesivo sea bien servido el 
iército por aquellas provincias con su menor daño posible; es- 
icordado noche i dia principalmente sobre el fruto que se 
Jria sacar de que el gobierno hablase directamente con las 
as de Chillan {que no lo ha hecho hasta ahora) i con los 
¿os insurreccionados, 
'nque desde el primer aviso que se recibió habrá un mes 



3 por el gobernador de Talca, que incluí; 
Dnes de noticias funestas del ejército, se pe 
anciscode la Lastra con la división que deb 
: ahora se dieron nuevas órdenes para lo rr 
ir don Luis hubiese puesto dificultades ci 
ie Valparaíso, i se lo avisamos, pero pi 
hecho algunos reparos probablemente nos 
je en las difíciles circunstancias de estar c 
;e meritísimo ciudadano, que hoi mismo llt 
ncia de la caballería se pondrá a cargo de 
alcázar, i en la infantería estamos vacilan 
de que nos habla el señor don Luis, no tien 
je necesita en circunstancia que somos eí 
[lientos públicos, 

armas, municiones, etc., ajita cuanto puede 
ue estraordinariamente se ha hecho cargo 
jencias, i cuya superintendencia tiene el se 

que no descansa mañana i tarde, pero a p 
írales, francas i amistosas confianzas, proc 
erno con su comisionado, i hermano de A 
nes llegan a término que el d¡a de ayer no. 

el mayor esfuerzo i resolución previniend 
nuncia por sí, i que tiene Arden formal d 
iar el mando del ejército: es preciso que ^ 
1 toda franqueza {i como ciudadano que ar 
le a sus sentimientos particulares) que orí 
ación; i si acaso es, como presumimos, un 
:miento, desprecie como es justo los infiujc 
que nada pierden con causar males a su j 
pasen bien la hora en que respiran. — Dio; 
;hos años, — Santiago, 14 de Setiembre de 
L Infante. — Agustín Eyzaguirre. — Jua 

). Al marchar este propio, ha ocurrrido n 
Ion Luis asegurando que acaba de recibir 
V. E. en que le previene que absolutame 
luncia a nombre de V. E. del empleo del 
o la suya. El gobierno, después de habe 
:ultades que ofrece este paso, ha resuelto no nauer n >- 
hasta que V. E. con la franqueza e injenuidad que e>i- 
circunstancias, le hable de los motivos que le oblígm 



paso. Sobre todo se espera la contestación de V, 
mayor brevedad i si fuese posible antes de dos 

DIGNA CONTKSTACION DE CARRKRA 

reflcccíones me hace V. E. en su oficio del 14 del 
iva al interés que tiene el virrci de Lima sobre este 
ien manifEcstas i constantes, así como el de todos los 
s europeos que han jurado perpetuar la oscuridad 
i abatimiento de los americanos; pero no comprendo el fin a 
que se dirijen cuando nos hallamos en estado de esterminar 
los tiranos invasores, si vüncn aceicradametiie de esa capital 
hs tropas de fusil que se prcpai-an i gzie ya dcbian estar aquí. 
li V. E. las indica con el objeto de que desistamos de la 
uierra en que estamos empeñados, la responsabilidad en que 
os hallamos con los pueblos, esa es la que nos impele a con- 
:nuarla de un modo que los salve, sino para siempre, al menos 
n la presente revolución de América en que los tiranos se han 
■repuesto sostener su preponderancia i orgullo a costa de la 
angre de nuestros ciudadanos. Crea V. E. que si Lima no 
ace todos sus esfuerzos antes de un mes y nosotros logramos 
mcr dentro de pocos días los ausilios qtie ansiosamente espera- 
ios. Chile triunfará de sus enemigos con la ventajas de hacer- 
e temible en todos tiempos, i si el virrei insiste después 
n sus ambisíosas i codisíosas miras, tendrá que costear una 
spedicion de ocho a diez mil hombres para tentar de nuevo 
luestra constancia i valor. 

Nuestra situación interior, yo a la verdad la considero i la- 
nento, mas no por eso debemos acobardar cuando al reino so- 
'ran recursos. Los espíritus egoistas i sin amor a la patria por 
mes particulares han contribuido a fomentar disenclones, que 
10 trato por ahora de indagar. Yo aseguro, a V. E. por Dios i 
lor mi honor que jamas he tenido otro interés ni otras miras 
¡ue ayudar en cuanto me permitan mis débiles fuerzas a la 
alvacion de mi país en que nací i que amo como su verdadero 
jo. No tengo partidos, ni relaciones, no solicito injerencia en 
s negocios públicos, i yo solo quiero la conclusión de la gue- 
1 para separarme de esos hombres ingratos que tantas veces 
-n fraguados planes los mas horribles para acabar con las 



— 262 — 

existencias de unos ciudadanos jenerosos i que se 
do por la libertad i por la felicidad jeneral. Cuam 
el enemigo en esta ciudad, aun no habíamos 
parte del gobierno, cuando tomamos a inpulso; 
buenos deseas cuantas providencias estaban a nut 
para salvar la patria amenazada de un modo que 
a muchos deles que hoÍ desde su gabinete critic 
ignorancia los mejores pasos del ejército i los 
salvado. 

No quiero traer a la memoria el eslabón de sl 
sos desde aquella época hasta la presente, solo q 
a V. E. que cuando íbamos a concluir la guerra i 
nio del iíllimo Urano, nos vimos obligados a rciin 
ta de algunos artículos que había pedido a V. £. 
han venido por los moiizvs que claramente se deja 
solví mandar a mi hermano para obtener lo < 
pensable para conpletar las glorias de la patrií 
instrucciones, i le advertí que si observaba f: 
confianza e imposibilidad de allanar las dificultac 
nuestra ruina, hiciese por él i por mí una forma 
nuestros empleos, protestando ante V. E. i el pu 
rosos motivos que nos obligaban a tamaña resoli 
sufrir algún dia el martirio que nos titulasen aut( 
clavítud chilena. Aunque no he recibido sus avi& 
tendido que lo trataba de hacer. 

Yo he informado a V. E. en mi oficio del 9 ( 
mero i, que el oríjen de la insurrección de esta j 
falsa doctrina de nuestros antiguos rivales, i que 
reanimado las jentes del campo con el robo que 
el enemigo, protejido con armas. Los que quier 
a excesos de mis tropas o comisionados, deben n 
antes de pisarim soldado ni molestar a ningún h 
frontera, ya se declararon abiertamente contra e 
liendo el fuego de la insurrección de la plaza de Arauco donde 
los frailes de aquella misión i la inmediata de Tucapel debian 
tener correspondencia con los de Chillan. La misma conducta 
observaron en los partidos de San Carlos i el Parral desf^": 



(l)8ereforí>ialsitioiñe Chinan. 

(2) Al leliaotarse el sitio de Chilian mandú a su hermano pam recabar del gobierr 
irmas maciciones caballos etc. i soldados. 



L 



— 203 — 

íimó nuestro ejército. No crea V. E. que me sirvo 
(íe liombres detestables en la. opinión pública, ni que los jenera- 
les cometerán la bajeza de protejera los inicuos, Mis repetidas 
ordenes han sido bien severas sobre esta materia, i se harán 
efectivas en cualquier tiempo i circunstancias que se justificase 
su transgresión. , 

Conocido pues el fundamento de la insurrección, vendrá V. 
E, en conomiento de que no está al alcance del gobierno tomar 
otras providencias que la de destruir al enemigo que la fomen- 
ta. Tampoco se halla V. E. en el caso de saber directamente 
:uales son los pensamientos de los chilotes, porque ningún paso 
ijodria dar que no le fuese degradante. ¡ por consecuencia que 
los ensoberbeciese. Las mejores insinuaciones son las bayone- 
tas en circunstancias como las actuales en que nos hacen la 
gTjerra a sangre i fuego. 

V. E. conoce cuan importante es la presencia del meritisimo 
:¡uíladano don Francisco de la Lastra en el gobierno de Valpa- 
raíso para pensar en separarlo destinándolo a este ejército, I no 
ES menos desairoso, i reparable, que no se confien las fuerzas 
:jue deben veiiir a esta capital al jciicral de t'an_^ttardia que 
¡niesgajido su persona ha pasado a esa con este solo objeto. Me 
persuado que no haya dificultad en que V. E., disponga que 
Vuelva a su destino donde no es menos útil a la seguridad de 
la patria. 

Nuestro señor guarde a V. E. muchos años. — Concepción, 
23 de setiembre de 1813. 

Jos¿ Miguel de Carrera. 

Esmo. Gcbiemo Superior del Roino. 

NiiTA l)F,i, AL-roH,— Es preciso íiir.rso t-n el oficio ilel gul-iorno, flu )ii]i('!crita i 

«ijíc <IÍ plomada, el moJo üo herir (il junoritl, ¡:is cohhuIUs cjuh le hace i por 

iltimo lo Biiplioa iin \v\^ jiiiuio di c'ii^mci. líx oarln, di^na i cnOrjien contcslacinn 

I9 Carrera, par oí nontrario, es Criiniji, terminanta i airi ¡imbujes ni Lípucreeía. Po 

iemocstra cu ella qiic laa armas que ao tcmnbti en contra do t'anera oran orma.i 

^dkas, i que eran armaí positivas ¡as <|ue tenia Carrera conlru el goliicnio, pues tuvo 

jue retirarse de Chillan por falta de aii.silios que el gobierno lo nci;;<'i, ¡ que negó al 

niímo don Luía que fui con el objeto do recafiarlos peraonalmoiite del goLieino, i 

formando al contrario un cjírcitoquo íintes do servir a la nación sirviese al go- 

liemo derrocando a Carrera que creiaii so resistióse a entrcf.'ar clmando, i por 

10, con cortnü pero pcrsuasibaa razones demuestra que el i'obo i el pillaje no 

íbra de su venerable ejírcito sino de facinerosos apoyados por el enemigo, i que 

lUemo no debia entrar a tratar con el enemigo aino oponerlo las fuerias que f e- 

B reserva ociosas i con fines siniestros. 

indo el^bierno que habia herrado el golpe eej esolviú a emplear otros medios 
lias odiosot. 



DOCUMENTO NUM. ii 

ECRETO DESPUÉS DE LA DESTITUCIÓN DE LOS C 

spues de haber consagrado ala salvación i fe 
i todo jénero de sacrificios, creeríamos no h 
ros deberes, i haber hecho traición a los > 
o, si desentendiéndonos de sus clamores nc 
stituirle a la libertad que corresponde, separ 
le una sola familia en que se hallaban reo 
esta obra grande hemos contado con la pi 

con la buena fé i sanidad de nuestras inte 
lor de los mismos interesados i con la ayi 
>mbres de bien i amantes de su patria. Así 
íngan pronto cumplimiento los decretos es 
echa, separando al actual jeneral en jefe, i 
[uan José de Carrera, contamos con que Uí 
anto le sea posible, i que estos negocios qi 
bjeto rivalidades, ni venganzas, i que son ma; 
los interesados que al mismo común del pue 
án con el honor que corresponde, i ellos pasa 
gozar en su retiro de una felicidad que jar 

conseguido de otro modo. 
)s guarde a V. S. muchos años. — Talca, 1 7 di 
13- — José Miguel Infante. — Agustín de I 
É Ignacio Cienfuegos. 

Coronel don Pedro José Benavento. 



isfecho el gobierno de que US, está bien ¡ 
o que espusimos al jenera! en jefe en ofici 
del corriente a fin de que renunciase el mar 
se separase de su familia toda la fuerza milii 
abiertamente el pueblo i es de justicia, pat 
os mas que añadir, porque ya US. conoce: 
a a ningunos es mas ventajosa que a los qi 
e agraviados i que el gobierno no presume d 
indo llenos de consideración hacia US. i su : 



— 265 — 

>re estas ocurrencias, el comandante de artilleros 
ha sacado de dudas, E¡ ha venido a espresarnos 
en jefe i US. quieren separarse i desean que el 
'■ciío se poKgan en el coronel O' Hi^^gins, i el del 
anaderosen el coronel Spano. Esto mismo hemos 
i por consicruiente no hemos esperado, ni debe 
los que impidan la ejecución de lo resuello, 
rsuadidos de que se agraviaría US. s¡ se creyese 
lucion tan frecuente en todos los paises, mucho 
ado libre, fuese desdorosa para US., principal- 
dándose en delitos personales, sino en la necesi- 
das las armas no se hallen en una familia, i US. 
iiu ndiidjusiicia a nuestra dignidad i buena fé, s¡ temiese pa- 
sar a! punto de Chile que mas le acomodase. En cualquier lu- 
r del estado, debe US. estar seguro de que lejos de inferir- 
le daño alguno, se le mirará con el aprecio que merecen su 
aduacion i sus servicios. 

Dios guarde a US. muchos años. — Talca, 37 de noviembre 
: 1815. — José Miguel Infante — Agustín ue Evzaguirre. 
'SÉ Ignacio Cienfuegos. 

Al brigadier don Juan Josí Carrora. 



DOCUMENTO NUM. 12 

OCLAMA DEL JENERAL CARRERA AL DEJAR EL MANDO DE L.^S 
TROPAS EN FEBRERO DE 1814 

¡Defensores de la libertad! Restauradores de Chile! Solda- 
'S constantes Í dignos de una memoria eterna. Al retirarme 
: vuestro lado, i al dejar el mando en manos del valiente i 
mioso G'Higgins, os pido que concluyáis la obra con el 
ismo entusiasmo acreditado hasta hoi: que dejéis de entre 
iotros las facciones e insubordinación, la pereza i todas las 
as impropias de un verdadero militar, i que sigáis cie^^amen- 
cuanto se os mande, para tener el consuelo de oir mui en 
:ve resonar por el globo entero las glorias Americanas a que 



es consiguiente la felicidad del Estado, úni 
desvelos de quien fué vuestro Jeneral. — 

José Miguel de 

Concepción, febrero de 1 814. 

DOCUMENTO NÚM. 13 

CHILE, I POR SU íí?;iiíí';vr.v:t JN l^ JU^^TA in 

{Del Moniíor Araucano, núm. 80 pág. 229 
ha tocada todos los resortes de la política, dí 
prudencia para evitar la efusión de sangre, qu 
va invasión de los satélites del Virrey de 
nen en clase de verdaderos piratas, despuc 
de paz les conccdia cuantas proposiciones p 
base del sistema que proclamaban alejando h 
cías de insurrección de que nos acusaban p 
voces criminales la defensa de los derechos 1 
hostiliza el infame Mariano Osorio contra la: 
sis del Rey, que en el decreto de 4 de Mayo 
autoridades corístituidas en ambos emisferios h 
del nuevo Congreso, i anula la Constitución E 
de la Rejencia con la pena de muerte a los qi 
diencia. Por tanto se declara a Osorio i todos 
campo traidores al Rey i a la Patria. El que 
boza de aquel será premiado con doce mil pe 
Caudillos subalternos se darán seis mil pesos 
serán el premio de los soldados que se pasen c 
ejercito, i veinticinco de los que vengan sin el, 

será negado a los r.lcve.s que emprenden est;. --¡, — g,.- 

sion. Se reputarán sus cómplices los que les franqueasen ausi- 
lio. Publíquese por bando i circiílese. Dado en la Sala del Des- 
pacho a 15 de Setiembre de 1814. — Josi' Miguel DE Carrera. 
— Julián Uribe. — Manuel de Muñoz 1 Urzúa. — Agus^ « 
Diaz, Escribano de Gobierno. 



RKPRESENTACION LA JUNTA DE ÜOIIIERNO ETC. 

anue] Vega ha sellado su alevosa cobardía bus- 
■ en las tropas agresoras del País donde vio la 
m de este desnaturalizado no pudiera servir de 
s viles; el desprecio seria la mejor pena del in- 
grato indecente é indigno de ocupar la consideración del Go- 
bierno. El la tendrá entre sus nuevos amos, con quienes será 
tan ruin como lo ha sido entre los hombres libres, que por efec- 
to de lajencrosidad que los caracteriza han sufrido ver realisa- 
Aó ei pronóstico que presajiaba su índole servil, perversa é inac- 
cesible a los favores i puerto que gozaba en nuestro ejército 
como Capitán i Ayudante de la Artillería. Todo ciudadano es- 
*^ ^'itorizado para matarle como a enemigo público. La Patria 
íga el agua i el fuego. El que le franquease el menor ausi- 
adeserá el mismo suplicio. La muerte ignominiosa es el 
lio de los traidores. El Gobierno será inexorable en su cas- 
Publíquesc en bando é imprímase. Dado en la Sala de Go- 
loa 17 de Setiembre de 1824. — José Mk;uelde Carrera. 
LIAN Uribe.— Manuel de MuSo;', i UrzC'a. — Aguslin 
:, Escribano de Gobierno. 



E, I roR su representación la junta de goiíierno, etc. 

terna infamia a los nombres de los traidores Manuel Bül- 
José Botarro, que han apostatado de las Banderas de la 
ia, buscando las del rebelde enemigo, bajo cuya sombra 
:harán cargados de la ignominia que los degrada para siem- 
lasta que encuentren la muerte a que la Patria los con- 
.. como a todos sus asiliadores. Publíquese por bando. San- 
)i Setiembre 17 de 1814. — Jos¿ Miíjuel de Carrera. — 
AN Uribe. — Manuel MuSoz i UrzCia. — Agustín Díaz, 
'ibano de Gobierno. 



268 — 



LA JUNTA DE GOBIERNO, ETC. 

Por cuanto hoi mas que nunca exíjen las circunstancias de 
nuestros negocios públicos el establecimiento de la Majistra- 
tura de Policía bastantemente autorizada, concurriendo en el 
Dr. D. Bernardo Vera, todas cualidades apetecibles para el 
empleo de Juez mayor de este ramo; desde luego se le confie- 
re con la facultad de sentenciar las causas de Estado i demás 
de su resorte, remitiéndolas antes de su publicación al Gobier- 
no para su aprobación. La seguridad interior del sistema de la 
Patria es el objeto de este Ministerio. Así será de su incum- 
bencia tomar todas las medidas conducentes a este fin, i hacer 
el nuevo nombramiento de Prefectos é Inspectores de confian- 
za que noticiará a esta Superioridad para su confirmación. La 
exijirá previamente en los bandos que estime necesario pro- 
mulgar. En lo demás subsiste el Reglamento de la materia;! 
conforme a él le serán guardados todos los honores ¡ privile- 
jios que le corresponden. Tómese razón, i dése la competente 
en el Monitor con lo que se tendrá por circulado. Dado en 
Santiago a 17 de Setiembre de 18 14 con las armas de la Pa- 
tria, i refrendada por la Secretaria de Gobierno. — José Miguel 
DE Carrera. — Julián Uriüe. — Manufx de Muñoz i Urzúa. 



DOCUMENTO NUM. 14 



MANIFIESTO A LOS PUEBLOS DE CHILE 



EL CIUDADANO JOSÉ MIGUEL DE CARRERA 

Siempre me pareció digno de un hombre honrado sacrificar 
su reputación a la de, su Patria. Si esta máxima no constituye 
el heroismo, es, por lo menos, el resumen de las virtudes mas 
sublimes del ciudadano. En ella fundaba yo mi silencio sobre 
mis servicios i persecuciones, ^o era posible justificarme de las 
negras calumnias que fulminó lá envidia i la venganza de mis ri- 
vales, sin recordar sucesos que empañarían talvez las glorias de ^ 



mi Patria; i celoso de su honor mas que de mi "nombre, sufria 

sin quejarme los ataques de la injusticia, esperando del tiem- 
po e! desengaño, i de la caima de las pasiones, el triunfo de 
mi inocencia. Del tiempo i la razón, los vengadores de la 
verdad. 

Acercábase ya este deseado momento a esfuerzos de mi efi- 
cacia auxiliada de la fortuna. Chile, América, el Mundo, i mis 
propios enemigos iban a presenciar el testimonio mas brillan- 
te de la enerjia de mi patriotismo, cuando un Gobierno levan- 
tado sobre las ruinas del antiguo despotismo, que se titula Re- 
publicano, Restaurador de los derechos de la naturaleza. Pro- 
tector de los Pueblos de Sud-América, el primero que abrió la 
marcha hacia el templo de la Libertad. ¡¡¡El Gobierno de 
Buenos Aires!! !... . atacando las principios de su constitu- 
ion, destruye la obra de mis servicios con un golpe de poder 
rbitrario; despoja a Chile de grandes Í permanentes recursos 
tara la guerra de la Independencia; al interés de su ambición 
aerifica mi gloria i mi fortuna; me abate, en fin, me calumnia, 
ne persigue hasta el esterminio, invocando el sagrado nombre 
le la Patria. ¡Tan cierto es que no hai barreras contra el to- 
rente de las pasiones armadas déla autoridad, ni respetos que 
10 profane un déspota, que con la espada del poder se abre 
)aso a la tiranía!. . . . Pero el velo está rasgado, i la defensa 
ie mi honor se ha convertido en una obligación civil, desde 
jue el sufrimiento puede comprometer los derechos sacrosan- 
:os de la Patria. Ya es necesario romper, en obsequio de vues- 
Tos intereses, el silencio que hahia guardado en perjuicio de 
Tii reputación. No seria prudente callar por delicadeza lo que 
;s preciso publicar por deber. «Nosotros hemos peleado, he- 
nos derramado nuestra sangre para destruir la tiranía, no para 
cambiar de tiranos». 

Como ha de sostenerse mi defensa sobre el detalle de mí vi- 
Ja piíbiica, forzoso es hablar en favor de mi conducta i de mis 
sccioncs como Majistrado, comojeneral, como ciudadano. Co- 
nozco que la empresa es ardua, ni se me oculta que rebatir una 
calumnia fu¿ siempre empeño mas difícil que el d(J calumnia- 
'or; porque regularmente se escucha con placer la imputación 
la injuria, ¡ se soporta con trabajóla apolojía i el elojio. Mas, 
ando la notoriedad de los hechos, cuyo eco resonó desde los 
ndes al otro lado de los mares no me salve de las sospechas 
parcialidad; cuando lo que me obliga a decir la naturaleza 



— 270 — 

de mi causa no se considere justo imputarlo a los ( 
cho necesaria mi defensa, i cuando, finalmente, la 
mis servicios a la Patria, i de mis persecuciones p 
Independencia no restablezca mi reputación patri 
las impresiones del egoísmo i la impostura: con 
conseguido, por lo menos, avisar a los Pueblos de 1 
que los circundan, i prevenirlos contra las redes qu 
telosamente la ambición detestable de un enemigo 
encubierto con el Paladión de la Libertad Public; 
desempeñado el mas noble de mis deberes, i la co 
este sentimiento jeneroso será la mas digna recomí 
patriotismo. 

Servia yo en España de Sarjento mayor de ur 
de Huzares cuando hizo Chile un movimiento de 
a su independencia. Joven, con orgullo militar, ene 
tiranía i amante de mi Patria, nada hubo que p 
tener mis ardientes deseos de ausiliar sus esfuerzo 
Todo me presentaba una perspectiva brillante i iisi 
ta el sacrificio de mi carrera, de mis esperanzas i di 
vida. Casi en la víspera de mi partida fui sorpren 
Gobierno de Cádiz, cuyo espionaje inquisitorial elu 
telas mas bien combinadas. Fácil es concebir cu 
destino en esas circunstancias. Mi suerte fué la d 
americanos que respiraban el amor de la patria, 
procesado, sin comunicación, yo habría vísto al fií 
mis designios, si la virtuosa jenerosídad de dos ilus 
jeros (a) no me hubiese puesto al alcance de realiz; 

Después de una larga ausencia tuve la fortuna c 
Chile en julio de 1811, libre ya de las persecución 
potismo metropolitano. Su situación en aqnella ép 
cierto lamentable, orden, combinación, esperien( 
enerjía, todo faltaba para establecer la Independencia, menos 
el deseo de ser libres. Las formas republicanas unidas al po- 
der absoluto: dividida la opinión por la diverjencia de los par- 
tidos: la ambición disfrazada con el ropaje del Bien Público: la 
autoridad sin reglas para mandar, el piíblico sin leyes para 
obedecer: cual nave sin gobierno en medio de las olas fluctu; 
do entre las convulsiones de la anarquía, presentaba Chile 
su estado de oscilación el cuadro de la crisis espantosa q 



(a) Los liononibles Carlos Holphiston; Flemiag i Jorje Cockbnrn. 



k 



— 271 — 

rejeneracion política de los pueblos, al esterminio 

is preocupaciones, al sacudimiento súbito de un 
1 i ominoso. 

lucho tiempo sin sentirse la necesidad de una re- 
ble que demandaban las circunstancias ejecutiva- 
cl influjo de las facciones, !a elocuencia del egois- 
rigas subterráneas de la ambicien, en continuo 
os intereses del Estado, diferian una medida, la 
Je contener el torrente de males que amenazaban 
pdblica. Crecieron los peligros, sucedió el temor 
nó su imperio. Ll pueblo al fin determinó, calla- 
— — , nes, i amaneció un dia en que vosotros, compa- 
triotas en la plenitud de nuestra Libertad, contentos de mi 
iducta como Ciudadano (Número i), me entregasteis en 
líjsito la Autoridad Suprema, para rcjir los Pueblos como 
ijistrado, para defenderlos como Jeneral. 
En estos momentos yo no vi mas qne la Patria en peligro, 
le arrojé a socorrerla sin considerar la grandeza de las difi- 
tades ni la pequenez de los recursos. Yo acepté el mando: 
e era mi deber. Si la debilidad de mis esfuerzos no alcan- 
)a a salvarla, contaba por lo menos con la gloria de haberlo 
entado, í de perecer con honor entre sus ruinas. 
Yo recuerdo con satisfacción mi conducta pública, i sí es 
to al honíbre honrado descansar sobre el testimonio de su 
iciencia i escuchar la voz de sus sentimientos, puedo asegu- 
■ sin rubor a la faz de todos los Pueblos, que hize por la Li- 
rtad i felicidad de mi Patria cuanto estuvo en el poder de 
s facultades. Muchas veces espuse mi vida en su defensa, i 
al fin sucumbió bajo la cuchilla de los tiranos por un efecto 
al de nuestras divisiones intestinas, no por eso cesaron las 
licitudes de mi patriotismo para arrancarla de tan funesta 
clavitud a precio de sacrificios, de riesgos, de fatigas, que si 
i sirven de motivo a la persecución de mis enemigos, serán 
n el tiempo mis mejores títulos al reconocimiento de la Pos- 
ridad imparcial. 

Entre vosotros existen todavía los hombres beneméritos que 
auxiliaron con sus luces en los afanes del Gobierno, con su 
vidad i servicios en las fatigas de la guerra. ¿No fue en la 
:a de mi mando, que las reformas en el sistema de rentas 
licas, destruyendo los abusos de la administración colonial, 
"lujeron un aumento de 800,000 pesos anuales sin grava- 



— 272 — 

men? El Instituto Nacional (b); el estableclmier 
mera imprenta: la fundación de escuelas pública 
filantrópica (c): el fomento déla agricultura: la f 
bertad del comercio interior i estranjero: el enta 
, nes reciprocas con la República de los Estadí 
Norte América: el aumento, organización, discip 
ciade un ejército regular: el arregla de las milici; 
la construcción de cuarteles, hospital militar, car 
lante: los trenes de artillería: la fábrica de arma 
no fueron obras que emprendió mi celo con vue 
para levantar a Chile de su degradación social p 
cion, hacerlo respetable por la fuerza pública i si 
ciones amigas, opulento por la industria, i para rejí 
cirio así el carácter de un Pueblo destinado por I 
formar con el tiempo una Nación Independiente 
derosa. Ved aquí, Compatriotas, los dignos objeto 
taciones i de mis afanes como primer Majistradc 
República. 

La Patria habria visto, talvez, colmados sus des 
plimiento de mis designios, i asegurada su Indep< 
ejecución de mis planes, si la funesta necesidad ' 
conjuraciones execrables que abortó contra mi 
ambición de algunos ciudadanos perversos, mas 
en Roma los Catilinos i ¡os Crasos, no hubieran ( 
atenciones del Gobierno esclusivamente a la paz 
quietud pública. Yo noquiero recordaros las esc 
cenas del 27 de Noviembre de 181 1: el ¡nfame c 
tados por mis rivales para cebar su bárbara ver 
sangre. la de mis Hermanos i mi Padre octojen 
se habían distinguido en la causa de la Libertad 
descubrimiento de este proyecto inicuo los nomb 
sinos: mi jenerosidad: mi perdón; i, en fin, la enerjía del pueblo 
chileno al disolver un Congreso en que los Diputados intrusos 
por la intriga en la revolución del 4 de Setiembre 181 1 habian 
prostituido su dignidad ¡ sus deberes, protejiendo la conjura- 



(b) Eite establecimiento ee dirijian k onaerianza dol derecho público i n&tural, 
AJenciita L'iiictas fílosofín. bumaTi¡d¡i()cJ< i bolina tetras por excelentes profesores qae 
debían venir de poisofl eitrajcros por cuenta del Eatado. 

(o) Una reunión de ciudadanos escojidoa entre losüteratoa del paig para consul- 
tar al gobierno proyectos de prosperidad pública en todos los ramoa de In adminií- 
tntcioD. 



— 273 — 

. los esfuerzos virtuosos de los hombres buenos que 
tan augusta asamblea, i armando de picas alevosas a 
mos contra los ciudadanos. Olvidamos, pues, estos 
ir el honor de la Patria, i para evitar a nuestros dcs- 
el escándalo Í la indignación. Tampoco quiero re- 
ís resultados tristes de estos movimientos en las 
del otro lado del Maule: la separación de Conccp- 
i los sentimientos patrióticos de la mayor parte de 
IOS de la jiiata Gobernadora: la actividad con que 
ofocar tan funesta división abandonando las aten- 
1 capital: las fatigas i sacrificios a que hube de sus- 
restablcccr la concordia i la unidad moral dislocada 
as intrigas del espíritu de partido: mi jcnerosidad 
des rendidos i puestos al alcance de mi poder: i, en 
icadeza al renunciar con desinterés republicano la 
; capitán jeneral del reino, que la ¡¡rovincia de Val- 
conferirme entre las aclamaciones de la gratitud 
smo (d). Mis acciones fueron públicas, Í a vosotros 
r, si mi conducta como primer majistrado de la Na- 
dio de situaciones tan difíciles correspondió a mis 
nuestras esperanzas. 
:neral del Ejército, ¿qué puedo yo decir en defensa 
i, que no presenciaron los pueblos en lo mas afanoso 
lictos? Permitidme, sin embargo, un pequeño deta- 
tros sucesos militares en la época de mi mando, 
que pueden influir en las glorias de la Patria, que 
pueden conducir para formar contraste entre mis 
nis recompensas, entre mi mérito i mi fortuna, 
había desatendido tanto en los gobiernos anteriores 
idado de crear esa fuerza pública, sin la cual es nu- 
Estados nacientes la soberanía, i efímera su gloria, 
idamente existía la que había yo organizado contra 
de las facciones, cuando apareció el jeneral Pareja 
ente con una fuerte División, destinado por ol Virrei 
íara subyugar al País i castigara los rebeldes. La 
on de un Ejército enemigo que había sorprendido 
on en sus primeros pasos, e incorporado a sus ba- 



ila de las actns de] Coiistjo de Guerra de aquella prorincia celeliradat 
> de 1812, i remitidas en '22 del mismo con un maiiiiiestú, cuyoa docn- 
1 orij ¡nales en mi poder. 



— 274 — 

tallones en los momcntOB del conflicto toaas las tro 
ñas i una gran parte de las milicias de aquella Prc 
síeron en compromiso la constancia de la capital, i , 
hasta donde habría llegado la consternación, si gra 
das aconsejadas por la necesidad, i sostenidas por e 
hubiesen paralizado sus efectos? calculando sobre 
dos de tan pavorosa incertidunibre, yo restablecí el 
blico con oportunas proclamaciones, corté la común 
el destierro de los enemigos domésticos, intimidé 3 
res i a los cobardes con la presencia del patíbulo 
providencias de seguridad i defensa, ejecutadas con 
medio de peligro, hice que el gran pueblo Chileno 
la sorpresa a la serenidad, i del abatimiento al entu: 
tuoso que forma el carácter de los Pueblos Libres. 

Fué entonces que el voto público me elijió por st 
para salvar la Patria, i arrojar de su territorio con la 
la mano a los tiranos que pisaban ya su cercanías ( 
cion. Sin detenerme en dificultades ni aprestos m 
campaña con dirección a Talca acompañado de cat< 
res, i venciendo una marcha de ochenta leguas ene 
puse en movimiento toda la milicia disponible, alejí 
gares del tránsito a los hombres sospechosos para iii 
sos sobre la triste situación de nuestras fuerzas, so 
avanzadas del Ejército invasor I antes que éste llej 
par la marjen meridional del Itata, tenia yo reun 
combatientes de caballería, que a mi activa Intrepide 
su salvación. 

Una División de 300 veteranos e igual número 1 
fué destinada a castigar un destacamento Real, qL 
tiiarel reconocimiento de mi línea, mató dos soldaí 
ballcría. en el acto mismo de estar en mi cuartel un 
tario del jeneral Pareja con proposiciones de av 
Esta División, que avanzaba alentada con el enti 
la Libertad I la gloria, divisa al Ejército enemigo 1 
de 6,000 soldados, i ciega de valor i coraje, cae p 
mente sobre el Cuartel Jeneral entre las sombras d< 
introduce la confusión i el espanto, hace rendir las . 
mayor parte de la infantería, toma la artillería; i crej 
bada la acción, concluida la guerra, vencido el eneír 
gada la Patria, ¡Soldados inespertos i sin dlsciplin; 
donan imprudentemente al saqueo en medio de los 



— 275 — 

de la victoria i de la libertad. Viene el día i los sorprende en 
el desorden. Los enemigos vuelven de la sorpresa, corren a 
las armas, cargan a la división, i ponen en retirada a los ven- 
cedores, que solo conservaron treinta í cinco prisioneros en 
memoria de tan brillante triunfo. 

No me pareció conveniente dejar pasar estos momentos de 
ardor en mis valientes tropas Í pavor en las contrarias. Des- 
preciando con orgullo republicano las promesas lisonjeras de 
Empleos i Dignidades con que el Estado pensó entibiar mi 
patriotismo, me dispuse a tentar un ataque jeneral sin embargo 
de la superioridad absoluta del enemigo. Mis medidas descu- 
brieron mis designios i Pareja se puso en vergonzosa fuga. En 
estos momentos recibí la noticia del alzamiento de ¡os buques 
destinados al bloqueo de Talcahuano, i determinando perseguir 
a los realistas en su retirada antes que .se impusieran de este 
desgraciado suceso, forcé mis marchas; i en cuatro dias de llu- 
vias continuas atravesando rios caudalosos i esteros casi intran- 
sitables, di alcance al Ejército enemigo que ocupaba una venta- 
josa posición, en los campos de San Carlos. Los bravos chi- 
lenos no trepidaron un solo instante. Todo se preparó para la 
batalla, i atacadas las filas enemigas con aquel ardor e intrepi- 
dez que ha inmortalizado la memoria de las antiguas repúbli- 
cas de Grecia; contra las ventajas del lugar, del número (i), de 
la disciplina, i del aliento que debia inspirar a los contrarios el 
estrago de nuestros batallones, por el fuego de veinte piezas 
íe artillería que defendían ai aliado de los realistas, se sostuvo 
la acción con tal denuedo que al fin se vio el Español en la 
lecesidad de escapar cobardemente, dejando en nuestro poder 



(1) Ejércilo Reatan rtulor f. IndependieitU' 

Artillería Piezas Infantería Caballería de milicias Total 

1.== División 2?> 2 \W.) ?,i'\l 

!." iJ -■,0 4 5(10 (IDO 

(." id 80 5 4ü» GUII 

ir-:i 11 1,103 l,:'.f,7 2,829 

Ejivdto Ríiil 

ArtiUúros Piazas Infantería Caballería de milicias Total 

400 22 S.HIO 3,0ÜO C.OOO 



■_ 276 — 

1 mas de 300 prisioneros cinco cañones, i trei 
iniciones i pertrechos. La vanguardia, a! mand 
lis de Carrera, hizo prodijios de valor. Jamas 
¡ chilt'nos mas dignbs de la inmortalidad. A k 
Patria se debe la gloria de esta accior. mem( 
igo otro mérito que el que medió la fortuna di 
su valor i peleado al frente de tan esforzat 
ipas. 
Fácil es concebir el estado deplorable de ni 

Ejército después de tan reilida pelea. Alguno 

división me representaban la necesidad de r 
iiule para reorganizarlo, pero no estando en le 

actividad suspender la ejecución de mis plunt 
'cncer obstáculos que parecian invencibles, coló 
mes de observación sobre las orillas del Ñu 

marché con sola la vanguardia para atac; 
■n i Talcahuano, ambos puntos fueron tomado; 
lyo: Concepción sin resistencia; Talcahuano, d 
;¡on empeñada de mas de cuatro horas de co 
anteria enemiga colocada sobre las alturas qut 
:rada i auxiliada del fuejjo de cañoneras que n 
ría de grueso calibre. Nada hubo que pudic 
ircial entusiasmo de los bravos soldados de la 
Reducido 'íl enemigo a !a plaza de Chillan, i 
icia de Concepción con Toda la frontera, qued 

I poder 400 prisioneros, cuatros embarcaciones 
de nuestros soldados perdidos de las acciones 
Tcito se halló repentinamente con un parque co 
liles, 1 ,00o quintales de salitre i algún dinero al 
enemigo en su fuga pavorosa. La fortuna nos 

II después de la victoria, proporcionándonos er 
ocupación de una fragata, que entró en aquel 
rado de los realistas con 32 oficiales, 50,000 
;ctos con que auxiliaba el Virrey a sus tropas, 
icion de los inva.sores a los 68 dias de haber p 

trio. Posesionadas nuestras armas de todo el territorio, diri- 
ni celo al aumento, organización i disciplina del Ejército pa- 
volver sobre Chillan, cargar al enemigo con ventaja i li- 
ir el pais para siempre de los estragos de una guerra funes- 
Todos fueron testigos de mi actividad infatigable ¡ del éxi 
de mis tareas. 



los puntos de Concepción ¡ Talcahuano con 
suficientes guarniciones, orcicné la reunión de la fuerza dispo- 
nible a la división que existia sobre cl Itata para empezar las 
operaciones de un nuevo ataque; pero la ineptitud del Coronel 
que mandaba las tropr.s acampadas en Talca, contrariando mis 
designios, debe considerarse como una de las primeras causas 
que innuyeron en la desgracia de los sucesos posteriores. Fué 
necesario que yo mismo pasara hasta Talca, para hacer mover 
la división de este oficia!, empeñado con ceguedad delincuen- 
te en desobedecer las repetidas órdenes de incorporación a la 
de observación que mandaba el Coronel Cruz sobre San 
"irlos. Bien luego se sintieron las consecuencias de su obs- 
nado proceder. El Coronel Cruz fué sorprendido i batido 
espues de una defensa heroica, i cual correspondia a los chi- 
:nos mandados por un buen Oficial. 

En otros soldados, este revez habría sido capaz de inspirar 
I desaliento: no lo fué en los chilenos, como verdaderos sol- 
ados de la Libertad. Su entusiasmo crecia con las desgra- 
as, i era por otra parte inevitable la necesidad de continuar 
1 empresa, porque el Gobierno suponiendo riesgos por el Nor- 
;de Chile, me obligó a concluir rápidamente esta campaña. 
-\ aumento de mi crédito por la victoria era el enemigo mas 
;mible para la facción dominante. ¡Tan cierto es que la in- 
linencia de los riesgos nada puede sobre la enerjía de las pa- 
lones domésticas! AI fin avanzamos sobre Chillan. Se puso el 
itio con inferiores fuerzas a las del enemigo: se dieron con bi- 
irria ataques esforzados: se les persiguió muchas veces hasta 
lis trincheras, i sin duda habria sucumbido a la virtud de tan 
eróico valor, si una bala que incendió nuestras municiones, 
Etusando un estrago horroroso en nuestros soldados, no nos 
ubiese arrebatado esta gloria que debía coronar los triunfos 
e la Patria. El Jeneral Sánchez quiso aprovechar los mo- 
lentos del conflicto, haciendo salidas i ataques vigorosos en 
¡lie fué rechazado a la bayoneta. Entonces volví a despreciar 
xs brillantes partidos del Jeneral Español, con aquella noble 
Itivez que correspondia a mi deber i a vuestros sentimientos, 
ia gloria de nuestras armas i al interés sagrado de la Gran 
lusa de Sud-Aniérica. 

La falta de municiones, víveres, caballos; la situación la- 
intable del Ejército; la vergonzosa desnudez de los solda- 
s; i el abandono reprensible del Gobierno, que en mi ausen- 



— 278 — 

cia de la Capital liabia pasado a manos del par 
hacían necesaria la retirada. Con ambiciosos di 
negó toda especie de auxilios hasta el de los j 
veteranos que con el objeto de reforzarme volvie 
Aires al pais. ¡Tal era e! empeño del Gobiern 
las glorias de un hombre que escitaba sus celos, 
torno de su silla una fuerza imponente que lo s( 
mando ! ! ! Con 3,000 cartuchos de fusil i 60 t 
emprendí la retirada (mím. 3), i atravesando los 
Itata casi intransitables en aquella rigoroza est 
una fuerza en Quirihue para protejer las comu 
Talca, i volví a Concepción para ejecutar mis n 
¡cual fué mi asombro al ver que una parte de 
destinada en mi auxilio se habia dispersado ce 
que la restante proyectaba a favor de los reahst 
cion, que apenas pudo calmar la actividad de mí: 
Sin desmayar en medio del apuro, i aprovecha 
auxilios que pude reunir con mil afanes, aunie 
las fuerzas del modo que permitía la escasez de 
i volví a emprender una nueva campaña a los 
dias de mi arribo a Concepción, Esperaba yo 
j enes del ¡tata la división del Coronel Barcárcí 
a Chillan, cuando fué sorprendida la del mane 
O'Higgins por respetables fuerzas españolas, cu; 
tuvo la bravura i el coraje de nuestros soldados 
valor con que su Jefe, i los dignos oficiales Bei 
cía, Moría i otros bravos (f), forzaban la victori 
los peligros i la muerte. Al principio de la accic 
tienda de enemigos, hube de pelear con el hm 
peracion. para poder salvar herido, arrojándom 
las corrientes del rio, después de haber resistido s 
del traidor Oíate i su numerosa partida, que me 
todas direcciones. Entre tanto, el enemigo fué b 

dida de su artillería i un número considerable de 

Mientras que el Ejército de mi mando daba a la Patria tan- 
tos dias de glorias marcadas con el sudor i la sangre preciosa 
de sus hijos, dirijido el Gobierno por esa facción, que pa ■ 
ce destinada del Cielo para perpetuar la servilidad del puet • 
chileno, en lugar de recompensas urdía el bárbaro proyec • 



(f) No M nombran por no caponerlo al odio dol partido rÍT«l. 



— 279 — 

de sacniícar a las miras de su conservación, a los ciudadanos 
que acababan de salvar el Estado del mas inminente peligro. 
Se hacen correr al efecto especies injuriosas a la 6delidad 
de mi patriotismo; i por fin, el Gobierno, tan débil como am- 
bicioso, me pide la abdicación del cargo con pretestos especio- 
sos i ridiculos. Bien pudiera yo haber burlado sus designios 
teniendo el poder de las ^rma^í i la autoridad del mando, la 
opinión de los pueblos I el amor de las tropas; pero amaba el 
orden, i ni la muerte hubiera sido bastante a contrastar la fuer- 
za de mi carácter, i la rectitud de mis principios. Yo mismo 
-"f'írcepté las representaciones enérjicas que hizo la Oficialidad 
Gobierno de Concepción, pronosticando como Inspirados 
calamidades que amenazaban a la patria con mi separación, 
no quise deber el mando al favor de los que hablan de 
decerme, temiendo la insubordinación i mi descrédito. 'Obe- 
ite a sus decretos injustos, me preparé a entregar el Ejér- 
al Coronel O'HIgglns, con la misma screnidaíí que lo ha- 
reclbido. i contento de m¡ conducta i mi, reputación pen- 
1 regresar a .Santiago para buscarme un retiro, en que no 
lera la ingratitud sensibilizar mi corazón. 
asaron dos meses antes que el nuevo jcneral se recibiera 
mando. Ocupado en las intrigas del gobierno que se halla- 
;n Talca, nada le Importaba el tiempo que aprovechaba el 
lañol en sus intereses. Eos oficiales I vecinos facciosos se- 
daban los esfuerzos de los enemigos de la Independencia, 
moviendo la deserción de las tropas para arrumar ¡ndlrec- 
ente el influjo de mi crédito. El gobierno, premiando a ios 
ertores i delincuentes, protejia abiertamente estos escandá- 
is atentados. .Sin el amor que me profesaban las tropas i mi 
rjla inexorable en el pronto castigo de ios malvados, ni yo 
■ria escapado al cuchillo de los asesinos, ni hubiera podido 
:arse la disolución de las únicas fuerzas respetables que con- 
taba la Patria después de tan grandes reveses. I'or fin de 
instancias pude conseguir que el Coronel O'Higglnsse 
Ibiera del Ejército (N.° 4) que constaba de 2,600 vetera- 
, vestidos, armados I en buena discipilna. Hizo el nuevo 
eral las reformas que fueron acordadas en Talca. Los Co- 
idantes mas bravos i mas bien reputados entre las tropas, 
ron sustituidos por oficiales inespertos, que debieron sus 
snsos a las intrigas revolucionarias. Pertenecían ala facción 
linante, estos eran sus títulos: sostenían al gobierno, este era 



su mérito, Los dignos oficiales subalternos, con t; 
rias como campañas, fueron postergados como pan 
pechosos: premiados los desertores; puesto en iiberi 
patriotas mas exaltados; {N.° 25) todo en fin, sufric 
no peligroso, que mostraba desde lejos cuales del 
resultados. 

La indiferencia del nuevo Jeneral a los insultos 
cían a mi persona i a la de mi hermano el Coror 
Carrera por los hombres mas despreciables de la 
precipitó nuestra marcha a la Capital. Acabábami 
a Penco cuando fuimos repentinamente sorprendic 
gruesa partida enemiga, yo, mi hermano Luis, el C 
tales i otros oficiales que corrian nue;itra suerte. 
Jeneral Espai^ol por los falsos patriotas, a,quieneí 
truido de nuestra marcha el traidor Manuel Vega, (( 
del Jeneral O'Higgins, logró la ocasión de vengar 
rreras indefensos i perseguidos, los agravios que ha 
do sus armas de los Carreras Jenerales Í Soldados, 
no de Chile la ventaja de calmar con nuestra ] 
inquietudes que le causaban nuestra reputación i ni 
rias. (g) En el acto de la sorpresa renovaron los 
una de las excenas sangrientas que componen la 
sus conquistas, asesinando bárbaramente en sus caí 
tros criados i ordenanzas i matando de un pistolet; 
al benemérito oficial D. José Ignacio Manzano, 
cargados de pesadas cadenas i hechos el objeto de 
de la mofa de la soldadezca llegamos a Chillan, en d' 
labozo oscuro i asqueroso fué por algunos meses la 
los vencedores de San Carlos, Yerbas Buenas, T 
Chillan. Kl Jeneral Gainza en mis altivas respuest. 
les insinuaciones de arrepentimiento vió por mas c 



(o) Teasc el ttdCiinic-rto núm. 13, Rosimdo decreto pajina 2(17, 
(g) Marzo 4 de 1814.- AI uiu-ineurr decsto <lb suco lió en P.íiioa 
•Teiicral Carrera, i h do su hovmano el Coronel D in Luis por el tra 
lííintiiilo. Avisado 0'HÍ,Lt7Íris de esto soiíailite aoontoo ¡miento diú sus 
calma necesaria para dar tiempo n qiio el oiiomiso so alciaso. Fueron al sacrificio los 
Jefes de la Patria uiii-nti-ifi qiic los Vcpis i los Zsiiartus llenos de regocijo, pedi»n 
qnesB repici.ien las uimpaii.is. Dücian <iuo las p^^rdidaa enGiimoro eran nada con reí- 
pec'.o al triunfo do Penco. Los eiismigos do la cnus.t americana i los viles traidores 
celebraban esta dcr^i^racia con tanto descaro como si la Ooiiccpcion hubiese eataío 
tnandiida por un jofa reaÜstn. Sin cmlni^, los patriotas de .■imboa sexos corrían iu 
calles do la Ciudnd con Ligrimos en sus ojos procurando ios medios de salvar * iM 
que poco intes los babian sacado de las cadenas. (Estractfl de diario). 



— 281 — 

que mi carácter no cedia con facilidad a los golpes de la des- 
gracia. El oyó de mis labios que solo a los ojos de los tíranos 
podía ser un crimen la defensa de la Patria. En medio de tan 
triste sltiLicíon era digna de todo elojío la serení ad impertu- 
bable de mí hermano c! Coronel Luís de Carrera. Si el Jene- 
ral O'Higgins. condescendiendo con mis repetidas súplicas, 
hubiera adquirido de su amigo el Jencral Gainza el proceso 
criminal formado contra nosotros, como reos de alta traición al 
Reí de España, existiría otro testimonio mas de la firmeza con 
que supimos sostener los derechos de la Patria en medio del 
infortunio. Todo anunciaba ya la cercanía del cadalso que nues- 
tra desesperación hacia menos horrorosa. No parecía síno que 
el cíelo i la tierra nos habían abandonado al rigor de un des- 
no fatal. El Jenera! Gainza cometió la bajeza de apropiarse 
I socorro de mil quinientos pesos que por conducto del como- 
oro Híllyar nos remitieron mi padre i el benemérito Poínsett 
'ónsul Jeneral de Estados Unidos. 
El Gobierno, el Jeneral O'Higgins i su facción cerraron los 
idos a las insinuantes siíplícas de los pueblos, de la oficiali- 
ad, i del Ejército para que se nos auxiliase en nuestros tra- 
ajos. El Director se negó cruelmente í contra los ruegos de 
li aBíjída familia a proponer nuestro canje al Jeneral Espa- 
ol por los oficíales del Ejército enemigo que habíamos hecho 
risioneros en las acciones pasadas, i que paseaban la Capital 
ntre obsequios i comodidades. 
Mientras que nosotros esperábamos en silencio nuestro des- 
no, el Estado caminaba a su disolución con increíble rapidez, 
l la pasada sucede una época tenebrosa, donde un Gobierno 
ituo toma por reglas las máximas oscuras de un caduco des- 
otisrao; donde jefes cobardes sacan de la infamia a los que 
abian manchado los fastos de la guerra; donde las pérdidas 
e eslabonan sin interrupción; en fin, donde la Patria vuelve al 
ugo que sacudió con gloria. 

Trescientos veteranos cscojidos al mando de im coronel son 
latidos por 150 huasos a las ordenes del español Castilla (h). 

Ti) Mino 3 <lel8U.-EI joneml Ce^íRins cmiiüiza h% hostil ¡dado-". Eli.ie uno 
aus nuevos jefoa pnra dar el primer solpo sobre el enemigo. Kl coronel ITriíjir a 
csbeta de :-tO0 cscojidos Dragones i Húsares, salo a aorprondor una fuerza realista 
150 müicianos situados en Rere n las órdenes del Espailol Castilla. A las diei de 
noche verificó tu sorpresa a tflmbor batjpnte. A pesar de la bravura de la tropü 
ficiaiidAd, lalfué la ignoraacia i la cobardía en la dirección, qucse perdió la aecioa. 



— 2S2 — 

oda la frontera con cuantiosos depos 
m poder del enemigo (núni. 6); i c 
i Capital, para buscarse un asilo en 
I depuesto vioientamentG por los m 
'■ado para instrumento de sus intrigaí 
hace servir cl nombre del Pueblo pa 

Lastra la Dirección Suprema, en c 
uerza de un jenio estraordinario apci 
salvar la Patria de su ruina. Siempn 
Je los poderosos: su nombre se toma 
eiito de la nueva investidura, no fue i 
de los caprichos del partido que le c¡ 
ntónccs ascender al Jeneral O'Higgi 
a el Estado. Sus grados, i honores 1 
srrotas, sin que por eso mejorase cl a 
liblicos. Organizada a costa de mil : 
;.6oo hombres para auxiliar al Ejérc: 
Teniente Coronel Blanco, llegó a Tí 
a de ser rechazada Í batida por un p 
guarnecian aquel punto. No parecia 
as órdenes de un nuevo jefe, habían 
ia i el horror a la esclavitud {niím. 7] 
O' Higgins dejando en Concepción i 
?, que le eran sospechosos de afccci( 

1 1,200 veteranos a protejer la Div 
la. Atacadas las nuestras en las alti 
on los enemigos rechazados (luím. 8 
npo el Jeneral Gainza para rcplcgars 
; de sus pasados quebrantos. Reunid 
iggins i Mackenna se retiran a Tak 
acampan en Quechereguas. 



poíler (lol enemiRO 40 raQsrtí» i prisioiiom?, SO f asiles, 3 picias de a i, 
mnisicincs. 40 tioniias da ciimpafia i 17 heridos. 

- Vnolve üriaar de su carapafiA conoluiíln en loa altos de Gomero. Rocen- 
opa por O'Higc'na. por au Conducta tín la acción, roapondió en pi'ihüco 
ro: «nusotroH no hemos nonibradoiilJofti)'. TJi'iznr fcú destinado a! Ees- 
de nnoatro Jeneral en .Tffe, (Estracto de diniioV 
nede recordarse esl a retirada sin indigrmcion. Eli» fo ejociit'í precipi: .- 
i avisar al Gobierno de Cunce|icion, ilnjando ab.inJanadns i espue^tiV a 
enemigo las familiar tnnü compróme tii.k>:, miicho^ enfermos en los hi :■ 
piezas de aTtiltería. ol interesante pnnto áo Talcahuano i nna yalerc a 
qne aunqne pequeña, peleó henüoimente tro'i dia-i oonsecutÍToa, es] !- 
iorro de ü'Higgins, a qnien se le creia en las riljeras del Itata, cuan o 



.J 



— 283 — 

,. . jviocia de Concepción estaba ya ocupada por los 
Realistas, cuando se presento el comodoro Hillyar con poderes 
del Virrei de Lima para mediar en la contienda. 

Se verificó una entrevista con los Jenerales de ambos Ejér- 
citos, i se acordaron las bases de una capitulación (j), que ra- 
tifico el Gobierno, en que quedó destruida la Solieranía Na- 
cional, i reducido el bravo pueblo chileno a la antigua servi- 
dumbre (núm. 9). Parece increible que en estos momentos de 
conflicto, en que los cobardes sacrificaron la patria a los inte- 
reses de su egoísmo; no hiciera el odio de los partidos una 
suspensión en nuestro favor, aunque no fuera mas que como 
miembros de aquella sociedad, ya que la envidia protejída de 
la autoridad i la fuerza quisiera oscurecer la gloria de nuestras 
acciones i el mérito brillante de nuestros servicios. Pero nada 
es mas cierto en la historia de nuestra revolución, tn las ca- 
" jiaciones quedó pactada la libertad común de todos, los 
sioneros, i los Carreras; solo los Carreras! quedaron esclui- 
i de este beneficio, que estendió el Gobierno hasta el último 
iado (niím. 10). Mas no por esto desmayó' nuestro patrio- 
no. Desde la oscuridad de nuestros calabozos auxiliamos a 
s de 500 prisioneros que salian de las cárceles, semejantes 
)s cadáveres, para que cubriendo su desnudez pasaran a 
arporarse al Ejército de la Patria que se hallaba en las in- 
diaciones de Talca. 

ía preparaba el Jeneral Español la escolta que debia con- 
:¡rnosa Talcahuano, para pasar de allí a las mazmorras de 
na; pero nuestra fuga, auxiliada por la mano jenerosa de 
algunos Patriotas ' i Realistas, cuya sensibilidad habia con- 
vido nuestra situación i abandono, dejó frustrados tan crue- 
designios (núm 1 1 ). Libres de la persecución de las partidas 
:m¡gas llegamos a Talca, en donde las comunicaciones re- 
vadas entre los Jenerales de ambos Ejércitos i el Director 
stra me hicieron concebir la ¡dea de que solo habíamos es- 
)ado de prisiones, pero no de riesgos i enemigos, aun mas 
libles que los mismos Españoles. Partimos sin demora a la 
a de nuestros Padres buscando un asilo contra el fanático 
)r de! partido dominante; i para no faltar n¡ aun a las apa- 

insaba tranquilo en las del Lontm'. sin ajilarse por la suerte de sus uompa- 

) il Ter el Jeneral Mnckonna las inetruooiones de su gobierno, dijo al Jefo de 
'a to« cuerpea: anucatros empleos, Comandant*, esti'in s^uroB». 



— 284 — 

cías del deber, avisé de mí llegada al Gobierr 
iresentarme luego que cubriese la desnudez, a 
< la avaricia sórdida de! jeneral Hspaííol, qu 
)ncda nuestros equipajes, después de liaberl 
la avidez de un despreciable guerrillero. 

estaba bien distante dü la nueva tempes 
-daba el destino. El Director Lastra, dócil a 
a familia rival, dió por toda respuesta el envic 
2S, que debian conducir a'los Carreras vivos o 
j presencia. No faltó un hombre jeneroso qu 
a de! peligro. Errantes entre los bosques i Iii 
semejantes a los malvados que persigue la jus 
para Mendoza por las cordilleras del Sud, I 

1 al otro lado de los Andes; pero las nieves Íi 
t, i fu¿ necesario volver sobre la Capital por c: 
a ver si la fortuna, la razón o el tiempo, calm 
¡a de nuestros perseguidores. En el ínterin, e 
1 O'Higgins devorado de la envidia i del 
icaba sus bandos en todos los Pueblos de la ] 
tiago hasta Rancagua poniendo en venta laí 
Carreras, Í conminando con el rigor de las 

tuviesen virtud para no violar la liospitalic 
bres, cuyos servicios no podian oscurecer ni la 
. infortunio. Como no es siempre posible pers 
sin mengua de la reputación, agregó aquel 
mniaala injusticia, suponiéndonos autores de 
ngrienta conspiración que habia delatado nu 
re, el venerable anciano Ignacio de Carret 
. . . Pero yn se ve; era necesario pintarnos coi 
de la misma naturaleza para arrancar de los P 
;epto, que nos hablan adquirido nuestras glort 
itro patriotismo en ías ocasiones mas difícüef 
ititud de nuestros rivales. , . . 
[¡entras que Lastra i O'Higgins se ocupaban c 

el Jeneral Gainza aumentaba sus fuerzas pai 

[uista, luego que pudiera verificarlo con seguri 

ts tiranos son fieles a sus pactos en cuanto no ] 

3S con provecho. Entonces fué que se vio un c 

ible éntrela cobarde pusilanimidad del Majistr 

I, i la denodada resolución del Pueblo i del Ejército. Las 

rápelas españolas que Lastra mandó poner a las tropas 



para sustituir la tricolor Nacional (Núm, 12), se pusieron en 
las colas de los Caballos con menosprecio del Director, i las 
órdenes de O'Híggins para pasar revista con las banderas Rea- 
les fueron desobedecidas con menoscabo de la autoridad del 
Jcneral. El comandante de la División aiisiliar ¡ todos sus Ofi- 
ciales se presentaron en la plaza de la capital con bonetes tri- 
colores, i el Pabellón Español apareció en la horca por' dos 
veces. Mientras que el Gobierno perdia e! tiempo en inütiles 
proclamas i edictos vcrgonsosos, (Núm. 13). triunfaba el im- 
perio de la opinión por todas partes contra la autoridad vaci- 
lante de un Gobierno que dormía en el letargo de una confianza 
funesta. ¿Qué desgracia? Existía el mando político i militar en 
dos hombres los menos aptc;.s para desempeñarlo; ni aun en 
los tiempos mas serenos. 

Todos los individuos de mi familia presos o desterrados: lla- 
nado yo por edictos i pregones: el guerrero i valiente marino 
'ondoro Porter abandonado con sus buques a los ataques de 
tiperiores fuerzas Inglesas bajo el fuego de nuestras baterías: 
:l incomparable Coronel Poinsett, el distinguido amigo de la 
ausadeki Libertad Americana, perseguido escandalosamente 
:cntra la inmunidad de su carácter público: el Jeneral Español 
laciendo preparativos para una nueva campana después de 
asado ei término en que debieron cumplirse las Capitulacio- 
les: el Gobierno en descrédito; la provincia de Coquimbo en 
ictitud de romper la unidad con la Capital para no ser envuelta 
;ei los desordenes de una Autoridad despreciada: el territorio 
imenazado de una sorpresa: los Pueblos en desaliento, sin 
lireccion: todo en fin, anunciaba ya la próxima ruina del Es- 
ado, cuando reunidos los buenos ciudadanos en 23 de julio de 
1814 emprendimos una reforma saludable, en que pudiera sal- 
'arse, por lo menos, el honor de la Patria i la gloria de sus 
irma.s. 

El Pueblo que esperaba con ansia una variación que lo li- 
irase del abatimiento en que lo habla precipitado con ignoml- 
lia la ineptitud de los actuales Gobernantes, se reunió en la 
)laza de la capital i me nombró por aclamación Presidente de 
Junta compuesta de tres ciudadanos beneméritos que de- 
ian gobernar el estado en circunstancias tan peligrosas (k). 
in menos de tres horas, sin movimientos tumultuarios, i el 

(¡c) Coa los Beíiores Don Julián Uribe i Don Manuel Moños Urzúa. 



:jor orden, quedó establecida la reforma, el Pi 
el Gobierno en posesión de la autoridad, : 
es en el retiro de sus familias, a escepcion d 
e fué necesario confinar a Mendoza por un 
ra evitar los efectos de su carácter inquieto so 
ad pública. Un velo cubrió desde entonces 
persecución, i mis rivales, que pusieron en vi 
:Íbieron una lección de virtud i jenerosidad. (I 
Los Pueblos aun los mas lejanos de la Capital 
icemes al nuevo gobierno ofreciendo todos sus 
ítener la guerra de la Independencia, 1 Coquit 
meros que con mas enerjia espresó sus ser 
leral O'Híggins fué conservado en el mando < 
cargado de restablecerlo a su antigua discipHn; 
s, que preparaba el Gobierno para remitirle £ 
ro este hombre, obstinado en su elevación sir 
e el de los Zapatas 1 los Cruces protectores 
pañola, a cuyo ídolo habían sacrificado cobard 
; del valiente Gamero despreciando la Volunta^ 
Pueblos; desobedeciendo la Autoridad Supre 
:rno constituido; sin escuchar los clamores de 
a i ciego de orgullo i de coraje, toma la impn 
n de negar su reconocimiento a la Junta (1), 
ígos dirijidos al Jeneral Español en que se 1 
nplimiento de las Capitulaciones o ¡a gueri 
ército, levanta el campo, abandona la ventajes 
lule, i viene sobre la Capital (después de habí 
rta del ausilio de 500 Realistas que a las órc 
- Lantaño debían incorporársele en casoneces; 
ir el Gobierno, envolver los Pueblos en los d 
srra civil, i facilitar su conquista al enemígí 
:end¡a la tea de la discordia, que debia asegí 
n tranquila de la Repüblica. 
[ba el enemigo ocupando sucesivamente lo; 
mdonaba el Ejército Chileno. A la hora de ha 



) Protestab.i este refracLxrío k ilejitimidad do la nueTa Junta como intr i 

« loa ruinas dol Gobierno lejitirao, al misrao tiempo que recolectaba firmas ei i 

rcito para deponer al Director i nustituirlo una Junta represa utiiti va. Las peí ' 

i no las formas fueron las que exitaran bu furor. El no pudo Tor a sangra I ' 

id Capital hubiese preveuido sus ambiciosos provectos, coaSando liv Autorída ; 
adanos de cnrúcter, que no podria dominar al arbitrio de sus caprichos. 



— 287 — ■ 

do Talca oyeron los Patriotas el estruendo de las salvas al tre- 
molar ei pabellón del tirano. Las tropas de O'Higgíns forma- 
ban sin advertirlo la vanguardia de los Realistas, i los hijos de 
Chile seducidos por la ambición de un solo hombre abrían el 
paso a la esclavitud de la Patria. 

Cuantas medidas podia dictar la moderación, fueron adopta- 
das por el Gobierno i rechazadas, con orgullo por O'Higgins 
(N.o 15). El despreció teda transacción i avenimiento, sin em- 
bargo de la altivez con que el Jeneral Español aprovechando 
tan feliz oportunidad intimaba la rendición ala Capital, atrope- 
llando la f¿ de las convenciones autorizadas por un Jefe estran- 
¡ero, como mediador en nombre de su Reí. Pero loque no po- 
se sin asombro i sin horror, es que el Jeneral O'Higgins 
I a escuchar nuestras proposiciones, sabiendo que el 
Osorio acababa de desembarcaren Talcahuano con un 
fuerzo de tropas destinadas a ausiliar la reconquista, i 
ia servidumbre del Pueblo Chileno!!! Yo no quiero 
ar mi juicio sobre la fidelidad del Jeneral O'Higgins. 
:ros toca calcular con esactitud, si su obstinación en es- 
msiancias pudo ser el efecto esclusivo de su orgullo i 
stupídez. (m). 

1, fué necesario prepararnos a resistir a nuestros mismos 
Ds seducidos por un insensato, que hizo sacrificar a su 
le ambición los objetos mas sagrados. Encargado yo 
Gobierno Supremo para mandar las tropas que sostenían 
idad i el orden, salí fuera de la capital con el designio 
;ner nuestro pequeño Ejército que mandaba interina- 
mi hermano el coronel Luis, i que acababa de ser 
do por O'Higgins a dos leguas de la ciudad con todo 
■ i encarnizamiento que pudiera excitar el enemigo 
igroso del Estado. Se dió la batalla i la fortuna se pu- 
Tte del orden Í la justicia: O'Higgins vió en un instante 
los los proyectos de su vanidad igualmente ridicula 
;estable. Vencido, perdida la artillería, municiones, fu- 

jfi sa delirio o su íatuidad al eatremo do poner incomunicado a nueatro Ofi- 
uentario para evitar In repetición de nuevas proposiciones, porque decin 
o de un ^Uonaicn de Oriento a, los intrusos no debe oirse i es preciso 
ríos con la muerte, aun cuando abandonen sus prelenciones a la consérva- 
la n do. 
irmeritc insultó de un modo eacandHioBO a otros diputados fel Coronal 

i al Teniente Coronel Rodrigue») enviados por la junta para persuadirle 

necesidad de uu avenimiento amistoso. 



i equipajes; casi toda sy jente prisionera o e 
i habría sido mas fácil que castigar sus aten 
1 retaliación que autorizaba la orden de no 
;uno de mis Oficiales, pero yo no puedo olvid. 
ni abandonar a la venganza i al resentimie 
iosa de los hijos queridos de la Patria. Los ■ 
odrian ser mis enemigos. Mis Oficiales al cum; 
satisfacían sus jencrosos sentimientos. Ellos 
z virtud para seguir el ejemplo déla bizat 
Coronel (n). Al ver la amistad que reinaba eni 
'S i la jente de la acción, cualquiera habriíi 
lia no había sido mas que un simulacro de e 

struccion de las tropas que acababan de bati 
)s conocieron la perfidia de su jefe, i fué és 
ajas que reportó el Estado de este desgrai 

iggins me escribió sin demora por el core 
orando un perdón, que concedí con la misr 
lo había hecho otras veces con todos mis p' 
ido la fortuna los puso al arbitrio de mi p 
nces gozaron de plena libertad los oficiales | 
jieron sus equipajes, reservando yo los pap< 
s a O'Higgins en su cartera para que algu 
mnal Augusto que nombre la Nación libre e '. 
¡rvan de testimonio a mi inocencia, i de proct 
s. 

ran muí grandes los crímenes de O'Higgí 
era tranquilizarse con la amnistía publicada p 

sobre la fé de mi palabra de honor. Condi 
speraclon reúne a los dispersos que lo segui 
ud de prepararse a un nuevo ataque. Yo disf 

vanguardia de mi División compuesta de 4c 
is prisioneros, i esto bastó para aterrarlo í 
lazas en contestaciones oficíales, con que inte 
: mejor del perdón ofrecido. 
3te era el estado de las cosas cuando llegó un 
del Jeneral Osorio con la intimación a O 
ender sus marchas i al gobierno de deponer las armas i 



El capitán Don Ju.in Cnlderon imploró el auxilio da mi hen 
teto de ser prisionero; temiendo qae nuestros soldados TengasoT 
'<¡a de sus compañeros. Pato complacerlo i calmar ru ajitacion, m 

, «n aocaa de su caballo i sigue al klcancs de los vencidos. 






prestar obediencia sin esperar nuevas insinuaciones. ¡Tan des- 
preciables nos habia hecho para el enemigo esa guerra civil 
cuyos resultados llorará la Patria sobre las cenizas de los malva- 
dos que la promovieron! Queriendo el Español dar algún 
colorido a su escandalosa perfidia, intentaba cubrir la ruptura 
de las hostilidades con el frivolo pretesto de ia variación del 
gobierno como si los Pueblos i las Naciones pudieran igno- 
rar que cuando salió de Lima el Jenera! Osorio con 800 vete- 
ranos para renovar la guerra no existia ni se hablan imajina- 
do esa revolución del 23 de Julio que se tomó como motivo 
(Niím. 16). Por toda respuesta se dejó a las armas la decisión 
''" la contienda. 

En tan amarga situación, sacrificando los respestos de la 
itoridad, del amor de mí mismo a los altos intereses de la 
liria, me proporcioné una entrevista con O'Hinggins, de cu- 
s resultas quedó terminada la guerra civil, i concertada la 
unión de todos nuestros esfuerzos contra el pérfido Español, 
e avanzaba ya sobre la Capital con nuevas cadenas para 
ros tres siglos. Ah. ¿Qué diferente seria hoÍ la suerte del 
itado, si el Jeneral O'Higgins, dócil a la voz de la ra- 
il del honor ¡ del deber, hubiera abrazado en Talca este 
rtido, que aconsejaban la prudencia, la necesidad i el inipe- 
) irresistible délas circunstancias? Sin embargo delainopor- 
nidad del remedio, yo no desesperé de la salvación de la 
itría. Vosotros fuisteis testigo de m¡s desvelos i afanes en 
lUella época de conflicto i de amargura. Yo reorganicé la Di- 
sionde O'Higgins casi detruida mas por su ignorancia que por 
s efectos de la guerra, levante nuevas tropas en la Capital, 
larneci ios puertos; engrosé el tesoro público hasta la .suma 
:un millón de pesos; i habiendo vestido a todos los comba- 
;ntes salí a campaña con un Ejército, cual podia formarse en 
prenuncia de aquellas circunstancias; inferior en número al 
lemigo es verdad, pero bastante por el valor de los Republi- 
¡nos de Chile para contenerlo en la carrera de sus devasta- 
ones. 

En la Villa de Rancagua fueron atacadas las divisiones pri- 
era i segunda de nuestro Ejército por las fuerzas Realistas el 
'imero de Octubre de 1814, i el enemigo quedo triunfante i 
ictonoso {Núni. 17). Las mismas rr-.-r".:; producen los mismos 
ectos. Aquella insubordinación abortada por el espíritu de las 
ícciones que causó la pérdida del Jeneral Cruz en San Carlos 



— 290 — 

i que fue el onjen de los trastornos políticos í dt 
desgracias militares, dio la victoria al enemigo. 
Después de la derrota, fácil es concebir la co 
den que reinaba por todas partes. El cuerpo c 
puesto de reclutas se dispersó por la ineptitud 
dantes encargados de incorporarse a la tercera 
tan imposible la defensa de la capital en aquella; 
como peligrosa la retirada, pero la actividad b 
siempre un suplemento de todos los recursos. . 
raje i enerjia preparé las cosas para marchara 
las tropas que me acompañaban, decidido a i 
auxilios de armas i jente que podiá prestar aqu 
i haciendo allí un centro de reunión de todos k 
vantar una fuerza capaz con el tiempo de arroj 
de nuestro territorio. Con efecto, todas las trop 
Aconcagua casi a la vista de! enemigo, escolt; 
de cien carros í mil seiscientas muías en que H 
pertrechos de guerra i 300,000 pesos destinac 
de auxilios necesarios para emprender la guen 
bre nuestros opresores. En aquellos momenti 
bien una parte de mis cuidados la protección 
sieron emigrar a Mendoza por no sufrir la bar 
de sus enemigos, i quedando en la Capital 
Luis de Carrera, cuatro oficiales, veinte Drag 
servar el orden i la tranquilidad hasta la noche 1 
a su ocupación por el Jeneral Osorio. En Acoi 
llegó felizmente el convoi, presencié otra vezlo! 
tos del fanatismo de los partidos. Amenazaba ; 
i deserción de las tropas, i aunque di mis orde 
dirlo por los pasos precisos de la Cordillera, t 
de verlas despreciadas i sentir la ineficacia de 
No fué posible disponer de la pequeña fuerza auxiliar de Bue- 
nos Aires estacionada en aquel punto, i al fin quede abando- 
nado en la Villa de los Andes con todo lo que habia salvado 
mi actividad, desmontada la poca tropa que me acompañó en 
circunstancias de estar cerrada la Cordillera, i los caudales a 
muchas leguas de distancia en dirección para Coquimbo, Jil 
enemigo que se hallaba ya a seis leguas de mi Campo, habria 
hecho en las infelices familias emigradas una horrible carnice- 
ría, si no las hubiera salvado una estratajema que me dicto el 



— 291 — 

apuro de los momentos (o). Yo sali inmediatamente con 8o 
hombres hacía Coquimbo, para examinar los motivos de la de- 
mora de la División de Valparaíso, tomarla a mis órdenes, pro- 
tejer los caudales, ¡ marchar a defender el Estado en aquellaPro- 
vincia con los dispersos, que debían reunirse en la parte orien- 
tal de la Cordillera. Apenas llegamos a Santa Rosa, sucedió 
la deserción de la mitad de mi escolta, i sabiendo allí que la 
División de Valparaíso se habla rebelado, i caminaba a tomar 
los caudales para presentarlos al Jeneral Español, retrocedí 
inmediatamente a unirme al coronel Carrera, lo que verifiqué 
congran dificultad por hallarse ocupados casi todos los caminos 
para aque! paso de la Cordillera. Fué necesario abandonar la 
mayor parte de los bagajes Í atravesar los Andes sufriendo el 
fuego de los enemigos, que se resistió con valor hasta el paso de 
juardia. Afortunadamente ya no corrían riesgo las vidas de 
infelices emigrados, 

Ved aquí, Ciudadanos, m¡ conducta i mis afanes como Je- 
■al encargado de la defensa de la Patria. Por Ip menos hice 
,o lo que pude ya que no pude, todo lo que quise. Las armas 
Chile fueron bajo mi mando siempre victoriosas, mientras 
í las facciones dominadas por la ambición i la envidia no se 
¡ieron de parte del enemigo común. Sin la iníluencia vene- 
;a de las divisiones intestinas, jamas el Español habría pisa- 
orgulloso i triunfante las preciosas cenizas de los que murie- 
1 con gloria por la Libertad de la Patria. Yo no trato de 
cinaros con imposturas i me refiero a hechos recientes en 
:stra presencia. 

Leed, en proclama de vuestro Gobierno del 14 de Díciem- 

í de 1817 i veréis como os recuerda con entusiasmo nues- 

s brillantes triunfos en la Campaña de 1813; aquellas victo- 

9 memorables que ganaron los bravos Chilenos bajo mi 

ndo i dirección. OÍd cuando hablando con las tropas inva- 

soras les dice: uTemerarias! ¿Habéis olvidado que en la guerra 

de 1813 un puñado de bisónos sostuvo con mil laureles la 

guerra de Arauco?" 

Oidihaced a los Carreras la justicia que no han podido ne- 
í ríes sus enemigos. 

Después de esta época infortunada no parece sino que el 
stino se empeñó en mi ruina i de-stniccion. El gobierno de 

') Véase oldoonmontonúinOM 17. 



— 292 — 

enos Aires, sus gobiernos subalternes, te 
ita mi propia reputación adquirida con lar 
bajaban de acuerdo en humillarme i abati 
;tenores a nuestra salida de Chile, despne 
acción de Rancagua manifestarán ala vez 
i enemigos, la contniriedad de la fortuna, 
istante patriotismo por la Restauración, la 
idencia del Pueblo Chileno. 
\pénas habían llegado al territorio de las I 

Rio de ia Plata, cuando vimos qqt las e 
cion en un Gobierno amigo i aliado por 
rtes del Ínteres i la naturalezas; no eran n 

del deseo. Hallábase al pié de la Cordille 
ié de San Mattin, Gobernador Intendente 
1 víveres i muías había salido a] socorro 
igrados. Los Oficiales, los soldados, las 
í reposaban sobre las peíias del cansancio 
iamos hallar en aquel Jefe al hombre dest 
encía para consolar a ios afiijidos en su t 
m pronto desapareció la ilusión! Era preci 

i cabalgaduras a precios exhorbitantes, o : 

de hambre o quedar en los desfiladeros d^ 
or de las cosas se media por la estensionj 
lel impío mercado. El Sarjento mayor Doi 
ite fué amenazado de .sablazos por San ^ 
lecia la inadvertencia de no sacarle el soml 
etale hizo bajar de la muía i cargar a cues 
■que no pagó allí mismo diez pesos del alq 
; ofrecía satisfacer en ilendoza. Ordenes < 
an a Víllavicencio para rejistrar escrúpulo 
es de los Carreras, sin escluír de esté rigo 
igracíadas hermanas i mujer. Todo esto n 
mcio de los sucesos que me esperaban e 
irtin prevenido puerilmente por los honil 
í había yo confinado a aquel punto en los conflictos de Se- 
nbre (por no teñir los cadalzos con la sangre americana). 
:o inclinado a la beneficencia, celoso del mérito militar, no 
. mucho que desplegase su carácter feroz contra unos hom- 
;s desgraciados. El escuchaba con placer los calumniantes 
;Ios de mis enemigos, i determinó esperar las resoluciones 

Gobierno de Buenos-Aires, a quien nos había pintado con 



— 293 — 

todos los colores de !a iniquidad, para cubrir con un pretesto 
público los atentados que meditaban ejecutar (p). Circunstan- 
cias accidentales pero eficaces precipitaron entre tanto sus de- 
terminaciones arbitrarias. Los consejos del Coronel Don Mar- 
cos Balcárccl i las cavilosas sujestioncs del Diputado Pasos (q) 
encontraron una acojida favorable en el ánimo ya dispuesto de 
aquel Gobernador para acelerar sus persecuciones sin consulta 
de la Capital. A efecto de asegurar sus medidas trató de ga- 
narse con falsas promesas al Coronel Alcázar i al Capitán Mo- 
lina para ausiliarse de las tropas que estaban a mis órdenes. 
Cierto ya del buen éxito de sus ocultos manejos hizo publicar 
un bando, en que despojándome del mando de las tropas que 
salvó mi celo, se declaró a los soldados chilenos libre de toda 
obligación con respecto a sus Jefes: a su Gobierno, a su País, 
i en aptitud de tomar partido en las banderas de Buenos-Aires, 
vivir como shiiptes ciudadanos. Un agravio de esta natura- 
iza penetró el corazón de los Chilenos. Solamente dos Sóida- 
os de mi División se suscribieron al servicio de Buenos- Aires, 
.os demás i sus Oficiales, creyendo sincero el ofrecimiento re- 
ilvieron vivir en libertad. Indignado San Martin con una 
Jnducta que abatía su orgullo, dio sus órdenes al Coronel don 
lárcos Balcárcel, que las cumplió con exactitud militar. Arro- 
tndo con fuerza armada a los oficiales de sus cuarteles i tiran- 
a la calle sus equipajes, llevo presos a los Soldados, que en 
irtud de las solemnes promesas del Gobernador tomaron la 
eterminacion de buscar su subsistencia en la vida privada, 
nmed latamente fuimos llamados ai cuartel de San Agustin, yo, 
li hermano el Brigadier Juan José, el Teniente Coronel Be- 



I (p) Con el designio forma! "le prevenir ana golpes ialeprilesiisidessliastalasíipa- 
rieiioÍM de aospeciíaaaiibre la rectitud de missc-itimieiitos, lo ftupliqué con instancia «s 
digniae auxiliíirme p,ira repiisar Ja cordiller.i ci)n m-s tropas por Ja parte del Norte, 
ocupar a CtKjuiml» i fijar nlli un punto de reunión que tendría ni enemigo en con- 
tínuis alarmií.1, ni paso que servirlii de apoyo a Íes I^itriritas; pura organizar con el 
tiempo una fuerza que sostendría k oomunjcacioii de Chile, auxiliando toa proyectos 
de reítiuracion, que i ndii'Libl emente debia realizar el ünbíerno (lo Buenos- Aires por 
ubaequio a bi seguridad da las Proviiinias do su mando. Poro todo f uf an vano. MÍB 
iiuiuaaciones no mcroaian niaa que el desprecio, como ridiculas e ima jinnrias. 

(q) El Doctor Don Juan JoiJ Pa^os, que prostituyendo el carácter púljlico de Ja 
Diplomacia tuvo uiia parte principal en la guerra civil con perjuicio de la Indepen- 
dencia del Pueblo Chileno, escribió al Director de Buenos Aires cora prometiendo 
nuestra reputación con horribles calurnniü-í a fin do sostener 1) conducta atroi del 
Gobaniador San Uartin. Fué esto miserable el instrumento de que se valieron mi* 
eDBmigo) par» satisfacer sus bajai pasiones. 



navente i el valiente Capitán Jordán (r), i pres 
cente calabozo sin citación ni forma alguna ■ 
Setecientos Soldados Chilenos con sus oficiales 
dos a Buenos-Aires, i cuando la equidad i lajus 
conservación de los Cuerpos a que pertenecian p 
dos al Ejército aumentasen la fuerza del Estadc 
to alguno a la decencia pública fueron disueltc 
losa arbitrariedad, repartidos entre los Rejimie 
Capital sin consultar su voluntad, i los Oficia 
las casas de los Españoles, sin sueldo ni gratific; 
por fin, en la dura necesidad de abandonar si 
para no sufrir los insultos de sus huéspedes, i b 
lies un triste jornal con que cubrir su desnudez i 
riormente habíamos sido conducidos yo i mis 
Capital de las Provincias Unidas en calidad ( 
una escolta de treinta Dragones, que nos custc 
traidores o asesinos (t), ¡Ved aquí la jenerosida 
dor de Mendoza con nuestros Conciudadanos, í 
que se dispensó a vuestros defensores. 

En el Pueblo de Lujan, a dieciseis leguas d 
mandó retirar la escolta que nos conducia. Ll 
nos Aires, i recibidos del Director Posadas cor 
motraciones de benevolencia, no merecimos la 
cion de tamaños insultos. Desentendiéndose 
reclamaciones que le habia hecho desde Mend 
ducto de mi hermano Luis i e! Coronel Benai 
en calidad de mis Diputados, nos concedió apé 
vivir en libertad. Mi hermano Luis que se ha 
nes por haber, según se decia, defendido su h 



(r) San Martin tuvo la osadía de dai- un gi>lpe en e! braio a ■ 
presencia de la oficialidad, so pretcsto de liaborse cubierto despi 
persona, Iq puso en un calabozo coa grillos, i lo remitió a Bui 
coDtÍDuaae su prisión en Chascomon. 

(s) Nada hai mas ridículo on la historia de estos atentados qni 
San Martin pretendió justificar esta b'irbara tropelía. 

Una reTolucion que intental»an los C.irrenw Revolución en su Paia sin relacio- 
nes, i despuGs que algunos OficialsE i la mayor parte de las tropas liabian sido despo- 
jadas de sus armas oorao prisioneros do guerra al llegar a Mendoraü! 

(t) El Capitán de esta escolta recibió órdenes de San Martin para exijir de nos 
otros el dinero que necesitase sa tropa (N. °). El Alférez Ibañezde U misma compa- 
ñía eiijió posteriormeute que le pagase sus sueldos i los de sus Soldados. Mi jnsts 
repulsa a tan inicua solicitud les sujiríó el vil proyecto de saquear nuestros cquip»' 
jes, cnyo atentado p-jdo eritar el Comandante de San Luis en f ilerza de nuestras re- 
presen tacio Des. 



J 



>9ü — 

agravios del Jeiieral Mackenna, i muerto a su rival en ji 
desafio, sostenidos con todas las formalidades ¡ según los u 
de los Caballeros en las Naciones cultas, pudo salir en lil 
tad a costa de mil empeños i fatigas, stn que su víndícac 
pudiera inclinar al Gobierno en su favor, ni cerrar la boca 
sus rivales que lo proclanial>an de traidor ¡ asesino. 

Vivía yo en mi retiro, sín otras atenciones que las de Ínti 

sar el Director Alvear, (qne habia sucedido en el mande 

las Provincias) para que a mis órdenes, o a las de otro Jen< 

de su confianza, emprendiese la restauración de Chile con 

soldados chilenos, auxiliados de alguna fuerza, en el conce 

seguro de que los Pueblos sostenidos bastaban para conc 

ton el último de sus opresores, cuando repentinamente 

atacada mi casa en la media noche por el Sárjente Mayoi 

de la Plaza y catorce soldados, sin otro objeto en este ridíí 

■ato que intimarme destierro a Santa Fé en el térn: 

:Íso de cuarenta i ocho horas. Representé al Gobie 

;ra un atentado de esta naturaleza, i convencido el Di 

ie las intrigas de mis émulos que dieron mérito a esta | 

incia, i del modo bárbaro i grosero con que se habia ejt 

p por el Coronel Ferrada, me redimió de esta nueva veja( 

justicia. No era difícil a vista de tantos escándalos p; 

el proyecto de la facción dominante. Se trataba de ale 

D de perderme, porque m¡ carácter, mi crédito ¡ mi ( 

la Independencia del Pueblo chileno se consideraban 

un obstáculo invencible a sus miras ambiciosas. 

a entonces empezaban también a descubrirse los desigí 

ilejar a los chilenos de su Patria para sustituir en su 

ación al yugo estranjero el desús pretendidos libertado 

mayor parte de nuestros bravos soldados fueron remiti 

'erú, i a las empresas sobre Santa Fé. San Martin, por 

íecuenciade su carácter, continuaba sus requisiciones 

increíble rigorismo sobre los chilenos emigrados. Arranca 

de la cultura de los campos en que hallaban una ocupación 

nesta i lucrativa eran condijcidos por la fuerza a Buenos-Ai 

encerrados en los cuarteles, í tratados con rigor militar { 

marchar después a sostener un Gobierno estranjero en sus 

vi: ,ones intestinas (u). 

erriaa a las árienfa del Coronel Vi» 



— 296 — 

I era la horrible situación cíe vuestros comp; 
es de San Carlos, Chillan i Talcahuano; de 
jstres de la Patria, cuando reventó itna de s 
s, que había preparado de mucho tiempo 1; 
;fes militares, el espíritu inquieto de los p 
) condecendícnte del Gobierno a las tentati' 
i. Las tropas destinadas por el Director ; 
jlsiones de Santa fe se sublevaron contra el 
:ido. El Coronel Alvarez encargado de su i 
¡re se había ignorado hasta entonces en li 
Lición, pudo seducirlas con engaños i pron 
hílenos que marchaban a sus órdenes entra 
bajo la espresa i no cumplida condición de 
lus jefes a la reconquista de Chile. Abusaní 
i Pueblos i de los Soldados pudo persuadió 
r de las Provincias traicionaba los interese; 
tria, i todo se conmovió para derribar i op 

que parecía empeñado con acierto en s 
ctos. Horroriza todavía la memoria de aque 
El fanatismo, la envidia, la venganza, la an 
isiones se habían desencadenado, í la anarc 
del poder presidia a las resoluciones de la 
incias Unidas. Un puñado de jefes militar 

1 postergados por cobardes, por viciosos o 
ron a la tribuna para gritar a la multitud i 
; de muerte, de proscripción, de ignominia, 

venerables, dignos Majistrados, Militares 
ios los mas eminentes por su saber i por sus 



!1 dia 24 de Murzo, la víspc^rii Jcl ilia gloi-Íoi;.i áa ln P.itria, ap 
>a Cuna ]uB edac-anes del Gobierno con úrJenos dol Director 
>s Heos de listado fuesen cargados do nuev.ia cadcritLs i red 
alisnluta. Asi Fo ejecutó con un misterio iiTinoiientc. LijS E 
DO era llegado el ttirmino de su existencia. Duró tan Lnn'or 
L3 nueve ile la noche en que %o abrieron repuntlaamoiite ios 
el Teniente Coronel Don Antonio Carrauín a onmpür Ina úrdenos de su Di- 
Después do un preámbulo ignalmento misterioso anunciiV a cada uuo de los 
quedebia prepararse n salir al patíbulo dentro de 24 borati o comprar la rida 
i suma de miles de pesos, que habia graduado el 3;;íior Alvareí a cada Reo se- 
snormidad de sus crímenes; ique se había adoptado este piadoso arbitrio para 
termino al proceso (que hasta ahora no vieron loa Pueblos) i librarlosdo un» 
inevitable. Algunos de los Presos dieron lo poco que tenían, quedando bus ta- 
i peracer i los que no pudieron econoiniíar de sus cortos sueldos, ioj"'"™""! I* 
ioD de au amigos para pagar el precio de sus cabeeia. ¿La historia 
I presenta a ca«ú una piratería mas escandaloaa? 



— 297 — 

Resonaban las bóvedas de las prisiones con ci ruido de la 
cadenas en que jemian tantos Patriotas, sin otro crimen qu 
haber dedicado sus fatigas en la guerra o en los consejos a I 
Independencia Americana bajo ta administración. La Patri 
habria üorado un Siglo la sangre de sus mejores Hijos sacr 
ficada a la furiosa ambición de los hombres mas indignos d 
la República, si la sensibilidad del jeneroso Pueblo de Bueno: 
Aires, i la humanidad de sus valientes tropas exilada por l¿ 
lágrimas de las familias, que corrian despavoridas las calles i le 
tribunales implorando justicia i compasión, no hubiera des; 
probado el asesinato del bravo i benemérito Coronel Francí 
Mr. Paillardelle, ejecutado en la Plaza mayor sin causa ni procí 
so, por haber obedecido las órdenes de su Jeneral. Los cobardí 
caudillos de tan funesto desorden, respetando el silencio amt 
nazante de la opinión piíblica, inventaron para satisfacer si 
intentos sanguinarios un arbitrio de que acaso no prcsentai 
otro ejemplo la historia déla revoluciones. Por fortuna, el err< 
sus cálculos salvo la vida de muchos ciudadanos honradc 
sncméritos (x). 

Yo me hallaba en Buenos-Aires como un estranjero en u 

is libre; i aunque por esta sola calidad ni tuve ni pude hab( 

lido intervención en los negocies políticos de un Gobierní 

2 me habia desterrado a Santa Fé, i observaba cauteles; 

nte mi conducta: con todo, para que nada faltase a mi fo. 

la, i que no apareciese en el teatro de la revolución un 

ena que no fuese marcada con el odio a los Chilenos, < 

;a!de Encalada, ciego ejecutor de la voluntad de los refrai 

ios del orden público, decretó mi prisión i la de mis hérm; 

nos, i fuimos conducidos otra vez al calabozo i a las cadena 

Como nadie pudo persuadirme que hubiera un motivo polític 

para tan atroz procedimiento todos me imputaban nuesvos cr 

menes en perjuicio de nuestra reputación. 

Al cabo de dos horas se nos puso en libertad sin otra sati: 

Ít) Los Corónelos', Jofcs i Ofio¡:iles uvm distiiiguiíloB por su iniírito i graduacíí 
fueron remitidos a disposición ilcl Jt-ncral Aitigas, cari,';iiloa de griUoü i cadenas. í 
pensil que tacriScandu cítc Jenpral aii digriidad n iiTin %'eii|:.itiz:i infamo, nprcvechiic 
esU ociiajon de sQ.'iRliir la ¿puc:! de hu Goliiei-no con elcnRt¡<ro de uhoh OGdiiles, qi 
le habían hecbolii guerra a las úrdenf» dul Jencrnl Alviiir. Duvolviú los Oficíalos pe 
que no loa halló dolicucnto.i.niera Vcníiigodolc^B CoTispiradorea. Por fin, estos de 
graciados con Jos otros inocentes f uoivjn proscriptos i deportados sin forma log: 
dejando a sus familiai en la indi jcncia i nljaadono, i a la Patria despojada de hotnbl 
QGccwaioa que huta ahora no pueden sustituirse. 



que asegurarnos se había procedido 
9). Ya se ve.... el cabildo gobernab; 

los anarquistas. 

ida la borrasca i encargado interinamen 
110 el Coronel Alvares, reproduje mis 
nquista de Chile (N.° 20); pero viendt 
presentaciones i cansado ya de insultos 
c acuerdo con los otros Vocales del G< 
.los Estados Unidos de Norte América 
al Nuevo Director de los objetos pa 
linacion, me fué otorgada la licencia co 
ra el Presidente de aquella República ¡ 
vas de que en todo tiempo serían prote- 
ausilio de mí Patria aílijida. En Nov 
ra mi destino, i fué tan grande la protec 
on muchos Ciudadanos honorables de 
;a. que a los catorce meses me hallé de 
ible Escuadrilla, abundancia de toda cU 

1 i Oficiales de acreditado mérito, munii 
i artistas, Imprenta, instrumentos pai 

i trabajos ele guerra. Oficiales inferioreí 
i las tropas, i cuanto podía contribuir a 
a su seguridad futura, dejando entablad 
: importancia a los intereses de la Indep 
1 América (N.° 21). 
^ué a Buenos-Aires lleno de placer viem 
de mí actividad; i los recuerdos de hal: 
jpedicion todo cuanto poseia, aumenta 
, i la confianza de que la Capital de las 
lorando el mérito de mi empresa secun 
Lidables para la salvación de Chile. 
> de las Provincias del Rio de la Plata 
vlartin Pueyrredon. Sin detenerme baj 
nis respetos e instruirle de los motivos 
3e mi espedicion, i aunque me prodij 
¡míentos de civilidad, no pudo ocultar e 
causado mí venida. Al recordarme las pasadas desave- 
s con San Martín, que ejecutaba entonces el paso de 1; 
leras al frente de un Ejército respetable, me insinuó d 
lisposicíon de aquel Gobierno la flotilla de mi mando 
isase a Estados- Unidos en calidad de Diputado de Bu 



— 299 — 

nos-Aires i Chile; porque habiendo ordenado a San Martin que 
nombrase al Jeneral O'Higgins de Director del Estado Chi- 
leno, ofrecia esta circunstancia graves inconvenientes a mi trán- 
sitoa Chile en situación tan delicada. 

Yo conteste a sus insinuaciones con la imposibilidad de 
aceptar aquella comisión, aunque tan honrosa para mi, porque 
siendo un Ciudadano de Chile no podia admitir empleos de un 
Gobierno estranjero sin renunciar a los derechos de mi Nación 
ni tampoco representarla como su Diputado sin la espresa vo- 
luntad de un Gobierno lejítiniamente constituido por los Pue- 
blos libres: que era por otra parte indecoroso a mi reputación 
recibir cargos de comodidad i lucro, cuando la Patria en peli- 
gro invocaba el socorro pronto c inmediato de sus valientes 
hijos: pero que sin embargo de estos sentimientos de honor i 
delicadeza, convenia desde luego en dejar el mando de la floti- 
suspender mi viaje a Chile, esperando que la espedislon 
iiiria a llenar sus objetos, i en caso de nc verificarse la res- 
"acion, que me auxiliarla el Gobierno para pasar a aquellas 
:as con mis Buques ¡ probar si estaba a mis alcances librar 
'ais de la opresión i servidumbre. 

liéntras yo descansaba sobre la buena fé de esta conven- 
1, preparaba el Director todas las maniobras de la intriga 
i destruir i dispersar las embarcaciones de la Escuadrilla, 
lando por medio de una violencia inaudita los objetos gran- 
de su destino. Con efecto, reciliida que fué la noticia de la 
on de Chacabuco se corrió el velo i apareció su pérfida 
jcrecia con todos sus colores. Desde entonces no dio el Go- 
■no un paso con respecto a mi persona, que no fuera para 
preciarme robarme i perseguirme. Personalmente me có- 
lico el Director su resolución de ¡nipcdir mi salida, la de los 
:iales. Artistas i demás personas que vinieron para pasar a 
le, porque convenia dejar mi empresa sin efecto. No mees 
ible dar una idea de los sentimientos que sofocaban mi alma 
ista del despotismo del descaro i de la felonía con que el 
ector, violando mis derechos i su palabra, atacando su ho- 
nor i mi reputación, violando en fin, los respetos debidos a la 
hospitalidad, a la dignidad de la Nación, a los altos intereses 
Kstado Chileno, i al concepto público de justicia déla revo- 
ion de Sud-América, destruyó con la flotilla los proyectos 
3 bien concertados, dejando comprometida mi opinión i mi 
ponsabilidad con las personas, que me abandonaron jenero- 



— 300 — 

ite sus intereses para la ejecución de t; 
fué necesario ceder, i protestando enérjic 
L, le ríípresenté que tomando a su cargo i 
:specto a los dueños de !a espedicion, cjÍc 
; de ochenta individuos que componían ei número de Uh- 
i Artistas desembarcados, pues que yo carecía de fondos 
rsos para sostenerlos por mas tiempo, 
jaban los dias i viendo que no se me relevaba de un j 
n que absorvia la precisa mantención de mi familia, re 
istancias, i el Director sus promesas; pero con la mil 
ia que marcaba sus operaciones. Al fin presenté mi ci 
gastos en Buenos-Aires que ascendía a la pequeña si 
Soo pesos, la vio S. E. i me respondió por el Oficia! en 
de !a recaudación que no queria pagar aquel desembí 
e estaba de mal humor, quedando yo con este crédito i 
satisfacerlo de mi peculio a los interesados (y). ¡Este 
mbre elejido para restablecer los principios de la m 
;a ¡ dar la libertad a los Pueblo.s beneméritos del Ric 
Lía! 

is no paró aquí el furor de este Gobernante contra 
idano, que después de tantos servicios i tantos afanes 
srtad de ima Patria común, tenia que lucliar contra 
es de una fortuna enemiga. Habia llegado a Buenos-A 
ucllos dias el Bergantín Salvaje, uno de los que con 
la Flotilla de mí mando. El Capitán i Sobrecargo e: 
el comandante de la Ciiffton seguir viaje a las costa: 
en cumplimiento de las contratas celebradas con los t 
e la espedicion, sobre lo que hubo entre los Capitane; 
s embarcaciones contestaciones fuertes de una i otra pa 
:se que esta pequeña disencion se hiciera valer come 
o del procedimiento contra mi persona, o que se hub 
lido el plazo en que el Director habia decretado sacia 
mza armada contra el infortunio desvalido, yo me vi rodea- 
bayonetas en ia media noche del dia 29 de Marzo, dcspo- 



i pesar do tnn iincii.i cjn'lucti. «1 PaU cnipísii a, recibir bonafioios de la ™*' 
LqiieÜüB lionibreB útiles, que condujo mi celo n entiis felices rejíoneB. 
I instruyen la juvcutud on l.i AcíidumidB do Buonoa-Aircs, otro da sus ioccío- 
Miitoni áticas en Momloza. Muchos de tos .-irtlst:!» bc establecen en Is Capitel 
c. Los Oiicia'.uj pülcim con honor e^itiii nuestrnt filas, defendiendo k libertad 



_ 301 — 

jado de todos mis papeles, conducido preso al Bergantin de 
Guerra Belén, i puesto en absoluta incomunicación bajo la cus- 
todia de su Comandante. Mi hermano Juan José sufrió la 
misma suerte i en la misma catástrofe habría sido envuelto mi 
hermano Luis, s¡ avisado por uno de sus amigos no hubiese 
evitado el golpe con una fuga oportuna. Así pasaron catorce 
días sin obtener aun el consuelo de ver a mi mujer e hijos, que, 
anegados en lágrimas sentían la desgracia de un Padre cruel- 
mente perseguido por sus compatriotas. Nada parecía mas na- 
tural que la formación de un proceso, siquiera para salvar las 
apariencias de un procedimiento Igualmente injusto que inhu- 
mano; pero faltaban los datos para levantar una causa, i el Di- 
rector Pueyrredon satifecho con humillarnos Í perseguirnos no 
se atrevió a preparar un juicio público según las formas lega- 
Se persuadió sin duda que los triunfos de Chacabuco, i la 
ilnaclon de los Pueblos Chilenos por la fortLina de sus ar- 
i dejarían en cubierta la barbaridad de sus atentados. 
i\ cabo de este tiempo mandó el Director que se me con- 
tse al cuartel de Granaderos en la misma calidad de inco- 
licado. A los tres días de esta nueva escena se presentó 
la prisión el Jencral San Martin. 1 aparentando condolerse 
mi suerte, después de asegurarme de la gratitud de la Pa- 
a mis servicios distinguidos i de atribuir mi arresto auna 
ilda meramente política, me protestó que por su parte no 
laba algún inconveniente en mi regre-so a Chile con mis 
manos; por que estaba convenido con O'Higgins de ahor- 
en el plazo de media hora al que hablase una sola palabra 
tra el Gobierno, lo que podía ejecutarse con toda prontitud 
- —jerjia no teniendo Superior a quien consultar sus voluntades 
(z). Yo respondí a esta ridicula amenaza, que ningún hombre 



(i) Pordesgraoift do Cliüe tuvo todo su efucío oste indifino oompl&t. El dístiiigai 
do Patriota Don Manuel Rodríguez con mil otrod Ciudadanos ilustren jinien cncl 
kíUdcío hoirib'.u de toa cnlabozos el poder de In. opresión i I)l tiiunin. Inconsultus loa 
Pueblos i las provincias se oniiliriú al •Teneml O'Higgina ln Divcoi'.iim del Estíido, bajo 
la dependencia tnllitnr del Jeiieml San Martin. Se pretcstú de fiíltar en In incorpo- 
ración el Pueblo de Talcahnano, que constará apenas do cien fitmiliiis. ro hn difeiiito 
cuidadoKampnto la convocación de la Representación NacioTüiI p:ira dar al País la 
Constitución que asQ,:íiirc au Indüpeiidcncia i los derechos do liia Cindíídana". Se en- 
""■íenúlalibert-id de Impritnta. Saarroncaroa los houibroa rliifui lio:;artaidc los 

azo» de suí familias pata lleTíirlas en calidad do roolutaa a líiionos AireR, en donde 
reparten dispersos por todos lus Rüjimic:ito3. sin formar ciicrpii;i scpamdoa, qno 

^rtcaeciendo al Ejército de Chile pudieran servir de auxiliares con gloría de la No- 



— 302 — 

cional se entregaría a un poder tan arbitra 
s medios de resistir la violencia. Concluyó 
;mostracÍones de amistad i aprecio, i al sal: 
irgo af Oficial de guardia el rigor del arres 
lenta al Gobierno de su entrevista. 

Después de esta escena teatral, no dudaba 
; nuestro esterniinio, pero faltaba mi her 
alizar el proyecto sin temores. A fin de hace 
1 trabajo, ocurrió Pueyrredon a sus mañas ; 
mulacion i el artificio. Envió a mi hermai 
es pasaportes para mi i mis hermanos a ( 
éramos pasar sin embarazo a los Estados I 
>Ie con las protestas mas sinceras de amista 
;s providencias eran dictadas por una necesi 
)dia mi hermano Luis presentarse en piíb 
celo. Como estas proposiciones se nos haci 
o que el Director consultaba al Club de su; 
jeros el modo decente de ejecutar nuestra 
é dificii penetrar sus intenciones. En est 
idimos saber que se hacían esfuerzos para 
■ntra los Carreras; pero esfuerzos inútiles 
5ta de semejante conducta ¡ del silencio con i 
r mis justas representaciones, dictaba ia prt 

fuga la seguridad que no podia darme la ii 
;ste fin volver a la prisión del Belén, i en 
le pude sorprender la vijilancia de mis gua 
tadamente en un bote que ya tenia prep 
ontevideo a pesar de la eficacia con que : 
ncha con veinte soldados a las órdenes del ; 

El Director Pueyrredon con este motivo 

; su carácter para cubrirse en la opinión pl 

ime a la faz del Mundo como un criminal 

den i la paz de los Pueblos Unidos, Llaman 

tañes i sobrecargos de las embarcaciones de 

ando; llamóse a Mr, Defovest i a Mr. Courtenay; todos eran 

terrogados conformas imponentes para que depusieran ío- 

e los «delitos de alta traición que meditaba, Don José & ii- 

n, i utilíilad de la causa común, ^e (lenarmnron los p.itriotas por el influjo de 
a desconfianza peligrosa; i todo esto por q\ie fultm lus formas coustítucioDa. ei; 
rquo loa Pueblos no ejercen sus poderes soberanos; porque se castiga eon des K>- 
mo militar al que se atreve a reclamar bus derechos en los de fa Patria. 



J 



__ 303 — 

ro por esta vez triunfó la verdad i la justicia. 

esas i ameiia:ías quedó desnuda la columnia, 
"itados de la ineficacia de su perversidad: Un 
[r. Lavayssc. fué el único que prostituyó a la 
su deber. Hallábase este hombre en Nueva 
;rable, fuera de su Patria i abandonado del 
cuando me buscó, me Ínipu.so de su triste si- 
¡có lo admitiese en mi compañía para pasar 
en la guerra de la Independencia de Sud- 
j protección que estuviera al alcance de mi in- 
flujo. Compadecido de su suerte suscribí a sus solicitudes, i él 
manifestó todas las demostraciones de un militar agradecido 
por un acto de beneficencia tan remarcable recibido de una 
ano estranjera; vino conmigo a bordo de la corbeta Cliffion, 
izando de todas las consideraciones posibles: llegó a Buenos- 
ires: se alojó en casa de mi hermana doña Javiera: i faltando 
los deberes de la hospitalidad i la gratitud se vende vil i pér- 
lamente al Director Fueyrredon, me delata i me calumnia por 
llagar las bajas pasiones de mis perseguidores, hasta el odio- 
I estremo de suscribir a un libelo en que me supone autor de 
síltos horribles cometidos en Chile, cuando yo me hallaba 
isente de mi Patria, dirijiéndolo a los hombres mas honora- 
es del Norte América, para reprobarles la jenerosa protec- 
m que me dispensaron, i arruinar el crédito, que me habían 
Iquirido en aquella Nación mi conducta i mis sentimientos, 

!i educación i servicios en la gloriosa causa de la Indepen- 
1 Americana. Este hombre ingrato a la beneficencia tuvo la 
adia de solicitar algunos oficiales para que auxiliasen sus 
oyectos de calumnia ¡ acusación contra m¡ persona; i sin de- 
rse correjir por la justa repulsa, de los hombres de honor í 
obidad, remite su libelo a un periodista de Estados Unidos 
para que lo publicase en sus diarios (núm, 22}. Afortunada- 
mente se dirijió a un Pais libre en que la virtud ejerce todo su 
imperio sobre el corazón de los Ciudadanos. Hombres ¡lustres 
que hacen honor a la primera Nación del nuevo Mundo por 
SI s luces, valor, probidad i mérito, tomaron a su cargo mi de- 
fe --sa por un sentimiento virtuoso de humanidad i justicia (#*#). 

'o Calumnia rcfu tilda. - Cierto francés intrigante que dejó este País en Diciem- 
bt pasado conelJeneral Carrera, quien le dio paaa.ien Biiciins-Áirts, en donde ha 
*ii patroainodo por el Director, Fueyrredon dirijiú una carta n un amigo déla 
C: «a Patriota ea Baltimore en la que delata a su benefactor como el peor de loi 



— 304 — 

: es Mr. Lavaysse, ese Oficial Francés, 
íctor Pueyrredon al Ejército del Peni, i c 
luaciones militares en premio de su ind 
rtto.- 

iendo el Director Pueyrredon anulados su 
iu encono hasta el punto de querer comj 
dad con las Autoridades de Montevideo 
ia buscado un asilo contra su rabia i mi dése: 
3 le salió bien esta nueva tentativa, porqu 

en cuya persona resplandecen a la vez las 
i políticas, sabe sostener su dignidad i su c 
o Gobierno reina la tolerancia: Montevidt 
rtunio, del fanatismo, i esta situación feliz n 
;o en mi confinación, esperando un dia 
; Americanos en la calma de sus pasiones 
laderos intereses, los Gobiernos los límit 
. los Ciudadanos sus derechos i sus deber 
ca de mi regreso a Chüe para consumar r 
:nsa de la justa libertad de mi Patria í de 
jeneral del nuevo Mundo. 
Cuando mi persecución hubiera sido con bei 
[ue gloriosamente sostienen los Pueblos; y< 
liento en el número de mis obligaciones 
o, ¿cuáles son las ventajas que ha reportí 
persecución, de la de mi familia i de todos 

ese bárbaro fanatismo, la Flotilla habría a 



¡DAlca procnrando justificar el cruel trato que recibió en 

. se refiere at Comodoro Porter (Ministro de lii Marina d 

la verdad de sus declaraciones. El Comodoro leyó la carta 

obserriS de Carreraasu amigo lo siguiante: Serior,¿lesi 

lae i no puedo espresar mejor mi opinión de bus cualidad^ 

lel Sud. Enél los Norte Amerícitnos encontrarán aienipre 

\ja debe resultarnos de relaciones con el Sur, en él mas 

ma cuento para llegar adelante tan dichoso resáltenlo. Tu 

L en Carrera. Destruido íl, Chile será una fÁcil pnaa del di 

temer una guerra civil en Chile; no de Chilenos i Patriot 

ra una facción de Bncnos-¿ircs, (jue desea esclavizarlos. 

iber apelado al Comodoro, quien mejor que otro algniio d 

res caracteres i el estado político de aquel PaiB.ii — Copiado aeia uronicaae iJOS- 

le 28 du Agosto do 1«17. 

)TA.— Esta comparaeion con que quiso honrarme la jenerosa memoria del Hono- 
I Porter, esinfinitamente superior ami mírito. Pero a nadie cedo en amor a la 
ia, aunque no poseo las virtudes, los taleTitos i la fortuna de aquel hombre ia- 



— 306 — 

ingo otras miras que recordaros 
idicar mi honor i reputación con 
:I fanatismo de las facciones an 

respetables de las Naciones es 
:!o mi nombre sin mancilla. La 

por-todas partes me dirijen los 
ar el rigor de sus procedimieiUos 
silencio de los que sufren una pe 
a confesión la cita de sus crimen 
xr su honor, que tiene el líltinn 
1 obligación sagrada de defendei 
;a en la reputación supone el coi 
) no puedo suscribir a este odióse 
ntimicntos. Talvez intentatarán i 
ite manifiesto un espíritu de reb 
;e de las Provincias de Chile, o ur 
res resentimientos. Pero yo prc 
libres, que no me anima la vcng; 
itaré estraviar la opinión piíbltc 
lérito de los hombres ilustres qi 
nta de la Libeiiixd de los Pueble 
justicia. Quiero si, que sepa el V^. 
gos, que mi crimen es mi patriot 
que me temen; que me temen, 
ia de mi carácter no permitirá j 

los horrores de la opresión i del 
ilumniadores i los Gobiernos in 
rdad no dejan impunes los atent 
mistura; la opinión, excitando el s< 
ia contra los tiranos, i la verdad, 

exactitud los sucesos que han i 
an Revolución del Nuevo Mun 
n con indi,onacion los nombres t 
es de la virtud ¡ del mérito. Oui>. _. -, -, ,- 

que no son los Españoles los línicos enemigos de 
ue la Patria reclama los derechos de su liberiad 
presión doméstica. Quiero, si, que los Chilenos 
3s los esfuerzos de su valor i de su carácter, para 
-e preciosa de sus Hijos no sirva de pedestal a la 
; sus nuevos Conquistadores; ¡ que una constitución 
1 por la voluntad jenerai de los Ciudadanos asegu- 



re con la Independencia íi 
descendencia. Pueblos jen 
armas! Estos son mis vote 
don que puede ofreceros u 
), pero no delincuente. 



Marzo 4 de 1818. 



DOCUM 

r Ü L í T I C A ! 



Coiidii-i 

jENERAL JOSl 



Será satisfactorio para r 

recientemente cartas de 

Sud América. Por las l 

rmanecia en Montevideo 

e desplegó por la emane 

; le conocian, confianza 

limación particular. Sus 

os abogados del reconi 

lile. En los Estados Un 

' i sus representaciones ( 

io a difundir entre nosol 

por el destino de su henno 

i favorable impresión que 1 

obstante la desgraciada coi: 

t<r permanece inalterable c 

noajeneral ha sido absui 

■ntra él; mientras que se 

■mente para execrarlo . . 

embre 20 de 18 17. 



DOCUMENTO NUM. 



Señores del mui Honorable ¡ Soberai 
Provincias Unidas del Rio de la Plata. — 
nía que compromete mi honor i vuestra aci 
es el asunto que me obliga a distraeros i 
vuestras altas meditaciones. El coronel fi 
que milita en los ejércitos de esas Provine 
pasiones mas viles, sin honor, sin probid 
cometido la infame acción de dirijír un !ib 
na a hombres mui honorables de Estados 
signio de arruinar una reputación que a 
fatigas me ganaron servicios Importantes 
de la independencia del Sur. Dignaos infc 
el adjunto periódico, de la imprudencia C' 
gante me supone autor de un robo ejecut; 
estaba yo ausente de aquel país; el asesim 
tas en la época de mi mando i el desertor 
la patria en ser\'ic¡o de una nación cstranji 
de un malvado! Con el desprecio castigat 
calumniantes de este impostor, s¡ no esi 
testimonio respetable de los majistrados, 
i de un Congreso augusto. Ninguno a la < 
suadirse que hai en el Rio de la Plata ui 
un coronel que profana el nombre venere 
i del Gobierno de las Provincias Unidas, I 
dignamente en auxilio de acriminaciones c 
tir un millón de testigos. P^sta nueva táct 
cion de los hombres de bien, es descono( 
Unidos. A vuestra penetración no puede 
representantes, que esta calumnia ofende mi honor a la par de 
vuestra reputación i de vuestros respetos. La tolerancia de 
este descaro inaudito pondrá en manos de los malvados el cré- 
dito de los hombres mas eminentes. Yo no exijo el castigo del 
impostor, pero creo digno de vuestro carácter, una declarac'on 
pública, que salvando el concepto de las autoridades de as 
Provincias que representáis, descubra la imprudente osa lia 
con que se tomó por esta vez la respetabilidad de su nom ire 
en los falsos hechos que contiene aquel infame líbelo. La c lU- 



•OStl 

— S 



Icsti 
le sera una Colonia de; [Juenos , 
paña en otro tiempo; su comercio 
límites que le^ prescriba el ínteres i 
trópoli. De aquí saldrán gobernac 
Magistrados para sus Pueblos, Gei 
Tonteras. La suma de las nccesida 
ontribucíoncs. La Independencia 
or la mano diestra de una Aristoc 
osen Chile y los Chlicnoí en Buti 
iantrópicos planes, y alternativam< 
ictímas (a^ Kl proyecto ni es dificil 
rincipios inmutables de la razón i 
1 mando á la sabiduría; la obedíencí 
is preocupaciones de los Pueblos, 
acariciando su orgullo, empezarí 
ontinuarán por la política y acab: 
xesc al tiempo la sanción de la leg 
cía. Sí aparecen algunos seres ca 
carácter de atra\'esar el proyecto, qi 
del crimen, que son las que justific 
cepto de la multitud, siempre crédu 
¡Ved, Chilenos, la suerte que i 
Aristócratas de Buenos Ayres. D 
de Tiranos salió el fallo de muei 
hermanos, vuestros amigos, nuestn 
so es de la Libertad de su Patria. 

' ) La cspeiíicion n Lima se costear;! con la f 
íet ai-iln por el tejTor la coiuiuiüta de Chile. Gi 
en I gran misterio será Buenos Ayres, qual ot 
^ "ntinente del Sud. 



L 



— 310 — 

¡stinado está Chile para constituir 
dos de la Conrederacion del Siid, en 

estension del Continente. Su posicic 
:uac¡on política i moral, su riqueza, si 
población (b), no dexan un lugar al 
:le las Naciones libres, é ilustradas. ^ 
rse que quandoestá en los intereses ¡ 
ileracion de esta época dichosa, hab 
aciones a su Independencia en el niíi 
a la Causa de América? Pero las p 
aristócratas de Bucnos-Ayres qiienc 

naturaleza para esclavisaros, acaba 
e á dos Patriotas ilustres, á quienes 
1 proceso sin advertirlo. Murieron 
jtismo les labraron un lugar preferent 
I que pronto les seguirán al patíbulo 
ir en la Independencia y en la Libei 
;1 Gobierno de las [-"rovincias entre 
ocracia y estacionado el Exercito au>; 
' ¿Novéis arrebatar vuestros caudal 
ros opresores? ¿No veis arrancara 
res, de! seno de sus familias, de los I 

para sostener con su sangre el pod 
is riberas del Rio de la Plata? ¿No 
is expatriados i repartidos en las hr 
servir como viles colonos? No veis 
de los Carreras deshonrada la Naci 
Fos? (c) ¿No veis en O'Híggins y S' 
iro y feroz de los Morillos y los Mor 
e sangre Americana las fértiles Caí 



Pasn de un milloi: ¿a haLitíiiitts. 

Aternuirfl liis aseiitios por su príipía concienci.i: t í)uer¡cin!o ciar algnn ccJori- 
n horriblfl crimen, nombraron nníi coinÍNÍon <!f abogados de lus Proviziciía Uni 
ididus al poder y a li li'Uiiijn, pam que BUliHCribiuaeii en colH.iti de Jiiecta U 
ria qup rcnibieroii do San llarti" y O'H'i-jgitif, 

Carroraa fueron «xecutiidos uncí teniiino<tc'los horas, sin ser juzgado?, ni res- 
la inmunidad do un lerritorio entran jero. Tal ha sido siempre laconducUd» 
[inoii en todos lus tioniptuí i en tu'lon loa FaisGíi. El cékbre Dc-múcratit, d au- 
periodioo do Bucnos-Ayres íJIártir o Libro» Bernnrdo Monteagudo fn¿ d 
tor da la urden y uno de Io3 Doctorea infames de aqucllu comisión poiítíc» 
,zar a la posteridad con el cavautor dq rerdadoros asc^inoí . 



J 



— 311 — 

Chilenos para sacudir ese 

os libi'rladorcs unciros al 

Examinad esos clociimcn' 

Carreras, en ese iiacrili 

suspep.íler ni ei ciamcr de una familia ¡lustre, 

Chüe, ni los gritos de la humanidiid, ni la voz 

Justicia y de la^ Leyes; en c! leeréis vuestra 

mejores Ciudadanos Irán á la tismna de uno 

con él valor de las primt:ras víctimas (d); f.c 

ceso á los ejecutores para seducir la opinión 

abandonardii á la duda: l(;s Tiranos quedarán 

Patria en cadenas. Santa I'é sin recursos se s 

jerza del despotismo, ¿y vosotros con poder f 

i apatía de los esclavos para ser el ludibrio c 

■ cl oprobio de nuestra descendencia? 

II No. Chilenos, no, Es bien conocido vues 
[uc pueda dudarse de vuestros sentimientos. 
n la sanj^rc de los Carreras a la Nación ente 
ra justa indignación, y la familia y sus amigo; 
obre sus sepulcros, bendecirán un sacrificio, 
iemprela Independencia de la Patria sobre 1 
larbaros opresores. 

JOSÍ IVllGUI^L 1 

Junio 24 de ¡818. 



DOCUMENTO NUM. i 
DEL ciun.^uANO josií mk;uel cakkera a un 

(;OIlRR51'ONS.\LI-:S UE CHILI; 

(C'íirtí) 

Paisano querido: le remito para que se di' 
ificiales de Buenos-Aires de 23 i 28 de dicier 
""era V. retratado el carácter del gobierno d 

[d) S.ibese por cnt tas contestM que le» Patriotas Juan Josi 
eron ai oadalio para morir oor un valor quo renlia ti brillo 
<1 último aliento s¡n'¡<') para honiiir la memoria de au Patria. 



~ 312 — 

Pueyrredon a la Gran Lójia (que es una 
minias groseras esparcidas en los pcrióí 
ni¡ persona, la destrucción déla escuadr 
■le Ani-jrica para la resíauracion de CY 
i de mi familia i los excerables asesínate 
is Juan José i Luis de Carrera mis her 

Rodríguez, no han podido aniquilar mi c. 
jício de los pueblos ¡ de los hombres de 
■bitrio pueril i ridiculo de presentarme e 
itado con los españoles. 
. esto se valió de la pluma diictil manejab 
que como edictor, como mayor delascc 
no venerable de la lójia masónica de esc 
mano de la gran lójia del Gobierno, i c 
>íntu de partido, celebraria esta opori' 
ictacion arengando a los pueblos en es 
m hombre inspirado de grande importa 
Trada debe ser la guia i la norma ele 
::s abusando de la fé pública hace el din 
i circule un libelo contra mi i otros com] 

mérito kí; caceta estraordinajíia co 
ORDAiMTAS para que el pueblo cngañadí 
gran noticia, cuya publicación ha sido s 

ministeriales estraordinarias, comprase '. 
belo a I ratéala perro ¡Pobre pueblo! No . 
lie que sea, que saliendo a la villa o a suf 
;iderecon derecho para oprimirle o para 
iues de haber sostenido la guerra de la 
la con entusiasmo, con gloria i con éxito 
nvasores: de haber espucsto tantas vi 

1 de mi patria: de haber insultado el erg 
irecio de sus proposiciones de' avenimi 
3o las filas enemigas en medio de recursc 
er sufrido durante mi prisión toda espe( 
; martirios pudo inventar la crueldad del 

er sido vendidos por O'Higgins i Lastra para ser con 
rmanos la víctima de la venganza española, escluyénd* 
la libertad acordada a todos los prisioneros en la vergc 
pitulacion del 3 de mayo de 1S14, en que Chile fué f 
-> por aquellos cobardes al Gobierno de la Metrópi 
s de haber hallado recursos en la fuga para impedir 1 



— 314 — 

gar el pais a los portugueses i se me atribuyen asesinatos i 
toda clase de crímenes durante la época de mi mando, como 
también el robo de un correo del Gobierno cuando vo me ha- 
liaba en Lima; todos conocieron la peta i se burlaron de tan 
miserable intriga. I ahora (porque de la calumnia algo queda) 
vuelven a salir con que estoi de acuerdo con los españoles, 
porque como no pueden asesinarme ni corromperme, apelan al 
recurso trivial de la impostura por manos indirectas i venalts. 
¡Yo godo! ¿Qué le parece a IJd.? ¿Habrá una sola persona 
que me haya tratado una sola vez, que pueda persuadírselo? Pues 
esto es lo que se piensa hac(ir tragar a toda una nación por 
cuatro tiranuelos insensatos, sobre el principio de que. menos 
ellos, todos somos ciegos como topos. Lea Ud. la real orden 
con que r>e hace tanta bulla i verá sino prueba contra produ' 
cc7i¿em. Yo la tengo por apócrifa e inventada en Chile por la 
lójia para arruinar mi crédito. ¡Insensatos! ellos saben quela 
opinión que se adquiere por la virtud solo se pierde por el cri- 
men. Aunque su contexto no me perjudica, la tengo por falsa 
i supuesta, porque después ele haber sufrido el tratamiento mas 
duro por el jeneral Gainza; puesto en un calabozo con dos 
barras de grillos; recha/:ando con orgullo sus proposiciones de 
avenimiento, i después de haberme escapado en los momentos 
en que iba a ser conducido a los calabozos de Lima por con- 
venios secretos del jeneral Gainza con 0'Hi<w¡ns i Lastra, 
que le entregaron el reino; es imposible que a la vista de unos 
hechos tan notorios que se saben en los líltimos rincones de 
Chile, le diga el ministro Eguia al Virrei de Lima lo siguien- 
te — y observai'á V, E, que tuvicr^oii mas felices residí ados la 
protección a los Carreras por el jeneral Gainza en Chile, des- 
pués de la capitulación simulada, y los recelos sembrados en Bue- 
nos Aires coníi'a la prime7-a junta, que la guerra formal soste- 
nida en Venezuela i Santa Fd por el jeneral Murillo, De estas 
espresiones infiero yo una de dos cosas, o que la real orden 
esforjada en Chile, o que allí sostituyeron la palabra Carreras 
en donde dirá sin duda G Higgins i Lastra, porque estos fue- 
ron los protejidos, porque ellos hicieron la capitulación, i noyó 
que estaba cargado de cadenas en un calabozo; porque ellos 
hicieron la entrega del Estado al jeneral español; porque ellos 
tenian con él sus comunicaciones secretas en que entró el pro- 
yecto de la ruina de los Carreras; porque O'Higgins obtu- 
vo en recompensa la gloria de ser elejido diputado de Chile 



— 316 — 

les i cuales los conspiradoras?. Sin duda 
impostura se acordó este soñador de f?!0¿ 
1 otro tiempo hizo proclamas o papeletas < 
1 quien debió esa suerte subalterna de qii 

no le agradaba aparecer io que es: el hu 
el ¡dolo del día, sea Tántalo o sea Venus. 
iibien dice para abultar, pero sin pruebas 
.gresse i Robert, i sus deposiciones (que n 
los asesínalos gu: iban a ejecutar en las 
'.s O' riiggins i San Martin comprados po. 
oujuracion que dejabiin por abortar en es. 
:stimonios qne eluden toda interpretación, 
odo esto lo dice sobre su palabra, porqi 
;ciso pintar. Considere V. que hombre 
■azon creerá que para asesinar a O'Higgii 
itarios de la fuerza de Chile, habian de 
ijeros, sin relaciones, sin dinero i sin Ii 
lis; ni que objeto podian tener lates ase; 

ocupado militarmente por el ejército de 
;iie Julián con sus desatinos mezclados co 
I clasificados, i adoptando un cstÜo jcoméi 
stracion de dos disposiciones dignas de 
i ciudadanos que piensan. Antes de sentar 
il el objeto de lo que queda escrito no es Itací 
ir. Caj-rera i sus parciales, ni el dejar a 
de ellos lo 7nenos que se podía decir. . . .V^ 
íe haber dicho de ellos las mayores injur 
ía seria aquello de que no escribe la apo 
ados. Pero pasemos a sus corolarios, que 
Ltiera que se consideren. 

Cuan espuesto nos fiemos visto en la subvtf 

eonstiiuido, tanto lo hemos estado a caer 
oles. 

Todos los conaítos de los sediciosos i de los mal contentos 
X el presente orden constituido, son dirij idos fuera de inien- 

con ella a entregarnos a los españoles. 
por orden- constituido se entiende el sistema adoptado ; 
ependencia política de Sud America, convengo con el 
>, i sus corolarios son perogrulladas; pero si por 6r '• 
luido se entiende este Congreso con estos diputados t 
:ion en Juan Martin el mando militar en San Martin i ' 



— 317 — 

poderes soberanos en la lójia, digo que se eq 

chísimo el señor venerable editor; porque eso 

los gobernantes con la constitución del Estadc 

constitución consiste en que nos mande Pueyi 

nos ilumine con sus escritos julían Alvarez. J; 

rado contra cl Gobierno; pero si hubiera teni» 

derribado de la silla a un tirano que tiene esc 

tria, que derramó la sangre inocente de mi farr 

hecho un patrimonio de ¡os pueblos, que se h 

abrigo de la autoridad, i cuyos agravios no pu 

que dueño de la fuerza no conoce superior. ¿1 

cho al gacetero que los ciudadanos que ataqi 

atacar las formas constituidas, promueven la c; 

ñoles? ¿Pues que la salvación de la patria cor 

mande Fucyrredon i la Lójia?. Cuando Pueyrn 

tin, i otros mil ciudadanos conspiraban conti 

"'"; derribaron, hacian una acción heroica, i a 

; la estabilidad de la administración de ui 

io i traidor porque lo dice Julián Alvarez? 

i*ues es audacia querer alucinar a los puebi 

rotas. S¿ Jué preciso qnc Bruio malasc a : 

■a salvar la patria del tirano, ¿será lícito a 

■ otro Gobierno qu<! no los oprima, no los r 

ida? los Brutos en ia antigua Roma, Haní 

I en la antigua Grecia, ¿habrían merecido er 

lo en la lista de los semi-dioses? Hasta 

to en la revolución gobernantes que para 

mandito aparentaban grandes servicios, bi 

n délos principales ciudadanos halagaban : 

istituidas, ganaban los Jefes de la fuerza arn- 

don es el primero que se hace anunciar po 

cesarlo, identificado con la patria i como una 

la Constitución. El que me ataca, traía de e> 

los españoles; esto es cosa nueva que hasta ah 

bia atrevido a escribirlo en gaceta estraordina 

jere: es preciso que yo mande con la lojia, po. 

i "ios el orden constituido i el que lo contraríe 

J como rebelde i traidor. Nunca lo ha dicb 

1 ido, las Cortes i la Rejencia. Por manera 

i r Julián Alvarez los pueblos de Chile í líut 



— 318 — 

■ calladitos esos monopolios escandalosos 
'iolentaí-,, esas espatriaciones iiiai-iclítas de 
.danos sin causa ni proceso Í esos asesina 
a lojia, cuya sangre clama hasta los cielo 
:cha que piensa va a la Punta, si que ha 
i si que liace va a la tumba con un pistoi 
cial encargado de llevarlo a una guardia. 
qué dice V. de aquella cspresion de! gace 
Tampoco dejarían de obrar su efecto en e. 
■esentidos i siimerjidos por su propio méri 

' ¿Quién pcnnaria, amigo, que la pt 

)j¡o de un hombre que tuvo en su mano 
ino, habia de llegar a ser un motivo de in; 
i? No, no se dirá otro tanto de Pueyrrcdo 
io les toque venir abajo, porque la íbrtun; 
í a costa de los pueblos, les pone en siti 
i revolución i de los revolucionarios en ( 
¡lijan para gozar en socicgo el fruto de i 

ro lo que no puede leerse sin indignación 

del \'ibc\o exh aordiíiario. Hasta aquí, di 
pomposamente, los atcntadorcs contra el i 
onstiiuidos pudieran ser escusables por le 
me hadan: desde koi adelante, /tallándose 
cetero) i no piidicndo alegar en favor de 
; deben ser considerados i tratados, no co. 
'emente díscolos, sino como traidores. Lea V 
■id, i ciento que no hallará en ellas cosa qi 
. ¡Qué desvergüenza! Ya con esta intima 

por el órgano de una gaceta estraordinari 
!os otro recurso que el de los esclavos: c 
;1 gacetero i tomando el tono de jefe rep 
IOS porque se muestran indiferentes, diciendo yo no me 
o en política, ni sol hombre de estado; porque abogan por 
'rjidos autores de tantas zozobras; porque callan, vea cual 
••azon que tuvieren para esta conducta; i finalmente porque 
ritan Í siguien el ejemplo del gacetero. Advertimos, con- 
, con todo (después de la amenaza de traición) que estepa- 
sis nopvedc durar sino mientras amenazan los riezgos. . ■ ■ 
traza, Julián Alvarez para hablar con esta insolencia a 



J 



- 319 

ios pueblos 1 a los ciudadanos! ¿C 
cir como no diria Napoleón, ad 
donde cslan sus poderes para eri 
a toda ia nación? ¿Quiiii es ¿1 
unión contra ciudadanos que han 
tes de un patriotismo acreditado 
un escritor vena!, sino con laesp? 
des peligros? Si qucre hacer un 5< 
patriota ¿por qué no manifiesta ci 
recibió un emisario ¡Vanees de ] 
que vino a proponeHe el plan de 
'^ Plata, reconociendo las Provii 
!uque de Orleans, bajo la proK 

proyecto fué aprobado en la 
para saturado en calida de M 
3 dignidad doctor d. \'alentiii 
otros pasos que ha dado esta i 
el continente de Sud Américü 

hizo PucyiTedon para traerr 
Francisco de Paula? ¿Porqué 
■acias de la lójia sobre s¡ conv 
;ren dar a los pueijlos sea di 
■anjera? ¿Porqué no grita. .. ] 
decir. Algún dia despertarar 
leles infames que se publican ■ 
riotas incorruptiblcíi, solo con: 
s sino de los mandones i com| 
ania, ¡ que esos gritos del gat 
yfas, couúscamos el pclinro, dó, 

1 al díscolo, ambicioso i al trai 
iento, son voces de miedo, pe 

temen que amanezca un dia en q 
te de la Pirámide por el pueblo, 
ñas. Diga Ío que quera el Gobici 
por su historiógrafo. Yo haré cu; 
tria de tiranos i moriré por su 
t^nto al despotismo sanguinario 
res, como la odiosa tirania del C 
pasa ya de carta. Concluyo, puei 



no dejará de manifestar mis sentimiento; 
ios que se interesen en la suerte de su am 
ro servidor Q. S. M. B. 

José Migui 

Montevideo, Enero 8 de 1819 



DOCUMENTO NUM, 

SEGUNDA CARTA DEL CIUDADANO JOSÉ MIC 
DE SUS CORRESPONSALES EN 

Acababa de vindicarse en mi carta de o 
año contra la intriga de la real orden que 
fragata María Isabel, y que publicó el I 
en sus ministeriales de 23 y 26 de diciem 
vimos aparecer las gazetas de 22 y 24 de fe 
zo, en que vuelve el S. D. Juan Martin al 
godo, suponiéndome complicado en la conj 
les espailoles que estaban pricioneros en e 
esto verdaderamente es llevar la rabia ha; 
siones mas viles hasta el escándalo. En ui 
duda vergonzosa una conducta semejante 
que preside a una nación es la prueba n 
incapaz de elevación y grandeza. Nó, no e 
los pueblos de Sud-América ver a su di 
como un reptil en busca de cuentos y ch 
diendü intriguillas asquerosas para llenar 
fin que calumniar a muchos ciudadanos de mérito, en circuns- 
tancias que la causa de la patria amenazada por todas partes 
se descuida y se abandona a la energía de los conflictos oa los 
caprichos de la fortuna. Examinemos pues la existencia del 
hecho que ha c.xitado el zc lo publico del Director, Pueyrredon 
para acusarme como un enemigo de la independencia de S' d- 
América, y dando después una ojeada sobre el acusador ) el 
acusado, podrán los pueblos calificar la naturaleza y miras de 
esta obstinación en diseminar sospechas de infidencia co" Ja 
todo ciudadano que ha figurado por sus servicios. 



— zzz — 

<nex¡on que tenían los conjurados contra aquel 

^con los conjurados de Montevideo y sus coi 
«El zc!o publico nos ha hecho hablar anteriorn 
«ciar las perfidias que se preparaban a nuestra 
ínios que descubiertos /¿¿ts/a la úHima evidcnc 
justicia». 

A vista de este misterioso pronóstico le ce 
menos reflexivo el decir; y ¿de donde se sacare 
dentes para anunciar la prueba de esta perfidia . 
evidenciad El Gobernador de Mendoza en su 
San Luis en el parte que aquel incluye no habí 
de esta coneccion de los «conjurados de Montei 
se había callado siendo tan esencia!. 

Si el Director y su escribiente tuvieran pruel 
tes las menos indicantes, no las omitirían en es 
quando vemos el empeño que muestran por 
patriotismo de Alvarez, Carrera y de todos los 
reputación que no pertenecen al circulo masói 
logia dé la dirección actual. ¿De donde pues 
esos antecedentes para «esas últimas evidencia 
go esperemos a ver lo que nos dicen las gazeta? 
to la del 34 y aquí ya empieza a descubrirse h 
mal urdida intriga. En el artículo «Provincia d 
el director y el editor» Que dos horas después 1 
«comunicaciones del Gobernador de la Provine 
«go el oficio del teniente gobernador de San L 
«director que copiamos a continuación. No h. 
«este oficio quando decimos que haríamos ver 1; 
«tenían los conjurados de Montevideo y sus co 
•ícon los prisioneros de San Luis. Como el ten 
«dor carece de los datos que tenemos por aquí 
«chivados» para el caso oportuno, no dá todo e 
«diera a las indicaciones que resultan sobre Al ^ 

ra^ . , Llegar el parte de San Luís dos horas después del de 
Mendoza: llegar i no leerlo quando se víó y publicó con tanta 
precipitación el del Gobernador de Cuyo: leerlo y no insertar- 
lo en la extraordinaria del 22: tener datos «muí bien archiva- 
dosjí y no imprimirlos en este «caso oportuno» para dar a las 
indicaciones del teniente gobernador de San Luís el grado de 
«última evidencia»; con efecto dice el lector ¡mparcíal, sino son 



— 3S3 — 

por lo menos lo parecen; en fin. leamos el ofi- 
sre tsEa introducción del gazetero. 
)lo creo de necesidad informar a V, E. que esta 
abado» que el plan délos conjurados era irse a 
añera, en virtud de comunicaciones que debían 
de Ü.José Miguel Carrera y D. Carlos AI- 
se han encontrado, «y aunque no hai razones 
darlas por ciertas^íi pero es indudable que su 
se a unir con los montoneros» . . Pero esto nada 
n decían vago, incierto, e incompatible con el 
■obado». ¡Qué tales .serian las pruebas de las 
de AK-ear y Carrera, quando el Gobernador 
<fque no hai razones bastantes para darlas por 
lo el gazetero se guarda en su secretaria «mu¡ 
los tlatos que prueban hasta la última eviden- 
dc los conjurados de Montevideo con los de S. 
:rá el «caso oportuno» de publicarlos? En fin, 
parte circunstanciadoD> que ofrece el S. Du- 
a aquel momento» no le habia sido posible dar 
estar el hecho -íplenamente probado». 
: prometido que se transcribe en la gazeta del 
y que hablando del asunto dice: íAntes de las 
ina se reunieron en la huerta los conjurados a 
1 oficial Carretero, que la matanza de los bi- 
iducido a que antes de d s horas iban a conse- 
íguir su libertad; que tenia tomadas todas las medidas, y que 
<a las 24 horas evacuarían la ciudad dirigiéndose a la monto- 
ínera donde estaban sus hermanos Carrera i Alvear <le quíe- 
les habían recibido correspondencia, en que le aseguraban 
jue los recibirían con los brazos abiertos; que contaba en fin 
:on los 53 montoneros que se hallaban en la cárcel para que 
es sirviera de baqueanos. ¿I es este fundamento bastante para 
isegurar un hecho que contradice todas las circunstancias.' 
Examinémoios dirá el hombre justo e imparcial. La noticia de 
as comunicaciones de Carrera i Alvear no la dio Carretero, pues 
:ste fue de los primeros que murieron en la refriega, i los 
■nuertos no hablan en S. Luis n¡ en otra parte. De modo q'ie 
:oda la prueba de este hecho consiste en que el gobernador de 
S. Luis dice, que dicen (sin de:;.- .¡ -ijn dice) que'un tal Ca- 
rretero dijo que había recibido comunicaciones de Alvear i Ca- 
TCra, i a la verdad que con pruebas de esta especie será bien 



— 334 — . 

lleguen a la líltlma evidencia que se pr 

iendo que el mismo Carretero hubiera 
'ar la existencia de aquellas cómunicacio 
icia sobre hechos notoriamente falsos, d 
xiarla por su projjio honor i dignidad, i 
eblos con gran boato de palabras solan 
s viles sentimientos de una venganza d 

noticia tiibiese los caracteres de probat 
ilvcar i Carrera fuesen godos; que estuvii 
i; que se hubiesen hallado sus cartas ó > 
la montonera fuese capaz de recibir en : 
gos pricioneros. Claro está pues, si Alveí 
pruebas mil de relevante patriotismo, qt 

montonera se hallaban en un pueblo 
■no estranjero, a una distancia enorme 
■ación, i sin comunicaciones con el intei 
barretero no pudo haber dado aquella 
ie forjó en el directorio de Buenos-A yres 
e la hubiese dado antes de morir debió t 
cuando no fuese imposible. Pero en fin, ( 
lempo nos dá alguna luz para penetrar es 
1 efecto, sale la gaceta del 31 de marzo, 
¡ se vé confirmado el adajio de que espn 

para ser gran embustero. Yo quiero co| 
del Editor para presentar después mis 
larcialidad de los pueblos i de los homb 
"eo de Chile, dice, de 22 de febrero, her 

por que una carta de Mendoza fecha < 
I de un oficial prisionero de la Capital d 
¡da en la tapa de una botella, resulta prol 
ta la conspiración que tenían los españo 
is con los prisioneros de dicha capital, ic( 
is conocidos los unos por enemigos de la 
os otros por partidarios de D. José Miguel Carrera. En 
isecuencia se han estrechado las prisiones de los que se 
ün principales, manteniéndolos incomunicados Ínterin se 
:on actividad de esclarecer la realidad del hecho. Nos 
aseamos que se descubra la coalición si es que exist' ; 
escamos mucho masque no haya existido. — El hon< 
res. la seguridad de la patria i la individual de tod 
;nos ciudadanos ganarían mucho con que no estuviesi. 



— 325 — 

ti estos ne£ 

gados. — As 

-, j,unios fte pal; 

les i cuales están lÍp;;idos con los e?.\ 
no lo hacemos ttcstituído de los mns 
mucho menos fmjicndo documento-; 
ha llegado a nuestra noticia que /a 
cir en Montevideo que las esprcsíc 
teniente gobernador de S. Luis sol 
sioneros con que indican a los cor 
diario de aquella plaza, no son p^irto 
sino del gacetero. No hacemos alto i 
que tiene de injurioso al gacetero aqi 
i todo lo que él vale es un átomo, coi 
montaña, cuando se interponen los 
nación: pero no dejaremos que qiiedi 
!os dos h?. dicho verdad, ¿ii/f.'i i cim/ 
mundo sabe que los partes oficiales, 
sos notables, antes de llegar a mane 
ferenteniente por lodos los que se 
bienio atraídos de !a novedad i del ri 
a la imprenta, i que vuelven a la se< 
dos, corriendo así por tantas manos 
ninguna suplantación de palabras s 
desmentida. La solución es de que 
tero, las espresiones del parte del te 
Luis deja siempre en pié la dificultac 
mi silencio con la memoria de bene 
de regla— a nadie tanto como a núes 
Nosotros, dice la s^accla, deséame 
liacion, si es que existia; pero des( 
haya excistido. '<¿Qué es esto? Salir 
que escisíia la coaUacion supone una 
de su juicio podrá conciliaria cnn eso; 
chhados que conserva el Sr Gacelcr, 
oportuno. Si excisten esos graves fu 
ciue anuncian las gacetas ¿cuino es ( 
' c existía la coalíacion.'' ¿Quién es, p 
1 tales cuales ó el gacetero? Quién i 
' iCetero ó el Edíctor? A que ha d< 
' la ó al tapón de la botella? La rs 



— 3E6 — 

áii íA problema. Toda el mundo sabe que los ^ 
tiiiiia la gaceta, en que se re^creu sucesos »< 
ir a manos del edictor se leen indiferenfemc 

se agolpan a la sala del Gobierno airaidos c 
mor. . . . Con todo, el primer parte d^l Ter 
de S. Luis, inserto eii la gaceta del 22 
/ visía hasta ios dos dias en que se piibÜct 
ton ¿Ino era mas natural ese agolpafnñ^ 

llegar un extraordinario de S. Luis, dos 1 
)erse sabido por las comunicaciones de! li 
el ruidoso suceso de la conjuración de I 
eros? ¿Cuándo se muestran a! público eso: 
I el gobierno tiene Ínteres en divulgar sus 
)r¡i') jamas una correspondencia oficial en 

ciudadano; ó se pretende hacer comulg 
in ruedas de carretas? 

bien viene después de tan ridícitlas patra 
del Editor i a quello de que el honor, el 
iad de la Patria ganarían mucho mas en qui 
íclados americanos en estos negros complots, q 
rcubiertos t castigado. El honor nacional gai 
;r un gobierno justo que no prostituyese su 
sfaccion de vengar resentimientos sacrifican! 
stencia de los ciudadanos a los intereses dt 
ra; i el pueblo tocado de la insolencia 
de su decoro, llenando los periódicos niini 
s i cuentos pueriles, no se habría inclinad 

1 pensado los hombres juiciosos é inifiarcial 
de la Nación, que el tapón de la botella no 
dera de una nueva intriga forjada en los ci 
10 de la logia del gobierno, para acabar c 
2S que detestan la tiranía tlirectorial porqi 
:nte a su patria, a prestesto de ser amigo? 
I Carrera ó de estar en los intereses de la c 
lañóles. ¡Desgraciado país en que una c; 

hallada en un tapón de botella i que nadie 
como una prueba bastante /ard estrechar i 

|ue se suponen (¡i tanto! )/r/;í¿z^íi/¿í, manten^ 

'.dos Ínterin se trata de esclarecer con actividad la reali- 
el hechol En cualquier estado en que el gobierno 
/ase una apariencia de respeto por la justicia i la opi 



— 327 - 

1 de esclarec 

cadenas a lo: 

manda la tiranía es inverso el órdei 

a los" hombres para sacarlos ddinc 

siones, se les priva de la coraunic 

esposas, para inipriniir en la niultiti 

contra la patria, i sacarlos después 

les, sin riesgo de la censura de 

contra el iíjnocentc indefenso. As 

inhumanidad i con violencia de tod' 

ileza i la sociedad les Carreras t 

3 Chile, i en ÜLieno-s-Aires los 

nieron huyendo de la tiranía curo] 

s paises que se titulan libres del 

pueblo intimidado calla, los hom 

icion con sus escritos, guardan ur 

ifrir una muerte ignominiosa, i el c 

lanzan su despotismo sobre los 

; la virtud perseguida. ¡Ah! ¿qu 

; la imprenta había de (¡uedar r 

rovincia "Unidas a los dos ¡nsigí 

obierno í Abogado Nacional? ¡Qu 

)5 á aquella época afortunada e. 

)ria sus seciones públicas al me 

jeblos sobre sus derechos, i que 

■s mas nobles sentimientos, sin 

1 sus períódocos los errores de la 

m a la soberanía nacional hasta las 

: la autoridad ejecutiva! Entonce 

los gobiernos traidores; ahora s 

^pira mas que celo patriótico, i b; 

ií la diga; basta que él asegure qi 

)noc¡dos por sus servicios públic 

ira que lodos deban creerlo o rev 

oder. En todos los países libres fué 

prenta el barómetro infalilíle de la 

atrevería a escribir en un pueblo en 

nientos i las opiniones como delitos 

s justo, si las denuncias que hace a 

o son falsas i calumniosas ¿porqué 

lis defensas, castigando con el liltir 



— 328 — 

metí de leerlas i conservarlas? Se h 
is caracterizada en los gobiernos i 
: ¡Qué tiempos! ¡Qué costumbres! Y t 
)aÍabritas del Gazettro — ¿/ se quia 
la memoria de beneficio?— Sh~>m et 
dic tanto como a nuestra Patria ser 
ha presentado en la revolución uní 
L de Julián Alvarez. Se ha empeñado este hombre en 
lo advierte que con tales medios no hace mas que I 
diversión de los que lo conocen. ¿Quién ¡e ha dich( 
lonton de palabras i contradicciones tiene algún pre 
estimación pública? Quién le ha querido comprar si 
uando importa su habladuría? Pero esto es supone 
1 rogado para que calle, algo vale en !os que estái 
a capital; i mucho mas esto dar reglas a los pueblo 
D que no lo baria Catón. Sii-ca clernamenle de regh 
tanto cofiio a nuestra Patria servimos — Yo no sé co 
i algún hombre caritativo que se acerque a este pobr 
diga; esa no es regla, es un lugar común, que lo di 
i'anderas todos los días en el bajo del rio: la pluma di 
mas que la hacha en manos del leñatero, que corta e 
le señalan: un instrumento humilde i material desti 
rtar la honrra de los mejores ciudadanos, ¡ a cubrí 
íes i asesinatos de la dirección i la logia del modo qui 
hacerlo, con cuentos i paparruchas. No está V. tod; 
ado de dar reglas a una Nación, que no es fácil en 
1 palabras huecas: lo del Editor, ni lo de Mayor, n 
erable de la logia de escalera abajo, no son títuloi 
a la administración de los Pueblos, ni le dan dere 
adoptar el tono de lejislador i reglista. ¡Ehl Vaya V 
, i no se olvide de lo que dice su gazeta del 31 di 
■e todavia no es V. mas que nn átomo eomf^aj-ada rott 
■¿a fnontaña, cuando se interponen ¿os sagrados intere- \ 
Nacion.^Si amigo, esto seria hacer una obra de \ 
iia; pero como el desorden es jeneral, todos los pa- 
n cambiados en el teatro de nuestra revclucion: aquí 1 
otro consuelo para los buenos patriotas, que el térmi- * 
naturalmente camina un gobierno que tiraniza n 
e la libertad i de la Patria: no puede tardar el dia n 
icion recordando de su letargo levantará sobre s 



- 330 — 

imites, i sacrificar las cons¡dt;nicÍones iii 
sino i engrandecimiento. l)ó V. una ojc 
s pasados-, i prcí^untí: a los hombres ¡m¡ 

que lia hecho la guerra de estermiiiio y 
:arlo3 a la dependencia de su poder? Quit 
¡sapiadamente a los hombres fuertes (■*) f 
;Iamar los derechos reconocidos de sus re 
' Quién es el que violando los principios ue la iiuertau i 

i atacando los dereclios de la sí^r^'uridad individual arrfiji' 
;n estranjeros ¡ remotos pueblos a tantos ciudadanos tiene 
tos por servicios ilustres, sin precedente causa, citacionn 
eso. para qu:; pereciesen de hambre ó de p:i.Jtes entre los ne 
de Santo Domingo (**), i sus familias de desesperación e: 
andón j i !a miseria? Quién el queconsolidj el establee! 
ito de las lójias, que teniendo en su seno los principale 

de la fuerza armada ponen al arbitrio de estos tiranos 1 

de los hombres i los destinos futuros de la patria? Quié 
le ha desmoralizado la nación, estableciendo i premiand 
pionaje hasta en el seno de las familias? ¿Quién el que s; 
:a bárbaramente a todos los hombres de mérito que n 
le corromij'ír; el que premia a los delatores postergarla 
alemos i ¡a virtud: el que persiguió al infeliz Vidal, prost 
ndo la dignidad del gobierno par protejer la lacivia infei 
le su Secretario Taglc? ¿Quién es el que a la sombra d 
itoridad ha hecho el monopolio de los granos, provehc d 
.inrio a los ejércitos por manos iníerjiuestas, compra co 
a ¡as acciones contra el Estado i sacrifica hasta el puár 

codicia ins;tci:ible? ;Quién el que oprime la libertad d 
■enta; el que atrepellando los respetos de la sociedad abi 
:artas particulares para imponerse de los secretos de 1 
itad doméstica, Í decretar proscripciones contra ciudadanc 
ticos, virtuosos, sabios é ignocentes? ¿Quién el que abi 
o del decoro público ha hecho de los papeles ministerialf 
Ibañal inmundo, en que desahoga sus pasiones i resentí- I 
itos, estampando calumnias atroces contra la fidelitlad Í I 
otismo de ios ciudadanos oprimidas, para arrancarles la | 
■a i la opinión, después de haberlos despojado, a unos de s 

Borgox i sas crmprif;eros en Süitiago dul Edteroa, los subaitoruos de Bul 

) Los S S. Chie!;i:w, Moremí, Pssoa, AgreciD i Castro; Los corimcles Fren 
negro, Pagóla, Dorr«go etc. 



— 331 — 

fortunas, á otros de sii existencia? ¿Quién el qitc se adjudica 
treinta mil pesos del tesoro público j);ira pagar esa turba in- 
mensa de espiones, mientras que ei soldado mendiga i ¡as viu- 
das de ios bravos que perecieron en el campo di.'l honor no 
tienen con que dar c:l sustento a sus tiernos hijos? ¿Qul¿n el que 
oprime a los representantes de los pueblos haciendo del congre- 
so un instrumento de su despotismo, para cubrir en la opinión 
sus atrocidades, reagravando ai listado, con cantidades in- 
mensas para sostener una representación inútil por esclava a 
sus mismos comitentes? ¿Quién el que provocó la invasión es- 
tranjera soljre el territorio del Estado, ausiiiando !a destrucion 
del jcncral Artigas i sus soldados; ei que hizo correr en el En- 
tre- Rios la sangre de los patriotas por sostoner su infeinal am- 
bición; el que es ia causa de la guerra civil que asóla los cam- 
pos de la banda oriental, i el que trata de entregar el país a un 
principe cstranjero? ¿Quién el que cooperó cobardemente al 
^"^esinato de los Carreras mis hermanos, sin haber manifestado 
sta ahora ni un crimen aparente; el que tiene una parte prin- 
)ai en lo horrorosa muerte del distinguido patriota D, Ma- 
el Rodriguez: el que ha tenido en estrechas prisiones i cen- 
ado a mí hermana D.=* Javicra, sin respetar las condiciones que 
jerdan al sexo débil hasta los salvajes; el asesino de los bra- 
s militares francés Young, Robert i Lagressc fusilado sín 
■o crimen que algunas relaciones de amistad con mi persona, 
in permitirles siquiera el consuelo de elejir su defensor, com- 
imetiendo con tan escandaloso atentado el crédito i el honor 
cional? ¿Quién es por fin, el cruel asesino perseguidor injus- 
de mi familia, el que me despoió de la escuadrilla que con- 
t (luje de Norte-América para la defensa de nuestra Patria; Í el 
I que no pudiendo devorarme ataca mi honor inventando fábulas 
, para ofrecerme en espectáculo a los pueblos, como un malvado, 
comparado al traidor 'IVjiedo, como un pérfido vendido a los 
españoles, como un cobarde que abandonó la causa sagrada de 
indepaidencia de Siid-América? Pregúntenlo a todo el mundo, 
mi amigo, ¡ los hombres justos, todos le señalarían con el dedo 
■ti Director Pueyrrcdon: con el dedo, por que nadie se atreve 
a hablar contra el tirano sostenido por la logia, i la logia por 
las bayonetas. Vea V. pues, sino es admirable que este hom- 
quien hacen temible sus propios crímenes, se atreva a 
har mi reputación suponiéndome en los intereses de los 
ligos de la Patria. ¡Perverso! ¿Y a quién acusa de tan ho- 



— 338 — 

lición? Permitame V. que le reí 
a pasada, para que se vea si es p 
•ne atribuye, 

en bochornoso para un hombre c 
ismo, preciso i necesario cuando 
V. sabe mi paisano, que yo era 

de León en España, cuando ab 
ausiliar la independencia de nut 
nación, cuyos objetos sospechó < 
Duna rigorosa prisión, deque n^ 
;neral inglés. V. recordará Í todi 
le la revolución de 4 de setiembí 
ocorro de mis hermanos i amigo: 
)nciad de manos de los godos i 
paban los principales aargos en c 
en la Administración i eü las ai 
agar la guerra civil en la Provine 
, I). Juan Rozas con el designio 

Buenos-Aires. Cuando e! jenerí 
itro territorio, se le unieron tod: 
:epcion, i fuerte de 7.000 soldad 

poder, si la actividad de mis fu 
;:itusiasaio de los pueblos no hu 
5S de reconquista. Asi se vio qui 
ir en Yerbas-Buenas i San Cario: 

Talcahuano a los cincuenta i c 
lies, de bat:d!as gloriosas i da pro 
lemigo de !a Nación. 
aliará V. tal vez un sjIo hombre 
esc esp:;rado entonces los resuk; 
indep::ndjncia, s¡ la facción cr¡;i 
sidad de abdicar el mando de ¡ 
i miles: esa facción que se halla i 
uenos-Aires, i que aiinna la tirai 
stros pueblos, no hubiera pn-,;f^.n 
a la causa de la libertad. Déla 
s resulto la desorganización del ( 
ñoles armados por las intrigas ei 
rutó el infame Vega; los riesgos 
de los jenerales españoles, causai 
citudes de perdón ¡ arrepentimi 



— 334 — 

"dillera para ocupar la Provincia de Coqu 
,'olucion i llevar !a guerí^a a la capital hosti 

en todos los puntos; pero S. Martin Gob 
za, segundando las miras ambiciosas del j 
s-Aires, i dando suelta a su carácter opr 
spojó del mando i de las tropas, mecaluin 
rde, i abusando de su poder me remitió coi 
■os oficiales presos a disposición del Dir 
) era natural, aprobó esta conducta atroz. 
Idados entre los batallones de Buenos-Aire; 
n el nombre cbileno hasta las esperanzas 
iependencia. Yo reproduje muchas veces mi 
Iver a Cliüe a hacer la guerra de recursos; p 
ministradores de la Nación querían la conqu 
restauración de su libertad; i paratan inicuc 
dia ser mas perjudicial que la existencia de le 
5 de todo por la causa de su pais. Así es ■ 
miniosa i sin causa que padecí bajo la tirí 
lada en las convulsiones del XV, niedeseng 
las miras que se abrigaban sobre Chile, i d 
s esfuerzos patrióticos, A vista de! despr 
)s, no era estraño que todo el mundo se c 
o para insultar a la familia de los Carrera 
:ntü ese Dupuy comandante de San Luis o 

mujer de mi hermano í). Juan José, que 
r la presencia de un criado fiel que supo c 
;rza en su bárbaro atrevimiento; cuyo suc 

sumario en que Dupuy fué absuelto i mi 
ido. Era ya imposible sufrir tan repetidos 
rminé a pasar a ios Estados Unidos de No 
; ignora lo que yo hice allí por mi Patria, f^mci uc uu dnu i 
taba de vuelta con una escuadrilla capaz de dominar el Pa- ; 
ico i poner al enemigo en conflictos. Pero este rasgo de pa- 
otismo, i la confianza en las promesas del gobierno de Bue- 
s-Aires, estaban en oposición con los intereses políticos de 
uella capital sobre Chile, i se decretó mi ruina. Pueyrredon 
5. Martín habían recibido el pleito homenaje del traidor 
Higgins, i estaban tan seguros de gobernar en Chile bajóla 
torídad aparente de este miserable, como de la oposición de 

carácter, a todo lo que pareciese injusto i ofensivo a la dig- 
iad é independencia absoluta de mi Patria: En fin, me qui- 



— 335 — 

disolvieron, me llevaron con 

nos a los calabozos, ¡ si conservo la existencia, ^ 

oportuna fuga del poder de estos molvados. Desti 

do recurso pasé a Montevideo, en donde recibí d 

Portugués una acojida compasiva 1 jenerosa, i ci 

tratado estos monstruos de perSL'guir^íe, sin déte 

medios, haciendo escribir al francés Lavaysse übel 

rios a Norte-América, para representarme ante 

cion heroica como un hombre sin honor i sín virtud 

manos fugaron por tierra, fueron sorprendidos ei 

tratados como facinerosos i fusilados bárbaramenti 

dores sin haberlos juzgado. Mi padre D. Ignacio i 

de venir de la Isla de Juan Ternandez en que lo 

los españoles por patriota, fué. como un criminal, 

cadenas, Í encerrado en un calabozo a la edad de 

igreso de Buenos-Aires, a quien representé est 

:Iamé contra la violación de todos derechos s 

isclamores, i a los de mi familia aflijida por la 

3 persecución, MÍ cuiíada la viuda de mi infoi 

10 D. Juan José ha sido encerrada en un me 

jra a la edad de cincuenta años ha sido confii 

;i con una numerosa familia i entregada en bra 

a i desesperación. Todos mis amigos, sín otrc 

o, jimen en la prisión 6 en el destierrro; mi hei 

¡era después de un arresto é incomunicación ir 

D, ha sido confinada en las aldeas casi desiertas 

'j de mis sirvientes solo por serlo se halla en IV' 

^ o tie cadenas; i otro criado de mi hermano dor 

por la misma causa la infamia de doscientos azote 
dio por diez años, Nuestras propiedades ó emb 
saquedas al arbitrio de la venganza de nuestros ti 
Los escritores mercenarios del Gobierno de Bii 
Chile tienen pensionadas sus plumas sobre el te: 
para disfrazar la justicia de mis clamores, é invent 
que puedan neutralizar el horror con que los puel 
clones deben mirar tan atroces barbaridades. 

jl bien mi amigo! a vista de estos hechos públic 
en ambos estados, preguntemos a los pueblos, a 
justos, a las almas sensibles de todos países. ¿' 
le queda a un americano que en recompensa 
servicios se le trata con este sanguinario furor, qi 



ante la lei, i que se le asecha en todos 
No isndrd un derecho fundado en la nati 
se de ian ditya tiranía? S¡: la naturalez 
pueblos vengarán un día tantos agravi 
al partido de los libres: pelearé a su lat 
me abandona la suerte en medio de mí 
vocando el ausilío de las jeneraciones f 
libertad de la patria, contra la ambicioi 

sores 

Dispense V. mi amigo que me habi 
sion de mi dolor: muestre V. esta car 
para que examinando los lieclios que fui 
cias del Director Pueyrredon, i comparai 
vicios con ¡os de este Sibarita, hagan jusí 
patrióticos que animarán hasta el lílti 
amigo etc. 

José Migi 



P. D. — Iba ya a cerrar, cuando rec 
del periódico de Buenos-Aires titulado 
nah — Otro papel sin firma, sin dato i sii 
«Resumen documentado de la causa crin 
ciada por la comisión militar, contra I 
ecet. ecct, por el deüto de conspiracio 
autoridades de las Provincias Unidas 
América», — <<i el número 16 del Du< 
Chile», Al ver estos papeles es precist 
que el Gobierno se ha propuesto denigrar 
i hacerme aparecer como un pérfido ei 
pueblos. Pero ya se vé, tiene poder para 
mis defensas: autoridad para oprimir la li 
i dinero del Estado para pagar a mane 
venales que escriben por especulación. , 
Nacional, lejos de quejarme de sus injur 
a ellos mui reconocido. De autores co 
no son las injurias, son los elojios los c 
delicadeza de un buen ciudadano. Sobre 
iado nada tengo que decir, sino referirm 
se V. un rato de tila, i verá que esos mi: 



— 338 — 

que manifestaron los pretendidos reos en sus decl 
que se les ha ejecutado sin misericordia como c 
contra el Estado de las Provincias Unidas, auiiqu 
una sola espresion que indique proyecto contra Ii 
de Buenoñ-Aires; ¡ después de esto se asegura c 
por mis sujestiones, ¡Qué crédito ganará nuestra 
entre las Naciones con una conducta tan atroz de 
que gobiernan las repúblicas Sud-Americanas! 
atención las cartas de Robert, Lagresse i mi herm 
liará V, en sustancia mas que espresiones de con 
ranzas, que dan a un amigo en el destierro ¡ en 
No dude V. que estas cartas hubieran sido escriti 
no fuese D. José Miguel Carrera, los francese: 
despreciados, i cuando muchos se les hubiera man 
las jprovincias por amigos de un partido centran 
tiene al gobierno. ¡Pero asesinarlos! Esto no s 
caribes. 

El niSmero iS del Duende de Santiago es un 
lumnias é injurias en que su autor traspasa los lími 
i la decencia, i que pone en la vergonzosa nece* 
testarlo en la parte mas esencial pues detenerme < 
leses seria nunca acabar; por este medio V. i i 
quedarán al corriente de todos los sucesos. 

También sé me acusa de un asesitiaío, que se ; 
hecho yo en Chile, i que obligó a mi padre a mar 
paña. — Esta es otra de aquellas imposturas abo 
se imprimen cuando solo se escribe para calumni 
familia, ¡ casi todos mis amigos i conocidos saben 
España a disgusto de mi padre, i que esta es la pri 
se me atribuye un asesinato. Si yo tuviera ia fi( 
desacreditarme me atribuyen mis enemigos, la h 
cho sin censura en los conjurados, que a la diret 
Juan Mackenna atentaron contra mi vida i la de 
8i I i 812: i a quienes perdoné con la jenerosida 
todos en Chile. Si estuviera en los principios d 
honrado volvtr injuria por injuria, yo podria hí 
cien fiel de la conducta de mis enemigos sóbrelo 
mcnes que me imputan, capaz de hacerles cubrir 
las dos manos para no ver su ignominia; pero e; 
haria indigno de mi mismo i del aprecio de los 
aman las virtudes de la moderación. 



_ 339 — 

edad en mi manifiesto. — Fúndase el cargo 
Juan Mackenna, ¡ en algunos pasajes de 
[. agregados por Irizarri en la parte polí- 
adie ignora que Mackenna fué mi mortal 
lerte, í que Irizarri es su cuñado, i perte- 
i rival de los Carreras antes i después de 
lemigos están en el poder i yo indefenso: 
Jocumentos, urdir intrigas, é inventar ca- 
otro recurso que protestar contra los ata- 
jn enemigo armado del poder i la fuerza, 
es ante el tribnnal justo de la Nación en 
inifiesto es falso ¿por qué no se impugna? 
su circulación encerrando i desterrando 
lo reciben? ¿A caso la relación de hechos 
ueden perjudicar a los gobiernos? ¿Acaso 
miente ante la nación con descaro, puede 
caudillo? ¿Por qué pues este rigor en ce- 
)das las puertas de Chile i Buenos-Aires? 
tfdia en la acción del Roble — Querría no 
¡cular por no parecer un fanfarrón a los 
1 que me obligan a defenderme, i que no 
I miserables jentes que presten sus firmas 
reciso que yo de la mía — Descansaba en 
to toesas de la Divicion que mandaba 
órdenes: sorprendida esta en la madruga- 
re de 1813 por el abandono é ignorancia 
inda atacada de la fusilería enemiga: con 
teria del capitán Moría a quien di mis or- 
iento: subiendo a la altura encontré en 
icamento de granaderos que mandaba el 
obligué a este oficial a volver a su foma- 
: coronel Calderón, con el capitán Barna- 
!a bajé a reconocer la caballería enemiga; 
;1 peligro que nos amenazaba la carga de 
Dronto nos vimos obligados a retirarnos; 
ie tomar el estrecho camino que conduela 
que me encontré solo i encerrado por el 
tata en cuya márjen derecha tenia una 
aba otro recurso que el de morir o caer 
If a lo primero, i cai sobre el coronel 
: me perseguía mas de cerca; le di un tiro 



— 340 — 

de pistola quemándole la cara con ta pólvora 

para el la bala había quedado en la cañoi 
lanceros me dio en este momento una lanz; 
izquierdo; mi segunda pistola faltó, viéndom 
herido de dos balasos, sin pistolas i sin poder 
enemigos para volver al campamento, me 
nado a la vista de los realistas que servían la 
opuesto; mis perseguidores no osaron alcansa 
las corientes, libre de aquel mal momento 
mismo modo: llegué a la división que mane 
Carrera, situado a legua i media de nuestro ( 
marché en ausüio de la sorprendida, que fué 
coraje como dije en mi parte al gobierno ins 
tor Araucano. Oíate testigo de este suceso esl 
video, i aun conserva en el rostro pruebas d 
Diga ahora el S. O'Higgins si fué cierto que 
5 de Agosto sobre Chillan se arrodilló detra 
para guardarse del fuego enemigo en el r 
peligro, i que el coronel Mackenna lo levar 
un brazo i diciéndole levántense V. que Car: 
Dígame igualmente que hizo de su estraord 
de Agosto de 814 en Maipú, porque lloraba ci 
en presencia de sus oficiales, i porque ímpl' 
siguente dia por medio del coronel Portales 
huyó el 4 de Octubre de Santiago i no pa 
Mendoza — Pero mas que no lo diga, su conc: 
cion a su hipocrecía. 

Se me acusa de falsedad en suponer gtie he 
ejército de España de sárjenlo mayor del reji. 
res de León. — En esta parte solo puedo refcr 
tes orijinales de mis empleos militares hast 
mayor; al real despacho de mi licencia, qu< 
poder; 1 al testimonio de mis inmediatos jefes 
so del Farnecio, el Coronel Freiré de Madi 
jeneral Ilalcarce, que me hizo sarjento maj 
interino de Húsares de León. Yo protesto q 
yor gusto en manifestar mis despachos orijina 
quiera ver con sus propios ojos la imprud 
Duende en la gacetas i periódicos, todos pa 
rectores, se ensartan calumnias é imposturas, 
por lo que pueden valer. 



— 3« — 

Gobierno provisorio ¡ una pequeña fuerza para 
plaza. 

Marzo 19. — Al llegar nuestras divisiones al Quil 
taron 400 realistas ocupando la ventaiosa posición 
alturas para impedir el paso. O'Higgins ordenó al 
ronel Benavente los desalojase con 400 húsares 
40 granaderos, quedándose él de reserva con la 
infantería. Benavente desmontó su tropa i verifií 
cuyos resultados, fueron la fuga del enemigo, d 
prisioneros, 14 muertos, algunos fusiles i munición 
la acción se dispersaron nuestros caballos i como 
huian mui bien montados, fué imposible perseguirles 
se posesionó de las alturas, estableció su campan 
a la división de Mackenna con una salva de artill 
contestada. 

Maniobró el enemigo todo el dia a nuestra vists 
fuerzas se dÍrÍjÍeron líltimamente sobre la división 
na que distaba cuatro leguas de las nuestras. A 1 
la tarde fué atacada decisivamente; duró el fucí 
ocho de la noche. Nuestro jeneral esperaba impa 
soltado de lo contienda, pero ni un solo hombre 
nuestro campamento. Pasamos la noche con tran( 
Marzo 21. — Recibió O'Higgins parte de Mac 
ciándole haber rechazado i dispersado al enemig 
ron en marcha nuestras divisiones i acampamos 
en las juntas de Itata i Nuble. 

Marzo 22. — Se reunió el ejército. Supimos la 
que se hablan portado nuestros compañeros i el te 
se retiró el enemigo; el sonido de uno de nuestr 
habría bastado para rendirlo. — Se hizo junta de 
que se determinó abandonar la provincia de Coni 
ir en auxilio de la capital amenazada por las fuei 
de Talca. 

Marzo 24. — Mandó el ejército para Maule. 

I 25. — Recibimos víveres de la Concepcií 
ecida ünicamente por 204 fusiles i 100 n' 
e que resistiese los ataque de los realistas 
jese la provincia por O'Higgins. Parecía 
ro jeneral comunicarle a aquel Gobierno 
icia Santiago, para que la verificase iguali 
jn si se podia, i cuando no para que se 



— 344 — 

pronto se retiró al paso de Bobadilla. Pasamos en la 
el vado de Cruces, mientras que Gainza hacia lo 
otro vado en tal desorden, que habrían bastado ci< 
para acabar su ejército. 

Abril 7. — En esta noche continuamos nuestra r 
de los Tres Montes de Guajardo, cuando nuestra: 
fueron detenidas por una división enemiga. Nuest 
i dragones hicieron una defensa vaHente contra n 
res fuerzas; se ordenó fuesen auxiliados por los j 
pero su comandante no quiso obedecer a nuestro jt 
tinuamos al fin la marcha i al pasar el Rio Claro e 
que en la ribera del norte habian fuerzas realistas 
dirnos el paso; esta dificultad se allanó por nuestra 
A las cinco de la tarde llegamos a las Quechereg 
supimos que la Concepción habla sido tomada p 
migos. 

Abril 8. — Se presentó Gainza con todo su ejéi 
candónos a una acción jeneral, pero respetando n 
cion nos entretuvo hasta la noche con fuego de at 
contestamos. El coronel Balcarce i otros de nui 
quisieron aprovechar de la oscuridad para continu 
da, que no tuvo efecto por el descontento que n 
oficialidad i el ejército, que debia ser reforzado al < 
te por una división que ya estaba en Curicó. 

Abril 9. — Después de pequeños encuentros d( 
Has se retiró a Talca el ejército real, desde este ir 
saron las operaciones militares de O'Higgins, sella 
capitulaciones del 3 de Mayo. 

NÚM. II 

Celoso de cumplir exata i relijiosamente, en cua 
nuestro convenio o tratados, dirijí prontamente la 
poner en libertad los prisioneros de Concepción i C 
viniendo al comandante de este segundo punto, qi 
Luis Urrejola, que los Carreras debian embarcars' 
huano para Valparaíso, de lo que debia cuidar. — 
son las nueve de la noche recibo carta de dicho Ui 
dome parte de que habiendo pedido licencia dich< 
para hacer una visita a la señora intendenta, se I 
bajo palabra de honor; pero a las diez de la noel: 



— 346 — 

sto placer que nos ha traído 1 
1 jeneral del ejército de Líma, n 
que coniproiiietcn con sus desa 

1, ordeno i mando que ningún 

i clase que fuera, orden ¡ dignidad Insulte a 
lie sus opiniones p;isad;iscon dicterios, — I para 
:enga su efecto, nadie sopeña de estrañamiento 
I llamándole sarraceno o ¡nsurjente, ni fijará, 
)nversacion de pasquines alusivos aestas máte- 
le llegue a noticias de todos, pubKquese por 
m primase.— dado en Santiago de Chile a 1 1 de 
-Lastka. 

NÚM. 14 

lama del Gobierno de 2 de Agosto de 1814 i 
u conducta correspondió a sus promesas. No 
) individuos los destinados a Mendoza, a cuyo 
m Martin) se le pidió fueren tratados con jene- 
larticularmente Álackenna a quien se !e conce- 
; brigadier. El director Lastra que en el dia an- 
ucion me llamó a edictos i pregones ¡que tenia 
ipas destinadas, a conducirme muerto o vivo, 
I en su casa cuidando de su familia. 
1 procedimientos con los de O'Higgins a quien 
is de haber cometido los mas tremendos crí- 

MÚM. 16 

FÍor: 

L fecha ha llegado a esta ciudad el licenciado D. 
I i mañana entrará el cura D. Isidoro Pineda: 
idencia que estos señores han tenido con el je- 
que acompaña en testimonio, quedará V. E. 
evidencia que los recelos que siempre tuvimos 
; dicho jeneral se hallan hoÍ realizados a pretes- 
iilos i despreciables, queriendo solo ganar t¡em- 
el virrci de Lima, si ha de dar cumplimiento a 
i ha de seguir en el propósito de la desolación 
objeto de estos tiranos insaciables de la envl- 



— 348 — 

iría, fundir las municiones para esta arma, rec 

ira, hacer 7,000 vestuarios, fornituras para la 

uras para la caballería: en una palabra todo 

le nada había; pero todo se hizo mediante ui 

bable. Estas atenciones antes de salir a camp 

; i no interrumpidos servicios del ejército dt 

í el 30 de Setiembre hasta nuestra llegada a 

an impedido el participar a V. E. detalladanií 

nes dignas del convencimiento del pueblo c 

.e vea que aunque éste sucumbió al pesado ; 

ioles, por la guerra civil en que nos envolvió 

n traidor, los soldados de la patria llenaron sus ucLiercs 

in heroísmo que merece toda nuestra gratitud. Para dará 

. una completa idea de todos los acontecimientos, he creí- 

inveniente trasmitirle copia de mi diario en que se hallan 

rincípales sucesos de esta campaiía.— Dios etc. — Mendo- 

■ de Octubre de 1814. — José Migukl Carrer.\. — Exmo. 

smo Gobierno de Chile. 



NUM. 20 

i ha llenado de satisfacción el patriótico c<:]o con que V. 
ipeña sus luces en la meditación de los medios que han 
ar el destino de la América del Sur, en cuya consecuen- 
1 presentado con fecha 8 del que rije un precioso plan re- 
) a la libertad del Estado de Chile, cuya suerte mira este 
erno con igual ínteres qne la de estas Provincias. He 
inado con toda la detención que exíje proyecto tan ím- 
nte, í sin embargo de que en él resultan las oportunas re- 
mes en que se funda, he tenido por conveniente no detí- 
por ahora en la materia hasta que se reciban nuevas 
ias de la espedicíon peninsular, e instruido de ellas pueda 
e el plan de operaciones militares según el suceso del las 
¡ército del Perú que por momentos se espera. Doi a V. 
i gracias igualmente que a la valiente oficialidad que ofre- 
is servicios en la empresa, í me lisonjeo que la dltír^ 
jcta de este Gobierno acreditará cuanto interesa su atf 
la suerte futura del desgraciado Chile. — Díos etc. — B 
Vires Mayo 1 1 de 1815. 



Santiago Ochibrí 

tado. — Archívese, y suspéndase la 
ion de Supremo Director a quien 



ístas al consejo de la legión de m 

iciales los sub-oficiales. 

)rdon Francisco Pérez. 

)r'don Juan Agustín Alcalde. 

)r don Francisco de Borja Fontecí! 

)r don José María Rosas. 

-o de Estado don Joaquín Echeveí 

-o Enviado don Miguel Zanartu. 

-o Enviado don José Antonio Irris 

al de Campo don Luis de la Cruz. 

:I don Luis Pereíra. 

leral don Simen Bolivar. 

leral don Francisco de Paula Sant 

ro de Guerra y Marina del Perú c 

Para sub-oficiales los legiona: 

ro de Guerra y Hacienda don Jos 

> General de) Ejército don Casimir 
riscal de Campo don Juan Antonit 

^adier don Tomas Godoy Crttz. 
aernodor Intendente don José Mar 
lor Mayor don Rafael Correa. 

Para legionarios los señan 

e baja policía Rejidor don Francísi 
ier don fosé Albino Gutiérrez. 
il donjuán Bautista Bustos. 



J 



— 351 — 

El Auditor de Guerra Teniente Coronel graduado don Car- 
los Correa de Saa. 

El Canónigo don Joaquín Larrain. 

El Ministro de listado del Perú don Bernardo NJontea- 
gudo. 

El Coronel del N.° 5 don Francisco Antonio Pinto. 

El Coronel Graduado don Santiago Aldunate. 

El Coronel don José Manuel Astorga. 

El Coronel Graduado don Juan O'Bríen. 

El Teniente Coronel don José Antonio Cruz. 

El Comandante de Escuadrón don José María Cruz. 

El Teniente Coronel don Manuel Corvalan. 

El Teniente Coronel don Santiago Fernandez. 

El Ministro Enviado del Perú don Juan García del Rio. 

El Sárjenlo Mayor don Manuel Ríquelme. 

El Dr. don Gaspar María. 

El Dr. don Bernardo Vera. 

E! Dr. don José Gregorio Argomedo. 

Ei Rejidor don Santiago Pérez. 

El doctor don Manuel Molina. 

Coronel graduado don Francisco EHzalde. 

Coronel graduado don Francisco Formas. 

Coronel graduado don Bernardo Cáccres, 

El Teniente Coronel don Victorino Corvalan. 

Sárjenlo Mayor don Jorje Vclasco. 

El Mayor del Detall don Agustín Bardel. 

El Capitán don Manuel Olasabal. 

Sárjenlo Mayor don Ramón Aycardo. 

Sárjenlo Mayor don Pedro Advínculas ¡ Moyiino. 

El Alcalde don José Vicente Zapata. 

Jeneral de División don José Antonio Sucre. 

Dr. don Juan Agustín Cofre. 

Saniiago, Febrero g de 1822. 

Se aprueban los propuestos, según ¡as clases espresadas, i 
¡stiéndese ¡a correspondiente acta i espídanse los diplomas, 
Lgregándose el Comandante del 4. '^ Escuadrón de la Escolta 
uircctorial. 

Don José María Boíl i el Teniente Coronel don Fernando 



Marques Plata i el Capitán de la Escolta doi 
nes i el Gobernador de Guayaquil don José J 
medo, 

O'HlGGINS. 

Rodr, 

1 ." Acuerdo nombrar secretario para esta ses 
Rodríguez. 

2.° Los asensos anteriores. 

3." Secretario en propiedad. 

4." Borrar de la Lejion a don José Ignacio I 

^S> Comisión Correa, Albano, Pereira, Cruz 

Los abajo firmados agraciados por el consej 
de Mérito del Estado de Chile con los títulos : 
jionistas de dicha orden, a virtud de lo preveni 
tuto sobre el juramento que deben prestar los 
se incorporasen, ¡ en conformidad a lo acordadí 
mo Congreso i Gobierno Jeneral de estas Prov: 
Diciembre de, i8i8s> ¡28 «de Enero de 1819» lo 
forma siguiente i remitimos al Supremo Jefe de 

«Juramos por nuestro honor defender la Pat 
Libertad e Independencia, i no olvidar los de 
impone la gloriosa distinción con que nos ha co 
vando en todo la obediencia que debemos a 
nuestro Estado, i los derechos de éste sobre nui 
i operaciones. 

Mendoza, Julio 12 de 1822. — José Alvino 
Manuel Ignaüiü Molina. — Jcsií Vicente Za 
AvcARDo. — Victorino Corvalan. — Pedro An> 
NO. — Manuel de Olasaiial. 



ciados i militares distinguidos por sus méritos, s 
jerarquía social. 

De esta manera fué formándose en este rincón 
una sociedad aristocrática tal, que en nada cedia a 
cía nobleza española. 

Hijos de Chile fueron llamados en diversas ocas 
par los primeros puestos en la Metrópoli, al Rea! 
Su Majestad u otro puesto importante. 

Igualmente en mui repetidas ocasiones, fuere 
hijos del pais a gozar en España de grandes herent 
ya de duques, como de marqueses i condes, i te 
obtener mayores títulos o alcanzar el honroso de 
España, se hacían valer, i eran tomados muí en cut 
vicios prestados por sus antepasados en América. 

El duque de San Carlos, los marqueses de Va 
Villapalma i muchos otros, fueron chilenos que pí 
paña a gozar de los títulos i de las herencias que i 
quedaban. 

Por esta causa, nuestro pais poblado por desc* 
personajes ilustres de España i que conservan has 
la sangre de sus antepasados, e? la República mas 
ca. I, encontramos sobrada razón, pues la nobleza 
tiene.'' 

La nobleza data desde que hubo en el mundo 
premiar, por consiguiente, es el premio de las virtí 

Las antiguas naciones hicieron reyes a sus lib 
concedieron títulos honoríficos i mercedes de tier 
a los principales jefes. 

Los descendientes, ya fuesen poseedores de un i 
título o de un simple mayorazgo, han seguido la se 
por sus mayores, acumulando hechos heroicos, acci 
table desprendimiento o de gran abnegación, p; 
filantropía, para honrar la memoria de sus antepa 
servar imperecedero su nombre. , 

De aquí es de donde ha salido la nobleza i el de 
tener el ilustre nombre de sus ascendientes, i de a 
la satisfacción de pertenecer a familias en que h 
personajes notables. 

Sin embargo, somos los primeros en declarar qi 
mos iguales i tenemos un mismo oríjen. pero nieg 
los hechos de los hombres, sean así mismo iguales. 



CAPITULO I 



I. El primer AUunatc, —ir. Slstrimniiici i rlescenduncia. — 11 
Domingo Martinoi fie Alilunitto, ÜKiii!, U ii-ahona i Ürets 
ti)3. EyziguirrG.-tlV, So^'iimlo in^itrimniiio del Oidor i an 
' rrero, Carrcr», Brr/iairiz. Ta^^le, Aiiinniti>™ui, Sokr. — V. 
tinei ríe Aliiurtntc, Oxiii^. B^.irii)ri:ii Ureta, su deceiidcn 
L^irrain i Oíalle, Toro, AlJiínata, Vnldc-s, Huidobro.— Vt, 
do AViunato, Oiiiú, B.imiioná i ÍTretii; los Santa Cruz, C 
Carrera, Üonchn, Troncnso, C->viHTubias. 



Tócanos comeníar por lajeiiealojía de ia 
que tanto se ha distinguido en la colonia, coi 
dencia i en nuestros dias. 

Ella nos dio un virtuoso e ilustre sacerdoi 
la iglesia chilena, i vice-presidénte de la prir 
nativa, don José Antonio Martínez de AldunE 
bertador en el caballeroso e inmaculado jene 
tiago Aldunate, i en nuestros dias, un nota) 
ex-m¡nistro de estado! actual senador don L 

Esta familia se radicó en Chile en 1682. 

Don Juan Martinez de Aldunate Garro, c 
ría, natural de Pamplona, donde poseía un ni 
don Juan Martinez Oxué de Aldunate i de 
rro, llegó a Chile en Abril de 1682 acompa: 
presidente í capitán jeneral don Marcos Jos¿ 



Casó en Santiago en 26 de Mayo de 169c 
,de Barahona Ureta, hija del maestre de cam 
'de' rBarahona í de doña Maria de Ureta. 

De este matrimonio descienden todos \< 
lenes. 

.A'.rií. ,1:. 



IV 

Del segundo matrimonio del oidor con doña 
rrero i Carrera, hija de don Marcelino Rodrigu 
de Doña Rosa de la Carrera i Ureta, tuvo también larga i muí 
distinguida descendencia. 

Entre los varios hijos de este segundo matrimonio, citare- 
mos a doña Rosa Martinez de Aldunate Guerrero i Carrera, 
que casó con don Francisco Javier Errázuris i Madaria^a en 
5 de noviembre de 1739, hijo del primer Errázuris venido a 
Chile {2). 

i ocupi'i todoa loa puestos de In milicia, haata d de maestre de campo jeDeral. So 
nieto llamado también (ion Pedro de "Valdivia, nirvié iiiipor1,ante8 puestos militaiea 
i fuá rejidor i alcalde de Santiago. Kl Gobernador don Juan Herriquez, premió en 
BU digno nieto don Francisco, los méritos de euh ilustres ascendientes coa una enco- 
mienda de indios, 

Como sus mayores, don Pedro Ignacio do Valdivia aiguid la carrera de laa árma*¡ 
servia con el gmdo de Capitán en la plaza de Valdivia, cuando, depu matrimonio 
con dofia Clara Sande, descendiente del capitán don Kodrigo de Sande noble conquis- 
tador, le naciú don F^lix de Valdivia que casó en Valparaíso con doíia María Rodrigupi 
Duran, hija del capitán don Ignacio Itodricuei i de doGa Beatriz Duran, descendiente 
de don Tomas Bnaa Duran que caaú con aofla Maria de Aldcrete, hijo del conqnist»- 
dordon Marcos Búas Duran i de doila María Duran. Proceden también de este tronco 
de Duran Aldereto. loa Calderón de la Barca, Carvajal, Cerda, Cotioha, Alamos, Ta- 
gle. Cruaat i muchas otras familias. 

Doña Francisca de Valdivia i Rodriguei Duran, oosfi con dorfFrancisco José Mn^ 
ñOE, opulento comerciante, caballero natural de Sevilla, hijo de don Juan Muñoz ( 
Infante i de doña Teresa de loa Santos i Gamasa. doria Manuela Muñoz i Valdivia 
casó coD don Antonio de Cantuaria, hijo de don Tomas de Cantuaria i de doila In«f 
del Fierro i Cortéz Monroi. 

Do la familia Muñoz i Valdivia procode el jeneral i ei-presidente del Perú, don 
Mariano Ignacio Prado. 

Doña Tomasa do Cantuaria i Mnüoz de Valdivia, casó con don Antonio Matit«rala 
de la Peña. Faé don Antonio, capitán del cuerpo de milicias, juez diputado del 
comercio do Volparaíso i uno de rus vecinos maa respetables, por bu cura i su caudal, 
como que era dueño de Viña del Mar i de otras propiedades en el bari'ío del Puerto i 
del Almendral, que ahora valen millones. Como vecino tan considerable fué nno de 
los firmantes del seta de la proclamación de la indcoendencia, el 25 de Setiembre át 
1818. 

(2) Su hijo don Francisco Javier Errázuris i Aldunate casd en primeras nupcial 
con dofla Ignacia Aldunate: en segundas, con doña Josefa Zailartu. hija de don Juan 
Antonio ZaQartu i do doña Rosa Manso, de cuyo matrimonio nació el presidente don 
Federico ErrAzuris i en terceras nupcias casó con doña Rosario Valdivieso, hija de do 
Manuel Joaquín Valdivieso i Maciel i de doila Mercedes Zañartu i Manso. De eal 
matrimonio nació don Crcscentc, hoi frai Raimundo, don Maximiano Errázuris. Al 
TcmoR que todo' los Ern'izuris. como los Aldunate, son Carrera desde bu oríjen. 

Doña Juana Errázuria Aldunate Guerrero i Oarrera, con don José Tadop Jom: 
de la Vega i Carvajal. 



áientei de los con.iei fio finxn, de loa de Castilla i (Jo los viicondes de Nnrbona de la 
sisa real de Francia. En Chile se entroncó con los Lisperguer, iaon Molina por rama 
emeoinalosBlanoo, Echeverría, Valdés, Valen^uak, Calderón, PoÜoni, Fueníalida, 
ÍLlcáBvr, Carvajal, Cortéz, Cienfuegoa, Donoso, etc. 



L del jeneral i pj;imer juez letrada 
¡seo Larrain i de doña Ana Joí 

.ron: el doctof don Santiago M 
1, con doña Mercedes Toro viuc 
e la Conquista don Mateo de Ti 
oña Nicolasa \'ald¿s Carrera. 1 
límate i Larrain, casó con don 
ÍLiidobro i Carrera (5). Doña !\I 
le AkUinate i Larrain, casó cor 
ro, 2- ^ marques de Casa Kea 
Idunate i Larrain con doü San 
1, i doña*Josefa con don Tomas 



' del fundador de la familia don 
Jarro, fué don Manuel Martínez 
casó con dona Maria de Santa 
1 Ignacio de Santa Cruz i de doí 
i florales de la Banda. 
este matrimonio, don José Fran 
dunate Í Santa Cruz, casó con c 
rvajal i Vargas González de Esl 
ior don Carlos' Adriano de Car' 
;z Monroi, caballero profeso del 
de caballería i conde de la Uní 



Idiinuta Averia, loa Alduiiate B;iactií1an etc. 
ildéa Alilimate, i de estos los Valdís Carrsi 
Váidas OBriaii, Valdúa Bascufian, Valdé 

nonio nació don Arabrorio Aldunate i Cnrví 
iñd. Clírmen Palacios i Mendiburu Manzano 
coD U hija del jencral Carrera, doña Roía.. 
late. Do esta rama de Aldunates, provienen I 
como ya lo hemoa espresado; los Aldunate 
i CarT.ijal i de D.° Dolores de la Lantra Di 
le los titules de los Carvajal como dwiceudic 
Aldunate, Troncoso Alilunato, Aldunate 
Aldunate. Dol conde de la Union descicnc 
o, Urréjola, Mendiburu, PoUoni, Calderón, 
airre, Cainpofrío, Alcázar conde de la Marq 



Fué el tronco del ilustre apellido Cortéz Cartavic 
gun las informaciones rendidas, tienen su orijen en . 
de Hernán Cortéz, el descubridor de Méjico, dor 
Cortéz i Benites ilustre manchego nacido en 1627. 

Pasó al Perú en 1654 en busca de gloria i de fortuí 
lado en las tropas reales. 

Destacado en Nepeña, rindió su espada i su cora 
pies de una deidad trujillana doila Juana Leen Santt 

Trasladado al presidio del Callao como alférez de 
nicion, dióle a luz su compañera en 1670, un vástag 
llamó Don Fernando, quien, como su padre, i en 1 
edad, entregó su corazón i su mano en la ciudad de 1 
una de sus beldades, doña Catalina Roldan de Cart; 



III 



Nació de este enlace por los años de 1709, el famo: 
don Francisco Cortéz Cartavic, que pasó a Chile 
fundador de esta familia. En 1742 casó con doña 
Madariaga, Lecuna Jáuregui i Carrera (i), hija de 
tonio Madariaga lartiaga Igartuzabal i Aris, natural t 
ministro tesorero inamovible de hacienda en Chile, 
Maria de Jáuregui, sobrina del capitán jeneral doi 
de Jáuregui, e hija de Don José Antonio de Lecuna i 
natural de Vizcaya, i de doña Josefa de la Carrera 

De este matrimonio nació don Ramón Cortéz ^ 
que casó con doña Pabla Azua {2) i Marin, tercer: 
sa de Cañada Hermosa, hija de don Tomas Ruiz 

(I) Padres d'il gmn tribuno do Caricas, el famoso i patriota canÚnigot 
Cortés de M^dariasa. 

(3) Til ascendencia de Asuaos coinosigiie:D. Tomas Buic de Aiua, D! 
hiirrieiiGiiipútcoa, vino a Chile de alférez del navio San Francisco en Ki 
era maüítre de campo i en ITOi! gobernador de Valparaíso, casó con d 
Amaza, bija de don Podro de Amaza i do dofia Catalina de Liapergaor, . 
xabal; Don Pedro de Amaza, a bu vez, hijo de don Bernardo de Amaza 
tto del primer Carrera, i de doña Lucia Pasbeneji Justiniauo, prima i 



familias del pais, las que están refundic 
Notabilfsimos personajes de todas las j( 
cuéntranse en esta familia. Grandes cap 
:iados, obispos, duques, condes, etc. 
fundador de esta familia un hidalgo i vali 
Chile con don Garcia Hurtado de Mer 
mer Irarrázabal i el primer Lisperguer. 
) Cortéz Monroi, natural de Medellin, pa 
;z i primo de éste, parentesco probado ji 
; una ocasión. Procedian, por consíguii 
nobilísima casa de Aragón, oriunda dt 
e Ropia, a la cual pertenecieron los anii 
i, parientes de la reina doña María de Me 
onso rei de Castilla. Ya que se trata de je 
s inmediatos como fueron el Cortéz de Mé 
ile, diremos que casó Hernari Cortéz con 
L i tres hijos de este matrimonio perpeti 
. Fueron éstos, don Martin que llevó este 
el de su abuelo don Martin Cortéz M 
ijer de don Luis Quiñones, 5." conde de 
: casó con don Fernando Enríquez de 
Alcalá. 

;dro Cortéz de Monroi contaba en su h( 
atallas en que habia lucido su lildaigui 
valiente caballero venido a Ch¡leí> sei 



ase la esposa de este esclarecido militar, 
hija de don Pedro de Cisternas i de doi 

in por hijos a don Pedro Cortéz Mdnroi 
ion Francisco, doña Juana i doña Maria 
)s la decendencia de cada uno de ellos, 
edro que casó con doña Teresa de Rivi 
e don Francisco Riveros Suares de F 
de Aguirre i Matienzo, nieta del conqi 
de Aguirre i del oidor don Juan Matiem 
1 esposa de don Pedro de Valdivia. 



la descendencia de don Pedr 
qués de Piedra Blanca de Hua 
por algún tiempo a los Montero 

su nieto don Francisco. 

ver la descendencia de los oti 
ofía Juana i doña Maria, hijos c 
!!!ortéz. 

iría Cortéz Monroi Cisternas 
jco Fernandez Ortiz, natural d 
aña, los que tuvieron por hijo 
Pizarro Cortéz Monroi, que ca; 
ijal, hija de uno de los fundado 
e Chile, el oidor don Juan Cajal, 
aria Domínguez Cajal, i héteno: 
s reales que se habían dignado 
z entroncados nuevamente con 
insta de los pápeles orijinales qi 

que descendían de don Bermud 
s de Navarra i de Francia, 
hijos de don Fernando se distin 

i los oidores don Tomas i do 

1 í Cortéz Monroi, el primero, oii 
Santo Domingo. 



¡jas de don Fernando también 
lescendencia, pues doña Antoni; 
"ortéz Monroi, casó con don Je 
ascendiente de ios condes de Ba 
adres de don Jerónimo Zapal 
casó con doña N icolasa Recalde 
i de este matrimonio nació don 
: casó con don Pedro de Lecaro 



— 370 — 

üuzman, natural del Toral, que vino de Es[ 
ipo de Meneses a servir el presto de aui 
cito, i viudo de Doña María de GuzniE 
dova, casó con Doña Juana de Espinosa, G 
;uyo úkimo matrimonio nació doña Isabel i 
ue ron hijos del oidor ¡de Doña Nicolaza L 
deGuzman, doña Josefa i doña Carmen, m 
L El doctor don Ignacio Guzman, miembro 
versidad de San Felipe de la cual fué reí 
España, oidor de Granada del consejo de 
orazgo de Castilla; fué casado en Chile co 
Loreto Larrañaga i Cabrera, de la cual tuv 



don Sancho de Castilla, hijo Mgunda del rei. Este don AI 
>s ei renombrado Guzmaii el Bucnu projenitor da loa condes 
S8 de Mediiiü-Südonia, GraniiosdeEí])aiU; su hermano m 
azman sucedió a hu pudro en el seiiorio del Toral i es el pr 
a del Toral, duques de Medina du his Torres, marques do 
a Teba, que coacervan el apellido con la casa cíe loa condes > 
igregiidas. Condesa de Tebaa es aotnalmonte doila Eujenia 
iperatriz de los Franceses. 

Era doSa Isabel, hi.ia de don Pedro do Esplnoza Tccino e) 
>n i de dolía Isabel Galoaso Alfaro, hija del jeneral don 
o i nieta del maestre de campo jeuenil don Alonso de i 

a don Pedro de Espinoza natural de Eetromadura, qu 
con doña Juaoa de la CuevA i Pantoja, hija del capitán ' 
i i nieta del capitán don Pedro Pantoja, uno i otro desee, 
listadores. 

nombre de Pantoja ha sido inmortalizado por Ercilla oí 

«Bernal, Pedro de Aguayo Caatafleda 
Huií, Gonzalo Hernández l Pantnja 
Tienen hecha de muertos una rueda 
I la tierra de sangro toda rojao. 

n Francisco de la Cueva, descendía de aquel don Cristóbal d 
la fundación de Concepción, fue uno de sus rejídores, caball 
aa de Alburquei^quo. 

1 sobrina de don Érancisco de la Cueva i prima do doila Ju 
eva Ortiz de Gatica Aranda i Valdivia descendientes asim: 
listadores, entre los que se encontraban don Diego Ortíz d 

déla Frontera do donde paso a Indi.ia, llegando al Perú 
Don Francisco Pizarro, i «fue uno de ios veinticuatro cabiilli 
ifomiacion rendida por uno do sus deccndientca, i don Ala 

sobrino del gobernador i conquistador don Pedro do Taldiv 
i esposa de ku tío doña Marina Ortiz de (iaete. 
lú doña María de la Cueva Gatica Arajida i Valdivia, con < 
il don Alonso González Barriga natural de Andalucia, c 
ipiú su carrera militar bajo las ürdenos del duque de SIcdin: 
labo do escuaiira en una compañía de Guzmanesn. (Guimai 
ima de nobles, principalmente en la milicia, cuando so form 
dftdoB nobles, se dccia, qne era compuesto de Guzmanes). 



— 372 — 

>sefa Guzman, casó con e! coronel don Jos¿ 
Lecaros ¡ Cerda, marques de Casa Larrain, 
aquí los Larrain Guzman, Larrain Moxó, 
rda. Guerrero, Ceveró i otros. 
Mercedes de Guzman casó qon don Do- 
oro, caballero del orden de Alcántara, hijo se- 
de la Conquista don Mateo de Toro Zanbranc 
n de aquí, los Toro Guzman, Toro Herrera, 
Concha i Toro, Vicuña i Toro, Viel i Toro i 
; han venido entrocandose después. 



lijas de don Francisco Fernandez Ortíz i Piza 
ria Cortéz Monroi, procede doña María Josefí 
i Ortiz i Cajal, que casó con don José de Es 
lo i Soto mayor, natural de Chuquísaca, de 
:n los Marin, Solar-, Varas, Várela í otras 
ie la Serena. 

bien por linea femenina, de la notable famili: 
nandez Cajal, los Avaria i de ahí los Guzman 
:elices, Vijil, Aldunate, Asta-buruaga, Urme 
., Guzman Ivañez, Cueto Guzman i otras. 



dar la descencia de ios otros hijos de! famosc 
■o Cortéz, don Francisco i doña Juana, quí 
" de todas, hemos dejado al ultimo por entro- 
e las familias de estos dos hermanos. 
» Cortéz Monroi Cisternas ¡ Tovar, casó cor 
; Rojas Ortiz de Caravantes, de cuyo matri- 
1 Catalina Cortéz i Rojas, la esposa del Jene- 
) de Aguirre i Riveros, hijo de don Francis- 
'igueroa i de doña Inés de Aguirre i Matienzo, 

nieto del gobernador i valiente conquistadoi 
Aguirre i de don Francisco de Riveros el vie- 



373 — 

1 Juan de Matienzo, Í bízniento de 
ueroa i de doña Catalina Ortiz de 

I de Valdivia. 

don Francisco de Aguirre Cortéz, 
urtado de Mendoza í Quiroga, una 
[ colonia CUYOS abolengos habían de 
ríes de los Cortéz, hija esta señora 
lurtado de Mendoza i Antillon na- 
a Vieja, tesorero de la Real Ha- 
. de los marqueses de Cañete, el 
;nder en jerarquia, con doña Luí- 
de don Hcrnardlno de Quiroga, 
ballero profeso de la orden de San- 
jempo del ilustre gobernador don 

íó doña Inés de Aguirre i Cortéz 
le don Juan Rodolfo Lisperguer 
nio proceden los Marin, Solar Ma- 
a Plata, Vial, Vives, i otras fami- 
guer tienen de sangre real (5). 
105, doña María casó con don An- 
uacil mayor de la Santa Inquisi- 
ie donde descienden familias ilus- 
I de Cobarrubias, Asta-buruaga i 

n Rodrigo de Aranguíz Valenzue- 
Francisco de Aranguiz Valenzuela 
' de Mendoza, que casó con doña 
ia, i de este tronco común, proce- 
irillas i los Larrain Gandarillas. 
Antonio de Santibañez de Escobar 
sndencia se conserva solo por línea 

re Hurtado de Mendoza i Cortéz, 
rrázabal Bravo de Saravia, hija de 
tuvieron entre otros hijos a doña 
irrázabal, que casó con don Luis 



Ince don Juan Rodulfo, ya liabia cnssdo a an hi- 
arrúzdbnl üon uii tío de hu torcera esposa don 
:> de gran parto de la aristocracia S&atiagaeQa 



-•once de León Velasquez de Covar 
le proceden los Varas, Marín, Gw 
Aldunate. Rosales, Várela, Carva 
os 

i Clara Josefa Riveros de Aguirn 
isó con don Juan Rodríguez del Ma 
iendo siempre !a línea de varones í 
abricando este verdadero panal ■ 
■emos para completar su conjunto, r 
acumulados en esta larguísima fai 
Francisco de Aguírre i Andía 1 
. casó con doña Isabel de Fuica de 
Lvia, hija de don Gabriel de Fuica 
;ajal i Aguírre, i de doña Agustín; 
vo de Saravia hija.de los marque: 
e doña Maria i por consiguiente t: 
jambre de parentescos, hai otro m 
itrimonio desciende de los marqu 
u'so. de Cañete, de los duques de 
Jnion i de reyes españoles i francí 
cho, i para terminar, diremos que 
on Ignacio de Aguírre i Fuica, quí 
lojas de Argandoña Guzman i Fas 

1 Juana Cortéz Cisternas i Tovar, < 
e don F'rancisco hermano de doi 

2 unieron ambas ramas para formai 
IOS a ocuparnos de la descendencia 
on ella hasta el día. 



1 Juana Cortéz Monroi Cisternas : 
oso jeneral don Pedro Cortéz Mo 
an Rodrigo de Rojas i Priego, hijo 
is i de doña Catalina Priego; fué 
:lel Rio de la Plata i un ilustre con 
de la casa de su apellido, a cuya 
■queses de Poza i los condes de Mf 
>s condes de Orgáz, los duques de 



Heman Cortijz ü Méjico ayudándole en la conquistn de ese Dais. Fueron sna dcacen- 

dieatea el maestre de campo don Juan Velasquei Montea i (ion Francisco da Velas. 

quez caballero de la úrduu de Sautingo, ¡Llcalde de la casa i corte del real palacio de 

'^''".driil, pasú en ee^uida al suprezno consejo de las Indins i a la supericitendencia de 

Eítadus do Flaoilus. Deudo cercano do los anteriore», f u<1 el Doctor don Diogo de 

varrubias i Luiva, gran lutrailo, presidente de Oaatüla, representante del reí Peli- 

II en el concilio de Trento. Düsuendiuute de don Juan Velasquei i sobrino de don 

ago, fué don Alonsft Voliiques de Covan'ubias que vino enrolado en el fijyroito al . 

-ú i 11 ue cisú con bt seilora JIeiíz de Loon. Abanió el grado de teniente de capitán 

eral de la costa del Perú i mas tarde tocólo defender a Valparaíso de los piratu. 

hijo don Juan Alfonso Velasquez de Corarrubias i Buiz de León, casd con doG« 



rinionio, c[uc trajo a la familia át 

)nt!njente de condes í marqueses 

II de Rojas i Gijzman que casó c< 

Olla, Pastciif. i Salazar, hermana < 

e Piedra Blanca de Huaiia i del 

zobispo de la Plata, nieta del 

gandoña, cuarta nieta de don 

an Francisco de Agulrre, biznieta del oidor de 

'tolomé de Salazar i de doña \Leonor de V 

ice nació don Augusto Nicolás, del consejo ( 
lispo de Santa Cruz déla Sierra; doña Francisi 
a Rosa, que por sus grandes virtudes fué tenic 
Pedro Antonio, canónigo de la Catedral de Sai 

o Rojas Argandoña Guzman i Pastene, que ca: 
ea Galion de Cclis Ureta i Carrera. 
.a sola hija; doña Antonia de Rojas Gallón < 
ña i Urcta Carrera. 

uerto don Mariano, casó su viuda la señora T 
de Celis, con el conde de Villa Señor don Jo 
Pardo de F!f,'ueroa, hijo del oidor don Mart 
, del consejo de su Majestad i de doña Isab 
eroa, hija de los condes de Valle Humbroí 

■¡;vior Solúvzann i Veinte», antecesores del actual ministro de la 
AlTflro Ciilmmiiiias i Oí tuznr. 

nn dcsoíendun do psloa ilustres trorcoa, los Tama, Alvares de 
[itrtadoB, Cnfias i otros. 

líente al punto do pnitidn, del cual nos babiamos luparado, doil.i 
iro nna barman», llnmada doiia. Slaria de Guarnan, la quo fu¿ 
ro líurioz do GnKiuan caballero español, natural del Toral, lioen- 
'm\! asciOT del providente !Meaeses i abuelo coiüo j-a homoc dicho 
o Guiman Pcralla, 

liato do cstí soiloi-,1, f>¡¿ don Fraticiaco de Talencia que dül Pe i 
. Espaila, i agraciado por ol rei fton el título do {'onde de O a 
o de R113 pcríicins prestados en Amérioa por sua a-ícendicntei . 
ina, ha cJ'jvado ulti:naTucntc, al conde do Casa Valencias i 
lio Ví-pM-m. 

1 ihin líalf-aaar Ponrn de Jicou S.irmient ■, 

ia de los duques de Ilaro. 



— 378 — 

La mayor de las hijas, doña Manuela de N 
, casó con el coronel don P'ernando 
)nco de los Carvallos, Aguirre, M; 
uirre i Valenzuela Carvallo. 
;tria del Loreto Noriega Rojas i A 
'ernando \'aras Marín, padres de < 
ega, que casó con don Juan Guerre 
ero Carrera i de doña alaria Gallón 
meo de los Guerreros, Bascuñan, V 
Lósales, Aldunate etc. 



XIII 



irtolina Rojas Argandoña i Guzmai 
nació de Aguirre Fuica Irarrázabal, 
Lguirre i Rojas, que casó con don Fi 
ardo de Figueroa, su hija doña Rafa 
asó con don Joaquín Echeverría ¡ Lai 
O'Higgins, de aqui descienden 1 
ndarillas, Larrain Kcheverria, Figue 
juel Aguirre Rojas, hijo de don Ign; 
>ña Josefa Guerrero Gallón de Cel 
i familia que hasta hoidia conserva 
tador Aguirre; de aquí, los Aguirre, 
lo Aguirre, Várela Aguirre i otras 
e llevan directamente la sangre del I 



XIV 



etronila Rojas de Argandoña la lílti 
;ó con el maestre de campo don 
crmida, de casa solariega, natural de ' 
) nació doña Dolores Gavino i Rojas 
:on don Andrés Várela i Pardo, ca 
también de Galicia. De aquí dcscíen 
arelas Varas, Várela Cortéz. 



[on Federico Várela, es hijo de don José 
oña Victoria Cortéz Monroi, hija de los 



larga serie de encopetados i titulados se- 
que el famoso jeiieral don Pedro Cortéz 
ite del Exmo. señor don Fermín Fran- 
irgas Alarcon ¡ Cortéz Monroi, duque de 
de España etc. hermano de don Carlos 
jya descendencia esta hoi entroncada en 
é Miguel Carrera 

e primo de Hermán Cortéz la noble es- 
de Alarcon, hidalgo castellano, funda- 
lellido, e ilustre projenitor de los duques 

de los hijos de don Pedro fuera hija esta 
a información que tenemos a la vista no 
da por el capitán don Luis de Alarcon i 
iolicitar la encomienda de indios del pue- 
que vacó por fallecimiento de don Alon- 
Consta de esa información, que don Pe- 
.irió en Panamá en los galeones españo- 
iiemigo inglés viniendo de España con el 
obernador Í capitán jeneral déla provin- 
t firme». 

a su hijo don Juan que acompaño a su 
le vino poco después, í;cruz i habito de 
;obernador de la provincia de Veraguas:*. 



XVI 



emos dejar costancia de los ascendientes 
res Coreé?; Monroi de Méjico i de Chile, 
los de Ilernan Cortéz de Monroy i de su 
Cortéz Monroy, don Rodriga Pérez dq 
na Cortéz. 



noble dama descendía de un pretor ro 
*erez de Monroy era hijo de Rodrigo d 
: casa de Monroy, i nieto de Hernán lie 
eñor de la espresada casa. 
; de Monroy es uno de los mas antiguos i 
adiira, de cuya estirpe fui el iiitiino re¡: 

Hernando Pérez de Monroy, señor de 
.isado con doña Incs Ruiz. señora tanibíer 
prosapia. 

lana de Monroy que heredo de su pad, 
; Monroy, «casó con don Juan Rodríguez 
allero jeneroso de la Ciudad c!e Salanianc 
conde don Ramón poblador de esta ciud; 
Real de Aragón. 

matrimonio nació Hernán Rodríguez i 
lonroy, projenitor de los condes de Delí 

de Hernán Cortéz marques del Valle, i 
té;: de Monroy, projenitor de los marquesi 
des de Piedra Blanca en Cíiile. 

CAPITULO IV 

GARCÍA DE CACERÍAS 



M de Garelii do CiicaraH.— II. Su matrimnnio. — III. Ko 
iomlaliiK liarrásnlmí i In.s Goníaliís dú Aridin, losCaldi 

loB (.'m-Viijiíl. — IV. Don Jei'rmimo UrnToílef^itraviiiOsi 
8 S!i(¡i>i lie Mena, los Yiivf.r i los Un(inrmj{.i. — V. Succsii 
lia Imrráwbal i Bravo de Sara-riii. don S:iiitLiii<) Andin 
\tí Merr«(lMi del Solar Leo^roit su coposa. Ior bijos de este 
Ti-iUiíiíali Agüero, los Boxa i (.'miiirr|ae3duMontu|>io. ^ 

liUrain i Portales — VÍII. Les IinnázalKil l'a !ii Hielos. — 
Petrouila Osorio de Ciieerca; lus Eivadencira, Villngraní 
»iTí> LVijal. Z;irate i AlTiiros de ¿raya, Cuevas, Avaria e1 
Olla 'Jatnliiia ÜForio do (í/toorcs i da dou Franciaco E 
la Gavilán, los Ortii de Elgua i los Carrera. Los Saui 



I 



a hablar de uno de los prohombres mas 
íta de Chile, cuyo consejo i cuyo valor 
Valdivia jamas se separo de él llcvandal( 
de el consejo de García lo indujo a ponei 



— sal- 
ea en contra de Hernando Pizarro. Alcanzó el 
en el ejército i en el gobierno de la colonia; en r i 
ido rejidor perpetuo de Santiago i fué uno de 
i, prestó sus servicios notables i abnegados dur; 
ncucnta años. Peleó también en la frontera i 
r de Valdivia. 

e numerosa i distinguida 'descendencia, hijo-da 
; Valdivia, natural de Cáceres en Estremadura 
ariega de Cáceres, 

rcia de Cáceres, tuvieron su oríjen en don Luis ( 
ando se gano de moros la ciudad de Cartajena, 
Etpitan, se distinguió por su arrojo i su acerti 
íes. 

motivo el rei le escribió cumplimentándolo i le n 
dor perpetuo de Cartajena. 
nuevo puesto se distinguió nuevamente, armam 
dos fragatas con las que capturó un navio turcí 
de Mostagán, por cuya acción mereció nuevami 
os del rei i éste ordenó se le tuviera presente ; 
jensa, Don Juan Garcia era natural de Cáceres 
regó a su apellido el de la ciudad de su nacimíe 
ego Garcia de Cáceres era deudo inmediato de 
éroe de Catajena. 

:uviese los antecedentes que desde España tient 
Cáceres, si solo tuviésemos que calificarla poi 
Chile, ellos bastarían para presentarla como un. 
)bles del pais. 

ego fué conpañero, como ya hemos dicho de V 
insiguiente primer conquistador, valiente militar, 
¡o en el consejo, excelente diplomático i a su im 
su posición, agreguemos tres i medio siglos de t 
sa familia, i tendremos lamas rancia nobleza del : 



1 Chile con ¡a notable dama criolla doña Marian 
) hija según creemos fundadamente de don Crist 

datiia chilena. Es sabido quo la cxsa de Osorio es una. do )r^ mas i 
da E^paüuB i que de olU viDierou a ¿.méríca i a Chile vastagos il 



Henriquez de Novoa i Osorío i de doña María 
hija de don Rodrigo Orozco noble viscaino co 

Valdivia. 

De su matrimonio solo tuvo tres hijas mujeres, 
Osario de Cáceres (2) que casó con don Ramiriañe 
í;su igual en nobleza», {3) doña Petronila que casó 
ral don Juan Rivadeneira i doña Mariana Osorií 
que casó con don Francisco Rubio de Alfaro. 



Empezaremos por ocuparnos del conocido pt 
Ramiro Yañez Bravo de Saravia, o Ramiriañez c 
mente se le conoce, marido de doña Isabel, notabl 
el importante papel que desempeñó en la socied 
virtudes, su talento i su hermosura. 

Don Ramiriañez era hijo del gobernador Í pref 
Real Audiencia don Melchor Bravo de Saravia 
Soria, descendiente de don iHernan Bravo de 
embajador del rei don Juan II en la corte de Porl 
rador i diputado a Cortes por Soria su ciudad r 
señor de Almenabar i del término redondo de 
lugares de Castilla, 

Don Ramiriañez tuvo por hijo a don Diego q 
dos hijas mujeres que alejadas del mundo i si 
murieron en un claustro. Don Jerónimo que ca 

en divorsna ¿pocas. Pcrtoiieoen a esta casa los marqueae» de Aatori 
Román, loa duques de Benavonte, loa condes do Traatamara i otn 
Indos. 

Actiialmente ba entrado en ella el ducado de Alburqiicrque, que 
durante niglus a U familia de la Cueva. Uno de ti>s representantes di 
la Cueva vino a Chile i f nú fundador de Concepción, se cnlanó cou 
Üuatres del reino. 

lia casa de Oiorio, data se^'iin divorsos autores do tan antiguo, iu( 
co a .v'abuco Dono^or rei áu Tiabilunia, couio a los Lastra hacen vi 
Maiíos. Los Oioi'io, humildi,-* i no soberbios c:)mosu projenitor, i 1 
voriiadera linbiloiiia do f.imilias i apailiibts, su conforman con contar 
dientes condes iituqucí desde liac'j mas de ochocieiUus aiios. 

('2) Dolía Isabel tomó el apellido de Üaorío antes que el de Gai 
por ser esa la costumbre de la época, en que sobre todo, las mujo 
apellido de la madre en primera línea i en fecunda la del padre, lo ci 
presente para no caer en la licil coufusion que esto trae. 

(3) HistúTia del podre Rosales. 



383 — 



'>M. 



j I ■» . 



Agustina de Ovalle i Pastene, caballero natural de Galicia de 
la casa de los condes de Maceda i Taboada, biznieta del almi- 
rante Pastene i de don Rodrigo del Manzano i Ovalle. 

Doña Mayora, que casó con el oidor de Lima don Juan Ji- 
menes de Montalvo, cuya sucesión quedó en el Perú. Doña 
Mariana que casó con don Luis de Chavez, cuya sucesión no 
conocemos. 

Doña Agustina con el mayorazgo don Fernando Irarrázabal 
i Zapata (4). 



'>'i. 



•tói 



.■•-,1 



(4) La familia de González de Andia Irarrázabal, tiene el signiente oríjen según 
López de Haro: 

La Casa Torre i Solar de González i Andia situada en Guipúzcoa, tuvo por fun- 
dador a don Fernán González, primer conde de Castilla i Ya<iallo del Rei, descen- 
dientes de los reyes de Castilla. 

aAndia en vascuensa quiero decir grande, i así lo han sido los caballeros dueños 
poseedores de este solar que es antiquísimo!! . . . aban servido los caballeros de esta 
cata mui valerosamente en las guerras, por cuyos servicios se les hizo merced de lan- 
zas marcantes i de diez mil maravedís de jiro perpetuo» i otros grandes premios. 

Don Fernán González, casó con doña Luisa Butrón, padres de don Roque Gonzá- 
lez de Andia vasallo del rei, que casó dos veces, la primera con doña Maria Ladrón de 
Váida, hija del señor de Váida antecesor de San Ignacio de Loyola, los que tuvieron 
por hijo a don Sancho González de Andia vasallo del rei, que casó con doña Mayor de 
Ayala; padres de don Gonzalo González de Andia, vasallo del rei, casado con doña 
EÍvii-a de Verdelladi, de cuyo matrimonio nació don Menjon González de Andia 
vasallo del rei i gran militar, caballero de la orden de Zarretier a quien los viscainos 
llamaban rei de Guipúzcoa, casó con doña Catalina de Tapia, los que tuvieron a don 
Antón González de Andia, vasallo del rei, que casó con doña Teresa Ruiz de Olaso de 
Irarrázabal, i de este matrimonio nació don Antón González Andia Irarrázabal que 
casó con doña Maria Martinez de Aguirre, con lo que se juntaron los dos apelli- 
dos de Irairázabal i de Andia i las Casa i Solar es de este nombre. 

La Casa i Solar de Irarrázabal, está situada en Deva provincia de Guipúzcoa, cu- 
ya villa fué mandada poblar por el rei don Sancho IV en 1294, creándole una renta 
de 1200 varavedís que percibiria el rico-home a que se le diese el señorío, existien- 
do de anterior la casa de Irarrázabal. 

El reí don Alonso sucesor del anterior, i su hijo el rei don Pedro en 1351, hicieron 
merced del señorío de Deva i de la renta de la casa i solar, a don Miguel Ibañez Irarrá- 
zabal, vasallo del rei, elevando la renta a 4,200 maravedís «por sus muchos i buenos 
serviciosD. 

Don Juan II el año 1421, concedió la posesión para toda su descendencia a don 
Fernán Ruiz de Irarrázabal, vasallo del rei, de la casa i solar de Irarrázabal, con una 
renta de 8,700 manivedís, por haberle servido en la guerra de Bayona. 

Sucedió en la casa don Juan Fernandez de Irarrázabal, don Martin Ochoa de Ira- 
rrázabal i don Juan Ruiz de IrArrázabal, respectivamente. 

En 14S1, tomó bajo su amparo el rei don Fernando el Católico, la casa de Irarrá- 
zabal, por haber muerto su señor en servicio del rei i quedado el señorío en mujer. 

"^1 castillo (lo Irarráüalxü, goza de muchas prerrogativas, i el señorío de Deva en 

;a iglesia se conserva en su lugar mas prominente, la silla i escaño destinados al 

or do Irarrázabal i sus parientes, por disposición del rei. 

Goza esta casa i solar de tdrmino redondo, en el cual se ven sus hazañas, caseríos 

aroda mientes, como consta por cédula real i dilijencias hechas, i al pió de dicha 






■< V«<»3^¿ 



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— 384 — 

:on don Manuel Carvajal i ( 
) £?i la p(\j. 387. 
s iiombnidu Ins hijos do, don 
de las persogas con quienes 
a sucesión qu<j ha q;!cdado en 



bal, en cuyos muros linta la ninr i de la n 
M-iA Aü\ Sereiiíriimo Rt^i .Inii %inú:n d Bi 
de Irürr.íiiibiil, va'iilUí ilel nj¡, scnor da ea 
imiin; lÍ'HÍrÍ''<i du Iba."!iií du Irr\tT,ií.ibal cí 
or de 0!:iso, p.-i-irt-s du Jtia-i U;iiz de Irar 
s <iu<j casari):i cu k CiUi A'i B:<í:errLca, en 

Jirriíffiílwü, señor du !a cana, ca-;') ctn di)rin 
un Fornan Riiiz de L'an'úz.il>al, que cas 

I Jiiau Fernncdüz de Imrr^ízalKvl, i^ao un 
quo tuvicroi) pcir liija ilnica & dofia M;irÍB 

II Juaii Liipcz do Ganilfja, Kcfior do 01a¡ 
■|-ari'Hii;i.iial, i¡íií' easú con dtin Antoü (!on: 



á Ilion 


r.z:.k8 


!e india. 


ili.f.a Mil 


ia Jiiit 


-M.du A 


n ¿si-oiti 


. iii-ovi; 


da <Ia Gu 



M.-, a¡tui-..h eJ 

pur dtiKi-ioa i iioBted.>rca mni yrai;dc-3 ca 

1 üiayoniígo n. 

c quien tc'iicmoE co;:(iCÍmiciitu fud don Lo] 

du Tizuni^iii; sn Iiijo don Junn Lci['vz di 

10, wíi'i con doria Laurencia do Idiacáis, ] 

. aunif'Ulú BUS dominios cou *\ cofiorio de 

el de Sa:ivedra; duf.u Itfaría du Bccnldo, i 

'ctlro da Zrtil!Ki>, hijo del duque de Bejar 

jndcstablo de Viilanga i en terceras nu[ic 

leí cuiidvKtalile. 

^uce^íion, pasó la casa i r.olsr de Ri^caKle 

r.ndo de la Puebla, por los moti vos <\ uo ver 

lUcaldc i la t'ei'iora Idtacrm tuvicroii cinc 

leaildü «isú con el Kcfior do Váida, padres 

caMe, que ca.M> con don Laurencio -SuáreK 

Majo«t<Ld, hijo dul coíide de la Puebla d 

itrc£ do Figueroa, 

3 de Fi^ueroa i CiíJonas, rs\-.h con <l^^la 

da la ca-'.i de Váida, padres di- dnn Alonso 

doña Alaria do Ziíi'ate i Rec^^ldc, hija do 1 

ibito do i^aiitia;;», i du íofia Muría rie lieet 

ronzo do C;irrterí!ia i Váida, conile >la la Paulila i caballero del 

iiii Di-^i Ciirduii.-ia i VaLia, «J-KiUcro del l-.ibití» do Saníi.-igo; 

aas i Vaid.t, calialíero dul hábito de Al-Pintar» i paje del roi: 

ili-¡:as ¡ Vaün:, «¡:|i¡iaii i'u ¡:ir,x:i'.tTÍa da ('laiidiis, calíülero del 

d.^.rt :,I ;:ía di <_Mr.!,. .a-„ .!.; ,1 1 ,k la frincevi. 

luiíü, cuide dsi ia I'uiibla 1 SviÑor de Váida i RecaWo, casó co i 

IJc, soi^utida hija dedon Juan López do Becalde i de dufit 
leilor de Lo3'ola; padres de doña Laurencia Oyriez de Loyol' , 
Ispeitia, (juo casú con don Juan de Borjn, hijo del duque ' i 



— 385 — 

Gandía, mayordomo mayor de la emperatriz i del Consejo de Estado de su Majestad, 
caballero del hábito de Santiago, comendador de Azuaga i conde de Ficallo, de cayo 
matrimonio tuvieron cuatro hijas, la mayor doña Leonor Oyucz de Loyola i Borja, 
dama de la emperatriz i señora de la casa de Loyola, casó con don Pedro Centilhis, 
conde de Oliva, hijo del duque de Gandia, muerto sin sucesión, pasó la casa a su 
hermana doña Magdalena Oyñez de Loyola que casó con don Juan Vivero, conde de 
Fuensaldaña, caballero del hábito de Santiago, mayordomo do la emperatriz, murió 
también sin sucesión, i las otras dos hermanas fueron monjas. 

La segunda hija del señor de Loyola i de doña Laurencia Rccalde, llamada dona 
Magdalena Oyñez de Loyola, fué la heredera de estas nobles casas, casó en Azcoitía 
con don Pedro de Zuazola, caballero del hábito de Santiago, jentil hombre de la 
boca delrei don Felipe II, señor de las casas de Zuazola i Floreaga; fueron padres 
de don Matías de Zuazola i Floreaga, que casó con doña Ana de Eyzaguirre. 

Doña Francisca de Becalde, hija tercera de don Juan López de Recalde, casó en 
Sevilla con don Gonzalo de Saavedra, caballero del hábito de Santiago, de cuyo 
matrimonio nació don Hernán Carrillo de Saavedra, veinticuatro de Sevilla, i varios 
otros hijos que murieron sin sucesión; solo se propagó esta línea por doña Juana de 
Saavedra, hija única, que casó con don Lope Díaz Dunx de Armendáriz, hijo 
del señor de Cadereta, casa mui noble i antigua en Navarra, presidente de la Real 
Audiencia de Quito, padres de don Sancho de Armendáriz, que casó con la marquesa 
de Falces, su tía, i murió sin sucesión; a don Lope de Armendáriz, caballero del há- 
bito de Santiago, jentil hombre de la boca de su Majestad, primer marques de Cade- 
reta, jeneral de los galeones do la guardia de las Indias, que casó con la condesa de 
la Puebla, viuda, hija de don Perazán de la Ribera i de doña Inés Enriquez, condesa 
de la Torre, camarera mayor de la reina de Francia. 

Tuvieron por hijos a doña Inés de Armendáriz, que casó en Sevilla con don Fernan- 
do de Mousálve, padres de don Lope de Armendáriz i Monsalve, que casó en Méjico 
con doña María Bazán, i a doña Bárbara que casó en Navarra con don Gracian de 
Yiamonte, señor de Santa Clara, descendiente de los reyes de Navarra i Francia. 

Doña laíabel de Recalde, cuarta hija de don Juan López de Recalde, casó en Ver- 
jara con el señor de la casa de Ozaeta, caballero del hábito de Calatrava; tuvieron 
por hijo a don Juan de Ozaeta, que casó con doña Cristina de Andarra, padres de 
doña María Ozaeta, que casó con don Juan de Uribea, jeneral de los galeones de la 
guardia de las Indias. / 

Doña María de Recalde, quinta hija de don Juan López de Recalde, casó con don 
Diego Ortíz de Zarate, caballero del hábito de Santiago, tuvo a don Francisco de 
Zarate, caballero del hábito de Santiago, que casó con doña María Landi, dama de la 
emperatriz, guarda n^yor de la reina, de Ja casa de los príncipes de Yaldetaro i do 
lo0 condes de Landi; tuvieron a don Diego Hernández de Zarate, jentil hombre del 
rei don Felipe III. 

Doña Juana de Zarate, casó con don Jorje Ruiz de Alarcon, señor de Val verde, 
padres de don Dieffo Ruiz de Alarcon, que casó cuatro veces: la primera con doña 
Isabel de la Nuza; la segunda con la hija del conde de Castro; la tercera con doña 
María Quijada i Fonseca, i la cuarta, única en quien tuvo sucesión, fué doña Ana 
de Yeamonte. 

La segunda hija de don Diego Ortiz de Zarate i de doña María líecalde, fué doña 
Laurencia de Zarate Indiacáis, que casó con don Francisco de Andia Irarrázabal, se- 
fior de las casas i solares de Andia Irarrázabal, jentil hombre de la boca del rei don 
Felipe II, los que tuyieron a don Carlos de Andia Irairázabal, alférez jeneral del 
reino de Chile, que murió sin sucesión, a don Francisco de Andia Irarrázabal, de 
quien hablaremos mas adelante, i don Fernando, de donde procede el entroncamiento 
*' Bstaa familias i su descendencia en Chile. 

'A>yola señor de las casas i solar de Oñaz, Loyola, Licona i Yalda, situadas en Yiz- 
• a i Guipúzcoa, según el Padre Henao. 

>on Beltran Yañez de Oñáz i Loyola señor de Oñáz, casado con doña Mariana 
mz de Licona i Yalda fueron padres de San Ignacio de Loyola, e hija esta señora 
don Martin García de Licona, hijo de la mui noble casa i torre de Licona, 
-seúor también, de la mui noble de Yalda, por su esposa doña Marquesa de 

'da. ^- 

25 



— 386 — 

don Uartia García de Licoaa, de dan;! Mariai 



deLico 



de las maa nobles de Vizcaja en 
n grandes caballeros, rico-homesi sraades i 
San Ignacio fueron don Juan García de Licona qi 
e fuiS oidor de Lima. 

reí do doiín Marquesa fneron don Fortun de Val 
I Foit'iu fni; hijo de Ouluia Lópojí de V.ilda, casa 
a i nieto du otro Oehim Lnpez, 
m García d<) Licona hijo niayor do don Martin Gai 
oria María Ortin de Gamboa, hija de Martin Uaii 
.M.loique fueron padres Jedon Qeriiaudo du VatO 
lija de esta cana i fundador de! niayontz;;o de Valí 
\n Váida casado con doña Marín Ue-ialde; de don 
1 los Irarráxabal i el parentesco de éiíoi con San 1 
1 ArooE COI) el mismo santo, couio lo verouLOd mas 
fola i de Ofliz. 

ariik de Ber¡Utegui fué señora de esta casa, de gra 
titulo que cqni vale n rico -horae. 

en Guipúzcoa. Se di^ltingue la casa de Aguirre 
tenecienta a Parioutos Mayores, sitaadi en la tíU 
;ia da Guipúzcoa, villa de Atann, ae distingue otr 

misma familia. 
lO 1Ü41 don Juan de Agitírre i dofia Marb Mais 

del siglo XVII don Ignasio do Aguirre Be estal: 
na SQ''\unL muí pniicipal i cabeza de la rama de est 
e poseyó después el marques de Nivíano. 
ivcrsiks nimas do Aguirre de esti familia, descier 
or de Chile don Francisco d<} Aguirre, fundador de 
i otras familias chilenas. 

Antón González de Andia Irarniíabal, de quien 
iiur Ir,irr.'ia:ibal que vino a Chilo, llamado dou Frs 
rtiiici da Aguirre, paje del reí Felipe II i después i 
dor do Agnilai'cs del consejo de guerra de su Ma 
Cin^uiú oa las guorraa de Flandes. 
Chile euti-c el iiobilisinio i oiitu^iaata séquito de jó 
rcia Hurtado de MenJoia, a quien ayudó vnlieutei 

huróicas acciones do gueiTii, muriendo en Santiag 
n dofia Lorenza o Laurencia da Zarate Indiacáí; 
y.z d3 Z.lrato i d'j dofia Miria da Usoaldc, de cuy 

don Fraiici^u ) Andia Irarr.'iz.ib:il i Ziraie, primor 
lit.ia jonei-al ipi-dduiila ds Canarias i tíitcí de Na 
i su Majestad, i don Cúi'loa que uiuriú siu succsio 
hijí} so Ikiuó don FtTUEndo dg Andi-i Irarrázabal 
klu.í.it ira i coi'i'ujidor de S.iutia'rn. maestre de oaa 



! Iji.u tíjn ■■ua c.iLOiía toiiKi i-\, ¡:i di.,i:r,gnMa bbí 
lia üiiuo» du ¿puliera i Kótniíia, de la que tuvo vi 

t,^ilÍLiiiLj^enK-.iiiuAi.i.aImri'i'iz:iLíilGarciaNavia. , 

i'.íper^'Utjr, dcdouiuduüL^ieiidgn nobiliniínuit familias. 

anuistu FL'iiiando de Andia Irai-rázabal García de Xavia. pasóaEspaa, 

caió con su prima hii inana doHa Francisca de Andia IrúiáLabat i V: 
del primer marqués da Valparaíso, heredando también el marquesado, i e 



J 



;onio de don Jerónimo con la señora Ovalle, 
aiicisco Bravo de Saravia i Ovalle (6) prim er 
Pica, el cual casó con la distinguidísima dama 
Hinestrosa Sáenz de Mena, que vivió como una 
por su nobilísimo orijen, su hermosura i sus ¡nsi- 
ras; hija del capitán don Juan Egas de Hinestro- 
icija en Sevilla, caballero de gran fama, i de doíia 
iz de Mena, hija del bravo capitán don Fran- 
e Mena (7) que vino a Chile en 1583 con el ca- 
jón Alonso de Sotomayor. 



aron loa marqueses de Chinada Hormosa i de Tenctiron, los cundes 

troB tituloí, i, por ült¡inc>, el vi/oonde de Santa Ciara. 

Antonio Alfiinso do AnJi;i Ira.rr:iz.ibal García de Navia, eaballtro 

rava, vino a Chile i a>i estableció en Santiago, siendo el tranco de 

os Irarrúzabal. 

icolnsa López de Ziipnt:i i Bcna vides, hija de don Francisco López 

¡n, descendiente de los condes de Barajiís i do dofia Jeiúniíua de 

hijos, tros mujeres que so dúdicaron al claustro; doña M^iria de 
i Zapata que c^6 con el i;i>bernador de Tucuman i presidente de 
don Fernando do Alondoza IMate de Luna, i don Fernando de 
1 Zapata, que fué casado con la bija dol printer morqué^ de la Pica, 
iTo de Saravia. 

icesores de la familia Irarrázabal. Los marqueses de Yalparaiso 
i boi son grandes de primera clase, elevados por la actual reina, 
trimoaio nació don Antonio Carvajal Bravo de Saravia, que casó 
.ilderon de It» Barca i Torres, nieta del famoso tesorero Torres - 
doña María Cai-vajal con don Juan do Dios du la Cerda ; de doni 
ü-'erda, Concha Cerda i los Cruzat. 

la de doit Francisco, doña Isabel Osnrio Bravo i\e Saravia, casú 
Burlado de Mendoza, dosccndiontededo.i Diego Hurtado de Men- 
varra, i'.crmaiio del mai'qnei da Cañete, virrei del Peni; bisnieto 
ínimo HurCiido natural de Aragón ; nieto de don Jeri'iniíno Hurtado 
orero roo!, o hijo ilel tcruor duti Jeiúnimo'que casó ccm doña Nico- 
D¿ este nuktriiDonio nació (loi'^i Uoaa Hui'Lidu <!u ^[enduza e Ira- 
eon el jencnil español don Cristóbal tiurlado du >fendi)xa lAiudo 
s, que tuvo por hijo al fundaduv du Uanuagua otro don Jcróiumo, 
josofa SaÜoas, de donde provioiieu todos los Hurtados que llevan 
> de Mendoza on Chile. 

:rata i distinguida señora, tenia una ascendencia muí esclarecida, 
a, proceden del valle de Mena en Viscaja obispado de Santander, 

nde fundaron su casa solariega, agregando, como ya hemos dicho varias veces 
costumbre, al apellido el nombre del lugar a que pertenecia.n. 

Oe esta noble casa proceden el marques de Ca-sa Mena, caballero da hábito de 
^tara; doD Lorenzo Sáons de Mena marques de Bobledo i caballero del mismo 



; Isabel Bravo de Saravia i Ovalle, casó con don Jeróni- 
rtado de Mendoza hermana del marques, 
¡nlace del marques, nació el zS de Febrero de 1653 
ónimo Bravo de Saravia Ovalle e Hinostrosa Sáenz 
a que casó con doña Catalina Ánjela de Iturrizura, hija 
ir de Lima donBernardo de Iturrizura, 

a Mateo S/ienz do MeniL, hijo noble áol Cuerpo Colcjiado de Mtdrid; d 
ita del siglo XV don Juan de Mena; el in&igne guerrero don Mateo Sáeiu 
ue tanto se distinguió en la conquista de Granada, avcoiad;indoi'e despau 

f jJtaron ilustres damaa como doña María S^ienz de Mena, que casó cod 
aeilor don Jcriinimo Lizarazu, otro de loa notables guerrero? que «ntraron 
^B con el jeneral Hederman, i cuyoa hijos ocuparon diatinguidos pusstoi il 

tron tambiún los Silouz de Mona, con los condes de Vivar i con el infanta 
Q Vela bijo dul i'ei don Ramii'o I de Aragón. 

le otro vastago dee^tt iluatre familia, don Joan Sáenz de Mena, se distin- 
guerra de los Paiíes Baja* a las órdenes del emperador Carlos V, el coil 
tulo de duque i le numbró capitán jeneral i gobernador de! ejército en 

e notable militar en 1518 con dofla Juana de Mendoza una de las dimu 
guida de la corte de Cirios V, i tuvioron por hijos a don Martin i a don 
isco Sáenz de Mena, i este a su vez, casó en 154tí con la muí noble ssion 
lüoa de HaroB, de la casa de los duques de Haro. 

matrimonio nacieron don Luis que fué sauerdoto; don Juaé i don Frucii- 
run militares bajo el reinado de Felipe II. 

B crónicas i una información que tenemos a la visti, «pasaron los dos heT' 
Piares en busca de gloria i de ¡as riquezas que ofrecía ta América», 
ióse en Chile, a fines del Higlo XVI don Francisoo, en donde sus proetas 
la historia i las canta ErciUa. 

Dcisco ala nobleza de su cuna, agregó para sus descendientes, ladeladama 
90 Chile por esposa. 

ta que el capitán español don Francisco Sáenz de Mena, contrajo matri- 
doila Maria Riveros Aguirre Figueroa i Matienzo; hila del conquistador 
SCO de Riveros Figueroa i de doña Inús de Aguirre i Matienzo; meta, pot 
;e, del conquistador don Francisco de Aguirre i de doña María do Torre» 
leí oidor ?tlatienzo. 

¡I entroncamiento do los Sáenz de Mena con los Bravo de Saravia, Irarrá- 
erguior, Carrera, etc., que en la relación principal está demostrada, cono- 

) Sáenz Je Mena, nieto del capitán don Francíscí), que alcanzó el grado de 

\ campo en el eji^rcítu i tinibicci fnó rcjidor de Santiago, casó el 19 do 

de IGóL con doña María Elguea Quiroga Ch.-icon i Murales, hija de don 

jz de Elguea, tío cai-nal de úo'm C^Ltaliiia, ia esposa del primer Carrera, i 

ana Quiroga i Chacón. 

é Sáenz de Mena, que síenito capitán, canü con dofia Micaela de Zapata, 

te de la casa de los conlle^< de l^irajas. 

matrimonio nació doña Jlaiia Sáenz de Mena, que casñ en 1634 con don 

drignez del Manzano i Uvalle Ureta, K>íí que procrearon a dofia Mico > 

n su tío el mayorazL^o dnu José llodríj^ucz d>.-lMan!::ino i Ovalle Ureta; ) 

1 mayorazgo don Miguel Ovalle, que citsó con otro mayura^o doña C: - 

nana do don Miguel Ovalle, doña Manuela, casó con don Juan IbúiV 

iceden los Guzman Ib.iñez. 

rímonio de don Josó Sáeuz de Mena con la señora Zapata, nació di \ 



on¡o nació doña Marcela Bravo de Saravia 

ó en 2 de Agosto de 1695 con su primo her- 
o de Andia Irarrázabal Bravo de Saravia i 
n Fernando Irarrárabal i de doña Agustina 



i Zapata, oue cíiwl el 2'\ da Diciembre dü 1 724 con don Ji.sí 
ol jononil aan F.idrique de Ureta i da dofifi Petronila de Ift 
lí proceden los Siimvia, loa Oarciii de In Huerta, loH Casti- 
llo. Dofia María .Tostif;i Ui'ota Mona, hija de e^tu matrimii- 
I Sjiravia, ospaíml natural <le Riírgo» i do mni ilustre linaje, 
tan doi) JoBi! Sáuii« de Muiia i du la airñ-m Za¡<al.i. f m- iloii 
Mena, pa-lro de <|nii Praiiciscn i de don Jiuu; Aiitnitiii Sr'teni 
)T los ariDA de 1 Ti" Ci i 1 7'i-''. 

e sostiivwron liis S.ieiw de Munn, dismíniíyeion m fortuna 
¡dar don l'edro Nolaseo Siena mas que un esclavo que ena- 

1 sus <Ieudo8. vdlvierori nnovamtnte a obtener, mediante la 
Dios Vardeni, (¡uc diú a don Manuel i adon Juan de Oins 
mina que llamuron San Pedro Nolasco en el cainn de Mai- 
ilengo, mediante lu euol obtuvieron lu hacienda del Peral i 

i el apellido patroníraiuo de Sáenz, usando solo el solariego, 
I iiLJuatiücalile, que como loa Mena, lo hieieron los Martines 
ideí do Dalmaceda, los Rodriguez de Ballesteros, los Ro- 

tnzdoMena, fueron hijos don Manueüdon Juan de Dios, 

on el npollido de Mena. 

:ué hijo don Poiiro Nolaaco el conocido filAntropo, Ministro 

de tos treee proceres de la indcpendciicia que con la junta 

>lo do Santiago a la ciiida do 0'Hi&;!^ins. 

30 oon doña Juana do Alrit, hija de don Matiaii AUií i Yá- 

;¡erre!! Mier de Teher.Aii Cabrera i Olmos de Aguilera, no- 

I indican mui ¡lustre linaje. 

tKPÍenden los Mena i Alviz i de ellos los Mena Lnrratn, Mona 
la Iluiz Ta'^'lc, Mena Vara Solar i otras familias que llevan 

<let apellido Alvíz, vamos, a dar an orijen. 

d'j lii mis nobles i anti^'ius de Vi:íen.yi, se encuentra en 
de Bilbao, eiijro caiitillo i turre de Alviz lu p.-iaco eu el dia 

quQ perteneuea la familia. 

rrio (J1I8 ao llama do Alvix, i on la iglesia de la ciudad se cn- 
idador de la ftmilia. ve^ttido con el hábito de Santiago, por 

II i patrotio de dii^lia igleí-ia. 

ii-tin de Alviz i Yávar, mand¿ a su hermano a Chile a finos 
!:illa que tenemos a la vist-i, verdadero trabajo do arte, con 
niido con e! liítiiito do Ra-utiago i otras órdenes de caballería 

iirn del mayor.iZ!;i) vinieron a Chile a fin del pasad* aiglo, 
1 Sant¡a!;o, de dondií proceden iinraeroM» familias. 
8 dim AguNliii Josii de l'ávar i Tellaheehe, que viudo de U 
in doila .Juaim Tapia i Ze^-.irra. cw, eu 1 7i>4 oon doña Ma- 
EyKiguírre Arrecha vabí i Aldai, do donde proceden lo3 Hurtado du Mendoza, 

n Martin di Alvii i YSvar.oasóen 1787como y» lo hemos dicho, con doña Joa- 



ron por hijos a don Santiago Andia I 
■a, que casó con doña Mercedes del Sob 
iraiso en 24 de Febrero de 1764; doña Ma 

Fernando de Aguirre Hurtado de Mendc 
ín el capitulo ¡.'^ al tratar de la familia C 
1 condón Gabriel de Fuica i Pastene; don; 
ricisco de Ureta i Carrera; doña Catalina c 

Calderón Cúrdova 1 Torres, i don Franc 
a Agüero i Salinas. 

latrimonio de don Santiago con la señora 
icieron los siguientes. 
[osé Miguel Irarrázabal Solar, que casó c( 
!ármen Alcalde ¡ Bascuñan; de aqui proceí 
[rarrázabal que casó con doña Trinidad L 

padres del actual mayorazgo don Manu 

Mercedes Irarrázabal Solar, que casó con 
z de Aldunate Guerrero i Carrera. ^ 

Tránsito Irarrázabal Solar, casó con do 
Lguirre Lisperguer, i su hijo don Ignacio, • 
ma Carvallo i Aguirre. 
stos últimos, es hija una respetable reliji 
rnias de im cuarto de siglo, el monasterio d 
:a ciudad. 

Rosa Irarrázabal Solar, casó con don R 
buelodedon José Manuel Infante i tío de 

Carmen Irarrázabal Solar, casó con don ^ __, 

lides i Carrera, tercer hijo del conde de la Conquista. 



\t Mier de Tubcnin i Olmos de Agoileni, de donde proTienen los Mena 
11 cesión de esto». 

: Rnman de Undurragn i YiWiLr. cnaú en \ 7U8 con doña Junna de Galliu 
loiide procedüii los Undiirraga Herrera, Undurrag,! Solar, etc. 
de los cuatro primos hermanos, don Mtinoel Manada Uiidurmgai YÁv; 
2 con doüft Dolores Ramirez i Yelasco, luitocesores do los Undurrags ' 

la jenealojia dada a la tijera de los Mena, Alvis i Undurraga. 



íabal, casó con doña Merce- 
ir, casó con don Jos¿ Porta- 
casó con don José Domingo 
r, con don Francisco Marti- 



iescendencia que resulta de! 
irqucs don Santiago Irarrá- 
zuelos. Tuvo de este segun- 
rázabal Palazuelos, llamada 
irmana del primer matrimo- 
.3 doña Tránsito con don Jo- 
everria Larrain i Lecaros; í 
os, casado con doña Josefa 
imit i abuelo de los Irarráza- 



sco Andia Irarrázaba! ¡ Bra- 
iero i Salinas ya nombrada, 
i Agüero, que casó con don 
la Antonia Boxa Irarrázabal. 
\guirre primer marques de 
os Carrera de Viña del Mar, 
-lerquiñigos. Prado, Vicuña 
)r aqui los Luco i los Fá- 



: esta distinguida familia, fué 
grandes hombres del pais, 



— 392 — 

Ji'en sus virtudes i sus defectos, mesclados en grandes obras, 
dujeron a un trájico i deplorable fin. Don Diego Portales 
cede de esta familia. 

Jna hija del primer marques de la Pica, doña Catalina Bra- 
íe Saravia i Sáenz de Mena, casó con el capitán jeneral de 
le, español, descendiente de los reyes del Portugal, jene- 
Je artillería, don Francisco Meneses, de cuyo matrimonio 
lo doña Rosa Meneses Bravo de Saravia, que casó con don 
i Portales Garcés. 

)e un hijo del anterior, don José Portales Meneses, que 
i con doña Catalina Andía Irarrázabal Solar, nació don 
go Portales Irarrázabal, que casó con doña Teresa Larrain 
aros, i de este matrimonio don Diego Portales Larrain, el 
1 dictador de Chile con el título de Ministro de Estado. 
)e estos enlaces descienden todos los Portales, los Eyza- 
re, Morandé, Salas Portales, Cerda Portales, Artigas Por- 



ocanos, ahora, ocuparnos de la descendencia de la segunda 
de don Diego Garcia de Cáceres, doña Petronila Osorio 
laceres que casó con el jeneral don Juan Rivadeneira, na- 
1 del puerto de Pasajes en Guipúzcoa. Su hijo don Gabriel 
nez de Osorio i Rivadeneira, caballero de la orden de Ca- 
lva, fué gobernador i capitán jeneral de la provincia de 
onusco. 

ntroncaron los Rivadeneira ¡ Osorio de Cáceres, con los 
igran, familia cuyo fundador en Chile fué el gobernador 
riscal don Francisco de Villagran, caballero de la orden de 
tiago, i que se perpetuó por su hijo segundo don Alvaro de 
igran que casó con doña Ana de Mejía Porto Carrero i 
man. Se enlasó esta familia, en su oríjen, con la nobilísima 
Dimos de Aguilera. 

leí gobernador don Francisco o de su tio don Gabriel de 
igran. procedieron los antiguos Villagran de Chile, apellid" 
fe hace años estinguido. 

ntroncaron, asi mismo, los Rivadeneira con los Pizarro C 
Cortéz Monroi, con los Carvajal i Campofrio, los Escob; 
lio, i los Córdova ¡ Figueroa. Finalmente proceden c 



Álvarez de Araya, «nobilísimos aboleí 

igos citados, descienden los Avaria de ; 
de los Cuevas Avaria, Guzman Av 
i, Valdiviesos Avaria, Solar Avaria, 
1 Avaria, i finalmente los Aldunate Av; 



-nos de la descendencia de la tercera híj 
de Cáceres, doña Catalina Osorio de C 

:on Francisco Rubio de Alfaro (8). 

mió nació doña Juana Rubio de Cáceres, 
de Ahumada Gavilán (9), deudo de s 

;do la nobleza de esta familia tan cene 
upado los de su apellido tan alta posic 

tiio vino a Chile «de propio ofraci miento pura el raejt 

11^ primer ftl cade da minna apersona de calidad, bijo-^ 

cej que .hÍ7,o a dicho pereonnie el gobernador don B,i 

o de U6Ü que touomos a la viata. Parece que antigua 

Haro i Alfaro fueron en Esp;iitia un mixmo apellido, i lo afirma terminante 

don Juan Bautista LavaHa en sua mitas al Noviliario del conde de Barcelí 

mismo conde dice, qno don Junn Alonw de Alf:iro, nieto del fiei Don ^ 

de Lioon, por su madre doíla Urraca, tuvo por hijo a don Junn Alonso de 

eeilor da Cnmeros. En nuestros dios Haro i Alfaro son dos distintos apellidos 

loa nobles linajes que lo llevan tienen un mismo oríjen. procediendo ambos 

señorea do Vizcaya, como se colijo de lo arriba dicho i so verá mas clárame 

tratar de la cisa de Hnro. 

Haro. — Don Diego Lópeí de Haro, soilor de Vizcaya, que ca-sú con dofiii Vit 
hija dn] Rei don Alonso ct Subió. 

CaiCilla i Haro. -Don Juan aeilor de Vizcaya, hijo del infante donjuán, 
de Valencia i ds doíla Maria Dias de Haro, i nieto del roi don Alon.so ol Sabiu 
('J) Los Gavilán, segim Ocáris, tomo 1. ^ paj. 3 Vé. su linaje siglos antas < 
Cliile, cataba unido al de Carrera por el matrimonio de don Luis de Gavilán, 
d« la casa sojnrie^ de su apellido, e hijo do don Gómez l'érez de Gavilán i di 
Leonor de la Carrera, que casó con dofia Ana de Quilioncs en l:''>84. 

Eira nieto de Suer Pi^rez Gavilán señor de PalazucloA i de Gavilán en la rib 
Orvigo, i de dona Alaria Flores de Guz^oan de la cass de los duques de % 

ja desposada doiia Ana de Qu ilion eíi llevó en dote al matrimonio, el lu 
Ide-Iglesia i era hija de Suero de Quiñones, uespejo i dechado de eaballeros 

■esB, ascendiente de Luis de Quiñones 5. ° conde do Luna, hijo de don Clau 
uñones 4. ^ conde de Luna, embajador do Carlos V, en Alemania, i casado co: 

iria Gort^z Monroi, hija del inmort&l Hemaa CorÚz, el gran conquistador c 

o, «honra i prez de lu Españag». 



— 394 — 

mtiosa fortuna, habría bastado el renombre de uno 
linaje de Ahumada que vino a defender la frontera 
ara ennoblecerla. Consta que el capitán don Fran- 
umada, que tan bizarramente estendio la conquista 
: Chile, era hermano lejídmo de la sublime santa 
|esus. 

-¡monio anterior, nació doña Mariana de Cáceres 
:o), que casó con el correjidorde Santiago don Fran- 
d¿ Elguea, hijo de don Pedro Ortiz (ii). natural 
en Oñate, provincia ds Álava, i de doña Catalina 
: Asilu. 

matrimonio nació la que fué esposa del primer 
ido a Chile, don I[ínacio de la Carrera e Iturgóyen. 
las órvknes dn Alcántara ¡ de Calatrava (12} que 
iía Catalina Ortiz de Eleuea Osorio de Cáceres. 



i de don Francisco Rubio de Alfaro llamada doña 
de Cáceres, casó con el capitán i primer conquis- 

añero de Valdivia, don Nicolás Jil de Oliva, padres 

[ustina Jil de Cáceres, que casó con don Rodrigo 

sobrino del gobernador de Chile, 
enlace se unieron dos nobles linajes de que nos 
separadamente, de donde proceden los Sánchez 

Sánchez Funes ¡ Viidósolas Sánchez, 



1 apelliilo (lo In. mmlro, como ya lo Iiottiih ho^ho notar varins tocbí, 
i: la {-p-icn. 

n el ciw 'lo los Gni'cin q«o ao liamsmn áo Cíiprits pira indicar ([no 
nnltlo frtmilia Oo García ri.liin'.li en CAooi'es, i ilistiiijiiirse do atroi 
Dllid'i i uiin do su misma s.i.n;;re; ft"! tainhica a los Ortii se les Ihmi'i 
diHiii!.''LiiHos de otran ramas úg su iiii.imo oríjeii; por qxia su^iD Pi- 
ia do Ortií es niui dilnUda en España i iiumoruiciH tniemliros do ella 
rica. cr.ino ser Iob Ortin ilo Elguea. los Orti* (Ir Urbina. los Ortiz do 
S.lrato ¡ otroií muclioü do roconucida nobleza: Segaii d mismo autor, 
Lt tLiTan^an bu oríien do García Ürtiz, ric<i-Iiome i morí no mayar 
¡lia (Ion Alonso IX, que hace gran figtira por el .ario 1014. Estiman 
ores, que este personaje procedía de los (laques do Nomiandia. Ef 
Q Ortiz do muí antigua i calificada nobleza, cuyos principales iKiIaro», 
igon, Navarra i scfiorio de Tizcaj-a, a la caal pertenoüa don Fraii' 

ir do la familia de Carrera en Chile. 



matrimonio, nació dofía Petronila Qulroga Jíl, 
ú capitán don Diego Jofré <le la Guardia, tam- 
nte de'los primeros conquistadores, los que tuvic- 
istina Jofré de la Guardia, que casó con el jencral 
lacio Sánchez de Soria, hijo de! sárjente mayor 
chez de Soria i de doña Catalina Dávila, nieto 
1 Alonso Sánchez de Soria, compañero de Valdt- 
?jó Villagran de gobernador durante su ausencia, 
arjento mayor don Francisco Sánchez, conquis- 

Ignacio Sánchez i su esposa, tuvieron por hijo 
campo don Pedro Sánchez, casado con doña 
ano Quíroga i Vega Sarmiento, i estos, a don 
lez, que casado con doña Tadea Bravo, tuvieron 
t que casó con doña Loreto Funes, i a don 
i Sánchez, casado con doña Josefa Fontecilla, 
Sánchez Fontecillas. 



lacia atrás para tomar la rama de Quiroga, 
sar, que don Rodrigo de Quiroga fué hijo del 
Itasar de Quiroga i de doña Luciana de Mallea; 
tan don Rodrigo de Quiroga Lozada i de doña 
cobar; biznieto del jeneral don Juan de Lozada 
[ero de la orden de Santiago, natural de Galicia, 
icisca de Cárdenas; cuarto nieto de don García 
Quiroga Lozada, caballero de la orden de San- 
L Maria Álvarez de Lozada. señora de la Puebla 
quinto nieto de don Jacinto de Quiroga Balcar- 
;cobar, hermano del conquistador í gran capi- 
fo de Quiroga, capitán jeneral i gobernador de 

3s líneas de Quiroga ¡ Lozada, los Sánchez se 
mas antigua i rancia nobleza española, descen- 
icos reales por ambas lineas. 



iiroga, son hijo-dalgos de solar i c; 
}uiroga, de donde tomaron el apel! 
¡enitor de esta familia fué el rei 
mo de Galicia i Portugal por los 
i del reí Recaredo Otilio Estiombal 
este matrimonio, resultó el apellid 
iblccido su solar en el valle de este 
ecientos años atrás, tenemos notic 
ga i Lozada, rico-home del reí doi 

II, gran militar muí querido de 
iña Elvira de Lozada. 
•zada son también orijinarios del v 
loticias de don Gutiérrez i de don J 
litares que se distinguieron en la'ba 
a, projenitores de esta familia, i a 
1 la cruz de la orden de Santiago, 
asco de Quiroga, nieto del de su 
é también rico-home (como su al 

al rei San Fernando a las conq 
., i en premio de sus hazañas, le 
e muchas tierras i aldeas, casó co 
ermana de don Ñuño Fernández ( 
le Alcántara en 1208, de donde ] 
; Aguilar i de Priego, los duqii 

condes de Alcaudete i otras gra 
; don Ruiz Vasquez de Quiroga 
'érez de Lozada, señora de los 
a, los que procrearon a don Pí 
caballero de la orden de San J 
5 Arias de Singal, i fueron padrt 
ie Quiroga i Lozada, que casó con 
le Balcarce i Balboa, que tuvier 
z de Quiroga, que casó con doña 
hija de don Juan de Lozada, señ< 

padres de don Rodrigo de Quirc 



'. novenos abuelos de los Sánchez Fontecillas i de 
z Funes. 

lilla de oríjen chileno i formada en Chile, pas6 á la 
londe se radico por muchos años, volviendo solo a 
de este siglo, a su antigua patria. 

XIV 

ra hija de don Francisco Rubio de Alfaro, doña Ana 
ó con don Manuel Antonio Barros natural de Biír- 
margo, hijo de don Juan Francisco de Barros capi- 
tal armada española ¡ de doña Ana Rodríguez, pro- 
5 distinguía descendencia. 

pnjin.i núm. 383 en In priraent linea, dice: «cSibaHor» nitural da Oali- 
e los condes de Maceda i T.tbuado, alo qae correapoitde a In pajina an- 
i despuns de> (Iciiriqnez Nuvoii i Oaoriü «que es el que procede de la 
ides de Maced& i Taboadav. 

CAPÍTULO V 



s la Carrera Iturgúyeii.— Luí Carrera Elguea i ile ellos: los Jáureguí 
peí de Sotomayor, Lascanoa, Mujica; Prado Carrera; Bameohea Ca- 
■tii; Ureta Carrera, Carralio, Gayón de Culis Oiano, Caldera, Luco, 
¡arBTJa í bds ramificaciones. — Los Araníbar Carrera; Larraia, Cerda, 
3una, Solar, Morandé, Huidobro i sus ramificaciones. - Loa Carrera 
Í6i Carrera i sus ramificaciones; Toro Zambrano, Balmaceda — Los 
irrera, CarTallo, Cotapoa, Echeverría i aus entroncamientos.— Los Ca- 
lvas; Anioz Carrera, Carrera Salinas, Carrera Aguirro i bu desoen- 
i Carrera i Verdugo. 

I 

lacio de la Carrera Iturgóyen {*), caballero de las 
: Alcántara i Calatrava, primero de su apellido en 
iral de la villa de Alegría, ínfanson, señor de Rente- 
la española, poseía ademas, dos mayorazgos, uno en 
itro en Sevilla. 

is ascendientes se encuentra don José de la Carrera, 
porta-estandarte del re¡ de España en 1445. 

idro de TtuTgóysn primo de don Bernardo de Amasa b Iturgóyen i, 
te, tío de don Ignacio de la Carrera, casó en Santiago con doila Catalt- 
de Andia Inirrázabnl, bija de don Joan Rodolfo Lispei^er Solúrza- 



— 398 — 

;i'on padres de don Ignacio, don Juan de la Carrera Cas- 
, infanson i señor de la villa de Mesquita en Zaragoza, ca- 
on doña Juana Castellón natural de Volterina en Aragón; 
t Francisca de Iturgúycn i Amasa natural de San Sebas- 
lija de don Juan do Iturgúyen natural de la villa de AIi 

de doña Bartolina de Amasa natural de Rentería; cerce- 
ta de! valiente almirante español don Juan de Amasa, 
irvió mas de cincitenta años en la armada i sostuvo el 
so combate contra la escuadra turca ai frente de Málaga 
1, en que, con su solo buque derrotó dos del enemigc, 
ró otro i echó a pique un cuarto. 

n Ignacio casó en Santiago con doña Catalina Ortiz de 
;a Osorio de Cácercs, de cuya notable familia entroncada 

España con los Ltsperguer, i descendiente de las casas 
; marquesL's de Astorga, Velada i San Román, de los dü- 
:ie Normandia, de los condes de Trastamara ¡ por con 
te de sangre real, señores de Villalobos i muchos otr 
3. de que ya hemos hablado en los García de Cáceres. 
1 matrimonio de don Ignacio con la señora Ortiz de I 

nacieron nueve hijos, doña fosefa, Francisco, Aluriat 
asa. Petronila, Mnria, feróidruo i Miguel de la Carre 



I Pf^Ir.jfui' hijíi ilu 'liiii Byrriflrilo Iturgúyen iiadinihle GuiiirtíOf<3, nini^ 
po <Í(: Araui;t). unciii'K'iidpKi 1»>|- ol reí, rujidor i goliernailrr (Je Saiitis; 
I había si(]<> (le Lip^a en ti A!to Perú. 

Ja-in Btiüulfo fui' liijo <le don Pi-tTTd LísixiguiT, el fiiinciui mtiilar que 
mi en Cliiíc, bijo de! atmiriiiitQ di<u PL-dni Jji>pcrt,'ncr ilosccndiente di 
il de AI«TiiBiiin, [lUi $ pTcu uiiia directemente de los da^i!«H de Siijoiiia. 
Pfiílro liuT^j^eii i la suftora Liispeigncr lavic-ron vanos Iiij'is: dcifi» Cstal 

en LiRpei'guier coi.deea de )& VcgH do Rtm, ii]ici<]ti en Santiago el O de M: 
, caii<'>en i7UI con di'ii Mntína Justl Vnjtqucz de Acnfla 2.^ cordedclaTc 

de liínia, iiotabln milítnr que fué goboniudoi' de Valpaniiso i do Cnstru. 
lüfíi'a CüudepB aiii<í a su eRclarecidu tnleiito f:in gran virtud, que f uJ tenida 
seiuieió en 1^):; infi.rmucioii pam obir.upr hii eanonixat^ion i cti 1821 dea 

I.t eatndn! de Linin don Josi- Mitiiiwl Bt^rninilcti etturiliiii nii vida,. 
•Dde$;t tiivu a doña t.'a-talinii Tnzquc e de Accfm Iturgi'ijcn. c^ne oisó con don 
eutiira Itmsngn, pacirt's de dufia JoKefa Isasaga ciu-uuua du Torre i de dofia 
vntnrn Isit<>ngii rnKnda cm don Joei; de ¡^akuir de Ttlur.^ntoncs, padrea de la 
aa de Oísa Conohn, 

iiumna lie In ciintiesit de 1» Ti^ga de Rcn doila, María Itiirg¿jeii de Andia Ita- 
I caiiú uuii di'ii T'>:iir.3 Ituiz üv Azúa. rejidor i a!c:dde de Santiago, maestie de 

gohtrnodiir de Valparaiso. 

i lie este ni;itriinoiiio liieroii &oa Pk<1ro obiapo de Concepción i arzobispo de 
'á i don Tomna Ruiz de Azúa Iturgúyen cabnDero de )a ¿rden de Santiago, 
I la Real Audiencia de Santiaso i de doña Ana marquesa de Cañada Hermosa, 
!on don José Marin de PovoJa Urdanegui, hijo del capitán jeneral i gober- 
e ChUe. 



399 



II 



Doña Josefa casó con don Martin de Lecuna ¡ Jáuregui, 
sobrino del capitán jeneral don Martin de Jáuregui Aldecoa, 
mas tarde elevado a virrei del Perú, caballero de la orden de 
Santiago, consejero de estado de Su Majestad, mariscal de 
campo, etc., descendia de una de las casas de «Rico-home» 
mas antiguas del valle de Bastan de donde tiene su oríjen el 
apellido de Bazan, que la llevó su ascendiente don Alvaro de 
Bazan jeneral de las galeras de España, padre del primer mar- 
ques de Santa Cruz, capitán jeneral del mar Océano. 

«También pertenecen a su linaje, los vizcondes de Balduer- 
ma, Bazan, los condes de Miranda, Teba i Cabra, etc.» 

Jáuregui hizo honor a sus ascendientes, como militar, como 
filántropo i como juez justiciero i de acrisolada honradez. 

Tuvieron por hijos a doña Micaela, Loreto, Maria e Ignacio 
Jáuregui Carrera. 

Doña Micaela casó con don Francisco de Madariaga natu- 
ral de Vizcaya, descendiente de las casas infansonas i solarie- 
gas de Madariaga lyarteaga, Igartuzábal i Ariz; abuelo por 
línea materna del gran tribuno, patriota i virtuoso canónigo de 
Caracas, don Francisco Cor tez Madariaga. 

Tuvieron una hija llamada Mariana que casó con don Ma- 
nuel Francisco López de Sotomayor (i). 

Doña Loreto Jáuregui Carrera, casó con don Lorenzo 
Errázuriz, natural de Aranas en Navarra, de donde proceden 
todos los Errázuriz chilenos. 



(1) Ds este matrimonio nació clon Joaquín López de Sotomayor Madariaga Sou- 
tuilo Lecuna Jáuregui i Carrera, caballero de la real i distinguida orden de Car- 
los ni; nieto de don Jacinto López de Sotomayor i González dr la Cruz i de doüa 
Antonia Rosa SoutuUo i Ruoda, hija do don Antonio de Soutullo i de doña Antonia 
Rueda Mond >za; biznieto de don Antonio Jacinto López de Sotomayor i de doña 
Catalina González do la Cruz; tataranieto do don Jerónimo Lópea de Sotomayor i 
Feijoo i de doña María Garza i Dezíi; quinto nieto de don Pedro López de Sotoma- 
vor i de dona María Feijoo. 

Veamos la línea femenina; era doña Mariana de Madariaga, hija de don Francisco 
le Madariaga i Arrieta i do doña Micaela Lecuna Jáuregui i Carrera; nierta de don 
" 'ancÍBCO de Madariaga i Ochoa i dq dofia Magdalena de Madariaga i Arrieta; biznie* 

de don Pedro de Madariaga i de doña María de Ochoa Igartuzábal, 

Doña Magdalena de MadJarLaga, fué hija de don Martin de Madariaga i de doña 
íaría de Arrieta. 



_ 400 — 

aria Jáuregui Carrera, casó con el jeneral don 
rtéz Cartavio, de quien ya hemos hablado, i ya que 
citarla familia Cortéz, daremos sucríjen. Desclen- 
imilia patricia de Roma, tal es su antigüedad. Lle- 
eneste ¡lustre apellido, los antiguos condes de Mo- 
le proceded inmortal Hernán Cortéz. 

LecuDa, hija de don Martin Lecuna i Jáur^ui i de doj'ia Josefa de 
:ea, hija de don Ignacio de la Carrera Iturgyóen i de dofia Cataiiim 
; don Martin, hijo de dora Bartolomá L«can& i de doña María de 

ia citndo la, a^endtincia de don Manuel Francisco Lúpeí de Sotoma- 
ift, necesai'io ea examinar el orijeit de estos familias, algauas de las 
esconocidas i tienen un orijen diatinguidiaimo, que nos ha sido po- 
KÜante una autorizada información rendida por don Joaquín Lópeí 
ao encuentra en poder de au nieto, el ductor don Eleodoro Fontecill*. 
le Sotomayor tiene au orijen en Orense de Galicia, de las casas mas 
ibria. Su9 fundadores fueron hijos-dalgode solar i casa conocida i de 
impia nobleza, portcnocotí a l,i casa do loñ Señores i marqueses de Vii- 

Uai'os, Santillana, Mendoza, Villeiia, Pacheco i de loe duques de 
otras DotAblea. 

apellido de López, lo tuvo en el linaje patricio de los Lupos que d« 

1 Galicia años antes de la venida de N. S. Jesucristo; de cuya caaa 
Lúpox, ricü-home del rci don Alonso V 4e Ijeon en 1020; Sancho i 

rico-liome de la reina doSa Urraca en 1120;Jimeno Lópeí, jentil 
laj estad. 

grabada también en una lápida en la igleaia parroquial de la Tilla de 
peludo de López tuvo su orijen de los Césares romanos. 
dimanó la reina Lupa ascendiente también de loa López. 

I López a los Sotomayor, cuya casa eolariega floreció en el reinado de 

II de León en 1170. El reí fue padre de don Payo Méndez de Soto- 
I'edro Méndez de Sotomayor, de qoiea proceden los marqueses del 
«posa doíia Urraca Sotomayor. 

ballero i esclarecido varón, pobló au heredad, llamada en esa época 
proviene el apellido Sotooiayor, que a consecuencia de eso, le dió d 

con doña Hermecenda Maldonado, hija de don Ñaño Pérez de Mal- 
e don Rui Pérez de Sotomayor, ríco-home de Castilla, privado del 
el Bravo, su hija duila Teresa coaá con don Pedro Manriquez. 
señorío de la noble casa, don Alvaro Pérez de Sotomayor i casó con 
irez de Rodeyroii; padres do don Pedro, Al varez de Sotomayor que 
¡Ivirá Marino, los que procrearon a don Alvaro Pérez de Sotomayor 

Inea de Castro, hija de don Juan Fernández de Castro, Señor i m.ir- 

1 i de duQa Rica Cbirrichao; tuvieron por hijo a don Fernán Diafiea 
{ue casado con doila María Novoa, fueron padres de don Pedro Alva- 
ur que heredó el seilorío i el cond.ido de Gamifia. 

de Sutomavor, conde de C>iimiüa, caaó con doña Inea Manriquez de 
de don Pedro de Sotomayor que casó con doíia Urraca da Moscoao, 
le Altainira, los que tuvieron a doña María de Sotomayor casada cor- 
le Andnide, hijo del conde de Vilblba. 

Méndez de Sorred i su espoaa, nació don Men Pérez de Sotomayor, 
e éste, fué don Payo Sorred da Sotomayor, gran capitán del reinado 
privado del rei i au embajador, casó con doña Mayor de Mendoza, de 
il duque de Sotomayor, Urande de España, Cabeza i Pariente de e«ta 
je. 



- 401 — 

'arrera, casó con su prima hi 
le la Carrera. De aquí provie 
libar Carrera, que casó coi 
;ui. 

;Ío, doña Maria de la Cruz 
de don Prudencio Lascano i 
lellido en Chile i padre de dt 
doña Dolores Echáurreii I-; 
ntendcnte don Prudencio L 
ieilora Délano. 



■nr, priioG'ltín loa marqneacs del Carpió 
militares i embajadores, lítc, dumiild Io3iir:osjo i;í75 a 14ü7, Sufiorea do ir 
Carpió, grandes de primera uliiso i los duquca dú Alba, gobomaiorcs, víitl'; 
nos, adclantadoti. capitanea jciiei'Lilei<, etc. 

Don Manuel Francisco Lói)e7. de Sotomiiyor, est;! ademas eiitroncüiJo ci 
de los scfiores de I^Ios, Sirmiento i otms proven ion lux del coiido una Veinp 
lez de Castilla i con varias líncns reales, i con dun Pedro Itniz du Bamiienb 
todo Mayor de Galicia, por título cciTicudído por el reí dou Enrique II en l:' 
mas le coneediiJ el de tnarquiia de Mos. También cstii enlazado con loa t 
Figueroa, Quiroga, Fonscca, Femundpí de Cintro, Lrtpez de Lenwa, Lópci 
doza i de Mossoao, Barraníüa, Arias, Freijoo, Lugo, Marifio, Mejia, etc. 

Tales son loa antcccduntea de los Liípuz de Sotouiayor. 

Átadariai/c, el nrijon de esto apellido viene d.) tas casas sok.-iL'ga» e iriTa 
Madariaga, Ij-artiaga, Ijpirtuíálial i Aria ou Vizcaya, fundadas por el in. 
Sancho de Castilla onO'J2. 

De esta casa procede, el fundador dd PSloriiJ don Juandi M:id;ii'ia^,i. 
Fuerte Brazo; \\¡v¿a López de Maii.iri.iga, gran sofior i gran militar como el 
los <jue se unieron a las caeas de Haro, Aguirre, Arriaran, Ver^jara i otro! 
linajes de títuloe. 

Don Andrés Rudriguei de Madariaga, caballero de la «rdon de Santíagí 
cántara i de CaUtrav.i, so unió al antiguo i noble linaje de Cabirii. 

Doña Francisca de Madariaga i Cabiria, hija del anterior, cosú con don 
Portugal, descendiente de don Juan, hijo del re! Oe Portugal, duque de '^ 
Dclvez, que fueron Scfiorcs de Vizcaya, cnyoa descendientes pasaron a las I 

Entre sus deacenc'.iontci se en-juontran, dun Pedro de Stidaria^;:» que en I 
con doila María de üch»a I^'artuzaUíl ya citada; dotí Francisco de AIad:xr¡: 
dariaga qae en IIJiiT pasó a I[idtíu con empL'O de ofi>.'ial real du las Arcas 
la ciudad de Santiago de Chile, en donde casó oii doila Micaela Luciuiia J 
Carrera, cuya hija, doña Sl!irian;i, oxi-í con dou ílanuel Franeí icu Liipcz ilc 
yor, padres de dou Joaquín L<'>p'3z di! Sotom:iyi>r projenitor de tos Foiituuil 

Soutallo: este linaje oriuntlo de üienae >lo (íalici;i, pertencuo a caía Si>^ 
famonada i su f uudador conocido futj don Payo Rodríguez de Soutullo, que 
hija de don (ionailo du Puga du la noblo casa de Pu^, Sujor de ViiLisat 
oubtar en lagucrracontra li>sMoro3,se unió a los S^uiovalos romanos, 3 

i, Osorios, Pardos, Ilíva de Xeyra Seíiorcs de Álava. 

Lecana: do este noble apellido se tiene noticia desde el a'io 920. u-S^nor dt 

aje noble, desciendo de varones q.ue por mas de 8UU añoi ptluaron contr 

', tiene casa solariega en el barrio de Araos en Ofiate». Infantes i crc 
uentran en esta familia que se unió a las noblus casas de Ortiz, Larrea, 
scoaga, Izaguirre i otr.is de Navarra i Guipúzcoa 
Procede de este linaje Sancho Ortii de Lecuna que se halló en la prínii 



— 402 — 

5 9^4 se pobló el lugar de Lazcano por los nietos de 
rtin López de Murúa, Señor de Murúa. El Señor de 
mató al;;Usurpador i se casó con su hija, 
íorío de Lazcano es de Parientes mayores, i los seño- 
ita casa, están emparentados con los condes de Agui- 
llanos. Henriquez, Zúñigas, Gáunas i otras nobles 

ior de Lazcano gozaba de una renta dada por el rei 
XJ majavedís anuales, i de los señoríos de Lazcano. 
ga, Ataun, Idíazabal, Mutiloa, Legazpia, Olaver 

mercedes concedidas por los reyes á los díversoí 

esta casa por sus importantes servicios, 
lísmo tronco de Mujica Garcia Jáuregui i Can 

el ministro de la lltma. Corte de Justicia don M 
ca i demás miembros de esta familia. 



''rancheo de ¿a Carrera £g-ueae\ mayorazgo, ale; 
>s de comisario jeneral de caballería, maestre de c 

Santaen 109G i doD Pedro Lccana Larrea, gran señor que floree 

este ilustre apellido tiene su oríjen en don Miguel de Jáuregui, bi 
Jáurcj^ui teniente del A\cí7at de SLidrid, el cual fundú para su b 
ja de au apellido en el valle de Gordejuela. 

Lineuta que hizo en Garoica el reí don Fernando el católico en 1476, 
s ilustres infansones don Sancho i don Fortun de Jáuregui. 
jel de Jáuregui, casó con di¡ria María de Hojas de la casa de los ma 
, entroncó con la de Figueroa, Soutnllo, de la línea de los duques d 
de (Jresenta, por el casamiento de don Basco Peres de Figueroa con 
ilcedo i Jáuregui i cnya sangre era de los reyes de Castilla i SeQoi 

HD de Carlos V de ¿lemunia. lució el almirante don Lucas Jáuregui 

B los Señores de Gandull í Marchenilla en Sevilla. 

uel de Jáuregui caballero de la órdeu do Calatrava alféreíi alcaii 

is de Jáuregui casó con doila l^Iaria de Guzman de la casa de los ci 
duques de Medina Sildonia, de Álava i de los marqueses de ViUafr 

lesciendo don Martin de Lecuna i Jáuregui, casado con doCa Josefa 
iz de Elguea Cáceres de Osorio. 

leacienden también, los Sotomayor, Font«cilla, Sotomayor Taldée, ¿ 
aayor, Biesco i Sotomayor, Valero Sotomayor i otras muchas famdi 



J 



— 403 — 
leral ¡ fué el primer gobernador de Valpa- 

tubre de 1686 con la bija de un rico naviero 
sabel de los Reyes Casaux Padilla, natural 
on Blas de ios Reyes i de doña María Ca- 
ri en Chile por haberse ido a España después 
1 padre, a lomar posesión de los dos mayo- 
;spond¡a por la lei. 

IV 



de la Carrera Elguea, casó con don Pedro 
hijo de don Pedro Prado de la Canal i de 
■ca; nieto de don Diego Martínez del Prado 
a Medina de Cárnica; biznieta de don Gar- 
rnica i de doña Maria de Cárnica; tercer níe- 
de Medina i cuarto nieto de don Garcías 

tes, notabilísimos conquistadores e insignes 
Igos de solar í casa conocida, habían presta- 
;rvíc¡os al rei, tanto en Europa como en 
peñado destinos ¡ comisiones importantes í 
«res grados en el ejército. Don Diego Mar- 
é descubridor del Dorado i poblador de la 
asen 1590, compañero de Hernán Cortéz 
Méjico i mas tarde pasó a la conquista del 

del Estero i Córdoba, jeneral i por último 
:al Audiencia. Don Pedro del Prado de la 
10 su hijo, los mas altos puestos en el ejército 
; la colonia. 

Lorca, fué hija del sárjente mayor don An- 
corca i de doña Juana Chumasero. Sirvió 
años en las guerras de Ñapóles, Cambia i 
p gran nombre por su valor i su talento. Se 

1 1604 í fué gobernador de Yumbel. 

lijera los antecedentes de los Prado, que 



1 ademas a la casa de los condes de Lemos (2). De 
Mariana Prado Carrera que casó con don José 
brera, antecesor de don Manuel Montt. 



licolasa déla Carrera Elguea, casó el ó de Setiembre 
3n el capitán don Juan de Barnechea, antecesor del 
apitan de la Patria Vieja don Juan de Barnechea; 

jn del apellido de Prado, ssgun Pifeirer, lo tiene en don Ñuño Frue- 
i\ don t'ruela ÍI i nieto del rei don Alonso III, «se considera como 
ipat ascendiente del mui ilustre i calificado linaje de Pndo». 
de ELis descendientes Jojítimosde que se tiene noticias i datos fidedin- 
Uartin Diaz del Prado, que falleciú en el año 900, a (¡uieii el rei 
11 premio de sus servicios, le hiio donación de la villa de Alvires, ji 
especio a esta donación, en la Hiüaria del Emperador don Alonso I 
1: uque es nua de las mas antiguas i señaladas donaciones que t 
DspañaD, 

iterior, fué don Diego Martinea del Prado, señor de Alvires, Tak' 
a, padre de doa Mnrtin Diaz del Pmdo, i este de don Rodrigo Mi 
I, quu tuvo por hijo a don Diego Rodrigo de Prado, distinguido cab 
} de don Alonso el Sabio. 

a sucesión do padre a hijo se enumeran los siguientes: Rodrigo Día 
[:I anterior, fué padre de Diego Rodriguez de Prado; Diego Diai 
. con doña Isttbel de Gua:nan; Martin Diaz de Prado; Diego Martinei 
drigo Díaz de Prado, casado con doña Violante de Almansa, que tnvo 
tillo de Santa Olalla; Itfartin Diaz del Prado, merino mayor de Vslde- 
on doña Inés Alvarez de Uüorio. que tuvo en dote los villas de Retner- 
Ilo; Rodrigo de Prado o Rui Diaz de Prado, fiaciú en 1450, cosS con 
ñe Vega, hija de Fernán Gutiérrez de Vega, primer señor deOrajal; 
Prado, casado con doña Majia de ViUalpando; Cristóbal de Prado, tio 
o Martínez del Prado, casó con dofia Lennor Pimentel; Fernando de 
aó con doña Juana de Tovar Manrique; Francisco de Prado, casado 
QCiflca Bnriquen; Fernando de Prado Enriquez, que casó con doña Ma- 
luiento ; don Femando de Prado , primer vizconde de Prado, casado con 
Iravo du Acuña; don Fernando de Prado Bravo de Acuña, primer mar- 
), caballero de la ói-den de Siiiitiago, que casó con doña María Porto- 
[na; don Fernando de Prado Portocarrero Bravo do Acuña, segundo 
rada, señor de varías villas i lugares, ya citados, caaú con doña Angela 

o tuvieron sucesión, por lo que el marquesado pasó en 1759 a don Joi- 
a i Prado, hijo de don Juan Manuel de Acuña i de doña Micaela de 
lillo, hija del marques. 

el apellido Larca, segundo apellido de don Pedro del Prado, seguí el 
procede de la ciudad de Lorca. situada en ambas márjcnes del rio G ta- 
la provincia do Murcia, fundada aeguti unos 333 años antes de la ' rs 
igun otros por un príncipe Trojano llamado Elio en 4018 de la Ci ¡a- 
el autor citado, e^ anterior a los romanos, cartajineses i aun a los g: ie- 
ibre significa atrincheramiento, 
inaje de Murcia que lleva el apellido de Lorca, reconoce por troE.. • a 



— 405 — 

de San Sebastian e hijo de otro don Juan de Bar- 
doña Gracia Suastl. 

natriiiionio proceden los Zañartii, los Goicolea, los 
¡dalgo, Jara Quemada. (3) 



■tronila de la Carrera ElgUca, casó- con don Fa- 

drifjue de Ureta Pastene i Justiniano en 20 de Noviembre 
de 1682. 



nn caballero llamado Pero Femande*, oriiimlo de ífaíarra, el cual ae distinguió entr* 
los oorniniatadores i pobladores de dicha ciudad, i el rei don Alfonso ol Sabio le cu- 
Tió a líorca por frontero o jeneral de las fronterus». 

Don Pero Fernandez, cuando se retirú a Murcia a descansar, agregó a su apellido 
el de LorcB, llamíridose don Pero FernandeE do Lorca. 

(3) Don Juan de Barneohca, tuvo por hijos entre otro?, a doíía Francisca Javiers 
Bamechea i Carrera que casi') con don Manuel de Ziñartu. Uno de sna hijos doña 
Teresa Zailsrtu i Bamechea ciíi6 con don Juan Jaié de Ooioolea el 6 de Setiembre de 
1750. — Era don Juan Joaí natural do Guipúzcoa, e hijo de don Antonio Goicolea i 
ds (loQa Maria Josefa Onederro. Don Joaí tuvo por hijo a don Luis Goicolea Zallar 
ta Barnechea i Carrera, casó con dofia Concepción Jai-aquemada, fueron padres de 
iten José Luciauo, Carmen, Luis, Domingo, Casimiro e Ignacio Goicolea i Jamqno' 

Don Josí Luciano ca^ó en 17 de Míiyo de 18'31 con doña C/irmen Jaraqnemada i 
Carrera; doña Carmen con don Manuef Rosales: don Luis con dofia Luz Jaraquema' 
d» i Carrera; doña Dominga con don Eujenio Hidalgo; don (Casimiro cotí doíia Jua- 
na Torrea i Jaraquemada i don Ignacio con doila Manuela Torres. De lo espueato, 
resulta, que todoa los Goicolea proceden de un mismo tronco i, por conaigniente, 
ion todos parientenentre sí i diudos délos Ciirreras. 

Ya hemos visto como los Goicolea doacienden de los Cirrera i de los Ziüartu, to- 
tanos ver la desceudcncia de Jos Zañartu. 

El primero de usté apellido voíiido a Chile, fue dnn Josí de Zaíiavtu i Palacios 
Aristegui i BaJzastegui, casado con doíia Antonia de Iriarte i Liz<irralde, naturales 
ambos de Oñate, los que fueron padro>i del famoso don liuia Manuel de Zañartu, co- 
rrejidor de Santiago, casado con doila Maria del Carmen Errázuriz, Jáuregui, Mada- 
riaga i Carrera, fundadores del monasterio det Cúrnien Bajo, priiion construida es- 
presamente para encerrar en ella a sustiijas a la edad de siete años. 

Don Manuel de Zafiartu i Palacios hermano de don Jo3¿. casó con doña Juana 
Maria de Palacios í en segundas nupcias con dofia Francisca Javi>;ra Bamechea i Ca- 
rrera ya citada, projenitures de los Zafiartu de Concepción. 

Oou Miguel Antonio Zañartn i Palacioa torear liermaito de don José, casó con 
doña María de Echeverría da donde proceden los Zaíiartu de Santingo. 

Don Javier Luis de Zailartu desciende de esta línea, como don Aníbal de Zafiartu 
p cede de la de Concepción. ■ 

>on Luis Manuel de Zaiiartu hizo itn viaja a Europa en 1755 i allá rindió infor- 
in cion de nobleza, de la que resultó descender do caballeros hijosdalgo i de antiguo 

k>ña Juana María de Palacios, esposa do su deudo don Manuel de Zaüartu i Pala- 
ci , fué tía del coronel i gobernador de San Fernando don Jos^ Maris Pala- 



— 406 — 

te matrimonio conocemos seis hijos, don Francisco, 
itonia, Petronila, i Francisca Ureta Carrera. 
francisco casó con doña Josefa de Andía Irarrázaba 
e Saravia, hija de don Fernando Andiade Irárrazaba 

i de doña Agustina Bravo de Saravia; de aquí des 

los Ureta Urriola. Carvallo Ureta, Valdés Uret: 
arvallo. Vial Carvallo, etc. 

[psé, con doña Melchora Saenz de Mena Rodrigue 
zano de Ovalle i Zapata, hija de don José Saenz d 
Elguca i de doña Micaela de Zapata, que comoyahí 
lo descendía de la casa de los condes de Barajas. 
:e matrimonio nació doña Josefa Ureta Carrera Saen 
i, que casó condón José de Saravia natural de Burgoi 
de noble linaje. 

Antonia casó con don Anjel Carvallo, hijo del cap 
Alberto Carvallo Castro, Familiar del Santo Ofici 
^uisición, nobilísimo caballero, natural de Santiago d 

que casi^ en esta ciudad el 6 de Julio de 1720 coi 
iría Josefa Caamaño, hija del jeneral don Mateo d 
o Lillo i La Barrera, Familiar de la Inquisición, i á 
lisa Cañaverales de Abarca (4). 
Uberto Carvallo Castro, era hija del Alférez real de E: 
n Francisco de Carvallo Castro i de doña Doming 

El titulo de Alférez Real, era en aquellos tiempos 
nte al de condestable en tiempos mas antiguos. 
ha don Alberto entre sus projenitores a los condes de 
lo que equivale a decir que descendía del Cid. Por 
)s los Carvallos de su rama llevaban el apellido de 



hijo de don Joaquín Palacios i de doña Dolores Soto Córdovs i Figue- 

casó con doña Josefa Telasco Rayes i Bravo de Kaveda, hija de don 

lO espaílol, i de doíla Josefa Reyes Bravo- de Naveda. 

inel Palacios fué el que dio porte a O'Higgins del desembarco de Osorio, 

ídonaba a Talen para raarehar n SantLigo a derrocar a Carra». 

^iota, cuya fortuna la empleó en servicio de la independencia, abrai6 con 

isa de ü'Hiegina por cuyo motivo fué desterrado por el jeneral Freiré. 

-e en San Fernaudo, el ano IHCA a los 80 aíios de edad, habiendo hecho 

upafia de la independencia i dediciidole a la patria su ezistanoia i sa 

■e las maa ilustres caaw de Galicia, se cuenta la de Caamafio, según F t- 
bra, tantas veces citada, pues uno de sub esclarecidos hijos firmó como (- 
ritura del Rei Don Alonso V, otorgada n fnvor del monasterio de C' i- 
o 1,002, lo cual revela gran nobleía i remota antigüedad, 
os menos remotos, en el reinado de Don Gnrique II, íloreoió Don I 
amalla, Comendador de Caracnel en la orden de Calátrava. 



— 407 — 

ba de inmediato parentesco con el vírei del 
"ernández de Castro conde de Lémos. 

de esta familia procede de don García, reí 
ernando I. de este nombre, el Magno, rei de 
doña Sancha, reina de León, padres de don 
icia i^ Portugal, padres de don p'ernando que 
.n'a Álvarez, señora de Castro Jeriz, deseen- 
alvo, señor de Vivar:*. 

los condes de Lémos i los nobles Castro de 



caballero de 1a urdan de Santiago i Cardonal áo la S. I. R. 

a de Cianiaf;o el titulo de marques de Villa Garcí.i. Don 
iftíio, caballero do Li urden de CrílatraTi» vizconde de Barran- 
arciii, tuvo por hermano segundo a don Fernando do An- 
lario. eminente español que aiendo Arzobispo de Burgos el 
ido Virrey i Capitiin jencral de Navarra i por fin fué Gober- 
de Andalucía. 

Don Antonio de Mendoia Caamnfio i Sotomayor, marques 
cmo principió el 4 de Enero do 1730. — 
lí Chile el npellido de Cnamaña por el capitán don Jácome 
ieflpties de SíTvir ncomo ministro» en las guerras do Plandea 
ral Don Antonio du Mosquera i fué aacendicnto directo del 
Caamafio que de su matrimoio con doña Maria de Lillo La 
¡rgara, fueron p.idrus del Familiar del Santo Oficio de la in- 
lateo do Caamaño, que co^i') con Doña liui^a CaíJaveralea de 

a María Josefa Caamaiio un respcstablc jcsi;ittt Don Luís 
del Colcjio de Bucalcinii. fundador del de Coquimbo i quo 
1 era Pi'ovcedor Jentrnl de la Orden. 

3tú el ISde Marzo de ITOÜ ante Don Manuel Ignacio Álvarez 
ístimento declara por sus hijos: a Don Pedro, Don Anjel, al 
, Paiire Mateo de la Compañía do Jesús, Relíjiosns Satcrdo- 
•n Luís, don Ignacio, don Manuel, a doila Josefa i doña 
lonasterio do Agustiniis de esta ciudad i a dofia Cayetana 

Haría Josefa Caamaño entre otros ascendientes ilustres que 
:élebre Jínés da Lillo, hijo de don Jini^s de Lillo i de dofia 
iMurcia,sflcondientcs también del conde de la Conquista don 
lo. Don Jin((s después de pelear coa gloria en Flandcs i Por- 
renombre en la guerra Araucana. 

que laauteríor Don Oarpar de la Barrera, primo hermano 
, dc'idus del duque de Arcos i cuyas azañns son conocidas 
por Ercilla en diversos p;isajes de su Ariiiiaiiia. 
mension del tesorero don Francisco Martínez de Vergara 
imerosa, ha sido llamada en Chile la familb de Abrahan. 
iartincí; do Yergara ctivas hanañas en Chile han sido cantadas 
ala noble füniília de Vergiii-a española que ticno f.u cuna en 
irto Rai do Navarra, don Fortuno Jiménez riao-hombre de 
I Rei, fué primer seflor do Vecariao Vifera, cuyo nombre fué 
uedar en Vergera. Este Caballero fué pues el tronco de los 
afla i Chile, i ascendiente directo, como hemos visto, de do- 



— 408 — 

rn familia corresponde ese título ui 
spaña. 

blasones de la familia de Castro, no 
rvallo, que contaban como primera 
i Bermudo 1 1 reí de León, 
as antiguas crónicas de España, qu 
do Pelayo que se inmortalizo por ha 
eÜon levantada por «Oueco hijo de ] 
I de este caballero, descienden los 
arvallido, que es todo uno, variada 
idioma de Castilla o de Galicia; i e 
ingre real, descendiente de don Bi 
un hijo suyo por varonía lejítima5>. 
I que llevó el apellido de Carvallo ( 
¡layo, fué don Fernán Gómez de C; 
í don Alonso hijo del reí don DÍonÍ 
ibel, hija del rei don Pedro de Araj 
de aquí que la familia de Carvallo 
tugal, donde los Carvalho han entr 
eza. A este linaje perteneció don 
es de Pombal. 

del marques de Pombal el célebre rr 
don Carlos de Saldanha Oliveira, 
:ro del Toisón de Oro, de la Anun 
jnor, de Cristo, de San Gregorio e 
i de muchas otrao órdenes de cabal 
lio sobre todo, como buen español i 
tener parentezco no lejano con Sar 
ntaba entre sus ascendientes a un 
de este parentezco es conocida i ^ 
cendientes. 

nonio de don Anjel Carvallo, con c 
irrera, nacieron cuatro hijos, don F 
Lucas i doña María Mercedes, 
a Mercedes casó con don José Santis 
a José Ignacio Herquínigo, natural c 
casó en esta ciudad con doña Rosa 
:gui i Esparza, nieta de los marque 
.Iberto casó con doña Jo3t;fa Hurt 

,ndo casó con doña Manuela de Nc 



— 409 — 

f 

de Argandoña, Guzman i Pastene, de cuya ilustre ascendencia 
hemos dado ya larga cuenta en varias partes de este trabajo. 
De este último matrimonio procedió entre otros hermanos, el 
doctor don Pedro Nolasco Carvallo, miembro de la Universi- 
dad de San Felipe. 

Doña Petronila Ureta Carrera casó con don Toribio Gayón 
de Celis, natural de las montañas de Burgos, hijo del capitán 
don Juan Gayón i doña Isabel Fernandez de Celis, de cuyo 
matrimonio proceden los Recabárren, Guzman, Guerrero, Vi- 
cuñaL, ecaros, Rosales, Aguirre, etc.; en segundas nupcias 
casó con don Fernando Fuica Irarrázabal. 

Doña Francisca Ureta Carrera casó con don Juan Antonio 
Olano, natural de Vizcaya; de este enhxce entre otros hijos, 
nació doña Teresa Olano Ureta Carrera, que casó con don José 
de Caldera, descendiente de don Juan Antonio de Caldera He- 
redia Hurtado, natural de Carmona (España), que casó con 
doña Luisa de Toro Mazóte Cifuentes el 1 5 de Diciembre de 
1664. Don Juan Antonio fué hijo de don Gazpar de Caldera 
Heredia i de doña Jerónima de Hurtado Jeria. 

Don José Caldera i doña Teresa Olano, fueron padres de 
doña Dolores de Caldera Olano, que casó con don Juan Mar- 
tinez de Luco Aragón, i de aquí proceden los Caldera, los Luco 
i los Besanilla Luco. 

Doña Josefa Ureta Sanz de Mena Carrera i Zapata, ya cita- 
da casó con don José Diaz de Saravia, natural de Villarcaya en 
las montañas de Burgos, del mismo ilustre linaje de Saravia a 
que pertenecieron los Bravo de Saravia, hijo de don José Sa- 
ravia i de doña Maria Diaz Saravia. Fueron, los primeros, 
padres de doña Josefa Diaz de Saravia Ureta Carrera, que 
casó con don Manuel del Castillo Torres, padres, a su vez, 
de doña Mariana del Castillo Saravia que casó con don Juan 
de Dios Valenzuela, i de aquí los Valenzuela Castillo. 

Una hija de doña Josefa Ureta Saenz de Mena Carrera, doña 
Francisca Javiera Diaz de Saravia Ureta, Ureta Carrera, casó 
con don Francisco Morandé, padres de doña Juana Morandé 
Saravia, que casó con don Pedro García de la Huerta, hijo de 
Ion Pedro García de la Huerta i de doña María Ignacia Ro- 
sales, de donde proceden los García de la Huerta i los Valdés 
Saravia, 



María de la Carrera Elguea, 
hijo de don Juan de Aranit 
illa en Navarra, i este, hijo de 
lona Catalina de Tellería. 
e matrimonio entre, otros hijo 
:resa Aranibar Carrera. La 
2 Berroeta, hijo de don Féli: 
ra, antigua i noble familia; fue 
jbernador de Valdivia, opuler 
,ba de 200,000 pesos, riqueza 
:s de doña Ana María i de 
Carrera. 

\na María casó con don Feri 
ia Gracia, madre del primer L 
e matrimonio nació el jeneral ■ 
con doña Josefa Hidalgo 2 
> Vicuña Hidalgo que casó c 
rain i Salas, de cuyo matrimoi 
^icuña Larrain que casó con d 
Solis e Irarrázabal, hija del p 
aqui don Pedro Félix Vicuña 
ría del Carmen Mackenna, hij 
a, hijo de don Guillermo Ma 
íilly, hermana del conde O'R 
padres aquéllos i abuelos ésto 
escritor don Benjamín Vicuh 
ina de don Pedro Félix, es 1 
igdalena Vicuña de Subercase 
[ñiguez recien fallecida. 



vni 



Juana Berroeta Aranibar Can 
e Lecaros, los que tuvieron á 1 



— 411 — 

rroeta que casó con doña Micaela Lecaros Ovalle Pastene, 
padres de doña Ana Josefa Lecaros Ovaüe, que casó con don 
Juan Francisco Larraín de la Cerda, 

El fundador de la familia Cerda en Chile, fué don Alonso 
de la Cerda casado con doña Mariana de Hermua Méndez 
Contreras; nació Cerda en Ciudad Real, fué correjidor /maes- 
tre de campo a fines del siglo XVI i descendía de don Alonso 
de la Cerda hijo del infante de Castilla don Fernando, casado 
con doña Blanca hija de San Luis rei de Francia. 

Don Alonso era sobrino carnal del oidor don Cristóbal de 
la Cerda Sotomayor, hijo de don Juan de la Cerda hermano 
del oidor i de doña Francisca Poblete, i estos hijos de don 
Melchor Mejia de la Cerda i de doña Isabel de Torres. 

Dice una información que existe en el archivo de la Rea! 
Audiencia rendida por la familia Tagle Bracho, marqueses de 
Torre Tagle en 1755. que don Cristóbal de la Cerda, era des- 
cendiente del rei don Alonso el sabio, que el primer Tagle Bra- 
cho llamado don Francisco, casó con doña Josefa de la Cerda 
Carvajal Calderón de la Barca, de la casa de los duques de 
San Carlos, de los Carvajal de Ptacen-c¡a, a los que perte- 
neció el notable cardenal de Santo Anjelo don J uan de Car- 
vajal. Estos Carvajal eran ademas descendientes de los mar- 
queses de Yodar de Andalucía, de los de la Guardia, del Valle 
de Guajaca i Oran, de Gualdarcazar, de Monroi, de Orellana, 
de Sofraga, de Santa Cruz de la Rosa, de San Vicente de 
Charela, de Tenebrosa i de Cerdeñosa. de los señofes de Evo- 
ra de Portugal, de los de Cárdela, de los duques de Caamaño. 
de los principes de Carpino i de los condes de Castillejos, del 
Torrejon de Rubio i de los de la Union. 



Don Alonso de la Cerda tuvo varios hijos; doña Mónica de 
la Cerda i Hermua que casó con el primer Larrain venido a 
Chile llamado don Santiago, que fué gobernador i capitán je- 
leral de Quito, hijo de don Juan Larrain i de doña Gracia 
Vicuña naturales de Navarra, en donde radicó con mucha an- 
jguedad su casa, los que tuvieron varios hijos, don Tomás i 
don Santiago padres jesuítas, doña María Josefa fundadora 



— 412 — 

del Carmen Alto í el jeiieral don Juan Fran- 
primer juez letrado de Santiago, que casó con 

Befa Lecaros Ovalle Berroeta, padres de don 
cisco de Borja, Santiago. María Teresa, Micae- 
la María i Maria Josefa Larraiii Lecaros. 
:'«, primer conde del Asalto de la casa de Larrain, 
Ana Josefa Guznian Lecaros, hija del oidor. 
mde tuvo su oríjen en un acto de arrojo ejecu- 
Enero de 1779 por e] coronel don Agustín de 
os. Ese día fué de consternación para Santiago, 
D que los indios en número de once mil, se deja- 
; la población por el lado de la cordillera. Diaiio 
man. 

n sin arredrarse por el número, salió a abatirlos 
ta hombres i cargó con tal valor, audacia i arrojo, 
los indios i huyeron. 

2Sta heroica accíon í queriendo premiar a tan 
o, le díó el título de conde del Asallo de la Casa 
;vando después a su hijo a la categoría de mar- 
isma denominación. 

ÍO Larrain Lecaros presidente de Quito, casó 
"a Valdés Carrera, hija de don Domingo Valdés 
a de la Carrera, 

SCO de Borja Larrain Lecai'os, casó con doña 
,s Gamboa, i de aquí don Juan Francisco La- 
que casó con doña Mercedes Gandarilias Aran- 
iscal don Nicolás José Gandadarillas Romero í 
. Rita Aranguiz, hija del maestre de campo don 
nguiz de Valenzuela, Rlveros de Aguirre, H"^""' 
3za Pérez de Valenzuela i de doña Maria de la 
endieta Leiva. 

[trímonio nació el Señor Obispo don Joaquín 
irülas; doña Trinidad Larrain Gandarilias, ma- 
mayorasgo, senador i marqués de la Pica don 
Irarrázabal í todos los Larrain Gandarilias. 
:a Larrain Lecaros casó con don Bernardo de 
agón, hijo de don Bernardo Ruiz de Echeve- 
alTero sevillano, cuya casa solariega radicaba en 
paña) déla mas remota antigüedad, fué alcalde 

1 1741, casó con doña Isabel de Aragón, hija de 
de Aragón i de doña Josefa del Solar Sobre- 



— 413 — 

;s "Machado de Chavez i Gómez de Silva, sarjen- 
la fronteras. Don Francisco de Aragón, hijo de 
:o de Aragón i de doña Bartoliua Salazar, i esta 
lelchór de Salazar ide doña Clara de Toro Ma- 
íntes. De aquí los F2cheverrias, Tagle, Morandé 
nuel Echeverría Larrain casó con doña Mercedes 
:apos, Guerrero Carrera i Villamil; don Joaquín 
^arrain con doña Rafaela Recabarren Aguirre 
;ueroa Rojas Argandoña. 

ría Teresa Larrain Lecaros, casó con el alférez 
go Portales. 

aela Larrain Lecaros fué monja del Carmen. 
. Mana Larrain Lecaros, casó con don Miguel 
Aldunate Garcés Lisperguer Irarrázabal. 



nonio de don Agustín Larrain Lecaros, con la 
lan, nació don José Toríbio Larrain Guzman 2.0 
;r marqués de Casa Larrain, caballero de la distin- 
de Carlos III. casó con la hija del barón de Ju- 
eñora española, doña Dolores Moxó, padres del 
afael Larrain Moxó, 3.° conde i 2.° marqués de 
ü. 

esa Larrain Guzman casó con el patricio don 
^izagjirre, de aquí Eizaguirre Cerda, E. Cavareda, 
E, Eizaguirre, E. Portales i Huidobro Eizagui- 

ago Larrain Guzman casó con doña Pabla Aldu- 

Vlaria Larrain Guzman con doña Jesús de Urrio- 



,no de don Santiago Larrain Vicuña primero de 
a Chile, llamado don Martin Larrain Vicuña, ca- 
Antonia Salas Ramírez, descendiente de don 



_ 414 — 

is duques de Feria i parieril 

nio nació don Martin Larr: 
a Aguirre marquesa de Mon 
■ain i Aguirre i todas las di 
ron el círculo llamado de los 
rocede el señor Arzobispo \ 
esulta que, todos los Larrai: 
ácidos en España i llegados 
consiguiente, son todos parii 
[amos negado al principio di 

XII 



1 familia Cerda, don Alonso 
r línea femenina es la de La 
Días de la Cerda i Carvajal, 
ntiago Concha marques de 
actual mayorazgo don José 
lona Manuela Real de Azua 



XIII 



ierra Bella es otra rama de 1 
or citado. 

:ampo don Cristóbal Mejía 
la, era natural de Quito, e h 
ristóbal Mejía i de doña Je 

i 1682 con doña María de ' 
de Torres, Fuese este niatr 
js descendientes casó en la 

de condes de Sierra Bella, 
que los condes de Sierra B( 
Valenzuela, fueron Cerda f 

1 los Concha. 



bien antesesores de los Larrain. 
illa Aranguiz, fué el contador d< 
^alenzuela i doña Leonor de Zapa 
le mucha calidad». — «Este don L 
a S. M. en la guerra de este rein< 
;s de república como también su si 
3» «caballero de la casa de los cond 

: sirvieron en la guerra contra ! 
Fué notable don Rodrigo que peret 
illa de las Cangrejeras, 
<n Lázaro de Aranguiz Í Valenzuí 
o encomendero de Santiago por m< 
Francisco López de Züñiga, marqu 
droza (28 de Setiembre de 1643). 
Lázaro de Aranguiz con doña Mai 
hijalejitima del capitán don Loren 
: doña Maria de Alvarado. 
Francisco de Riveros i Figueroa, ^ 
iejo, i de doña Teresa Suarez de I 
capitán don Lorenzo Suarez de I 
ina Ortiz de Gaete cuñada de V; 

iria, del maestre de campo don Alo 
la como las anteriores de mucha ca 
dicho Maestre de Campo fué de 1 
M. en el Perii i en esta, como q 
campo que hubo, entroncaron dt 
^alenzLiela como hemos de verlo, c 
a, Quiroga Lozada, Pérez de Vale 
rancia nobleza. 



XV 



)s tenían por ascendiente a don José de Lecaros 
i casó con doña María Rodríguez del Manzano 
sa, padres de don Pedro José Lecaros Ovalle 
:asó con doña Mariana Zapata Recalde, su hija 
1, Lecaros Ovalle Amasa Zapata, casó con don 
lan Peralta y Guznian Espinoza, los que tuvieron 
iña Josefa Guzman Lecaros que casó con don 
ain de la Cerda; i doña Antonia Guzman Leca- 
con don Miguel del Solar. 

: linaje (Solar) cuyo apellido, como en muchos 
nomiáre del lugar a que pertenecían, tiene un 
:tiguo. 

I de este apellido en Chile llamábase don Mateo 
olar, el cual poseía su casa solariega en las mon- 
2;os, hijodalgo de distinguido i antiguo linaje, que 
: sus ascendientes, caballeros titulados i de diver- 

3 fué hijo de don Pedro Arcillero del Solar, teso- 
ai hacienda de la Imperial, i de doña María Ca- 

n Mateo con su sobrina doña Isabel del Solar i 
;1 capitán don Diego del Solar Sobremonte i de 
Gómez de Silva Torres de Machado Chavez, 
leí marques de Valparaíso, hija de don Miguel 
Iva i de doña Isabel de la Torre Machado Cha- 
capitan don Pedro de la Torre, natural de Tole- 
a Chile ya casado con doña Isabel de Machado, 
' don Fernando de Machado i de doña Ana Nu- 
;z, natural de Estremadura, hija del capitán don 
Chavez í de doña Isabel de Mesa. 
oidor fué hijo de don Francisco Machado i de 
Nuñez de Carvajal, naturales de Zafra en Estre- 

jel Gómez de Silva, natural de Ciudad Rodrigo 
; León, era hijo de don Diego López de Silva, 
orden de Alcántara, i de doña María Manr¡que2 



— 417 — 

con doña Isabel de Morales, hija del adelan- 
3 Sánchez de Morales, natural de Soria, el que 

1 1607 con el jeneral don Gabriel de Castilla. 
Solar Sobremonte, natural de Pontones en 

ijo de don Jacinto del Solar i de doña Isabel 
jmonte. padres de doña Isabel del Solar i Silva 
in Mateo de Cajigal i Solar, caballero del orden 
itural de Huesca (España), nieto de don Pedro 
íoña María de la Huerta, ¡ por su madre de don 
de doña Isabel Redrisa. 

.0 de don Mateo nació doña Juana de Cajigal 
asó en Concepción con un opulento armador 
de San Malo, don Juan Briand déla Morigan- 
ido, atendida su pronunciación, se ha cambiado 
ijo de don Juan Briand, señor de la Morin- 
na Juana Guillaume, señora de Bont, nielo de 
ind señor de la Moringandais i de dona Oliva 
II madre, nieto de don RudoHo Guillaume, señor 
lais i de doña Ana Sayuel 



■imonio nació doña Francisca Briand de la Mo- 
I con el opulento señor i distinguido hombre 
1 natural de la villa de Valdivieso, de antiquisi- 
je, don Francisco García Huídobro, caballero 
Santiago, canciller i algualcil mayor de la Rea! 
de don Pedro Manuel García i de doña Anto- 
dobro, naturales de Valdivieso en las Montañas 
;to de don Juan García i de doña Maria de 
i, nobilísimos personajes, cuya jenealojía está 
el rei de armas don Alonso de Guerra Sando- 
a 10 de Diciembre de 1742. 
¡embre de 1760, el señor García Huidobro re- 
título de marques de Casa Real en premio de 
¡servicios, i mui principalmente, por haber a su 
lo en Chile la casa de acuñación de moneda con 
.inarias i enseres. 
fué padre de don Vicente García Huidobro ¡ 



»w 



■ 418 ■ 



rques de Casa Real ¡ de doña Ana Margarita 

3 i Morandé. 

casó con doña María del Carmen Aldunate 

don Miguel Martínez de Aldunate Garcés 
rguier i de doña Ana Maria Larrain Lecaros 

de la Cerda, hija del jeneral don Juan Fran- 
ge doña Ana Josefa Lecaros, de donde proce- 
o Aldunate, i de éstos, los G. Huidobro Eyza- 
>bro Morandé, G. Huidobro Luco, G. Huido- 
G. Huidobro Arlegui, etc. 
gargarita casó con don Javier Valdés Carrera, 
José Antonio Valdés i de don F'rancisco de 
Liidobro. Del primero desciende el mayorazgo 
;undo los Valdés Aldunate ¡ de ellos, los Gan- 
Valdés Carrera, Valdés Cuevas, Valdés 

Bascuñan, Valdés Ureta i Echeverría Valdés, 
narques García Huidobro, el coronel don Juan 
Cajigal i Solar casó con doña Mariana del 
Cruz, padres de doña Nicolasa de la Moran- 
don Francisco de Borja de Andía Várela, pa- 
muela de Andía Várela. 



d Gómez de Silva i de doña Isabel de la To 
havez, nació doña Micaela Gómez de Silva 
i maestre de campo don Gaspar del Águila, fue 
m Melchor Jufré del Águila, de donde descien 
ado, Jaraquemada, Izquierdo i otras familias 

de doña Ana Margarita García Huidobro 
narques, llamada doña Josefa, casó con dof 
aza, fundadores de esta familia. 

Solar proceden también de esta familia. 

XVIII 

{e ia Carrera Elguea, militar de mérito, alean 
laestre de campo i de teniente jeneral, fu 



— 419 — 

Ide de Santiago en 1716. De don Mij 
i el jencral Carrera, 
i de Julio de 1699, con doña Josefa d( 
Justiniano, de 17 años de edad, un; 

hermosas damas de esa época, hija c 
le Ordoñez (5) i Justiniano i de dof 
3rca, hermana de don Pedro Prado L 
'iana de la Carrera iilguea, que casan 

681, i de aquí los Prado entroncados 
l^arrcra. 

atrinionio conocemos cinco hijos, doíí 
>sa, Ana Francisca, Vicente e Ignac 



ncisca de Borja, casó el 4 de Setieml 
ningo Valdcs Gonzaiez Soberal. natu 
Francisco Valdés ¡ de doña Catalina C 
is inmediatos de doiía Ana Menende: 
i^uiz de Noriega i Frenejal, marques 
fojo, natural del Alto Perú casada con 
ez de Uriondo (6), 

es de Orcárií árbol 1 2, partida 4C, tomo 2. " , i pjijin 
noceda de don Bdrmiidii 2. * rei de León. Su hiji 
la infanta Fronilda hija de don Pelayo, los que tu 
elayo, Bermudo, Suncho i Jiniena Ordoñez, esta úl 
Iriguez. 

bí, la itifnnta doíia Cristina cnsñ wn el infante df>n 
^ruela 2. °, a quien sacú los ojos e¡ rei don Uatniro 
que los coriquiatadoros Tuuidíis América del apotl 

familia rcjia. 

itc de las caiis solariegas e iitfansonaí de Pcro); de 
a en el valle de Zuja proviiida de AUva, i de la 
ina en EguKqu«i <ruipuzii!)a, t de la cusa do Ferii 
k ilustro casa da Uriondo Uoitii. 
iu Pérez do Uriondo i Mortiereiia, natural del Perií 
''alladolid; hijo del liccnoiado don Joaquín Ant. P 

Iil., oidor : alcaldo de corte en la Real Audiencia 
iiciade Martiereua; nioto de don Francisco Pere/ d 

i de doña Magdalena Marti nez de Mnrgnía na 
la nieto de don Alejo M.irtierona del Barranco, nat 
[gnaoii Fernandez Campero, marquesa del Valle d( 
impo jeneral don Juan José Fernandez Campero 1 
'alatrava, primer marques del Valle del Tojo, aeí! 



Uríondo doüa Ana Mcneiide;: Tald<:s de 
dez Yaklfü Ficnejul, dtKCtiidiente de ha ili 
drcB do (.Di-nellonn. de l^a condes de We 
laltcdo i di ecendiuiite directa de i-u seatt 
linio Rcgundo RucEiM<r üe la Infanta duna ', 
>ndc Hermane jildo Menendez de ValdÓB. 
boK cúyunjea dcscendísn de iwUe liraje. ci 
lio. título que equivale hoi ti grandes áe Es¡ 
!ulto8 de que se tiene noticia desde el año 7( 
n la linea directa del oidor Uiiondo, el em 
1 Joaquín Pérez de Urioiido caballei-o del 6i 
urdías Reules; duii José de Uriondo i Lia 
1 militar i em bajador de la corte; don Juan 
de Santiago i cúnsut de S. M, en Anist< 
lora; düu Raimundo Irnbicn i Uriondu. ca 
¡ guerra, alcalde do! crimen, oidor do la Reí 

U real cancillería de YaUn<lulid, i varios o 

•tros apellidos, loa notabloB de Ortiz de Z;'in 
z de Salinas, Iga i Lejamzú, 
1, antiquísima coaa, situada en Ja villa da Mi 
rijinario don Andrea MnrtinczdoMurguian 
[ Santiago, que traaladó su casa a Cádiz en 

de Murguía, de cuyo señor descienden los i 
mas con mucho honor se baya estiblanida ■ 
rus, i también entroncó esta cusa con la ilua 
lartinoz, tiene au orijen en Martin de Murg 
ue 2. * contra bu hermano don Pedro el Cru 

don Martin tomó el apellido de Martínez i i 
, Ochoa, Fernandez, Larrea i otras notable) 
iriaga. alnienadu, de hijo-dalgos da notoria 
que Navarra, fundada por don Josa de Ma 
anuo, por haber, uno de ana aaceiidientea ( 

caudillo a orillas de un barranco), 
ntroncada con la noble oaai de Ugalde i co 
Lsmet, por el matrimonio del marquÉa doi 

ei, con dofia Micaela Echevers i Mirtieroi 
ilencia do Martierena madre del oidor, co 
u del marqués del Valle del Tojo don Alejo 

ue fué nieta do don Salvailor del Barranco 
'Scendieiite de la noble casa «de Scjlano. de 
.0 Solano, Ap>'iat<d del Heino del l'erú, patri 
mui inmediato de don Salvador. 
Los Fernán Je z de quien duscienJc el oidor 
la aangre do Arngoit i Castilla, como se juat 
ij la Majestad del Seiíor Ciírlos II a loa Fi 
Hai en esta ilustre familia una serie de Rici 
elloa Garcí Fernandez Rasura que en la ba 
'ramahan jefe del ejército de los moros. 
38 infaiíaones, lleuoa de títuloa i mayoral 
iiarido de doña María Alonso, Pedro i Ro; 
itanos del rei don Fernando el Santa, i don 
! ia orden de Santiago; Pedro Fernandez M 
idoQ Juan Fernandez persona de tanta au 



— 421 — 

coronó al señor Rey don Fernando el primero?); don Pedro Fernandez Fuente En- 
calada, tercer maestre de la Orden de Santiago; «i Juan Fernandez, padre de doña 
María Fernandez mujer de don Alonso Tellez de Meneses, de quienes provino dona 
María Fernandez que casó con el infante don Alonso, padre de doña Mayor Alonso, 
mujer del sefior Rey don D. Sancho el Bravox». 

«El apellido de Campero es antiquísimo, procedente de la real sangre goda; i su 
primitiva infansona casa está radicada en el lugar do Avionzo del Valle de Carrie- 
doj>. De aquí desciende don Die^o Gómez Campero, que procedia de aquel grande 
i poderoso seuor el conde D. Gómez do OampospinaD que estuvo al casarse con la 
infanta heredera de la corona de Castilla. 

Entre los infansones i rico-hombres do esta familia, encontramos a los grandes 
capitanes Pelayo, Diego i Hernán Campero; don Juan Antonio Bustillo i Campero, 
caballero de la orden de Alcántara, descendiente del marqurs del Valle del Tojo; 
don Juan Fernandez i don Manuel Campero, secretarios del reí i de su consejo; don 
José Campero, gobernador i capitán jeneral de Campeche Yocatan, caballero do la 
orden de Santiago, de quien prodecen i son lujítimos descendientes los marqueses de 
Valera, i sus líneas se entroncaron con los duques de Abranteí», los marqueses do 
Fuente Hermosa i varias otras familias titulada^; don Diego de Arce i Campero, 
caballero de la orden de Calatrava i rejidor perpetuo de la villa de Madrid i muchos 
otros caballeros de gran nombrad ía. 

Don Diego Fernandez casó con dofia María Campero, de donde procede unido 
ambos apellidos i cuyo hijo don Die^o, fué el primer marqués del Valle del Tojo. 

La madre del oidor dona Antonia Prudencia de Martierena, casó en segundas 
nupcias con don Francisco de Guemos su primo, de donde proceden los Gueraes que 
son también Martierena i Fernandes Campero. 



MENENDEZ VALDÉS DE CORNELLANA 



Este apellido tuvo su orí jen en el conde don Hermonejildo Menendez de Valdés 
i su esposa la infanta doña Paterna. Vijósimo segundo sucesor de este matrimonio 
fué Hernando Menendez Valdés, gran capitán, teniente jeneral de los ejércitos del 
rei Fernando V i primer señor de San Andrés de Cornellana, embajador del rei ante 
el Papa Julio II, fué casado con doña Isabel García de Jove, i tuvo por hijo al ca- 
pitán don Francisco Valdés i al famoso capitán don Fernando Valdés casado con 
doña Ter^a González de Salcedo Loperi Montes de Oca, de nobilísimo linaje, de 
donde desciende su cuarto nieto don Domingo Valdés González Soberal, casado con 
doña Francisca de Borja de la Carrera. 

Nieto de los anteriores, fueron el jeneral don Pedro Menendez Valdés i el famoso 
almirante que murió frente a Gibraltar don Hernando Menendez Valdés i muchos 
otros valientes militares, favoritos de los reyes i consejeros; entroncó también esta 
familia con la nobilísima de Quiñoijes. 

El apellido de Menendez, fué primitivamente Mendo i después de Menendo, i se 
tiene noticia de él desde el año 872. 

El conde don Hermenejildo Menendez de Valdés i su esposa la infanta doña Pater- 
na, hermana de la reina doña Jiraena esposa del rei don Alonso el Magno, tuvieron 
por hijos al obispo de Graflavia llamado don Sisnando Menendez, al duque don 
Rodrigo Menendez i al conde don Gutierre Menendez, que casó con la que fué 
Santa Hduara i fueron padres de San Rosendo obispo Dumiense. 

Descendiente de este matrimonio son los señores de San Andrés de Corne- 
llana. 

El conde don Melendo Menendez, tercer nieto del conde don Hermenejildo, fué 
casado con doña Mayor, padres de doña Elvira Menendez de Valdés esposa del rei 
Alonso Vde León. Descendientes de estos fueron, don Gonzalo, don Melen Menen- 
dez i don Rodrigo !Menendez Valdés, todos ricos- home de Galicia i de León i otros 
mui notables caballeros. 



■3 «hombro poderoso en riquezas i va!ll^^ fu¿ gobernador del 
I i lo dcfeniliij n favor de la. reina católica doi1a Isabel. Diego 
[ante i gobernador de l'uba en 1578. 
ndc/. i la de Valdóí', dcs<le sa tmion, at&n indístintamectti uno 



i'í en lu antiiiiio rc llamnlm Valti'T, como se ve por Taltodias 
reinando en León don Oriloílo 1 . ° i-.rn de fí.lH. Fué Señor de 
jeza del Consíjo do VaMi'S. Dicho ValtodJas tuvo por hijn a 
ícdió a su padre en el E*ta<!o de Luarua, i casó con el principe 
Vi", liorniano do Nnfio Uoteliides ; añadiendo, tuvieron pa- 
jón la saiigi'e do Cario Majno por este matrimonio; Flora 
orande, tuvieron por hijo a Día o Diego Taltós, padre» de 
primero que dejú el apellido do Valtés, i us6 del de Val- 

I Pedro Garci» de Vald.'i. padre do Fernán Méndez de Taldís 
le ganú de nioriui a Toledo, el cual canil con hija de don Ber- 
lo que i desde cntúi^cex, se unió el apellido de SIcncndez al de 
ntiguo que se deriva de los ;;odos por los ni'ioa 700. 
Vtlaaco Slenondcí Vnldiís, rico-borne, deudo mui inmediato del 

ni>'i su xanc^ n la de Vnldi'S, anlo poniendo el patronímico dfl 
I de ValdÚM, i de ellos do'Jjiendu don Alvaro Menendez de 
to, Ban'in, Quintana i eouiarea de Vnldi'a i du Liiarca, de ios 
inix, nfiadi«ndo el seriorín del lugar do la Bandera, i de su solar, 
iloii Garcia Sanchex de Valdéa cou la infanta dolía Ootronda; 
iH pM>e«.is en la batalla de las Navas Tolosa en 1212. lo uoni- 
nseju de la Llanera i le concediú los señoríos de la Ticn-a do 
["orre i Casa Fuerte do Han t'ucHU. 

s Oviedo, Fernaniloz, Alvurez de Toledo, Alvai'ez de Aguilar 
¡as do duscetidcjifiit real, entre ellaa la do GimialeE que dori- 
tom.; Ja fíimiiia VaMi's p'jr npuüido, do donde procede por 
iiingt) %'a!déá Gonzíilcz, projenitor de loi Valdesos saniia- 

40S i valientes capitanea de esta familia. llamados Diego, Pedro 
di.'s, acompañaron en la guerra al reí don Podro, que los tenia 



3 referido por lo que trae^odriíjo Meudci: de Sili-a, cronista 
1.1. en su impreso en qnarto de In. D-'^'-fnihnca, orljrn ihisti-i 
Vutil'i:, sus varor.cs faTnosoM, i servicios señalados, que ban he- 
de Espaila; cuya obi-a la dedicó a la Majestad Católica del se- 

lenejildo esposo de la infanta doíla Paterna, antecesores de los 
s principes godos condes don Alvito i doña Almila, 
ner la de,scendeiicLi do la infanta doña Paterca, ascendiente de 
Tald<.«. que fué hija de los príncipes godos el conde Gume- 
doAa Señoría. 

San Andrea do Cornollana, fui don Podro Munion, conde do 
co hombro, defensor de la Tíjlo.iia i su Gran Ca|i¡t3n, también 
?3 de A^stnrisíi i los .Menendez VaUU'a d<d Perú, 
líente directo de los Valdés i de los Ueneudez, el conde don 



— 423 — 









Menendo González i su esposa dofia Mayor, señores de Bicrzv^, suegros i tutores del 
rei don AlonBo. 

Se distinguieron también, don Juan Menendez de Valdt'a, capitán jeneral del ejérci- 
to del rei don Podro i caballoro do la Banda Roja; Men Pérez de VaMcs au hijo, ca- 
pitán jeneral del ej(^rcito dw don Juan I i Sonorde San Andrés do Corncllana, casado 
con doña Teresa Pérez de Busto, hija de d<^!i Alonso Pérez de Busto, rico-hoine de 
Asturias; padres do Podro ^lenciidez Valdv'i, 9. ^ señor do San Andros dó Corno- 
llana, 18. ® conde sucesor de don ilormcnojüdo i de doña Paterna, i el mas crlebre 
capitán de don Juan II i de don Enri<jiic IV; ca^: '» con dv)ria Elvii-a Fornaiidcz de 
Porto-Carrero i Monroi, los quo dudaron lari^M, lucí la i honrosa d-.i^soendencia. 

«Ha producido esta ca<a de Sin And.res do > ornellana h<'ro(íS ÍMsi<^nes eu armas i 
en letra?, cómo el curioso podrá V'jr por las Historias íf<»nüalóji':::i.s de nuestra Es- 
pauaD dice el autor de dondo he estractado todos estos datos, don llamón Zazo i 
Ortega, certificado por don Felipo López de la Híiertii, del consejo de su Majestad, 
BU 8eci"etario, contador de resultas en su Tribunal do la Contaduría Mayor i secreta- 
rio del Ayuntamiento do esta Villa de ^Madrid, a 14 de marzo de 1778. 

Los Ilcvnandfiz o Fernantl'z que es lo mismo, entroncaron con los Valdés por el 
matrimonio de doña Ana Maria Hernández i Gómez, nieta del conde do C;istilla 
don Garcí Fernandez que nació en 1019, con don Policarpo Menendez Valdés de 
Comellana, 

Por Jo Frencjal descienden los Valdés de la anticua casa de Flenagan en la ciudad 
de Roscamon en Irlanda, noble familia de cristianos, que por su fe recibieron el 
martirio, procede de don Eduardo FJeiiagan i de su esposa doña Agustina 
Orian. 

Su descendiente don Jorje Flonagan huyó a España donde se le llamó Frenejal i 
casó con doña Juana Ruiz i Xorioga, padres do doña Petronila Frenejal i Ruiz de 
Noriega que casó con don Manuel ^Menendez Valdós González en 1723, padres de 
doña Ana Menendez Valdés do Cornellana i Frenejal, ¿prima de don Domingo Yal- 
dés González, esposo de doña Francisca de Borja de la Carrera, el cual rccidia en 
el PeriL 

Confirma lo espuesto, quo don Domii^go Yaldés González Soberal, pertenece a la 
misma familia de la esposa áA oidor Uriondo. Una información obtenida a última 
hora i que tengo a la vista, que existe en poder de don Luis Albeito Luco Valdés, 
certificación iniciada en Lima en 1772 i terminada en Madrid en 178i>, certificada do 
orden del Rei, por su "Clironista y Rey de Armas Numernj'io de Su Majestad Cató- 
lica, don Ramo Zazo y Ortepi." 

Por ella, de jenoracion eu joneracion, examinada o-^crapuloíamente, tiene doña 
Ana Menendez do Valdés i don Domingo Viddtís González, la misma ascendencia, 
tanto por el apellido de Menendez como por el de Valdés, que formaron uno solo. 
En ella figuran los mismos personajes, desde Valtodías de Valtés i el conde Herme- 
nejildo i la infanta doña Paterna, hasta los padres de don Domingo A''aldés i los de 
doña Ana Menendez de Valdé.s. 

La madre de don Domingo Valdés, la señora Catalina González Soboral, no era do 
menos esclarecida ascendencia. 

Fué hija de don Pedro González Soberal i de doña Petronila Rodríguez Espinoza; 
nieta de don Rodrigo González Soberal i de doña Manuela de Paz, i de don Isidro 
Rodríguez i de doña Catalina Espinoza, "personsis nobles por todas líneas, personas 
nobles é hidalgas, conocidas, tenidas i reputadas por tales i limpias de toda mala 
raza." 

Entro sus ascendientes cuenta la señora González a don Gonzalo Menendez, do la 
misma familia de los Valdés, rico-home de Galicia. 

Todo lo cual consta del "Árbol Jenealógico de la Ilustro «acendencia i Casa de la 
Señora DoñaNicolasa Ualdés i l.i Can-era, Condena do la Conquista." 

RiiiZy este apellido que es el único que nos falta para completar la jenoalojía de 
los Valdés, pues sobre el de Noriecfa hablamos en los Cortéz, tuvo su oríjen en el 
esforzado caballero montañez don Lope Ruiz de Villalobos, que tenia su casa i 
solar en la villa de Mena, «ide quien hoi trae descendencia muchas casas gi-andes e 
ilustres de España^». Este don Lope trae su oríjen del caballero Ruiz que llevó el 



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— 424 — 

De este enlace nacieron don Miguel, Nicolasa 
Antonio. Pedro Nolasco, Ramón, Ignacio, Nico 
Juana. Ignacia. Domingo, Rosa, Josefa ¡ Mer 

Carrera, cuyo apellido, llevan hoi un siglo mas t 
nietos. 

XX 



Doña Nicolasa. casó con el vizconde de la 
conde de la Conquista i caballero del orden de S 
Mateo de Toro Zambrano i Ureta Carrera, pr 
primera junta gubernativa í jeneral del ejército. 

El conde Toro desciende de don Cristóbal 
doña Ana de Toro Zambrano, hijos-dalgo i señe 
de Villalba en Sevilla i de la villa de Toro a ori 
ro, premios concedidos por el rei por los heróí 
armas a sus antecesores, combatiendo contra I 
Ilustre i antiguo linaje comprobado en 1578 i 17 

Hijo de éstos, fué don Juan de Toro Zambr; 
el apellido de la madre, cosa mui común en esa 
Don Juan de Toro fué militar de gran fama, ale; 
de jeneral. Pasó a América en 1567. Casó en Ni 
con doña Catalina Zapata de Cárdenas i Valero, 
de los condes de Barajas, a cuya casa pertenecí 
los Zapata de Mayorga. 

Su hijo don Mayor de Toro, fué padre de c 
Toro Zambrano i Zapata, que casó con doña 
Astorga, i fueron padres de don Manuel Alonso, 
doña Josefa de Ugalde Campofrio i Carvajal, loi 
por hijo a don Fernando, que casó con doña Ll 
cobar i Lillo de la Barrera; padres de don Cárlc 
con doña Jerónima de Ureta i Prado tuvieron p 



ostnndarte en la «victoria de Clavijo con el seflor Roi don Ra 
de fiüO». 

I con esto damos por terminada la jcnenlojía de la familia 
entroncaron con ella. . 

ReKulta que los Valdt'f, Tinieron primero al Pf^n'i i se establí 
Alto como en el Bajo Peni, i que don Don)ingo Valdi'-s de nquell 
en Chile, de donde proeedun ttidas las fümilitisde estu apollido de 
el conde Toro, los Tagie, Echeverría, Vaidóa Carrera, OandariUi 
otrai familias «ntroucadas con ello. 



— 425 — 

e Toro Zambrano i Ureta, caballero cruzado en la 
Santiago, vizconde de la Descubierta en 1762 i pr¡- 
e de la Conquista en 1770, título recibido el 6 de 
;1 siguiente año. 

de Toro casó, como ya hemos dicho, con doña N ico- 
les Carrera, hija de don Domingo Valdés González 
de doña Francisca de Borja de la Carrera Ureta 
'rado e Iturgóyen, i de aquí un nuevo parentesco de 
con ios Valdés 1 con los Carrera, 
te matrimonio nacieron: don José Gregorio de Toro 

Valdés Carrera, segundo conde, que casó con doña 
umont; doña Damíana Toro i Valdés, madre de los 
Cameros; doña Josefa Toro Valdés casó con don Pe- 
2s Cienfucgos, noble asturiano, a cuya familia debian 
-e el castillo i «Torre de Bavia de Flores^) cerca de 
iobrino de dos cardenales españoles, abuelo de doña 

Flores, esposa del ex-presidente don José Joaquin 
)el segundo matrimonio de don Pedro Flores Cienfue- 
otradama de igual rango, doña María del Carmen 
procedieron, el padre del actual ministro de la Corte 
iciones don Máximo Flores i Zamudio Í sus hermanos. 
atrimonio del segundo conde con la señora Dumont, 

1 José Gregorio, que se cree murió en la batalla de 
que debió casar con su prima doña Mercedes Toro 
)al, que guardó luto ¡x?ré! toda su vida. I doña Nico- 
o, tercer conde, casada con don Juan de Dios Correa 

padres de don Rafael Correa ¡ Toro, cuarto conde, 
hace poco, casado con doña Carmen Blanco Gana, 
lustre almirante Blanco Encalada, 



o segundo'del primer conde don Mateo de Toro Zam- 
on Domingo José de Toro Valdés Carrera, también 
go, caballero de la orden de Alcánt-^ra, casó con doña 
s Guzman Lccaros, hija del oidor, padres de don Do- 
Dsé de Toro Guzman, que casó con doña Emilia He- 
irtinez i Jaraquemada. 
'íicasio Toro Guzman casó con doña Mercedes Ñeco- 



■n Bernardo, con doña Mercedes Calvo 
'añas Vicuña, padres del iaolvidable p 
ñas i de la esposa de don José Arriet 

Benjamín Viel, valiente militar, natural de hrancia; 
macón don Rafael Vicuña Larrain; doña Damiana 

Melchor de Santiago Concha Jiménez Lobaton. des- 
e de los marqueses de Casa Concha, i del oidor i pre- 
de Chile fundador de Quillota, deudo de los condes 
i Bella, padre de don Melchor Concha i Toro, casado 
a Emiliana Subercaseaux Vicuña. 



XXII 



!)omingo José de Toro lia señora Herrera, entre ■ 
i'o a don Domingo Toro Herrera casado con 

Codecido, natural de Lima, de mui ilustre a 
ladres de don Bernardino Toro Codecido casadí 
lelia Rascuñan Guerrero Montes i Santa Maria, de 
; doña Rosa de la Carrera Ureta; doña Catalina, cf 

José Toribio Larrain Prieto; doña familia, c( 
■esidente don José Manuel Balmaceda, hijo del 
idor i consejero de Estado don Manuel José Feí 
taño de Balmaceda Rodríguez de Ballesteros i Ta 
a Encarnación Fernandez Salas Garfias i Urizar 
n José Maria Fernandez Zenzano Fernandez de 
natural de la villa de Ocon, de donde a la edadt 
; su rejidor, noble hijo-dalgo i hombre notable pi 
, fortuna e ilustración, Í de su esposa doiía María 
de Ballesteros, natural de Madrid, i una de las 
damas de Santiago; biznieto de don Vicente Feí 
lano i de doña María Fernandez de Balmaceda, natu- 
;ñores principales de la villa de Ocon (España) i del 
ejente de la Real Audiencia de Santiago, notable ju- 
lo español, del consejo de su Majestad, don Juan Ro- 
Ballesteros i de su esposa doña María Antonia Taforú, 
rincipal de Velletri (Italia); cuarto nieto de don Ma 
rnandez Balmaceda Beltran ¡ de su esposa doña An 
naceda i Zenzano, naturales de la vüla de Ocon; quin 
de don Juan Fernandez i de doña Ana Beltran i di; 



— 127 — 

don Pedro de Balmaceda Zenzano ¡ de su esposa doña Anjela 
Zenzano; sesto nieto de don Manuel de Balmaceda i de su 
esposa doña María Zenzano; sétimo nieto de don Juan de 
Balmaceda i de doña Ana Fernandez Beltran, naturales de 
Vizcaya i descendientes en línea recta de don Juan Ortiz, gran 
señor, privado del rei don Fernando IV i su tesorero mayor, 
que fué el primero que llevó el apellido de Balmaceda en 1294, 
tomándolo de la villa de ese nombre, villa privilejiada de los 
reyes i cuyos pobladores fueron leales vasallos de donde salie- 
ron héroes i grandes servidores. Don Juan Ortiz de Balmace- 
da es projenitor de los condes de Balmaceda, entre los que se 
hace notar don Blas Villate de la Hera, «gobernador i capitán 
jeneral de Cuba en 1875, aguerrido militar desde 1837». — 
Parece que este magnate conde de Balmaceda, es el último que 
ha poseído el escudo de armas de la familia Balmaceda. 

Entre los hambres notables de esta familia en Chile, se dis- 
tingue don Juan de Balmaceda oidor de la Real Audiencia de 
Santiago i gobernador i capitán jeneral de Chile, primero de 
su apellido venido a este pais, casado con doña Agustina Al- 
varez de Ucedo, viuda del oidor don Martin Gregorio Jáure- 
gui, sin tener sucesión, i por cuyo motivo vinieron sus sobri- 
nos i su sobrino-nieto don José María, projenitor de los ac- 
tuales Balmaceda. 

Otro Balmaceda que ha ilustrado en Chile este noble ape- 
llido, fué el santo presbítero don Juan Francisco Ruiz de Bal- 
maceda i Ovalle Aguirre, hijo del sobrino del oidor don Juan 
Francisco Ruiz de I3almaceda i de doña Antonia del Manzano 
i Ovalle Aguirre, nieta del marques de Monte Pío. 

De esta línea de Balmaceda no quedó sucesión por línea 
masculina i solo se conserva por línea femenina, por el matri- 
monio de doña Josefa Ruiz de Balmaceda Ovalle Aguirre, con 
don Francisco Valdivieso Ordoñez, padres de don Matías i de 
don José Miguel, casados con dos Cruzat. 



XXIII 



Los Toro Irarrázabal, proceden del matrimonio de un tercer 
h o del primer conde, llamado don Joaquin de Toro Zambra- 
n Valdés Carrera con doña Carmen Irarrázabal Solar. 



XXIV 



Piferrer da curiosos datos de la famÜa Toi 

El oríjen del apellido procede de la ciuda 
da en Zamora, en los llamados Campos de 
Góticos cerca del rio Duero, una de las ciuda 
de España, llamada en un principio Arbucale 

En 1505 el rei católico don Fernando V c 
Toro, proclamando reyes á su hija doña Juana i a su esposo 
don Felipe el Hermoso, estableciendo entonces las leyes qi 
se llaman de Toro. 

«De la casa del apellido de Toro, que se unió a la de Santí 
por el casamiento de don Alonso de Toro con doña Ana Sa: 
chez i Santaella, han procedido mui eminentes varones, enti 
los que se distinguen don Juan de Toro, capitán descubridor c 
las Indias» (quinto abuelo del conde de la Conquista); frai T( 
más de Toro obispo de Cartajena, venerado por santo; de 
Alonso de Toro que fué caballero ¡ maestre de la orden i 
Calatrava en 1425; ¡ doña Catalina de Toro que enlazó c( 
los condes de Barajas. 



La casa de Santos, de la cual procedió don Miguel Sant 
Fornier, aparece mui antigua ¡ solariega en Santillana de A 
turias. 

La rama de Santos que corresponde a los Toro, se fijó 1 
Andalucía i pertenece «a la clase de caballeros nobilísimos, 
hijo-dalgos, notorios en los libros del Exmo. ayuntamiento de 
Antequeras, donde se enumeran los servicios de los miembros 
de esta familia. 

Parece que tuvo su oríjen esta familia, de dos caballer is 
godos que acompañaron al infante don Fernando a la c( 1- 
quista de Antequera, llamados Sancho i Gonzalo Sancho, q e 
fueron los primeros en asaltar las murallas de la ciudad, p ir 
lo que se les premió «con merced de pingües rentas y ma) »- 
razgosj. 



entes délos anteriores, fueron don Martin de San- 
istió a las Cortes en 1427; don Andrés, arzobispo 
ra; don Bartoiomé de Santos Víllalon, rejidor per- 
ntequera i familiar del Santo Oficio; don Martías 
■guetar, tercer conde de Arjelejo; su hermano don 
antos Arguetar, visconde de Fuente Santa i conde 
; don Felipe Santos Toro Freiré Altamirano, so- 
conde de Arjelejo, pasó con el grado de briga- 
ipedicion de Buenos Aires; don Juan de Santos 
tran, rejidor perpetuo de Sanliicar ¡ quinto conde 
), por muerte de su primo don Miguel Oribe de 
oso i Santos; doña María Antonia Santos Toro 
desa de Arjelejo, por muerte de su hermano don 
José de í*eiipe Santos Toro, séptimo conde de Arjelejo í nota- 
ble militar; doña Rafaela de Santos Toro 1 Roca de Togores 
novena condesa de Arjelejo, hijadedon Miguel de Santos For- 
nier, valiente capitán de granaderos que murió peleando en 
Méjico i de doña Magdalena Roca de Togores «de distigui- 
da estirpe». 

«La casa de Santos está entroncada con la de Toro, Serra- 
no, Beltran, Freiré, Vives de Denia í Espinoza de los Mon- 
teros; con las de Toro, Fornier, Bocio, Croker de la Fuente i 
Roca de Togores en España i América, i con otras no menos 
ilustres i calificadas», 

La octava condesa de Arjelejo, fué casada con don Narciso 
Espinoza de los Monteros i Nieulant, nieto del Exmo. señor 
don Gregorio Espinoza y Aliaga, inspector de Dragones, go- 
bernador i capitán jeneral de las provincias de Cumaná, Bar- 
celona i Guayana, superintendente de la real hacienda i vice- 
prono de aquellos vastos dominios. 

Tales son los datos de la familia Toro que constan de una 
certificación «espedida en Madrid 327 de abril de 1713 por 
don Juan Alfonso Guerra Sandoval, caballero de la orden de 
Santiago, cronista i rei de armas del Rei don Felipe Ví>. 



Don Javier, Valdés Carrera, casó en primeras nupcias con 
Ȗa Ana Margarita Garcia Huidobro, hija del primer marques 



_ 430 — 

Casa Real, i segunda vez el 2 1 de Abril de 1 7S2, con doña 
ría del Carmen Saravia Morandé, hija del capitán don Fran- 
:o de Saravia Ureta Carrera ^aenz de Mena i de doña Jo- 
i Morandé Cajigal del Solar, descendiente de dona Petronila 
la Carrera Elguea; nieta de don Juan Francisco Briandde 
Worigandais Guillaume i de doña Juana Cajigal i Solar So- 
monte, Gómez de Silva de la Torre Machado i Chavez, 
)llimos abolengos. 

De su primer matrimonio, tuvo entre otros hijos, a don José 
tonio i Francisco de Borja Valdés Huidobro. 
!)on José Antonio, heredero del mayorazgo de Santa Cruz 
6 el 13 de Junio de 1791 con su tia política hermana de st 
drastra, dona María de Jesús Saravia í Morandé, con le 
; pasó a ser cuñado con su padre. 

De este matrimonio descienden los Valdés Saravia i de aqu 
Vaidés Valdés, Valdés Ramírez, Valdés Vicuña i Valdé 
icolea, en la que se encuentra radicado el mayorazgo i varía; 
15 ramas. 

Don Francisco de Borja Valdés Huidobro, ca.só en 18040111 
ia Dolores Martínez de Aldunate Larrain, hija de don Mi' 
i Martínez de Aldunate Garcés Barahona i Lísperguíer 
doña Ana María Larrain, hija del jeneral don Juan Fran 
:o Larrain de la Cerda, padre del primer conde del Asalto 
la Casa de Larrain ¡ vizconde de Santa Ana, primer juez 
ado de Santiago, i de doña Ana Josefa Lecaros Ovalle Be- 
ta. 

De aquí descienden, como ya lo hemos dicho, los Valdés 
lunate i de estos, los Gandarillas Valdés, Valdés Carrera, 
des Cuevas, Valdés O'Brien, Valdés Bascuñan, Valdés 
;ta í Echeverría Valdés. 



XXVII 



Don Josi^ An/om'o Valdés Carrera, casó el i." de Julio de 
9 con doña Magdalena Tagle Bracho, de la casa de los 
rqueses de Torre Tagle, í en segundas nupcias en 14 de 
lio de 1768 con doña Ana Josefa Larrain Salas, hija de 
. Martin Larrain Vicuña í de doña Antonia Salas Ramírez, 
cendiente de los duques de Feria. 



dro Nolaseo Valdcs Carrera, casó el 27 de May 
doña Francisca Javiera Goicolea Zañartu, hij 
José Goicolea Onederra i de doña Teresa Zana 
1, de donde descienden los Valdés, Goicolea, Za 

'anión Valdés Carrera, casó el 15 de noviembr* 
doña Tadea Bravo de Naveda i Fuenzaüda, hij 
itin Bravo de Naveda í de doña Isidora Fuenz; 
Guzman Hurtado de Mendoza. 'Don José F 
ó con la cuñada de su hermana doña Francisca 
t-eda, padres de doña Jertrudis Fuenzalida Brav 
que casó con don José Antonio Polloni Caldi 
:a Sumersu Ruiz Alcázar i Carvajal, descendi' 
ides de la Marquina ¡ de la Union i de los duque 
)s i Galindez, de los tres primeros en muí pros 



ellidodeoríjen italiano,UoT¿balo el jeneral español don Francisco '. 
[ue debo pronuncUrae Pol loai) que vino a Chile en 1740, fD¿ coit 
!0T de Talca, lugar teniente de capitán jeneral del partido del t 
protector de indios, tíilce eran sus títulos. 

atiago con doña TrAnaito de Molina Herrera i Lisperguier (el 6 de 
cscendiente del conquistador Molina, padres de don Justo Polloni 
' con dofia Micaela (Calderón de la Barca Suincrsu Kuiz Alcázar 
la del jeneral don Francisco Calderón de la Barca. 
■on df Iii B'irca, proceden det infante don Vela hijo del reí don & 
en lüK.i, primo hermano del rei don Alonso IV i nieto del rei de 
ho el Mayor. 

Vela la villa do Toledo contra los moros i pobló la ciodad de Salai 
uno do los seis famosos jueces entre el Cid, Rui Diaz i sus yerr 

bien la vilLi de Vela que con ct tiempo se ha llamado Xombsla, i a 
onso le hizo merced del valle de Áyala. 

don Vela, procede el esclarecido caballero i gran mártir de Man 
} Oi'tiz de Ciilderon, comendador de Santiago i el projenitor de 

do la Barca. Fu¿ tan esclarecido caballero como convencido cri 
recibió el martirio. 

l.iricga i castillo almenado de gran apariencia de Calderón, se encí 
a de Santillana, provincia de Astunas, montaAas de Burgos. An 
amó cosa de Villanueva, después de Estrella i últimamente 

ascendientt:B se encuentran los condes de Álava, el conde don K< 
Kt de Ayala, loa seílores de Dávalos, de YillamaSa, Sarasa i Oor 






De don Ramón Valdés í de la señora Bravo, entre oti 
hijos, tuvieron a don Miguel Valdés Bravo que casó el 5 
lebrero de 1806 con doña María Mercedes Lecaros Alcal 
hija de don José Antonio Lecaros i de doña María Rosa Al( 
de perteneciente a la casa de los condes de Quinta Alegre, i 
aquí proceden los Valdés Lecaros ¡ de ellos los Valdés Barí 
Valdés Valenzuela; don Ramón Valdés Lecaros fué cas; 
con doña Concepción León de ia Barra i López de Víllaseíi 
padres de doña Elisa Valdés Barra casada con don Fernat 
Martínez de Luco i León de la Barra, que tuvieron a c 
Luis Alberto Luco Valdés, poseedor del libro de nobleza 
doña Nicolasa Valdés Carrera, esposa del conde de la C 
quista. 

Don Ignacio Valdés Carrera, casó el 27 de abril de 1 785 i 
doña Rosa Hurtado Salinas, hija de don Jerónimo Hurt; 
de Mendoza, nieto de don Diego Hurtado de Mendoza vii 



H", lio, los condea do Castilla, los duques de Gulindei de la sangro red de Nftvi 

R^ ' rico-borne, SeFior de la casa d» Salcedo i Osorto do Piedrosa i Mendoza. 

\- El oríjen dol apellido sc^n los autores espaüoW, viene de Ortun Sanz de S; 

S^- , do de Ayala quo cayó dentro de mía caldera. 

\\ Don Rodrigo Calderún fué marques i conde de Oliva. 

Jl Los Molina segiin (kúris, Fiftryer, Mtndez SJha, Cmcalea i Argole dé Mo 

^: ' autores de jenealojía de noblezas eapailülus, descienden del infanta doa ¿lonso 

í. del reí de León don Alonso XII i de su esposa doña Bcrenguela reina de Casi 

f. Casó cuatro Teces; una de ellas con doña Mafalda Pérez, seilora de Molina, p* 

^ cual tom6 el infante el apellido de Molina i lo conservaron casi todos sus bi 

'■ descendientes. «Casú después con dofla Mayor Alonso de Meneseg, i de esto cor 

I - ció nació doña María de Molina i Metieses, que por su casamiento con el rei 

J- '. Sancho IV, celebrado en el año 1292, tuvo la gloria de sentarse eo el trono de 
tilla; Doña Mafalda fué hi{a i heredera de don Pedro Gonialez señor de Mol 

l' descendiente del coude don Manrique de Lara, a quien A/ionta du el nombre de 

í . Pedro de Lara, i Ferreira el de don Manrique Pérez de Lara.» 

í. Este don Manrique, descendiente de dou Diego Porcelo, 2. =* conde de Caal 

i' fué el primero de la casa de Lara que obtuvo el aofiorio de Molina, i casÚ con ( 

üermesenda, viacondeM de Narbuna, deudo du la casa real de Francia. 

>^- Se ve, pues, que el linaje de Molina procede de León por el infante don Alo 

w, i du los condes soberanos de Uaslilla por su esposa doña Mafalda. 

Sus ilustres descendientes, se han cstendido eu casi todas las provincias de E 

'; fia, principalmente en el reitio de Murcia, i de ella procede el conquistador do C 

V dou Jerónimo de Molina, de quieci son parientes los Salinas Watembcr du 

.-, lina, i los Molina Lisperguier de quienes descienden muchas farailia» de Chile. 

í.' Otreajal según ÍUndiburo. Don Fermin Francisco de Carvajal i Vargas. Na 

f''. en Chile en 1722, hijo de don Luis de Carvajal rejidor de Concepciou idee 

^- Luisa Alarcon i Cortés Monroi, ambos naturales de diclia ciudad: nieto de don J 

í, Marcelino Carvajal natural de Lima (que militú en Chile de maestre de cam^ 

'■■ do doila Luisa Roa de Alarcon. «.Por lo Corté» tra etta uñara dftceiulimU ik 

'j' Pfdro Corté) Mouroi. Una biznielii ile Cortés fué canalla con Alarcon». 

Uf Fué don Fermin cruzado en la orden de Santiago, alcalde ordiiiarío de Lim: 

fj-, 1750, familiar de la Inquisición, eucouiendeto del repat'timíento de Ichicuari, noi 

g^^ i ttltimo correo nuyor de las ludias, cunde de Castiliojo por su esposa i prima 



I 



— 433 — 

1 hermano del marques de Cañete i de doña María 
inas deudo inmediato de la maquesa de Montepío, 
amos decir, que de don Manuel Valdés Bravo hijo 
e don Ramón Valdés Carrera, descienden los Val- 
i, Valdés Vijil, Valdés Solar, Valdés Lecaros, Val- 
, Valdés Eastman, Valdés Roberst, Valdés Hurtado, 
irros i otras familias. — Los Larrea proceden de la 

de Larrea, de Parientes ñlayores de Guipdzcoa. 
il tienen por projenitor a don Carlos Vijil marques 
irvama, duque del Parque Í Grande de España de 
ase, lo que consta de certificación. El primer Vijit 
Chile fué don Carlos Vijil, Kamires Miranda, Rúa 
Agliata Trelics, Trelies i Carrillo, natural de Ovie- 
ió con la hija del conde de la Conquista, doña Ma- 
ncisca Javiera de las Mercedes de Toro Valdés. 
nte también de don Ramón Valdés Carrera en cuar- 
:s don Leopoldo Popelaire, hijo del varón belga del 
obre i de doña Maria Fernandez ¡ Valdés. 
lercedes Valdés Carrera, monja Rosa que murió en 
tidad, por lo que se ha iniciado el espediente de ca- 
. Cuentan que doña Mercedes era la niña mas presu- 
¡nciosa, amiga del lujo i satisfecha de su rango i de su 
, lo cual contrariaba demasiado á su virtuosa madre, 
ba muchas horas en arreglar su traje i mas tiempo 

espejo. 

che al salir de casa para asistir a un baile, de la 

calle, volvió contra la voluntad de su madre, á m¡- 

íkqüina Brun i Carvajal, 7. ' conde dol Puorto, 8 ° soñor de la VilU 
Santa Cruí de la Sierra en Kstremadurn, 11.*^ señor de Talfondo, 
rincia del urden seraneo del Perú, coronel do ejército i jeneral de la 
reino, representante de la antigua familia de Carvajal, descendiente de 

le capitán cuando en 1750 hizo a orden del brigadier marques de 
campa fia de Ilaaroohiví. 

■r¡ci')s que prestú fué ascendido a teniente coronel. Después estuvo 
rei don Fernando VI. le confirmú en el cargo de corroo mayor de las 
alio de 17íi5), le Lizo coronel i le agració a sus hijos i hermanos con 
rden de Santiago, 
el rei Carlos III catorce mil pcsoa anuales de renta; i grandeza bono* 

octubre de 1778, como gracia por haber reosnmido la corona en esa 
io de correo mayor de las Indias. 

creó duque de S.in Carlos, grande de Espafia do primera clase i le 
cal de carapo; en 1789 le promovió a teniente jeneral i 1791 le conce- 
rní do la orden de Cirios 11 1, 

>n, Buiz, Alcázar, Benavonte, Eiguiguren, Palma, etc., son paríentea 
■\ duque de Bao Carlos por líneas femeninas. 

28 



— 434 — 

lente al espejo, pero, cuentan las crónicas, que en 
iu busto en el espejo, solo vió en el, cada vez que 
imájen de un Exe Homo que había en la casa, i 
la familia, el cual lo veía vivo i manando sangre, 
resion hizo en la niña esta mas que estraña trans- 
üe abandonó el mundo encerrándose en él claustro 
¡o de las Rosas, llevando en él una vida de peni- 
dad tal, que se le atribuyen muchos milagros. 



a Carrera Ureta casó con don Marcelino Rodri- 
■o, hijo de don José Rodríguez de Mesa i de don. 
ero Delgado, naturales de Aljofrin de Toledo. 
eros son infansones ¡ el apellido lo d¡ó el reí doi 
valiente guerrero de su ejercito ¡ de su sangn 
óicos de valor. 

atrimonio nacieron varios hijos, doña Micaela, dor 
José i doña Maria Mercedes Guerrero Carrera, 
aela casó con el oidor don Domingo Martínez d 
ue, Barahona Ureta i Garro, de donde desciende: 
, Errázuriz, Irarrázabal Solar, Salas, Vargas, ett 
Dn casó con dofSa Mercedes del Prado, padres d£ 
a Corte don Ramón Guerrero Prado, casado coi 
. Vergara Echevers. 
casó con doña Maria Gayón de Celis Ureta Ca 
jí doña Josefa Guerrero Gayón de Celis casadi 
;uel de Aguirre Rojas de Argandoña Irarrázabal 
e los Aguirre Carvallo, Carvallo Aguirre, Marii 
era Aguirre, etc. 

de doña Josefa fue doña Antonia casada con e 
ñol Somarriba, de donde proceden los Somarriba 
:tc. 

lermano de doña Josefa, fué don Juan casado coi 
ca Varas Noriega Rojas de Argandoña, padres 
to Guerrero casado con doña Javíera Larraii \ 
Rita con don Ramón Lecaros; doña Carmen co i , , 
Vicuña, padres de don Claudio Vicuña y herma ffjf 'l' 
Lria casada en primeras nupcias con don Francis 



hM 



— 435 — 

co Bascuñan Ovalle, padres del famoso intendente de Santiago 
don Francisco Bascuñan Guerrero, en cuya memoria lleva su 
nombre una de nuestras calles. En segundas nupcias casó do- 
ña Maria con su primo don Juan Enrique Carvallo Noriega, 
Rojas de Argandoña, padres del coronel don Eladio Carvallo. 
Descienden de doña Maria, ademas de los nombrados, los 
Valdés Bascuñan, los Echeverría Bascuñan, Guerrero Bascu- 
ñan, Bascuñan Montes, Carvallo Cotapos etc. 

Doña Maria Mercedes Guerrero Carrera última hija de do- 
ña Rosa Carrera, casó con el maestre de campo don Miguel 
Pérez de Cotapos Villamil, i de aquí doña Mercedes Cotapos 
con don Manuel Echeverría Larrain, padres de don José Ra- 
fael Echeverría casado con doña Dolores Valdés Aldunate, 
hija de don Francisco de Borja Valdés Huidobro Carrera i de 
doña Dolores Aldunate Larrain Garcés, Lecaros; doña Josefa 
Cotapos casada con don Celedonio Villota; don Juan José Pérez 
de Cotapos con doña Manuela Echeverría Larrain, padres de 
don Juan José Pérez de Cotapos casado con doña Carmen Mo- 
rando i en segundas nupcias con doña Beatriz Silva Vergara. 




XXX 

Don Ignacio de la Carrera Ureta, de quien procede el jene- 
ral Carrera, casó con la viuda del capitán don Jerónimo de 
Cisternas Fuica Irarrazabal, hijo dd maestre de campo don 
Francisco Cisternas Villalobos. 

Llamábase la joven i hermosa viuda, en cuyo linaje encerra- 
ba las mas puras i antiguas noblezas, doña Ja viera de la Cue- 
vas Pérez de Valenzuela, la que tenia dos hermanas tan her- 
mosas como ella, que dejando larga i notable descendencia, le 
dedicamos capítulo aparte. 

De este matrimonio nacieron siete hijos; doña Damiana, 
Juan José, Francisca de Borja, Petronila, fosé Maria, Ma- 
riano Panialeon e Ignacio de la Carrera Cuevas, 

XXXI 



Doña Damiana de la Carrera i Cuevas, casó en 1776 con el 
capitán de artillería i gobernador de Valparaíso don Francisco 



o del alcabalero mayor, señor de la 
le Araoz en Oñate de Guipúzcoa, < 
iz Otárola Zaraa i Andicano i de ( 
¡ Vuela Pérez de Villalon (8). 
nonio de doña Damiana con el ( 
3 doña Dolores de Araoz i Carrera 

Antonio Figueroa í PoÍo, hijo d 
ornas de Figueroa ¡ de doña Rosí 
cto de don Gonzalo de Figueroa ¡ t 
i Olían, naturales, como también 
)ona en Granada. 

;s de Figueroa fue el desgraciado e 
el rijido, dominante i arbitrario do 

en castigo de la asonada militar di 
ibezada por Figueroa el subdito 

;mbro de la guardia de Corps ¡ el < 
esposa, nos escusa entrar a busc 
3, que por solo esos puestos, indic 



no Péreí de Villalo::, primero de so apellido 
le Villulon i de doña Maria Pérez de Orejón, r 
Villalon en Castillj* la Vieja. 
mo con daña. Lnciiina de Moraloa i Córdova, hi, 
lie doña Juana de la Barrera; nieto de doa Gi 
de Vergara. 

de don Gaspar de la Barrera i dedoDaMor 

1 de don Miguel Ortíz de Elguca i de dofia Juar 
;dro Ortiz de Elguea i de doña Catalina Miguel 

úrdova fué hijo de don Alonso d'^ Cúrdova, i 
ladre don Alonso feí viejo), qne como dijimoB 
el Gran Capitán i líe doi'ia Jlaria Siinchez de M 
KIorales el Adelantado i de doúa Inús de Leoa 

la Burrera, hija del capitán don fíaapar de h 
i, hija del capitnn i primeros conquiatadoreB do 
e doi'ia Maria de González Cabezuda, 
orno 2.° pnj. HOd) «Gaspar de la Barrera pe 
irnador Vizcanu, nacido en Carmona, i su padi 
tan estimado que le Racú el duque por compaf 
nraba con tiin buen lado. Caso con doña Luciai 
jco Martínez de Vorgara, primer oficial real dt 

fgiirii, (según Piferrer tomo 2. ° ) atuvo esta Íli 
D Jimeno Garcl.'S reí de Navarra, de donde a< 
incipalmeiite en ArngoD, Castilla, Yalencia, C« 
a Inaiai Occidentales!. 



— 437 — 

Nació don Tomas en 1749. A los 18 años de edad entró al 
real servicio en lai guardia de Corps, en la que sirvió siete 
años. Fué un valiente 1 arrogante caballero de hermosa figura. 
insinuantes maneras i de temerario arrojo. lo que le valió ob- 
tener amores reales que fueron causa de su perdición, de su 
desgraciada vida i del patíbulo en que muriera; ¡terrible ex- 
piación! 

Los amores citados, i a consecuencia de ellos, un duelo en 
que tuvo la desgracia de matar a su adversarlo, le trajo sentencia 
de muerte que al p¡¿ del patíbulo fué conmutada por el rei en 
presidio perpetuo en el castillo de la plaza de Valdivia (1770); 
escapado de ahí, volvió a España a obtener del rei o su muerte 
o su indulto, concediósele lo último, mandándole de soldado 
razo, de guarnición a la plaza de Valdivia, con pérdida de su 
grado militar. 



«El apellido de Vergara resonó entre loa ínclitos guarreros que ae djütiiiguleron 
en la mernorable b.itilla de las Navas de Tolosa (12VÍ). En k conquista de 1t»eza 
(1227). tuvo repartiiuieiito por haber nijstenkio con gloi'ia el renomlirt Ue suü nobles 
Msendiantes, Uomíugo Dinz do Vergara, sobrino do Sancbo Pilrez do Yergnra. 
Iflig;o do Vargara fué a la conquistii de Tierra Snnta con el rei de Navarra TeobaLdo 
H i con BU suegro el glorioso Kan Luis rei de Francia.s 

«Don Garcia do Vergnra hermano de don R'idrigo Sauchei de Vergira, caballero 
del firden do Santiago, fui uno do los eraltajiidoriis seculares que en 1414, fueron 
envíadiia al o^ílebro (\incilio de Constanza. iTnan Ruin da Vergara í su hermano 
Pedro Ruiz de Vergara teaoreroa del rei don Enrir|iie IV de Oastill.'i, cargo de tan- 
ti importancia en aquellos tiempos, que lo tuvieron el rei don Enrique III i su 
hermano el infante don Fernando llamado de Antequora que después fué rei d« 
An^on.B 

«En la conqniata de Granada so distinguió Pedro ile Vergnra i Franr!¡ro dp,Ver- 
jíirt; esta posó a Indias Occidentales, donde íuó capitin lie caballos mereciendo 
que el Inca Garcilasu do la Vega hiciera meuciun de su valor i méritos eii la Historia 
del Perú.« 

Escribe don Alonso de ErciHa en su poema La Arattcann i lo confirma el padre 
Alonso de Ovallo do la Compafn'a do Je^ua, que ios aeñores de la casa de Vergara so 
señalaron en la batalla en que fueron rencidoa los araucanos por el gobernador don 
G-arcia Hurtado de Mendoza. 

A don Jimono Garcói IV roi de Navarra, le sucedió don Garcia Jimeno su hijo i 
a este don Xiligo Jiménez VI rei de Navarra, i a eate don Garcia Iñiguez VII rei do 
Navarra. Fué hijo tercero de este rei don Jiraeno Garcia tronco de los Vergara i de 
loa Ochoa. Fueron sus hijos don Fortun Jiménez i don Fortuna Ochoaa. Don 
Fortun Jiménez tai el primer sefior de Veteara i don Fortunes Ochoas casó con 
doiTa Menoia hija del rei don García Sánchez, como don Ifiígo de Vergara casó con 
la hija de San Luis reí do Francia. 

Queda pues cojnprohado que, don Francisco de Vergara, el vencedor do Granada, 

só al Peni i se e.^tableció en Uhile i fué fundador de au apellide i, que pertenecía 

la ilustro ca-side loa Ver^ra en B-iparin. 

Don Jerónimo Pérez do Víllalon probó por información jurídica rendida en Eh- 

,ila, que descendiade caballeros noblca, hijo-dalgo, 

las inmediatos antecesorea h'\bian sido premiados co 

nguidas órdenes de czbaUeria. como lo veremos en el capitulo qne signe. 



— 438 — 

II, el infortunado guardia de Corps, entonces soldado 
!l)ió del rei los despachos de capitán de ejército 1 po- 
2s los de coronel en premio de sus heroicas acciones 
:rra con los indios, i por haber descubierto las ruinas 
o en Noviembre de 1792. 

atrimonio de don Manuel Antonio Fígueroa i de la 
Lraoz i Carrera, nació don Francisco de Paula Figue- 
3o con doña Rosalía Larrain Echeverría, padres del 
don Joaquín de Figueroa i Larrain priniojénito de la 
ecien casado con doña Elena Amunategui Valdés, 
; Lecaros. 

atrimonio de don Francisco Araoz i de doña Damia- 
Carrera, proceden todos los Araoz tan partidarios de 

el jeneral Carrera, que por esta causa, fueron perse- 
esterrados i despojados de sus bienes, i de ellos proce- 
a Domitila esposa de don Diego Guzman, que en 

nupcias fué casada con don Ramón Gutiérrez, doña 
s Araoz viuda de don Francisco Valdivieso de la que 

descendencia, i doña Cupertina. 



la información que tenemos a la vista autorizada por 
: armas de Fernando VI, don Francisco Zazo i RocÍ- 
ictamos los antecedentes de la familia de don Ji&n 

de Araoz, Otárola Zaraa i Andicano. 
i por ella, apoyada ademas, en los diversos autores de 
1, don Francisco de Hita, don Miguel de Salazar, don 
de Echave, Frias de Arbornoz, Diego Abalos, Juan de 
1, Lozano etc. €que uniformes contestan estar radicada 
lia en Guipúzcoa, desde los primeros pobladores de ella, 
IH distintos Solares ¡ Casas, una en el valle de Orrio, 
as Encartaciones, derivadas estas de la principal i an- 
te está en la Villa de Oñate junto a la Torre ae Gari- 
cual casa ha sido Cabeza de Vando:* contraria a la df 

aliado de la de Garibay i Lazarraga. Se han distin- 
5 Araoz en fidelidad i servicio del rei. 
íes de descifrar el escudo de armas de la casa de Araoz, 
; el jenealojista «Todos atributos de superior nobleía 



— 439 — 

los de este escudo de que deben gloriarse los descendientes 
de esta Casa». 

Consta ademas que pasaron a Indias don Juan i don Anto- 
nio de Araoz con despachos de capitán concedido por el reí. 

Vuelto a España don Juan, dotó el colejio de la Compañía 
de Jesús de Oñate en el que tenia a su deudo el padre Anto- 
nio de Araoz, «Desct^ndiente de esta Casa i compañero del 
insigne San Ignacio con quien tenian estos caballeros de esta 
Casa de Araoz, igualmente parentesco, i como dueño de ella, 
se quedó allí, i casó con doña Francisca de Zaraa, i aumentó 
i acrecentó el vínculo i mayorazgo antiquísimo de Araoz». 

De este matrimonio nació en Oñate en 1665 don Juan An- 
tonio de Araoz i Zaraa que casó con doña Maria Antonia 
Otárola de Andicano, padres de don Juan Antonio fundador 
de la familia de Araoz chilena. Doña Magdalena de Araoz ca- 
só con don Martin Oñaz de Loyola hermano de San Ignacio. 

De la misma certificación consta, que la casa de Otárola en 
Guipúzcoa es de «Parientes Mayores, Infansonada de la de 
Armas Pintar» ubicada en la villa de Arechevaleta, valle de 
Leniz de donde han salido insignes personajes i valientes 
guerreros. 

De mui antiguo se cita «aquel esclarecido varón Martin de 
Otárola, señor de esta Casa i Palacio del valle de Leniz, que 

tanto floreció su sabiduría en aquellos tiempos», casó con 
doña Catalina Galarza; sus hijos don Juan de Otárola i Galarza, 
gran literato de la real cámara de su Majestad, casó con doña 
María de Zuazo i Gamboa los que fundaron el vínculo i mayo- 
razgo con facultad de la reina doña Juana i de su hijo Car- 
los V. — Don Sancho López de Otárola i Galarza que heredó 
el mayorazgo, del real consejo i cámara de Castilla, casó con 
doña Juana Bohorques, padres de don Juan Otárola Bohorquez 
que casó con doña Juana de Zuazo Gamboa. 

De este matrimonio tuvieron varios hijos, entre los que se 
distinguieron don Juan de Otárola Zuazo, caballero del hábito 
de Santiago paje del rei; don Pedro Otárola Zuazo que casó 
con doña Simona de Urrupain, que sucedieron en la casa i 
mayorazgo, padres de don Antonio Otárola i Urrutia que casó 
con doña Juliana Garayo; hijo de los anteriores fué don Bal- 
tazar de Otárola i Garayo que casó con doña Maria Ana de An- 
dicano^ padres de doña Maria Antonia de Otárola i Andicano 
que casó con don Juan Antonio -de Araoz. 



— .440 — 

El linaje de Zaraa pertenece a la noble Casa ¡ Solar de 
Zaraa, Cabeza de Vanelo, ubicada en la villa de Mondragon 
en Guipúzcoa, hijos de esta casa, a consecuencia de las guerras 
pasaron a habitar otros lugares donde fundaron sus casas i 
solares como ser la de Navarra <íque procede del rei don 
Enrique I de Navarra, el que tuvo en una niña Zaraa á don 
Enrique de la Zaraa, caballero tan real i valeroso, que dio 
que hacer tanto a los moros, que con solo su nombre 
venció en algunos encuentros, tal era el pavor que les daba 
su presencia; i de este se precian venirlos de Navarra». Otra 
casa hija de la de Mondragon es la que existe en la villa de 
Ochandiano en Vizcaya, de donde procede don Juan Antonio 
de Araoz como nieto de doña Francisca de Zaraa esposa de 
don Juan de Araoz; biznieto de don López Fernandez de 
Zaraa Bolibar, caballero de la orden de Santiago i de doña 
Juana de Otárola; tercer nieto de don Pedro Fernandez de 
Zaraa, del hábito de Santiago i señor de la casa de Zaraa. 

A este linaje de Zaraa pertenece el marques de Zaraa don 
Luis Ponce de León, hijo primojénito del duque de Arcos, 
que casó con doña Victoria Colona i Toledo, hermana del du- 
que de Tallacos, príncipe de Paliano, 6.<^ marques de Villafran- 
ca i grande de España, llamado don Pedro Toledo Osorio, 
cuarto nieto de Pedro de Toledo que fué tercer abuelo de Ma- 
ria de Médícis r^ina de Francia, mujer de Enrique VI de 
Borbon. — López de Haro, paj. 

El apellido de Andicano tiene su oríjen en Guipúzcoa villa 
de Elgoibar, donde se encuentra la casa primitiva infanzonada 
de Parientes Mayores denominada de Andicano. 

Hijos de esta noble casa fundaron otras del mismo apellido 
en Vizcaya, en Cestona i en Mondragon. Esta última casa es 
la projenitora de la de Araoz, en la cual se han distinguido in- 
signes guerreros i hombres de letras. 

Se han distinguido entre los ascendientes, don Diego de 
Andicano que casó con doña Isabel de Zelaa, padres de don 
Juan de Andicano i Zelaa, caballero del hábito de Santiago, 
oidor de la real cancillería de Valladolid i del real i supremo 
de Castilla, que casó con doña Maria Ignacia de Loyola, deu- 
do de San Ignacio. De este matrimonio nacieron don Juan 
Antonio Andicano i Loyola, caballero del hábito de Santiago, 
alcalde de hijo-dalgos de Valladolid: don Joaquín, caballero 
de la misma orden; don Juan Tomas de la de Alcántara; done 



— 441 — 

María Saez Andicano i Zelaa i Loyola, casada con don Mateo 
de Aranguren i en segundas nupcias con don Pedro de Villa- 
rreal, cuyos descendientes entroncaron con los condes de Mon- 
terron; doña María Ana de Andicano i Loyola que casó con 
don Baltazar de Otárola, de cuyo matrimonio nació la esposa 
de don Juan Antonio de Araoz. 

«Certifico, (dice la certificación citada) a los que la presente 
vieren, que en Libros de Armería, Noviliarios, Memorias, 
Historias, Listas i Copias de Linajes, que paran en el Archivo 
de mi cargo: donde constan los Oríjenes, Armas i Antigüedad 
de las familias nobles de España i fuera de ella; Entre las mas 
Exornadas de Luftrofas Prerogativas i notorio Explendor, se 
haya la de los Ilustres Apellidos de Araoz, Otárola, Zaraa i 
Andicano, sus Armas i Blasones». 



XXXIII 



Don Jíian José de la Carrera i Cuevas, casó con doña An- 
tonia Salinas Batemberg de Molina, padres de don Juan 
Antonio de la Carrera Salinas, abogado de la Real Audiencia, 
que casó con doña Nicolasa Aguirre Boza Irarrázabal Solis i 
Agüero, hija de los marqueses de Montepío, el 2 de Julio de 

Í790. 

De este matrimonio nació doña Micaela Carrera i Aguirre 
que casó con don Diego Ureta; doña Juana con don Javier 
Dueñas, hijo del conde de Villa Oguena don Joaquin Sánchez 
de Dueñas i de doña Carmen Balbontin; doña Dolores Carre- 
ra i Aguirre casó con don Salvador Aycinena, natural de Gua- 
temala; don José María con doña Elisa Blanco, natural de 
Montevideo; doña Juana María, con don Eujenio Kammerer; 
doña Martina, con don Enrique Masson; doña Carmen, con 
don Manuel Gormaz Lisperguer Jaraquemada, padres de don 
Eliodoro Gormaz casado con doña Tráncito Araoz; doña Mer- 
cedes Carrera i Aguirre, casó con don Adolfo Brochón; doña 
A^ntonia con don Benito Maquira, tios de la esposa del mar- 
aes de Santa Coloma uno de los títulos mas ilustres de Espa- 

a; i doña Magdalena, la menor de todas, casó con don Juan 

Vntonio de Santa María. 



\ 



— 448 — 

sta familia es la conocida con el nombre de los Carreras 
Hña del Mar. 

e las hijas de los marqueses de Montepío, ademas de doña 
)lasa. conocemos a doña Josefa la esposa de don Martin 
de Larrain, padres de los Larrain i Aguirre, i doña 
iana Aguirre esposa de don Francisco Ramón Vicuña, pa- 
de los Vicuña i Aguirre. 

is otras hijas que conocemos de don Juan José Carrera i 
/as, son doña Mercedes Carrera i Salinas que casó con don 
tiel Cruzat, de donde proceden los Cruzat, Cruzat Valdi- 
) i Valdivieso Cruzat; doña Tráncito Carrera Salinas que 
condón Agustín Jaraqueniaila (9) Montaner Cisternas i 
rga, de donde proceden los Jara Ugarte, Goicolea i Jara, 
i Vargas etc. 



Don Agustín JamquemadH, fuédoici;ti'.I¡cnte ilireatodelcundedela Jara Que- 
luarquQa de Villasefior, llnmadn don Hernanilo Sotóruno del Ojo, gran sefior 
ite guerruro quo militó en 1.^00 en tiempo de Fornando V, i que fuí armado 
ro de espuelas dontcIitB en 1 Ü de mayo de e^e alio por real cédula. , 

rimcr Jaraqiiemada que vino a Chile, se llamó don Juan, caballero de la ór- 
Santiago, natural de Canarias, de quien toH croDJstas de eaoB tiempos hacen 

caballero trajo a Chile a un sobrino llamado don Diego de la Jaraquemada, 
¡ de Canarias, nacido el .'i de Agosta de 159U, hijo de don Juan Bautista So- 
I i de doña Juana Jucomor Mujioa, cuarto nieto del conde don Hernando y» 

Diego fue nombrado capitán en Itil4, rejidor i alcalde de Santiago, protector 
de indios en 1032, i por real oéduk de 2ú de joniu de 10'2t ordenó el rei u 

osen Bul esclureuidos servicius. 
eu Chile con dofia Alaria Gómez de Silva, do cuyo matrimonio noció don An- 

e la Juraquemada Silva, caballero eniinentísimo, que prestó graiidcK nervicioa 

en Santiago con doña Catalina Iturgóyen de Amuu Paatene, hija de don 
di) de Amasa Iturgóyen t de do.'iii Lucia Pnstene Justinianu. 
;stQ matrimonio nació en 2 de julio de lli8'l don José Antonio JaroquemaiJa 
, que alcanzó el grado de maestre de campo, jeneral t teniente jeneral en ITI7. 
I Copiapó con doíla Rosa de Cistcraas Fuica i Carvajal, hija del jeneral don 
ICO de Cisternas, i de doíla Maria de Fuentes; nieta del jener-il don Juan de 
as Carrillo, de don Francisco Fuica Carvajal i de doña Isabel Pasteae i Agui- 

s anteriores apellidos, bai que agregar los de sus «troa ascendientes, Cisternas 
a. Huiiado de Mendosa, Ladrón de Segarra, Riveros, Carvajal, Matienio, I^n 
Ruis i Mencscs. 

matrimonio de don Antonio, nacieron don Domingo, Melchor, Concepción 
i Antonio. 

Domingo casó con doña Cecilia Alquilar, padres de la gran patriota dof 
Faraquemada de Martines. 
Melchor Jaraquemada Cisternas casó con doAa Juana Montaner, podra 



Don Carlos Santa Maria fué hijo de don Manuel Santa 
María de Escobedo, nielo de un noble español i valiente ma- 
rino, cuyo título de Escobedo se lo concedió el rei por haber 
barrido los mares de los piratas. 

Llegó a Chile en el siglo pasado i casó con doña Mercedes 
de Lavanderos i fueron padres de don Francisco Javier Santa 
María de Lavanderos, que casó con doña Tránsito Cea i 
Diaz, descendiente del maestre de campo, don Fernando de 
Cea antecesor de los Rascuñan. 

De este matrimonio nacieron doce hijos, de los cuales, don 
Manuel casó con doña Cruz González Barriga i Carvajal; don 
Esteban con doña Carmen Ramos; don Anselmo con doña 
Pastora Cea; don Ventura con doña Jertrudis Figueroa; don 
Filomeno con doña Rosario Lira; don Hermenejüdo con doña 
Teresa Cerveró Larrain; doña Tránsito con don Manuel No- 
voa; doña Ignacía con don Luis Bascuñan Guerrero i final- 
mente, doña Rosa Santa Maria Cea Lavanderos i Diaz, casó 
con don Tito de la Fuente Santa María. 

Don Carlos Santa Maria, casó en segundas nupcias con 
doña Nieves Artigas i González Barriga, padres de don Juan 
Antonio, don Miguel, doña Carmen, doña Maria i doña Nie- 
ves Santa Maria Artigas. 

Don Juan Antonio, casó con doña Magdalena Carrera i Sa- 
linas, padres de don Carlos casado con doña Emilia Elizalde; 
don Juan Antonio, don Eduardo, don Federico; doña Lucia 
casada con don Jorje Ross; doña Emilia casada con don Ja- 

de don Agustin que fiaaú como hemos dicho cor doña Tránsito Carrera i Aguirre; 
dofia Concepción casú con dori Luis de Goicolea i Zafiartu. 

Dofia Juana Jaraqueniada Cisternas coso con don Josií Miguel del Prado, tuvie- 
roQ por hijo n don Pedro Josi^ del Prado i JaraquemaJa que cn^ú con dofta Mercedes 
Sottk. padrex de doAa Mercedes Pmdo Jai-aquemada i tfotta que chbó con don Ra- 
món Guerrero Carrera; doSa Micaela con don José Antonio Luco de Aragón. 

Don Antonio Jaraquemnda Cisternas, casó con dofia Josefa del Águila, bija de 
Ion Melchor .Tofré del Aguíhi i de doíla Beatriz Galindo de Guzman, i procrearon a 
ioña. Bafacla, Josefa Tadea i Concepción; doña tíafaela casó con don Pedro Altola- 
íuirre Pando i Patino; doña Josefa Tadea con don Santos Izquierdo Romero, caba- 
llero del orden de Montera i doña Concepción con el oidor de Lima don Juan del 
Pino Manriqaez. 

De don Melchor i la lefiora Montaner, descienden todos los Jaraquemada ac- 



— 444 — 

vi'er Villanueva i por ultimo, a doña Virjir 
rrera i Artigas. 

Doña Carmen Santa Maria i Artigas, h 
trimonio de don Carlos, casó con don Jo 
don Santiago, casado con doña Jertrudis I- 
raqueniada; don Carlos con doña Elena A 
do con doña Elisa Sarratea; don Arturo 
Peña; don Roberto con doña Ameüa Linc 
doña Teodolinda Lamarca; don Jorje con ( 
i Zuazagoitía i doña Ana Lyon i Santa I 
Rafael Anstía Urmcneta. 

Doña Maria Santa Maria i Artigas, hija 
con don Juan Miguel de la Fuente García 
hijos de don Tito, que casó con su primad 
don Alejandro que casó con doña Filomi 
de doña Filomena de la Fuente i Dueña 
rrera Artigas i García, que casó con el ab 
Frontaura Arana; don Felipe con doña M 
doña Carolina casada con don Nicomedes i 
Carmela, casada con don Juan Esteban O 
sefina esposa de don Ricardo Pérez Eastr 
don Manuel Silva Vergara, padres de doi 
don Jorje Boonen Rivera, militar valienl 
Josefa de la Fuente i Santa Maria, viuda 
doña Susana Nizen de la Fuente, casada c 
driguez Rosas de doña Carolina casada c( 
chef, i de don Santiago, casado con doña I 
cendiente del historiador Pérez García. 

Doña Petronila de la Carrera Cuevas, ca 
José de Ureta Aguirre Carrera. 

XXXV 

Don Ignacio de la Carrera Cuevas, jenei 
ja, miembro de la primera junta gubernatii 
jeneral Carrera, casó el 7 de Febrero de 1 
Verdugo, hija del oidor don Juan Antón 
i de doña Maria Juana Fernandez de Valí 

Don Juan Antonio Verdugo nació er 
abogado de la Real Audiencia de Lime 
1 748 oidor de la de Santiago. 



— 445 — 

de don Mariano Verdugo de Flgueroa i de doña 
"astillo, primo de don Francisco Gallardo Verdugo, 
tor de la real Universidad de San Felipe, otro 
frai Diego de Verdugo, notable sacerdote por su 
itracion i, todavía en esta familia de oidores i hom- 
icias, su tia doiia Jerónima del Castillo, fué esposa 
e la Real Audiencia don Francisco Ruiz de Vi- 



-¡monio de don Ignacio con la señora Verdugo, 
; ilustres cuanto desgraciados mártires de la patria, 
ra, don Juan José, José Miguel Í Luis Florentino 
erdugo. Tres hijos mas de este matrimonio murie- 
temprana edad. 

viera casó con don Manuel de la Lastra, en segun- 
con el fiscal de la Real Audiencia don Pedro Diaz 
de estos matrimonios proceden los Lastra i Carrera 
/aldés i Carrera. 

^ Aligziel, primer presidente de Chile i primer jene- 
iel ejército, nacido el 15 de Octubre de 1785, casó 
josto de 1814 con doña María Mercedes Fontecilla 
>, hija del coronel don Diego Antonio de la Fonteci- 
iña Rosa Fernandez de Valdivieso (10). De este 

ina información que tenemoB a la vista, la cual extractamos, qae tiene 
e octubre de 17)^0, debiilameote justiñcada i comprobada, dice asi: 
I los servicioa, m^ritoa, ciudad i oobleía del maestre de camfK) don 
ndcz <io Taldivieao i Arbixi'i. de bus padres í abuelos i demns aecen- 
is lie dolía Jerúnima Rosa Herrera Cabrera i Velosco, mujer lejitima 
iiy catre.» 

e Valdivieso es el fundador de esta fnmilia en Chile. 
Silvestre de alf<?rez en Sülta.e Fuú ascendido a capitán en 20 d* mar- 
jento mayor en 17:¡2, maestre de campo en 1723. 
IvEMtra en Lima en IG*!.!, hijo de don Juan Pernandea Volcr de Val- 
la Micaela de Arbizú i Contreras. 

n natural de Santa Olalla del valle de Valdivieso, hijo del alférez 
itian Fernaiidei; de Valdivieso i de doña Ana Velez natural de ese 
tastian era iiitural de Quintana í fuerou sus padres don Uarcia Fer- 
livieso i doíla María Saeni do Robledo. 

elez de Valdivieso, fué hija de don Alonso Veleí de Valdivieso i ds 
rnandez del Campo. 

a Arbizú i Contrems, fué hija de don Juan Arhizú Urquiza i de dolía 
lenez Calvo de Contreras, hija del capitán don Bartolomé Jimence 
a Maria Villaizan i Contreras naturales de la Villa de Madrid, bija 



— 446 — 

jnio nacieron doña Javiera, Rosa, Li 
vliguel Carrera i Fontecilia. 
i Javiera casó con don Francisco Ja 
uidobro i Larrain, padres de los a( 



un de Tílkizan i de doila Clara £!ujenia de Esco 
inte de los Contreru de SegoTJa, i don Bartolón) 
doria Isabel Foiiseca natural de Carmona. 
ín de ArbÍEti i Urquizi, hijo de don Juan Sarjei 
nandez do Valdiiiezo, naturales de Tartalea en el 
lan Sarjento Arbizú natural de la villa de Ali 
uan Sarjento Arbizú i de doüa Maria Urquim 

¡italina Fernandez de Valdiviezo, natural de llw 
I Campo de Yoldiviezo i da doiia Maria Lúpez. 
caballeros, nobles, de casa i Bolar conocidos.... 
Valdivieio, padre de don Silvestre, fué rejido 

nan Arbizú i Urquizrir, gecretaiio i contador < 
n de la Ciudad de los Reyes.B 
íbaatian (abuelo) rejidor jeneral i particular, po 
bien el de alférez real de la Armada i el de CRpitai 
an Veleí de Vdldiviezo, tio abuelo de don Silvest 
'onHO de AlcaU de Henares, calificador del Sai 
A.TÍla, de Murcia i Cartajena, arzobispo da Mesini 
»a del Ferrol; i don Juan su hermano, caballero 
10 Velez del orden i hábito de San Juan, i don P 
n Silvestre, fué obispo de Orense; don Joan '. 
Valladolid i otro tio de don Silvestre, don Est 
>, colejial de Salamanca, (llamado el viejo) fué oii 
Cúrdova, alcalde de cosa i cort« de la villa de 'M 
nobleza de todos los referidos i ser descendiente 
i Abadia de Tabliega Diez, la casa mas principal 
la han gozado las primeras personas de dicha t 
que para obtener dicha Abadía, han de ser le j i ti 
i8 de eUas, que lo fueron trea infantes de Castilla 
n Preste, quienes la fundaron el uño do 1023; i 
nio Fwnandez Velez de Valdivieio, tio carnal de 
Brecho que por sucesión lejítima tenia a la Abadii 
durante su vida con tas propios rentss a ella an 
nio cura beneficiado de su lugar de Santa Ola 
lo de Burgos i obispo auxilior de él, i por su mu 
tian Fernandez de Valdivieso, primo hermano 
laü altos i honoríficos, todos oriundos del vaUe de 
■eino de Navarra.r 

nismo público i notorio que el apellida de Arvizd 
Navarra, i aue el Señor del Palacio de Arviaü, e 
Tavier, cuyo blazon, esplendor i lustre de que go 
mente a don Silvestre como descendiente de ella 
don Juan Arvizú i TJrquiza, del Alf ereí Real don 
Valdivieso Bu primo hermano.» 
•rrónima Rota de Herrera Cabrera i Velasoo esposa i 
aldivieto, tiene el siguiente entroeamiento. 



I 



— 4i7 — 

Doña Rosa, segunda esposa de don Ambrosio Aldunate 
Carvajal, padres de los Aldunate Carrera. 

Doña Luisa casó con don Manuel Camilo Vial, abuelos de 
* los Vial ligarte Carrera i Serrano. 

Doña Maria Josefa, única que existe, de las hijas del jeneral 



^ 



PueroQ p^jidres de don M¡-:7ael Jerónimo, Francisco, Mariano, Isidora i Antonia 
Fernández Valdiviezo i Herrera. 

La sonora Jeróniraa Rosa de Herrera Cabreni Velasco, fué hija del maestre de 
Campo don Pedro do Herrera Volasco i de doña Isabel Cabrera i Velaaco. 

Don Pedro hijo de don Alonso de Herrera Velasco i de dofia Juana de Reina i 
Vera. Don Alonso de don Pedro de Herrera Volateo i de do fia Juana Cabrera, 
i ésta de don Bernardo de Herrera Yera natural de Sevilla i do doña Isabel de Sal- 
guero Cabrera, nobles vecinos de Córdova. 

Doña Isabel de Cabrera Velasco, madre de dofla Jerónima Rosa, fué hija del jene- 
ral don José de Cabrera Velisco i de dona Antonia de Navarrete Cabrera, i ésta de don 
Pedro de Navarrete Cabrera i de doña Isabel de Velasco Herrera, i el jeneral don Jo- 
sé de Cabrera, del gobernador de Córdova don Jerónimo Luis de Cabrera i de doña, 
Antonia do Carvajal Velasco. 

Don Jerónimo Luis, fué hijo de don Gonzalo Martel de Cabrera i de doña María 
de Garai i Mendoza, natural de Santa Fé, i esta del jeneral don Juan Garai natural 
de Vizcaya i de doña Isabel de Becerra Mendoza natural de MedoUin. 

Don Gonzalo Martel do Cabrera, fué hijo del gobernador del Cuzco don Juan 
Jerónimo Luis de Cabrera i de doña Luisa Martel de los Rios natural de Sevilla. 

Don Juan Jerónimo tuvo por padres a don Miguel Jerónimo Luis de Cabrera, ca- 
ballero de la orden de Santiago, comendador de Muré i Vtinazura i Veinticuatro de 
Sevilla i de doña Elena de Figueroa su primera mujer, natural de Sevilla, i hennana 
del marques de Cádiz que después fué duque de Arcos. 

Don Miguel Jerónimo Luis de Cabrera, descendiente do los duques de Feria, 
natural de Córdova, pasó al Pora en lóo8 i se encontró en la guerra contia Gon- 
zalo Pizarro. 

Los hijos de don Silvestre Valdivieso, son asimismo, nietos de Juan Ramírez de 
Velasco, gobernador de Tucuman, Paraguai i Rio de la Plata i fundador de la Rio ja, 
i también son descendientes de don Hernán Darías i Saavcdra, conquistador del Rio 
de la Plata i Paraguai i su gobernador durante treinta años. 

Don Juan. Ramirez de Velasco, natural de Sevilla, es bijo-dalgo caballero, des- 
cendiente de la «Real Casa de Nuestra Señora do Piscina, Patrón Divisero de dicha 
real casa, quien le recibió el pleito homenaje que hizo para entregj'irsele los nueve 
escudas do armas que le pertenecen i constan por dichos instrumentos i su fecha 
en 14 de Abríl de 1584, año en que vino de España Ramirez de Velasco a gobernar el 
Tucuman D. 

Don Juan Jerónimo Luis de Cabrera, ^ran conquistador, de grandes méritos 
i fortuna, militó en la conquista del Perú i de la Ar jen tina. 

Por el apellido de Contreras son asimismo los Valdivieso mui distinguidos. 

Los Contreras de Segovia (según Ocáris) tienen la fiiguiente jenealojía: «Hai 
novilísima familia en la ciudad de Segovia, de la descendencia de Feruan Sasa de 
Coutreras sobrino del conde Fernán González de Castilla» 'JIO. 

El conde llevó a la guerra a su sobrino, valiente i esperto militar, que ganó de 
Moros a Segovia, quedándose en ella donde le dieron lucido repartimiento i el título 
10 ric(.-home, año 923. 

Casó Fernán Sasa de Contreras, con doña Leonor Muñoz, hija del conde don Ñuño 
a deudo i cCabeza de la casa do los Guzmanes»; fueron padres de don Sancho 
''eruández Contreras casado con doña Elvira Manzanedo, tuvieron por hijo a don 
^lartin González de Contrer.\s, padres de Martin González de Contreras rico-home 



_ US — 

:asócondon Ramón Lira distinguido hombre público, 
e los Lira Carrera ( 1 1 ). 

José Miguel, casó con doña Emilia Pinto, padres de 
;ra Pinto i del héroe de la Concepción, el capitán don 
de la Carrtra Pinto. 

Juan José Carreni Verdugo, casó doña Ana Maria 
no dejó sucesión, su viuda casó con don Justo Salinas, 
^uis Carrera Verdugo, asesinado en !a plaza de Men- 
ito con su hermano Juan José el 8 de Abril de iSi8, 
n de San Martin i O'Higgins, no dejó sucesión. 



que o-nó con doilii Ana Jíufiei de Lsra hija de don Juan Nuñez de Lora 
ladr-'H de M.trtin Oonz/iloz de Coiitreras. tnmbicn ríno-bome, cas^o con 
de Haro, hermana del seüor Vizcaya; tuvieron pur hijo a don Sancho 
: Oontroras qüo cm6 con dolía ¿ni Martínez de lu Torre, nieta de Far- 
da la Torro, priíiiaro que pntró a la villa de Miidiid cuando se gané de 
i'A, por lo quo He lo hizo mei'ced de \¡í Torra qne tom6 i del apellido en 
BU acctou; fueron padre» do don Fernán G:irrÍ4 que casó con doña Cons- 
jeyvn, quo fueron padres de don Gnspnr fióinei de Cor.treraB, patrono 
L de Siiiito Domingo de Sogovia, cnaó con doíla I^eonor Rodríguez Co- 
■mana do Vasco López Coronado, Vtintitrcs maestre del firden de San- 
mi flucudit'' Fornan Lúpez de Contrenis que casú cnn dona Tei-eía Buii 
lama de la reina, ejpiisa do don Aloniio Onceno. 

lomhre de Lira suena entre los primeros conquistadores de Chile, i loi 
1 vcciuos íundadorea da Concepción. 

ton Lira, fué hijo do don Santos Lira i do doi'ia Carmen Calvo, hija seta 
on Juan Calvo natural do la provincia de Alara, qae casó en Chil^ con 
a ¿r^omedo Montero i Alcázar. Don Juan Calvo fué hijo de don Anjel 
(lufia JoBofa l'reütamero. 

tos Lira, fué hijo de don José Santos Lira i de dofia Leonarda del Cár- 
ledo, hija do don Gregorio Argomedo i de doña Rita STontero. 
i Santos Lira, fué hijo do don Tiázaro Iiira i de doñOi Josefa Contreru. 
an por consiguiente, los Lira, del condo de la Mni-quii:», i tenían relacio- 
who parentesco con el obispo don Slanuel de Aldai. Ll de Contrenu es 
Bllido de conquistadores. En 16.11 fué alcalde do Saotiagr, don Tomas 
is Aramia i Valdivia. Sobre el oríjcii del ilustro apellido de Goatrsrts, 
• ya detalladas noticias en la nota anterior. 

E!n la página 441 dijimos equivocadamente que dofia Antoiiia Carrera! 
íadtt ci>n don Benito Maqueiía, f iieron padre^4 do la esposa del marques 
'oloma, siendo qne la esposa del marques ds .Santa Colonin, hoi viuda, es 
a Fresia Oyangurei i Squetla, e&pusa de Ui binnano de don Benito Ma- 
ído don Kemijio Maqueira i por i.'0!isigu¡''r:i.-, !a coposa rkl niarqueses 
littoa do doila Antonia i de don Bcnitu, 



CAP 



stene.— Sua 
avi Pastane. 
niiiOvalle.- 
Hi\ i BaBCUilUi 
tenoaes, —Alt 

( 'lol Zapula 
jriega i Aatt 
--LiM Pastuí 
s isu desccnd 
l'astena Agu 
.a i Fliíki— , 

i Ponou do ' 
itsro dol A^ 

.5 tu no i Jasti 
reta OrdoAei 
1 Irarr^z^bal 
-Lu3 Luco i 
e loa Azúa, < 
iLirnbraao i U 



preclaros 
Chile, fij 
nguido po 
de su nac 
: a Valpai 
no mercal 
opiedad, I 
spensas o 
ínta de V. 
. ^vicuña iviackeniia. H 



Era don Juan Bautista, n 
.ta alcurnia, que se dice «1 



cion escusada», dice 
de ellas su alma valia 
lealojista de la familii 

Noticias de las casas de Pasieues i Ovalles i sus 
■lientos, declara que según se lo aseguró el insign 
enoves de alcurnias doctor Rocca, habia mui poca 
lustres de la República de Jtnova, que pudiesen tí 
le atrás la corriente de su descendencia. 

ecto, se pretendía que la antigüedad subia hasta el s 
e la era cristiana. 
se aseveraba, desde esa fecha, hasta el año 151J 

1 mencionados en los protocolos de 116 Notarios d 
;09 sujetos de la familia Pastene, entre quienes habi 
s, duques o ancianos, señores de galera i otros grar 
atarios. que sobresalieron por la riqueza, por el vale 
inior a la patria. 

7. del tronco del que fué vastago el jeneral don Jua 
Pastene, aquel que tomó tanta parte en la conquisi 
era Bonafide Pastene, el cual se presume haber v 

;1 año 1 1 40. 

iicionan los nombres de diez magnates que se dan po 

ites directos de Juan Bautista. 
ellos se cita especialmente a Antonio Pastene, qu 
de galeras; a Domingo Pastene, cuya estatua de mái 

¡da con ropaje de senador i decorada en el pedest; 

ifo, emblema de familia, dice el jenealojista, de quíe 

estos datos, haber visto en una de las salas de la cas 

orje en Jénova, donde había sido erijida en recon 
haber dejado, el dicho caballero, un legado para d( 

illas pobres; i a Andrés, padre de Juan Bautista, qu 

2Jero de San Jorje». (Aniunáteguí, Crónica de 1810 



.base la esposa de Pastene, el fiel amigo de Valdi'"' 
Lria de Balcázar <(señora de gran lustre i familia i < 
de estrecho parentesco con los condes de Lemusií 
vaniente, el tronco de la familia Balcázar, fué Ga 
2z de Balcázar, señor de Cabrera i Rivera, casado 1 



— 451 — 

!e la casa de Osorio. de la cual por lín 

1 los marqueses de Astorga i por líne; 
le Lémijs, condes de Ayala, niarqu 
os ilustres títulos. 

iría en la gran Canana i su familia \ 
r un magnate, gran letrado, que casó 
Lugo. Era aquel caballero, natural i 
rijinaría la familia Balcázar (i). 
fueron en España los méritos de la 
que en el siglo XV 1 1 el re¡ concedió 
'illafuerte al capitán don Francisco d 
íízar i Lugo, caballero de la orden c 

2 doña Cristina ha elevado a Grande 



.nJnz de Lugo, Adelantado de CaDart&s. casó 
□ Ucriuin Pora.zn du Ayala i de doüa Beatrii 



■era, fue hijo del Mariscal Pedro García do Herret 
do Enipudi» i de la casa de Ayala. (López do Har 
19 de Andrade sisrior de la caía do San-Payo do 
los Seijas que csbi cerca de Lugo, do quien descl 
gos en Castilla; i ou la turna de ZacQ fue heredad 
SeiJLiE, i firmó hqb franquezas como rico-home, 
os en campo de plata». 

i Seijas, tuvo otra hermana, doiía Beatriz de Bak 
mía da Escobar, hijo del celebre conquiatiJor don 
arroel, projoiiitores de innumerablea familias co 

sobar BLilciízar, casó con doña Hariana de los Bic 
lios, liermano de don Pedro de los Rios primer g 
írai de dofíii Bartolina de Escobar ríe loa Rios qu 
I Santibañez, caballero natural de Viscaya, vecino 

Kios, digna i virtuosa señora, fué la acusadora im[ 
lintrala, doña Catalina da Ins Kios i Lisperguur. 
bailes i G^obar, hizo relación ante la Real Audie 
uti Martin de Santibañez i su abuelo í de don Gon 
incioncs i documentos fehacientes, que uno i otro 
como ez notorio lo fué también su bizabuelo don 

iñoa . caló cotí doña Rosa do Barahona i Ureta, h 
í Ureta esposa del primer Aldunate; i en segundi 
Broa i Aguirre, hija de don Francisco de Riberos 
i Leonor Hurtado de MendoEa, Quiroga Chacón 
ar Balcázar hija de doüa Beatría de Balcázar i S 
lelos Cueras i Mendoza, de donde proceden uobU 
nos de verlo. 



— 452 — 

é de León i Molina, noveno Marques de Villa- 
I también en cuenta los méritos encarnados en 
;sposa duodécima Marquesa de Valparaiso, que 
L'ho, fué concedido a im chileno don Francisco 
ndía Irarrázabal. 

a quien aludo, al cubrirse como grande de Es- 
icia de su Majestad doña Cristina, hizo en los 
inos la historia de su familia: 
recibir de V. M. hi señalada honra de permitir- 
: primera me cubra como Grande cíe España en 
2ncia de V, M.; cumplo un deber evocando la 
5 hechos i de los títulos a que debo hoi la ma- 
le la monarquía española. En primer término, a 
n la Marquesa de Valparaiso, doña Mana del 
y, i Osorio de Moscoso i ésta a ser representan- 
cisco González de Andía i de Irarrázabal, señor 

Andia i de Irarrázabal, de las torres de Zára- 
idos. capitán jenera! de Galicia, de Oran i de 
'irrei de Navarra i de Sicilia, consejero del se- 

IV, comendador de Villoría i trece de la orden 
1 quien aquel Soberano, al crearle Marques de 
1632, no solo recompensólos altos hechos pro- 
eredados en eminentes servicios de su padre, co- 

en la guerra que dio por resultado la espulsion 
s de Granada; de su abuelo insigne conquista- 
virrei de Chile i de todos sus antepasados, en 
iracion me fuera fácil sino temiera molestar con 
no de V. M. — 

casa de Valparaiso con la familia Howard de 
|ue de Norfolt i condes de Arundel. con la de 

materna de San Ignacio de Loyola i apellido' 
.bal i de los Rccalde, Marquesa de Villahermo- 
'exeiro Rocafull. marqueses' de Albudeite con la 
in segunda de los marqueses de Benamejí, Ma- 
■alá del Valle i Grandes de España, con la de 
coso, condes de Altamira ¡duques de Sessa, re- 
ion directa i no interrumpida hasta los antiguo' 
:ranos de Carmaín i de Sautree, unidas por es 
le parentezco con la antigua real casa de Fran 
os marqueses de Valparaiso por dos jeneracio 



— 453 — 

nes sucesivas el elevado cariro de Capíta 
Corps, como tenientes jeneniles de los re: 

Llevo yo, por mi parte, el título de Mai 
concedido por uno de los antecesores de 
siglo XVII el capitán don Francisco de ^ 
casar i Lugo, caballero de \-\. orden de C;i 
tuar las hazañas con que mis mayores por I 
contribuyeron a conquistar para la coron 
Canarias, defendiéndolas despue;; con su h 
fuerzos de. estraños !nvar>ur:;s en muchas i 

Estos antecedentes, que no méritos, de 
can el alto favor que de V. M. recibo en t 
servirán también para dar mas autoridad r 
go de inquebrantable adhesión i profunda 
Reí, a V. M. i a su esclarecida dinasti 
nan i representan todas las glorias de la i 
Equivocó el Grande de España el título d 
de su esposa, don Francisco González de 
Capitán Jeticral i nó Virrei de Chile. 

IV 



Tuvo don Juan Bautista de su matrii 
Balcázar ¡ Seijas. cinco hijos que lo fuero 
Francisco, don Pedro, doña María i don 
franciscano. 

Doña María casó con don Diego S^ 
hijo del adelantado don Diego Sánchez d 
Inés de León i Carvajal i creemos que fue 
rectos de la marquesa doña María Bravo d 
esposa del jeneral don Pedro Cortéz M 
quez de Piedra Blanca de Huana. 



El capitán don Tomás Pastene, que < 
tiene una pajina brillante en la guerra de 
con doña Agustina de LantadiUa i Astudi 



— 454 — 

mencionados, fueron padres de t 
; canónigo en la Catedral de S; 
:ne de Lanladilla i Astiidillo. c 
i fama de hermosa, recatada, caí 
os últimos años del siglo XVI, I 
rzo de tropa escojida, el capitán 
I Manzano i Ovalie, mayorazgt 
a en lírica recta de Fernandc 
uno mayor del reí Fernando IV 
lijo del rei don Sancho el Brav 
lias próximo, al todavía mas far 
;br¡a el justador, señor de vari 
tmo mayor del rei don Pedro, 
están llenas las antiguas crónica 
isigne magnate a quien aludo t 
'astene de Lantadilla i Astudillí 
res linajes de los Pastene i de 

matrimonio dio nacimiento a ■ 
contaba el célebre jesuíta chile( 

irimojénito de ellos fué el capita 
Manzano i Ovalie que despue 
años en Arauco con singular i 
:Íones de los presidentes don Li 
Dn Francisco Lazo de la Vegí 

1 esposa de este caballero una c 
, Isabel Zapata de Mayorga, 
le Mayorga, caballero -íde la c 
, i de doña Constanza Arias de 
iquistador don Francisco de la 
ova. 

VI 



1 mayor de los hijos de este ma 
ez del Manzano i Ovalie, que c 
i i Pastene, su prima. Tuvo lug 
[, i el hijo mayor que de él nac 



— 456 — 

Ruifjeíio de Guzman nacido en el Toral ¡ fué 
de Campo Jeneral. Casó con una noble cü 
;qiiez de Arenas ¡ Mudariaga. 
dro Nuñez de Guzman casó con doña Pi 
lenzucla i Moraga, descendiente del «Inf 
bastilla que ganó de moros la villa de V; 
re tomó por apelÜdo». 



Liita don Alonso de Ovalle í su hermano 
; Pastene i Lanladilia, tuvieron una herí 
ustina, que dio gran lustre a sus blasone; 
onecido magnate don Jerónimo Bravo di 
2 la Pica, padres de don Francisco Bra\ 
or en el marquesado i esposo de doña 
sa i Sáenz de Mena. 

lo que este matrimonio dio oríjen a distii 
las de Irarrázabal, Meneses, Portales, B; 
larin, Ureta, Vicuña, Solar, Varas i t; 
en estos apellidos sus entroncamientos. 
:le doña Agustina, una niña de su mismo nom- 
;queña. El matrimonio de don Francisco Ro- 
zano i Ovalie i de doña María Pastene de 
vo otros hijos que los cuatro de que hemos he- 



tan don Tomás de Ovalle Pastene i Lanta- 
;abel Zapata de Mayorga, fueron el capitán 
don Alonso Rodríguez de Manzano Ovalle i 

icisco con doña Ana de Arévalo Briceño d ; 
:alde, padres de don Francisco de Ovalle qu : 
?04 en la parroquia del Sagrario de esta c - 
.na de Esparsa, hija del jéneral don Juan o : 



— 457 — 

Esparsai de doña Francisca de Jofré, todos encumbrados ape- 
llidos de la Colonia. 

Del matrimonioanterior nació don Francisco Javier Ovalle i 
Esparsa, que caso con doña Rosa Gallardo, Lispergucr i Andia 
Irarrázabal, «bisabuelo de todos los Ovallcs que hoi viven i 
hacen figura». (Vicuña ñlack^nva.-La Quintrala, p. igS), 

Don Alonso Rodríguez del Manzano Ovalle i Zapata casó 
con doña Maria de Amasa Pastene i Justiniano, su prima, 
descendiente del tercer hijo del almirante Don Juan Bautista 
Pastene, don Francisco Pastene Balcázar. 

Pero ya antes hemos visto confundida en la tercera jenera- 
cion la sangre de los dos hermanos Pastene, don Tomas i don 
Francisco, por el matrimonio del mayorazgo don Antonio Ro- 
dríguez de Ovalle i Zapata con doña Catalina de Ureta Paste- 
ne, descendiente también de don Francisco, como la esposa de 
su hermano don Alonso i mas tarde hemos de ver como la de 
estos dos hermanos entronca con la de don Pedro. 



XI 



De este matrimonio de don Antonio Rodríguez de Ovalle 
con doña Catalina de Ureta Pastene nacieron, a mas del ma- 
yorazgo don Miguel de quien ya hablamos, los relijiosos Frai 
Antonio, Frai Tomas i P^rai Manuel, i don José, don Jacinto, 
don Juan i doña Isabel de Ovalle i Ureta. 

Doña Isabel, casó con el maestre de campo don Fernando 
Nuñez de Pineda i Bascuñan i en segundas nupcias, con el 
comisario jeneral don Diego Velasquez de Covarrubias i Lis- 
perguer. 

Don Juan de Ovalle i Ureta, fué casado con doña Clara Jo- 
sefa Ri veros de Aguirre i Hurtado de Mendoza. 

Don Juan Antonio de Ovalle i Riveros de Aguirre, hijo del 
anterior casó con doña Francisca de Silva, hija de don Fran- 
cisco de Silva de Lantadilla. Valenzuela i Sotomayor i de do- 
ña Rita Ortiz de Gaete, Alvarez de Toledo i Córdova (2). 



(2) Loa Alvarez do Toledo en Chile descienden de lo3 duques do Alva según 
tradiciones, que alguien últimamente ha negado; poro es fuera de toda duda que 
sino son descendientes directos de los espresados duques, son sus deudos por línea 
colateral i proceden de su misma casa. 



una hija de este matrimonio, la señora 
)S de Aguirre, Lantadilla Valenzueia Í Huí 
:asó con su primo don Francisco Bascuñan 
o Basciifíanidc doña María Micaela de 

de don Antonio Nuñcz de Pineda i Bascí 

s permitimos por consijíuionte (Jar r.quí loa datf.B que 
io, sobre las ilustra'! rehfiiones <lo los jUvarez do T<)led< 
1497 concedió d rei Fornando V el título >le marques il 

1 Luís de'Piraoiitel casado oon dofia Beatriz de OM(irio. 
n Luis de Pimental taé hijo ctol cunrto conde do Benn\ 
I de PtiHcntel i do dofla Mnría de Pacheco coijdesa da Vi 
fia Bentris de Osorio ern hijrt do don Pedro Airares de ' 
loria Mnríit de Botan condesa de Santa Crm. 

este matrimonio nació dofiíi Mario Owrio Pímeiitel, 
franca de hiemo, que casó con don Pedro de Toledu, 
res de Toledii dui)iie ¡le Aira i do dofia Isaliel de Zúñí'^ 
n Podro fui virrei i aipiían ioiierol de Ñapólos, padi'e d 
:o, diit/ue dri Alvo, miirqin» de Villafranca. 
fsá Leonor üu Tulcclo Odorío hermana de don Pedro, i 
oÍ9 gran duqno do ToKcana, padres de don Francisco ds 
ina, <]!ie cnsó con la archiduquesa doria Juana infanta <h 
tuvieron par liija a dofia Haria de Módicis roiiia do I 
;V da Borboi!. 

u Fadrique de Tuh'dn Onorio, tambion hermano de tlon 
ilLtfranca i limiuo de Alva, casó con íli)fia Incs de Pimci 
■n García d.i Toludo Üsorio, hijo de don Pedro, oiiartii 
ae de Alvn, da Fernaridiiia 1 principe do Montalran de 
nfin i Sicilia i au capitán jciieral, i también jeneral di 
i de 8iiut¡a£ro, murió en l.'iTtt; f uú auindo cou doí)a Vi 
lio Colona i'dn la duquesa do Villona doila Juana de A: 
dos'diique dii 'l'aüauíw í principo de Paliano, lo« quí 
) de Tokio Oiiivio, diiijiiu do Tallacos, principe do l'a 
llafranca. Su hermana doüa Jlaria casó con don F.tdi 
e do Alva. 

n Podro fiiú ademas grande de Espana, creado por Feli 
tivero, comendador do ICioote, caballero de la órilen 
il de ifaleraí do Xápoles: cnsó con dofia Klíira do Jluoi 
i do MeniloKi, marque» de Aloudejar i do dofia María 
ueron pidrus de don tiarcia de Toledo Onorio deque d< 
iFÍncipo de Moutalran i do Paliano i sesto marquex Aa 
la, i jeneral de las galeras do Espina, (nisñ con (l'>:1a Mar 
todrígo de Mondón i do d:iña Ana do Mond'iia, duques 
rmanos de d-ju Pedro, fué liou [-'.idriqne do Toledo Oíq 
Bcíano qio pasó a Indias on 1(118, projtuitor de los de e 
üa Victoria l'olona i T.'leJo oaió con d jn Lii.i Pon< 
I, projenitor de tos Araos, hijo primojóniCn del duque di 

citado a los Toledo de Oiorio que es una de las ramas ( 
le pasaro o América. (Vóaso Lójiez da Tlnro.) 

apellido de Córdora de la casa del tiran Capitán i 



— 459 — 

sefa de Meneses; biznieto del maestre de campo jeneral don Fer- 
nando Nuñez de Pineda i Bascuñan i de doña Isabel de Ova- 
lie Ureta que ya nombramos, tercer nieto del maestre de 
campo don Fernando Nuñez de Pineda i de doña Magdalena 
Cea; cuarto nieto de don Francisco Nuñez de Pineda i Bas- 
cuñan, autor del Cautiverio Feliz; i quinto nieto de don Al- 
varo Nuñez de Pineda i Bascuñan nobilísimo caballero natu- 
ral de Sevilla, que casó con la señora Jofre de Loaysa hija de 
nobles conquistadores (3) 

Doña Josefa Meneses, fué hija de don Alonso de Meneses 
Bravo de Saravia i de doña Maria de Rojas. Era por consi- 
guiente nieta del presidente i capitán jeneral don Francisco de 
Meneses, descendiente de la Casa real de Portugal i de los 
marqueses de la Pica. 

la mas remota anti;?üedad. El rei clon Porlro les conoo<i¡6 el título de señores de 
.Cañete, íintecesore-* <le loa marniiGRcs de este títulr» en 11^.70. 

Loa Córdova chilenos descienden de don Alonso do Córdova el viejo «caballero 
de la casa del Gran Capitán )>. 

Don Gonzalo Fernandez <le Córdova conde de Cabra de (domares, señor de la casa 
de Aguilar, de Alcaudetc, Montemayor, ^lonturque, Montilla, Castrogonea, Habieco, 
Velbis, Cafieto, Gualdalcázar, Alcaide i Doncelas de Espojo por lus años de 1415, 
f u<!í rico-home, duque de Sesa, casó con doña María Camilo i fueron padres do Teresa 
Fernandez de Córdova, de Pedro Fernandez de Córdova i de Alonso Fernandez de 
Córdova, rico-home, que casó con doña Teresa Venegas, padres de Pedro Fe^'nandez de 
Córdova que casó con I^oonor de Arcllaiio i tnviiron a don Alonso i a don Pedro 
Fernandez de Córdova, éste sucedió en la casa i casó con Elvira de Herrera, padres 
do don Alonso i de don Gonzalo Fornandez de ("órdova el famoso ♦^ran capitán de 
de España, duque de Sesa, Terranova i Santo Anjelo. marques de Bitojito, príncipe 
do Esquilache, jen ti I hombro de Venocia, condestable do Ñapóles, murió en Granada 
en 151Í), casó con María Manrique hija de Fadriquo Manrique i de Beatriz de Fi- 
gueroa, padres de Elvira Fernandez de Córdova, duquesa do Sosa, que casó con Luis 
Fernandez de Córdova conde do Cabra; Alonso Fernandez de Córdova, hermano del 
gran capitán, casó con Catalina Pacheco, hija de Juan Pacheco marques de Yillena, 
duque de Escalona i de María Portocarrero, que fueron padres de Pedro Fernandez 
de Córdova, primer marques de Prietro, que casó con Elvira Enriquoz hija de Enri- 
que Enriquez tio do Fernando V, i de María de Luna, los que tuvieron a Catalina 
Fernandez de Córdova segunda marquesa de Priej^o, r|ue casó con Lorenzo Suárez 
de Figueroa, tercer conde de Feria, padres de Pedro Fernandez de Córdova i Figuc- 
roa, cuarto conde de Feria i casó con Aria Ponce de León i tuvieron a Pedro Fer- 
nandez de Córdova i Fi^nieroa, quinto comió de Priego, que casó con Juana Ilenriquez 
Ribera, hija de Fernando Henriquezde Uilc^r.i, segundo duque de Alcalá i de Juana 
Cortés, padres de Alonso Fernandez de Córdova quinto conde de Priego, que casó 
con su prima Juana Henriquez Ribeni, hija de Fernando Henriquez Ribera cuarto 
marques de Tarija i do Ana Jirón, paires de Pedro Fernandez de Córdova, marques 
de Montalvan. De esta misma ilustre casa procedió don Alonso de Córdova llamado 
e iejo i de los primeros conquistadores, antecesor de los Villalon i do los Vilela 
h Fontecilla, los Ossa, los Aranguiz, los Sánchez, los Guzman Coronado i otnis 
f ilias. (Véase Vlferrer i Lópoz de 1 1 aro). 

\) Don Francisco Nuñez de Pineda i Bascuñan en su Cautiverio Félix, hablando 
d ^agran opinión que como valeroso i prudente se habia ^conquistado don Alvaro 
81 oadre, nos cuenta que quiso visitarlo un agran injenio i talento conocido, i vien- 



— 460 ~ 

de Rojas, fué hija de don Francisco de Rojas 
ria de Jara; nieta de don Antonio de Rojas i 
ia Isabel de Cárcamo. 

de Cárcamo, fué hija de do;i Die^jn de Cárca- 
(; doíia Ana Maria de Azocar i Valdés. 
ior don Francisco de Salcedo obispo de Sajitia- 
le don Pedro González de Salcedo i de doñu 
ítro. I de esta dama fué sobrino nieto el esprc- 
j de Cárcamo i Vatdés. 

istres projenitores han procedido los Bascuñnn 
uñan Aldunate, Bascuñan Valledor i todas sus 



Bascuñan i Meneses, caso con don José An 
jundo conde de Quinta Alegre, 
del Carmen Alcalde i Bascuñan, casó con 
j^ica don José Miguel de Andia e Irarrázabí 
:lel actual heredero de este último título i sei 
üca. don Manuel José Irarrázaba!. 
al hijo varón don Juan Agustín Alcalde 
?.r conde de Quinta Alegre, casó con doña C 
;o i Oruna, Landa Astorga i Cañas etc. | 
¡an Agustín, cuarto conde, que casó con do 
i Ramírez, padres del heredero actual del 
^gustin Alcalde casado con doña Rosa Lecaí 



tanta fama ae enoi>ntmba tondid,) o-i una cnnia e imposíbilil 
gUBira. le compaso un romaneo que ha liecho llegar hasta tu 
IOS las aiguientca estrofas: 

Tanto por tus claros hechos, 
Valeroso Alvaro Nuñez 
Cuanto por su noble saiigre 
Son los Pinedas ilustres. 



— 461 — 

oña María del Carmen Alcalde de Cazocte, de do 
Vlcaldc de Larraiii GandarÜlas í demás hermanos. 
ambien de la familia Alcalde i Bascuñaii, los Le 

caros Alcalde. Vicuña Alcalde, Hurtado Alcalde i varias otra: 

ramas. 

XIV 



La familia de Alcalde, según el Gcnealojista español Villa 
i Pascual, tiene el siguiente onjeii i el siguiente entronca 
miento. 

El larimerc de este apellido de que hai notitíía es Juan Alcal 
de rico-home de Castilla, bajo ¡os reinados de Alonso VI i di 
Alonso VII, gran militar i conquistador de Toledo natural d 
Burgos (1,130), Señor de Quintana, Musella, Santillana i otro 
pueblos por gracia de don Alonso el Sabio, casó con doña Gon 
troda González, los que fueron padres de 

Juan Yailcz Alcalde, rico-home de Castilla, ganó de moro 
la ciudad de Cuenca acompañando en dicha conquista al r( 
don Alonso IX en 1,177, icasó con hija de la casa de Alvarad 
de Asturias, de Santillana, tuvieron por hijos a Aurejo Gai 
cía Alcalde i a Fernando Yañez Alcalde rico-home de Cast 
Ha, que también se distinguió en la toma de Cuenca como un 
de los mas valerosos. 

Don Fernán Yañez Alcalde casó con doña Toda Álvare 
Velarde, hija de la casa i solar de la villa de Santillana, i ti 
vieron por hijos a don Ruiz Fernandez Alcalde, Gonzalo Fe: 
nandez Alcalde i a Juan Fernandez Alcalde. 

Don Gonzalo, casó con Doña Isabel Gómez de Oren; 
i don Juan con doña Ana Martinez de Coció. 

Don Ruiz el mayor, fué gran militar que se distinguió en 1 
batalla de las Navas de Tolosa, i después acompañó al rei Sa 
Fernando a la conquista de Andalucía, distinguiéndose en Có 
dova i Sevilla, tuvo como conquistador repartimiento en an 
bas ciudades i fué rico-home; casó con doña Maria Góni< 
Ouintanilla i fueron padres de Gonzalo Ruiz, Ñuño Ruiz, si 
i :)r de Cojices en Castilla la Vieja, i a doña Aldonza Ruiz A 
< ,lde, que casada con Suero Martinez de Ron, fueron proj' 
1 itores de los Señores de la casa de Ron. 

Dou Gonzalo Ruiz Alcalde se halló con su padre en la ton 



— 462 — 

de Sevilla, recibió repartimiento del rei don Alonso el Sabio 
i le nombró entre los caballeros de linaje que poblaron a Sevi- 
lla. Fué rico-home de San Fernando i de su hijo el citado rei 
don Alonso el Sabio, casó con doña Juana Martinez de Ron, 
hermana de don Suero, también ya citado. 

Fueron padres de López González Alcalde, de Fernando 
González Alcalde, doncel del rei don Sancho el Bravo, Juan 
González Alcalde i Gómez González Alcalde. 

Don López el primojénito, rico-home del rei don Sancho el 
Bravo, fué dado en rehenes a don Juan Nuñez de Lara en 
1290, «fué un esforzado caballero», casó con doña Ánjela Mar- 
tinez de Escobar. 

Tuvieron por hijos á don Diego López Alcalde, Pedro Ló- 
pez Alcalde, Fernán López Alcalde i a Juan López Alcalde. 
Don Diego, rico-home de los reyes don Sancho el Bravo i 
don Fernando IV, a quien sirvió con gran felicidad contra don 
Alonso de ¿á Cerda\ casó con doña Mayor Garcia de Tagk, 
hija de don Garcia Gómez de Tagle, señor de Villa-presente i 
de muchos vasallos en tierra de ¿antillana, i de su mujer do- 
ña Tereza Martinez de Arce, hija del Señor de esta casa, tu- 
vieron por hijos a don López Diaz Alcalde, Ñuño Diaz Alcal- 
de, caballero de la Banda i uno de los que armó el rei don 
Alonso XI, el dia de su coronación en Burgos i Pedro Diaz Al- 
calde. 

Don López, Vasallo del Rei, título, superior á rico-home i 
que indicaba mayor nobleza, fué Señor de Villa-presente, fun- 
dador i poblador de Pajares i uno de los caballeros mas reco- 
mendables del reinado de don Pedro el Cruel rei de Castilla, 
quien quiso matarlo por lo mucho que intercedía por los su- 
jetos que sufrían su furia, casó con doña María Ruiz de 
Villegas, hermana del Adelantado mayor de Castilla don Pe- 
dro Ruiz de Villegas a quien mató por sus manos el rei don Pe- 
dro. 

Procrearon a doña Victoria López Alcalde, a don Diego í a 
don Fernán López Alcalde, a quien también hizo matar el rei, 
no habiendo estos tenido sucesión, heredó la casa doña Victo- 
ria López Alcalde Ruiz de Villegas, que casó con don Sue "> 
Alvares Alcalde a quien el rei don Enrique hermano de d i 
Pedro, confirió el empleo de Merino Mayor de Guipúzcoa 
6 de Octubre de 1376, i en 1383 el gobierno del principado 
Asturias. Era ademas don Suero consejero de Carreños en / 



— 4ü3 — 

Andrés, de Asturias, de Oviedo i sen 
uadalajára, e hijo de don Alvaro Suár 
de doña Ana Gutiérrez de Nevares, hi 
a en Asturias; nieto de Suero Martin 
; dos casas de San Andrés citadas, ric 
rei don Alonso XI i antes habia sido 
drea Rodríguez de Ron, hija del esciar 
ñez, Sefípr de la casa de Ron; biznie 
;alde, rico-home de los reyes don Sancl 
ando IV, i de doña Ana Fernandez i 
de esta casa, hija de Fernán González i 
yor Marañez de Cienfuegos, Señores ( 
dadores después de la famoza batalla • 
!.' Suero Garcia Alcalde, Señor del Co 
doña Maria Herniiguis Suárez, hija < 
ez de Acevedo i de doña Exániea Pa 
¿lebre héroe el conde don Suero de Caí 
Dn Men González de Amaya; cuarto ni 
Alcalde i de doña Maria Muñiz, Seño 
:ño; don Aurejo era hijo de Juan Yañ 
an Alcalde, tronco jeneral de la casa ■ 
trimonio se unieron las dos ramas de es 

ieron don López, don Alvaro i don Fra 
;. Don Alvaro heredó como primojéni 
dres en Asturias i casó con doña Ment 
uvieron una hija que por su casamiem 
casa de Valdéi; don Francisco casó 
Valdés. 

segundo, fué señor de San Andrés 
is heredades en los Gehnos de arriba i 
Picaro, casó con doña Maria López I 
cibay i Laudaverde en Vizcaya, tuvier 
z Alcalde, a don Gonzalo López Alcal 
Alcalde. 

idicó en Pajares, don Pedro casó con c 
Cuervo, Señora de la casa de Prendes 
lian el primojénito, señor de San Andi 
¡ó al rei don Juan II en las guerras 
teguesa, casó con doña Dorotea Gonzá! 
on Baltasar González de Bolivar Casíel 



— 464 — 

:illo de CogoUudo i de Hita, i de doi 
ieta de don Men González de BoHv. 
i Álava, i de doña Leonor Martínez 
menina, nieta también de don Carlos ■ 
nria Pecha i Valdés. 
imonio de don Hermán ¡ de dona De 
jpez Hernández Alcalde, González de 
nandez Alcalde, seiigr de Uncibay i 
■ios heredó su hermano don Hermán 
ña Anjela i doña Leonor Hernández . 
)ez, el mayor de los hijos, usó el apelli 
;ñor de dicha casa, sirvió al re¡ don 
iel castillo i fortaleza dé Fendilla i Alcaide de 
;n Montiel, También sirvió á los reyes Católicos en 
leí Portugal i le hicieron caballero del hábito de 
le dieron encomienda en dicha orden después de la 
quista de Granada; fue casado con doña Juana de 
¡rmana de don Gonzalo de Arroyo, Comendador 
saida en la orden de Santiago, hijos ambos de don 
González Arroyo i de doña María Gómez de Angu- 
ilustre enlace fueron hijos. 

IZO López Alcalde, don López Suárez Alcalde, ca- 
a orden de Santiago i comendador de Reina en la 
;n, que también se halló en la conquista de Granada, 
seo López Alcalde que casó con doña Beatriz Di- 
ino i doña Beatriz López Alcalde que casó coq 
;lo de Bedoya, «caballero principal» de Guada- 

■enzo como prímojénito, heredó los señoríos de San 
¡ares i Picazo i otros muchos bienes en Paredes de 
!^astilla ¡a Vieja, donde fué castellano, sirvió a los 
icos i después al emperador Carlos V contra los 
obteniendo el emplo de capitán de caballos lijeros, 
abandonó después de la batalla de Villalar donde 
o; casó con doña Isabel de Reínoso, hija de don 
ñez Beltran i de doña María de Reinoso, «familia 
luadalajara». 

nbien por hijos a don Toriblo Alcalde, a don Frai 
le que se radicó en Pajares i señor de San Andre 
ña María Sánchez de de Brihuega, hija de don M» 
ez de Brihuega i de doña María de Bedoya; a do 



— 465 — 

Pedro Alcalde señor de Paredes de Nava, que 
Ana Becerra. Don Toribio se avecindó en S; 
montañas de Burgos i casó con doña Mari Can 
principal de Salcedillo», los que tuvieron a don 
de, a don Juan Alcalde, que sirvió al rei don 
hallo en la famosa batalla de San Quintín en 15 
do de capitán de caballos líjeros, i en premio 
en tenencia el castillo i villa de Brihuega, i ai 
obtenido el de la villa de Pareja. Casó con doñi 
nandez Crespo de Belmente, natural de Parej 
Francisco Hernández Crespo, familiar del Sanl 
Inquisición i de doña María de Belmonte; en í 
cias casó con doña María Francisca de la Ri 
natural de Auñon. 

Don Toribio casó con doña Mariana del Rio 
en 1506, «:señora de las mas nobles de aquel 
don Baltasar del Rio i de doña Feliciana Alo 
matrimonio provinieron; 

Don Andrés Alcalde del Rio, don Lorenzo 
casó en Guadalajára con doña Ana Fernandez 
don Julián Alcalde de la Riva, que casó en Saín 
Isabel Vela; pasó a Indias. 

Don. Andrés nació en 1507 en 30 de Novíei 
ballero continuo de la casa real> hasta 1572 i al 
pasó a la conquista de Tunes distinguiéndose 
de su edad. Cisó con doña F'rancisca Martínez 
ñora descendiente del esforzado Hernán Sane 
llamado así por haber hecho a los moros una 
cerca de la villa de Cáceres, a la que fué de alf 
reí don Alfonso XVIII i uno de los príncipale 
res de Alcántara el año de 1213)). 

Fueron hijos de don Andrés, don Juan Alcal 
Martin Alcalde que fué clérigo, legando su gra 
hijos i descendientes de don Juan, en forma 
Este don Juan fué teniente de Alconero ma 
doña Librada Asenjo «señora ¡lustre, como j 
'on Francisco Asenjo que fué armado caballer 
ador Carlos V en Bolona {1535). 

Hijo del anterior matrimonio, fué don Juan / 
acido en 1577 i casó en 1629 con doña Ana ' 
le don Cebrian González i de doña Ana su : 



— 466 — 

idres del sesto don Juan Alcalde nacido en 1633 i que 
[657 «con la ilustre señora doña Librada Muñoz na- 
Dunin, hija de don Bartolomé Muñoz; nieta de don 
Muñoz i de doña Magdalena Noreña i de don Miguel 
i de dona Úrsula por línea materna, «habiendo por 
imiento entrado en la familia de Alcalde la ilustre Í 
ma sangre de los Muñoces». 

¡jo de los anteriores don Francisco Alcalde Muñoz, 
[e Duran, nacido en 1675, que casó en 1700 con doña 
a Gutiérrez de Marchante, hija de don Juan Gutie- 
doña Francisca Marchante, natural de Alocen; nieta 
iartolomé Gutiérrez i de doña María Carrasco; biznie- 
1 Cebrian Gutiérrez i de doña Catalina Noreña. Doña 
irrasco, era hija de don Juan Carrasco i de doña Má- 
ximo; nieta por línea femenina de don Miguel Mar- 
de doña Ana Pérez de Salcedo, biznieta de don 
Marchante i de doña Francisca Serrano. Doña Ana 
1 hija de don Juan Pérez Salcedo i de doña Francisca 



latrimonio de don Juan Alcalde Muñoz ¡ de la señora 
:. nació don Juan, el sétimo de este nombre, Alcalde 
; Muñoz i Marchante, que nació en Duran «el g de 
de 1707 i pasó a las Indias i Reino del Peni, donde 
■ito en !a ciudad de Santiago de Chile, i en atención 
ndes servicios, le dispensó la Majestad del señor don 
I, título de conde, como consta del orijinal firmado 
no i refrendado de don José Ignacio de Goyeneche, 
irio de Gracia i Justicia i Estado de Castilla, su fecha 
I sitio de San Lorenzo a 22 de Octubre de 1767, de 
despacho resulta haber tomado la denominación de 
Quinta Alegi-e, i recaer en persona noble i hacen- 
I la superior gracia de libre de lanzas i medias anatas, 
ona i a la de sus hijos i lejítímos sucesores; el cua! 

1 espresada ciudad el año de 1730 con la ilustre se- 
bel Hernández de Velasco, Cabrera Hernández d: 

Alguacil, hija del capitán don Juan Francisco Her- 

2 Velasco, Hernández de Rivera, natural de la ciudac. 



— 467 — 

na i de doña Juana de Cabrera i Alguacil, natural 
) (Perú); nieta de don Francisco Hernández de Ve- 
lona Margarita Hernández de Rivera, i por línea 
don Luis de Cabrera, natural de Granada i de doña 
uacil de Paredes i Padilla; biznieta de don Juan de 
le doña Clara tspin del Arroyo, natural de Cata- 
on Francisco Alguacil de Paredes, familiar del San- 
natural de Estrcmadura i de doña Juana Padilla, 
narques de Salinas». 



ñeros condes de Quinta Alegre, tuvieron por hijos 
don Juan Ignacio, don José Antonio i a doña Ma- 
. Alcalde, que casó en Santiago con don José Anto- 
)s, antecesores de los Valdés Lecaros, Valdés Barra 
il, Valdés Larrea, Valdés, Solar, Valdés Valdés, 
stman, Valdés Robert, Valdés Lecaros, Luco Val- 
; Valdés, Novoa Valdés i Fernandez Valdés. 
ndo conde de Quinta Alegre don Juan Agustin Al- 
nandez de Velasco, Gutiérrez Cabrera. Muñoz Her- 
: Rivera, Marchante i Alguacil, nació en 1782 en 
murió sin sucesión en Cádiz, pasando el mayo- 
in José Antonio Alcalde su hermano, que casó co- 
rnos, con doña Rosa Bascuñan Meneses. 



dejado atrás a un personaje de quien volvemos a 
ora, puesto que de su sangre se orijinan numerosas 
; importancia en nuestros días. Es este don Alonso 
! del Manzano Ovalle i Zapata, que como hemos di- 
con doña María de Amasa. 

Vlaria de Amasa fué hija de un tío carnal del primer 
don Bernardo de Amasa, fundador de su familia en 



S a Chile en 1620 después de haber prestado importan- 
icios en la armada real en el Perii. 
3on Bernardo natural de Guipúzcoa en España, de cu- 
incia su padre don ju;in de Iturgóyen había sido audi- 
:ral en 1Ó03. Era esposa de don Juan i madre de don 
lo, doña Bartolina de Amasa. 

bisabuelo don Juan de Amasa sirvió en la armada real 
cincuenta años i en 1547 sostuvo un combate entre 

i Oran contra cuatro galeotas turcas Su abuelo 

de los compañeros de Sarmiento en su desgraciado in- 
ira poblar el estrecho de Magallanes». No intentamos 
cer la hoja de servicios prestados en Chile por don Ber- 
e Amasa, vamos, por consiguiente, a ocuparnos de la 
lencia que nos dejó de su matrimonio con doña Lucia 
: i Justiniano. 



lüse el hijo varón de este matrimonio, don Pedro de 
i Pastene que casó con doña Catalina Lisperguer de 
Irarrázabal, hija de don Juan Rodulfo Lisperguer i So- 

i de doña Catalina Lorenza de Andia irarrázabal. 
la descendencia deque especialmente tratamos aquí, es 
)ña Maria de Amasa i Pastene, que como hemos dicho, 
n don Alonso Rodríguez del Manzano Ovalle i Za- 
rrón de este matrimonio tres hijos, don Tomás, doña 
'. doña Josefa de Ovalle i Amasa. 

don Tomás con doña Maria de Ureta Prado Pastene 

en 1705. 

XIX 



I Maria casó con don José de Lecaros Egosque. 
Lecaros son orijinarios del pueblo de Lecaros, uno d' 
rce pueblos del valle de Bastan de Navarra, 
las antiguo de este apellido que figura en los librof 
blan del valle de Lautun de Lecaros, figura en el añí 



2stle entonces han continuado alistados entre las fami- 
nobles del valle i gozado de ciertos privilejios. como 
ibo de Armería por ser dueños de! Palacio de Egos- 

ho palacio que se conserva actualmente, fué construi- 
87 i su penúltimo poseedor lo fué el M, I. señor don 
de Porlier i Miñano marques de Piajamar, por su es- 
a Josefa Miñano e Irigóyen, descendiente de los Le- 
[osque. 

esposo de doña Maria Rodriguez del Manzano i Ova- 
losé de Lecaros Egosque natural de la villa de !a Vc- 
ivarra, e hijo de don Pedro de Lecaros i de doña Ma- 
lí de Egosque, señores i dueños del palacio de Egos- 

don José en 1665 i después de hacer sus estudios en 
I, pasó al Perú i de ahí a Chile. Alistado en el ejército 
i poco el grado de maestre de campo jeneral 
matrimonio con doña Maria que se verificó en 1696, 
hijos a don Alonso de Lecaros Ovalle que casó con 
;efa de Rojas, hija del jeneral don Bartolomé de Rojas 
a Luisa de Amasa Iturgóyen Lisperguier e Irarrá- 

)n Alonso de Lecaros se conserva hasta hoi entre no- 
apellido de Lecaros que ha entroncado con Alcalde, 
Valdés i otras familias. 

Vlonso tuvo por hermanos á don Pedro José, doña Mi- 
aña Maria Mercedes Lecaros, de Ovalle i Amasa. 



XX 



ion Pedro José con doña Mariana Zapata i Recalde, 
Ion Jerónimo Zapata de Mayorga del Águila, Pizarro 
'ortéz Monroi i de doña Nicolasa de Recalde, hija de 
ro 2.° de Recalde i de doña Maria Briseño i Benavi- 
a del famoso capitán don Pedro de Recalde i Arran- 
nobilísimas casas de Ascoitia en Guipúzcoa, como ya 
! dicho al tratar de sus consanguíneos los Irarrázabal, 
entes de los Zenasetas, nobilísimos caballeros viscai- 
su línea materna de Arrandolaza. Casó don Pedro de 



— 470 — 
a Inés de Fonseca i Silva, dam 



XXI 



Je Briceño i Benavides ya citac 
, de los Brícenos de Arévalo 
[¡dad, sus padres í abuelos «e 
Je del Infantado í del conde de F 
iuyos cercanos los liustn'simos e 
) obispo de Cuenca i don Alonsc 
pa. 

de nuestra referencia, como los < 

de nombrar, tienen por tronco c 
iode Briceño, que con varios otrc 
en la isla del Gallo de donde lo; 
aniá don Pedro de los Rios. hern 
e la Quinlrala. 

espuela dorada a los que en aqi 
¡os-dalgo: á Briceño le fué concc' 
osé Lecaros i su esposa, procediei 
onia de Lecaros de Zapata, Ovall 
lera con el oidor don Alonso de C 

con don Miguel Cajigal de Sol; 
idas familias que llevan apellidos 
e, Cerda, Concha, Toro, Vicuña, 
rrero, Solar, Irarrázabal, Undu 
i, Montes, Infante, Marin, etc. 
i Lecaros i Ovalle Amasa, ca; 
Berroeta, hijo de don Sebastian i 
; Berroeta Araníbar Carrera, d< 

3. 

o proceden los Lecaros, Larrair 

rain Gandaríllas Í sus aliados, 1( 
o, Valdés, Echeverria. Taglc, 
arillas, etc. 

ercedes Lecaros Ovalle Amasa, c 
de Echeñiquc, de donde procede 
Echeñique Tagie, Echeñique Mi 
amas actuales. 



XXII 



'sefa Ovalle Amasa casú con el capitán don José 
., patlres de doña Maria Josefa Astorga que casó 
al don Juan de Noriega, hijo del jeneral don Diego 

i de doña Nicolasa de Ugalde i Palacios, hermana 
Colomé de Ugalde, gobernador de Tucnman, 
)s dicho al tratar de la familia Cortés, que la de 
acedía del Alto Perú, donde ocupó un rango co- 
te al que sus projenitorcs los descendientes de la 
jI gran Pelayo tuvieron en Espaíia, réstanos uni- 
,r aquí algunas noticias acerca de los projenicores 
colasa de Ugalde i Palacios, 

adres de esta seiiora, el capitán don Bartolomé de 
ural de la ciudad de Vera, en Navarra, i doña Lui- 
hija de don Fernando Palacios i Castro, natural de 
ta de don Diego de Castro i Priego i de doña 
:¡os. 

esposa de don Penando Palacios Castro, doña Ana 
; i Estrada, hija del sarjento mayor i señor de en- 
on Rodrigo Ibáñez de Andrade i doña Catalina de 
!eta de don Juan Ibánez de Vülavicencio, natural 

la Frontera, i de doña Isabel de Andrade natural 
en Estremadura, todos encumbrados personajes. 
ri de Noriega tuvo de su matrimonio con doña Ma- 
.storga Ovaile Í Amasa una sola hija, doña Rafaela 
Astorga i Ovalle que casó con el capitán don Fran- 
¡aniila i Barcena, natural del lugar de Bezana, obÍs- 
itander. hija de don Domingo de Bezanüla i de 

de la Barcena. 



XXIIl 



este matrimonio doña Rosario de BezaniHa i No- 
;asó con su primo don Vicente de Ovalle, hijo del 
campo don Gabriel de Ovalle i de doña Petroni- 



— 472 — 

luzman el rg de Abril de 1785; padres de do 
valle. 

José Tomas Ovaile Bezanüla i Noriega, fué 
le desde 3 de Marzo de 1830, hasta su muerte ; 
Marzo de 1831, casó con su tía doña Rafaela 

Francisco de Bezanílla viudo de doña ] 
;a Astorga í Ovaile, casó el 19 de marzo de 
[uaná de Bezanilla de Haro i Padilla, su sol 
a hija de su hermano don Manuel de Beza 

Familiar del Santo Oficio de la Inquisií 
igundo enlace, procede la numerosa i reía 
e Bezanilla de la cual hemos visto entroncad 
a. 

la descendencia del presidente don José To 
illa, Guzman Í Noriega. ya hemos dado cu 
. Cortés, cuando hicimos mención de las d( 
lo matrimonio del jeneral don Juan de Norii 
ños, con doña Mariana Rojas de Argandoña 
le. Allí dijimos que doña Manuela casó coi 
ernando Carvallo Ureta i Carrera, doña M; 
on don Fernando Varas Marín Aguirre Ir 
; Monroi, i nos ocupamos detenidamente de 



iegundo hijo del almirante don Juan Bautisi 
capitán don Pedro de Pastene, correjidor dt 
)razó la carrera militar el año 1576 mas o mi 
> Arana. 

: casado con doña María de Aguirre, hija d 
de Aguirre i de doña Agustina Matienzo, i 
del oidor de Charcas don Juan Matienzo. 
. don Hernando de Aguirre como ya en otra pa 
I mayor del gobernador don Francisco de / 
losa doña Maria de Torres, hija de don Ale 
de dona Constanza de Meneses. 
casa de Aguirre en Guipúzcoa, era una de la 
:a, como que es de Parientes Mayores ¡ 



— 473 — 

tenia entroncamientos con las de Irarrázabal, 
, Recalde. Araoz i otras iguales en nobleza, 
sn a Chile, un hermano de doña Maria, llamado 
e Torres Meneses, que casó con su sobrina doña 
lirre Í Torres Meneses, según consta de un po- 
en la Serena en 7 de Abril de 1612 a fojas 26 
>tocolo. 



edro de Pastene i de doña Maria de Aguirre, Ja 
Francisco de Aguirre i del oidor Maticnzo, nació 
' Pastene Aguirre. Declara este caballero en su 
orgado en la Serena a 14 de Marzo de 1671; que 
ecino feudatario de la Serena i que fué casado 
riana Ponce de León i Vega Sarmiento, hija del 
on Juan Ponce de Lcon i de doña Isabel de Pla- 
2I capitán don Juan Lázaro de Plasencia, uno de 
conquistadores, i de doña Maria de Cortés i Za- 
iegundas nupcias, casó con el maestre de campo 
.lan Álvarez de Luna, cuyos hechos son famosos 

ia Cortés i Zapata, fué hija del conquistador don 

Cortés a quien en carta especial al gobernador 

arga el rei que se atienda, pues era hijo del licen- 

sujeto de gran importancia en España i miem- 

[ consejo. 

ador don Juan Ponce de León que con tantos 
; largos años, defendió la frontera araucana i que 
autiverio entre los indios, era hijo de un nobilísi- 
Sevillano, de la casa de los duques de Arco, que 
do de su sangre, unia la distinción de su persona. 
5r el amor a la gloria, pues no carecía de fortuna, 
l1 socorro de La Gazca trayendo jente de España 
n i costa"». 

lasó a Chile en donde casó con hija del conquista- 
■igo de Vega Sarmiento, veedor i factor jeneral 



XXVI' 



:e hemos dado noticias de quien fuera c 
e León Vega Sarmiento, la esposa de ( 
Aguirre, haremos mención ahora de lo; 
nio cuya sucesión se conserva hasta e 

iS. 

Isabel Pastene Aguirre i Ponce de León 
:o de Fuica i Carvajal, hijo de don Gabr 

Maria Carvajal. 

ijo don Gabriel de Fuica de don Ferna 
de Segama i de doña Francisca de la V< 
s de Sevilla. Fué hija doña Maria de Ce 
le Carvajal Campofrio i de doña Berna 
.tienzo, nieta del gobernador don Franc 

oidor Matienzo. 
Jusepe de Carvajal, fué hijo del jeneral 
■¡o i Carvajal natural de Alcántara en E 
Mariana Riveros de F'igueroa, nieta de i 
le Figueroa ¡ de doña Catalina Ortizde ( 
írnador don Pedro de Valdivia, 
escendiente directo don Alonso Campof 
jcumento que tengo ala vista, de «íBernf 
r i capitán jeneral de Asturias, que proi 
e los Armcngoles condes de Barcelona 
pado de Cataluña i corona de Aragón, 
;n la dicha villa donde fueron muy he 
reyes de Castilla, i Juan Martínez Rocoe 
ii mismo directo i lejitimo del jeneral Al 
armado caballero por el señor reí don F 

Míinnel Roco do Carvajal i Cnmpofrio, en bu tostanie 
e 1660 nnto don Sn^ntiairo de Bocancgni, i en 1» clúuau 
em \\Tico sabsr a los dinlios mis hijüR así parn ellos con 
línoihijo lejitimo del jeneral don Alonso de Cnrvají 
ina de Riveros í Figueroa. niis Heñores i mis padres; 
■r don Juan Bravo de Carvajal i Campofrio president 
ienda. del orden de Alcántara, i el «orior don Pedro B 
Alcáiitara. jentil boiiibre del seüor principa cardenal 
lUH mercedes de mi jenealojía i que por no tener i 



"rancisco de Fuica i de doña Isabel Pastene, fuer 
hijos don Gabriel i doña Maria de Fuica i Pastene. 

Don Gabriel de Fuica Pastene casó con doña Agustina 
Irarrázabal Bravo de Saravia i. de este matrimonio, proced 
ron familias que llevan apellido de Agiiirre, Marin, Solar. Gt 
rrero, Vicuña, Carvallo, Recabarren, Varas, Echeverría i oti 
familias de Coquimbo. 

Doña Maria de Fuica i Pastene casó con don Francisco 
Cisternas i Villalobos, hijo de don Juan de Cisternas i Mir; 
da i de doña Maria de la Fuente Villalobos i Hurtado 
Mendoza. 

Nacieron de este matrimonio don Ventura Cisternas i Fu 
que casó con doña Juana de Argandoña Pastene i Salazar 
prima, de aquí procedieron los Cisternas, Cisternas Carval 
Larrain Cisternas ¡ otras familias. 

Doña Josefa Cisternas i p"uica. casó con don Clemente ^ 
rin i Riveros de Fígueroa, también su primo; de aqui prO' 
den los Marin, Solar, Solar Marin, i sus ramificaciones. 

Doña Rosa Cisternas ¡ Fuica, casó con don Antonio Ja 
quemada Amasa Iturgóyen, de donde proceden ios Jaraqi 
mada. Hurtado de Mendoza, Izquierdo, Zuazagoitia i las 
mificaciones de estas familias. 

Doña Mariana Cisternas i Fuica, casó con el jeneral c 
Felipe de Mercado, natural de San Julián de Castro Urdía 
en Santander, hijo del maestre de campo don Martin de M 
cado i Barrio i de doña Anjela de Villar Otañes, nieto de c 
Felipe Mercado i Vilknueva i de doña Mariana Santos 
Barrio. 

Don Felipe Mercado i Vülanueva, hijo de don Iñigo 
Mercado i de doña Maria Santos de Villanueva. 



Bi odichoE no In doi on enta. clñusuls n Ion dichos mis Lijos; i por entero lo vci 
ht lurán en un libro de letra <t« molde que tengo en mi poder de mi mtcenden 
je lealojía, piriL que acudan a ];» obligacifities que delien. sin fiiltnr n ellas c 
n( lies qae Ír> xon, pi>n>enilo la mim en Diox qtic c« lo mas principal para el b 
ttierU), «orno lo hicieron tos Arrofrtifolff condes de ürjel i de Barcelona, mis aai 
dientes > 



— 476 — 

Doña María Santos del Barrio, hija de don Martin del Ba- 
lo i de doña Josefa de Llabe. 

Fué la madre del jeneral don Felipe del Mercado, doña 
njela de Villar Otañez, hija de don Julián de Villar Otañez 
le doña Maria San Cristóbal. 



Del matrimonio del jeneral don Felipe del Mercado ¡ Villa 
n doña Mariana Cisternas ¡ Fuica, nació el jeneral don Venti 
Martin del Mercado i Cisternas, en Copiapó, i casó con dof 
icolasa Corvalan i Allende, hija del jeneral don Pedro Pab 
arvalan i Arias de Molina i de doña Míiria Josefa de Alie 
: Corvalan i Castilla, padres de varios hijos. 
Doña Felipa Mercado i Corvalan casó con el caballero esp 
il don Julián déla Sierra. Doña Manuela de la Sierra i Me 
do, casó con don Pedro Antonio de Goyenechea, natural ( 
ernuo de Vizcaya, projenitores de los Gallo Goyeneche 
ontt Goyenechea, Cousiño i Goyenechea i Manterola i G 
inechea. 

Doña Manuela Mercado i Corvalan casó con don Francisi 
jbercaseaux, (oficial de marina que había llegado a Chile c( 
ocedencia de las Antillas; natural de Dax, departamento • 

andes en Francia con fecha Agosto 27 de 1789 hab 

)tenido carta de ciudadanía española, en atención dice la c 
lia rea!, expedida al efecto en San Ildefonso, í;a que tenieni 
telijencía del manejo del canon, fuisteis nombrado capit; 
; artillería del puerto de Coquimbo, en cuyo empleo habí 
anifestado lealtad í amor a mí real servicio, ala patria i. . 
leos habéis casado con doña Manuela Mercado de las prim 
s familias del reino de Chile i con sucesión». 
Don Ramón Subercaseaux i Mercado, casó con doña Ma 
llena Vicuña í Aguirre, de donde proceden los Subercaseai 
srez. Subercaseaux Brown, Subercaseaux Errázuriz, Con^ ' 
jbercaseaux, Vicuña Mackenna Subercaseaux, Salas Suh 
iseaux, Vicuña Guerrero Subercaseaux, Mackenna Sube 
;aux, Larrain Gandarillas Subercaseaux. 



iria Ignacia Mercado casó con don Francisco Ja- 
a i Palacios, hijo de don Pedro de Ossa natural de 

Vizcaya, que casó en la Catedral de Santiago el 14 de Octubre 

de 1722 con doña Luciana de Palacios, hija de don Francisco 

de Palacios i de doña Luciana de Vuela. 
Fueron padres de don Pedro de Ossa, el capitán don Gabriel 

de Ossa i doña Mariana de Magüenza. 



XXX 



La ascendencia de la familia Ossa por el apellido de Merca- 
do es la siguiente: Doña María Ignacia Mercado i Cisternas 
Corvaian ! Allende; hija del jeneral don Ventura Martin de 
Cisternas i de doña Nicolasa Corvaian i Allende; nieta del je- 
neral don Felipe del Mercado i Villar natural de España i de 
doña María Josefa Cisternas i Fuica; biznieta de don Martín 
de Mercado i del Barrio i de doña Anjela de Villar Otañez, i 
en segunda línea, del jeneral don Francisco de Cisternas Villa- 
lobos i de doña Maria de Fuica i Pastene; tercera nieta de don 
Felipe Mercado Víllanueva i de doña Santos del Barrio, i de 
don Julián del Villar Otañez i de doña María San-Cristóbal 
i en segunda línea, de don Juan de Cisternas Carrillo i de doña 
María de la Fuente Villalobos i del maestre de Campo don 
Francisco de Fuica Ladrón de Segama i de doña Isabel Paste- 
ne de Aguirre, Ponce de León i Vega Sarmiento, descendiente 
de los duques de Arcos; cuarta nieta de don Iñigo del Merca- 
do i de Maria Víllanueva y en segunda línea, del maestre de 
campo don Gabriel de Fuica Ladrón de Segama i doña Ma- 
riana Campofrio í Carvajal i Riveros de Pígueroa, de la fami- 
lia de los duque de San Carlos, ¡ del jeneral don Jerónimo de 
P .stene, Ponce de León i Vega Sarmiento i de doña Mariana 
d Aguirre; quinta nieta de don José de Campofrio i Carvajal 
í le doña Bernabela de Aguirre, del jeneral don Pedro Paste- 
n i de doña Maria de Aguirre; scsta nieta del jeneral don 



— 478 — 

: Aguirre i de doña Agustina Matienzo, hija del oi- 
>, i del jcneral don Juan Bautista Pastene i de doña 
zar i Stijas. ¡ de don Pedro de Abieto hijo-dalgo de 
iona de Abieto; sétima nieta del conquistador i go- 
■n Francisco de Aguirre Í de doña Costanza Me- 
peludo de Mercado, era ya conocido en 1227, en 
nso P'ernandez de Mercado fué uno de los 300 ca- 

acompañaron a don Lope Diaz de Haro al sitio i 
:za.— Don Luis de Mercado fué médico de Felipe 
odrigo de Mercado, presidente de Granada, obis- 

virrei de Navarra fundador de la Universidad de 
n Pedro de Mercado fué alcalde de corte en 1501. 
, al nuevo mundo llevaron los descendientes de 
, merecida fama de su nombre, contribuyendo á 
poblarlas primeras tierras que descubrieron, don- 
in i desempeñaron con acierto í gloria los impor- 
>ríficos cargos eclesiástico, civiles i militares».— 



:olasa Corvalan madre de doña Maria !gnacia 
é hija del jeneral don Pedro Pablo Corvalan i de 
Josefa de Allende; nieta de don Antonio Corvalan 
tural de Buenos-Aires i de doña Magdalena Arias 
le don Ignacio Corvalan i de doña Josefa Corva- 
i; biznieta del maestre de campo don Bernabé de 
doña Lorenza de Fuentes Pabón; tercera nieta 
decampo don Juan de Allende Vilela descendien- 
hoa de los Reyes de Navarra, i de doña Costanza 
Escobar i de don Nicolás de Suloága natural de 
; doña Mariana de Bendesu ¡ de don Bernabé de 
jón i de doña Luisa de Escobar i Sáenz de Mena; 
del capitán conquistador don Miguel de Bendesu 
na Quinteros naturales de Viscaya, i del maestre 
)n Luis de Fuentes Pabón i de doña Leonor Al- 
■denas, i del licenciado don Cristóbal de Escoba- i 
aliña Sáenz de Mena; quinta nieta de don MÍgi el 
¡ de doña Francisca de Sisa de Ochoa natura,es 
i de don Diego Fuentes i Pabón veinücuatro it 



— 479 — 

Jerez i de doña Teresa Riquelme de Inojosa, de don Alonso de 
Alvarado maestre de campo i gobernador de Concepción i de 
doña Catalina Cervantes, del jeneral don Luis de la Cueva i 
de doña Mariana Balcázar i Escobar, i del capitán don Fran- 
cisco Sáenz de Mena i de doña Mariana Riveros de Figueroa; 
sesta nieta del capitán don Luis de las Cuevas i de doña Cata- 
lina Mendoza i del capitán don Alonso de Escobar i de doña 
Beatriz Balcázar; sétima nieta del capitán don Andrés Jimenes 
de las Cuevas i de doña Catalina Monteagudo, del capitán don 
Francisco de Riveros i de doña Teresa de Figueroa i de don 
Cristóbal Martinez de Escobar. 



XXXII 



En Chile, el primer entroncamiento de los Ossa, fué como 
acabamos de decir, con la familia de Palacios i Vilela ambas 
de reconocida nobleza (5). La antigua casa de Palacios ha man- 

KjS) La familia de Palacios^ su jenealojía es como sigue: doña Luisa o Luciana Anto- 
nia Palacios, fué hija de don Francisco Antonio Palacios i de doña Luciana Vilela; 
nieta de don Pedro Palacios natural de Lima i de doña Antonia de Arístegui su se- 
gunda esposa, natural de Oñate, de nobilísima estirpe; biznieta de don Ambrosio 
Palacios i de doña Lorenza do Elorday naturales do San Sol en Castilla i de la villa de 
Hoyon en Álava, i de don Andrea Arístegui i do doña Lucía de Querajasu; tercera 
nieta de don Fabiano de Palacios i de doña María de Floros, naturales de San Sol i 
de don Juan de Elorday i de don a Francisca de Lazarraga naturales de Oñate, <rtodo8 
hijos-dalgo notorios, limpios de toda mala raza, i de ilustre i antiquísima ascenden- 
cia, descendientes en línea recta do la Casa Solar i Palacio de Palacios i del Lugar 
de Lutjiiin en Navarra»; cuarta nieta de don Juan de Palacios señor de dicha casa 
de Luquin i de la de Elorday i Lazarraga en Oñate i de don Jorje Elorday. 

Los Vilela descienden de don Jiineno Garcés cuarto rei de Navarra, padre de don 
García Jiménez quinto rei de Navarra, el que tuvo a don Iñigo Jiménez sesto rei de 
Navarra, le sucedió su hijo don García Iñiguez séptimo rei de Navarra. Fue hijo 
tercero de este rei don Jimeno (Jarcia tronco de los Vergaras i de loa Ochoas, pues 
sus hijos don Fortun Jiménez fué el primer señor de Vergara i el hijo segundo lla- 
mado don Fortunes Ochoa, fué el projenitor de los Ochoa, que casó con doña Mencia 
hija del rei don García Sánchez. 

Los Vilela ti i troncaron con los Ochoa de esta réjia casa, antes de 12á0. El apellido 
de "Vilela o Yillela que es el mismo, se tiene noticia de él desde el año 78 de nuestra 
era, por una santa llamada Yiiela que murió por abrasar la fe de Cristo i, por esto 
los Vuelas en su escudo tienen cuatro llaves cruzadas, por haber sido compañeros de 
San Pedio i fervientes cristianos, i que eran ya en esa época ftSeñores de la Casa i 
Torre de Vilela». 

Después se tiene noticia de don Juan Ochoa de Vilela, señor do la casa de Vilela, 
que se halló en el sitio de Jibraltar al servicio del rei Fernando IV i murió en 1300, 
el cual ei-a décimo-tercio abuelo de doña Lucía Antonia Palacios antecesora de los 
Ossa, i mas o menos en el mismo grado, abuelo de los Fontecilla, de los Araoz de loa 
Villalon, Aranguiz i otras familias. 



— 480 — 

Chile i al Peni sus representantes en diverí 
Villela o Vilela a la cuál pertenece la esposa 
a doña Mercedes Fontecilla, Valdivieso i V 
a la mayor antigüedad de España, pues coi 

de Vilela, hijo del auterior, fuá padre de Pedro Ortiz i de G 
:s proceden los señores de in casa de Vitola, 
'edro Ortiz sirviú at reí don AlonzD X[ ei> U toian, de Alg 
! la seriorn Palacios; casó con doña Iiies de Alcilza, fueron ; 
lépeí de Vilela, rico hóine del rei don Pedro, tuvo por hijo a 
, también rlcohome i fiador del rei en los capitulacionea de ' 
ie este señorío don 'l'ello i doña Juana; don Juan Saucliei 
ior, sirciú al rei don Juan I i murió va I leu te tn ente en la bit: 
tra los portugueses; fu6 padre de don Juan Banchez de Vili 
:e, rico lióme, investido de facultad real i fiador del rei don E 
de Alencaste, fundó mayorazgo en la casa de Vilela en 141 
casa con doGa Teresa Gómez de AbendaGo, fueron padres d 
Vilela; casé con doíia Mayor González de Abendaño en 1471 , 
fes don Enrii^ue IV i de los reyes Catúlicoa i aaistió a la bata 
B vizoainos, a las Ordenes del conde de Haro, salvando el eje 
i su intelijencia; su hijo Fortun Sanoliez casó con doila Sane 
.vieron por hija única a doña Mayor de Vilela que casú coi 

que pasé a ser señor de la Casa de Vilela, hijo de Martin ] 

1 doña Elvira Carrillo de AcuQa, adelantados de Castilla i sei 
daQo, militar famoso en la guerra de Granada, tuvieron por 1 
de Vilela, casú con doña María Manrique Butrón de Mujica. 
a de Navarra ncaballero mui particular, Persona tan conoc 

Su hijo don Pedro de Vilela, caballero de la urden de Sai 
matanza de Moya i sirvió con gran lustre al rei don Felipe II 
oriscos cu Granada; tuvo por hijo a don Podro de Vilela seili 
:3SÚ con doüa Isabel Zorrilla i Arce, f ui^ caballero de la úrdi 

militar de nota, floreció en IGO.i a IG'M. 

uan Vilela ilaurique tio de don Pedro de Vilela, fué comenda 

ligo en Aragón, presidoute de Guadalajára, reformó la Eea 

en Méjico, consejero de ludias i su presidente, consejero de 

'edro de Vilela i Morga casado con la señora Zorrilla i Arce, 
edro de Vilela Zurrilla i Arce, señor da la cosa de Vitebí 
de Escalante doíia Man'a de Zorrilla i Arce su tLi, en las caí 
lia, Arce i Basnabe, fui; notable militar i jentil hombre do i 
indo a don Juan Garcías de Vilela que casó con doña Agu 
lural de Guipúzcoa, padres del capitán don Pablo de VÜela i I 
jima en IStili, estableciéndose después en Santia^, casé c 
I Villalon Córdova i Morales i fueron padres de doña Aguí 
icida el 7 de Enero de li)70, que casó con don Francisco Pal 
a doña Lucia Antonia Palacios que casú con don Pqdro üss; 
a Francisco Javier Joaquín Osaa Pal.-tcios, que casó con d< 
ado, i hé aquí reunidos todos los troncos de la familia 0.isa. 
ios falta para completar el lustro de lata fatnilia. a^ivgar el 
lidos que hemos visto han entr.tncidi con la de Vilela. 
(a, uno de los apellidos de don Pedro Palacios pertenecí 
casa de Castilla la Vieja, la que tiene muchas propiedades 
!n Zoba, Prueaga, Maran, G:indirj, Cañedo, Santelices, "^ 
,a de los Monteros, Salinas, etc, 

jllido de Arce, pertenece a la noble casa i señorío de Arce, q 
do renta, le pertenece también el aeñorio de San Vicent 



— 481 — 

;énticos que tiene orijen en la cas 
on Jinieno Garcés cuarto reí de I 
Villela venido á Chile, casó en . 
Córdova i Morales, familia de 1; 
:ia colonial, pues contaba entre s 
órdova, que como dijimos al hab 
Coronado, era reputado como mié 
Capitán don Gonzalo de Córdov; 
)Íego Sánchez de Morales ¡ su es 
irvajal, de la familia de los duque 
5 de casi toda la nobleza chilena. \ 



XXXIII 



le la larga escursión que nos ha sii 

la descendencia de doña Isabel P 

Sarmiento, diremos que su otra 

ó con don Melchor Campofrio de 



ahora hablar del hijo varón don 
; Leen, Vega Sarmiento, de quie 
lo Pastene Aguirre, en su ya c¡l 
jará su casaí>. 
Jerónimo gobernador de Tucuma 



on del rei don Enrique III a García de Are 
lentú los bienes de esta casa con loa seSorios 
ISO, i con el do Butrón i Encartacionea, 
e casa entroncada con la da los condestables á 
os casas i torres de Basabe i Counnion. Soi 
bia, patronos de Colina, Velorado i Vaídarejí 
«cion a que me refiero, de la obra del padre f 
ónica Peruana, i en la obra Yida de San Pedr 
in de la familia Mercado, Palacios, Ossa, Vili 
un libro i Árbol jenealójíco debidamente le^ 
acario Ossa. i lo que de dichas familias trata. 
Piferrer, Lopes de Haro, Henao, etc. 
L la nota anterior el orijen de los Ochoa, i 



otorgado en la Serena el 6 de Diciembre de 1688, de- 
]ue es casado con doña Leonor de Salazar i Valencia de 
natural de Lima i relacionada con las mas altas noblezas 
rií. 

ia Leonor dama limeña de encumbrado oríjen, era hija 
dor de Lima don Bartolomé de Salazar i de doña Leo- 
ilencia de León, de la casa de los condes de Casa Va- 

elevados por don Alfonso XII a Grandes de España 
mío de los servicios prestados en España i América por 
tepasados. 

ia Leonor de Salazar otorgó su testamento en la Serena 
le Octubre de 1696 i, en él declara por sus hijos a don 
nio i a doña Bartolina Pastene i Salazar. 



1 Jerónimo Pastene i Salazar, casó en Tucuman con do- 
bel de Herrera Veiasco, descendiente del gobernador 
írónimo Luis de Cabrera hijo de don Miguel Jerónimo 
e Cabrera caballero del orden de Santiago, comendador 
re i Benazura i Veinticuatro de Sevilla i de doña Elena 
;ueroa, natural de Sevilla, hermana del marques de Cá- 
; después fué duque de Arco. Descendía ademas don 
no Luis de Cabrera de la casa de los duques de Feria. 
anterior matrimonio nació una sola hija llamada doña 
Catalina. 

XXXVI 



a Bartolina Pastene i Salazar casó con el gobernador 
;uman don Tomas Félix de Argancloña, natural de Ca- 
jo del almirante don Gaspar de Argandoña i de doña 
de Alicante natural de Sevilla, caballeros nobles, hijos- 
de la antigua i nobilísima Casa i Torre de Argandoña. 
Gaspar principió su carrera con plaza de alférez en la 
1 real i llegó, en breve, a obtener el grado de almirante; 
rde en el Perú fué capitán de la guardia del virrei con- 
Castelar i rejidor i teniente de capitán jeneral de Gua- 



se le concedió i 
Tucuman que conservó hasta su m 



Del matrimonio de doña Bartolín 
Tomas de Argandoña, nacieron el 
go de la catedral de Quito, el doct 
po del Tucuman i después arzobisf 
doña Mariana, doña Bartolina i < 
Pastene i Salazar. 

Don Miguel casó con doña Andi 
su descendencia entroncó con los < 
te último apellido, vino a Chile de: 
uno de sus ascendientes don Edmt 
a consecuencia de las persecución' 
en Irlanda. Según ellibro que traje 
bleza, dos anales del reino de Irlai 
llenos con los nombres preclaros d 
citado libro, toda la ascendencia 
alianzas. 

Doña Mariana casó con el mar 
Huana, jeneral don Diego Montei 
roi, i en segundas nupcias con doi 
peje. 

XXXVI 



Doña Bartolina Argandoña Pa 
Jeneral don Francisco de Rojas i 



(7) Dofla Ana de Quzman í CúrdoTn, madn 
Gn^man, vecino encomendero de loa inilina dt 
nieta del sarjento mayor don Luis de Giwin. 
lijimos que era descendiente directo d« los di 
¡guionte de Guzmait el Bueno; futí agraciado 
LamuB can la encomienda de indios del put 
tice la merced, a sua servicios prestidos en I 
capitán i caadillo en el Rio de la Plata i haber 
■OB puestos hasta el de sarjento mayor; por 
</<M muehot i butnot terv'icio» que preslaron a 



— 484 — 

trimonio nacieron los siguientes hijos: doña í 
men Rojas de Argandoña Guzman i Pastene, q 
maestre de campo don Felipe de Esquivel i P¡z 
donde han procedido ios distinguidos personaje: 
i don Francisco Marin ¡ su hermana doña Me 
de Solar, procedieron también doña Quiteria ^ 
sus hermanas i ei señor senador don Manuel Re 

Doña Petronila Rojas de Argandoña Guzman 
só con el maestre de Campo don José Antonio 
reno, de donde procede el senador don Federico 
tez Monroi, nieto de los marqueses de Pied 
Huana. 

Doña Bartolina Rojas de Argandoña Guzman 
só con el maestre de campo don Ignacio de Agui 
rrázabal, Bravo de Saravia i Carvajal, por dondf 
dicho, se ha conservado hasta el presente el apellid 
tador Francisco de Aguirre entre nosotros, de 
den los Guerrero, Aguirre Carvallo, Carvallo / 
ra Aguirre. Procedió también de este tronco, 



e MeneseB. 

La familia Coronado procedia de Galicia i tomú el apellido de 
denoinina Coronado. Argotc de Molina refiere aque el rei don A 
adelnntado mayor de las fronteras de Jaén a don Basco ttodríg 
maestre de Santiago, natural de Galicia, donde es muí noble este 
de este linaje se ven en el convento do Santiago de Sevilla, en e 
lleros de su Hobreiiombre, que son en cnmpo rujo nn loon dorado 
i sobre azul, ocho ñores de lis de plata. Muriú cSte maestro en d 
Coronados descienden de los royes de Francia, de donde vinieron 
run su casa solariega». 

Se mencionan como personajes notables de la familia de Corone 
don Joan Vázquez toi-onado ilustre en annüs natural de Salamai 
Vasqnez Coronndo. gobernador i capitán jeneral de la nueva Gali 
Gompostela. conquíató a Sachipita, Guajatan, Yocakn i sus prorii 
conquistó ademas las provincias de los Telcoquines, Chio, Melta, 
nado i los publi'> de españoles; descubrió i conquistó la Tierra 
Acaz, Zivola, MaLlatan i la provincia de los Corazones, i fundó i 
San Jerónimo; coníjuistó loa valles i llanos de Senoray, i descubr 
bo, la tierra do la Florida, «poniendo en el dominio del emperadi 
estas rejionea i jantes, i fué el primer espaüol que puso la crui ( 
yace sepultado en Mi^jico en cuya ciudad iinl noble linaje de Coto: 

Se mencionan ademas a doña Leonor Vasquez de Coronado, señ< 
de Yutula i quinientos vasallos arriba; don Gonzalo Itodrigucz de 
dador de León, i su sobrino don Basco López do Lemus Coronadi 
tiago; fué Pedro Coronado comendador da Lares en la orden ds 
de Santia(;o; Alonso Diai Coronado, comendador de Villafrauca. 

Los Rodríguez de Coronado «on s^cendientes de los nobles i f 
negros de Segobia, de donde proceden los Valdivieso de Cbile. 



— 485 — 

1 i Agiiirre. nieta de los condes de Villaseñor, que 
Dn Joaquín Echeverría Larrain, de donde proceden 
1 Echeverría, Figucroa Larrain, Echeverría La- 
Jarillas. Fué hermana de doña Rafaehí doña Luisa 
1, esposa de don José Gaspar Marin su primo, gran- 
tas, padres de dona Mercedes Marin de Solar í de 
ra Marin. 

Dsible pasar adelante sin dar noticias sobre los as- 
de personajes tan importantes, i pertenecientes a 
uida familiíi. Tomando a don Fermín Marin uno de 
:s importantes de esta familia, tenemos la siguiente 
a. 

sé Fermín Marin Agiiirre. fué hijo de don Ventura 
e doña Isabel de Aguirre, hija de don Francisco de 
Cortés Monroi i de doña Micaela Lisperguer Ira- 
Ion Ventura Marin híjo de don Clemente Marin, í 
osefa Cisternas, hija de don Francisco Cisternas 
i de doña María de Fuica Pastene Campofrio do 
Aguírrc. Don Clemente Marin hijo de don Gazpar 
± doña Inés de Riveros Suárez de Fígueroa ¡ Ortiz 
Don Gazpar Marin, hijo del capitán don Juan Do- 
[arin, caballero español tronco en Chile de la larga 
da familia de Marín, que casó con doña líaltazara 
i Aguirre, hija del jeneral don Juan de Godoi i de 
ú de Aguirre, hija del conquistador don Francisco 
; i de doña María de Torres Mcneses. 
cerco de la ciudad de Sevilla hubo un caballero lla- 
R, caballero ínfanson que se considera el tronco de 
o líneas de Marin de Andalucía, cuyo principal 
asa Solar fué en CiezaSi. 
Luis Marin se halló en la guerra í conquista de 
en la entrega de la ciudad de Armería donde tuvo 
ito de tierras í de casas i fué rejidor perpetuo.» 
aríana Rojas de ArgandoñaGuzínan i Pastene, casó 
ral don Juan de Noriega Ugaldc í Palacios. Su hí- 
muela, casó con el coronel don Fernando Carvallo 
rera, padres del doctor don Pedro Nolasco Carvallo 
e la Universidad de San I'elipe, primer profesor de 
I Instituto Nacional, caballero que prestó grandes 
la instrucción, 
hija doña Maria del Loreto Noríega Rojas de Ar- 



gandüña, casó con don Fernando Varas Marín, 
rrázabal ¡ Cortés Monroi, abuelos del célebre i 
dente de Santiago don Francisco Bascuñan ( 
actual senador don Claudio Vicuña Guerrero, i- 
bien de este tronco, los Guerrero Larrain, Lee; 
Carvallo Guerrero, Rosales i Varas. Echeverría ] 
des Bascuñan i muchas otras familias. 

Ya que citamos a don Fernando Varas Marii 
rrázabal i Cortés Monroi, se hace necesario vei 
mientos. 

Don Fernando Varas Marín, fué hijo de 
Varas Ponce de León i de doria Francisca J 
Cortés Monroi. Don Fernando Varas Ponce 
hijo de don Luis Varas Ponce de Leen i de ■ 
de Aguirre Hurtado de Mendoza e Irarrázabal 
ravia. Don Luis Varas Ponce de León hijo de 
Varas Ponce de León i de doña Magdalena Ve 
varrubias Lisperguer i Solórzano. 

Don Mariano Rojas de Argandoña Guzman i 
con doña Tadea Gayón de Ceüs Ureta Can 
doña Antonia Rojas, que casó con don Luis Je 
rin, Aguirre Irarrázabal i Cortés Monroi. de d 
los Solar Varas, Aguirre Solar, Solar Valdés, ^ 
Ugarte Solar i otras. 

Viuda la señora Gayón de Celis, casó con doi 
barren i Pardo de Figueroa conde de Villaseñor. 
don Martin de Recabárren i de doña Isabel Pard 
Doña Isabel Recabárren i Gayón de Celis, ca: 
nació Varas Marín Aguirre Irarrázabal i Cortés 
hija de este matrimonio doña Isabel Antonia < 
cabárren condesa de Villaseñor. que casó coi 
Barros, Fernandez de Leiva, Ureta i Aguirr 
marqueses de Montepio, padres de doña Juana 
a quien correspondiera el titulo de condesa de 
sada con don Miguel Barros Moran. 

Procede asimismo de este tronco, la distingu 
Ossa i Varas, cuyo mayor número de descendie 
traron radicados en la provincia de Coquimbo. 

Para terminar estas noticias sobre la familia: 
gandoña Guzman i Pastene, diremos, que a ellr 
las notables religiosas sor María Micaela, me 



— 487 — 

ia Francisca Pastoriza del monasterio de las Ros 
ó en opinión de gran santidad, hizo su elojio fdnel 
Cano distinguido orador del tiempo de la colonia. '. 
ores Guzman i Eyzaguirre se han ocupado estén: 
; esta distinguida religiosa; i finalmente, el doctor d 
iitonio canónigo tesorero de la C^itedral de Santiag' 
imo doctor don Augusto Nicolás Rojas de Arganc 
an i Pastene del consejo de su Majestad, obispo 
■uz de la Sierra. 



lo íntimamente relucionada la familia Rojas de / 
descendiente de la de Pastene, con la de Recabárrt 
Igunas noticias de esta última, que es una de las m 
:tas del pais. 

lor don Martin de Recabárren i su esposa la sefíc 
■bel Pardo de Figueroa, tuvieron varios hijos de 1 
ímos mencionados a don José de Recabárren con 
íñor que casó con doña Tadea Gayón de Celis i Ui 
ta. viuda de don Mariano Rojas de Argandoña Gi 
.teñe; fueron hijos de este matrimonio, doña Petron 
Dárren que casó con don Pedro de Guzman Palaci 
, nieto de los marqueses de Montepío Í a doña Ma: 
nidad que casó con don Luís Varas Marin, abuelos 
teria Varas Recabárren esposa del ilustre jenerai di 
ria Benavente Bustamante, Manzano i Gitzmán F 
ibuelo de los Varas Marin. 

•"rancisco de Paula Recabárren Pardo, de Figuer 
doña Josefa de Aguirrc i Rojas de Argandoña, ■ 
ocedieron. doña Luisa que casó con don José Gasp 
squivel Aguirre ¡ Pizarro Cajal; doña Rafaela q 
don Joaquin Kcheverria Larrain, Aragón i Lecaros 
luel que casó con doña Martina Rencoret i Cicnfi 
es del actual senador don Manuel Recabárren i, abt 
ninistro de la I. Corte de Apelaciones de Santiag 
igo Vial Recabárren. 
Vlargarita Recabárren Pardo de Figueroa, casó o 



don Manuel Calvo de Encalada caballero de la órd 
trava i marques de Villa Palma. 

Fueron padres de don Manuel Calvo Encalac 
del orden de Santiago natural de Sevilla, hijo de 
Calvo Encalada caballero del hábito de Calatra\ 
Lorenza del Orosco. Casó don Diego Encalada 
esta capital con doña Catalina Chacón, hija del 
campo don Juan Chacón ¡ Morales i de doña Melc? 
vajai. Era doña Catalina descendiente directa del 
don Diego Sánchez de Morales i de doña Inés de 
vajal. 

De las hijas de doña Margarita de Recabárn 
Figueroa, doña Mercedes Calvo de Encalada Rec 
só con el oidor don Lorenzo Blanco Cicerón, padre 
jeneral i almirante don Manuel Blanca Encalada, 
doña Carmen Gana i López de Villaseñor i, > 
Calvo de Encalada que casó con doña Nicolasa Ci 

Doña Carmen Calvo Encalada i Recabárren, casó 
don José Marques de la Plata, padres de don Ferr 
ques de la Plata que casó con doña Carmen Guzn 
cilla, de cuyo matrimonio nació doña Emilia M; 
Plata esposa de don Domingo Santa Maria, ex-pres 
Repiíblica; don Rafael Marques de la Plata casa< 
Clotilde Novoa; don Fernando que casó con doña 
i Cañas; don Elias Marques de la Plata que ca; 
Carmen Solar i Cañas; doña Mercedes Marques 
que casó con don Borja Garcia Huidobro. 



Don Francisco Pastene Balcázar, tercer hijo d 
don Juan Bautista Pastene, nació en Santiago et 
sus estudios en Lima hasta obtener el título d 
siendo clérigo de menores ordenes, lo hizo proví; 
pado de Santiago el obispo don frai Diego de Med 
do el corsario ingles Cavendisch, desembarcó en > 
Quinteros, salió don Francisco á la cabeza del ele 
la invacion, lo que consiguieron. Poco después ; 



siástica ¡ contrajo matrimonio con doña Catalina 

autor, que la nobleza de esta señora es sobre toda 

,pues era de los nobles Justinianos de Jénova que 

r tronco al emperador Justiníano, como en breve 

s. 

i Catalina hija de don Vicencio Pasqual i de doña 

istiniano. Don Vicencio Pasqual. fue un hijo dalgo 

1 villa de Mosso en el reino de Macedonia. En un 
:e apellido se escribió Pascoa, tiene su oríjen en el 
ate en Viscaya donde se encuentra su mas antigua 
ja, de ahí pasaron a Castilla i a otros puntos, con- 
anzas correspondientes a su antiguo i noble linaje, 
ónima Justiníano, fué hija del capitán don Ambro- 
no, natural de Jénova i de doña Juana Gutiérrez 
nada, natural de la ciudad de Córdova (España) 

Bautista Pastene i como buen hidalgo jenoves, 
'ué hábil marino. 

Marmolejo paj. 103, dice: «Villagran (gobernador 
seo) envió luego a mandar al maestre que era un 
fénova llamado Ambrosio Justiníano, *que se hicie- 

Justiniano es una de las mas nobles de Jénova. 
.itores que tiene por tronco í ascendiente directo 
r Justiníano, de cuyo linaje fué san Laurencio Jus- 
10 asi mismo tres de sus hermanos que huyendo del 
nstaniinopla se fueron a Venecia el año de 800 i, 
las nobilísimas fueron inmediatamente alistadas en 
a nobleza. 

s en guerra contra el emperador Manuel i bajo las 
;1 dux de la casa de Míchelí. perecieron los diver- 
os de la casa Justiníano sin que quedara mas que 

;e tan preclara familia no se estiguese, se pidió á la 

2 Alejandro II que permitiese se casara como lo 
:asó con Ana MÍcheIÍ hija linica del Serenísimo 
^'licheli, i tuvo seis hijos i tres hijas, los cuales au- 

linaje, pues de ellas hai nobilísimos en Jénova; i 
habiéndose olvidado del voto, se volvió a su cón- 
ico otro en A mians para monjas, donde entró su 
K)s fueron santos:^. 



Del matrimonio del licenciado don Francisco 
cemos dos hijas, que fueron doña Lucia i doña 
teñe i Justiniano. 

Casó doña Lucia con don Bernardo de Ama; 
de cuyo personaje i descendencia hemos dado y 

Doña Jeronima, casó con el capitán don Juai 
doñez. 

XLIl 



El Tesorero don Juan de Ureta fue hijo de 
de Ureta y de doña Maria de Ordoñez, natural 
los Anjeles en el reino de Méjico, hija de don P 
Oses i de doña Elvira Ordoñez, descendiente ; 
antigua información que tengo a la vista, de Sa 

«El apellido Ordoñez procede de don Ben 
rey de León i de su hijo el infante don Ordoño, 
la infanta doña P'ronilda hija de don Pelayo i tuvieron todos 
estos hijos; Alfonso Ordoñez, Bermudo Ordoñe?:, Sancho Or- 
doñez i Juana Ordoñez». 

El tesorero don Juan de Ureta tuvo dos hermanas, don; 
Margarita Ordoñez que casó con don Bartolomé de Astorga 
tronco de todos los Astorga i sus ramificaciones, i a doña Wa 
ria de Ureta Ordoñez que casó con el maestre de campo doi 
Francisco de Barahona, hijo del «bravo capitán Juan de Sara 
hona, compañero de los Cuevas, de los Bravo de Saravia, d( 
los Ordoñez Delgadilio, de los Campofrio i de los primero: 
Lisperguer en las mas sangrientas batallas i en los mas alto: 
¡)uertos del reino. Juan de Barahona era correjidor de Sanlia 
go en 1581». 

De don Francisco de Barahona Í de doña María de Urcf 
Ordoñez procedieron dos hijas, doña Rosa ¡ doña Juana de B 
rahona Ureta. Doña Rosa casó con don Antonio de Santiv: 
ñez, de tos RÍos Escobar i Balcázar, i doña Juana que casó C{ 
don Juan Martínez de Aldunate i Garro, tronco de todos l( 
Aid uñate. 



— 491 — 

Bt'"» de Ureta, caballero hijo dalgo español, de- 
cargo de Secretario de la Real Cámara de Cas- 
esolvió venir a América, sirviendo asimismo de 
;eñor virrei conde de Monterey. 
; don Juan de Ureta Ochoa i de doña Elena de 

on Juan de Ureta i de doña Maria de Ochoa de 
ya nobleza remonta á la mayor antigüedad de 

lo Garcés floreció en la primera mitad del siglo 
s hijos que fueron don Garcia Jiménez i don Iñi- 
Don Garcia fué sucesor en el reino i como no tii- 
su muerte ocupó el trono su hermano don Iñigo 
;i de Navarra i 5." de Sobrarve. 
ia Iñiguez su hijo i sucesor y.^ rei de Navarra, 
tuvo por hijo 3.0 a Jimeno Garcia projenitor de la familia Mar- 
tinez de Vergara. 

El anterior personaje tuvo entre otros hijos a Fortun Jimé- 
nez rico-home de Navarra, cuyo hijo primojenito fué Ochoa 
Furtunez rico-home de Castilla i primer señor de Vijoria o 
Viguera. 

Fortun Ochoa, llamado Osois hijo del anterior, segimdo se- 
ñor de Viguera i primero de los Cameros, casó con doña Oria 
Jiménez de la casa real de Navarra i tuvo por hijo a don Ji- 
mpno Fortun Ochoa rico-home de Castilla i segundo señor de 
los Cameros, que casó con la infanta doña Mencía hija del reí 
de Navarra don Garcia Sánchez, llamado de Nájera, projeni- 
tores de la antigua casa de Ochoa. De este matrimonio fué 
hijo don Diego Jiménez Ochoa de donde proceden muchos 
ítulos i casas ilustres como los condes de Santisteban, del Puer- 
0, Concentaina, el Risco, las Navas de Soleral, marqueses de 
"aracena, Fromesta de Bayona i Yanalquinto, que ha entrado 
:on todos sus títulos en la casa de los condes de Benavente. 



Fueron hijos del capitán don Juan de Ureta Ordoñez i de 
i )ña Jerónima Pastene i Justiniano, entre otros hijos, doña 



— 492 — 

talina, don Fadríque i don José de Ureta Pa; 
ino. 

Doña Catalina Ureta Pastene Ordoñez í Jusí 
1 don Antonio Rodríguez del Manzano Ovalle i 
:to de don Tomas Pastene, sobre cuya descendí 
Jo ya noticias. Proceden de ese tronco todos 
r este apellido los írarrázabal, Aguirre, Solar ( 
zuela, Lecaros, Amasa, Larrain, Aldunate, ' 
lan, Echeverría, Vial, Covarrúbias ¡ sus i 
nificaciones. 

Don Fadríque de Ureta Pastene Ordoñez i Jusl 
1 doña Petronila de la Carrera i Elgiiea, de este 
ron hijos don Francisco, don José, doña Antón 
nila i doña Francisca de Ureta i Carrera. 
Don Francisco de Ureta Carrera casó con do 
idía írarrázabal Bravo de Saravia; don José ce 
Dra Sáenz de Mena i Zapata, doña Antonia ce 
rvallo Castro i Caamaño; abuelos del doctor do 
co Carvallo, de quien antes hemos dicho que era 
don Pedro Pastene Balcázar i de doña María 



Antes de terminar esta línea, queremos sin ei 
ticias sobre aigutios de los descendientes de la 
nombrada, doña Francisca de Ureta i Carrera, 
don Juan Antonio Olano, caballero de la antig 
ga de Vizcaya. 

Nació pues de este matrimonio doña Teresí 
•eta que casó con don José de Caldera, hijo de 
Mera i de doña Magdalena de Sobarzo; nieto 
itonio de Caldera Í Heredia venido a Chile des 
spaña); hijo del doctor don Gaspar Caldera i 
ña Jerónima Hurtado i Jeria, Casó en Chile eí 
mero de este apellido, con doña Luisa de Te 
fuentes, que contaba entre sus ascendientes a dt 
irdovael viejo, i al adelantado don Diego San 
es. Procede de aquí la distinguida familia de C 
j'os miembros, mencionaremos a las señoras d 



— 493 — 

cayano esposa del jeneral don Ramón Freiré ¡ 
es Caldera Mascayano, fué casada con don San- 
^arrain, antiguo senador de la República, hijo de 
o Antonio Pérez i Salas i de doña Maria Antonia 
s su prima hermana; nieto del historiador don José 
Pérez García, que «nació el año de 1721 en la pintorezca villa 
de Colindres pocas leguas al oeste de Santander. Fueron sus 
padres don Francisco Pérez Pinera i doña Antonia García 
Manrueza, caballeros nobles, hijos dalgos, de sangre i natura- 
leza, de casa infansona i solariega, pendón i caldera:^. Fué ca- 
sado este personaje con doña María del Rosario Salas i Ra- 
mírez, que contaba entre sus ascendientes a don Juan de Ca- 
brera, uno de los fundadores de Santiago; caballero de la casa 
de los duques de Feria i nieto por su línea materna de los 
marqueses de Cádiz que después fueron duques de Arco, i a 
la famosa doña Inés de Bazan. 



Doña Dolores Caldera i Olano casó con don Ignacio Mar- 
tínez de Luco i Aragón, fueron padres de don Ramón Luco 
Caldera-que casó coli doña Juana de Andía Várela, i de don 
José Maria Luco Caldera que casó con doña Mercedes Guzman 
Flores, nieta del oidor don Alonso Guzman Peralta í de doña 
Nicolaza Lecaros Ovalle, i en segundas nupcias con don José 
María Berganza, ministro de estado i contador mayor, hijo del 
brigadier español don José de Berganza i de doña Juana Fer- 

ndez de Lorca de Vega i Bazan. 

Hermana de las anteriores fué doiía Rosa Martínez de Luco 

ildera i Olano, que casó con don Domingo de Besanílla i 

ircena, Abos i Padilla. 



XLVI 



Los Luco proceden de don Bernardo Martínez de Luco, 
.tural de Durana, casado con doña Teresa de Aragón natu- 
I de Santiago de Chile. 



Don Bernardo fué hijo de don Juan Martine 
doña Antonia Ruiz de Aziía naturales de Duran 
Juan Bautista Martínez de Luco i de doña Mari; 
ñez de Betolaza, naturales de Betolaza provincia 
nieto de don Juan Martínez de Luco i de doña 
Apodaca, naturales de Ziriano; tercer nieto de ( 
tinez de Luco i de doña Magdalena de Arcan 
llibarri Gamboa. 

Doña Antonia Ruiz de Aziía, fue hija de dor 
Azúa i de doña Lupercia Diaz, vecinos de Du 
don Domingo Ruiz de AziJa i de doña Ana S 
mendi; biznieta de don Martin Ruiz de Azúa i 
dalena Diaz de Colaoro. 

Doña Ana Sáenz de Arzamendi, fué hija de 
Sáenz de Arzamendi i de doña Isabel de Azúa. 

Doña Lupercia Diaz de Durana, hija de don 
de Durana i de doña Gregoria Diaz de Sarraldf 
Juan Diaz de Durana i de doña Francisca Ge 
guitu i de don Diego Diaz de Sarraide i de don 
zález de Junguitu. 

Doña Margarita de Apodaca, hija de don f 
de Apodaca i de doña Maria Ortiz de Zarate, n 
riano. 

Doña Maria Miguela Ibáñez, fué hija de do 
de Ibáñez i de doña Maria Ortiz de Mendibil, 
tolaza; nieta de don Juan de Ibáñez i de doña I 
turales de Urrunaga. ' 

Doña Maria Ortiz de Mendibil, fué hija de d 
de Mendibil i de doña Maria Martínez. (8) 



(8^ Jnnto con el primer Ruii de Azila i el primer Luco que se II 
vioiaron a. Chile don José Vivar ¡ don Femando Iianda, loa tres 
don Tomas Ruiz de Alúa, cuya jenealojía e« como aigue: 

Don Domingo Fernandüz de Landa, Ortiz de Mun'ia, Ruiz di 
yo de Viíar, inició en España bu espediente de nobleza, i de ell 
cacion dada por don Juan Alfonso de (InoiTa i Sandoval, ci 
Fernando \1, caballero de la orden da Santiago, reí de ftrmai 
firmada por el mismo rei i autorízuija por su secretario, cuyo lib 
escudo i correspondiente sello, eiiste en poder de don Antonio 
descendiente. 

Según dícba certificación, los Fernandez de Landa proceden 
Uido de los antiguos i nobles caballeros Fernandez qne se halla 
Oaadalete cerca de Jerez, bajo el reinado de don Rodrigo. 

Don Toribio Fernandez, de la línea del anterior, acompañé al 
layo en la toma de León. 



— 495 — 



La línea materna es como sigue: 

Doña Teresa de Aragón fué hija de don Francisco de Ara- 
gón i de doña Josefa del Solar^ naturales de Santiago; nieta 
de don Francisco de Aragón natural de Madrid i de doña 
Bartolina Salazar, i por segunda línea, de don Diego del Solar 



Los notables infansones Fernandez, f andadores de la ca.sa solariega e infansonada 
de los Fernandez de Limda, fueron ricos -home i valerosos conquistadores de Anda- 
lucia, sobresaliendo entre ellos el conde de Castilla don Fernán González, nieto del 
infante don Nuno Fernandez i biznieto de don Ramiro II rei de León; por consi* 
guiente, proceden los de este apellido de casa real. 

Distinguiéronse también entre los antecesores de los Fernandez de Landa, los 
condes don Pedro, don Miguel i don Garcí Fernandez, este último agregaba a su 
apellido el de Rusuza, se distinguió en la gi-an batalla de las Navas de Tolosa en 
que don Garcí mató al famoso jefe de los moros Derramaban. 

Don Lorenzo Fernandez fué el capitán jeneral que dirijió la toma de Jerés i la 
batalla de Clavijo. 

Landa, Esta noble casa solariega, de hijos dalgo, de antigua memoria, dio notables 
guerreros i hombres de estado. De ella salieron los conquistadores de übeda i de 
Baeza, que establecieron su casa en Durana provincia de Álava; de ella salió don 
Diego Fernandez de Landa projenitor de don Domingo Fernandez de Landa, hijo 
de don Ignacio Fernandez de Landa i de doña Maria Ignacia Ruiz de Azúa; nieto 
de don Francisco Fernandez de Landa i de dona María Ortiz de Murúa; biznieto de 
don Gregorio Fernandez de Landa i de doña Maria Fernandez de Betono. 

Ortiz de. Murúa. Procede este noble linaje de los duques de Normandia, de la san- 
gre real de Francia. 

Dos caballeros de este linaje se hallaron en la conquista de las montanas de Cova- 
donga, bajo las órdenes del conde Fernán González; uno de estos caballeros fundó 
su casa solariega en las montanas de Burgos i se llamó Ortí. 

Se tiene conocimiento de don Diego Ortiz de Zóñiga caballero del orden de 
Santiago; de don Alonso Ortiz de Ziiñiga, Ponce de León i Sandoval, caballero del 
orden de Calatrava, segundo marques de Valdenzina, señor de Alquería, primer 
varón de este linaje en Sevilla, señor de los mayorazgos de Ortiz de Zúniga, de 
Ortiz de Sandoval, Ponce de León, Torres i Santillana. 

Don Pedro Ortiz notable guerrero, (fue Vica homhrui) que equivale a grande de 
España. 

Ortan Ortiz, merino mayor en 1214 título que equivale a justicia mayor. 

Garcí Ortiz, Sancho Ortiz, Fortun Ortiz, los tres fueron vico-hombree, este último 
en 1038; otro Fortun Ortiz, señor de Santa Olalla i vico-hombre del emperador don 
Alonso. 

Don Pedro Ortiz, «Prior de la ínclita Milicia i Caballería de San Juan»; Ortí 
Ortiz de Calderón, rico-home de Castilla de don Alonso el Bueno i d^*cimo tercio 
alcalde de la Imperial do Toledo; Sancho Ortiz de San Jnlian, señor de Balmaceda. 

^furúa seuorio i casa de antiquísimos hijos-dalgo de V^iscaya, emparentados con 
los Ochoas. 

Don Nicolás Ortiz de Murúa, casó con doña Bríjida Martínez, padres de don 
Tomas Ortiz de Murúa que casó con doña IMaria Sarmlde, los que tuvieron a doña 
María Ortiz de Murúa que casó con don Francisco Fernandez de Landa, abuelos 
p eternos de don Domingo Fernandez de Landa. 

iiuiz de Azúa. Caballeros de esta casa, famosos guerreros, pelearon bajo las órdenes 
c 1 famoso rei don Pelayo; don Gutierre Ruiz rico home de don Bernardo II rei 
d Leen; don Alvaro i don Garcí Rui, ricos-home del santo rei don Fernando i 
E erino mayor, i Gonzalo Ruiz mayordomo de dicho rei San Femando. Estos tres 
c iballeros fueron escojidos por el rei para que fuesen a la toma de Sevilla i don 
j ivaro acompañó en la guerra al rei don Alonso IX, siendo uno de los qninientoA 



— 496 — 

Sobremonte i de doña Isabel de Silva; biznieta de 
de Aragón, i de doña Clara Sánchez, naturales de 
de Villa del Pozo, de don Melchor de Salazar oído 
go natural de Asturias, i de doña Clara de Toro Ma2 
gunda línea, de don Bartolo Sánchez i de doña 
mino naturales de la villa del Pozo; tercera nieta d 
de Aragón i de doña María Sánchez de Mon 
don Diego de Salazar i de doña Ignacia d 
cuarta nieta de don Martin de Aragón i de don; 
cia i de don Manuel de Toro Mazóte i de doña Juai 
naturales de Chile. 

Don Juan Martínez de Luco casó con doña M 
nandez de Leíva Ureta Carrera, de donde proced' 
go Luco i otros. 

Don Fernando Martínez de Luco nacido en 181 
doña Mercedes León de la Barra, López de Villas 
de don Fernando Martínez de Luco que casó con 
Valdés León de la Barra su prima, en 1858, los t 
a don Luis Alberto Martínez de Luco Menende; 
cuyo poder se encuentra el libro de familia de los 



XLVII 



Don José de Ureta i Fastene Ordoñez i Justtníam 
Febrero de 1682 con doña Francisca de Prado, híjac 
de Prado de ia Canal í de doña M aria de Lorca, de e; 
nío nacieron doña María de Ureta i Prado que casó 
de Ovalle de Amasa, de Ureta i Prado; doña Jos^ 
con don Miguel de la Carrera Elguea bizabuelo del 

cab&Ueroa eacojidos, qae ncompaüaron a don Lopo Diai de Haro, A6 
de Vizc&ya, en 1227 a U toma de Biess. 

Don Jlurtin Buiz, décimo maestre de la orden de Caktisva, íái 
Talle de Mena. 

Don Juan i don Martin Sanches de Azúa, asistieron al jurament* 
don Fernando V., don Alonso Buii de Azúa, natural de Alara, sír 
V, «n las goerras de Italia i Flandes, don Juan Ruiz de Aiúa, casó c 
lena Días de Garayo, padres de dotla María Ignacia Ruiz do Atúa q 
Ignacio Fernandez de Landa, natural de Ulibarri, abuelos de don D 
dez de Landa. 

Diax de Garayo. — £1 primer solar de )os infansones Diaz, se fundó 
donde salió cEl Cid Campeador, don Rodrigo Diac de Vivar). 



— 497 — 



José Miguel Carrera; abuela de doña Nicolasa Valdés Carre- 
ra esposa del primer conde de la Conquista, i doña Jerónima de 
Ureta i Prado, que casó con don Carlos de Toro Zambrano i 
Astorga, padres del primer conde de la Conquista. 



XLVIII 



El conde de la Conquista don Mateo de Toro Zambrano i 
Ureta, como hemos dicho, casó con doña Nicolasa Valdés Ca- 
rrera. 

Aunque por la línea de doña Ana Menendez Valdés de 
Cornellana, hemos dado cuenta de la familia Valdés, a petición 
de algunos descendientes de don Domingo Valdés, nos vemos 
obligados a esponer, temiendo hacernos pesados, la línea del 
espresado don Domingo, como espusimos la de doña Ana, 
que es la misma de él, apropósito de su matrimonio con 
doña Borja de la Carrera i Ureta, nieta del primer Carrera 
venido a Chile. 

XLIX 



Don Domingo Valdés González Soberal natural de Lima, 
nació el lunes 5 de Setiembre de 1695, ^Ü^ lejítimo de don Fran- 
cisco de Valdés i Castro i de doña Catalina González Soberal; 
nieto de don Pedro de Valdés i de doña María de Castro i por 
línea materna, de don Pedro González Soberal i de doña Pe- 



Don Diego Díaz de Vivar floreció el año 970 i el conde Gómez Díaz también en la 
misma época. 

"EjI conde don Nepociano Díaz, casó con doúa Ora, señora de Sale, hija del rei don 
Sancho VI de León i de doña Teresa, hija del conde de Monson. 

Otros caballeros notables de esta ilustre familia son los siguientes: el famoso gue- 
rrero, conde don Jimeno Diaz; el señor de Ofia don Gómez Diaz: el merino mayor 
don Gutiérrez Diaz; doña Urra.ca Diaz, casada con don Gómez conde de Campespina; 
doüa Jimena Diaz, que casó con don Alonso que ganó a Toledo; Roy Diaz, señor de 
Alfoz; Alvaro Diaz titulado el príncipe; don Bernardo i don Sancho Diaz rico-ho- 
mes, don Lope Diaz, merino mayor de Castilla; don, Rui Diaz, «apitan que se dis- 
tinguió en la batalla de las Navas de Tolosa i don Alvaro Diaz, casado con doña 
María de Guiomar Fernandez, biznieta del emperador don Alonso. 

Garayo. — casa i solar mui antiguo i principal de la provincia de Álava. 

Don Juan Diaz de Garayo, sirvió al rei don Alonso XI i fué diputado por la pro- 
TÍncia, para recibir juramento al rei en Gámica. 

Con estas familias entroncó en Chile la de Iñiguez. 

32 



tronila de Rodríguez Espinoza; biznieto de 
Valdés ¡ de doña Antonia del Águila i por línt 
don Pedro González de Soberal i de doña M 
tercer nieto de don Gregorio Menendez Val< 
Tejimiento de Oviedo, mas tarde jeneral, fué ta 
rejidor perpetuo de la villa de Gijon, casó con i 
sefa de Valdés, i por parte materna, del capitán 
driguez i de doña Catalina de Espinoza, «persc 
todas líneas, personas nobles e hidalgos, cono 
reputadas por tales en esta ciudad i fuera de ella i 
mala raza»; cuarto nieto de don Toribio Menei 
i de doña Josefa Diaz de Arguelles; quinto nii 
ribio Menendez Valdés de Cornellana i de d( 
de Valdés Bernardo de Quiroz; sesto nieto < 
Menendez Valdés de Cornellana i de doña P 
Carvajal de Gijon, de la casa de los duques 
sétimo nieto de don Toribio Menendez Valdés ( 
de doña Francisca Bernardo de Qttiroz; octav 
Lope Menendez de Valdés i Cornellana rejid( 
de la villa de Gijon, i de doña Magdalena Gon 
i Cornellana; noveno nieto de don Juan Gonzált 
na i de doña Urraca (nombre que significa Aun 
de la Bandera, tuvieron también por hijo al fam 
don Juan Menendez Valdés de Cornellana, de 
mos mas adelante; décimo nieto de don Fernar 
de Valdés. capitán de la guardia de los señore 
eos, su embajador en Roma i teniente jenera! c 
i de doña Teresa González de Salcedo, que t 
padres de don Francisco Menendez de Valdés, t 
del reí don Felipe II ¡jeneral del ejército de quie 
blaremos mas adelante; undécimo nieto de 
Menendez de Valdés, diputado que fué del 
Asturias para jurar al reí don Miguel í de doña 
de Jove; duodécimo nieto de don Hernando Mer 
des, almirante de la real armada española, i i 
Aivarez de Estrada; décimo tercio nieto del jeni 
Menendez de Valdés i de doña Elvira Fernandf 
ro, que también fueron padres de don Diego Me 
de Zamora i de Salamanca, de don Francisco C 
Zamora i del capitán don Martin Menendez; 
nieto del jeneral don Menen Pérez de Valdés i di 



Busto; décimo quinto nieto de don Juan Menendez 
San Cucado, «gobernador del señor rei don Pedro?) 
:ivira Menendez Valdés del Villar, dueña i señora del 
: San Andrés de Cornellana, que por este enlace 
jder de esta línea de Valdés, hija de don Diego Me- 
1 Villar, mayordomo del señor rei don Alonso XI 
ita doña María de Solis, los que también fueron padres 
rnando Menendez obispo de Lugo, predicador del rei 
de el arzobispado de Toledo; décimo sesto nieto de 
rnandez de Valdés, dueño dé la casa i torre de San 
de doña Maria de Oviedo «todos i cada uno de ellos 
son nobles hijos dalgo limpios de toda mala sangre*. 



El escudo de armas de la casa de San Andrés de Cornella- 
na i de Valdés de San Cucado, fue concedido en 1178. 

La casa i tcure de San Andrés en Asturias fué construida 
por don Pedro Munion, rico-home i comendador de San 
Juan, hijo de los condes don Munio Rodríguez de Muniferrar 
i de doña Loba Pérez; nieto de los condes don Rodrigo Gutié- 
rrez, mayordomo del rei don Alonso XII, i de doña Rudecin- 
da; biznieto de los condes don Gutiérrez Rodríguez i doña Eu- 
roca; tercer nieto de los condes don Rodrigo Menendez i de 
doña Sancha; cuarto nieto de los condes don Menendo Gon- 
zález i doña Mayor señores del Vierzo, suegros 1 tutores del 
rei don Alonso V i gobernadores de sus reino. 

Don Menendo suegro del rei, fué hijo de los condes don 
Gonzalo Muñiz i de doña Teresa; nieto de los condes don 
Munio Gutiérrez, hermano de San Rosendo obispo de Dumio 
i de Gria, fundador del monasterio de Celanova i de doña Gun- 
disca; biznieto de los condes don Gutiérrez i Santa Ilduara; ter- 
cer nieto de los condes don Hermenejildo Menendez de Valdés 
i de la infanta doña Paterna, que fué hermana de la reina doña 
Jimena, mujer del rei don Alonso el Magno, e hijas ambas, de 
los condes don Gumecindo i doña Senodia, príncipes godos. 

El conde don Hermenejildo fué hijo de los condes don Ai- 
bito i doña Álgida; nieto de don Gutierre i de doña Geloria, 



-^ 500 — 

también príncipes godos. «Todos han conseguido t 
le los Moros en defensa de la Relijion, Re¡ i 
o fué menos esforzado Héroe (dice la ir.forniE 
an Fernando Pérez hijo de don Pedro Muni' 
iarracenos, cuyo orgullo abatió muchas veces 
órdova donde murió. Estuvo casado con d 
z que tuvieron al conde don Gonzalo Ferns 
; i decano del consejo de guerra, de quien i d 
;u mujer, fué hijo don Fernán González que 
mpleo, casó con doña Teresa González de C 
del capitán Menen Fernandez, mayordomo 
ando IV., que casó con doña María Sanche 
<n padres de don Diego Menendez de Villar. 
;¡ Alonso XI, que casó con doña Maria de Se 
ija doña Elvira sétima señora de San Andn 
, que casó con Juan Menendez de Valdés de í 
ie Martin Fernandez i de María de OviedO; 
;a de San Cucado. 

LI 



escudo de esta casa es «en campo azul, con sa 
¡e oro colocados en figura de aspas, que les 
rosas perfiladas de oro, dos en la diestra, 
ra i la otra en la superior í en la inferior un t 
roña real morísea, orla de todo roja Í en ella 
«Suficit una Fide» i en la que se lee la siguie 

«Con esta sen ni triunfé, 
I al Sarracano Arrogante, 
Sable, Koston ¡ tartente, 
CuroDa i vida quítú: 
Las rosas sobre cargué, 
De mi Deudo San Rosendo, 
La Igleaia Je Dios defiendo, 
I al Inñel Mabametaiio 
Tres Reyes suyos prehondoi. 

primero que usó estas armas fué el conde do 
!, hijo de don Pedro Munion. 
, casa de San Cucado procede de los condes de 
alez i de doña Mayor, señores de Vierso i su( 






— 501 — 

Alonso V. «como lo asegura Pelliser en el Memorial por el 
conde de Miranda i Trelles en su Asturias Ilustrada». 



LII 



De aquí también procede Garcia Fernandez comendador de 
Claquin de Alcántara en 141 6; don Fernando de Valdés, ar- 
zobispo de Sevilla, fundador del Colejio de su nombre en Sa- 
lamanca, i de esta casa proceden los S. S. de Veleña i Atau- 
son, i según don Juan Francisco de Hita en su nobiliario, to- 
mo 4,^ fojas 260 «es tan antiguo este linaje, que de 850 
años que eran señores de la villa de Luarca, familia mui 
noble i antigua entre los godos que descendian de Baltho su 
reí, de ellos los cuales corrompiendo el bocablo se llamaron 
Valdés; otros dicen descienden de los antiquísimos Asturianos 
que poblaron i se conservaron en aquellas ásperas montañas, 
desde el tiempo de Noé, los cuales nunca se mesclaron, ni su- 
jetaron a tanta nación como dominó, a España, i estos torna- 
ron los nombres de Valdeses por señores de la villa i puerto 
de Luarca i Valle de S., por un rio que vá desaguando por este 
valle, i se llama S. que entra en el mar por Luarca que juntas 
las tres partes se dice Valdeses, siendo el blasón de Armas 
antiguo de esta familia compuesto de un Escudo en campo 
verde con tres Banderas de oro i diez róeles, encarnados, per- 
filados de plata i en cada uno, una cruz de oro».. 

«El turbante con corona real por haber prendido en batalla 
tres reyes mahometanos los de Cornellana, el bastón por haber 
comandado las tropas i triunfado». 

«Las bandas por acción de guerra i las dio don Alonso por 
divisa de la Caballeria de la Banda, que instituyó en Burgos 
en 1332, los róeles de la caballeria de la Tabla redonda que 
instituyó el rei don Artús de Inglaterra, significando ser esco- 
jidos por los mejores; la cruz declara la relijion». 

«Morrión de perfil puesto al lado diestro con tres rejillas a 
la vista forrada de hules con la labor bordada de oro clavetea- 
das sus rejillas de metal i vestidas de plumas de varios colores. 



Entre los hombres notables de esta línea de 1 
Valdés, son dignos de mención don Diego Mene 
des. famoso almirante por los años de 1598. 

Don Juan Menendez Valdés de Cornellana ( 
capitán de la mar de su majestad» i hermano de < 
co Menendez de Valdés teniente jeneral en Fland 
rió de sus heridas, tan alabado en la obra del can 
voglio. Guerra de Flandes» i tan estimado del re: 
doña Maria Flores de Valdés i padres del almirant 
ya citado, i tic de otro almirante llamado tambif 
Valdés. 

Don Antonio Menendez de Valdés, gran milití 
a consecuencia de sus heridas en 1578. 

Estos valientes militares de esta familia que I 
en los tiempos modernos, puede verse su import; 
siguientes cartas. 

«Al mu¡ magnifico Seííor el Señor Maestre de ( 
cisco Menendez de Valdés. 

Muy Magní6co Señor. — Campo de Leyden: T^ 
te de Armas que puedo, i mas que pide Vuesa M 
bio para que los de Leyden, se acaben de entregar ; 
llegue el socorro que aguardan: también yo teng 
que piensan en romper los Diques para anegar 
facilitar la entrada á su Armada que tienen a punte 
están necesitados de Bituallas, la ambre, y el valor ( 
sa Merced los aprieta, por todas partes los obligai 
antes. Havia de reñirle sino fuera nuestra ami 
Merced la conoce, y sabe que para todas las cosa 
rra, y Govierno de estos Países estimo mas su ce 
de todos, y tengo mas confianza en vuesa merced 
gran valor prudencia y conocimiento Militar sup 
estos Estados sin perder un pié de tierras, y atem 
veses á los rebeldes, y dar pruebas de su lealtad p 
e,\ecuz¡ón sus, determinaciones no necesita ezper; 
nes; y pues se muestra tan cumplidor de ellas, se 
sisa para que siempre que la ocasión lo pida obre 



— 503 — 

Tenga por mui cierto Vuesa Merced que no tiene amigo que 
mas que yo le estime, y confie de su magnífica persona que 
pido á Nuestro Señor la Guarde como deseo. En Bruselas a 
veinte, y ocho de Julio de mil quinientos setenta, y quatro. A 
lo que Señor mandaredes, Luiz de Requeseles: Al Magnífico 
Señor Maestre de Campo Francisco Menendez Valdez. 



LIV 



Namur, Magnífico Señor: Las heridas que con tanto honor, 
y Gloria Vuestra haveis recívido en la Batalla que acavanios 
de ganar de Nuestros Enemigos por el peligro en que han 
puesto vuestra vida que bale muchas Victorias me han dado 
Mayor pena, y cuidado: que tengo de gusto por la derrota de 
los rebeldes, en que tuvieron la Mayor parte, vuestras sabias 
dispociciones: vuestro valor, y el que con vuestro exemplo in- 
fundisteis, en vuestras Gentes. Por todo dámosle á Dios mu- 
chas gracias, y pedírnosle, por vuestra salud, y de el solo la es- 
peramos. Debéis estar con gran conformidad, y contentamiento, 
por que asi Díos lo quiere, y la forma de vuestros eches nun- 
ca morirá, y Yo tomona mi cargo vuestros Hixos que os pro- 
meto enconmendarlos al REY, mi Señor: Quiciera poderos 
ser de mucha consolaxion. Guarde Nuestro Señor Vuestra 
Magnífica Persona como deseáis. Del Campo á dos de Febre- 
ro de mil Quinientos setenta, y ocho: El capitán UUoa me 
acava de asegurar que vuestras heridas, no son tan peligrossa 
como me han dicho y que luego seréis sano. Yo soi muy con- 
tento de ello, y os encargo teníais con voz mucha cuenta, y 
cuidado. A lo que Señor ordenareis: Don Juan de Austria. — 
Al Muy Ylustre Señor el Señor Almirante Antonio Menen- 
dez de Valdes: con mi criado Sarmiento. 



Muí Magnífico Señor: Hé tenido mucho gusto sabiendo que 
' ^uesa Merced es uno de los Almirantes, nombrados, para mí 
Concejo en esta Gobernada, de Inglaterra, porque asi tengo 



— 504 — 

;isfaccÍon, de llebar en mi compañía uno dé los A 
Prudentes, y espertes, mas valeroso, y honrrado 
'da la Marina de España, y un amigo de quie 
lyor confianza, y a quien estimo igual de mi, To 

encargado el Almirante Diego Menendez de ^ 
lano se há echo, y se bá disponiendo las cosas 
lestro deseo. Estoy con grande cuidado hasta s; 

ido en aquellos Mares de Indias que son muí [ 
su constancia, y talentos le sacarían bien de es 
ímo de las otras muchas, y de tanta importanci 
encomendado. Guarde Nuestro Señor la Mu 
3na de Vuesa merced como desea. De Lisboa 
[ayo de mil quinientos ochenta, y ocho: A lo q 
dispiicieredes: El Duque: — Al Mui Magnífico 
>r Almirante Don Juan Menendez de Valdés. 



a entroncado también, como hemos visto en 
ia de Valdés con la de Vijíl (9), por lo que t( 
) de dar su oríjen i jenealojía. 

Estk familia tiene bu orijan eti Asturiu desde raui antijíiio, es ) 
nobleza, recononooe por tronco al insigne guerrero Andeca duc 

buelo de Vela Jimenei i de Garcí Jiménez primer reí do Sobrar 

la Jiménez fué conde i gobernador de la provincia de Álava; íq i 

mbre obtuvo el miamo titulo i el cargo de gobernador de Álava i 

>n Munio Vela o Vijila. 

rincipios del siglo X, j^ figuran muchos hijos de esto linaje enti 

magnates de Asturias, 

la escribió el libro de loa concilios, cujo orijinal eiistia en el sigl 

terio del Eicorial. 

aando Alvareí Yiiil, caballero mui iluttre del reinado de Fern 

)me i gobernador de Asturii.i. 

j;o Fernandez Yijil de Qnifionea, m 

jestad Enrique ITI. Eran llamados e 

viendo a Andeca, este fué padre de Eudon duque do Aquitaiiia, 

e Vela Jiménez projenitor de la casa. 

o Vela floreció cu tiempo de Alonio el Casto, padre de Jimeno 

la Jiménez aGo de 900, el que tuvo a Mnnlo Vela o Vijila, padrí 

i gobernador de Álava, que casó con dofla Tosilda i fueron pac 

o Vijila que coaú c,on doña Erlo, los que procrearon a Vijil Froil 
éste a Fernando Alvarez Vijil, a líodrigu Fernandez Vijil que i 
Jirón i fueron padres de Juan Rodríguez Vijil, que tuvo a Fer 

or del «olar de Vijil situado eo Siero, i casó con doila Constancia 

dres de Diego Fernandez Vijil de Aller, seúor de U Puebla de 1 



— 505 — 

con doña Leonor Su^írez de Quirlones, projenitores del ilustre linaje de Vijil de Qni- 
flones, lo% que tuvieron a don Diego Fernandez Vijil de Quiñones, sobrino del ade- 
lantado don^ Pedro Suárez de Quiñones, el que dejó de heredero al sobrino con tal 
que adoptase bü apellido, caso con doña Maria de Toledo i fueron padres de Pedro 
Vijil de Quiñones, señor de Luna i otros estados, casó con doña Beatriz de Acuña i 
Portugal, hija de los condes de Valencia, los que procrearon a don Diego Fernandez 
Vijil de Quiñones en el siglo XV, primer conde de Luna, que casó con doña Juana 
Baríquez, hija de los condes de Alba de Liste, padres de don Bernardino Vijil de 
Quiñones, segundo conde de Luna, que casó con doña Isabel de Osorio, «de la ilus- 
trísiraa casa de este nombre», projenitores de Vijil de Quiñoties, Osorio i Trelles. 

Tirso de Avilez, en su obra «Linajes de Asturias», añade el siguiente verso al bla- 
són de los Vijil: 

«Vi dos castillos pintados 
Sobre sangre varonil 
Con dos veros marteados. 
Que son verdes i morados, 
Del gran velador Vijib. 

Esta ilustre familia se nnió a muchas otras grandes casas de España. 



CAPÍTULO VII 

LOS VALENZUELA 

El infante don Sancho de Castilla.- -La villa de Valenzuela. — Descendencia de- 
infante don Sancho o sea la jenealojía de los Valenzuela i de los señores de Yol 
dar.— -El marques de Villasierra o sea el Duende.— Los Valenzuela Castillo.— De 
como pasaron América, muchos caballeros del apellido de Valenzuela Don Die- 
go Antonio de Valenzuela. —Don Pedro Fernandez de Valenzuela conquistador 
de ííueva Granada, i su sobrino don Pedro Fernandez de Valenzuela i Ohávez. — 

Don Juliaif de Valenzuela Don Francisco Pérez de Valenzuela — Los Villa- 

rroel Cabeza de Vaca.— Los Moraga Galindo.— Los Nuñez Risueño de Guzman — 

Los Aranguiz de Valenzuela El maestre de campo don Francisco Pérez de 

Valenzuela — Los vecinos de la Imperial. La isla de Valenzuela.— Los Pérez de 

Valenzuela i los Villagran Ascendencia del mariscal Villagran Los Monte de 

Sotoraayor Los Bernal del Mercado. — Doña Mencia de los Nidos Los Pérez 

de Valenzuela i Ruiz de Peralta. — Los Cuevas Los Serrano i los Arrtchea 

Los Freiré i los Andrade Don Alonso de Córdova, el viejo. —El principal de 

Córdova Los Soto i Córdova.— El mayorazgo de Rancagua. Pérez de Valen- 
zuela i Ortiz de Gaete Pedro de Miranda Juan Davalo Jofré Los Garcés 

de Marcilla i los Lisperguier El conde de Vista Florida. — Los Molina. -El 

marques de Casa Valenzuela Los Valenzuela Santibañez Los capitanes Sal- 
vador de Careaga i Diego de ülloa El Almendral de Valparaíso i el templo de 

San Agustín. — Los Valenzuela Guzman.— Don Ignacio de Guzman Lecaros i el 
mayorazgo de Isníeta. — Los Barañao.— Los Valenzuela i los O valle. — Los Valen- 
zuela i los ürriola — Los Valenzuela i los condes de Sierra Bella. — Los Valenzuela 
i el marques del Puente de la Vírjen. 

I 

«La Casa de Valenzuela reconocida por una de las mas 
ilustres i principales de Andalucía, tuvo por tronco ¡ principal 



— 506 — 

nte, al infante don Sancho de Castilla. 
fué camarero del Santo rei don F"ernar 
; la Villa de Valenzuela, cuyo nombre 



D rei de Castilla Alfonso el sabio, ajus 
)s de Granada, que no tardaron en ror 
Aben Jucef, re¡ de Fez, i a sangre i fue 
Andalucía. «Debió en tal conflicto la 
a actividad Í acertadas medidas del inf; 
) segundo del rei, ayudado poderosam' 
ya don Lope Díaz de Haro, que con t( 
a bajo al socorro del mediodía. Con di 

don Alonso Pérez de Guzman, joven d 
n León, hijo de Pedro de Guzman, adel 
lucía (señor del Toral), i de una noble do 
;reza Ruiz de Castro». Este don Alo 

es el héroe que después de la acción s\ 
lamo Guzman el Bueno, projenitor de 1 
Sidonia. 

^ope áanchez, hijo del infante don Sai 
mes de tomar a sangre i fuego a los moi 
íla, situada en Córdova, se llamó don 1 
izuela; por haberle hecho merced de dic 
¡o de su hazaña. La descendencia de u 
labia después de encontrarse, en momer 
ciarse con repetidos enlaces, hasta en sui 
ie América. — (i) 



María Teresa de Caicedo casó en su patria Santa Fé coi 
Diaeta Fajardo, caballero del orden de Santiago, Maesl 
3 Poyan, depositario jeoernl de la ciudad de Santa 
lOabei!» de reino, hijo lejítimo .le don Luíh Valeniuela 
le Alcántara i de doria I$abel ilontrs i Mendosa. 

Luis de Valenzuela Fajardo, capitán do Caballeros 
íes militarea en Cataluiía, corre.iidor de Goadis, Bara 
tan jeneral de la provincia de Popayan, donde le así 
del real servicio su hijo don Dirijo AnUmio di Valen 

alcalde ordinaria mm antiguo en la ciudad de Santa 
Fernanda de V(Uenzuela, qu» iirvió en la^ guerrai c 



— 507 — 

Portugal i de los Terceros, i de doña Francisca de Córdora i Guzman ; segundo nieto 
de don Pedro Fernandez de Yalenzuela, mayorazgo de su casa, que militó en Italia, 
Alemania i Francia i contra los moriscos de Granada en su levantamiento, siendo 
capitán i comisario jeneral i de dona Isabel Fajardo i Mendoza su mujer. Tercer 
nieto de Diego de Valenzuela, caballero del hábito de Santiago (tutor de los hijos 
del duque de Cesa que murió en Roma embajador) i de doña Francisca Valenzuola 
su consorte. Cuarto nieto de Jerónimo de Yalenzuela i d© doña María Clavijo su 
mujer. Quinto nieto de Jerónimo de Valenzuela i de doña María de Torres Gutiérrez 
BU esposa. Sesto nieto de Juan Rodríguez de Valenzuela i de doña Gracia Rodríguez 
de Pineda Baena su mujer. Séptimo nieto de don Pedro Fernandez de Valenzuela, 
comendador de Estepa, señor de Castro viejo por nueva merced i restitución del año, 
de 1406, que murió en vida de su padre habiendo sido casado con doña Juana Fer- 
nandez de Córdova, hija del señor de xVguilar. Octavo nieto de Juan Pérez de 
Valenzuela séptimo señor de la casa 9e Valenzuela, alcaide de Baeria, caballero de 
la banda, vasallo del rei i de su primera mujer doña Juana Fernandez de Biedma, 
que de la segunda doña Berenguela Alfonso de Moníemayor tuvo a Alfonso de 
Valenzuela; noveno nieto de Martin Sánchez de Valenzuela, sesto señor de Valen- 
zuela alcaide i alcalde mayor de Baena, comendador de Estepa en la orden de 
Santiago, vasallo del rei i de su esposa doña Sancha Martínez de Podras que funda- 
ron el mayorazgo de Valenzuela en 21 de Mayo de 1380. Décimo nieto de Juan 
Pérez de Valenzuela, quinto señor de Valenzuela, caballero de la banda, ayo i mayor- 
domo del infante don Juan, tutor del rei don Alfonso el undécimo alcaide de Baena 
i su arguacil mayor año de 1 522 i de su mujer doña Alf onsa Fernandez de Castro, 
nieto de don Tello A lonso de Castro i Meneses, gobernador de Córdova, cuando se 
ganó de Moros. Duodécimo nieto de Martin Sánchez de Castro hijo segundo de 
Payo Arias de Castro el viejo, señor de la villa de Espejo i de doña Urraca Sánchez 
de Valenzuela, cuarta señora propia de Valenzuela. Décimo tercio nieto de Juan 
Pérez de Valenzuela, tercer señor de este estado. Décimo cuarto nieto de don Lop& 
Sánchez, camarero del snnto rei don Fernando el Santo, señor de Lopera, el Carpió 
i Yodar, que ganó de Moros a Valenzuela, de que le hizo merced el mismo rei, año 
de 1225 de donde procede el apellido de Valenzuela. Décimo quinto nieto del in- 
fante don Sancho i de su mujer doña Teresa Gómez |le Basiaca, señora de alta 
sangre en Galicia i volviendo a bajar por esta descendencia dejando las ramas cola- 
terales. 

Don Lope Sánchez tuvo hijos a don Sancho Martínez de Yodar. Rico-home de 
Castilla, adelantado de la frontera de Andalucía, que se apellidó Yodar por el señorío 
de la villa de este nombre, de quien proceden por hembra los marqueses del Carpió i 
otros señores. 

Segundo hijo fué Pedro Sánchez de Valenzuela con este apellido por ser segundo 
dueño do ella, alcalde mayor de Baena i su tierra, en que so comprendían las villas 
de Liorque i Tueros, i su hermana doña María Sánchez. I de Pedro Sánchez de Va- 
lenzuela, padre de doña Urraca Sánchez, mujer de Martin Sánchez de Castro. 

Martin Sánchez de Castro, i su mujer i tía, doña Urraca Sánchez de Valenzuela 
tuvieron hijos a. Juan Pérez de Valenzuela que sucedió en el Estado; segundo Rui 
Gómez de pastro, caballero do la Vanda; tercero Gonzalo Martínez de Castro padre 
de Pedro Alvarez de Castro, comendador de Moza; i de don Juan de Castro, cama- 
rero i gran servidor del rei don Pedro, después obispo de Saen i de Placencia, autor 
de la verdadera historia de aquel reí; tercera i cuarta, doña Uraca Martínez de Va- 
lenzuela, i doña Sancha Alfonso de Valenzuela, mujer de don Martin Sánchez de 
Córdova Adelantado mayor de Murcia, camarero del rei don Pedro i últimamente 
Maestre de Alcántara i Calatrava; quinto hijo de Juan Pérez de Valenzuela. 

Martin Sánchez de Valenzuela, sesto señor de Valenzuela, fué del consejo del rei 
d n Pedro á quien fielmente siguió, por lo cual el reí Enrique su sucesor le despo- 
81 yó de la villa de Espejo, en que había sucedido a sus mayores, i de Castro Viejo i 
d í Montero, que tenia por nueva merced. I en su mujer doña Sancha Martínez de 
I 9rcz, procedió hijos; primero Juan Pérez de Valenzuela, mayorazgo; segundo Mar- 
ti Q de Sánchez de Valenzuela; tercero Alfonso Sánchez de Valenzuela, cuarto Fer- 



Sánchez de Tuletiíuela, quinto Lope Sánchez de Tali 
ez de Valenzuela. 

n Pereí de Vulenzucln. séptimo señor de Ia casa de Val 
'O coQ doña Juana Fernandez de Biedmn i tuvieron ; 
Eucla; legundn doña Berenguela Alfonso de Montema 
ndez de Valenzuela a quien diú el mayorazgo, 
ro Fernandez de Talenzuela i Juana Fernandez de C 
:o Juan Eodrii^uez de Vnlenzucla; segunda i tercer» doi 
I doña Juana Fernandez de Córdova, do quien fué tute 
padre que haUa sido comendador de Estepa, aeüor de 
ira de Portugal contra nioroa en la batalla de loa Coll' 
ríos i anliendo herido. 

n Rodrigncz de Valenzuela el desposeído i dofla Graci: 
su mujer, padres del primer Pedro Fernandez do Tale 
Cordura; segundo Jerónimo de Taleniuola que prosig 
unn Pérez de Valonzuela Maestresala del i'ei den Fcruu 
sabcl Kodriguez de Valenzuela i Pineda que casó con t 
rreblanca, i segunda voz con Juan López de Gamboa, i 
icha sucesión en Cói'dova. eo Baena i en Alcalá la Rea 
Jerónimo de Valenzuela i doila María GutiEirczdel 
irimero Jerónimo Valenzuela, segundo Juan Pérez de 
aamejia; tercero doíla Juana de Valenzuela, monja de Sn 
egundo Jerónimo de Valenzuela, i sn mujer doña liín 
.1 primer Diego do Valenzuela, Caballero del habito de S 
le rn/*niM'/íi, del Je Calatrava, el ctiat pafú n Indias. C< 
[re, con doria Beatris, i tuvieron a Jerónimo de Yalenzi 
^a, monj:is en Baena. 

ÍO de Valenzuela i su mujer doila Francisca de Valenz» 
de Valenzuela. padres primero de don Pedro Fertiande 
ton Ramirez de Valenzuela que fundú patronazgo en 1 
Dn Jerónimo do Valenzuela caballero de la orden do Sa: 
mendador de Almnzari«i Paentomarin, i gran soldado c 
nano el enpitau Diego de Valenzuela, que casó con don 
de don Diego i Gmizalo i nieto de otro Gonzalo de V 
do Santianío; quinto de doila Catalina de Valenzuela, 
ID Fernando de Soto mayor. 

I Pedro Fernandez do Valenzuela caaú en Málaga con 
)za, hija de Iñigo López de Auncibia, Peilor de Besrae 
ndnde Auncibia. seilfr de la casa de Auncüiia, solariega 
a BiWao, que fué Gobernador de Malaga a que vino 
'nos, el cual Iñigo de López, casó con dona Luisa Fajar 
i de doila Juana de Herrera, hijo el Luis Fajardo de 1 
r de Mendoza, su muj«r, i este Diego Fajardo hijo de . 
i de Ion Alpeichanes, que fué hijo de Pedro López F 
tea i Cusa i de doña Constanza de Figueroa, nieto de 
: adelant-Ldo de JIurcia i doña Mencía López de Ayala 
adez da Herrera era hija del Mariscal Hernán de Hen 
García de Herrera, hermano de Diego Gómez de San 
ego Fajardo fué hermano de doila Aldonza Fajardo, ra 
anrique alcaide da Jlalaga. Del matrimonio de don P 
lia i doila Isabel I'ajardo, fueron hijos primero Ped 
segundo don Diego de Valenzuela Fajardo, canónigo 
rio i juez du bienes confiscado», que murió electo di 
> don Luis Fajardo del habito de Santiago, mui valere 
I de Flandes i murió peleando en la costa do Dunas i d 
le Valenzuela Fajardo, mujer de don Fernando Carril 
de lo4 Reales consejos de Hacienda i de Indias; i doü 
de Valeazueb i doila Juana Mendoza, monjas en Baei 



Don Pedro FemanJef de Yalenzuela cnHÚ en C^rdova con doíía Francisca de 

Cordova i Guzman, padres de don Pedro Fernandez de "Valeniueln, caballero del 
urden de Santiago, que tuvo por hi]A a doila María Fernandez de Valenzuela mar- 
quesa da Roaal on Origuela junto a Murcia; segundo don Diego Femandes de 
Oúrdoía capellán de honor de los reyes don Felipe tercero i cuarto, capellán mayor 
de la capilla de Granada i dei infante don Carlos, consultor e inquisidor ordinario 
en aquella ciudad; tareero don Alonso de Talenzuelo caballero de la órdon de Alcán- 
tara, sárjenlo mayor de un tercio en Ayaraonte contra Portugal; el cuarto don Luia 
de Talenzuela Fajardo caballero del hábito de Calatrava, el que fué gobernador de 
Popaban; quinto don Antonio Ramirex de Valenzuela de la cabiiUcriu de San Juan; 
doúa Francisca i doña Isabel monjas en Baena. De, tato» lifrnianoa fl cuarto don 
Luii de Valenzuela Fajardo i su mujer daña ¡nabel Monte i Mendosa fueron padreí 
primero ile, don Pedro de l'aleneuela Fajardo caballero del orden de Santiago; 
aegundo don Dietjo Antonio de laleazuela Fajardo, por quien se escribe este 
discurso; tercero doHa Francisca de Valenzuela Fajardo; cuarto dofia Isabel i quinto 
doña Eloísa. 

SEGUNDA LÍNEA DE VALENZUELA 



Juan Pérez de Valenzuela hijo tercero de Juan Kodriguoi do Valenzuela alcaide 
de Isuajar, maestresala de los reyes católicos, casó con doña Mnria de Pineda i 
Valenzuela; tuvieron a Juan Pérez de Valenzuela, de quien fué hermano de ganan- 
cia Diego de Valenzuehí, i que casú en Andujar cou doila María de Quero i 
Serrano i procrearon a Juan Pérez de Valeniuola, veinticuatro de Córdova i caba- 
llero de mucho rumbo i el que sustenta la casa de caballeros Valenzuelas, de tanto 
nombre; tuvo de su mujer doña Francisca de Leiva hijos, primero don Jerónimo de 
Valenzuela caballero de la urden de Santiago; segundo doña Marina de Valenzuela, 
mujer de Jorje de Córdova, que viuda fué dueña de honor i guarda mayor de las 
damas de la reina doila Margarita; habiendo tenido a don Jorje de Córdova quo 
murió sin sucesión i doita Maria Lazo de la Vega, que casó primera vez con Jnan 
de Castilla, del hábito de Calatrava, padres de don Juan de Castilla menino de la 
misraa reina, comendador de Mestanza con sucesión: i a Mariana de Córdova, dama 
de la reina doíia Margarita, i aute^ su menina, casada con Diego (iúmez de Sando- 
val, comendador mayor do Calatrava, ¡sumiller de Corpa del rei don Felipe cuarto, 
siendo príncipe, e hijo segundo del gran duque de Lerma, padre Icjítimo del duque 
del infantado: fué hijo de este matrimonio de la doita Maria Diego Gómez de San- 
doval, comendador mayor de Calatrava i otro^; segunda vez casó la doña Maria Lazo 
con Sancho Bravo de Acuña, adelantado de Tcrreuate, con hijos, i dos hijas monjas 
en Baena. 

Don Jerónimo de Valensuela del hábito de Santiago, vointícuatro de Córdova 
sirvió en la guerra, i en la naval le lastimaron el rostro, alcaide de Baeza, jentil- 
hombre de la boca del rei don Felipa tercero, correjidor de Málaga, Zamora i Jerez 
de la frontera, gobenuMlor de. India* donde muriú catado con duna Magilalena Ca- 
rrillo, hija de Luis Carrillo de Estañuelos, i tuvieron hijos; primero don Juan Pérez 
de Valenzuela caballero del hábito de Santiago con sucesión; segundo don Jerúaimo 
de Valenzuela quo murió en Mozú, jeneral de la armada de Filipiíiaí; tercero doña 
Francisca de Valenzuela que casó en Jerez de la Frontera con don Francisco Zurita 
i Haro, caballero del hábito de Santiago, señor de Villar de Saz i otros vasallos; 
cuarto doña Mariana de Valenzuela, casada en Sevilla con don Juan do Araneda, 
padres de don Juan de Araneda casado con la hija del conde de Puñonrustro, segun- 
da vez casó la doña Mariana, sin sucesión, con don Baltazar de Góngora, caballero 
del h.ábito i veinticuatro de Cárdova, tesorero del rei; tercera vez casó con don Gas- 
par Fernandez Pacheco, señqr da Minaya, en qne le sucedió doña Josefa hija de 
este matrimonio; el cuarto fué don Cristóbal de Benavente i Benavidos del hábito 
de Santiago, conde de Fontanar, del consejo de guerra i embajador del emperador, 
a,yo i mayordomo mayor del seOor don Juan de Austria, cuyo hijo mayor casó coa 



la doila Josefa eerioni de Minaja; quinta hija de don JerÚnimo 
doQs Antonia de Valenenela que casó en I«ja con don Fernand 
llero del orden de Cabtrava, Eefior de la casa de su apellido qi 
maestro de campo en Italia Bobre el Casal. 



línea tercera 



Joan Pérez de Talenzuela i bu segunda mujer doSa Eoretiguel 
temajor, hijo del Adelantado de Andalucía i seiior de Mon 
hijo a Alonso Fernandez de Valenzuela a quien su padre pa 
aeilorfo de Valeniuela con desheredación de Juan Rodríguez de \ 
hijo del hijo mayor; el Alonío Fernandei de ValeiiEuela sirvió 
de Castilla siendo su camarero i cazador mayor. Se seüaló en la 
casó con doria Alonza Lesosa i Narvaez, seilora del castillo de T 
Jaén. Fui este caballero por mandado del rei a entregar el castill 
a la ciudad de Baeza que le pertenecía, i lo resistian loa de la vi 
iglesia le dieron muerte tropel de jente armada afio de 1441. Sobt 
i sentencias de muerte a muchos de los ajp'esores en cualquier pa 
con facultad a cualquier pasicnte dentro del cuarto grado para 
de este matrimonio hijos, primero Juan Pérez de Valenznela i A 
la, que fué capitán de una de las compañía de los hombres de a 
catúlisoB, de quien procede la línea de Talenzuela de Ronda; ti 
de Valenzuela; cuarto dofia Berenguela de Valenzuela, que casó e 
tin Zambrano. 

Juan Peres de Valenzuela sucedió en la casa i íu¿ sesto sef 
hallóse en la toma de Gaeta i en la conquista del reino de Grane 
casó con doña Isabel de Gaete i procrearon a Alonso Fernand 
segnndo :i doña Maria i tercero a doña Berenguela. 

Alonso Fernandez de Valenzuela fué primer aeílor de este esta 
ñor de edad contrató con la condesa de Cabra, darle a Valenzi 
siguieron controversias i mandar el rei arruinar la fortaleza, como 
la Tilla, subrogando la dehesa de Montón de Tierra, i otras hacíe 
tuvo de su mujer do:1a Catalina de Saavedra, mariscal de CastilL 
Valenzuela casado con doña María de Berrio, señora de la Mo. 
de Carcabney, sin sucesión, con que heredó la casa de su tía, h 
Fernandez de Valenzuela. Doña Alaria de Talenzuela, mujer i 
de Castillejo, trocando la varonía i continuando los de Castillejo 
la casa de los marqueses del Carpió. 



LÍNEA CUARTA 



Valenmuelas de la ciudad de Ronda. Alonso de Talenzuela ya i 
segundo de Alonso Fernandez de Valenzuela, octavo señor de '' 
mujer doria Aldonza de Sosa i Narvaez, i hermano de Juan Peí 
noveno señor de esta casa. Fué el referido Alonso de Valenzuel 
de la ciudad de Baena i capitán de una de las compañías de hoi 
las guardias de los reyes católicos, sírvíóndoles en la conquista de 
tal a Él i a su hijo Femando de Valenzuela se lea mandó dar repa 
casas eu la ciudad de Ronda, de las mejores como consta de ui 
firmada de loa reyes católicos don Fernando i doña l3;ibel i refre 
la Barra su secretario, su fecha en la Vega de Granadi í 3 de S 
ademaa de las tierras que les daban repartidas en dicha ciudad 
de los servicios que le habla hecho i le estaban haciendo, í en el I 
lepartimientoi hechos a ios que asistieron a la conquista de Roí 



— 511 — 

rentes partidas de tierras, viñas i olivos i de las dichas casas en cabeza de los referi- 
dos Fernando de Yalenzaela, i Alonso de Yalenzuela su padre, natural de la ciudad 
de Baena. 

El dicho Fernando de Valenzuela, hijo lejitímo de Alonso de Yalenzuela ya nom- 
brado, casó en Rondií con doña Inés de Mena i de este su matrimonio tuvieron por 
hijo a Juan de Yalenzuela que fué alcayde de las Yillas de Benadalid, como aparece 
del pleito homenaje que hizo en el año de 1518; i el marques de Tarija lo trataba de 
pariente i como a tal le hizo donación de unas casas en 2 de Marzo de 1541, como 
consta de la donación orijinal, i que era rejidor ds la ciudad de Ronda, i que en ella 
casó con doña Lui9a de Escalante, en quien tuvo a doña Inés de Yalenzuela que 
casó con Juan de Mesa, vecino de Alcalá, i a doña Ana de Yalenzuela, que casó 
con Juan Luzon, vecino de Ronda, i a Gaspar Juan de Yalenzuela. Gaspar Juan de 
Yalenzuela hijo de los propuestos Juan de Yalen7uela i doña Luisa de Escalante fué 
rejidor de la ciudad de Ronda, i casó en ella con doña Beatris Nuñez de Alvarez, 
vecina de dicha ciudad, de cuyo matrimonio nacieron don Jerónimo de Yalenzuela, 
que poseyó el mayorazgo, don Francisco de Yalenzuela, i don Cristóbal de Yalenzue- 
la que fue maestre de campo en Flandes i murió Catellano de Barleta en el reino 
de Ñapóles. 

Don Francisco de Yalenzuela fué rejidor de la ciudad de Ronda, Gobernador de 
la ciudad de Santa Ágata i después de la provincia de Bari en el reino de Ñapóles, 
donde murió, habiendo casado antes en Madrid con doña Leonor de Enciso i Dávila, 
hija de don Fernando de Enciso i Davila i de doña Beatriz de Yergara, en quien 
tuvo a don Fernando de Valenzuela, caballero del órdeu de Santiago, señor de San 
Bartolomé de los Pinos, primer caballerizo de su Majestad, Gobernador de sus Bos- 
ques Reales, del consejo supremo de Italia, i juez conservador del patrimonio Real 
que vive casado con doña Ambrosia de Ucedo con sucesión. 



LÍNEA QUINTA 



Martin Sánchez de Yalenzuela i doña Sancha Martinez, señores de Yalenzuela, 
como se escribió en la primera línea, tuvieron por hijo tercero a Pedro Sánchez de 
Yalenzuela marido de Leonor Martinez, linaje mui conocido i, propagado en Anda- 
lucia, procrearon hijos, primero a Juan Pérez de Yalenzuela; segundo Pedro Fer- 
nandez de Yalenzuela, comendador de Talavera, del orden de Calatrava; tercero Al- 
fonso de Yalenzuela comendador de Montes; cuarto Sancha Alfonso de Yalenzuela, 
mnjer do Juan Ramirez de Agnilar, con mui noble sucesión; quinto Isabel de Ya- 
lenzuela que casó con Juan Rodríguez Clavijo. 

Juan Pérez de Yalenzuela, doncel del rei Enrique el quinto, casó con doña María 
Fernandez de Baena, padres del primer Lope Sánchez de Yalenzuela; segundo don 
Juan de Yalenzuela gran Prior de San Juan en Castilla i León, que sirvió mucho i 
ventajoso. 

Lope Sánchez de Yalenzuela, suceso^ de la casa de sus padres, sirvió al rei don 
'Enrique cuarto, casó en Salamanca con doña María Maldonado i tuvieron a Pedro 
Fernandez de Yalenzuela veinticuatro de Cordova, casado con doña Inés Pan toja 
(hija de hermana de Hernán Pantoja) padres de: primero Juan Pérez de Yalenzuela, 
Yeinticuatro de Córdova; segundo Francisco Fernandez de Yalenzuela, caballero de 
Orden de Santiago, Embajador Estraordinario en Roma del Empei-ador Carlos 
quinto año 1542; tercero don Pedro Fernandez de Yalenzuela, Maestre escuela i Ca- 
, nónigo de Córdova. 

El Veinticuatro Juan Pérez de Yalenzuela, casó dos veces, la primera en Toledo 

on doña Alcacia Pinelo (hija de Juan Antonio Pinelo) segunda con doña Maria 

i^once de León, hija de Lucas Yenegas de Sirsava, de la cual tuvo a Fernando de 

Yalenzuela Yeinticuatro de Córdova; i a doña Isabel de Valenzuela, que casó en su 

patria con don Fernando de la Cerda, padres de don Andrés de la Cerda, que lo fue 

< le don Francisco de la Cerda del hábito de Calatrava. 



LÍNEA SESTA 



II Comendador Martin Sanchei de Valeazuela, seeto señor de Valenz 
hijo Beato a. Lopa Sánchez de Valenrueia, que caaú en Baeza con doi 
iez de Biedma, hija do Rodrigo Alonso de Godoy i do Constanza López de Biedma, 
i6 al rei don Juan et Segundo i fue rejidor en Baeza, i nombrado el Bueno, tuio 
is primero Lope Sánchez de Yalenzuela, caballero del Orden de Santiago; segundo 
ro de Valenioela; tercero Martin Sánchez de Valetiiuela comendador de Torre» 
mena en la Orden de Caiatrava, padrea de Alonso de Valenzuela, Maestresala del 
ion Enrique cuarto, casado con doi'ia Leonor do Quezada (hija de Dia Sanchei 
jnezada i de doña Teresa Ramires de Ahalos) murió peleando sobre el Guadis a 
1 Agosto de 1484. Dejó hijo aMartin de Valenzuela, comendador de Marios ehi'- 
ioiia Maria Cantillo de Valenzuela, que caaó en Baeza con Cristóbal Carrillo t 

ope Sánchez de Valenzuela, segundo del nombre, fué casada con doña Giomi 
Iriguez de Carvajal (hija de Dia Sánchez de Carvajal, primer señor de Turanie 

doña Isabel de Navarrete) i procrearon primero, a Lope Sánchez de Valonznel 
illero del Orden de Santiago ; segundo doña Isabel Yafiez de Biedma mujer c 
je Cerón, Rejidor de Baeza con sucesión; tercero doña Juana de Valenzuela, qi 
i con don Diego Sánchez de Quesada el Ronco el da la toma de Baeza; cnarl 
Giomar de Valenzuela casada en Baeza con Diego Carrera, hijo mayor de R¡ 
I Correm, de que hai dilatada descendencia de mui conocidos caballeroi. 
ope Sánchez de Valenzuela, tercero del nombi'e de esta linea, comendador ¿ 
timcnto en la Urden de Santiago, que sirvió en la conquistA del reino de Irsna<i 
tan de caballos, i en Navarra Gobernador de Perpíñan i délas Islas Canarias pt 

de dieziocho años, i le saquearan su casa en Baeza los Comuneros, queraáodi 
, por lo cual el Emperador Curios quinto le dijo: Benid norabuena mi Lop 
chez el leal, i le diú su encomienda para Lope Sanchez^u nieto; tuvo de su muje 
1 Isabel Cerón, hija de Juan Cerón; primero Juan Pérez de Valenzuela, qu 
npaOó en la guerra a su padre i murió de un balazo; segundo don Lope Sanche 
■nzueladel habito de Santiago; tercero doña Leonor Yañezde Valenzuela, don Lú 
fañez de Valenzuela, cuarto de este nombre, capitán de caballo que se halló e 
>rnada de Arjol i otros hasta morir de balazo en los pechos, casado con doü 
aa Bobadilla (hija del comendador Francisco de Bohadilla i de doria Alaria d 
llosa su mujer) padres de: primero don Lope Sánchez comendador de Bastí 
to, sucesor de su abuelo, sirvió en paz i guerra al rei don Felipe Segundo, i en e 
ntamiento de Granada en Almería, Correjidor de Logroño, de Murcia i de Alba 
, casó con doña Leonor de Biedma Carvajal hija de Juan de Biedma Carvajal 
oña Aldonza de Mendoza) i tuvieron a don Lope Sánchez de Valenzuela, sesb 
jombre, que casó en Granada con doña Ttresa de Guevara; segundo don Juan d 
iczuela gobernador de Barleta i Cápua en el Reino de Ñapóles; tercero don Je 
DIO de Valenzuela, Capitán de Infantería en el reino de Granada donde casó co) 
í Maria de Santaren. con hijos, a don Lope i don Sancho; cuarto don Franciscí 
'alenzucla sin sucesión; quinto doña Isabel de Valenzuela, mujer de Luis Cerón 
es de don Lope Cerón del habito de Santi:^o i de don Jorje de Valenzuela, de 
an Juan i de doña Juana mujer de don Pedro Acuña, Alférez de Baeza. 
1 linaje de Valenzuela es de mui buenos caballeros i hai de ellos en Córdova 
la i Baeza. 

is armas, león negro rapante coronadas de oro, perfilado de negro en campo di 
i, con la orla de escaques negros i oro , otra es a trozos rojas, otra apaa rojas, otn 
1 orla partida, por lo alto castillos i leones, los castillos de oro en campo verde 
¡s rojos sobre plata; i en la mitad baja seis rocíes azules en campo de tapia. 
ores de Ocaria- Árbol 4. ° paj. 40. 



Lope Sánchez de Valenzuela, fué camarero del Santo 
Fernando III que arrancó definitivamente del poder 
loros la ciudad de Córdova, situada al pié de Sierra 
i a la derecha del Guadalquivir, convirtiendo su mez- 
suntuosa catedral, el año 1236. — 
don Lope Sánchez de Valenzuela con doña Teresa 
«señora de altísima sangre en Galicia». Fueron sus 
Dn Sancho Martínez de Yodar, Rico-Hombre de Cas- 
Iclantado de la frontera de Andalucía que se apellidó 
or el señorío de la Villa de este nombre, de quien pro- 
or hembra los marqueses del Carpió i otros grandes 
españoles; i don Pedro Sánchez de Valenzuela, pa- 
don Juan Peréz de Valenzuela ayo i mayordomo del 
ion Juan, tutor del reí don Alfonso XI alcaide de Bae- 
Iguacil mayor». Por último, don Juan Pérez de Valen- 
; tercer señor de la Villa de Valenzuela, ascendiente 
de don Fernando de Valenzuela, marques de Villa- 
de todos los nobles que en España i América llevan 
lo de Valenzuela. 

IV 



arques de Villa-Sierra, don Fernando de. Valenzuela 
Ronda, Í fué hijo de don Francisco de Valenzuela ¡ 
Leonor Enciso i Dávila. <sEra Valenzuela joven de 
a figura, de amena i agradable conversación, no des- 
piuvisiu de talento, hábil para insinuarse, aficionado a las letras 
i en especial a la poesía tierna i amorosa, en que bacía no 
despreciables composiciones, i aun autor de algunas obras dra- 
máticas, cualidades mui estimadas todavia en aquel tiempo. 
Algunas comedias suyas se habían representado en Palacio a 
presencia i con agrado de la Reina i de sus damas». 

Principió Valenzuela a figurar siendo muí joven, al lado del 
duque del Infantado, i poco después aseguro su entrada a la 
corte, casándose con doña Maria Ambrosia de Ucedo, dama 

33 



— 514 — 

era déla Reina, que hizo grandes manifestaciont 
;nc¡a por este enlace. 

I rei Carlos II el Hechizado no salía aun de la m 
paña estaba rejentada por la Reina doña Marian 
madre de don Carlos, hombre débil e inhábil 
ar. 

marques Valenzuela, supo ganarse por completí 
, reina rejente i durante algún tiempo la suerte 
US destinos i sus mercedes, estuvieron en sus m; 
ie tiempo cuando se le dio el sobre nombre de i 
Los títulos alcanzados por don Fernando de \ 
1 conocer la importancia que el privado llegó í 
rte. 

"ué don Fernando de Valenzuela Marques de Vi 
e de Esquivial, señor de San Bartolomé de lo; 
llero del Toisón de Oro, caballero del orden de 
de de España, de primera clase, primer MÍi 
iejo de Estado, caballerizo de la reina ordinari 
llerizo de la reina, caballerizo mayor de la reina 
e embajadores, conservador del Consejo de Ita 
:n su casa, alcaide del castillo de Magarela,' ale 
Real de los Bosques, sobre estante mayor de p; 
lador de la encomienda de Segura, embajador 
:apitan jeneral de la Costa, capitán jeneral de m 
-eino de Granada i jentÜ-hombre de cámara, j 

honores tuvo derecho a ocupar en la corte I 
:¡pe don Baltazar:^. 



íSpues de tantos honores i de tan gran privanza, 
amargos para Valenzuela. Don Juan de Austria 
amar su caída, insinuándose en el ánimo del rei I 
¡rio, precisamente cuando éste salia de la menor 
^uego que don Juan de Austria se acercó a la co 
si rei, procurando la reina Madre preservar a V 
s riesgos que le amenazaban, sacó del rei su h 
en que le mandaba se fuese al Escorial, ofr 
tas seguridades pudiera desear para su maye 



— 515 — 

«Llegó don Fernando al Escorial i de él o con afectados 
alientos o con verdaderos salió a caza. En el ínterin habiendo 
llegado don Juan lo primero que dispuso fué su prisión i cual 
si fuese la de un hombre asistido i armado de un ejército nu- 
meroso así se hicieron los estruendos i aparatos para ella. Con- 
currieron a esta grande empresa muchos de los primeros seño- 
res entre quienes los que mas se señalaron fueron el duque de 
Medina Sidonia i don Antonio de Toledo primojénito d^l du- 
que de Alba i uno de los que mas beneficiados se hallaban de 
Valenzuela, pues no solo le dio el Toisón de Oro, le hizo jen- 
til hombre de la cámara del rei, sino que le auxilió con subsi- 
dios mui considerables, asistieron también muchos títulos de 
primera, segunda i tercera clase, muchos caballeros i personas 
de todas esferas que entre todos llegarian a componer el nú- 
mero de mil i quinientos hombres, creyendo obtener cada uno 
de ellos por el mérito de este señalado servicio a don Juan cuan- 
to sus mas locos deseos apetecia». 

La reina habia encargado personalmente al superior del 
convento la ocultación de Valenzuela, por lo cual, cuando el 
tumulto se acercaba al Escorial «con el mayor secreto i cautela 
que le fué posible lo puso en un escondite que habia en una 
pared que no fuera fácil lo encontrase la mas astuta dilijencia». 
Se desesperaba ya de aprisionar al Duende cuando álguen lo 
vio salir a pasear 'i lo denunció. 

«Entrégase el infeliz don Fernando al duque de Medina 
Sidonia a don Antonio de Toledo i otros, con demostraciones 
de valor tan constante que bien le acreditaron entre otras ra- 
zones las que a estos dos les dijo, que fueron estas. No estra- 
ñaria nunca que el señor duque de Medina concurriese a mi 
prisión porque aunque desee siempre tener ocasiones de servir 
a su excelencia, nunca me lo permitió. Pero ver a vuestra 
excelencia señor don Antonio tan empeñado en ella siendo la 
persona a quien yo mas he servido durante mi manejo, es cosa 
que no sin gran admiración la esperimento». 

Recibióse en seguida la orden impartida por don Juan de 
Austria de degradar de su dignidad de grande de España a 
/alenzuela, i quien debiera negarle el título según esa orden 
^ra el duque de Medina Sidonia; pero el descendiente de Guz- 
man el Bueno no quiso quitar su tratamiento al descendiente 
del Infante don Sancho de Castilla, se escusó de cumplir dicha 
orden. 



— 516 — 

ios estos datos relntivos á la prisión del marq 

son tomados de un espediente orijinal que pt 
enjamin Vicuña Mackenna, formado con date 

por don Juan Lucas Cortés, alcalde de cortí 
una parte activa en estos acontecimientos. Efe* 
:abaIlero fué encargado de intimar la orden i 

corte a la señora marquesa de Villa Sierra, á 
osia de Ucedo. Los cuantiosos bienes del nií 
infiscados. 

;un afirma Flores de Ocaris, el marques dejó s 
30sa la señora de Ucedo; pero según Piferre 
Ion Fernando, murió en la menor edad, i e 
íes de Villa Sierra, pasó a una prima de don 
Isabel Jerónima de Valenzuela, casada con d 
lez de Mondragon, rejidor de la ciudad de Re 
marques Valenzuela fué desterrado a las isla; 
ó, según dice. Lafuente en su n Historia Jent 
, a inmediaciones de la ciudad de Méjico, a i 

un golpe que le dio un potro en una escui 

marquesa dofía María Ambrosia de Ucedc 
r a sus desgracias i perdió el juicio, se le perr 
lavera, pero reducida, por orden de don Juan c 
xjbreza, que se vio obligada a mendigar. 



ha afirmado que don Manuel Valenzuela i I 
i Chile en el siglo pasado, era hijo del marqui 
, don Fernando de Valenzuela, sobre nombrad 
el maques murió en el destierro i la marqu^ 
mendigando lejos de la corte, no es estrafi 
ue quedase de ellos, fuese por venganza de • 
jado de los derechos al título de su padre, i í 
iria de su existencia llegara a perderse en Esp 
ió don Manuel en Concepción con doña Beatr 
loa, hija de don Martin Ruiz de Gamboa, de 
D del capitán don Lope Ruiz de Gamboa, yer 
dor don Rodrigo de Quiroga. 



— 517 — 

Nació de este matrimonio don Fernando Valenzuela i Gam- 
boa que casó con doña Irene Córdova de Figueroa, descen- 
diente del maestre de campo don Alonso de Córdova i Figue- 
roa, deudo de los marqueses de Guadalcázar, i este matrimonio, 
dio oríjen a otro don Fernando Valenzuela i Córdova que ca- 
só con doña Rosario Guzman, descendiente de don Juan Nu- 
ñez Risueño de Guzman, cuyo hijo don Pedro de Guzman i 
Vasquez de Arenas casó con doña Petronila Pérez de Valen- 
zuela i Moraga, de cuya familia hemos de ocuparnos mas ade- 
lante. 

Don Manuel Valenzuela Guzman casó con doña Rosario 
Torrealba, que entre otros hijos tuvo a don Juan de Dios Va- 
lenzuela Torrealba que casó con doña Mariana Castillo Saravia, 
Ureta Carrera i Sáenz de Mena, de donde procede la familia 
Valenzuela Castillo^ de esta, las de Valenzuela Bernales, Va- 
lenzuela Cruzat i demás recientes entroncamientos. 

Perteneció a esta rama de Valenzuela, doña Rosario Josefa 
Valenzuela Guzman, qne casó con don José Montt Prado, 
abuelos de don Ambrosio Montt (^). 



(2) Los Montt descienden de don Miguel Montt Roban i de doña María Anjela de 
]a Barrera i Deselaus naturales de Ccataluña; fueron padres de don José Montt de la 
Barrera que casó con doña Catalina Rivera i Oros, los que tuvieron a don José Do- 
mingo Montt de la Rivera que pasó al Perú; «(todos naturales de Cataluña, de anti- 
gua i noble casa de hijos-dalgo, de casa i solar conocidos i limpios de toda mala 
razav. 

Don José Domingo Montt i Rivera casó en el Perú con doña Adriana Cabrera i 
Paredes» natural de Huaura i fueron, padres de don José Esteban Montt i Cabrera 
nacido en Santiago el 15 de Octubre de 17iÍ5. que casó con doña Mariana Prado Ro- 
jas, nieta de doña Mariana de la Carrera Elguea i de don Pedro Prado Lorca, biznie- 
ta de don Ignacio de la Carrera Iturgóyen i de doña Catalina Ortiz de Elguea Osorio 
de Cáceres. 

De este matrimonio nacieron don José, Lucas Miguel, Filiberto, Antonio, Rafael, 
Agustina, Eulalia i Mercedes Montt i Prado, Cabrera i Rojas. 

Don José Montt Prado casó con doña Josefa Pérez de Valenzuela, i tuvieron por 
hijos a don Lorenzo Montt i Valenzuela que casó con doña Carmen Luco, i de este 
matrímonio nació don Ambrosio Montt i Luco disüinguido hombre público, casado 
con doña Luz Montt i Montt, hija de don Manuel Montt. 

Doña Mercedes Montt Valenzuela casó con don José Crucbaga i en segundas 
nupcias con don Martin Lopeandia, i doña Dolores Montt Valenzuela que casó con 
don José Antonio Prado Sotta, último que por línea masculina gozó el mayorazgo 
de los Prado. 

Don Lucas Montt i Prado casó con doña Mercedes Torres, padres del presidente 
de Chile i presidente de la Corte Suprema de Justicia don Manuel Montt, que casó 
con su prima doña Rosario Montt Goyenechea. 

Don Miguel Montt Prado casó' con doña Josefa Almanza i Toro, Valdés i Carre- 
ra, el 10 de Mayo de 1801, hija de don José Antonio Almanza Joanotena natural de 
Navarra, i de doña Mariana Toro i Valdés Carrera, qne casaron el 12 de Junio 
de 1780. 



— 518 — 

Desde el comienzo de la conquista de América 
zuela que habían militado en Flandes vinieron t 
en busca de gloria o de fortuna, así consta que do 
nandez de Valenzuela fué uno de los primeros < 
i conquistadores dd Nuevo Reino de Granada. 

Su hermano don Dif'go Fernandez de Valenzu 
en las guerras de Flandes pensó también en que f 
don Pedro siguiera la carrera de las armas, perc 
su carrera fuera mas brillante lo dedicó ai estud 
prudencia, pero como se supiese en España qi 



De este matrimonio nació doña Tránsito Jíontt i Almunni que 
cente Cruchngai i de aqoi el mitlogrado i distinguido jurÍRCon! 
Crucbagu Montt, i dona líusorío Montt i Almanza que casó con ■ 
Tagle Eclieverrla, viudo de doíia Ciírmen Jordán. 

Don Filiberto Montt Prado c.isó con dofia Lm Goycnechea 
Rosario Montt Goyeneehea que casú con don Manuel Slontt i To 
mos, i don Anacloto Montt Goyenechea casado con doña Men 
gara. , 

Don Antonio Montt i Prado onafi ci 

Juan Antonio Palacios i de doí 

Prado Rojas i Carrera. • 

Don Rafael Montt Prado ca«ú con doüa Rosa Irarrázahal Sol 

. _. , . Josa Santiago Montt Irarrñzabal que cas^i con dofia Rosario -fvi 

í< Lví»* 'tíTí ~-A^ ^°^ Montt Alvan^t don Josí Antonio Montt Irarráiabal casó c 

t- _ * ,/ iVlontt"GoyenecLc-a BU prima; doña Mariana Montt Irarráiabal 

/f ' t- M ' t Diego Infante Quezada, i dofia Ana Josefa Montt Irarráiabal que < 

' { /-* ' ~ ,^ nuel Ramón Infante Quezada, padrea del actual secretario de la Ci 

.'' ^ i> í . Justicia don Joaí Manuel Infante Montt, Irarriííabal i Quezada. 
,^, . *• * ' ■ Doña Aguatina Montt Prado casó con don Joa¿ Antonio Bad 

' nupcias con don Vicente Crucbagn. 

Doíia Eulalia Montt Prado casó con don Sebastian Pérez, abuelo: 
Pérez i Cotapoa casada con don Domingo Matte, padrea de don 
Pérez i demás hermanos. 

Doila Mercedes Montt i Prado casó con don José Antonio Verg 
.¡11 Versara Montt. 

Ya que en esta relación hemos íisto entroncada la familia de 
Infante, daremos a la lijera la jenealoj ¡a de esta respetable familia, 
El ló de Julio de 17;-16. don Juan Francisco Infante Tobar i Esi 
Sevilla, flhijo-dalgo de sangre i naturalezas ea.«ó con dofia Mariar 
quez de Covarrubias, hijo de don Pedro Prado de Loroa i de doña 
lasque! de CoTarrubías i Montero del Águila. 

De este matrimonio nacieron don Curios, Aguatin, Juan i Fn 
Prado. 

Don Carlos Infante Prado caaó el fi de Diciembre de 1798 cor 
Carmen Valero i Nos, padrea do don Francisco José Infante Valero 
Ha CArmen Campillo i \'elaaqueE; de don Juan Pablo Infante Va 
doña Carmen Gómea i Prieto; de don Bamon Infante Valero qi 
Enero de 1845 con doña Manuela Cerda Concha; i de don Cilrlus Ir 
casó dos veces, la primera con doña Cáimen de Santiago Oonchs 
doña Javiera Fernandez Concha. 

Don Agustín Infante Prado, casó con doi'is liosa Rojas, Utuii 
hija de doa Andrés Rojas La Madrid i do doña Jfari» Mercedes ü 



— 519 — 

3 Dracke habia saíiueado a Cartajena de Indias, se 
para América siendo aun joven de dieziseis años, re- 
ído el reino de Granada i sentando plaza de soldado 
hile ¡ después recorrió el Perú, i por ultimo, el año de 
ó en Santa Fé con una señora principal doña Juana 
de Solís. 

Valenzuela profesor de medicina í tan perito, que a 
que se creian en niui buena salud les anunció la 
Entre otros pasó esto con el presidente don Juan de 
Ira de vivo injenio noticioso i de agudos dichos; i así 
eguia las cosas del mundo estuvo notado de satíricos), 
2n el Perú hijo de confesión de San Francisco Solano, 
nucho a la piedad, i con ocasión de haberse hecho 
tujo su hijo mayor el doctor don Fernando Fernandez 
i;íuela, en el claustro frai líruno de Valenzuela, se dió 
mucho mas a sus ejercicios espirituales. También in- 
poco en esto el haber tenido depositado en su casa el 
Hel santo arzobispo don Bernardino de Almanza, enan- 
có a España por su hijo el espresado frai Bruno de 
;la». 

VIH 



"no cuarto nieto del infante don Sancho de Castilla 
Luis de Valenzuela F'ajardo caballero del hábito de 
L, capitán de caballos corazas en Milán i de las órde- 
ares en Cataluña, correjídor de Guadiz i Armería i 
lor i capitán jcneral de la provincia de Popayan». 
isado con doña Isabel Montes i Mendoza, e hijo de 
■o Fernandez de Valenzuela que militó en Italia i en 
i de doña Francisca de Córdova i Guzman. 

I iDatrímonio noció el patricio don José Miguel lofante i KoJM que casó 

1 de IS-IS con doña Roui Miinitn e Infante. 

1 Infante í Prado casó con doña Maria Antonia Puentes, padres de doila 

!ante Fuentes que casó el 27 de Marzo de 1811 con don Antonio IbaQet 

icesures de don Adolfo Ibañez. 

íegunda yei don Juan Infante Prado con doíía Rosa Bonechea, i por ier- 

ia Ana María Qnezada i Kalina^. 

Htiino matrimonio nacieron, don DIeso Infante Quezada que casa con 

la Montt Irarrázabal i don Manuel Ramón Infante Quesada que casó 

la Josefa Montt Irarráiabal, padrescomo ya dijimos, del actual aecretorio 

Suprama don José Manuel Infante Montt Irarrázabal i Quezada, casado 

treea Tagle Jordán i EoheTerrí*. 



— 520 — 

>ii Diego Antonio de Valenzuela Montes i J 
o del orden de Santiago fué maestre de cam| 
i de Popayan i depositario jeneral en la ciud 

mbien pasó a Indias i estableció su familia 
""rancisco de Valenzuela caballero del orden c 
> menos en la misma época. 



: el séquito de brillantes capitanes que trajo 
a Hurtado de Mendoza, vino el capitán d 
izuela, i cuando el joven gobernador empreí 
campaña contra los araucanos al sur de Chile 
5se por determinación suya al mando de la e: 
bido es que don Garcia i su ejército corrie 
3s en esta ocasión i por eso Carvallo i Goyi 
ido los españoles que estaban a bordo de la e 
ipeñaban los indios en el combate, bajaron a t 
; de Julián de Valenzuela, capitán de gran I 
itarla en esta ocasión:*. 

m Alonso de Ercilla ha inmortalizado tambíe 
compañero de armas en el canto XIX de sl 

«Nuestra jente con arden i osadía, 
siguiendo "u derrota i firme intento, 
ala enetnign opuesta arremetía, 
que aun de esperar no tuvo sufrimiento; 
i a recibir a Feniston salia, 
con paso no menor i atrevimiento, 
et diestro JuÜan de Valenzuela, 
la espada en mano, al pecho la rodela. 

«Fué all! el primero que emp«£Ó el ualto 
el presto Feniston anticipado, 
dando un lijero i no pesado salto, 
con el cual descargó un bastón pesado 
mas Valenzuela, ta rodela en alto, 
a dos manos el golpe ha reparado, 
dej&ndole atronado de manera 
como si encima un monte le callera. 

Bajó la ancba rodela a la cabera, 
tanto fué el golpe recio i desmedido, 



— 521 — 

i el transportado joven una pieza 
fué rodando de mano aturdido; 
mas luego, aunque atronado, se endereza 
i volviendo del todo en su sentido, 
pudo al través, hurtándose de un salto, 
huir la maza que calaba de alto. 

<rEntra el leño por tierra un gran pedazo 
con el gran peso i fuerza que traia, 
aue visto Valen zuela el embarazo 
ael bárbaro i el tiempo que él tenia, 
metiendo con presteza el pié i el brazo, 
el pecho con la espalda le cosia, 
i a! sacar la caliente i roja espada 
le llevó de revéz media quijada. 

<iEl araucano ya con desatino 
le echó los brazos sin saber por donde; 
mas el joven, tentando otro camino, 
arrancada la daga le responde : 
que con la priesa i fuerza que convino 
tres veces en el cuerpo se la esconde, 
haciéndole estender ya casi helados 
los pies i fuertes brazos añudados ü. 



X 



Con don Garcia vino también a Chile don Francisco Pérez 
de Valenziiela, después de haber servido con gloria en la con- 
quista del Perú. Se vé, pues, que el nombre de Valenzuela fi- 
guró en Chile desde el principio de su conquista, i para 
perpetuar su memoria, dieron los prim.eros conquistadores sus 
nombres a la isla de Valenzuela, frente a Valdivia, así como la 
villa de Valenzuela en Córdova dio su norrtbre a la descenden- 
cia del Infante don Sancho de Castilla. 



XI 



Doña María Aranda Valdivia, viuda del jeneral don Fran- 
cisco Pérez de Valenzuela, descendiente directa del capitán 
don Martin de Aranda Valdivia conquistador del Perú i de 
Chile, sobrino del gobernador don Pedro de Valdivia por cu- 
yas venas corria, como hemos dicho en otra parte, la sangre 



— 522 — 

de Guznian el Bueno, solicitando una encomíenc 

que vacó por muerte del capitán don Pedro de Vf 
hijo, para su nieto el capitán don Francisco Pére 
zuela i Silva, después de larga relación de mérito: 
de sus ascendientes, decía hablando de sus hijos te 
al Supremo Gobierno, estas palabras; ipues son a 
por lo Valenzuelá.par lo Aranda Valdivia^ por L 
de Soiomayor, por lo Bernal del Mercado, por le 
Figueroa i otras ramas, de los primeros caballeros 
tres conquistadores que ganaron este reino i el del í 



Don Francisco Pérez de Valenzuela, no vino de 
Perú «sin mas caudal que su espada», como mucho; 
quistadores. que no por eso fueron menos glorio 
caballero de nuestra referencia a mas de su per 
también a la conquista su caudal, equipando sol 
mención i costa» i en mas de una ocasión, él i si 
Alonso Pérez de Valenzuela, que no vino a Chil 
Perü, compraron uno, dos i hasta tres buques pai 
la conquista. En tales condiciones vino a Chile el 
don Garcia Hurtado de Mendoza. 



Don Francisco Pérez de Valenzuela casó con do 
de Villarroel Cabeza de Vaca, hija de nobilisim 
tadores. 

El apellido Cabeza de Vaca de mucha nobleza { 
es llevado actualmente por el marques de Víllapan 
Estrada i de Torre Blanca de Aljarafe, don Juan / 
trada i Cabeza de Vaca, elevado a la dignidad de 
España recientemente por la reina rejente doña C 
familia del gobernador don Pedro de Valdivia ests 
cada en España con los antepasados del espresad 
pues según Piferrer, don Gaspar de Valdivia i Gu¡ 



— 523 — 

i 

cercano del conquistador de Chile «fué casado con doña Es- 
peranza de Estrada, hija de los marqueses de Casa Estrada i 
de Villapanés que fueron grandes de España.» 

El siguiente oríjen dá Piferrer al apellido Cabeza de Vaca 
que nos ha parecido curioso consignar aquí: 

«No todos los grandes linajes han de proceder de reyes i 
príncipes: el de Cabeza de Vaca reconoce por primitivo tronco 
a un humilde pastor llamado Martin Alaja, a quien ennobleció 
el rei don Alonso IX en el año 121 2. El motivo de esta real 
gracia lo refieren de varios modos los autores, en vista de los 
cuales damos aquí la idea que hemos formado. Parece que en 
uno de esos azares que tan frecuentes son en las guerras, Mar- 
tin tuvo ocasión de prestar un señalado servicio al rei i a su 
ejército en unas montañas desiertas i escabrosas, donde poco 
tiempo antes los lobos hablan devorado algunas de sus vacas, 
cuyas calaveras se veian esparcidas por él suelo: i agradecido 
el rei, tomó de ellas ocasión para premiarle i consolarle, dán- 
dole el apellido de Cabeza de Vaca en memoria de su desgra- 
cia í concediéndole la hidalguía en premio del celo i lealtad 
con que le habia servido». 

XIV 



La cuna de los Valenzuela en Chile fué la Imperial. «Sábese 
que al tiempo de su ruina, estaba mui opulenta i habitada de 
familias de mucha distinción, como de Valenzuela, Ocampos, 
Vences, Cervantes, Montecinos, Cuevas, Santanderes, Moras, 
Navarretes» (Álvarez de Toledo). «Historia de Olivares, 
páj. 136». 

No ha sido posible, por consiguiente, que llegaran hasta nos- 
otros los testamentos i otros documentos que nos dieran a 
conocer todas las relaciones de los antiguos Valenzuela, pues 
junto con los templos, casas i riquezas, fueron destruidos los 
archivos de aquella floresciente Imperial. 

Fueron hijos de don Francisco Pérez de Valenzuela i de 
doña Catalina de Villarroel, el sarjento mayor don Francisco Pé- 
n z de Valenzuela i don Alonso, que después de pelear sin 
tr ígua casi desde la niñez con las huestes araucanas, murieron 
h< chos pedazos en la defensa de Valdivia. El capitán* don 
Fernando Álvarez de Toledo en su poema <iPuren Indómito^ y 



~ 524 — 

nos cuenta esta defensa inmortalizando en el canto quinto el 
nombre de los heroicos Valenzuelas». 

a Con la plaza miyor de los sarjentoa, 
Don Francisco salió de Valenzuela. 
Caballero de honrosos pensamientos 
Nacido en la marcial i dura escuela: 
A la furia inclemente de los vientos 
Entregaron la blanca i naval vela 
Por el rumbo derecho parten luego 
Hirviendo el charco tumedo a su fuego. 



A la banda del rio peleando 
Halló a los dos hermanos Valenzuela 
I dos o tres valientes compañeros 
Con una escuadra de infidos guerreros. 

(rMas algunas mujeres cuando vieron 
La gran furia del bárbaro sangriento 
I que a los mas hispano muerte dieron 
En aquel primer ímpetu violento. 
Pensándose embarcar a la mar fueron, 
Pefo salióles vano aquieste intento 
Que ya tomado el pérfido tenia 
Los pasos de la playa, mucha bahía. 

o: Ahí adonde pensaron guarecerse 
I librarse mejor de los tiranos 
Allí vinieron antes a perderse 
I a dar de golpe entre las crudas manos; 
Mas como no pudieron defenderse 
De aquellos enemigos inhumanos 
Socorro con gran lástima pidieron 
I a dársele los Talenzuela fueron. 

«Trabaron pues con ellos la batalla 
I por su libertad hicieron tanto 
Que al bárbaro traidor de Calla-Calla 
En confusión pusieron i en quebranto: 
Librándoles al fin de la canalla 
Pero el de ellos diré en otro canto, 
Porque el dolor me aprieta de manera 
Que no puedo la voz ocharla afueran. 



XV 



Fué la esposa del sárjenlo mayor don Francisco Pérez de 
Valenzuela i Villarroel, una dama de la mas encumbrada aristo- 



i 



— 525 — 



cracia colonial. Llamóse ésta doña María de Moraga i Galin- 
do, cuyos apellidos figuran unidos a los nombres de los mas 
ilustres conquistadores ( 3). Fué hijo de este matrimonio don 
Lorenzo Pérez de Valenzuela i Moraga, sobre nombrado el 



(3) Noble i mui ilustre linaje de Cataluña del cual hai una rama que desde tiempo 
inmemorial tiene su casa solar en la y illa de Yalls, en el campo i piovincia de Tarra- 
gona. 

La mayor parte de autores que mencionan este linaje (^) convienen en que pro- 
ceden de los nobles consulares de Roma, i que a 61 perteneció el jeneral Moragas 
que lo fué en tiempos del emperador Honorio. Que a esta familia se la llama en 
varios tratados Ecuestre i Senatoria i que habiendo venido a España se estableció 
desde tiempo inmemorial en Cataluña. 

En el año 1 200 floreció Arias Moragas, que fué uno de los caballeros catalanes 
que se hallaron con la jente de Aragón i Navarra en la batalla de las Navas de To< 
losa i otr^s que se dieron contra los moros en Andalucía. 

Don Guillen de Moragas i don Rodrigo de Moragas, fueron de los caballeros que 
acompañaron al rei don Jaime de Aragón en la conquista de las Islas Balea- 
res, i aquél pasó después desde Mayorca a las montañas de Jaca de orden del mis- 
mo rei. 

Don Baltazar de Moragas i don Andrés de Moragas, asistieron como nobles i por 
el brazo de caballeros, a las cortes de Monzón i de Zaragoza en los años de 1VJ6 
i 1622. 

Los autores citados refieren varios enlaces de la familia de Moragas con otras de 
las mas principales de Cataluña i Aragón. 

(^) Hablan de él diferentes autores jenealójicos con especialidad don Sebastian 
del Castillo, tratándose de la nobleza de la casa de Moneada en la línea de doña 
Margarita de Moragas. — Don Tomas Ramirez de Monleon, en el tomo 2. ^ de su 
obra sobre armas i blazones. — El licenciado Frías de Albornoz en sus Jenealojías. — 
Don Juan Alfonso Guerra caballero de la orden de Santiago, cronista, rei de armas 
que fué del rei don Felipe V en sus minutas onjinales, cuaderno 60. — Matías Este- 
ban, teniente de maestre de la corona de Aragón i don Juan Francisco de Ita, cro- 
nista i rei de armas que fué del rei don Felipe IV en sus obras orijiñales que se 
custodian en el archivo secreto de S. M. (Píferrer.) 

Andeca, duque de Cantabria, fué padre de Eudon, duque de Aquitania, Eudon 
fué padre de Aznar, éste fué padre de Aznar Mitarra, primer conde de Ara- 
gón ^««). 

Acnar Mitarra fué padre de Gtilindo de quien parece que procede el noble linaje 
de Galindo, cuyos principales i mas antiguos solares fueron en Tres juncos, villa de 
Aragón i en Ecija, donde sus ilustres descendientes han sido siempre mui conside- 
rados i tenido por buenos hijos-dalgo, desempeñando importantes cargos i gozando 
de grandes preeminencias i honoríficas distinciones. 

(**** ) Aznar Mitarra, uno de los nobles godos que perecieron en la deplorable bata- 
lla del Guadelete, fué Andeca, duque do Cantabria, el cual tenia un hijo llamado 
Eudon, que para no caer en poder de los moros pasó a la otra parte de los Pirineos. 
Allí so distinguió por su valor i bizarría, i casó con una principal señora, heredera 
del ducado de Equitania; en aquella tuvo entre otros hijos a Aznar. 

Habiéndose apoderado de aquellas tierras Carlos Martel rei de Francia i habiendo 
despojado de su ducado a los hijos de Eudon, Aznar vino a España, en la rejion de 
Cantabria, en la misma casa i antiguo solar de su ilustre abuelo Andeca. Casó con- 
forme a su calidad i tuvo dos hijos, uno Eudon i otro Aznar; el primero se hizo 
leñor de Vizcaya, i el segundo fué conde de Aragón. Mereció Aznar que el rei 
Garci Iñiguez le premiase con este título, por haber valerosamente reconquistado 
de los moros la ciudad de Jaca, la cual fué ele j ida por capital de su condado. (Pi^ 
/errerj. 



rinplazado, de quien el obispo de Santiago don fr 
illarroel nos dice, que fué «sujeto de gran calid 
rnos su historia i triste muerte en el memorab 
el 13 de mayo de 1646. 

Antes de seguir la sucesión de don Francisco ! 
;nzuela i doña Maria de Moraga por linea mase 
ocuparnos de dos de sus hijas troncos de distinj 
sncia. doña Petronila i doña Mariana Pérez de \ 



Doña Petronila Pérez de Valenzuela i Moraj 
DH Pedro Nuñez de Guzman, hijo de don juai 
leño de Guzman i González de la Sierra, caba 
; Isriieta, que fué en Chile maestre de campo j 
1 Santiago con doña Beatriz Vasquez de Arení 
1, hija de don Juan Vasquez de Arenas, vecino* 
; San Fernando que militó cincuenta años en 
rauco i casó con doña Agustina de Madariaga, 
itre sus ilustres ascendientes contaba a Rodrigo 

Acerca del oríjen español de esta rama de la fan 
an, ya hemos dicho que procedió de los antiguo: 
oral como los Guzman Peralta i los Guzman Coi 
jes de enlazada en el siglo pasado con los Per 
lela como acabamos de decirlo, ha contraído ali 
jañez i Ovalie, descendientes de don Franciscí 
:1 Manzano i Ovalie i del almirante Juan Bauti 

con la ilustre de Quezada que contaba entn 
entes a los famosos Campo Lantadilla, López d 

oidor del Perú Sierra Ronquillo i otras no mt 
das. 

De estos troncos proceden familias que hoi 1! 
do de Guzman unido a los de FonteciJIa, Encal 
cheverria Larrain, Recabárren, Varas, Marques 
yzaguirre, Urriola, Vial, Santa María i otras. 

Procede asi mismo, como ya hemos dicho, de 1 
uzman, la familia Valenzuela Castillo de la cual 
; dar noticias. 



— 527 — 



XVII 



Doña Mariana Pérez de Valenzuela ¡ Moraga, casó con don 
Rodrigo Aranguiz de Valenzuela, hijo de don Rodrigo Aran- 
guiz de Valenzuela i de doña Josefa Riveros de Aguirre i 
Hurtado de Mendoza. 

Fué el fundador de la familia Aranguiz en Chile, el capitán 
don Lázaro de Aranguiz i Valenzuela, vecino encomendero de 
Santiago en donde fundó su familia, casado con doña Leonor 
de Zapata i Gamboa, hija de don Alonso de Zapata caballero 
de la casa de los condes de Barajas, i nieta de don Lope Ruiz 
de Gamboa, nobilísimo conquistador, i de doña Isabel Suárez 
de Figueroa i de doña Maria de Alvarado, nieta de don Alon- 
so de Alvarado. 

«Alonso de Alvarado uno de los mas famosos capitanes 
de las guerras civiles de los conquitadores del Perú, pasó 
a España después de la pacificación de ese pais por Vaca de 
Castro. El reí premió sus servicios con el título de mariscal; i 
como llevaba una regular fortuna i un crédito bien asentado 
contrajo matrimonio en la corte con doña Ana de Avendaño i 
Velasco, hija de don Martin Ruiz de x^vendaño, caballero no- 
ble de Vizcaya, Habiendo vuelto al Perú en 1547, al lado del 
presidente La Gasea, Alvarado trajo consigo tres cuñados, don 
Martin, don Pedro i don Miguel de Avendaño; i dos primos 
de su mujer, Martin i Lope Ruiz de Gamboa. Estos cinco ca- 
balleros, después de pelear en el Perú .contra Gonzalo Pizarro, 
pasaron a Chile» (4). 

No pudo, pues, ser mas ilustre el abuelo de la espresada do- 
ña Maria de Alvarado. Sus padres don Alonso i doña Maria 
Cervantes, tuvieron otra hija que casó con don Luis Fuentes 
Pabon, Veinticuatro de Jerez de la Frontera. Se afirma que 
doña Maria Cervantes pertenecia a la familia de don Miguel 
de Cervantes Saavedra. 

En la información que tenemos a la vista se afirma, que todos 
stos caballeros ascendientes de los de Aranguiz i Valenzuela, 
ran de mucha calidad i nobleza, i se hace especialmente 



(4) Barros Arana, Proceso de Yaldiyia. 



— 5gg — 

ito de los servicios de don Rodrigo de Ai 
on Lázaro, que murió hecho pedazos en h 
de las Cangrejeras, 

XVIII 



'oti Lázaro Aranguiz de Valenzuela i doñc 
rez de Figueroa i Alvarado, tuvieron pq: 
o Aranguiz de Valenzuela que casó cond( 
de Aguirre í Hurlado de Mendoza, 
ué esta dama hija de don Francisco de R 
doña Leonor Hurtado de Mendoza, hija 
tin Hurtado de Mendoza i Antülon i de c 
i Morales, 

ra esta noble dama, por línea parterna, deí 
; don Francisco de Riveros el viejo; de don 
"ígueroa; del conquistador Francisco de A 
a Serena; del oidor don Juan de Matienzo 
:1 don Pedro Cortés de Monroi, primo de 
yenitor de los marqueses de Piedra Blant 
icisco de Cisternas, vecino fundador de la 
te, de don Diego de Rojas, fundador de C 
del Rio de la Plata, caballero natural de I 
:asa de su apellido, a la cual pertenecen It 
i. Es este ilustre conquistador, tronco de 1 
L.rgandoña Guzman i Pastene, como ya lo 1 
jr línea materna doña Leonor, era nieta d 
tado de Mendoza, natural de Alfaro en 
doña Leonor de Antillon. Vino don Jerón 
-ero, juez, oficial de la Real Hacienda, per 
o notorio, de casa i solar conocido, cofrade 
o en la ciudad de Tarrazona reino de Ara 
abalieros hijo-dalgos de dicho reino.... 
rejidor de dicha ciudad asistió a las Corte 
estuvo el rei nuestro señor Felipe III en 1 
ina, i en la Junta que mandó hacer a las 
persona i el dicho Jerónimo Hurtado de P 
i el trazo de caballeros hijo-dalgos como a] 
lio de su [filiación presentada en la secrel 



— 529 — 

Contaba a mas entre sus ascendientes, al capitán don Anto- 
nio Chacón, «caballero hijo-dalgo que vino a Chile con don 
Garcia Hurtado de Mendoza»; al capitán don Bernardino de 
Quiroga, «que pasó de los reinos de España a este reino de 
Chile con don Antonio de Quiroga caballero del orden de San- 
tiago, su hermano, en compañía del jeneral don Juan de Lo- 
zada su tio, en la ocasión que vino a este reino por gobernador 
i adelantado don Rodrigo de Quiroga su tio»; i finalmente al 
adelantado don Diego Sánchez de Morales, i su esposa doña 
Inés de León i Carvajal naturales de Soria en Castilla la Vieja. 



XIX 



Don Rodrigo Aranguiz de Valenzuela Riveros de A^uirre 
i Hurtado de Mendoza, casó como lo tenemos dicho, volviendo 
a nuestro propósito de referir la descendencia de los ilustres 
Pérez de Valenzuela, con doña Mariana Pérez de Valenzuela 
i Moraga. Hijo de este matrimonio fué don Francisco Aran- 
guiz de Valenzuela i Pérez de Valenzuela, que casó con doña 
Maria de la Concepción Mendieta, hija del jeneral don Igna- 
cio Mendieta i de doña Maria Josefa de Leyva. 

De este matrimonio nació don Antonio Aranguiz i Men- 
dieta que casó con doña Carmen Fontecilla (*), tronco de los 
Aranguiz Fontecilla i todas sus ramificaciones. 

También fué hijo de este matrimonio, doña Maria Rita Aran- 
gui:2 i Mendieta que casó con el fiscal don José Nicolás Gan- 
darillas i Romero. 

Don José Nicolás Gandarillas i Romero fué hijo de don 
Francisco Antonio Fernandez de Gandarillas, natural del valle 
de Panagos en el arzobispado de Burgos, hijo de donjosé Fer- 
nandez de Gandarillas i de doña Maria del Arenal (**) que casó 



(^) Fué hija doaa Cánnen Fontecilla de don Francisco de Borja de la Fontecilla 
i de doña Cánnen Rojas; nieta del jeneral don Francisco Antonio de la Fontecilla i 
de doaa Micaela Palacios, de don Rafael de Rosas i de dona Nieves de Figueroa; 
biznieta dcdon Juin de la Fontecilla i de doña Juana de Vilela i Villalon, del je- 
neral don Francisco de Palacios i de doña Luciana de Vilela i Gordo va, antecesores 
de todos los Fontecillas. 

(^®) Don Francisco Antonio Gandarillas del Arenal salió de España para América 
en compañía de otros dos hermanos, de los cuales uno quedó en el Perú i de ahí pro- 
cedo la familia de Gandarillas que existe en Lima; el otro es ascendente directo de 
las distinguidas familias de Gandarillas i sus ramiücaciones. 

U 



— 530 — 

en Santiago el 22 de Abril de 1 750 con di 
Romero, hija del jeneral don Pedro Ro 
cisca Hidalgo. 

El fiscal don Nicolás José Gandarill: 
Aranguiz, fueron padres de don Joaquin 
que casó con doña Ana María Valdés Alt 
Gandarillas Aranguiz que casó con donjo 
mero, su tio, padres de don José i de don 
casado el primero con doña Luz Eyzagu 
gundo con doña Dolores Larrain Gandaí 
ña Mercedes Gandarillas Aranguiz casad 
cisco Larrain i Rojas, padres del Ilustrísi 
rópolis; de el mayorazgodon Patricio Larn 
ña Trinidad Larrain Gandarillas madre de 
José Irarrázabal heredero del antiguo m 
i abuela del futuro heredero del condado 
antiguo senador don Francisco de Borja 
casado con doña Pilar Valdés Ortiízar; di 
Gandarillas casado con doña Dolores La 
i en segundas nupcias con doña Julia 
don Ladislao viudo de doña Elisa Irarr; 
do en segundas nupcias con doña Adelai 
don Juan Francisco Larrain Gandarillas, 
sefina Subercaseaux i Vicuña; doña Rit: 
casada con don Diego Echeverría Reca 
Larrain Gandarillas casada con don Eva; 
nalmente doña Luisa Larrain Gandarillai 
guel Campino i Landa, hijo del jeneral d 
Salamanca i de doña Ignacia Landa, des 
los antiguos Lisperguer i de don Fernán 



El primer Villalon venido a Chile cas 
con una nieta de don Alonso de Córdova 
na de Córdova i Morales, fueron padres ■ 
fle Villalon i Córdova que casó con doña 
nejo, hermana de doña Gabriela Moyano 
miento, esposa de don Pedro Sánchez ant 



— 531 — 

tdon Francisco Pérez de Vüialon Moyano 
)ncepc¡on Molina i López de Sotoniayor, 
laria Villaión i Molina, que casó don do- 

i Figueroa, padres también de don José 
es, que casó con doña Francisca Aranguiz 

Pérez de Valenzuela, de cuyo último ma- 
lo i santo sacerdote, relijloso jesuita, don 

ilon de antiguo i noble linaje, de la que 
; datos en la pajina 436 de esta obra, es 
les de España, 

j j.,0 de la familia de don Jerónimo de Villa- 
Ion nos da los siguientes datos i ascendencia. 

«Esta familia es una de las mas ilustres de la nobleza de 
Andalucía. Su oríjen se remonta hasta la gran casa francesa 
de Bullón, formada por Eustaquio, conde de Borgoño, de la 
casa real de Francia, i su mujer Daidin, de ias casas de Lo- 
rena i de Bullón, padres que fueron del famoso Godofredo de 
Bullón, rei de Jerusaten, i de Aguillazinie, conde de Borgoño 
i rei de Purtugal por su casamiento con la reina doña Teresa, 
hija del emperador don Alonso*. 

La filiación continuada de la casa de Villalon comienza en 
Bartolomé Fernandez Villalon que se halló con el rei San Fer- 
nando en la toma de Ronda, Carmona, Morón i Sevilla. 

Fué padre de Lope Fernandez Villalon, abuelo de Antón 
López Villalon i bisabuelo del famoso caballero Sancho Fer- 
nandez Villalon que fué alférez de la encomienda de Morón i 
conquistador de Antequera, i fué el primero que escaló sus mu ■ 
ros i quitó el estandarte a los moros Í dio la victoria, por lo que 
el infante don Fernando lo arnió caballero de espuela dorada 
por su misma mano, i le hizo agregar al León que llevaba su 
escudo de armas, el estandarte. 

Los Villalon radicaron primero en Morón donde tuvieron 
repartimiento de tierras. 

Don Sancho tuvo por hijo a Alvaro López Villalon i éste a 
Antón Fernandez Villalon, caballero del hábito de Santiago, 
I ipitan de caballeros del rei don Enrique, muriendo a manos 
I e los moros; había casado con doña Maria Pacheco, sobrina 
I e los grandes maestres de Santiago el célebre don Juan Pa- 
I heco i de Calatrava don Pedro Jirón tan célebre en la historia, 



i por consiguiente descendiente de la casa de 
Víllena. 

De este matrimonio nació Juan Fernandez 
de Carmona i maestre de sala dei rei don Jii. 
con Sancha del Portillo i fueron padres de Ma 
Vülalon, alcaide de Pruna, i de Diego Fernant.__ . 

Martin Fernandez Vülalon i del Portillo, casó con Isa^«'l 
Martin i fueron padres de Antón López Villalon que casó 
Juana Gutiérrez de Bohorquez, los que tuvieron a Franc 
de Bohorquez Villalon, que casó con Leonor Orozco, fui 
señores de Jimona i padres de Antón López Villalon, fair 
dei Santo Oficio, que casó con doña Antonia Martínez Pa 
i Auñon, padres de Francisco de Bohorquez Villalon. 

Todo lo cual consta de una certificación impresa en Ma 
i refrendada por el rei de armas del rei, como también he ' 
el real despacho firmado por Carlos IV, a favor de don Le 
zo Villalon, nombrándolo relator de la Real Audiencia de 
tiago, espedido en Aranjuez a 13 de Febrero de 1802, el 
era tercer nieto de don Jerónimo Pérez de Vülalon, prir 
de su apellido venido a Chile casado con doña Lucían: 
Córdova. Ademas délos nombrados hai otros grandes sen 
de este apellido que han entroncado con los marqueses de 
sa Estrada, i ramas de esta familia llevan los títulos de i 
queses de Pilares, condes de Daoiz, vizconde del Parque, 

El actual jefe de la casa de Villalon en España es don 
go Maria Vülalon i Villalon, Víaña Diez de la Cortina Oh 
ja Viaña Sánchez de Sáenz í Layna-Pérnia, caballero de g 
des títulos i mui ilustrado. (*) 



XXI 



Volviendo a la familia Pérez de Valenzuela í Moraga, 
seguir su descendencia, tenemos que, el jeneral Francisco 
rezde Valenzuela i Moraga casó con doña Juana de Villag 
hija del jeneral don Alvaro de Villagran ¡ de doña Ana í¿ 
Portocarrero i Guzman; nieta del segundo gobernador de 
le el mariscal i adelantado don Francisco de Villagran, c 



{") Anales de la Nobleía de Eapañi. 



— 533 — 

¡en de Santiago, i de doña Cándida Monteza «que 
rica en. 1559. ¡ que- vino a Chile en 1561, cuando 
egó a este país con el nombramiento real de gober- 



:al, gobernador i capitán jeneral de Cliile don Fran- 
llagran fué hijo de don Alvaro Ni'iiíez de Sarria, 
prior i gran, maestre de la orden de San Juan en Castilla i de 
doña Ana de Villagran. « 

«Hubo antiguamente tres solares principales del nombre de 
Sarria; uno en Navarra, otro en Guipúzcoa i otro en Vizcaya, 
los cuales se consideraban como procedentes de un mismo fun- 
dador i por lo tanto, iguales en hidalguia, preeminencias i an- 
tigüedad. I de alguno de estos tres solares se glorian de proce- 
der todos los caballeros del apellido Sarria, siendo muchos los 
que se han ilustrados en las armas i en las letras en España, 
i en sus dominios de Ultramar-^ . 

«Alvaro Niiñez de Sarria fué electo prior de San Juan, i 
gran maestre, en Castilla, por el Sumo Pontífice, colocándolo en 
esta dignidad a petición del reí don Alonso el último de estos 
reinos. Bernardo de Sarria, considerado como imo de ¡os caba- 
lleros mas valerosos que tuvo la cristiandad, fué almirante del 
rei de Sicilia, con cuyas galeras destruyó el principado de Cá- 
pua: i así mismo fué capitán jeneral i enviado de Ñapóles, de- 
jándolo después todo, para servir al rei de Aragón Alonso IV. 
Fué su padre Blas de Sarria, i tuvo por hermano a Vidal de 
Sarria, con los cuales se hizo admirar en la espugnacion de 
Castelnuovo, por los anos 1282, así como en varias espedicio- 
nes al reino de' Sicilia, de donde volvieron con doce galeras 
cargadas de despojos de las Villas de Capdí, Pocrita i de la 
ciudad de Astura». 

«Estos dos hermanos fueron tan excelentes caballeros ¡ de tan 
singular i esforzada valentía entre todos los de su tiempo, que 
merecieron el titulo de capitanes; í con vainte galeras suyas i 
otros varios de guerra, fueron a la punta Sicilia a socorrer los 
castillos del condado de Pallas, i recobraron las que el conde 
de Urjel habia ganado, ocupándole ademas algtinos suyos, 
hasta que se suspendió la guerra con una tregua en el año 



— 534 — 

1298. También sirvieron al rei de Aragón en 
Navarra por los años 1304, volviendo después 
una escuadra de Ñapóles a libertar al infante». 

«Don Bartolomé de Sarria fundó pingües ma) 
ciudad de Victoria, asi como capellanías i capilla 
para su familia, con otras obras pias, a las que a; 
dotaciones. Fué sucesor Martin de Sarria, que g 
vincia de Álava». 

^De esta misma familia fué el guerrero infanzoi 
rria, padre de don Martin de Sarria ¡ Lazcanc 
la orden de Ctlatrava i capitán de caballos en 
Flandesi del concejo de guerra en ellos. Casó esl 
ches estados con doña Francisca Honorina de L 
Monsieur de Ligues, gobernador del pais de B 
tada sucesión. Hubo también muchos caballeros ( 
que se inmortalizaron con sus hechos en ¿as Ina 
i Occidentales, como don Diego de Sarria, que f 
neral de Manila». 

«Las armas de esta casa son: escudo de azur 
oro acompañadas de cuatro veneras de plata». 

«1 185— Sarria — El antiguo i principal solar d 
Sarria, espresada en el número anterior, que rad 
en el pueblo de su mismo nombre, tenia por armas 
telado; el i.° Í e! 4.° de plata i un águila de gi 
3.0 de este color i un león de oro. {Constan este 
manuscritos existentes en la real biblioteca)». 

Piferrer. — Nobiliarios i sefíorios de España, 
46 a 52; n.fl 1184 i 1185. 

xxni 



El capitán don Juan Pérez de Valenzuela i ' 
con doña Catalina de Silva Bohorquez, hija d' 
Luis Monte de Sotomayor i de doña Mariana Bí 
cado; nieta del capitán Vicencio del Monte To 
Juana Copete de Sotomayor, «personas de m 
méritos i servicios». 

Doña Mariana Bernal del Mercado, fué hern 
i valiente conquistador don Lorenzo Bernal del 
quien vino a Chile, en donde casó con don Luis 



— 535 — 

tomayor. «Fué el jeneral Lorenzo Bernal del Mercado perso- 
na noble, que en el Perú sirvió a su Majestad Baste 

solo decir que comunmente le llamaban el Cid Ruiz Diaz de 

Chile Casó con doña María de Rojas, igual en nobleza 

i grande en los dotes naturales, i de virtud, hija del capitán 
Diego de Rojas i Sandoval, persona noble i de los primeros 
conquistadores de este reino». Dejó dos hijas, de las cuales la 
mayor doña Lorenza Bernal del Mercado i Rojas, casó con el 
sarjento mayor don Juan de Mendoza Monteagudo «persona 
de ilustre sangre». 

El capitán don Vicencio del Monte «caballero noble hijo- 
dalgo» después de servir en las guerras de Italia vino América 
con el cargo de factor de la Nueva Andalucía, i fué nombrado 
luego adelantado i capitán jeneral de toda esa provincia, desem- 
peñó un papel mui importante en los principales acontecimien- 
tos de su tiempo en el Perú i Chile. Fué casado con doña 
Juana Copete de Sotomayor, hermana de don Gonzalo de los 
Nidos, distinguido conquistador del Perú, i de doña Mencía 
de los Nidos «personas de mucha calidad». 

El nombre de la famosa doña Mencía de los Nidos ha sido 
inmortalizado con gran entusiasmo por Ercilla, que nos 
cuenta su heroica acción en la defensa de Concepción después 
de la muerte de Valdivia: 



Es justo que la fama cante un hecho 
Digno de celebrarse hasta el dia 
Que cese la memoria por la pluma 
I todo pierda el ser i se consuma. 

Doña Mencía de Nidos, una dama 
Noble, discreta, valerosa, osada, 
Es aquella que alcanza tanta fama 
En tiempo que a los hombres es negada: 
Estando enferma i flaca en una cajna, 
Siente el grande alboroto, i esforzada, 
Asiendo de una espada i un escudo, 
Salió tras los vecinos como pudo. 



XXIV 

De don Juan Pérez de Valenzuela i Silva i de doña Juana 
le Villagran Monte de Sotomayor, nació en la Serena el maes- 



— 536 — 

!e campo don Bartolomé Pérez de Valenzué 
tiago con doña Agustina Ruiz de Peralta, h 
Juan Ruiz de Peralta, caballero español i di 
le Cámus. 

íe la villa de Santander uno de los cuatro di 
■íurgos, en la costa de Cantabria, de España 
loble caballero llamado don Ventura de Can 
ola. hijo de don p'rancisco de Cámus Pací 
■ia de Loyola, de la casa de los Pachecos du 
i de la de Loyola, de donde procedió San 1 
¡ó su familia en Santiago casando con doña 
>n i Córdova, hija del capitán don Jeróni 
alón i de doña Luciana de Córdova La Barí 
rales, i en segundas nupcias casó con doña 
;a. 

)on Jerónimo de Cámus i Pérez de Villaloi 
as nupcias con doña Juana Josefa de Cabrer 
non de Cabrera i de doña Josefa de la Veg; 
: matrimonio nacieron entre otros hijos do 
) con don Casimiro Santelices i doña Rosa i 
jue casaron sucesivamente con el jeneral d 
lile. 

)on Jerónimo de Cámus Pérez de Villalon t 
nupcias con doña Ana Josefa de Andrade, s 
ito, otorgado en esta ciudad el 30 de Diciei 



)on Bartolomé Pérez de Valenzuela i d 
z de Peralta, según testamento de esta señoi 
ante Juan de Morales en 1739, fueron padre 
Lorenzo, don Bartolomé, don Juan José i < 
enzuela. 

íl capitán don Lorenzo Pérez de Valenzi 
alta casó con doña Mariana de Rojas, hija d 
as Puebla ¡ de doña Isabel Rodríguez de M 
■iceño Recalde. 

-as hijas de don Bartolomé Pérez de Valí 
o, doña Josefa casada con el capitán don Jua 



lina con el capitán don Férna 
t con el maestre de campo don ] 
storga; doña Antonia con el n* 
Bravo de Naveda; doña Fra 
de campo don Pedro de Ureta 
!■ el maestre de campo don Pedí 
.eaudro Bravo de Naveda i Per 
Agustina de Valenzuela, casó 
[lan hija de don José de Guzr 
de Vargas i Toro Mazóte, i 
Soto i Córdova i de doña C 
i Escobar, biznieta de don Luí; 
doña Luisa de Miranda Dáv 



íestre de campo don Bartolom 
oña Agustina Pérez de Valenzi 
!sabuelos del jeneral don José R 
stre ascendencia de los Cuevas 
íartolomé fué hijo del maestre d 
uevas i Navia i de doña Elvir 
don Francisco de las Cuevas i 
del capitán don Bartolomé de Ai 
arila de Ureta Ordoñez; biznie 
i de doña Francisca de la Barb 
rial, del capitán don Alvaro de 
aria Magdalena Berrio i por 

Astorga natural de Medina di 
'navarro i Vasquez, del gobernai 
L i de doña Maria de Urdoñez ñ 
> del jeneral don Luis de las 
.riana de Escobar Balcázar, de c 
ica i de doña Manuela de Torr 
arcia de Navia, natural de S 
diencia (5), i de doña Antonia ■ 



— 538 — 

Valladolid, i por segunda línea de don Pedro 
ña Maria de AsCorga, del capitán don Franci 
tural de Sevilla i de doña Beatriz Vasquez na 
de don Juan de Ureta i Ochon i de doña Elv 
don Pedro Bueno de Oces i de doña Elvira 
nieto del capitán don Juan de Cuevas i di 
Mendoza, del jeneral don Alonso Martínez di 



Casóne don Alvar con la notable i ncaudnladií seilont doflí 
loe que aolo tavieron unii hija ea cuya aacesion encuéntrase 
familias de Lispergner i de Irarriizalal. 

Llamóse esta hija doña Antonia Aguilera de Estrada, q 
Irarr.iuibal nacido en Chile, llamado don Fernando Gonzaleí 
Zarate i Recalde, i de este matrimonio naciú doíla Catalina ] 
Aguilera Estrada, segunda esposa de don Juan Rodolfo Lispe 

Del licenciado Alvar i la sefiora Estrada, nació doña Cata 
Estrada que caaú con el maestre de campo dou Pedro Olrac 
loa mas nobles i valerosos caballeros de su ¿poca. 

Piferrer dá los HÍguientes curiosos d;itos de este linaie, en ( 
Pedro Olmos de Aguilera i dioa aai: «Por los «ilos 718 vino 
contra loa moros, liajo Ins banderas de don P<;la3-o, un disting' 
Federico, que adquirió renombre por sus proeías i altos hecht 
divisa en su pendón i en la punta de la lanza, un ¿güila, comt 
daba no aolo la escelencia de su or(jen, sino también su ren 
ostentaron la misma insignia Ciro, rei de los Perssa, i despuei 
rumanos. Aludiendo, pues, a su diviaiv. llamáronle primero f. 
i después AguÜeni; i fué ti'onco i principal asceiidiente de 
DspatlaB. 

«Este fui, pues, el oríjen da la casa de Aguilera, conservar 
dose la nobleza e hidalguía de Federico i de au hijo Pelayí 
preclaros hechos i hazañas de sus descendientes, i con las esc 
han contraído en todos tos tiempos con las principales fiimtliai 

Se tiene noticia de la casa do Aguilera situada en Jaén. 
fundador a don Ramiro de Aguilera, descendiente de Federii 

K lacios de su nombre i de la Valduerma, eu el reino de'Looi 
ancisca Flores de G-uzman; i fueron projenitores de los du 
Torres, deaceudiendo dicha aeilora de los reyes de aquel reinoi 

«Fué don Ramiro caballero de Santiagos, acompañd al n 
conquista de Andalucía en 1245 i fundó su casa en Porcuna. 

Siete veces ganaron los de su linaje nejecutoria de noblí 
piedad u. 

Entre loa muchos bombi-ea ilustres de eata casa mención 
Ramiro de A¡ruílera caballero de la urden do Santiago, cap 
conquista de Granada, casó con doña Inés de Vargas: Mencíi 
con el primer marques de Cabra del apellido de Córdova, | 
Cnpilan i de don A ioniio de Oirdovd el viejo i el mozo, projenitc 
leños de su apellido i,por consiguiente de los Irarrázabal.Tillal 
etc.; don Bernardo de Aguilera, caballero de la orden i hábi 
don Cristóbal de Aguilera «alcaide del insigne castillo de Sai 
donde tuvo prisionero al duque de Mantua»; uPedro dr. Ülnioa 
jxn- loi CTomxlaD, fué mofetrñ df ciiriijm en Araueo, reino <te Chi 
loe uiarquftn ds ^'iilpara/soa ; Jerónimo RamireR de Aguilera i 
ral de las islas Canarias; Pedro de Aguilera capitán da caba 
consejo de la infanta doña Isabel Clara Eujenia, hija de Felip' 



— 539 — 

)ña Beatriz de Balcázar i Seijas, de don Francií 
Istrada natural de ValladoHd i de doña Maria F 
/¡llafuerte, natural de Salamanca, i de doña Ma 
de don Alonso Vasquez i de doña Maria Sánch 
in de Ureta i de doña Maria Ochoa de Al/ehiv 
:1ro de Fuentes ¡ de doña Maria de Ordoñez, d 
e don Sancho Ordoñc::; quinto nieto del cap¡i 
1 Jiménez i de doña Catalina iVlonteagudo, i 
al Martinez de Escobar i Viliarroel. 



res Jiménez, fundador de la familia de Cuevas 
atura! de la villa de Edcalla de la Sierra, vine 
'izarro i murió peleando heroicamente contra 
favor del rei, 

doña Juana le habla concedido título de noblt 
ula de 6 de lulio de 1533 fechada en Valladolid. 
3n Juan de Cuevas vino a Chile con Valdivia i I 
) guerrero i ocupó puestos mui importantes, 
atrimonio con la señora Mendoza descienden 
:; la familia de Cuevas, que hasta el dia ocupan 
nente en la sociedad. 

mos dicho, el jeneral Carrera procede de esta 
la hija de don Bartolomé de las Cuevas i Astor 
\gustina Pérez de Valenzuela i Ru¡z de Peral 
a Javiera, que casó con don Ignacio de la Carn 
londe procedió don Ignacio de la Carrera i Cuei 
3n José Miguel de Carrera i Verdugo. 

111 el mismo Piferrar, «en el reinado de don Bernardo II era r 
19, Gutiérrez Oaorlo Duque, i guzaba la dignidad de conde; i 

} i unción de Kstradan 

mentariz casú con dofia Palln, Eeñoni do la primera nobleza do ¿: 
e de sangre real, i que tiune repetidas memorias (asi ella comí 
inndn do don Alonito V, i las continúan hasta don Fernando I; 
L Asturias, i ella i su marido cotistítuyeron en sus descendí enteí 
ada, Villamar i Busto i otra» que de olln procediernnn. 
pi'ojenitores de los condes de Vega de Sella i muchos otros títi 
ita muchos caballeros distinguidos i titulados de esta noble fam 
ritos de los reyes, conpejetos, ttiK. 

amblen proceden los Alvarcz de E:itrada, González de Estrada, 1 
da, Sánchez de Estrada i otras familis«. 



El maestre de campo don Pedro Serrano 
don José Serrano natural de Soria en Caütílk 
a su vez de don Juan Serrano i de doña Luis; 
casó en Santiago el 4 de Abril de 1687 con d 
Vallejo hija de don Francisco Vallejo i de t 
Sagredo. 

Don Pedro Serrano casó con doña Rosa 
zuela, bisabuelos del capitán jeneral don Rain 
clon Miguel Serrano de Valenzuela casado ce 
Arrechea, fueron padres de doña Jertrudis S( 
chea i Valenzuela, que casó con don Francisco 
i Paz, caballero natural de Galicia, hijo de don 
re i de doña Juana Paz, Celebróse este m 
parroquia del Sagrario de Santiago el 27 c 

1782. 

Doña Rosa de Arrechea fué hija de don Ju 
Arrechea natural de la villa de Sun'ibilla en ] 
don Martin de Arrechea i de doña Maria de 
también en Santiago el 2 de Julio de 1725 ce 
ca Javiera Cámus. hija del sárjente mayor < 
Cámus i de doña Maria de Soloaga. Tenem 
este caballero era natural de Santander en e 
Burgos, e hijo de don Francisco de Cámus Pí 
Maria de Leyóla. 

XXIX 



Es notorio que don Francisco Antonio Fr 
necio a la antigua e ilustre casa de los Freiré 
Galicia, a la cual pertenecen los condes de 
dientes de los antiguos condes de Traba i Tt 
que perteneció al rei don Enrique II, hijo de. 
XI i de doña Leonor de Guzman i Valdivia 
res del Toral, i por consiguiente familia de 
ambas líneas. 



— 541 — 

lilia Freiré de Andrade de Galicia, tiene sus ramifica- 
mbien en Portugal i a ella pertenecen los ¡lustres ca- 
que en esa nación han figurado con los apellidos de 
'reiré de Andrade i Freiré de Carvallo. Piferrer da 
Hites datos de la familia Freiré: 
e mui antiguo i notoriamente ilustre dei reino de Ga- 

principal i primitivo solar radicó en Freiré distante 
is de la ciudad de Braga i otras dos de Castro, que se 
■er sido fundado por Gómez Freiré, descendiente de 
)s cinco caballeros godos que aportaron a Galicia con 

don Mendo i el primero que se halla designado con 
lo Freiré en las memorias jenealójicas. A principios 
XH por los años i r 19, florecía Martin Freiré, señor 
¡11o de Lodomiño, en el reino de Galicia, i fué padre 

1 Freiré, comendador de Ra¡gados&. 

) Fre¡re de Andrade fué uno de los que el rei don 
,rmó caballeros de la Banda de la ciudad de Bur- 
1338; y su hijo Pedro Niíñez Forcires fué comendador 
iso de Herrera en la orden de Calatrava». 
e mui antiguo los hijos de la casa de Freiré contrajeron 
1 aliazas de parentescos con los de la casa de Andra- 
odo que ambas casas siguieron por muchos siglos un¡- 
iiderándose como una sola familia i usando indístinta- 
apellido de Freiré o Andrade i con frecuencia ambos, 
ose así Freiré de Andrade. Lo mismo sucedió con las 
sando los Freires muchas veces las de los Andrades, 
is de los Freires, o uno i otro ambas reunidas, con que 
je jamas haya surjido ninguna reclamación o contes- 
ues, como queda indicado, continuas y repetidas alian- 
milia hicieron que llegaran a considerase como proce- 
e una misma fuente i orfjen i por tanto con los mismos 
i prerrogativas». 

ade antigua i mui noble familia, oriunda del reino de Ga- 
de radicó un antiguo solar entre Puente Deume, Ferrol 
1, de cuyas villas el Rey don Enrique II hizo merecer 
ivado Hermán Pérez de Andrade, descendiente de 
3 Pérez de Traba Freiré de Andrade, desc'endiente 
intiguos condes de Traba i Trastamara í tronco de la 
asa de Andrade. Falleció sin sucesión el expresado 
t Andrade, por lo cual sucedió en su casa i en los se- 
; Puente Deume, Ferrol i Villalba su hermano Pedro 



— 542 — 

Hernández de Andrade cuyo hijo fué ] 
drade, tercer señor de Puente Deume. Ft 
don Ñuño con doña María de Ulloa ¡ fuero 
Pérez de Andrade llamado el Bueno, cuy 
Andrade, 5.° señor de Puente Deume, F 
primer conde de Villalba por merced de 1- 



Don Benjamín Vicuña Mackenna en su 
ciones Históricas» Tomo 1.° paj. 24 dice: 
Alonso de Córdova que se decía de la fai 
tan, dióle Valdivia una encomienda en ' 
orillas del Maipo i por esto llámase tod 
Córdova'*. 

Era don Alonso de Córdova el Viejo, r 
Valdepeñas en la mancha de Aragón en 
Alonso de Córdova i de doña Sancha Gói 
ña a Chile en su Compañía a su hijo don 
i habiendo sido mandado por el Gobcrr 
Valdivia a España, por ser uno de los cor 
tinguidos, para informar al Reí sobre el t. 
trajo en este segundo viaje a Chile, a su t 
Merlo. 

Don Alonso de Córdova el mozo, casó ( 
chez de Morales, híja del adelantado do 
Morales i de doña Inés de León í Carvaja 
en castilla l_a Vieja. 

Nació del anterior matrimonio el jent 
Córdova i Morales i Calderón de la Barca 
to de don Francisco Ortiz de Urbína, uno 
distinguidos conquistadores del Perii i ' 
doña Águeda, biznieta de don Gazpar Ca 
Altamirano, natural de Trujíllo en Estre 
Gazpar "Calderón de la Barca i Altamirant 
en la orden de Santiago i señor de varías 
Carmonilla i la Coronada, i de doña Catal 

Este último matrimonio solo dio oríjen 
Maria Fernandez de Córdova, Ortiz d< 



— 543 — 

Calderón de la Barca i Ruiz de León, que casó con el Maes- 
tre de campo jeneral «Don Gazpar de Soto, que ademas de ha- 
ber sido tres veces alférez, dos veces capitán, correjidor, capi- 
tán de guerra en Italia, Sarjento Mayor del Reino, i haber en 
t«dos estos cargos dado grande satisfacción de su persona i en 
las batallas i peleas que se habta hallado, liabia mostrado siem- 
pre un ánimo invencible, una determinación valiente i un co- 
raje digno de sus grandes obligaciones, matando impíos i ha- 
ciendo hechos hazañosos que le merecieron grandes nombres. 
Se adornaban todas estas cualidades con la mucha de su nobleza 
por ser caballero conocido e hijo-dalgo, hijo de don Jerónimo 
de Soto, Tesorero jeneral de la Santa Cruzada en el Reino de 
Méjico, caballero de ilustre sangre». 

Declara doña Maria de Córdova en su testametito, que de su 
matrimonio con don Gazpar de Soto, tuvo los siguientes hijos, 
doña Maria, doña Francisca i doña Ana de Soto «a las cua- 
les tres hijas casé, dice testualmente, con el capitán don Fran- 
cisco Cortés de Monroi, Licenciado don Gazpar de Lillo i la 
Barrera i capitán don José de Guzman i Coronado. Fueron 
estas tres damas troncos de mui distinguidas familias. En 
cuanto a don Alonso de Soto, casó en primeras nupcias con 
doña Isabel Aguirre i Riveros, i en segundas con doña Ana 
Calderón de la Barca, Torres i Machado de Chavez. Don Juan 
de Soto i Aguirre, hijo mayor del primer matrimonio, casó en 
primeras nupcias con doña Tomasa Tello de Guzman i en 
segundas con doña Catalina de Andia Irarrázabal Bravo 
de Saravia, Su hermana segu;jda doña Catalina de Soto Agui- 
rre, casó con don José Fadrique Lisperguer, hijo de don Juan 
Rodulfo Lisperguer i Solórzano i de doña Catalina de Andia 
Irarrázabal de Estrada i Olmos de Aguilera. 

Hemos dicho que doña Maria de Córdova Ortiz de Urbina 
í Calderón de la Barca, esposa del maestre de campo, jeneral 
don Gazpar de Soto, fué hija única del jeneral don Alonso de 
Córdova i Morales, biznieto de don Alonso de Córdova el 
Viejo i por consiguiente, heredera de todos sus bienes, Veamos 
ahora la declaración que en ^un juicio presta el mui Rdo. Padre 
Maestro Frai Ignacio Javier Velasquez de Covarrubias, con- 
ianguíneo de los Córdova. Dice testualmente: «L qu'e ha oido 
lecir como el dicho don Alonso de Córdova el tercero fué el 
layor de todos los demás sus hermanos por haberse llevado 
:1 mayorazgo de Rancagua:*. 



— M4 — 

Don F'rancisco Cortés de Monroi, marido di 
ca de Soto i Córdova, fué hijo de don Pedro C 
i de doña Teresa Riveros de Figueroa i Aguir 
guíente, hermano segundo del primer marques 
ca de Hiiana. Testó en el valle de Rancagiia 
bre dé 1Ó91. 

XXXI 



La descendencia de los señores de la Villa 
ganada por su projenitor el infante don Sanch 
los moros, pasó pues a América a su conqu 
En Chile hemos visto a los Valenzuela pelea 
don Garcia Hurtado de Mendoza, figurando er 
tinguidos vecinos de la antigua Iníperial i mi 
mente en la defensa de Valdivia. 

Entroncados los Valenzuela mas tarde con 
éstos lo fueron antes con los Córdovas, lleg; 
fundos en el Valle de Rancagua i figuraron, pi 
entre sus primeros i mas respetables vecinos. 

Tocó al capitán don Ramón Pérez de Valer 
Gaete, ser vecino de Rancagua al tiempo de su 1 
que estaba casado con doña Maria de Soto i I 
descendiente del famoso conquistador don Pedí 
alférez real de la conquista i a quien tocó sacar 
darte en la jura de Felipe II en esta capital. 

Fué don Pedro de Miranda casado con doñí 
la Rueda, señora natural de Zaragoza, como d 
de Oviedo, en donde ha radicado la casa de M 
mas remota antigüedad. El jesuíta Alonso d< 
autores, nos afirman que a esa ilustre casa per 
quistador de Chile, i de ella desciende tambier 
ques de Casa Miranda en España. 

«Los del apellido de Miranda tienen su cas: 

do en las Asturias de Oviedo Los de 1 

randa son de Pedro Analso, caballero asturi 
mas nobles i antiguas de aquel Principados>. P' 
Miranda, conde de Bavíera i Tinca, gran señoi 
Oviedo; i la condesa su mujer doña' Maria Fri 
sa Real; i fueron padres de doña Analsa Péi 



— 545 — 

mujer de Payo Fernandez de Saavedra, ric 
don Alonso el II de Castilla ¡ León, con quie 
de 1085 en la conquista de la Imperial Ciudac 
cuya empresa murió este esforzado caballero. 
Analso proceden los marqueses de Valdecozai 
balleros con el apellido de Miranda, cuyas ar 
po rojo, cinco medios cuerpos de doncellas de 
líos de oro esparcidos i abajo de cada uno un. 
también rayada de colorado, con orla el escuc 
aladas verdes manchadas de oro. Tomólas Me 
Miranda por librar a cinco doncellas en sang 
los moros llevaban de tributo a Córdova. 



El apellido pues de Miranda se perpetúo er 
su hijo varón el capitán don Pedro de Mirar 
vecino encomendero de Santiago, en donde 
alcalde i rejidor, casó con doña Baltazara Dá 
de uno de los mas nobles i distinguidos con 
Juan Dávalos Jofré i de doña Constanza de 1 
Meneses, hija del conquistador Francisco de i 

í;Juan Dávalos Jofré o «Juan de Avalos Je 
ble i de mui señalados servicios.» «Rosales» fui 
quistadores que mas auxiliaron al gobernadc 
Valdivia, asi como su hermano el capitán don 
daza. 

Los servicios prestados por el padre fueron 
los hijos ¡ nietos del bravo conquistador. 

Las hijas mujeres de don Juan Dávalos J 
jado numerosa descendencia. Doña María cas 
Galindéz de Guzínan, padres de doña Maria C 
man Dávalos, que casó con don Melchor Jof 
primo, de donde proceden los Jaraquemada, 
tas otras distinguidas familias. 

Doña Luisa de Miranda Dávalos i Aguíi 
Juan Dávalos Jofré, fué la esposa de don Lui; 
nado, sobre cuya descendencia nos hemos o 
mente. La descendencia por línea femenina de 



— 546 — 

Pedro de Miranda no ha sido menos nume 
observar que de doña Juana de Miranda i Rue< 
el capitán don Bernardino de Quiroga, natural 
del valle de Quiroga ¡de la villa de Cubillos, hi 
de Quiroga Lozada i de doña Inés de Villasi 
doña Esperanza i doña Constanza de Quiroga 
mera con el capitán don Juan Ortiz de Urbii 
don Antonio Chacón. De estas dos damas hemo: 
a los Calderón de la Barca, los Córdova, los Aj 
tado de Mendoza, los Encalada i todas sus ran- 
Doña Ana de Miranda i .Rueda, casó con de 
Cisternas, í de ella han procedido los Jaraquem 
Hurtado de Mendoza i todos sus modernos ei 
Seria mui largo enumerar todos los demás ilu 
mientos de los numerosos hijos del alférez rea 
Miranda. 

XXXIII 



De una información rendida ante Agustín D 
dad a 4 de J ulio de 1 8 1 6 por don Diego de V 
de acreditar la nobleza de sus ascendientes i el 
dad de su persona, consta que don Ramón Pére: 
casado con doña Maria de Soto i Miranda de ( 
de hablar, fué hijo de don Juan Pérez de Valeí 
Maria Mercedes Ortiz de Gaete, hija del capit 
Ortiz de Gaete, como don Juan lo fué del cap 
Pérez de Valenzuela, «uno de los capitanes ma; 
tiempo, noble hijo-dalgo., caballero del preclaro < 
llidoh. De los libros del cabildo consta que don 
Valenzuela fué alcalde de Santiago en 1617. 

En cuanto al capitán don Gabriel Ortiz de C 
de la ilustre esposa del gobernador don Ped 
dona Marina Ortiz de Gaete. Sabido es que do; 
hija de padres nobles, vecina de Salamanca, cj 
don Francisco Ortiz de Gaete ¡ doña Leonor ( 
doña Marina vino a Chile su hermana doña Ci 
Gaete ¡ varios sobrinos entre los cuales se m 
Catalina de Miranda, «aquella joven que oyenc 
misa que decía San Francisco de Borja, vio e 



— 547 — 

inundado por una luz sobrenatural». «Doña Catalina que debió 
ser pariente del alférez real don Pedro de Miranda, desde 
aquel dia se dedicó por entero a la piedad i no cesó de trabajar 
por el establecimiento déla Compañia de Jesús en Chile». Los 
deseos de doña Catalina se cumplieron: vivia aun en 1598, 
cinco años después de haberse establecido los jesuitas en nues- 
tro país i alcanzó a confesarse con el padre Luis de Valdivia, 
a quien refirió este milagro, junto con otras revelaciones del 
cielo no menos sorprendentes. El padre Valdivia consignó mas 
tarde estos milagros en uno de sus escritos. 

En la ciudad de Concepción i con pompa hasta entonces no 
acostumbrada, celebróse el matrimonio de doña Catalina Ortiz 
de Gaete con el capitán don Lorenzo Suarez de Figueroa, na- 
cido en el Reino de Granada, «sujeto de nobleza, calidad i 
prenda en cuya celebración todos se esmeraron por ser los no- 
vios tan inmediatos deudos del Gobernador». 

Doña Teresa Suarez de Figueroa i Ortiz de Gaete hija del 
matrimonio que acabamos de recordar, casó con uno de los.con- 
quistadores de mas renombre don Francisco de Riveros el 
Viejo, hijo de don Francisco de ^Riveros alcaide de la fortaleza 
de Moralateda i de doña Maria Álvarez. El mayor dcsu» hijos 
don Francisco de Riveros i Figueroa casó con doña Inés de 
Ag'uirre i Matienzo, nieta de Francisco de Aguirre i por este 
matrimonio se ha conservado el apellido de este último con- 
quistador hasta nuestros dias, i de ahi, han pues procedido, los 
Riveros de Aguirre i los Aguirre Riveros con todos sus en- 
troncamientos con las mas antiguas familias, como los Cortés de 
Monroi, los Andia Irarrázabal, Bravo de Saravia, los Hurtado 
de Mendoza, los Roco de Carvajal, los Lisperguer Solórzano, 
Velasquez de Covarrubias, Monteros del Águila, Rojas de Ar- 
gandoña, Aranguiz de Valenzuela, Niño de Cepeda, Sánchez 
de Morales de Valenzuela i tantas otras, que de éstas proceden. 

Don Alonso Roco de Campofrio i Carvajal, nacido en Al- 
cántara, casó con doña Mariana Riveros de Figueroa Ortiz 
de Gaete i, de este matrimonio han procedido las de la Cerda, 
'Alamos, Fuica, Tagles, de Santiago Concha, Jara Quemada, 
i alderon de la Barca i otras muchas familias. 

Pero quien perpetuó el apellido Ortiz de Gaete, fué don 
] ¡ego Nieto Ortiz de Gaete, hermano de doña Marina. Ma- 
I no de Lovera citado por Barros Arana en su Proceso de Val-, 
c ivia^ dice: «que el Gobernador don Pedro de Valdivia no mu- 



— 548 — 

después de su llegada (a Santiago) despachí 
mimo de Aiderete para España i con él a s 
>Jieto de Gaete, para que le trajesen a su rr 
, mujer e hijos del mismo Diego Nieto í a 
esen a gozar de lo que con tanto sudor habi; 
•iego Nieto de Gaete fué uno de los primei 
/aldivia i contrajo matrimonio con doña Leoí 
ibiendo trasladado mas tarde su residencia a C 
Garcia Hurtado de Mendoza repobló esta ci 
to de Gaete fué uno de los vecinos mas ací 
estamento, otorgado en Febrero de 1578, dt 

fortuna considerable a pesar de haber dis 
bienes sacaran sus albaceas veintisiete mil 
para repartir entre tres mil indios que tenia 
cuya cantidad de dinero es estimada en cinc 
pesos por el cronista Córdova de Figueroa. 
u hijo mayor don Francisco Ortiz de Gaete 
la rica encomienda de Osorno, quedó menc 
;rte de su padre, pues en su testamento decl 
ela doña Maria de Mannolejo, sobrina prol 
n^r obispo de Santiago don Rodrigo Gonzal 
; declara, asi mismo, que ha contraido matrii 
erónima Ddvalos jofré Aguirre i Meneses, 1 
lio le quedó sucesión. 

Fno de los primeros enlaces de los Ortiz de 
amilia Álvarez de Toledo i Córdova, pues, 
le Gaete Álvarez de Toledo i Córdova, que 
a procedia de la casa de los duques de Alba 
cta de los condes de Cabra, casó con dot 
a Campo de Lantadilla de Valenzuela i £ 
; de doña Francisca de Silva Ortiz de Gaete 

Juan Rodríguez del Manzano i Ovalle L 
Aguirre Hurtado de Mendoza. Nació de es 

Juan Antonio de Ovalle que casó con dof 
llórales, de cuyo tronco proceden los Bascuñ 
s los Rascuñan Guerrero i todas sus ramifica 
ero el matrimonio que dio oríjen a estas far 
;1 único entroncamiento entre los Ortiz de G 
Toledo. Don Tomas de Gaete, hijo del mae 
Valentin Ortiz de Gaete i de doña Maria d 
:z de Toledo, casó con doña Maria Merced? 



— 549 — 

Jon Rodrigo Ibáñez de Andrade i de doña Rosa A 
Toledo. Entre otros caballeros fué testigo de es 
lio don Juan de Valenzuela. 



íamon de Valenzuela í Ortiz de Gaete i doña Mar 
¡ Miranda, tuvieron por hijo a don Antonio Pérez < 
la, que casó con doña Magdalena Dávalos de Mo 
:és de Marcilla. 

nilia Garcés de Marcilla vino a Chile de la Villa < 
ín el Reino de Aragón, donde nació el capitán d( 
Fedro Garcés de Marcilla, fundador de esta familia en Chile 
hijo de don Juan Garcés de Marcilla i de doña Isabel de F 
vera. Casó este caballero en Santiago en 1,663 con una de 
cendiente directa de don Juan Rodulfo Lisperguer, el hermo; 
paje de Carlos V, descendiente de los príncipes de Baltenbu 
go. i de doña Águeda de Flores; llamábase esta dama doi 
Luciana de Fígueroa, hija del capitán don Francisco de F 
gueroa i de doña Magdalena Jirón. 

El capitán don Francisco de Figueroa era sobrino de í 
Quintralaí» doña Catalina de los Ríos i Lisperguer í no se s 
be porque circuntancias una joven esclava de aquel llamat 
Micaela vino a poder de esta cruel señora de nuestra memorí 
Dice don Benjamin Vicuña, que la Quintrala fué acusada ( 
haber dado muerte a la esclava Micaela i que éste crimen d 
orijen ^ líltímo proceso que se le formó en el dintel de 
vida. 

Doña Magdalena Jirón era una virtuosa i compasiva seño 
i su esposo el capitán Fígueroa im respetable caballero. Cr 
Vicuña Mackenna que reveces de fortuna le impidieran libr 
a su esclava del furor de su tia C). 

Don Antonio Garcés de Marcilla i Figueroa fué correjid' 
de Santiago en 1698. Casó con doña Añade Lisperguei 
Andia Irarrázabal, la mayor de las hijas de don Juan Rodul 



aettinatoi de doña Catalina 



— 550 — 

Lisperguer Solórzano ¡ de doña Catalina L 
rrázabat Estrada ¡ Olmos de Aguilera. 

Don Antonio Garcés de Mancilla i Lispi 
justicia mayor de San Fernando, casó ce 
Molina. 

Doña Isabel Rosa Garcés de Marcilla Li 
zabal, casó con don Agustín Carrillo de Ct 
doña Maria Ignacia Carrillo de Córdova i G 
condesa de Vista Florida, cuya familia ha n 
casó en Lima con el señor don Juan Bí 
Irigoyen Uribe ¡ Ugalde, conde de Vista ! 
del hábito de Santiago, padres de doña Cal 
Carrillo de Córdova, que casó en Lima con ( 
iiiirez de Arellano i Martínez de Tejada cal 
de Calatrava, coronel de milicias, capitán 
nobles de Lima i capitán jeiieral de guardir 
liero de Cron. 

De este matrimonio nació doña Josefa Ra 
i Baquijano, que casóen Mayo de 1870 en L 
par de Osma i Trecio Moreda i Rico, oidor c 
cia. caballero de la Flor de Lis de Francia. 

Hijo de este matrimonio fué don José I 
i Ramírez de Arellano, sesto conde de Vista 
do a Cortes, caballero de la orden militar de 
tario honorario de Su Majestad la Reina de 
en 29 de Marzo de 1882. — Casó en España 
mana doña María Vicente de Osma i Osma 
Logroño en 1880, hija de don Miguel de O 
doña Benita de Osma i Tresio, hermano de 
par, del teniente jeneral don Joaquín de O; 
hábito de Santiago i de la señora doña Javi' 
da de don Salvador Rodríguez de Palomeqi 

Del matrimonio de estos primos herman< 
Domingo de Osma i Osma sétimo i actúa 
Florida casado con doña Maria Constanza ( 
de don Felipe Eujenio Cortés i Alcázar, her 
Réjis Cortéz, que casó en París en 1882 i '. 
esposa en Santiago, Descendiente por consi 
masculina de don Alonso Cortéz Mancha i 1 
femenina por el apellido de Carvajal del far 



— 551 — 



Pedro Cortéz Monroi, primo dt: Hernán Cortéz. Entroncados 
ambos esposos con las mas ilustres familias de España. 



XXXV 



Volviendo a la descendencia de don Antunio Garcés de 
Marcilla Lisperguer e Irarrázabal i dt doña Rosa de Molina, 
diremos que su hija doña Josefa Garcés i Molina, fué la esposa 
de don José Antonio Martínez de Aldunate Barahona i Urela, 
padres del obispo don José Antonio Martinez de Aldunate; 
del deán ¡comisario jeneral de la Santa Inquisición don Fran- 
cisco; del arce-dean don Juan Santiago i del Dr. abogado de 
la real audiencia i maestre de campo don Miguel Martinez 
de Altiunate i Garcés, que casó con doña Ana Maria Larrain 
Lecaros de la Cerda i Ovalle, cuya descendencia ha quedado 
consignada ya mas de una vez en este trabajo. 

En cuanto a la familia de Molina fué fundada por el capitán 
don Jerónimo de Molina que tanto se ilustró en la guerra con- 
tra los araucanos. Casó don Jerónimo con doña I'rancisca Gó- 
mez, hija de Pedro Gómez, que vino a la conquista de Chile 
con el título de maestre de campo. Como uno de los fundado- 
res de Santiago, fué rejídor del cabildo i alcalde ordinario en 
varias ocasiones. 

Doña Melchora de Molina, hija de don Jerónimo, casó con 
don Diego Flores de León personaje célebre en nuestra his- 
toria, caballero de gran nobleza. Estos personajes son ascen- 
dientes directos de la familia Blanco Encalada. 

El capitán don Jerónimo de MoHna fué asimismo ascen- 
diente de don Agustín de Molina que de su matrimonio con 
doña Maria de Opazo tuvo al abate don Juan Ignacio Molina, 
uno de los historiadores de Chile. Son asimismo Molina los 
Cienfuegos, Donoso, Polloiii, Herrera, Aldunate i otras mu- 
chas familias. 

El fundador de la familia Donoso fué d capitán don Simón 
Donoso Pajuelo, casado con doña Elvira Manrique de Lara i 
\guilar, nieta de los Manrique de Lara conquistadores del 
'erú, descendiente, como también los Molina. los Liperguer 
farcés i tantas otras de la noble familia de su apellido en Es- 



, (*) i de don Juan Fernandez Gallardo de los antiguos 
ardo de Chile entroncados con los Lísperguer, 



XXXVI 



on Antonio Pérez de Valenzuela i dona Magdalena Dáva- 
ie Molina i Garcés de Marcilla, fueron padres de don 
fo de Valenzuela que casó en Santiago con doña María 
:edes de Santibañez i Cariaga, hija del doctor don Ignacio 
antibañez,. miembro de la Universidad de San Felipe i de 
i Bárbara de Careaga. 

emos dicho ya, que la familia de Santibañez, hoÍ estin- 
a, fué fundada por un noble vizcaíno el capitán don Anto- 
de Santibañez que casó con dona Bartolina de ios Rios 
)bar i Balcázar, nieta de dona Beatriz de Balcázar i Seijas, 
da del almirante don Juan Bautista Pastene. 
an el famoso coronel don Pedro Cortéz de Monroi mandó 
rrei del Perü don Luis de Veiazco, marques de Salinas 
obernador de Chile Alonso de Rivera, un refuerzo de 
soldados en dos compañías de jente «mui lucida í de mu- 
bríos». Al mando de una de estas compañías vino el 
,an don Salvador de Cariaga. 
on Salvador de Careaga, estableció su familia en Concep- 

i fué uno de los capitanes que formaron el consejo de 
ra en aquella ciudad, tanto de gobernador Rivera como de 
:ia Ramón su sucesor. Don Salvador de Careaga ha deja- 
lemoria de militar tan valeroso i prudente como de hon- 

caballero. Cuando el gobernador Garcia Ramón al dejar 
ando de Chile, quiso rendir una información que justifi- 



Lft nobilíiima casa da los Molina tiene on'jen en don Pedro Roníaler «eflor 
lina, cnya hija doü* Mafalda cisó con ol roi don Alonso XII de Luon. Don 
Gonialez descendía del conde don Msnnqii'í do Lara, seilor de Mulrna, Tole- 
joTÍa i Bten i tutor del rei don Alonso IX. 0.i«ó don Manrique de Lara con 
ondesa soberana de NVirbona, padres de don Pedro Marrique de Lara, señor 
no de Molina, vizconds de Narb.ina, cisado cu 1 17.1 con ríoüa Sancha, infíií» 
rarra. Bija del rei don (í.trcia Bmiircz de Navyra el V i de la reina doili 
L, hija del emperador don Alonso VIL 

íste ogrejio trnnoo, proceden los Manrique do hura, o sea los duques de Naje 
raarqne^os de A^u¡l«r dul Cainpi'io, loa condes do Osorno. da Frcvrino, da Pa 
de Nava, da i'nviana, do Amaj'iielas i otras grandes casa?, cu 
OH, «e B'parcieron por España, Canarias, Italia i en América. 



— 553 — 

cara su gobierno, tuvo que sufrir amargos desengaños ¡ refi- 
riéndose a los capitanes que en aquella información declararon, 
dice don Crescente Errázuriz en sus «Seis años de la Historia 
de Chile»: «Algunos testigos, o mas independientes o mas 
favorables al gobernador se limitan a esponer los hechos a 
saber: los quince dias que empleó Garcia Ramón en talar las 
mieses, la duda que en jeneral se tenia sobre que se efectuara 
la jornada i lo relativo a la carta de Hernán Cabrera; en cuan- 
to a la supuesta confabulación ni siquiera la mencionan i sobre 
las intenciones de Alonso Garcia, declaran con nobleza que no 
les toca juzgar pechos ajenos: tales son los capitanas Juan de 
Santa Cruz, Gonzalo Rodríguez, Juan de Godoi i mas aun 
que los mencionados Salvador de Careaga». 

Descendieron directamente de este capitán, el deán de la 
Catedral de Santiago doctor don Pedro de Cariaga i don 
Joaquin de Careaga que casó con doña Josefa de Requeña 
Ulloa i Escorza, hija del capitán don Diego de Requeña, Sín- 
dico i Procurador de esta ciudad de Santiago en donde fué 
vecino encomendero. 

XXXVH 



Doña Polonia de Requeña i Ulloa, hermana de doña Jo- 
sefa, pidió la encomienda de Indios de Tango que por muerte 
de su hermano don Sebastian quedó vacante en los alrededores 
de Santiago, haciendo la siguiente esposicion: «doña Polonia 
Requeña i Ulloa dice, que se ha publicado la vacante de la en- 
comienda de Indios que poseía el capitán don Sebastian de 
Requeña, su hermano, en términos de esta ciudad de Santiago, 
para que se opongan a ella los beneméritos del Reino i en es- 
ta conformidad la suplicante hace oposición a ella para que 
Usia se sirva gratificar en partes los méritos de la suplicante 
con la merced de la dicha encomienda; porque es hija lejítima 
del capitán don Diego de Requeña i de doña Mariana de Es- 
corza, su mujer. I el dicho su padre, sirvió en este Reino en 
las ocasiones que se ofrecieron i ocupó el puesto de capitán 
de infantería española del número i batallón de esta ciudad i 
se casó i avecindó en ella i de todo lo que fué a su cargo del 
real servicio dio mui buena cuenta. I la dicha doña Mariana 
de Escorza fué hija lejítima del capitán Nicolás Octavio de 



* 



— 554 — 

Escorza, natural de la ciudad de Jénova i de la ilustre casa i 
familia de Escor;ja en Italia, que vino a los reinos de España 
i de ellos pasó a las Indias i por servir a su majestad vino a 
este Reino donde se avecindó i fundó su casa en esta ciudad 
casando con doña Violante de Ulloa, i en todas las cosas que 
fueron de su Majestad, acudió con puntualidad i vijilancia, tra- 
tándose con estimación de hombre noble i de buena reputación 
i como tal casó con la dicha doña Violante de Ulloa, persona 
principal i benemérita como hija lejítima del capitán Diego de 
Ulloa que vino de los Reinos del España en compañía del je- 
neral don Juan de Lozada con la jente que trajo de socorro 
para la conquista i población de estas provincias». 

El Gobernador don Francisco Ibañez de Peralta prefirió a 
la suplicante entre otros vecinos beneméritos que con ella se 
habian presentado. Doña Polonia de Requeña Escorza i Ulloa, 
fué pues señora encomendera de los indios de Tango, asi como 
su padre don Diego habia tenido otra valiosa encomienda en 
los alrededores de Santiago. 

«El de Requena, dice Piferrer, es noble i antiguo linaje con 
escudo de plata con dos calderos de sables». Este linaje dio 
su nombre al pueblo de Requena que pertenece a Valencia de 
España i es «asiento de Marquesado». 



XXXVIII 



Don Benjamin Vicuña Mackenna en su «Historia de Val- 
paraíso» Tomo I, cap. XII, páj. 72 nos cuentg. que el capitán 
don Diego de Ulloa fué el primer dueño del Almendral de 
Valparaíso: «Por el año 161 2, el Presidente Alonso de Ri- 
vera hizo también una jenerosa concesión al capitán Diego 
de Ulloa (que en otro lugar dijimos habia sido compañero de 
don Luis de las Cuevas en la campaña de 1591), dándole aele- 
jir, donde mejor le acomodara, hasta trescientas cuadras de 
tierra, en un solo cuerpo o en diversas suertes. 

Apartó, en consecuencia, el agraciado diversos lotes en 
mejores terrenos vacos del Estado, i entre estos cupiéronle 
que hoi constituyen gran parte del Almendral, comprendier 
la vuelta llamada hasta hoi Rinconada, i la angosta planicie q 



- 555 — 
lia entre e! barranco oriental del estero i los vecinos 

ra la planta de los suburbios del puerto de Valparaíso 
ica en que éste propiamente no existia sino como una 
iierta, desprovista hasta de las chozas aborijenes que 
íncontraron los descubrÍdorf;s. Singular efecto de las 
5 que imprime a las cosas el correr de los tiempos! 
;o, antes de ser una plaza fuerte, fué una dilatada i 
jtancia de arbolados. Antes de un grupo de sombrías 
fué un verjel. 1 de aquí vendria bien deducir, que, 
edad, el Almendral es mas viejo que el Puerto, por 
aquel esté creciendo i el último borrándose con las 

as casas 

mayor comprobación de todo lo que llevamos dicho 
tribucion de tierras en el Almendral, copiamos los sí- 
fragmentos de los títulos del capitán Ulloa espedidos 
so de Rivera el 2 de Mayo de 1612: atendiendo (di- 
) a los muchos ¡ buenos servicios que ha hecho (Ulloa) 
istad desde muchos años a- esta parte i a la calidad de 
la, le hago merced de trescientas cuadras de tierra, en 
que hubiera vacas, divididas o apartadas, a su esco- 
1 diclio capitán Diego de Ulloa señalare, los cuales 
adas sus entradas, salidas, usos i costumbres, valles, 
''tientes a las dichas tierras, con tal que no sea en 
pcrjuiLiu de los naturales ni de otra persona, ni de las que el 
capitán Jines de Lillo repartió a los dichos indios i que no sea 
en los términos de Colina i su jurisdicción:*. 

El 23 de Marzo de 1627 heredó el Almendral de Valparaíso 
don Nicolás Octavio de Escorza que residía en Santiago, de- 
dicado al comercio, de su suegro el capitán don Diego de Ulloa. 
Por ese mismo tiempo el capitán Juan Rodrigo de Guzman con 
su esposa doña Ana Hernández i don Nicolás Octavio de Es- 
corza «yerno i heredero, según dijimos, del capitán Diego de 
Ulloa, llevados de (da muí grande devoción al glorioso biena- 
venturado San Agustín'*, donaron, a título de una capeljanía 
de misas para sus almas un pedazo de tierra «que habemos i 
1 ;nemos (así dice la escritura orijinal) en este puerto, a modo 
I e isla». 

«Tal ha sido el oríjen de la Iglesia i claustro de San Agus- 
1 -n, que así como en Santiago fué la mas lenta en llegar i la 
I énos feliz en instalarse, tuvo a orillas del mar singular for- 



— 556 — 

orqiie ya hemos dicho que un almirante d 
lió un valle de Chile, i ahora otros capilar 
iula para fabricar sus celdas i su templo. 



como los Santibañez procedieron de la 
Lisperguer i los Garcés de Marcilla se hii 
2sde su oríjen, también los Molina i los 1 
lianza con aquella histórica familia. Don 1 
1 maestre de campo don Juan de Utloa. 
'iolante de Ulloa i de doña Petronila de 1 
iña Petronila Varas, hija del maestre d 
arass Ponce de León i de doña Magdait 
úvias ¡ Lisperguer, 

'iendo desde doña Violante de Ulloa ha; 
lárbara de Careaga, vamos a dar los datos 
ibra ya citada nos dá respecto de la famil: 
taña: 

título de marques de Torre Alta fué cor 
Carlos IV por real cédula del año 175 
enegas de Careaga i Givaje, rejidor premi 
perpetuo de la ciudad de Armeria e indiv! 
anza de Ronda, en memoria de la hidal 
i de su ilustre casa ¡ en premio de sus ser 
e sus preclaros ascendientesS>, 
in don Juan B. de Erro, consejero que : 
ido de Careaga compuesto de los vocal 
recho, equivale a casa situada en un estn 
-a caliza. 

asiento i casa solariega de los caballeros de 
a está en la ante iglesia de Arrigorriaga 
caya». 

irimero de este apellido de que se tiene 1 
fué don Juan Ochoa Ortiz de Careaga, n 
ie fué con cuatro navios de guerra suyos, 
2S católicos en las guerras de Granada, c 
ente a la conquista de muchos pueblos, p 
¡udad de Majácar, cuya defensa i gobierm 



— 557 — 

i de Armería donde tuvo repartimiento de casas i tierras 
su comarca, de modo que fijó en ella su asiento, siendo de; 
entonces su c;isa una de las principales i mas opulenta de 
cha ciudad. 

Casó don Juan con doña Maria de Careaga, de la que ti 
dos hijos, don Sebastian i don Pedro, 

Don Sebastian casó con doña Maria Márquez de Villalot 
señora de una de las primeras i mas calificadas casas d( 
ciudad; Í tuvieron por hija a doña Mariana de Careaga, p 
la cual fundaron el mayorazgo conocido actualmente coi 
nombre de Villafañez por haber casado doña Mariana con ( 
Francisco de Villatañez, natural de Valladolld, de una de 
principales familias de España. 

El hijo segundo don Pedro Ochoa Ortiz de Careaga c 
con doña Leonor de Ruedas, natural de dicha ciudad, i fun 
ron el mayorazgo llamado de Careaga i tuvieron por hijo 
don Diego, don Martin i doña Francisca. Esta casó con t 
Alonso de Givaje i Morales, natural de la misma ciudad; c 
Martin con doña Mariana de Ortega descendiente de t 
Cristóbal de Ortega, caballero del emperador Carlos V i 
brina del Iltmo. señor don Juan Ortega obispo de Almerí 
tuvieron por hijos a don Pedro Ortiz de Careaga, el cual c; 
con doña Francisca de Vargas de quien tuvo dos hijos, c 
Martin López de Careaga i don Gutierrre Márquez de Car 
ga. El primero fué inquisidor apostólico de la ciudad i re 
de Granada i visitador jeneral de este reino (España). E 
Gutierre fué alcalde mayor de Granada i de la corte de ^ 
drid i después oidor de la real chancilleria de Valladolid, 
cuyo destino falleció. 

Don Diego de Ochoa Ortiz de Careaga hijo primajénito 
don Pedro i de doña Leonor de Rueda, rejidor perpetuo 
un mayorazgo que fundaron sus padres, casó con doña Ma 
de Morales, de quien tuvo por hijo i sucesor a don Pedro 
Careaga, que casó con doña Juana de Valencia, descendie 
de una de las familias principales de España, por cuya sen' 
entraron en la familia de Careaga el alferazgo mayor ¡ rejii 
ría preeminente de la Ciudad de Almena. Don Juan Ortiz 
Careaga i Valencia sucedió el año 1601 i casó con doña Isa 
Avis Venegas, poseedora del mayorazgo de la Torre en Mi 
dujar, fundado por su abuelo don Diego Avis de Córdov 
doña Isabel Belvis, Granada í Venegas. 



— 558 — 

Por falta de varón entró a poseer el mayorazgo en 1630 do- 
ña Feliciana de Careaga que casó con don Andrés de Givaje 
i Villarroel, natural de Almeria. 

Don Pedro Ortíz de Careaga, hijo de don Martin, sirvió 
desde la edad de quince años en las guerras de Italia i Flan- 
des» . 

XL 



El Capitán de Milicias de San José de Buena-Vista del par- 
tido de Curicó i Consultos del Real Tribunal de Minería de 
Santiago don Diego de Valenzuela, ocupó en Santiago una 
ventajosa posición a que le dieron derecho sus nobles prendas 
personales i su cuantiosa fortuna. El 7 de Noviembre de 18 16 
el alcalde ordinario don José Antonio Rosales después de la 
vista dada por el Síndico i procurador jeneral de esta ciudad 
don Pedro de Ovalle, dio su auto en el espediente a que hemos 
aludido i en él declaró por bien probada la distinción, nobleza 
i esclarecido orijen de los projenitores de don Diego; asi como 
también el decoro, dignidad i luces que adornaban su persona, 
mandándole guardar las preeminencias, distinciones i honor 
que de todo ello le resultaba. 

No sabemos que motivos impulsaron a don Diego de Valen- 
zuela a rendir aquella información de nobleza. * Sábese sí, que 
poco ¿,ntes del movimiento revolucionario que nos trajo la Re- 
pública, se habia acordado i se concedió en España, a don Die- 
go, un título de Castilla, con la dominación de marques de Ca- 
sa de Valenzuela, i que los acontecimientos políticos i la abo- 
lición de títulos hicieron imposible sus últimas jestiones en 
Chile. Sus papeles i una información mas prolija que la que 
rindió en-el comienzo déla República el año de 181 6, quedaron 
en España. 

XLI 



Hemos dicho que desde su orijen la familia de Valenzuel 
en España i Chile ha venido contrayendo alianza con la de Gu2 
man. Tenemos asi que los dos hijos varones de don Diego oí 
saron con señoras de este apellido. Don José Joaquín de Va 



n doña Dolores Guzman i su hermano don Manuel 
(lariana Guzman i Molina. 

aria Josefa Valenzuela casó con el coronel don José 
irañao, caballero de la Gran Cruz de Isabel la Ca- 
de! doctor don Ignacio Barañao i de doña Cande- 
nez de Ochagavia, Fué doña Maria Josefa una de 
;llas damas de su tiempo, en quien la esquisita ter- 
indad del alma, unida a una enerjía varonil, hicieron 
una leyenda. Su hijo mayor don José Manuel Ba- 
3 sus esludios en el colejío de nobles de Madrid i 
: completarlos en los mas célebres de Europa, vol- 
: i casó con doña Manuela Ochagavia, su prima, 
1 Silvestre Ochagavia i Sequeira Í de doña Manuela 
í\ldunate, Guerrero i Carrera. 



L señora i bella dama como sus demás hermanas fué 
)ña Dolores Guzman, hija del coronel don José Joa- 
jzman i Lecaros i de doña Antonia Flores Montero 
Nieta del oidor don Alonso de Guzman i Peralta i 
licolasa Lecaros Ovalle, Zapata i Recalde. Doña 
lé pues descendiente directa de don Andrés del Al- 
iíiga conde de la Marquina, caballero de Alcántara, 
; Hornos, hijo de don Luis de! Alcázar, de ¡lustre 
::ado conde de la Marquina por Carlos 11 en 22 de 
e 1693 i casado con doña Manuela Estopiñan, se- 
al de Cádiz. Antesesores de muchas Í distinguidas 
: Chile i el Perú. 

is primeras encuéntrase la de Cortés de donde pro- 
josa del conde de Vistaflorida,' los Ruiz de Berecedo 
icion, como también los Calderón de la Barca, los 
s López de Alcázar ¡ muchos otros. 
r don Alonso de Guzman i Peralta, nació en Con- 
ueron sus padres don Alonso de Guzman Peralta, 
) en Castilla que de España vino a Chile como co- 
neral, i doña Isabel Nuñez Risueño de Guzman, 
Santiago e hija del doctor don Alvaro Nuñez de 
natural del Toral, que vino a Chile como auditor 



— 560 — 

■ai (le ejército i fué ascesor del presiden 
[en eses. 

on Alvaro Nuñez de Guzman casó en Si 
a de Guzman Coronado i Córdova, herm 
■uznian i Córdova que casada con el jen» 
,ojas Riveros de Aguirre i Cortéz Monn 
sneral don Francisco Rojas de Guzman 
aliña de Argandoña Pastene i Salazar, 1 ( 
s de Argandoña Guzman i Pastene. que 
nan señores del Toral por la rama de lo; 
Sildonia. 

mirajo don Alvaro Nuñez de Guzman 
lona Juana de Espinoza Galeaso Alfaro c 
Fi, ¡ de este segundo enlace nació doña Is; 
lemos dicho del primer Guzman Peralta. 

oidor Guzman tuvo dos hermanos, don 
fué deán de la Catedral de Concepción, 

Isabel monja trinitaria ¡ doña Juana q 

Esteban Fernandez de Manzano, de do: 
diburu, Benavente i otras familias de Co 
>s hijos del oidor don Alonso de Guzmar 
ros, que han sido, a mas del coronel don 
imos de nombrar, doña Ana Josefa, esp 
isa Earrain don Agustín Larrain i Leca 
:edes esposa de don Domingo José de To 
iballero de la Real orden de Carlos 1 1 1, e 
i la Conquista don Mateo de Toro Zaml 
1 otro lugar hicimos mención de todos le 

hablamos de frai Javier de Guzman, 
ciscano. Ahora es nuestro propósito dar 
)r, don Ignacio Guzman i Lecaros, cab 
inguida orden de Carlos III del Consejo 

de Granada, mienibro de la Uníversidat 
ta ciudad, de la cual fué Rector, i mayoi 
< que fué el mayor de sus hermanos, 
só don Ignacio de Guzman en Santiago i 
arrañaga Cabrera Í Víllamil i tuvo de su 
lija que murió soltera Doña Dolores G 
otorgó su -testamento en Abril de 1831 a 

en el declara que su señor padre don 
lan i Lecaros en e! año 1813, hallándose < 



^ 



— 561 — 

nada, hizo allí su testamento ante escribano i en el mismo ar- 
chivo dejó depositados varios libros i papeles correspondientes 
a la hidalguia de su familia, como igualmente algunos docu- 
mentos i títulos al mayorazgo que poseia en muchas Villas i 
lugares de la Mancha, principalmente en Iniésta, Retamalejos 
i Villarpando. 

XLIII 



Desde Madrid escribía el 9 de Febrero de 1790 el oidor de 
Granada don José Ignacio Guzman i Lecaros a don Luis de 
Giizman de Peralta i Nuñez de Guzman, su tio abuelo, de quien 
solo sabemos que dio poder para testar a su hermano el oidor 
don Alonso, el 9 de Abril de 1747 ante Borda , estando de viaje 
para Cuyo i las provincias del Rio de la Plata. 

Vamos a copiar algunos trozos de esa carta, que, como diji- 
mos conservaba doña Rosa Valenzuela i Guzman fallecida ha- 
ce poco, biznieta del oidor don Alonso de Guzman Peralta. «Se- 
ñor i tio de mui mayor estimación: la aceleración con que 
determine mi viaje a esta corte en circuntancias de no haber 
ocasión de comunicarlo a Vd. me impidió este cumplimiento» 

«Contemplo a Vd. enterado de los motivos que 

me obligaron a em.prender este viaje cuando mas anhelaba 
asistir mi casa i cuando el amor a mi padre me instimulaba 
a acompañarle en los últimos dias de su vida; pero fué preciso 
suspender estas reílecciones i atender a la conservación de 
nuestra casa i del honor con que nacimos». 

«La idea que tengo del que Vd. mantiene, me hace creer es- 
tará deseoso de saber con fundamento, cuanto se nos ha dicho 
de la antigüedad de nuestra casa, de sus circunstancias 
mayorazgos, i aunque las anteriores noticias son bastantes a la 
mayor satisfacción, con todo no la tendrá Vd. como lo que me 
ha dado ver una casa antigua, una parentela honrada i distin- 
guida i unos privilejios bien conservados». 

«A la verdad tuve mucho gusto cuando a los pocos dias de 
mi llegada a Madrid, solo con una carta que escribí al posee- 
dor, allané las dificultades que debian presentarse para entrar 
en pocesion de un buen mayorazgo que tanto tiempo ha esta- 
do en poder de usufructuario; pero estos que son unos parien- 
tes de honor i conveniencia, facilitaron su entrega con solo la 

36 



— 562 — 

esposicion de nuestro derecho, que aun cuando e 
vidado lo habrían conservado los viejos i los niñc 
Isnieía donde esta fundado, en quienes por un 
dicción se conserva el nombre de Guzman i e¡ 
indianos descendiente de don Alonso de Gl 
Como uno de ellos Í el primero que hé, pasadc 
dicion que exije la ciásula de su fundación, et 
en la casa principal del mayorazgo, situada en 
llaman de Guzman el 21 de Noviembre de !7f 
dias tomé posecion judicial de ella. Es muí gr: 
antiguo de dos cuerpos i bien tratados. En la n 
dad me recibí de otras dos casas mui bueni 
tiene una arrendada la administración de tabat 
te de otros varios solares, de olivares, viñas i 
de labor de excelente calidad:*. 

«Concluida esta dilijencia en Isnieta, pasé a 
daña, i aldeas de Ratamalejos, Villarpando 
aquella i en Retamalejos hai tres casas, dos ba 
bien dispuestas, pero la otra arruinada i en lose 
estos lugares muchas tierras de siembras i v 
tierras, siembras i ganados menores que manti 
doña Ana i doña Catalina de Guzman Peral 
mi abuelo, les ayudaban a llevar adelante el h 
con tanto esplendor que en sus dias no habla 
respeto i conveniencia, la que distribuía en p: 
a pobres de los cuales hasta ahora quedan algí 
perimentaron i publican» 

í:Esta es la idea que puedo dar a Ud. de lo 
razgo de que se me ha dado posesión despu 
pues aunque tenemos derecho a otros mucho 
necesario mucho dinero para esclarecerlo i aui 
su consecución por estar en poder de grandes 
ñores; sin embargo, por lo que llevo relacionac 
que no es de la especie de aquellos fundados ' 
cuatro varas de tierra, o en un borrico; sino co 
una familia que pudo hacerlo i por su antigüed 
tiempo para fundarlo, mirando a conservar er 
la faniília de que voi a hablar». 

«Esta cuyo oríjen viene de los Rollones ce 
la Neustria í Normandía, primeros duques de 
ña i orijinarios de los reyes de Francia i Dina 




— 563 — 



condes Ñuño Nuñez, Nuñez de Guzman que fueron los funda- 
dores de las casas reales de África, León i Castilla, se halla des- 
parramada por la principal grandeza dé España en toda la 
Andalucía i ambas Castillas. Por algunos documentos sabemos 
que nuestros antepasados, siguieron la corte en Sevilla, Valla- 
dolid i Madrid en donde se radicaron por la contracción de 
matrimonios i fundación de mayorazgos, cuyos dominios nos 
sería difícil esclarecer después que nuestros mayores pasaron a 
las Indias. El que por casualidad hemos conservado de Isnieta, 
tiene de antigüedad mas de quinientos años, que constan por 
documentos i entre ellos es uno, la cesión que nuesh'os ascen- 
dientes, los señores del Toral hicieron del sitio, en que con la 
misma fecha está fundado el convento de San Francisco donde 
por esta gracia gozó el Patronato, i dos sepulturas en la capi- 
lla de San Juan. En tan dilatado tiempo se ha mantenido esta 
familia, como una de las de mayor distinción, i la ha conserva- 
do en sus servicios, empleos exesiones correspondientes al es- 
tado noble, que goza i comprueba, una declaración antiquísima 
de la Chancillería de Valladolid, en la sala de hijos-dalgo, que 
se halla al pié de la ex-secretaría, que es pieza particular. Tie- 
ne asimismo el privilejio de poner i tener banca con brazos i 
respaldo, frente 'al pulpito en la capilla mayor i presidiendo al 
Tejimiento». 

«En ella tiene también dos sepulturas, con mucha razón pues 
al cabo en ellas, vienen a parar todos los humos de la vanidad. 
El poco tiempo que mis principales asuntos me permitieron 
mantenerme en Isnieta, no me dio lugar a adelantar estos co- 
nocimientos, reservando hacerlo, con orden i prolijidad, for- 
mando el arreglo.de unos papeles, en que no tengan que hacer 
los que vengan después; pero lo tuve para tomar los de los 
parientes, que allí me reconocieron i visitaron; correspondí sus 
visitas i con mucho gusto hubiera repetido las mias si las dis- 
tancias de uno a otro lugar, lo permitiesen con comodidad i 
no hubiera tenido que pasar a Madrid en donde encontré otros 
varios parientes. En la ciudad de Chinchilla, una de dicho 
reino, me hospedó don José López de Haro, casado con doña 
Juana Osma Pareja i Guzman, llamada al usufructúo del ma- 
yorazgo como hija de doña Antonia Pareja i Guzman i nieta 
de don Antonio Pareja i Guzman primo hermano de don 
Alonso de Guzman i Peralta mi abuelo. Es esta una de los 
de mayor antigüedad, distinción i cuantiosas rentas, que en el 



"•|^■i 



•• : -5 



— 561 — 

lan de ocho mil duros, cuyas circunstancias 
honor i ser con que se portan i haber tr 
en todo aquel reino donde desde Cartaje 
uentra Ud. otra cosa, que parentela empleí 
I distinguidas con cruces en todas órdenf 
ts pQT los mayorazgos que gozan. Contini 
cioneS, creía tomar muchas luces de don 
:ian, vecino de Murcia, porque acabándose 
;n de Santiago podría suministrarme no 
sen trabajo para arreglar los papeles 



XLIV 



la carta que acabamos de dar a conocer 
de Granada don Ignacio de Guzman í Li 
5 Ñuño Nuñez i Nuñez de Guzman i de k 
sus ascendientes, i siendo que de los señore 
:nden todos los títulos i ramas de la famíiíí 
tmos a permitir dar a conocer sus ramificaí 
liguíendo un árbol formado hace poco por i 
je con ocasión del centenario de Calderor 
conocer de que rama de los Guzman proo 

nóntase ese árbol hasta don Rui Nuñez de 
:nte del conde Ñuño Nuñez poblador de 
an el año de 912, descendía el conde Nuf 
pe de Guzman liíjo de Eobulpfo apellídac 
la Gran Bretaña i de Hermecinda hija de 
paña. 

lemos pues que don Rui Nuñez de Guzr 
Godo González de Lara (6). Mencionare! 



II actual conde de Vistaflorida pertenece a esta Dobilísima i 
LagiKn caes, <Je Lara, una de las cinco principales de Casti 
i antigüedad; la cual tuvo por tronco i principal asceiidiet 
abría 1 principe da la milicia goda, descendiente de loa n 
lecaredo, ¡ padre del reí don ¿lonao el Católico, i de don 
ia; de modo que do Re puede ambiaionar ni mas ilustre i e 

•T antigüedad Esta ilustríaima casa se unió con la d 

i Castilla por el casamiento del conde don Gontalo Feí 
ernandez, seSora de Lara, ambón descendientes por distint 



— 565 — 

don Fernando Ruiz de Guznian casado con doña 

Aza padres de Santo Domingo de Guzman; ¡ a don 
liz (le Gnznian, mayordomo mayor de don Alfonso 
;rto en la batalla de Alarcos el año de 1 195, casado 

Klvira de Manzanedo. 

)naremos, también, dos bijos de este matrimonio, don 
iiiz de Guzman projenitor de los condes de Tebas 
lo posee hoi doña Eujenia de Moutijo i Guzman 
ratriz de los franceses, los señores de Caíia Rubio Í 
tras casas {7). El otro hijo fué don Ñuño Pérez de 
el projenito señor del Toral, casado con doña Teresa 
3rizuela. 

os señores se citan tres hijos, doña Mayor Guillen de 
mujer de don Alfonso el Sabio, padres de doña Bea- 

de Portu,2;al; don Alvar Pérez de Guzman projenitor 
ides de ürjíaz, de ios señores de Aljaba Í de otras 
rasas; i don Pedro Nuñez de Guzman, hijo prímojé- 
consiguiente señor del Toral, casado con doña Urra- 
. de Roa; fué adelantado mayor de Andalucía, i pa- 
3n Alfonso Méndez de Guzman maestre de Santiago; 
uan Pérez de Guzman, hijo priniojénito, señor del 
,sado con doña Maria Ramírez de Cifuentes, padres 
ian Ramírez de Guzman hijo primojénito, projenitor 
arqucses del Toral, duque de Medina de las Torres, 
s de Moníealegre que conservan el apellido con la 
15 condes de Oñate ¡ otras muchas agregadas, 
edro Nuñez de Guzman, señor del Toral ¡ doña Urra- 

de Roa, fueron también abuelos de doña Leonor de 
i Valdivia, madre del rei don Enrique II i sus herma- 
iguiendo su descendencia hasta el actual rei de Es- 
onsoXIIl. P^l conde de Trastamara don Enrique 
e doña Leonor de Guzman, es el projenitor, no solo 
'es de España, sino también, de los emperadores de 
de todas las casas reales i soberanas de Europa. 
el mismo don Pedro Nuñez de Guzman, señor del 
elantado mayor de Andalucía, de doña Urraca García 



íle fant:ilir¡a i projeiiitores ile los Laras, de los Manrique! i de otros 
el do los niiis caüficjidos de Espafian. l'iferrtT. 

Mui'ia Eujenia de Montijo t Guzman Porto-carrero i Kirhpatriclc d« 
-emperatriz de los franceges, ea ademas, condesa de Moi:tijo, de Tebas 
i la f unilU real de Borbon. 



- 566 — 



;ii segunda mujer doña León 

Pérez de Guzman el Buen 

;bla, después duques de Med 



XLV 



Luis de Urriola González d 
lajestad, oidor i alcalde de ci 

1 ciudad, fué el fundador dt 

en Panamá ¡ fueron sus pac 
:z, alcaide i justicia mayor i c 
del castillo de Cruces en la 
Antonia de Echevers i Subis 
3la Echeverría i de doña Jua 
;men¡na, de don Antonio de 
aria Josefa Romero i Parrillíi 
Ion Luis de Urriola en 3 de I 
líente de los antiguos Péreí 
sñora doña Josefa Balbontín 
José lialbontin de la Torre 
Reyes Pérez de Valenzuela 
del jeneral don Pedro Balbo; 

2 la Real Audiencia, i de dof 
por línea femenina, de don J 
Maria Pérez de Valenzuela i 

del oidor con la señora Ball 
ira Urriola i Balbontin, el s 
n las calles de Santiago en 
le abril de 1851. 

:1 Urriola con doña Maria 1 
Lúeas de Guzman i de doña 
¡ulio de i8i6. En segundas 

1 don Pedro Urriola con don 
. 18 de julio de 1824. 

edén, el coronel don Martin 
irolina Elespuru, natural del 



r^- 



— 567 — 

i Urríola, Larraín i Urriola, los Valdés i Ureta ¡ muchas otras 
familias. 

XLVI 



También enlazaron los Valenzuela con los condes de Sierra 
Bella, pnrque hemos dicho que muchos miembros de esta fa- 
milia en diversas épocas pasaron a América, siendo todas ellas 
de la descendencia del infante don Sancho de Castilla. De uno 
de aquellos personajes cuya descendencia se estableció en Li- 
ma, procedió doña Jerónima de Valenzuela que llevó el mismo 
nombre de la segunda marquesa de Villasierra. Casó doña Je- 
rónima con el oidor de Lima don Diego Cristóbal de Mejia, de 
cuyo matrimonio nació el maestre de campo don Cristóbal Me- 
jia de Valenzuela. 

Don Cristóbal Mejía de Valenzuela, caballero del orden de 
Santiago, casó en esta ciudad con doña Maria de Torres el 6 
de Enero de 1686, hija del tesorero don Pedro de Torres i de 
doña Isabel Machado de Chavez. 

Nació de este matrinionio el jeneral don Diego Mesia de 
Torres i Valenzuela en la provincia de Carabaya en el Perú, que 
casó con doña Maria de Munibe condesa de Sierra Bella, naci- 
da en Quito hija de don Lope Antonio de Munibe; natural de 
Vizcaya i de doña Leonor de Garabito i Mesia, nacida en Li- 
ma. De este matrimonio nacieron el doctor don Cristóbal Me- 
jía de Munibe del consejo de Su Majestad, oidor de Lima; don 
Pedro Nolasco Mejía de Munibe, doña Leonor, doña Nicolasa 
i doña Isabel Mesia de Munibe; doña Maria Micaela Mejía 
de Munibe, que casó con el maestre de campo don Luis de 
Ureta; i doña Maria Andrade Mejía de Munibe que casó con 
el comisario jeneral don Alejandro de Salamanca, antecesor de 
los Campinos. 

Contrajo alianza en el Perú con la familia de los marqueses 

de Casa Concha, i de esta rama proviene la señora esposa de 

^on Pedro Fernandez Recio, miembro de la Universidad de 

an Felipe, i de doña Rosa de Santiago Concha i de la Cerda, 

lija del oidor de la Real Audiencia de Santiago don Martin 

le Santiago Concha Jiménez Lobaton, fundador de Quillota. 

El doctor don Pedro Fernandez Recio, caballero tan ilus- 



jp* 



uno piadoso, perdió a su esposa en 1; 
indo sus últimos dias, únicamente a los 
; hizo sacerdote (8). 

XLVII 



3S dicho que el maestre de campo don C 
nzuela, caballero del orden de Sanliago, 
le Torres, hija del famoso tesorero don 
; doña Isabel Machado de Chavez, hij; 
ílachado de Chavez i nieto de don Bem 
es oidor también de la real Audiencia d 
idor don Bernardo Machado de Torre 
Istremadura en donde poseía un «pcqueí 
5ado con doña Ana de Chavez. «El no 
tiene su oríjen en Portugal de los dos va 
taños Garcí López i Rui López, que el e 
el reí don Alonzo Enriquez, poblaron, re 
la villa de Chavez, de donde tomaroi 

dor don Bernardo i doña Ana de Chave 
mas del oidor don Pedro Machado de 
lo canónico arcedian de la Catedral de . 
oña María Machado de Chavez. Doñí 

esposa de don Juan Rodulfo Líspergu 
.na casó con don Tomas Calderón de h 

«ambos caballeros los mas poderosos ¡ 
en esta tierra». De este líltimo enlace h 
3¡ón. 

XLVIIÍ 



ulo de marques de Villasierra lo lleva i 
don José Vasquez de Mondragon Aun 

(idor don Pedro Fernandez do Güoraez, hijo da don 
Un de Jamqucniítiia del Hoyo i Koíórzanu, hijn de < 
.oyó i Solúrsano i do dolía Mari» G¿inez del i^íiva i i 
in Manuel María Guemeü i F<irtiandez Concha, ches 



J 



Jon José Vasquez de Mondragon i Quevedo ^ 
una Solis ¡ Valonzuela i de doña Catalina Aun 
los marqueses de Villasíerra. 
jes de Villasíerra don José Vasquez de Mondra 
ilenzuela, es pues, «jefe de la ilustre familia ^ 
índragon, poseedor de sus mayorazgos i señorío 

la provincia de Avila, señor de San Bartolomi 
ballero maestrante de la Real de Ronda». Casó 

\8 de abril de 1841 con doña Maria de los N 
ís ¡ Quevedo, su prima, hija de don Franciso 
5olís i Cajigal, marques de San Fernando, gr« 

i de doña Maria de Quevedo, Vasquez-Gata, 
:élebre don Pedro de Quevedo i Quintano, ob 
cardenal de la Santa Iglesia Romana, gran Cru 
rejente del reino en 1810 i presidente de las ce 



XLIX 



ler marques de San Fernando, fué don Ferns 
)uintano, caballero maestrante de la Real de S 
don Luis Francisco de SoIís i Nieto i de doña 
o i Vargas, Í nieto de don Fernando Florencio 
andez de Córdova Federighi i Bazan, tercer 1 
inzuela», 

ilia Federighi. condes de Federighi en Italia, e 
;tres de la antigua República de Florencia i 
itc emparentada con las casas reales de Pai 
ancia, Portugal i Dos Sicilias, descendiejites ti 
si totalidad de las familias soberanas de Europí 
Luis Farnecio, primer duque de Parma, biznict 
tricia florentina doña Laura de Federighi». 
n enlazaron en Italia los Federighi con la fan 
los Barberini romanos, como lo espresa el S' 
rbano VIH, (antes de ocupar el Solio Ponti 
laffeo Barberini) en los breves en que designó ] 
Irid el capelo cardenalicio, de don Enrique de C 
)brÍno don Luis de Federighi, el cual era hijc 
ighi ¡ Gema Canigiani Tornacuenchi i iiieto de 1 



lo Federighi ¡ Lucrecia Piti, todos nobilísi 
ciudad de Florencia» (*). 



Para terminar esta larga relación de la i 
la i sus numerosos e importantes entror 
que el último título concedido a esta famili 
ques del Puente de la Virjen. en 1848 a 1 
zuela i Lassiís, por ¡a reina de España, ca 
Madrid. 



UNA ULTIMA PALABRA 



DespiTes de examinada la reseña jenealójíca que antecedí 
resulta, que ella destruve por si sola, la creencia, muí jeneral 
zada, que los conquistadores de Chile fueron simples aventi 
tureros, desprovistos de antecedentes, de educación i de fo 
tima. 

Don Pedro de Valdivia, pertenecía a la nobilísima casa c 
Guzman de la que proceden todos los soberanos de Europa, 
con él vinieron los Pastenes, los Villagran, García de Các 
res, Miranda de Oviedo, Alderete, Aguirre, los Sánchez c 
Morales, los Veas Duran, los Fernandez de Córdova, los Ort 
de Gacte, i tantos otros ilustres españoles. 

Con el hijo del marques de Caíiete don García Hurtado < 
Mendoza, vinieron los Fuenzalida, los Irarrázaval, los Vale 
ziiela, los Alvarez de Toledo, ios Guzman, \< s Carvajal, I 
Lisperguer, los Mendoza, los Cortés Monroi 1 toda esa falan 
de nobles guerreros que tan ilustre i larga descendencia h; 
dejado. 

Los Rodríguez del Manzano i Üvalle, los Riveros de Fígu 
roa, los Quiroga, los Lozada, los Chacón, los Ulloa, los Ahum 
da. hermanos de Santa Teresa, los Recalde, los Molina, 1 
Garcés, i en fin tantos ilustres personajes que hemos citad 
todos eran miembros de nobles familias españolas, como qii 
da demostrado. 

Pero, ¿cuál es el motivo porque este apartado i desconocii 
rincón del mundo, atrajo a tanto vastago de tan distinguid 
familias? Dos son las causas que lo realizaron. La primera 
el carácter aventurero de los españoles i la segunda, la gr: 
cantidad de militares, jóvenes de las primeras familias esf 

lias, que veian cortada su carrera después de la terminacii 
las guerras de Flandes i de Granada. 

España llegaba a la paz con un ejército de jóvenes gueri 
a quienes no podia dar colocación. Estos, buscaron en 



— 572 — 

tlundo campo para nuevas glorías, 
)s era un aliciente poderoso para e 
aria i de batallar, 
acerse cargo del exepcional i nobl 
ordar al célebre poeta Erciiía, paje 
Parnaso, que llevó consigo este rt 
r su matrimonio con María Tudf 

ig años deja la corte, sus placeré; 
juesto al lado del rei, i viene a Cl" 
)S, sufriendo toda clase de privacic 
jarcia Hurtado de Mendoza jóve 
mo de los títulos mas altos i de i 
a la corte de Lima i el regalo de 1 
\ Chile, no a darse los aires de g' 
igo. sino a batallar i hacer temblai 
'edro Lisperguer el hermoso pají 
: de los duques de Sajonia, tan 
loria i nos deja lucida descendenci 
ícter aventurero, franco, valiente 
;hileno ¿a quien lo debemos? sin d 
araucano, liníca sangre que corre 

motivo nuestra raza es la mas pui 
1 falanje de guerreros jóvenes i 
los magnates de la Real Audienc 
gobernadores, tesoreros i demás e 
Liento del reí, recaído siempre en 

ramilla, 
uí, la semilla que fructificó en Chü 

sociedad chilena, 
n el siglo pasado comenzaron a 
adores, entre los que también \ 
cia i de gran distinción como los A 
, Eyzaguirre ¡ tantos otros nobles i 
ímos que sin pretencíon alguna, 
za chilena es noble por su oríjen i 
Dnquistadores de Chile, a la nobl 
solo el hecho de ser conquistado 
incede a sus fundadores, une la no 
;blo de Chile, valeroso ¡ lleno v 
estros libertadores í fundadores dt 



— 573 — 

a los padres de éstos, los conquistadores, coi 
a los libertadores i conquistadores de Espaf 
AI examinctr la prestante reseña, vemos ce 
las familias de los nobles conquistadores h; 
línea de varón en su mayor parte. 



ÍNDICE 



Intkodccoion.... 
Capítulo I. 

Capitulo n. 

Capítulo III. 
Capitulo IV. 
Capitulo V. 
Capitulo TI. 
Capitulo Vir, 
Capítulo VIII. 
Capítulo IX. 
Capitulo X. 
Capítulo XI. 
Capitulo XII. 
Capitulo XIII. 
Capítulo XIV. 
Capitulo XV. 
Capitulo XVI. 
Capítulo XVII. 
Capítulo XVIII. 

Capítulo XIX. 
Capítulo XX. 
Capítulo XXI. 
C^apílulo XXII. 
Capítulo XXIII. 
Capitulo XXIV. 
Capitulo XXV. 
míos: O 
Capitulo XXVI 



Antec«iW)rcs de Carrera 

Situación (le CLileeu I^^M 

Conspiración tlel 27 de Noviembre 

Período gubernativo de Carrera 

K^pedición da Pareja 

Priitieraa acciones da guerra 

Sitio do Chillan 

Acciim dül Itoble 

Maquinaciones contra Carrera 

O'Higgitis toma et mando del ejercito... 

Ij-i guerra bajo la dirección de O'Higgii 

Batalla del Membrillw 

Batalk de Quechsrcgua», Tratados de 

I arrera vuelve ni poder 

La guerra civil 

PrcpiiatÍTos p:tra rechazara Oaorto 

Batalla de Bancagua 

La EmiitraciúD 

Ohtmcisnio ilo los '-'Brrera _ 

Conducta de San Martin i Expedición a 

KuBilamíentu da los Carrera 

Se lauta Carrera n la revolución 

(Jara paüas contra Buenos Aires... . 
Xraicion de López. Se refujía en laspam) 
, Ultima camparía de Carrera Su muerte.. 
Mutilación del cadáver de Carrera -Fie 

ipinioD sobre Carrera 

Behabilitaciott de los Carrera. — Suntuoso 

APÉNDICE 



Dooumento núm. l.~ Carta de Carrera a lU padre 

Documeuto niím. 2.— Sumario «obre la conspiración dol ' 

Documento núin. ü, -Caída de Bosus , 

Documento núm. 4.— Primera Coiitititucion de Chile.... 

Docuineiitu núm. 5.— Benuucia de Carrera 

Documento núni, 6,— Circular patriótica del Obispo An 

Documento núm. 7. — DepoHÍeion de Carrci'a del njando 

Documento núm. Ü. PiUte sobre ul Sitio de Chillan at 

pide auxilios qne se le niegan 

Documento núm. 9. — El gobierno piisa a Talca 

Documento núm. 10.— Nota déla Junta a Carrera 

Documento núu. 1 1.- Decreto después de la destitución 

Documeuto núm. 12.— Proclama de Carrera al dejar el m 

Documento núm. 13 Diversos decretos a la llegada de 



Documento uúni. 16.- 
Documeiito núm. ¡ 7.- 
Documento iiüm. 18.- 
Ducnmeoto nüm. ly.- 
Documento núm. 2(1.- 
Documentu núm. 21.- 
Bocumenti) núai. 22.- 
l«jionaríu8.... 



Presuntacion de Carrera al Congreso Arjentino 

Un Aviso a los ¡luebloa do Chiie 

Carta (le Carrers a sus cuirespoiisalcii en Chile 

Segunda carta. 

'AlgiinoN ilocumentos d<:l Mauífieato 

Fiíijido decreto de indulta 

Creación déla Lejion do Mérito i uombramiento de 



JENEALOJÍA DE FAMILIAS 



Introducción 

Capitulo I. Familia Aldunate i sus entroncam lentos 

Capítulo 11. Familia Corita Cartario id 

Capitul.. III. id. Coi-tás Monroi id 

Capítulo IV. id. García de CAceres iJ 

Capítulo V. id. Carrera id 

Capitulo TI. id. Pasteiie, Uvalle, AmaaaiUreta id.... 

Capitula Til. id. Péreí do Talonsuela id 

índice jenerat 

NotM de Equivocaciones en la Jenealojía 

Fé de Erratas 



■TA DE EQUIVOCACIONES 

EN LA JENEALOJIa 



dice: Gobernador Don Francisco de ValdiTia debiendo decir doa 
Pedro de Valdivis. 

dice: conocomoH dos bijoa de e^te matrimonio, i de ahí debe seguir 
dolía Antonia Lecaroa, Hoprimieiido loeiguiente; «iciüi Micaela 
Lfc-irot Zapata OraUt i Rfcaldf, quf eatú enn don Ptdro Lrcarot 
n<rroela detcendienU da doña María de la Carrera Elgura. 

Antes de don Femando de Aguirre Hurtado de Mendoza, debíü co- 
locarse a Doña Clara Joitfa RWrrot de. Agitirrf, que se puso en 
la pajina siguiente línea ;'i. 

dice BivoruH. léase Rireros. 
t Haro, léiiKe Arcos. 
1 Ivañex, ]é;ise Ibáñez. 

Bn la nota a la familia Mena hai que rectificar el matrimoDio d« 
don Francisc^o Sáenit de Mena, que catiú con doria Marina de Ui- 
reros. hija de don Francisoo Riveras i de doña Tcre:ia Siiáreí de 
Figueroa i Ortiz de Gaete. En la misma nota bai que rectificar Ta- 
rtos Dorabrea i BOU loa aiguientes: Pon Pedro NoIoaco SáeoE de 
Mena caaú con doña Pattoriía de AUiz, en vez de dofia Juana 
nombre que equivocadamente le dimo;. I en la última línea de la 
pajina 'A>i'J pusimos tDoii Martin de Álvii en vei de Matiaa qne 
fué su verdadero nombre. 

Á. la aeiiora dotia Melchora Sileni do Mena i Zipat^ hai que supri- 
mirle el apellido de Rodrigurz del Maniato i Oralle. 

dice Tomosa i debe decir Tomosa 

> Ticufia L, caros, debo leerse Vicuúa Lecaroa, 

debe leerse don Nicolás José Fernandez de Gandarillas Rumero e 

Jdalqo 
don Franciico de Aragón fué natural de Madrid, hijo de dqp Mar- 
tin de Aragón i doña Ciara BSnchei. 
dice proceden los Guerrero, debe leerse loa Aguirre Guerrero 

> doila María, debe leerse doilu Maris de Agufrre 

> Caringa, deba leeree Careaga 

s dice Eequeíía i debe leerle Requena 



ERRATAS NOTABLES 



Pijs. 


LtNEA 


DlCB 


2 


25 


i^ñn 


2 


■A-A 


Arabos dos, ti o i sobrino 




14 


MBrtineii da Alderete 




44 


que 




2G 


UuaniL 




29 


marquez 




33 


el que 




2 


enlaqae qnedaron mu de 


8 


23 


Alma 


9 


2 


Nicolaia 



de .'r()0 indios muertos 



500 indio 
Nicolnsa 



Tocilses 
fnc i fiadora 
Contra reTolncion 

demadado 
1312 

dü<lo8t}. El jeneral 

rebíicer 

tornando 

campamento 

esprttsando 

cuando íuer/a 

Acosó a este 

fueren 

digno de Doble 

del Quintana 
Lautaro gallardo etc 

deüiimparada 

caballero 

Gran batalla gamonal 



di$< 

demandado 
1812 

expedición 
lanzando 
dudoso, el j 
rehacerse 
tomando 

esperando 
cuando esa 
habria 

Acosó a Ca 

de la QuiTit 
sel Lautflli: 

descepe rads 
caballeroso 
Gran lia talli 



Pija 


LfHEA 


Dice 


202 


39 




203 


3 


importaiioú 


204 


2 


impalsos 


■206 


3 


galán donar 


208 


7 




210 


5 


amista 


217 


32 


a la paE del mnodo 


223 


19 


Ante rei, 


229 


32 


6 la mueste 


2;i5 


3á 


hacea 


237 


27 


Vail 


261 


14 


guión» 


290 


39 


l>orribl« 


292 


12 


naturalsEU 


20.1 


2 


columnia 


309 


21 


aceder 


309 


2G 


aparien- 


31p 


2ñ 


ok 


316 


8 


(que madre vifi) 


319 


15 


alhda 


327 


12 


loa V enturados 


327 


si 


Provincia Unida* 


327 


35 


asi la diga 


328 


1& 


estu dar 


328 


2? 


honrra 


329 


10 


designio 


329 


12 




333 


40 


patrioBtaa 


3;.l 


IS 


María 


374 


21 


Guzpian Ivaüez 


373 


1 


hiíniento 



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